Tras la asunción de los nuevos delegados de la Cooperativa de Obras Sanitarias, con listas únicas de los oficialistas Vecinos Venadenses en todos los distritos, a principio del corriente mes se llevó a cabo en la sede social de Italia al 500, la asamblea general ordinaria de la entidad, a los efectos de considerar la Memoria y Balance del último ejercicio económico y renovar un tercio del Consejo de Administración. De inmediato, en el marco de un plenario del órgano ejecutivo, se procedió a la redistribución de cargos, que ratificó en la presidencia a Fabricio Fernández por un año más, escoltado por el vicepresidente Mauro Nervi, la secretaria Patricia Ponzini y la tesorera Cristina Aisemberg. “Formamos un grupo que es heterogéneo en cuanto a la procedencia, pero homogéneo en los criterios para gestionar la empresa”, enfatizó el presidente reelecto, siempre dispuesto a elogiar la actuación de la esfera gerencial y del conjunto del personal en un tiempo de fuertes cambios que imprimieron a la gestión. En este sentido, Fernández citó el proceso de bancarización y la implementación del nuevo software administrativo, la web dinámica y la automatización de la línea de producción, entre otros progresos tecnológicos que “demandaron muchos años de trabajo y recién ahora se empiezan a ver los frutos”, apreció.
A cargo de las concesiones de los servicios públicos de agua potable y cloacas, Obras Sanitarias supo de acercamientos y encontronazos con el poder político, pero desde hace un tiempo las relaciones mejoraron, como lo establece Fabricio Fernández: “Con el intendente (José) Freyre tenemos una excelente relación institucional, caracterizada por el diálogo y la apertura mutua, al igual que con el Concejo, que muestra una enorme madurez para la revisión anual de las tarifas, por ejemplo. Si no fuera así, la Cooperativa no podría progresar en sus planes de obras”, señaló. En este sentido, el dirigente subrayó la evolución del sistema de agua potable, que crece con buen ritmo en cantidad de conexiones y en promedio de consumo. “En los comienzos de la concesión, allá por 2003, el promedio por vivienda no llegaba a los dos metros cúbicos, y hoy alcanzamos los cinco metros, e incluso en el sector céntrico nos acercamos a los ocho metros cúbicos de promedio”, precisó. Luego indicó que “el nivel de adhesión es del 60 por ciento de usuarios respecto de las conexiones disponibles a la red domiciliaria” y agregó que “en la actualidad el 65 por ciento está conectado a la ‘canilla única’ y el 35 por ciento al tanque, aunque esa relación está cambiando, porque en los últimos tiempos la tendencia predominante es la conexión al tanque”.
Consultado por la situación de Obras Sanitarias en relación con la futura planta de tratamiento de residuos sólidos domiciliarios y enterramiento sanitario, Fabricio Fernández comentó que “a nosotros nos interesa participar en el gerenciamiento de la planta de residuos sólidos, siempre con la premisa de embarcarnos en un proyecto de excelencia, esto es, que se procese la mayor cantidad de residuos posible, con el mínimo enterramiento, que no exceda del 15 o 20 por ciento”, dimensionó. “La Municipalidad dio un paso importante con la adquisición del predio de 10 hectáreas, en el que ya están haciendo algunas mejoras. Y ya elaboró un bosquejo del futuro funcionamiento de la planta, como así también de algunas alternativas de clasificación en origen. Por nuestra parte, seguimos dispuestos a la colaboración en todo lo vinculado a las políticas de saneamiento para la ciudad”, se comprometió.
Obras y créditos
El flamante vicepresidente Mauro Nervi destacó que por estos días se trabaja con intensidad en la troncal sur, “una obra de desarrollo cloacal muy importante que estamos haciendo en la zona de Vuelta de Obligado. El objetivo es inaugurar parte de esa obra antes de fin de año, con lo cual estaremos cerca de establecer una factibilidad técnica del ciento por ciento del servicio en el sector comúnmente denominado de ‘atrás de la vía’. Por otro lado, estamos reactivando las últimas seis mallas que había tendido Capse. Se trata de las mallas 18, 19 y 20, en el área comprendida entre Brown, Piacenza, Santa Fe y Ruta 8, como también la 1, 2 y 3, entre 2 de Abril, Eva Perón, Presidente Perón y Ruta 8”, describió el directivo, acotando que todos estos trabajos quedarán concluidos en el transcurso del año que viene, pues ya están presupuestados en este ejercicio, que finaliza el 30 de junio de 2010.
Consultado por la situación económico-financiera de la empresa, el contador Nervi subrayó que “la Cooperativa no tiene deudas y se financia con recursos propios”. No obstante, admitió que para acelerar el ritmo de obras es indispensable el acceso a créditos, y en tal sentido observó que “ya hicimos sondeos antes distintas instituciones crediticias y existen buenas posibilidades”. Sin ir más lejos, una obra clave -en función de la constante demanda- para la Municipalidad y la Cooperativa, es la extensión del servicio cloacal al postergado barrio Norte, que ya mereció la atención de la concesionaria con la construcción de la estación de bombeo "Angel Lozano" en Ruta 8 y Goumond, mediante una inversión propia de medio millón de pesos. “El objetivo es que la totalidad del sector, hasta la Ruta 33, disponga del servicio cloacal, pero para encarar esa obra prioritaria es indispensable obtener un crédito, como así también necesitamos el respaldo de una tarifa que nos permita asegurar un flujo de fondos para cubrir los compromisos”, dijo el vicepresidente.
“La población venadense está cubierta en un 75 u 80 por ciento con el servicio cloacal, pero el área territorial que está faltando es muy grande, tanto es así que la obra hacia la Ruta 33 demandaría unos siete millones de pesos. El presupuesto es importante, pero las obras de infraestructura deben proyectarse a 50 años, y en ese entonces esa zona estará totalmente habitada”, consideró Mauro Nervi, adhiriendo al concepto de que los servicios también ofician de atracción para la radicación de nuevos grupos familiares, más aun en nuestra ciudad, que durante décadas sufrió la irracionalidad de loteos en zonas carentes de los más elementales servicios.
