Con un discurso que atrasa, Scott se aleja del "estilo K"

Demostrando que es un político de raza, el intendente Scott cierra el año como esos boxeadores que después de soportar una avalancha de golpes se paran en el centro del ring y muestran la mejor sonrisa ante el rival y el jurado para ocultar su fuerte estado de confusión. Con esa lógica de supervivencia se comportó tras la derrota que en octubre último le birló el precioso poder de veto y, además, consolidó el crecimiento electoral de sus dos grandes adversarios: el lucifuercismo, en la interna peronista, y Pueblo, por fuera. Dispuesto a no reconocer el revés, Scott dio marcha atrás con los cambios previstos en el gabinete. Ya estaban decididos, incluso se habían barajado nombres, pero la pésima elección oficialista -renovaba dos bancas y retuvo apenas la de Pedrola- obligó a postergar el Operativo Renovación.
Confiado en su buena estrella, la que le permitió dominar la escena política venadense durante una década, un Scott falto de reflejos no se detiene a evaluar las transformaciones de la realidad, e insiste con un estilo pendenciero y un discurso derechoso prekirchnerista. Ni siquiera la apología venadense -presuntamente independiente- publicada en la revista Viva causó tanta conmoción como sus declaraciones a La Capital y otros medios de las grandes urbes, donde reforzó la autoritaria teoría de la “mano dura controlada”, junto a promesas de bienvenida a tiros sobre militantes de derechos humanos que podrían tocar el timbre de su casa. No contento con ello, denostó al diputado nacional Miguel Bonasso, uno de los preferidos del presidente Kirchner, y reivindicó nada menos que al policía Luis Patti. En un abrir y cerrar de ojos, Scott -ya demandado por definiciones del mismo tenor- se arriesgó al aislamiento político del omnipresente pingüinismo, sin darse cuenta de que hasta el propio senador Carlos Reutemann hace tiempo que demuestra absoluta sumisión al férreo poder presidencial.
No hay dudas de que Scott no encaja en el estilo K. Y hasta en las herméticas entrañas oficialistas aceptan a regañadientes que la ciudadanía venadense podría demandar un cambio en 2007. Ya no más confrontaciones estériles ni discursos autoritarios. Y qué mejor figura de recambio que José Freyre, piensan. Mesurado, con más semejanzas con el pueblense Roberto Meier que con Scott, Freyre se siente en condiciones de ser el candidato a intendente del scottismo y sólo espera el convite del líder. Pero sin posibilidades de tomar distancia -mucho menos de mostrar diferencias- con el jefe, esa vigilia también lo expondrá durante un largo año a cargar políticamente con las buenas y las malas de la gestión. ¿Si el venadense apuesta a la renovación después de 12 años, se conformará con un cambio de estilo sin salir del scottismo?, es la pregunta que debería desvelar a José Luis y su troupe. En tanto, lucifuercistas y el Tercer Sector se frotan las manos imaginando que el eclipse del Mago podría llevarse puesto también a su delfín.
Como sea, ya no puede atribuirse a la casualidad que el supersecretario se haga cargo de los grandes asuntos municipales, como lo hizo este miércoles retrucando a los concejales por la reprobación del convenio con los abogados Albarracín. En un alarde de fortaleza de carácter, Freyre colocó en las antípodas del scottismo al pacto De Mattía-Viano, resguardando al ascendente Pueblo, que también selecciona los dardos más venenosos para radicales -en el peor momento desde su salida del gobierno en 1995- y eléctricos, antes que para el elenco scottista. Tanto es así que el propio líder pueblense, tal vez con el ánimo de marcar la cancha, incurrió semanas atrás en una sobreactuación al optar por Scott en desmedro de Viano, en una innecesaria invasión de la interna peronista. En el curso de este mes, el Tío también anticipó su estrategia para la carrera a la Intendencia con dos resonantes votaciones: la presidencia del Concejo y el caso Albarracín. A partir de ellas, está claro que pretende mostrarse como el paladín de la racionalidad, como la renovación política pos-scottista, como el candidato de la gobernabilidad. Es una apuesta bastante riesgosa. La confrontación cuerpo a cuerpo con el scottismo fagocitó casi hasta la extinción a la UCR en la última década. Pero también es cierto que una sobresaliente concejala como “Chola” Guaci acabó en el ostracismo político por no despegarse a tiempo del abrazo de oso de Ernesto De Mattía. Mientras ella privilegiaba los intereses municipales por encima de sus diferencias con el intendente radical, el entonces flamante concejal Roberto Scott torpedeaba sin piedad la incipiente obra de agua potable y los restos de un BID que se desmoronaba.
Hoy, en la primera reedición del siglo XXI de aquella novela de los noventa, el rol bonachón de Chola lo cumplen el Tío y Poroto, y el personaje implacable de Roberto Alcides se lo disputan Delfor, Lisandro y Patricia, aunque, según Freyre -ya no tan bonachón-, estos últimos no son más que títeres de Ernesto De Mattía y Jorge Viano.
Próximos capítulos develarán la compleja trama de esta atrapante historia que acabará, con un nuevo intendente, en la primavera de 2007.


