Las fotos de Rostom, con apoyo popular e indiferencia de los suyos

La concejala oficialista Liliana Rostom, con bastante inocencia política, confesó el viernes último que estaba “sorprendida” por la repercusión nacional de sus últimas iniciativas legislativas. Según ella, no había motivos para que su proyecto de resolución generara tamaña polvareda. Pero tendría que saber Rostom que no era más de lo mismo solicitar autorización a la Cámara de Apelaciones en lo Penal para que, cada 30 días, el Concejo pudiera disponer de un informe sobre la evolución de las causas judiciales. Sin embargo, ese pedido fue eclipsado por el otro requerimiento incluido en el mismo proyecto, con la solicitud de autorización para que los medios de prensa pudieran publicar las fotografías de los delincuentes condenados por episodios de robo con uso de armas.
Sucede que Rostom, en su larga trayectoria como secretaria del Departamento Ejecutivo, tanto en Maestranza, con Roberto Scott, como en Espacios Públicos, con José Freyre, se destacaba por su prepotencia de trabajo, y no por trenzarse en debates de fondo. Pero en este tema que planteó con tanta naturalidad, incluso subestimando su trascendencia (“sólo es un pedido de autorización”, deslizó), se involucra en una honda porfía ideológica, alinéandose con los defensores de la “mano dura”, en oposición a la tendencia de los denominados “garantistas”.
A fines de la semana pasada, una encuesta en la edición electrónica de La Capital estableció que más del 90 por ciento de los votantes coincide con el Proyecto Rostom, y en una medición del envío televisivo regional En la Tecla (Canal 12), durante una entrevista en vivo con la autora de la polémica iniciativa, entre varias decenas de mensajes de texto y llamados telefónicos, las adhesiones crecieron hasta un 95 por ciento. Tan abrumadora mayoría tal vez obedezca a la falta de respuestas desde los poderes político y judicial ante el fenómeno de la inseguridad, aunque ya se probó en la Argentina, con el paquete de leyes impulsada por Juan Carlos Bloomberg, que ese endurecimiento no sirvió de nada, así como tampoco se redujeron los índices de delincuencia en los países, o estados, que legalizaron la pena de muerte.
Rostom alega que con la divulgación de los retratos de los condenados, la sociedad podrá protegerse, aunque la verdad es que la prevención desde el Estado tendría que empezar mucho antes, y por eso debería priorizarse otra clase de proyectos, que tiendan a evitar sucesos desagradables en virtud de la exclusión social, en lugar de resignarse a fotografiar a los autores de los mismos. Además, si el sistema carcelario está bien lejos de resocializar a sus pobladores (las más peligrosas bandas se forman en los presidios), la circulación de fotos impediría la inclusión social hasta de los pocos que en ese ambiente pueden regenerarse. Así, nadie tendría una “nueva oportunidad” y hasta se correría el riesgo de retroceder a la proliferación de “escraches”.
Sindicada como una de las sobrevivientes del viejo tronco scottista en el gabinete porotista, a partir de 2007, la técnica vial, ahora desde el Concejo, hubiera tenido el camino liberado para estos proyectos en la etapa scottista; en cambio, el psicólogo Freyre se habría disgustado con el arranque de Rostom, que no lo consultó previamente. Y esa misma actitud independiente acabó aislando a la concejala, que tampoco consiguió el apoyo de sus pares oficialistas, que habrían consultado al teléfono más cercano al Sillón de Aufranc. Con el intendente enojado, sus compañeros dándole la espalda -hasta Gustavo Giner, el más scottista del porotismo- y los opositores saliendo al cruce, como el radical Carlos Díaz Vélez, la propia Liliana Rostom descuenta que, más allá del abrumador respaldo popular y la inusitada trascendencia mediática, el proyecto acabará en el olvido en la Comisión de Gobierno, y si tiene un poco más de suerte, desembarcará en el recinto para que la mayoría del cuerpo fagocite la defensa casi solitaria de la autora.