(Publicado el lunes 9 de noviembre de 2009 en diario El Informe)
Obras Sanitarias: una joven conducción apura viejos proyectos
Oficialistas y macristas, los grandes ganadores de la elección general
En una pugna tan pareja como lo presagiaban los guarismos de las internas del 2 de agosto, el Partido Justicialista se impuso al Frente Progresista, Cívico y Social por menos de 200 votos en la renovación de las cinco concejalías venadenses (11.838 sobre 11.654), ratificando con esta relativa polarización la hipótesis de que había, después de las internas, cuatro bancas fuera de discusión en la ciudad: las de los oficialistas Germán Mastri y Liliana Rostom, y las de los binneristas Carlos Díaz Vélez y Roberto Meier. Al mismo tiempo, ni siquiera las encuestas de los últimos días desmentían la suposición generalizada de que la quinta banca se disputaría entre los dos grandes sectores, es decir la vianista Patricia Romero (PJ) y la socialista Rosana Bellatti (FPCyS). Pero la gran sorpresa la dieron las fuerzas debutantes de César Merino (PRO), con 4.823 votos, que conquistó la celebérrima quinta banca, y de Martín González (Proyecto Sur), con 4.183, que quedó muy cerca. Si bien se esperaba que ambos candidatos superaran el caudal de agosto -se habían presentado en sus respectivas internas con lista única-, nadie imaginaba que los macristas triplicarían su cosecha, ni que la duplicarían los referentes locales de Pino Solanas. Asimismo, estos resultados son más meritorios aún con el 63,7 por ciento de votantes, ya que las bajas concurrencias electorales suelen beneficiar a los dueños de los aparatos más robustos. Pero la campaña de Merino fue muy astuta y oportuna, no sólo por simplificar el discurso en un contexto de desinterés ciudadano, sino por el fuerte alineamiento del candidato local con las figuras nacionales de Unión-PRO, como Mauricio Macri y Francisco De Narvaez, incluyendo en la estrategia la reciente visita a la ciudad del jefe de los diputados nacionales del macrismo, Federico Pinedo. Es que, en los últimos tiempos, estos dirigentes encarnaron la más dura oposición al gobierno de Cristina Fernández, cuya imagen en Venado está por el piso desde el conflicto con el campo, y eso podría haberlos ayudado. Sin embargo, sería un error adjudicar el éxito de Merino exclusivamente a las virtudes del marketing político y a las eventuales represalias locales contra los Kirchner, porque desde el retiro de Roberto Scott la ciudad carecía de una variante de centro-derecha, y el PRO surgió como una opción para ocupar esa vacante.
Aunque es imposible dimensionar la influencia de cuestiones nacionales en elecciones locales, anoche mismo se deslizaron las primeras críticas de los radicales a sus aliados socialistas por haber apoyado en el Congreso a los Kirchner en el proyecto de ley de medios, alegando que el Frente Progresista venadense pagó un costo político por esa actitud. Sin embargo, los binneristas, que perdieron más de 4 mil adhesiones respecto de las primarias, también resignaron votos por izquierda, a manos de Proyecto Sur, que si bien en el orden nacional es muy crítico de las políticas kirchneristas, respaldó en la votación general de Diputados -como el PS- la iniciativa oficialista de ley de medios. No obstante, también hay motivos endógenos, y de peso, para justificar la merma binnerista, desde que los socialistas más radicalizados, y con menos vocación frentista, rechazaron votar una lista liderada por el boinablanca Díaz Vélez, y optaron por González, que se convirtió en mala palabra para los frenteprogresistas que aspiraban a la quinta banca. Mientras lo cuestionaban por haber sido funcional a la derecha (“Con los votos que nos sacó a nosotros dejó fuera a Bellatti y lo ayudó a Merino”, se escuchó en el centro de cómputos de Pellegrini al 800), el ex Izquierda Unida recibía felicitaciones, festejaba la gran elección de la lista joven y soñaba con una concejalía en 2011.
A la par de la celebración de los noveles macristas, la mayor algarabía la demostraron los porotistas, que además de triunfar en la elección legislativa, aunque sea por ínfimo margen, ya paladeaban el favorable escenario a estrenar en diciembre próximo, con una mayoría propia de cinco concejales, con la ausencia de la vianista Romero (montaron la campaña sin mencionar a la tercera candidata), y con una oposición próxima a dividirse en cuatro monobloques: Meier; Díaz Vélez; Vernetti y Merino, cada uno por su lado. Si el Frente Progresista ganaba la elección -y obtenía tres bancas-, las mieles de la victoria hubieran ocultado algunos viejos pleitos, pero en este escenario, es poco probable que el sector de Vernetti, por ejemplo, que no pudo retener la banca de Pieroni, esté dispuesto a compartir el bloque con Meier -lo culpan de la dispersión socialista-, obligando a Díaz Vélez a su propio aislamiento. Por eso, con tantas buenas noticias para celebrar, en las cercanías del Sillón de Aufranc casi nadie se percató de los casi 3 mil votos que resignó el conjunto del justicialismo respecto de las primarias. De todos modos, los pocos que tomaron nota de la declinación, la atribuyeron al menor entusiasmo de los grupos del PJ no porotistas y, por otro lado, subrayaron la influencia de la fidelidad del voto peronista; el protagonismo del intendente Freyre en la campaña; y el alineamiento oficialista con el senador nacional Carlos Reutemann. “Hoy por hoy, el Lole es más opositor que Binner, con el campo y con la ley de medios, y eso también juega”, resumió un conspicuo miembro de la mesa chica porotista.