(Publicado el viernes 30 de diciembre de 2005 en diario El Informe de Venado Tuerto)

Las internas fagocitan al "verdadero Venado"

Pocas veces la ciudad de Venado Tuerto atravesó un clima de convulsión política y social tan exacerbado como en estos últimos meses. Peor aún es que no se trataría de un fenómeno pasajero, sino que amenaza con instalarse durante -al menos- los dos años venideros, caracterizados como escenarios de ásperas luchas por el poder real en la ciudad. Hasta los Bomberos Voluntarios están embarcados en refriegas institucionales inéditas, aunque ahora, con la intervención de la federación provincial, intentan apagar el incendio como si nada grave hubiera sucedido entre la base bomberil y la flamante mutual.
La mismísima Asociación Italiana, en pleno concurso de acreedores, sufre un encarnizado enfrentamiento -aún no explotó públicamente-entre directivos y padres de alumnos por el futuro de las escuelas, el cine Verdi y otras propiedades de la malograda institución. Ni siquiera el recoleto ámbito de entidades intermedias, como el Centro Regional para el Desarrollo, el Centro Comercial y la Cámara Regional de la Industria y Comercio Exterior, está a salvo de feroces internas.
Hasta el nuevo Concejo, a partir del ingreso de dos ediles de carácter más combativo que los salientes, como Oscar Pieroni y Patricia Romero, podría constituirse en un espacio de confrontación mucho más complejo de superar para un Departamento Ejecutivo liderado por un político personalista, como Roberto Scott, que se encontró hasta ahora con concejales más inclinados a ofrecer un gentil cogobierno que a ejercer una oposición más afilada.
Ni que hablar en el terreno de los enconos intestinos de la Cooperativa de Obras Sanitarias, con una dirigencia sorda y ciega que se autodestruye a fuego lento en la hoguera de las vanidades. En tanto, con la prometida reforma del sistema electoral y el desembarco de viejas caras nuevas en el Consejo de Administración, la Cooperativa Eléctrica consiguió abrir un paréntesis de sosiego mientras maduran los cambios estatutarios que deberán garantizar a los asociados la igualdad de oportunidades para acceder a la asamblea de delegados y, como consecuencia, al gobierno de la empresa.
Tanto en Obras Sanitarias como en la Eléctrica, estos procesos desembocarán durante 2006 en elecciones de delegados que despertarán inusuales expectativas en la ciudad. También el año próximo albergará la renovación de autoridades vecinales en todos los barrios. En esas pugnas, donde se estrenarán las reformas en la polémica ordenanza reglamentaria, quedará expuesta en toda su dimensión la lucha de aparatos entre scottistas y lucifuercistas, como antesala de las atractivas primarias justicialistas de 2007.
Será entonces cuando se libren los primeros combates cuerpo a cuerpo rumbo a la madre de las batallas, y tan furiosa es la pendencia que, desde el vamos, ambos sectores prometen respaldar en las generales, en caso de perder la primaria, al postulante surgido de las filas opositoras.
Caracterizado por su espíritu belicoso, el intendente parece haber contagiado al conjunto de la dirigencia local en su vehemencia, aunque no debería jactarse de ello, pues los liderazgos positivos son aquellos que generan consensos políticos y sociales para el desarrollo equitativo de las sociedades.
Hoy, divorciado con el lucifuercismo gobernante en la Eléctrica, Scott vuelve al ruedo advirtiendo que podría llamar a licitación para cubrir el servicio de alumbrado público. Enojado también con los oficialistas “Vecinos” de Obras Sanitarias -en las últimas elecciones respaldó a la opositora lista “Unidad”-, trata por estos días de restar protagonismo a la empresa cooperativa en el cometido de erradicar el Basural y dar un tratamiento digno del siglo XXI a los residuos sólidos domiciliarios.
Así se comporta el verdadero Venado, el Venado profundo, cuya realidad se distancia de los generalizadores comportamientos de ciudad invadida por nuevos ricos que se empecinan en hacer creer los grandes medios gráficos con esporádicos artículos a pedido.
Cuenta la leyenda -una de las tantas- que el venado tuerto original advertía sobre el desembarco en estos campos de forasteros con malas intenciones. Hoy no haría falta la presencia del emblemático venadito: nos peleamos entre nosotros. Y no necesariamente en defensa de un objetivo superior.