Tragicómico homenaje a Pellisier

Insólita fue la situación que se vivió en la media tarde del viernes último en el patio interno de la Intendencia, con motivo del ingreso en la Galería de Vecinos Notables “José Aufranc”, del músico Jovel Quinteros y, al mismo tiempo, de la colocación en la Galería del Recuerdo “José Ravera”, de las imágenes de Mariano García -un innovador de viejas trilladoras-, del mítico Cine Teatro Opera, y de Américo Passini y Francisco Pelissier, “destacados ciclistas de Venado Tuerto de la década del ’30”, según información entregada a la prensa por la Coordinación de Juventud y Tercera Edad.
No pasó mucho tiempo hasta que los más veteranos y memoriosos venadenses, como el director de LT29 y conspicuo miembro de la Comisión de Nomenclatura del Concejo, Hilmar Long, expresara sus dudas ante la mención de Pellisier, incorporado entre los distinguidos por un ignoto “Consejo de Abuelos”, según cuenta el jefe de la repartición organizadora, Franco Balzaretti.
Poco después se supo que si bien Francis (no Francisco) Pelissier fue un avezado ciclista de la década del ‘20, no tenía nada de venadense, ni siquiera de argentino, sino que era francés. Para más datos, los Pelissier formaban un team deportivo liderado por Henri, ganador del Tour de Francia en 1923, y que constituían además sus hermanos Francis y Charles. Con el tiempo, a través de sus proezas, los Pelissier se convirtieron en toda una institución en el ciclismo francés, y aún hoy se les guarda un lugar preferente en el panteón de los ilustres. Incluso, se comercializaron bicicletas con su nombre, con las que compitieron grandes pedalistas.
Durante el acto oficial, en el instante de presentar la imagen del presunto ciclista venadense Francisco Pelissier, sorprendió que no asistieran familiares y, más aún, que no se leyeran sus pergaminos, como sí sucedió con Pololo Passini, de envidiables 94 años.
Desde el viernes permanece (o permanecía) el retrato de Francis Pelissier en la galería municipal, luciendo su apellido estampado en la remera, sin que nadie pueda negar sus condiciones como deportista, pero, cabe insistir, el famoso ciclista no es Francisco, como informaron los Balzaretti, sino Francis; no es venadense, sino galo, y se le rindieron honores sin que sus retoños europeos se enteraran, tal vez en una confusión con la marca Pelissier, que bien pudo haber usado Américo Passini, crédito del sur santafesino.
Ahora bien, sería un grueso error que se tomara el caso sólo como una anécdota risueña, pues esta seguidilla de reconocimientos -sin entrar a juzgar los merecimientos-, requiere estándares de objetividad y coherencia, de modo tal que estos homenajes en vida sean sentidos por la comunidad, trasciendan el gobierno de turno y adquieran la estatura de una política de Estado municipal en tributo a sus hijos dilectos. Por ello, sin el sustento de la rigurosidad, y sin el indispensable control legislativo, ciertas iniciativas -plausibles pero mal instrumentadas- corren el riesgo de desmoronarse más temprano que tarde. Y así serán descolgados los cuadros fuera de lugar, como el de Francis Pelissier, y otros que, en cambio, ameritan ocupar ese sitial de privilegio.

(Publicado el lunes 22 de marzo de 2010 en diario El Informe)