Con el triunfo del PJ, aunque se trata de un virtual empate técnico, el porotismo luce consolidado y el vianismo deberá replantear su futuro político; en tanto, el binnerismo perdió una de las tres bancas que arriesgaba, y desde diciembre no solo se las verá con una mayoría oficialista, sino que también perderá la hegemonía opositora ante el desembarco del flamante PRO, como en los años ’80 supo hacerlo el entonces concejal del PDP, Carlos Gómez Tomei -hoy principal armador del macrismo en la región- ante el PJ y la UCR. Además, peronistas y binneristas, que colectaron casi siete de cada 10 votos venadenses, tendrán que revisar sus vínculos con la gente, no sólo por el bajísimo porcentaje de votantes -que no fue sólo culpa del clima-, sino también por la súbita irrupción de nuevas fuerzas que podrían interpretarse como el emergente de una embrionaria demanda de cambios en la política local.
(Publicado el lunes 28 de septiembre de 2009 en diario El Informe)
Bomberos: el Concejo alargó plazos para buscar consensos
Los concejales estaban dispuestos a considerar esta noche un mecanismo de financiamiento para los bomberos voluntarios, pero en la mañana de la víspera, tras un llamado del intendente José Freyre, el presidente del Concejo, Miguel Pedrola, adoptó la decisión más prudente, postergando el debate por una semana. Es que la sesión hubiera desembocado en una colisión de imprevisibles consecuencias entre la propuesta de los cinco concejales justicialistas y la de los cuatro del Frente Progresista; incluso, es posible que el condicionamiento político de las elecciones legislativas del domingo próximo hubiera reducido aún más el margen para la búsqueda de consensos. Pero no hay que inquietarse por la demora. Luego del fatídico fin de semana de la ciudad rodeada por incendios de campos, los venadenses estamos mejor que antes, porque se instaló el debate sobre las responsabilidades locales en el mantenimiento del servicio bomberil.
Además, como el cuartel de Italia y Chacabuco no saldrá de su empobrecida actualidad con proyectos elaborados a las apuradas, antes que demandar soluciones exprés, cabe reconocer como un sustancial progreso que el poder político municipal esté dedicado a ese tema con carácter de prioridad, aun cuando se transitan los últimos tramos de la campaña proselitista, y se amontonan asuntos pendientes que requieren la misma premura en el tratamiento.
Bloques inéditos
Entre las mayores sorpresas de este debate aún inconcluso sobresale la formación de dos bloques casi inéditos en el Concejo: el del cuarteto porotista (Miguel Pedrola, Gustavo Giner, Norma Orlanda y Bibiana Pieli) y la vianista Patricia Romero, y el del Frente Progresista, que reunió a los socialistas Roberto Meier, Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, con el radical Delfor Hernández, sin pasar por alto el detalle de la unificación -al menos en este asunto- del trío binnerista.
Los cuatro ediles oficialistas, con la bendición del intendente José Freyre, anticiparon su intención de acompañar la iniciativa de Romero, que propicia la incorporación de un adicional a la tarifa eléctrica, de entre 25 centavos y dos pesos bimestrales. El pago sería opcional -mediante un troquelado- y la experiencia se implementaría durante un año, para luego evaluar sus resultados. Para algunos opositores, el oficialismo apela a la estrategia de tercerización para evitar que se sobrecarguen las tasas urbanas y rurales, y se resienta el ya flojo porcentaje de cobranza, sobre todo en la denominada tasa por hectárea. Otros, más suspicaces, la vinculan con un ardid electoralista destinado a mostrar la homogeneidad de la oferta peronista para la renovación legislativa.
Por su parte, el cuarteto del Frente Progresista, que no quiere crear cargos extra a la población, insistiría en afectar un 20 por ciento de la recaudación de la tasa rural al financiamiento de los bomberos, aclarando que el éxito de la fórmula estaría atado a que los productores agropecuarios perfeccionen su conducta tributaria y la Municipalidad cumpla con mayor eficiencia su rol de cobranza. Esta iniciativa se emparienta, en la orientación, con la ley provincial de bomberos -a punto de reglamentarse, según consignó el secretario parlamentario Lisandro Enrico-, que afectará el dos por ciento del impuesto inmobiliario urbano y rural que corresponde al Poder Ejecutivo, entre otros recursos, y a partir de 2010 será otra fuente de ingresos para los cuarteles santafesinos, en función de sus áreas de cobertura. Sin embargo, la propuesta en la que terció el candidato a concejal Carlos Díaz Vélez, disgustó al intendente Freyre y al presidente del Concejo, Miguel Pedrola, que cuestionaron a la oposición por sus posiciones “demagógicas, especulativas e inaplicables”. También el presidente de la institución bomberil, Sergio Gamberoni, se sumó a las críticas, abandonando el rol prescindente que debería conservar en orden a las usinas de financiamiento.
Lejos del consenso
Con esas acusaciones cruzadas entre los dos sectores que el domingo dirimirán la apetecida quinta banca, se arribó a las vísperas de la sesión decisiva, lejos de las condiciones ideales para establecer acuerdos políticos, sobre todo porque la cuestión en debate exige, si no la unanimidad de criterios, una amplia base de consenso para garantizar la masiva adhesión ciudadana a la normativa. En consecuencia, así como hubiera merecido repudios el binnerismo si aprovechaba la semana pasada la ausencia de Pedrola para aprobar su proyecto, también habría sido un error que la alianza de los cinco justicialistas apelara a la circunstancial mayoría simple para imponer el suyo, si hoy se llevaba a cabo la sesión. Es que no se trata de imponer el nombre a una nueva calle venadense, ni de un habitual pedido de informes a la Intendencia, sino de fijar una contribución económica para decenas de miles de asociados, aunque sea optativa y con destino a sostener un servicio público esencial.