(Publicado el miércoles 21 de diciembre de 2005 en diario El Informe de Venado Tuerto)

Cómo enfrentará el imbatible Scott una elección legislativa casi perdida

A días de la presentación de candidaturas para las elecciones primarias de concejales a realizarse el 7 de agosto -servirán para definir las listas de los partidos o alianzas que competirán en las generales de octubre-, en Venado abundan las especulaciones y escasean las certezas. Por estas horas, en los entornos (y las internas) del justicialismo, el progresismo y el radicalismo, se cocinan a fuego lento las candidaturas más expectantes.
En las filas del scottismo se percibe un aire triunfalista a mediano plazo que se superpone con la temeraria subestimación de los próximos comicios legislativos. La casi segura candidatura de Roberto Scott a la re-re-reelección en 2007 relajó a todo el elenco ejecutivo. Y reforzó la tendencia a la desvalorización del Concejo que el intendente tanto practica en el discurso y en la gestión. Pícaro como pocos, advierte que sólo los ciudadanos más politizados e informados reconocen la trascendencia de la función legislativa, en tanto que las mayorías vuelcan sus preferencias por “obras concretas” que, desde ya, solo puede ofrecer el Departamento Ejecutivo. Desde esa perspectiva, Scott se beneficia en sus frecuentes enfrentamientos con el Concejo, donde, al mismo tiempo, desgasta a los ediles opositores con más chances de competir con él por el sillón de Aufranc. ¿Y a sus propios ediles? También los salpica con sus bombardeos, sin contemplaciones, resguardando nada más que a las figuras de reserva, como José Freyre, al que regresó a las más rendidoras labores ejecutivas apenas seis meses después de asumir la concejalía.
Scott puede darse estos lujos porque aun cuando la oposición reúne cinco ediles, carece del indispensable “sexto voto” para condicionar el amplio margen de maniobra del Ejecutivo. Una oposición legislativa con seis votos sobre nueve posibles, aunque fragmentada, adquiere enorme influencia en el equilibrio del poder municipal. Esos seis votos son estratégicos para las grandes decisiones municipales, desde la concesión de un servicio público hasta el rechazo del veto a una ordenanza. Esos seis votos son los que Scott debe impedir que se acumulen en manos ajenas a las suyas.

