Freyre, cerca del Lole y lejos del "escrache"

El viernes último, la ausencia del intendente venadense José Freyre en el acto de presentación de los candidatos kirchneristas santafesinos, presidido por el líder del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, vislumbró el inexorable epílogo del equilibrio político que el psicólogo practicaba entre el kirchnerismo y el reutemismo. Ya desde hacía varios días en los corrillos periodísticos se deslizaba que “un viaje” sacaría a Freyre de la ciudad en esa jornada. Y así fue, pues justo el viernes, debió viajar a Buenos Aires para habilitar la apertura en nuestra ciudad de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). No solo eso. En esa desapacible tarde, tampoco acudió a la sede del Club Unión Deportiva Chanta Cuatro Sarmiento ninguno de los más cercanos colaboradores del ausente con aviso José Freyre; por el contrario, la irrupción en el cónclave rossista del concejal Gustavo Giner, cuyas distancias con el intendente son bien conocidas, contribuyó a profundizar el contraste. Giner no es pingüino, ni mucho menos, pero su participación era esperable como delegado de Roberto Scott, el caudillo de la derecha peronista que ahora anida en el kirchnerismo explícito como su más encumbrado referente en el departamento General López, tal vez con más comodidad desde que Néstor Kirchner abandonó las banderas de la concertación y la transversalidad y se reconcilió in extremis con los barones del conurbano bonaerense, desde la conducción del tan denostado -por los Kirchner- PJ.
Las expectativas por el comportamiento porotista ante el desembarco de Rossi se habían multiplicado desde que, diez días antes, el propio Freyre y lo más granado del gabinete municipal sobresalieron en un mitin convocado en la coqueta Asociación Española. Esa noche, el intendente se mostró sonriente a la par del senador provincial Ricardo Spinozzi y el senador nacional, y candidato a la reelección, Carlos Reutemann. Incluso, el primer precandidato a concejal Germán Mastri posó para numerosas fotografías junto al Lole, estimándose que la más favorable podría aparecer en los próximos días en los afiches de campaña.
A su tiempo, Freyre dio muestras de su voluntad de consolidar una identidad propia con la confección de una lista de fuerte matriz porotista, con Mastri, Liliana Rostom y Raúl Debonis en los puestos expectantes, marginando sobre la hora al reutemista Miguel Pedrola y el rossista Víctor Ubalton. La consigna era plantar un porotismo químicamente puro, sin aliados que perturbaran la prescindencia en el marco de una interna agobiante.
Sin embargo, ahora es más ostensible la inclinación del jefe del PJ venadense hacia el ascendente reutemismo, sobre todo después del protagonismo adquirido en las últimas semanas por sus opositores en la primaria justicialista del 5 de julio. En este sentido, la agrupación “17 de Octubre-Lealtad”, comandada por Jorge Viano y Patricia Romero, hizo una demostración de fuerza y de simpatía con el Lole en el acto de la Española -que por sus repercusiones habría causado un gran disgusto a Freyre-, en tanto que el sector de Luis Antonelli fue el más madrugador para ubicar sus postulantes a la par del ex corredor en los carteles.
Es que nadie, en la política local, olvida que las internas para clasificar a los precandidatos en las listas de cada partido, tendrán lugar una semana después de las elecciones nacionales de diputados y senadores del 28 del corriente, y todos ellos interpretan que estar cerca de Reutemann significa estar del lado del triunfador, al menos en la disputa con la oferta kirchnerista provincial.
En los cenáculos porotistas admiten, encuestas en mano, que la lista liderada por Mastri “no está a la altura de las expectativas” en los sondeos previos, pero auguran que el escenario se modificará en las próximas semanas, cuando los venadenses presten más atención a la cuestión local, hoy eclipsada por la campaña nacional. “Todavía falta que Poroto salga a los medios a pedir el voto por sus candidatos… hoy la gente no asocia a Mastri con el intendente”, razonó un asiduo convidado a las proximidades del Sillón de Aufranc. Esos mismos consejeros opinan que no tiene sentido que el porotismo se empecine en conservar una tercera posición “sin nada por ganar y con todo para perder”. En este sentido, sostienen que Freyre no debería darse el lujo de que otros sectores peronistas asomen más cercanos al reutemismo, aun cuando en ese hipotético alineamiento se pudieran resentir los vínculos con grupos kirchneristas que apoyan la lista municipal. Por las dudas, algunos referentes K vernáculos ya sufren a cuenta la probable presencia del intendente Freyre en la inauguración del Congreso Nacional de CRA el jueves próximo. Cualquier acercamiento del intendente con figuras del ámbito agropecuario es vivido por ellos como una traición, y tal vez sea peor después del viernes del faltazo y el escrache. No obstante, allegados a Freyre buscan desdramatizar la situación y recuerdan que Kirchner y el Lole se preservan mutuamente. “¿Ya se olvidaron de que la Casa Rosada intentó tumbar la postulación del Chivo hasta el último instante?”, chicanean desde San Martín y Marconi.
Más allá del faltazo de Freyre, de fuerte impacto en la política local, la manifestación rossista del viernes trascendió en todo el país por el escrache ruralista al candidato a diputado nacional. Si bien el episodio no adquirió el mismo tono violento que en Laguna Paiva o Reconquista, la vigilia de varias decenas de personas a las puertas de la sede del acto, desembocó en huevazos e insultos hacia la humanidad de Rossi. En síntesis, resultó lamentable que Venado Tuerto se “destacara” en los medios nacionales por sumarse a esta escalada de actos intimidatorios contra el delfín kirchnerista. Ninguna medida de un gobierno democrático, por equivocada que fuera, justifica estas expresiones intolerantes, menos aún a tan pocas semanas de elecciones legislativas en las que cada ciudadano podrá calificar con su voto las políticas del oficialismo. Por otra parte, la mayoría de la población condena los cortes de ruta y los escraches desde que redescubrió el rol del Congreso de la Nación en el tratamiento de la Resolución 125. En democracia, con un funcionamiento pleno de las instituciones, ya no existe ninguna razón para ejercitar este procedimiento autoritario y cobarde que un año atrás se había ensayado -sin éxito- contra Karina Rabolini, la esposa del gobernador bonaerense Daniel Scioli, en el aeródromo local. Además, no se compadece en absoluto la racionalidad de la dirigencia agropecuaria regional con estas desmesuras extremistas que, incluso, acaban debilitando la legitimidad de la protesta.

(Publicado el lunes 1 de junio de 2009 en diario El Informe)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A los tibios los vomita Diós.
Armando.

juan franco dijo...

Armando, gracias por opinar, pero te invito a que seas más exolicito con la definición que, de tan breve, da lugar a distintas interpretaciones...