Si hoy se realizaba la reunión de Concejo, cada bloque, además de defender su propuesta, hubiera agotado epítetos para descalificar al rival. El PJ alegaría que, aun con una cobrabilidad óptima, la recaudación en concepto de tasa por hectárea tendría que afectarse en un ciento por ciento al mantenimiento de los caminos rurales, como lo demandan los productores agropecuarios del distrito. Y el Frente Progresista insistiría, en sintonía con la Liga de Consumidores (Lideco), sobre la inconveniencia de anexar pagos adicionales, aunque sean troquelados opcionales, a las tarifas de cualquiera de los servicios públicos concesionados.
Sin embargo, en virtud de la sabia postergación, ahora se cuenta con un precioso plazo para obtener acuerdos, y en este sentido es indispensable que ninguna de las partes se atrinchere en defensa de planteos fundamentalistas. Una vez aplacadas las pasiones electorales, quizás exista el margen necesario para entablar una negociación generosa, en cuyo transcurso podrían caerse las propuestas que hoy se conocen, y en su lugar, irrumpir otras. Hoy mismo, aun antes de los comicios, habría puentes tendidos entre concejales justicialistas y binneristas para que grandes actores económicos locales, a través de un ajuste tributario, generen los aportes -se depositarían en una cuenta específica- para financiar a los bomberos en forma sustentable.
Si no hay vocación de consenso, hasta la más brillante iniciativa estará condenada al fracaso, y los perjuicios alcanzarán a todos: al poder político, desde ya, pero también a la comunidad y a los propios bomberos.
(Publicado el miércoles 23 de septiembre de 2009 en diario El Informe)
Generales con la misma frialdad que las internas
En un escenario de marcada apatía ciudadana, los candidatos de las cinco fuerzas políticas en pugna por las cinco bancas que se renuevan en el Concejo, ingresarán hoy en la última semana de una campaña breve e insulsa. Con este ritmo, los venadenses arribarán a las urnas con tanta frialdad como en las internas del 2 de agosto, aunque en esa oportunidad se había intercalado una veda de un mes. Tal vez las furiosas legislativas nacionales del 28 de junio, con Néstor Kirchner convocando a plebiscitar el gobierno de su esposa, y las referidas primarias de agosto, colmaron la voluntad electoral de la gente, o bien los postulantes no generan las expectativas necesarias, o la fuerte polarización entre el PJ y el Frente Progresista le quitó interés a la contienda. Las hipótesis son variadas, pero lo cierto es que, a nueve días del domingo 27, no hay clima de elecciones. Ni siquiera se hizo mención a los concejales-candidatos que en las primarias se tomaron licencia por algunas semanas y ahora, en la antesala de las generales, siguen en actividad. Tampoco se cuestionó que los secretarios-candidatos continúen en funciones, ni que aparezcan en todos los medios inaugurando obras, de la mano del intendente José Freyre, como la plazoleta "Gobernadores de Santa Fe".
Entre tanta abulia, porotistas y vianistas confirmaron con el correr de las semanas lo que este diario anticipó poco después de las internas. Aunque sin fotos ni arrumacos, se establecería un pacto de no agresión, pues ambos sectores tienen una necesidad en común: Freyre, en su carácter de intendente y secretario general del PJ venadense, se impuso el desafío de ganar la porfía ante los mismos binneristas que intentarán impedirle la reelección en 2011; y el lucifuercista Jorge Viano también precisa una victoria justicialista, aunque sea por un voto, para obtener la reelección de su espada legislativa Patricia Romero, tercera en la lista.
A principio de semana, el primer candidato del PJ, Germán Mastri, lo resumió sin disimulos: “No vamos a hacer campaña juntos ni vamos a hacer fotos. Los dos (el vianismo y el oficialismo) tenemos la necesidad de ganar y vamos a trabajar para eso, pero cada uno por su lado”. En esos términos amigables, el porotismo respondía a una solicitada, también conciliadora, rubricada por Viano, en su rol de secretario general de la agrupación 17 de Octubre “Lealtad”, el jueves 10 del corriente, en la que convocó a votar por la lista del justicialismo, aclarando que “como verdaderos militantes de la doctrina peronista que somos, jamás dejaremos que las pasiones personales se antepongan a la integridad del partido ni a la felicidad de nuestro pueblo”. Luego, en un tiro por elevación, y a domicilio, el dirigente consideró que “el merecido bienestar de los venadenses no se construye con dirigentes que representan un modelo fuertemente vinculado al empresariado local y a la alta sociedad, cuya característica principal nunca fue la solidaridad con los menos pudientes, dándole la espalda a los trabajadores y a las necesidades de los desprotegidos”.
No era Unirce
Luego de estos gestos diplomáticos recíprocos, el empresario Martín Bonadeo, quien oficia de asesor del intendente José Freyre, generó un inesperado revuelo en la mañana del último martes en las oficinas de la Cooperativa Eléctrica. Al estilo de la hoy aletargada Unión por la Recuperación de la Cooperativa Eléctrica (Unirce), el barbado dirigente se apersonó en la sede de Mitre y Belgrano, y sobre la expiración de los plazos, pidió el padrón de asociados y las planillas para confeccionar las listas de candidatos, con motivo de la convocatoria eléctrica a las asambleas electorales de distrito del domingo 4 de octubre. Después de permanecer casi tres horas en la empresa y protagonizar fuertes discusiones con funcionarios y miembros del Consejo de Administración, Bonadeo se retiró con las planillas y la amenaza de presentar las listas -presuntamente afines al porotismo- antes de esa misma medianoche, cuando vencía el plazo para esos fines, pero todos esperaron en vano, pues sólo ingresaron las listas del oficialismo, como viene sucediendo, paradójicamente, desde que la Eléctrica impuso la democratización de su régimen de elecciones, con junta electoral, sin acreditaciones previas y con representación de las minorías en la asamblea general de delegados.