Juego… no juego…
Scott se proyecta a paso firme rumbo a 2007, con atractivas obras públicas, con los efectos benéficos de la reactivación regional, y con desprolijidades en la gestión que no escandalizan a la ciudadanía, pero también hay razones para inquietarse. A Scott no le gusta perder a nada, eso está claro. Y él sabe que la próxima elección de concejales la perderá, sobre todo si decide permanecer al margen de la campaña. Aunque su lista de concejales ganó en el ’95 -cuando él fue electo intendente-; en el ’99 -cuando fue reelecto- y en 2003 -cuando fue re-reelecto-, con la misma contundencia cayó ante la oposición en 1997 y 2001, es decir, cuando él no fue candidato y no se generó el poderoso “efecto arrastre”.
El antecedente más fresco en comicios puramente legislativos se registra en 2001 -siempre con Ley de Lemas-, con una derrota scottista ante la versión venadense de la Alianza Santafesina por poco menos de 6 mil votos de diferencia, con Domingo Savino y Roberto Meier en el liderazgo de la oposición.
La lista de Scott había sido encabezada el actual presidente del Concejo, Miguel Pedrola (cosechó menos de 5 mil votos), que hoy suena como el candidato más firme a capitanear otra vez la oferta electoral oficialista.
La reacción instintiva de Scott, ante otra posible derrota, es apartarse, no exponerse en este preliminar, y reservarse para el combate de fondo a librarse en 2007. Incluso trata de despegarse hasta de la definición de la lista, aunque todos saben que, en el PJ, es su índice apuntando, el que bendice candidatos y, el mismo dedo, en un vaivén, el que los censura.

Previsible, pero no tanto
Es común escuchar que la elección de concejales es “previsible”, que “no cambiará nada”. Según estos análisis coincidentes, la oposición se impondrá 3 a 2 sobre el PJ. Nadie se animaría a apostar otra cosa. Pero, si así fuera, resta descubrir quiénes serán esos tres de la oposición y esos dos del oficialismo. Si todo queda igual, Encuentro Progresista renovará las dos bancas que pone en juego, la UCR hará lo propio con la suya, y también el justicialismo recobrará las dos que arriesga. Sobre esta última elucubración, algunos ya se animan a apostar en contra. ¿Dónde residen las dudas? En el oficialismo y en la oposición.
Dentro del justicialismo, el lucifuercismo está decidido a expandir sus territorios con un desembarco en el Concejo. La decisión política de ir a las primarias ya estaría tomada, pero condicionada al hallazgo de un “candidato presentable”. El objetivo no es otro que obtener un segundo puesto con el porcentaje suficiente para adueñarse del segundo lugar de la lista del PJ que competirá en las generales del 23 de octubre.
Así pues, aunque los scottistas se empeñan es desmerecer las chances de los eléctricos fuera de la Cooperativa, éstos son los únicos capaces de poner en riesgo la placidez oficialista. Si entra un lucifuercista es porque habrá un scottista menos. Y si bien es más esperable una vinculación con el scottismo que con el meierismo, lo cierto es que el intendente ya no tendrá el control total de la situación.
Mientras el scottismo podría tener problemas para conservar sus dos bancas, la tropa pueblense que lidera Roberto Meier se muestra más ambiciosa, pues su objetivo máximo es, además de retener la que arriesga el Tío, apoderarse de la que arriesga el radical Delfor Hernández, candidato a la reelección. Pero para eso deberá cuidarse de colocar candidatos dependientes del “efecto arrastre” provocado por Meier. Si Pueblo pretende erigirse en la alternativa al scottismo en los comicios de 2007, tendrá que empezar desde ahora, postulando para el Concejo lo mejor que tiene en sus filas. Otra decisión sería desnudar una falta de vocación de poder que el electorado no les perdonará.
Las únicas confirmaciones en Pueblo son la candidatura de Meier y la definición de no negociar cargos con ninguna fuerza, ni siquiera con el candidato del Partido Socialista, Juan Moscoso, con el cual comparten el interbloque Encuentro Progresista. “Vamos con candidatos propios, o hacemos la interna con el socialismo, pero no estamos dispuestos a negociar una lista de antemano. Que la gente vote y decida en qué puesto de la lista quiere a cada uno. ¿Los radicales? No, no queremos saber nada”, ratificó una fuente pueblense.
En las próximas horas, Moscoso decidirá si compite con Pueblo en la interna de Encuentro Progresista, o si sus apetencias reeleccionistas se enmarcan en un acuerdo con el radicalismo, como el socialismo lo promueve en el orden provincial.
A estas alturas, donde más se habla de internas es en el PJ (con el “alumbramiento lucifuercista”) y en Encuentro Progresista (con Meier y Moscoso), mientras que en la UCR casi se descuenta un alineamiento en torno a la figura de Hernández. Aunque también podría ocurrir que todos vayan con listas únicas y las primarias constituyan una suerte de anodinos comicios generales anticipados.