Ya van 200 años y no sabemos cómo hacer para que empiecen las clases

Tal vez el mayor escándalo sea cómo se naturalizó en los últimos años la incertidumbre sobre el comienzo de las clases en la Argentina, y en particular en Santa Fe. Resulta asimismo lamentable que en este conflicto sistemático, que coloca a los alumnos en la condición de rehenes, los antagonistas sean el gobierno provincial y los sindicatos docentes, ante la absoluta prescindencia de los padres, que deberían intervenir activamente, a través de las cooperadoras escolares, o de otras organizaciones, sea para mediar, sea para apoyar alguna de las posiciones en pugna.
Algunos gremios ya adelantaron su rechazo al aumento del 7 por ciento ofrecido por la Provincia, y otros, como Amsafe, tienen asambleas departamentales mañana y asamblea provincial el viernes, aunque, a juzgar por las declaraciones de sus más encumbrados referentes, “la oferta oficial es insatisfactoria” y, en todo caso, la discrepancia estará centrada en la mayor o menor rigurosidad del plan de lucha a iniciarse el lunes próximo.
Una vez más hay que redactar la crónica de una huelga docente anunciada. Una vez más hay que alertar sobre el fracaso de todos los actores por no encontrar solución para un cúmulo de reclamos que tiene como principal ingrediente a la cuestión salarial.
Gobierno y sindicatos docentes entraron una vez más en una espiral belicosa que colisiona con sus propios discursos, en una suerte de guerra fría que resiente la formación de los alumnos y conspira contra la igualdad de oportunidades que otrora distinguió a la escuela pública argentina. Incluso, en esta oportunidad, desde el Ministerio de Educación binnerista se deslizó la alternativa de descontar los días de ausencia a los huelguistas, agregando así otro elemento de tensión.
Hay argumentos de sobra para defender cada tesitura: los maestros santafesinos alegan que el 7 por ciento de aumento que les ofrece el gobierno para esta etapa ni siquiera compensa la inflación que les carcomió los salarios en los últimos meses, sin olvidar que, más allá de los porcentajes, poco y nada se puede hacer en la Argentina de hoy con haberes inferiores a 2 mil pesos mensuales en la base de la escala. Contra estos planteos, la Provincia recuerda que aun con los aumentos acordados en paritarias entre el Gobierno y los sindicatos docentes nacionales, dichos salarios no alcanzarán a igualar la línea de lo que ya se paga en Santa Fe. También advierte que en otros gremios son pocos los que consiguieron en los últimos tiempos un incremento del 7 por ciento. Y reprocha a los sindicalistas por no valorizar el proceso de titularización por concurso que comenzó el año pasado y continúa hoy y mañana con el ofrecimiento de 1.200 cargos.
Además, en el terreno político la gestión del Frente Progresista le achaca culpas a la oposición justicialista en la Legislatura, que levanta la mano para aprobar los tributos coparticipables (como inmobiliarios y patente automotor), pero niega la reincorporación del impuesto a los ingresos brutos a la industria y la construcción, por ejemplo, que permitiría al Estado provincial contar con recursos para afrontar en mejores condiciones la ola de reclamos salariales de los empleados públicos. Y objeta a la Nación, que cuenta con un Ministerio de Educación pero no tiene escuelas ni docentes, por el dinero que adeuda a Santa Fe en virtud de una descomunal concentración de recursos que afecta a todas las provincias, y que tiene su origen en la década menemista, cuando se transfirieron los servicios educativos a las provincias, pero no los recursos para sostenerlos. Hoy, esa distorsión presupuestaria, continúa sin corregirse.
En consecuencia, si entre gobernantes y maestros no hay atisbos de conciliación, los primeros porque no tienen con qué, y los segundos porque necesitan un poco más, habría que embarcarse en un debate de fondo, hasta generar una fórmula de equilibrio, como la que existe en Venado para ajustar las tasas o las tarifas de Obras Sanitarias, o en la Nación con la movilidad jubilatoria, para evitar que cada inicio de ciclo lectivo se transforme en un callejón sin salida -hasta que una de las partes tiene que ceder por el desgaste o el costo político-, con los chicos como mudos testigos de una porfía que les niega el rol de sujetos protagónicos del proceso de enseñanza-aprendizaje y los relega a la condición de objetos marginales.
Tal vez pueda ser posible esa política de Estado para 2011, porque en el Año del Bicentenario, entre tantas asignaturas pendientes, y tantas promesas grandilocuentes, las clases no empiezan, y así, por más que vibren los atriles, la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, se seguirá agrandando, y los privilegiados, como la realidad se empecina en demostrar, no serán precisamente los niños.