Apenas trascendió el singular episodio hizo recordar los sobresaltos previos a las internas de agosto, cuando después de un tiempo de convivencia pacífica con el vianismo, el oficialista Miguel Pedrola insinuó que la Cooperativa Eléctrica demoraría un aumento tarifario ya resuelto, hasta después de las elecciones, para no perjudicar la candidatura de Patricia Romero, de conocida raigambre lucifuercista. En esos mismos días, mails agraviantes contra Viano y Romero, disparados por militantes y funcionarias allegadas a la Intendencia, terminaron de complicar las relaciones. Otro tembladeral semejante ocasionó el presunto intento municipal de intervenir en las elecciones eléctricas, pues no se sabe si se trató del arrebato personal de un encumbrado militante oficialista, o de una estrategia política montada en las cercanías del Sillón de Aufranc. Sea como fuere, el hecho exacerbó la desconfianza mutua, aunque, a pesar de todo, el PJ tiene motivos para ser optimista, como la certeza de que contendrá el ciento por ciento de los votos reunidos en las internas.
Cómo contenerlos
La capacidad de contención de votos, de la que se ufana el PJ, está por verse en el Frente Progresista, donde solamente el radicalismo, que lidera la nómina con Carlos Díaz Vélez, está en condiciones de asegurar tantas o más adhesiones que en las internas, no sólo porque los boinablanca volvieron a ganar una elección -el triunfo siempre fideliza-, sino también porque otro éxito los colocaría en un sitial más auspicioso rumbo a 2011. Mucho más suelto que en las primarias, el candidato binnerista calentó la campaña en sintonía con Mastri. El abogado le pegó duro al peronismo por presentar una lista que apoyan, al mismo tiempo, referentes irreconciliables como Freyre y Viano; y el secretario municipal retrucó evocando las históricas discrepancias de radicales y socialistas locales.
Mientras tanto, el mayor problema de contención lo padece el partido de la rosa, que aun hoy sigue pagando el alto costo político de su escandalosa fragmentación. Asegurada la re-reelección de Roberto Meier -segundo en la lista-, es Rosana Bellatti -tercera-, del grupo de Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, la que ocupa la posición más incómoda, pues en el mano a mano con Romero por la quinta banca, está obligada a contener todos los votos socialistas de las primarias, incluso aquellos más distantes de los radicales desde el punto de vista ideológico. Concientes de este riesgo, el sector lanzó una formidable cadena de mails bajo el título: “Si votaste a Oscar Pieroni, no dejes de votar a Rosana Bellatti”. Tras anticipar una nueva polarización entre las dos grandes fuerzas, observan que Díaz Vélez, Meier, Mastri y Rostom “ya tienen las concejalías aseguradas” y “es la quinta banca la que está en juego”. Sin rodeos, los socialistas manifiestan que “si el Frente Progresista vuelve a sacar los votos que sumó en las primarias, la quinta banca es para Rosana Bellatti (…) todo el esfuerzo realizado hasta ahora se juega en la elección que se avecina”. Más explícito, imposible.
Por su parte, Martín González (Proyecto Sur), después de una meritoria primaria, diseñó una propuesta y un discurso con el propósito de capturar votos progresistas, y no solo entre los independientes, sino también en el socialismo -donde tiene el mayor campo de acción- y hasta en el porotismo. Sin embargo, el ex CEJ, que tanto alarma a los socialistas, encuentra en la polarización a su mayor enemigo en las generales.
El otro sector que intenta erigirse en tercera fuerza es el ProVenado, con César Merino a la cabeza, que sobresalió por su generoso despliegue de campaña, y una táctica dirigida a captar votos del centro, los que usualmente se reparten los partidos mayoritarios. Apelando a las consignas clásicas de esa fracción del espectro político, y a los rostros sonrientes de Mauricio Macri y Francisco De Narvaez, los seguidores del ex concejal Carlos Gómez Tomei se ilusionan con un aceptable debut electoral, como punto de partida para un 2011 donde lanzarían un candidato a intendente.
(Publicado el viernes 18 de septiembre de 2009 en El Informe)
Más fondos para bomberos, pero con control público y sin dependencias políticas
Cara a cara con la prensa, el intendente José Freyre se descargó la semana pasada con reflexiones sobre el financiamiento del servicio de los bomberos voluntarios, luego de la escalada de incendios de campos que, incluso, ocasionó averías en una de las unidades móviles del cuerpo activo. Así como la típica reacción localista ante las frecuentes olas delictivas es la cita de urgencia a la Junta de Seguridad Urbana, era previsible que después de tantas hogueras y humaredas rodeando la manzana, las autoridades políticas -Intendencia y Concejo- reinstalaran en la agenda pública la recurrente problemática de los bomberos. Como lo dijo Freyre, en sintonía con casi todo el espectro político, a estas alturas, no basta con bomberos meramente voluntarios, como tampoco podría admitirse esa condición en un maestro o en un médico hospitalario, salvo en sus tiempos de practicantes. Así como una escuela o un hospital, la comunidad comprende que el servicio bomberil es indispensable y, en consecuencia, no debería depender exclusivamente de la solidaridad de sus asociados, o de bonos de colaboración que, a veces, tienen que vender los mismísimos bomberos.
Más allá de los recursos provenientes de la Nación y la Provincia para estos fines (que no se caracterizan por su abundancia), un servicio eficiente sólo podrá garantizarse desde la propia ciudad, y para eso es preciso reforzar la contribución comunitaria y, en paralelo, implementar un riguroso control de las cuentas -alimentadas con fondos públicos- mediante delegados de la Intendencia y el Concejo.