(Publicado el viernes 22 de abril de 2005 en diario El Informe de Venado Tuerto)

En el debut de las primarias, Scott juega sin jugar; Meier se la juega entero y Viano evalúa si juega

Este año la provincia de Santa Fe estrenará el sistema electoral de internas abiertas, obligatorias y simultáneas, a llevarse a cabo entre 60 y 90 días antes de las elecciones generales, anunciadas para el domingo 23 de octubre. En Venado, la convocatoria tendrá por objeto la renovación de cinco bancas legislativas por la finalización de los mandatos de Miguel Pedrola (PJ), Noemí Rasello de Enrico (PJ), Delfor Hernández (UCR), Roberto Meier (Pueblo) y Juan Moscoso (PS). También en octubre, junto con las generales para elegir concejales, en todos los distritos santafesinos, se votará por listas completas de diputados nacionales.
Apenas inaugurado 2005, se vislumbra en la ciudad una encarnizada pugna en el seno del scottismo por la sucesión -en 2007- del “jefe” del gobierno municipal. Para aplacar la furiosa interna, al intendente no le alcanzó con el gesto de arrebatarle el traje de “único candidato” que le había calzado a su yerno y supersecretario José Luis Freyre, sino que también necesitó “postularse” para un cuarto mandato. “Era la única forma de alinear la tropa”, justificó un ladero del intendente proclive a cultivar el fanatismo de los conversos.
Además, Scott habría decidido bendecir como candidato a la reelección a Miguel Pedrola, quien se adapta como pocos a las necesidades de apaciguar la interna: no persigue un proyecto político propio; jamás se lo incluyó como aspirante al Sillón de Aufranc; también goza de la confianza del senador provincial Ricardo Spinozzi, el segundo “hombre fuerte” del PJ regional, después de Scott. Asimismo, la ratificación de Pedrola, enrolado en otro sector interno, es funcional a la desactivación del “Proyecto Freyre”, que hubiera pretendido desembarcar en la Intendencia en 2007 con hombres de su propio entorno en el Concejo.
La pregunta que aún no tiene respuesta es si Roberto Scott se autopostuló solo para tranquilizar la interna o si realmente está dispuesto a proyectarse a un inédito cuarto mandato consecutivo en la Municipalidad venadense. Lo cierto es que el jefe del Ejecutivo ganó el gobierno en 1995 y perdió las legislativas del ’97. Como respuesta se presentó en el ’99, y fue reelecto. Pero volvió a caer en las legislativas de 2001. Otra vez contestó con la candidatura a la re-reelección en 2003, donde también salió airoso. Entonces, si Scott fuera derrotado en las legislativas de 2005, ¿tendrá la excusa ideal para candidatearse a la re-re-reelección en 2007?
Para algunos, este interrogante se develará recién la noche del domingo 23 de octubre, una vez concluido el escrutinio. Para otros, Scott desoirá otra vez el reclamo de sus nietos, desempolvará el traje de candidato, y saldrá a enfrentar al postulante opositor para que no le “destroce” la Municipalidad, como suele deslizar humorísticamente.
Una nueva derrota en las próximas elecciones no sorprendería a Scott, que en las legislativas de 2001, también con Pedrola a la cabeza, ni siquiera alcanzó los 5 mil votos. Una situación económica-financiera de la Municipalidad más holgada, fruto de mayores ingresos por recaudación y coparticipación, y la embestida en obras públicas programada para este año, son la esperanza del oficialismo para cambiar la historia de tropezones que acumula en las legislativas.