(Publicado el miércoles 24 de febrero de 2010 en diario El Informe)

Freyre bajó el perfil del "efecto depuración"

El anuncio de las modificaciones parciales en el gabinete venadense llegó justo sobre la hora, cuando no se podía esperar más, porque la oposición hincaba los dientes y ya se hacía sentir. Poco antes de iniciar su veraneo, el intendente José Freyre ratificó a la mayoría de sus colaboradores de la primera línea del gobierno municipal, comprendiendo que el tiempo comenzaba a jugarle en contra, porque, como lo denunciaron los radicales, se deterioraba la imagen y la autoridad, incluso de aquellos que él sabía que continuarían en funciones. Además, Freyre no tenía mucho margen de maniobra, porque en su grupo de trabajo no sobraban los candidatos para el “plan recambio”. Tanto es así que las tres caras nuevas, no lo son tanto, pues Ricardo Repetto se desempeñaba como delegado municipal ante la Cooperativa de Obras Sanitarias, Duilio Martini trabajaba en el tema viviendas y Esteban Monje hacía lo suyo en Obras Públicas. Pero así como es reprochable el espacio que suelen ganarse los paracaidistas de turno, en esta ocasión recibe un justo reconocimiento el porotista de la primera hora Ricardo Repetto, que siempre quedaba fuera de la distribución de cargos jerarquizados o candidaturas expectantes, pero pese a todo mantenía la lealtad a Freyre. Además, accede a una función pública -aún no especificada- después de largos años de militancia en entidades solidarias y del ámbito gremial empresario, como la vicepresidencia que ejerce en la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe).
Tal vez para no exponer en exceso a los desplazados, Freyre mencionó solamente a los que seguirán actuando en la Intendencia, pero esa contemplación le quitó intensidad a la medida, pues ni siquiera se habló hasta el momento de los 10 o 12 funcionarios a los que les habría sido aceptada la renuncia.
Tampoco fueron salidas ruidosas, en la primera línea del gabinete, las del secretario de Obras Públicas, Daniel Dabove, y el secretario de Servicios Públicos, Raúl Debonis, que abandonarán sus funciones, pero desembarcarán en otras áreas. Más aún, Dabove, uno de los funcionarios más conocedores de los temas de la ciudad, iría al mismo rol de gestión y planificación -se desconoce con qué jerarquía- que Freyre había creado “a su medida” y que nunca pudo asumir por falta de reemplazante en Obras Públicas.
En uno de los tramos sobresalientes de la conferencia de prensa, el intendente reveló que la aceptación de las renuncias había sido para demostrar que “nadie tiene el sillón comprado”, en un gesto político que abarca a todos, a los desplazados, pero también a los ratificados. En consecuencia, cabe esperar, desde el mes entrante, en el inicio concreto de la segunda mitad del mandato, que todos los miembros del gabinete interpreten el requerimiento de más estrecho contacto con los vecinos, mayor compromiso con la función y creatividad suficiente “para generar cosas nuevas”. En suma, el intendente Freyre reconoció, sin ponerlo en palabras, un relajamiento en la gestión y una distracción de energías en asuntos menores (¿internas palaciegas?), que ya habían empezado a hacer mella en su propia imagen. Por estas causas se apuró a relanzar, con algunos cambios, esta segunda etapa, al mismo tiempo que disfruta de los primeros favores concedidos por la Casa Rosada tras su -poco creíble- conversión al kirchnerismo.
Si había sorprendido a propios y extraños con la aceptación de todas las renuncias, Freyre volvió a dejar estupefactos a unos cuantos con su exasperada reacción contra el concejal radical Carlos Díaz Vélez, al que sólo le faltó calificar de “conspirador y destituyente”. Con una “mayoría automática” propia, lo peor que puede hacerse es dar lugar al lucimiento gratuito de una figura opositora, y así lo posibilitó el porotismo con una descarga tan encarnizada sobre Díaz Vélez, que ya les había sacado ventaja, sin demasiado esfuerzo, en la polémica de los decks, obligando al oficialismo a reconocer el grueso error de autorizar su instalación sin la autorización del Concejo, quien más tarde debió avalar el hecho consumado. Al regreso de Freyre se supone que se terminará de armar este inédito rompecabezas de verano, aún con muchas piezas sueltas, pues quedaron en el aire numerosos reparticiones importantes, como Legal y Técnica, Cultura y Vecinales, cuyo futuro se dilucidará en las próximas semanas. Y nombres que se confirmaron, pero sin saber dónde recalarán. También hay varios que se fueron, pero aún son un misterio. Y uno que entraba seguro, el spinozzista Miguel Pedrola, habría quedado fuera del gabinete, generando otro factor de discordia con un reutemismo regional que aún no digiere la kirchnerización porotista y, por lo bajo, promete venganza.