Hasta ahora, asistimos a una suerte de maridaje entre el gobierno municipal y los bomberos, con cargos jerárquicos rentados para algunos oficiales, como el jefe Daniel Romos, y el director de Tránsito, Daniel Virelaude, otro oficial procedente de Italia y Chacabuco. Además, otra docena de miembros del servicio revistan como empleados municipales, en una ayuda oficial (orilla los 600 mil pesos anuales) que, además de resultar insuficiente, genera riesgos de dependencia política. En cambio, el nuevo orden debería institucionalizar el vínculo, a los efectos de que los bomberos cuenten con los recursos necesarios en función de una política de Estado venadense, y queden liberados de comprometedoras “beneficencias” municipales, cualquiera sea el gobierno de turno.
Si bien en el largo plazo habría que desembocar en la profesionalización (¿cómo los zapadores de Rosario o Santa Fe?) del servicio, la prioridad debe ser el equipamiento, mantenimiento y actualización del cuartel (también ampliación, a través de un destacamento en el Parque Industrial, por ejemplo). En tal sentido, es oportuna la discusión sobre estrategias recaudatorias e injerencia estatal en la administración de los recursos, recordando, en principio, que nada hay más desigual que el aporte igualitario de cada uno de los ciudadanos, y por eso mismo deberán estudiarse a fondo las distintas propuestas, sin apuros ni presiones.
La primera metodología barajada fue la de las sobretasas, tanto sea la urbana o la rural. Más rápido que un bombero, el concejal Roberto Meier recicló un proyecto de su autoría, y para justificar el esfuerzo solicitado a los productores agropecuarios, estimó que casi la tercera parte del costo de las salidas bomberiles la ocasionan los incendios en zonas rurales. Pero, en este punto, el intendente descolocó al Tío, y puso en evidencia al grueso de los chacareros, revelando que de la tasa rural (por hectárea), a pesar de su módico costo, se cobró el 70 por ciento en 2007; el 50 por ciento en 2008 y apenas el 35 por ciento este año. “Algunos productores no podrán pagar, pero otros no tienen voluntad”, reprochó José Freyre. Después de ese planteo, se anuncian inminentes reuniones de las autoridades municipales con las entidades ruralistas en busca de regularizar esta situación, pues con tan magros porcentajes de pago, poco influirían las sobretasas que se impusieran por ese concepto. De todos modos, ante la baja cobrabilidad (temen que caiga más aún si se engrosan las tasas municipales con adicionales), el mandatario venadense habría entreabierto las puertas para cobrar el aporte para bomberos junto con los servicios prestados por la Cooperativa Eléctrica, o por la Cooperativa de Obras Sanitarias. Sin vacilar, la concejala vianista Patricia Romero impulsó en la sesión del último miércoles un proyecto para que los socios de la Eléctrica abonen una suma fija (entre 25 centavos y dos pesos) en función de las escalas de consumo. Además, la iniciativa contempla la presentación de balances y planes de inversión que deberá refrendar el poder político. Por su parte, el socialista Oscar Pieroni, considera que la prioridad es elaborar un presupuesto anual de necesidades por parte de los bomberos, que luego tendría que contar con la autorización del poder político, aclarando que “deberá respetarse la suma fija convenida”, es decir que no simpatiza con el proyecto meierista de sobretasas de recaudación variable, ni tampoco con la tercerización para la percepción de los recursos que impulsa Romero. Según Pieroni, las partidas para sostener a los bomberos deben surgir de las rentas generales, con el refuerzo de contribuciones específicas del campo y la industria. “Y una vez definido ese aporte comunitario, se establecerá el monitoreo municipal de los fondos, como no puede ser de otra manera”, dijo el concejal, en tanto que el radical Delfor Hernández ya adelantó su rechazo a cualquier tipo de sobretasa.
Intencionales o accidentales, los incendios que cercaron a la ciudad y la sumieron en el pánico, podrían quedar en el recuerdo como el principio del fin del voluntarismo, si es que por fin se concilia un criterio ecuánime de recaudación y se garantizan las prestaciones de los bomberos, en un marco de relación exclusivamente institucional con el gobierno venadense, y con un férreo control municipal y comunitario de los recursos.
(Publicado el lunes 7 de septiembre de 2009 en diario El Informe)
Binneristas dieron el primer golpe por la "quinta banca"
En la pelea por la quinta banca venadense, suponiendo que las otras cuatro en juego quedarán en manos de los justicialistas Germán Mastri y Liliana Rostom, el radical Carlos Díaz Vélez y el socialista Roberto Meier, sobresalen dos mujeres en pugna: la vianista Patricia Romero, candidata a la reelección desde el tercer puesto de la lista del PJ, y la socialista Rosana Bellatti, número tres en la oferta del Frente Progresista, Cívico y Social en lugar de Oscar Pieroni, en virtud de la ley de cupo femenino, que obliga a intercalar al menos una mujer cada tres postulantes.
Las periodistas Romero y Bellatti, cuyos sectores reunieron algo menos de 4 mil votos en sus respectivas internas, partieron rumbo a las generales del 27 de septiembre con la misma incomodidad: buscar la banca precedidas en sus listas por candidatos que ellas no hubieran elegido como compañía. Así pues, los porotistas Mastri y Rostom no resultan en absoluto simpáticos para Patricia Romero, como tampoco las figuras de Díaz Vélez y Meier seducen a la fracción socialista liderada por los concejales Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, y mucho menos atraen a la candidata Bellatti.
Superadas las primarias, el Frente Progresista, que aventajó por más de mil votos al conjunto peronista, dio el primer paso con la oportuna reunión de referentes de los cinco partidos políticos integrantes de la coalición -PS, UCR, PDP, ARI y SI-, que a pesar de sus ostensibles disidencias, priorizaron esta vez las coincidencias, en busca de ofrecer a los más de 50 mil electores una propuesta comprensiva de los intereses de todos los sectores, aun cuando se admite que el protagonismo de la campaña deberá asumirlo Carlos Díaz Vélez, una de las pocas caras nuevas en las recientes internas, aunque ya fue concejal entre 1983 y 1985.