Movida eléctrica
Mientras a duras penas controla su propia interna, en el resto del PJ se precipitan situaciones que incomodan al intendente Scott. Una de ellas es la probable participación, en las primarias, del lucifuercismo comandado por el caudillo cegetista Jorge Viano, que aún se encuentra “midiendo” si intervendrá con candidatos propios. Si bien ya incursionó en otras elecciones en apoyo a distintos sectores (en 2001 respaldó la candidatura de Juan Manzini y en 2003, después del famoso “arreglo extrajudicial” con la Municipalidad, colaboró con el scottismo), en esta ocasión el lucifuercismo proyecta lanzarse con “luz propia”, con sus propios hombres, como lo hace en la Cooperativa Eléctrica, Cooperativa de Obras Sanitarias, Hospital, Intervecinal, vecinales y clubes, entre otras entidades. Ni sueñan con derrotar al scottismo en las primarias, pero los eléctricos se conforman con reunir los votos suficientes para adjudicarse el segundo lugar de la grilla justicialista de concejales. Esta amenaza inquieta a los scottistas, que ponen en juego dos bancas y podrían recuperar una sola: “Si los eléctricos se llevan el ‘número dos’ de las primarias, se complican las cosas. Por más que el Mago se quiera despegar de ‘los muchachos’, la lista del PJ para las elecciones generales quedaría como una alianza entre scottistas y eléctricos”, razonan en el oficialismo con ceños fruncidos. “Es el escenario ideal para Meier”, reconocen.
Sin embargo, aunque no baste para el sosiego scottista, hasta ahora, en el proyecto político eléctrico sobra “aparato”, pero faltan dirigentes. Un devaluado Marcelo Cacciurri -después de caer ruidosamente de la presidencia eléctrica- suena entre los candidatos, como así también el vecinalista Oscar Yakas, uno de los incondicionales de Viano.
Contrastando con la omnipotencia que suelen practicar, hoy los lucifuercistas desbordan de temores, casi tanto como el scottismo. “Hasta ahora los eléctricos siempre jugaron en ‘cancha chica’, pero esto es otra cosa. Acá no van a contar con los favores de los vecinalistas, que van a estar con Roberto. También podría haber un tercer sector, que los apoyó en todas las elecciones, pero que esta vez jugará la suya”, reflexionó un conocido peronista que deambula con la mirada perdida desde el cierre de Babel. “En éstas no alcanza con llenar listas con empleados de la Cooperativa. Y las reglas de juego tampoco las podrán dibujar ellos”, acotó con desdén, sentado sin mucha convicción a la mesa de otro café. Es por estas razones que el lucifuercismo evalúa con tantas prevenciones el salto a la “política grande”. En estas primarias, el scottismo tiene mucho para perder, pero los eléctricos también se expondrían a severos riesgos en una elección con muchos votantes,
transparente y democrática.