Desde entonces, Rosana Bellatti no tiene tantos temores de que radicales y meieristas actúen a media máquina, o excesivamente relajados en la próxima campaña, porque para los líderes de la lista, que tienen prácticamente garantizado su acceso a las bancas, no es lo mismo ganar que perder ante el PJ. A partir de los auspiciosos resultados del 2 de agosto, Díaz Vélez y el Tío también piensan en 2011, una instancia a la que los binneristas venadenses podrían llegar en óptimas condiciones para la disputa del Sillón de Aufranc y dos concejalías, además de la senaduría provincial y una diputación provincial.
Estas proyecciones son un bálsamo para los nervios de Bellatti, aunque todavía no alcanzan para espantar los miedos a resignar votos por izquierda, a manos del debutante Proyecto Sur de Martín González, que -con picardía- ya salió a la caza de los votantes más radicalizados de un socialismo que, por falencias propias, cedió el liderazgo de la oferta binnerista a un referente boinablanca.
En cambio, a 20 días de la primaria, en el PJ aún no se llevó a cabo -ni siquiera se convocó- la insinuada cumbre entre las distintas corrientes internas, que despertaba un interés mayúsculo por el acercamiento que podía promover entre porotistas y vianistas. Si bien faltan seis semanas para volver a las urnas, también transcurrió un lapso considerable desde las internas, el suficiente como para sospechar que no habrá ninguna cumbre entre los grupos justicialistas que asientan sus bases en la Intendencia y el Sindicato de Luz y Fuerza. Tal vez, sin fotos ni cámaras de TV, puedan acordar un pacto de no agresión, para no concederle tantas ventajas a la más homogénea concertación binnerista. Pero no mucho más. En este sentido, Patricia Romero, aun cuando podría atenuar la intensidad de sus críticas al oficialismo en este tramo, ya manifestó públicamente que no está dispuesta a cambiar su discurso, ni a rendirse en la pugna por la quinta banca.
Mientras tanto, en San Martín y Marconi, cuando aún no se habían acallado los festejos por haberse asegurado la mayoría de cinco ediles para la segunda mitad del mandato, se abrió el debate acerca de cuánto esforzarse por el otro objetivo: ganar las elecciones generales, cosa que no hubiera generado ninguna vacilación si Romero ocupaba el segundo lugar y un porotista entraba tercero, pero con la vianista al filo de la cornisa, las especulaciones son inagotables. Tanto es así que se vislumbran posiciones antagónicas, y aún irresueltas, en el seno del grupo gobernante: poner todo para ganar, aunque con ello se faciliten la reelección de Romero, y no poner tanto, para, de una vez por todas, sacarse de encima a la enemiga “17 de Octubre-Lealtad”, aunque el costo sea una estruendosa derrota justicialista que el binnerismo vernáculo podría utilizar como demostración de que sus ambiciones de desembarcar en la Intendencia, en 2011, no son tan remotas como se suponía unos meses atrás.
(Publicado el viernes 21 de agosto de 2009 en El Informe)
Después de los festejos y "pases de factura", surgen tentativas de reconciliación
En apenas siete semanas estará concluyendo la campaña proselitista -próxima a lanzarse- con motivo de las elecciones generales del 27 de septiembre, donde cinco listas se disputarán las cinco concejalías que se renuevan en diciembre: el Partido Justicialista; el Frente Progresista; Proyecto Sur; PRO y el fantasmal Partido de Participación Popular, cuyos postulantes aún no dieron la cara en la ciudad.
Tras los bulliciosos festejos del porotismo y el radicalismo por sus holgados triunfos en las internas, los referentes partidarios de todos los sectores se dedicaron a reflexionar sobre el veredicto de las urnas; en este sentido, justicialistas y binneristas tienen las mayores responsabilidades, tanto por ser los más votados (se repartieron casi el 90 por ciento de los sufragios y tienen aseguradas dos bancas cada grupo), sino porque, en cada caso, sus antagónicas corrientes internas ya comparten una única lista por imperio del sistema electoral, pero, al menos hasta ahora, no por la voluntad coincidente de unir fuerzas. Cómo olvidar que en la noche del domingo, entre gritos y saltos, en cercanías de Chacabuco y Belgrano, había porotistas que, irónicamente, celebraban por adelantado el ingreso al Concejo de la socialista Rosana Bellatti, precisamente la candidata que podría pelear mano a mano la quinta banca con la vianista Patricia Romero (ambas ocupan el tercer puesto en sus listas). Eran momentos de desborde triunfalista, como también se dieron esos excesos en el bunker del radicalismo luego de la gran victoria de Carlos Díaz Vélez, con unos cuantos que hacían cola para tirar a la parrilla al socialista Roberto Meier, aunque el Tío sea indigesto para los boinablanca, desde que les arrebató el liderazgo opositor en los últimos ocho años.
En la apertura de un período de recomposiciones internas, previo a la nueva campaña, en el espacio peronista, el secretario general partidario, y a la vez intendente municipal, José Freyre, ofrendó el primer gesto con la promesa de convocar a todos los sectores para trabajar juntos rumbo a los comicios generales, en un llamado que incluía al vianismo. Es que, más allá de los viejos pleitos sin saldar, Freyre, tal vez, interprete que los casi 4 mil votos que controla el lucifuercismo, podrían -en el futuro- resultar decisivos para la continuidad del PJ en el poder municipal. Más aún después de haber perdido por más de mil votos el 2 de agosto. Y de la considerable merma de votos porotistas respecto de las primarias legislativas de 2007, que tiene atenuantes, pues en ese entonces Freyre traccionaba desde su candidatura, aunque también es cierto que en la reciente elección, el intendente venadense se metió de lleno en la campaña y salió a plebiscitar su gestión. En este marco, los fundamentalistas del porotismo dan la vida por sacar al vianismo del Concejo, en tanto que los más mesurados advierten sobre los eventuales costos políticos de la operación. Es que así como era posible estar con un pie en el reutemismo y otro en el rossismo K, el oficialismo no tiene margen para jugar a dos puntas en las generales. O juega fuerte, con tanto despliegue como en las primarias, para garantizar el triunfo del PJ y ayudar a la reelección de Romero; o trabaja a reglamento, como algunos internamente fogonean, para perjudicar a la vianista y favorecer a la socialista.
En principio, Patricia Romero, aun cuando se ocupó de subrayar sus discrepancias con el oficialismo -más allá del despegue de Freyre, quedó muy dolida por los mails difamatorios disparados desde las oficinas de la Intendencia-, admitió que “todos nos debemos una charla”, en coincidencia con la insinuación porotista. Sin embargo, el siempre influyente concejal Miguel Pedrola -¿será el próximo jefe del gabinete de Freyre?-, que pocas horas antes de la votación deslizó que la Cooperativa Eléctrica estaba frenando un aumento tarifario para no salpicar a la lista del vianismo, volvió a la carga con los resultados puestos, rescatando la figura de Romero y cuestionando al líder del sector, Jorge Viano, con el propósito de agrietar la mesa chica lucifuercista. Así como estas pesadas declaraciones del presidente del Concejo, y los citados correos electrónicos, conspiran contra cualquier acercamiento, otra cuestión que deberá definir José Freyre es si bendice o neutraliza las intenciones de una parte de su militancia de presentar listas en las próximas elecciones de delegados de la Cooperativa Eléctrica, cuya asamblea general controla el lucifuercismo.
Muchas son las decisiones a tomar en San Martín y Marconi en los próximos días, no sólo en función de los comicios de septiembre y la relación con el vianismo, sino también en orden al futuro de la administración municipal, pues el Frente Progresista demostró una recuperación en las internas, y eso obligará a José Freyre a cambiar el ritmo de la gestión. La casi segura asunción como concejales -en diciembre- de los actuales secretarios Germán Mastri y Liliana Rostom, impondrá esos reemplazos, pero los replanteos deberán ser más profundos, si es que el intendente aspira a una reelección sin sobresaltos, aun cuando una mayoría legislativa propia debería bastarle para tener todo bajo control.
Desafíos para la oposición
Las desavenencias internas en el Frente Progresista no son menos cruentas que en el PJ, tanto es así que mientras la coalición gobierna la provincia de Santa Fe con Hermes Binner, y también, en General López, la vecina ciudad de Firmat -con el liderazgo del radical Carlos Torres-, en Venado ni siquiera pudieron constituir una mesa ejecutiva para coordinar las acciones.
Sin embargo, si pretende despertar credibilidad entre el electorado, esta concertación que reúne a la UCR, el PS, el PDP, el ARI y el SI, más temprano que tarde, deberá acordar un núcleo de coincidencias y, como sugiere el secretario parlamentario Lisandro Enrico, conciliar discursos y metodologías que “contengan a todos los sectores”.
Deberían, todos, registrar los fenómenos políticos del domingo 2 de agosto: mientras los radicales mandaron al freezer sus sangrientas internas para ganar la elección, los socialistas, dispersos en tres fracciones, rifaron el liderazgo de la coalición y favorecieron la resurrección de la UCR, que de estar en riesgo de quedarse sin representación legislativa después de 26 años, ya baraja candidatos para sentar en el Sillón de Aufranc, e incluso para sustituir al jefe del PJ santafesino, Ricardo Spinozzi, que en 2011 no volvería a postularse para la senaduría provincial.
Es cierto que existen rivalidades históricas entre los radicales y el Tío Meier, y que los tres grupos socialistas están más distanciados ahora que antes de las primarias, culpándose unos a otros por las consecuencias de la derrota, que se vuelve más dolorosa cuando se les ocurre sumar los votos de Meier y Oscar Pieroni, cuyo resultado supera con creces la sorprendente cosecha de Díaz Vélez.
Como esos porotistas del domingo a la noche, también había meieristas que proyectaban moverse a media máquina -dando por descontada la re-reelección del Tío- para evitar el ingreso de Bellatti. Asimismo, algunos simpatizantes del meierismo y, sobre todo, del pieronismo, se preguntaban cómo hacían para militar el voto a una lista que si bien ellos mismos integran en distintos puestos, ofrece como máximo referente a un candidato que venían calificando como de “centro-derecha”, o representante del “capital”. Sobre estas vacilaciones podría cabalgar Martín González, postulante del debutante Proyecto Sur, el otro que sueña con la quinta banca, siempre que pueda quebrar la polarización. Para ello, el discípulo de Pino Solanas considera que su base electoral se ensanchará con votantes afines que en las primarias intervinieron en las internas del PJ o el FP, dado que Proyecto Sur concurrió con lista única. El joven huertero -ex Mate e Izquierda Unida- también se ilusiona con recibir el apoyo de muchos que ya no se sienten contenidos, en función de la composición definitiva de las listas mayoritarias.
Otro factor que influirá en septiembre, y desvela a los referentes políticos, es el incremento del caudal de electores, que crecería entre 10 y 13 puntos, respecto del 67 por ciento de las primarias.
Con estos antecedentes, el Frente Progresista necesitará elaborar las bases de un acuerdo político que priorice las coincidencias en las cuestiones locales -sin entrar en inoportunas honduras ideológicas-, no sólo para triunfar en la próxima elección, sino para encaramarse como una fuerza con vocación de poder, dispuesta a pelear por la Intendencia en 2011, sin resignarse a oficiar de partenaire de las expectativas políticas de José Freyre.
(Publicado el viernes 7 de agosto de 2009 en diario El Informe)