Donde caben dos...
Además de los dos poderosos sectores citados, existe un “tercer sector”, aún en gestación, impulsado por corrientes dispersas del justicialismo que reniegan de las pretensiones hegemónicas de conducción demostradas por el intendente Roberto Scott y el jefe lucifuercista Jorge Viano. O bien que no consiguieron conchabo en esas estructuras de poder.
Este embrionario “tercer sector”, también llamado de los “No Alineados”, cuenta con un favorable contexto para desarrollarse, pues abundan los justicialistas recluidos por no comulgar con los modelos de Scott y Viano. Sin embargo, resabios de cruentas batallas libradas como adversarios, escasez de recursos para la campaña electoral y presumibles dificultades para conciliar un candidato que sintetice las apetencias del conglomerado, constituyen los mayores obstáculos para la consolidación de los “No Alineados”.
Solamente si este “tercer sector” participa en las primarias, el PJ podría “garantizar” la contención del “peronismo progresista” que, ante una oferta reducida a expresiones de centroderecha, como el scottismo y el lucifuercismo, optaría por alternativas extrapartidarias, como ya lo hizo en otras oportunidades.

Meier, el otro protagonista
Sin los conflictos internos de sus antagonistas del PJ, el pueblense Roberto Meier tendrá que ratificar en las urnas la condición de líder opositor que encarna en la ciudad -con un particular estilo de baja confrontación- desde el fallecimiento de Domingo Savino. Y no le bastará con la reelección como concejal. También necesita un triunfo electoral para que el conjunto de los venadenses lo visualice como alternativa al continuismo scottista.
También hay prevenciones en la oposición por el eventual impacto político que provocaría la fuerte movilización del PJ (concurriría a las primarias al menos con tres sectores) en contraposición a las listas únicas de Encuentro Progresista (Meier-Moscoso) y la UCR (Hernández) que, al no dirimir nada, tal vez no atraigan al electorado. “Qué pasa si los PJ juntan más de 10 mil votos en las primarias y nosotros, por presentar lista única, no movilizamos a nadie. Cómo quedan posicionados nuestros candidatos para la general”, interrogó un pueblense de procedencia peronista. Esta especulación es la misma que en este enero está empezando a considerar el radicalismo, que en 2003, cuando todavía existía la Ley de Lemas, pactó el respaldo del conjunto del partido a una lista única de candidatos a concejales. “Es cierto, ahora las condiciones cambiaron. Es un riesgo ir con un solo candidato si el PJ arma una interna fuerte”, reconocen los radicales con signos de perplejidad.
Dentro del “binnerismo”, la conciliación de una lista de concejales liderada por Roberto Meier y Juan Moscoso sería factible, pero en las últimas semanas estaría madurando la idea de escalonar las candidaturas de acuerdo a los resultados de una interna, como ya lo admitieron ambos líderes políticos. También trascendió que a la “pugna” entre Pueblo y el Partido Socialista, podrían sumarse otros sectores para competir en las primarias, en el marco de acuerdos que se prolongarían hasta 2007. Descartada la UCR por decisión de pueblenses y socialistas, y autoexcluido el ARI, solamente habría lugar para grupos escindidos de los partidos tradicionales.
El fuerte rumor de que Luz y Fuerza intervendrá en las primarias y cuenta con chances de colocar el segundo candidato a concejal en la lista del PJ, habría causado cierta euforia en la cúpula del Encuentro Progresista, de público enfrentamiento con “los eléctricos”.
Scott, que en las últimas semanas eligió como “blanco” al lucifuercismo, de pronto podría tenerlo como inocultable “aliado” político. Esta situación favorecería los intereses electorales de Roberto Meier y Juan Moscoso, que podrían transformarse en “depositarios naturales” del apoyo de independientes disconformes con el proyecto hegemónico de Luz y Fuerza. “Si la elección se polariza, yo no descartaría que Hernández quede afuera y nosotros nos quedemos con tres concejales”, arriesgó un meierista, enceguecido de optimismo.

(Publicado el viernes 7 de enero de 2005 en diario El Informe de Venado Tuerto)