(Publicado el viernes 29 de enero de 2010 en diario El Informe)

Freyre deshoja la margarita: este se va... este se queda... este se va...

Una treintena de secretarios, subsecretarios, directores y coordinadores, entre otros, fue “pasada a disponibilidad” por el intendente José Freyre, mediante una medida que alcanzó repercusión nacional y que, en principio, es más propia del estilo de Roberto Scott, que del mesurado psicólogo que desde hace poco más de dos años ocupa el Sillón de Aufranc. Si bien es cierto que el antecesor Scott adoptó una determinación semejante a principio de 2002, fue en el marco de una crisis económica nacional, pero sin mayores disgustos con el desempeño de sus colaboradores. Hoy, por el contrario, la conocida estrechez de las cuentas públicas municipales tiene una incidencia mínima en el desmantelamiento, y es la disconformidad de Freyre con la actuación de varios de sus funcionarios la causa excluyente de la aceptación de las renuncias que les había pedido y que, está a la vista, no había sido por mero protocolo.
Ante la percepción popular de que la planta política está sobredimensionada y que la mayoría de sus integrantes no cumplió con las demandas, la iniciativa del intendente fue bienvenida, al menos por los venadenses que acostumbran a exteriorizar sus conclusiones en los medios de comunicación. Algunos de los defenestrados, cuchichean off the reccord que es imposible satisfacer a la gente cuando no se cuenta ni siquiera con los recursos elementales, pero a estas alturas ya no es excusa: tendrían que haberlo denunciado en voz alta ante la población, o bien plantearlo en la intimidad frente al intendente Freyre, con la carta de la renuncia en la mano.
Ante un creciente malestar de la gente, que ya estaba atravesando distintas áreas de la gestión, Freyre apeló a un efecto shock, aceptando la renuncia de todos, para luego evaluarlas una por una, aunque desde el primer momento se confirmó la continuidad de Sergio Druetta, en Gobierno; Pedro Bustos, en Salud y Acción Social; y Darío Mascioli, en Desarrollo Productivo, que desde ahora serán los hombres más fortalecidos del gabinete porotista. Aunque Freyre no eludió las responsabilidades propias por las deficiencias de la administración, este desplazamiento masivo precipitó la condena social sobre el conjunto de colaboradores, mitigando las eventuales críticas sobre el intendente. Atenta a la evolución de los sucesos, la oposición no perdió tiempo y embistió contra el supuesto “efectismo mediático” del cambio de algunos nombres para que, al final, según intuyen, no cambie nada. En tal sentido, todos coincidieron en cuestionar a José Freyre en su rol de seleccionador de colaboradores y coordinador general de la funciones de cada uno, como también de la interacción en el gabinete. Desde las más duras objeciones del vianismo que el grupo gobernante no resultaba tan castigado por los opositores. Radicales y socialistas alertaron enseguida sobre la “falta de liderazgo” y las “internas paralizantes”, y hasta alertaron que todo podría tratarse de un “amague”.
Sin embargo, una vez superado el efecto sorpresa de la iniciativa, surgirán los desafíos más complicados que el intendente de la ciudad deberá enfrentar, el mes entrante o, a más tardar, en marzo:
- Ante la dimensión que adquirió su decisión política, Freyre no podrá revalidar, por ejemplo, el 90 por ciento de sus colaboradores, ni mucho menos, porque así daría lugar a la sospecha del “efectismo mediático” que la oposición se apuró en advertir la semana pasada. Y también defraudará las expectativas de los venadenses que sinceramente habían elogiado la presunta vocación renovadora.
- Por otro lado, el intendente anticipó que se tomaría su tiempo para resolver, ¿pero cuánto tiempo? Deberá saber que si transcurren las semanas, o todo el verano, y la Municipalidad no se desmorona, la ciudadanía se preguntará si realmente es necesario volver a completar la burocracia política de varias decenas de funcionarios de dudosa productividad. Si bien transitamos un enero de receso y escasa actividad, el mismísimo intendente demuestra que la administración puede funcionar con mucho menos personal político, y con la ayuda de personal de carrera, aun cuando varios de los funcionarios desplazados se acerquen hasta San Martín y Marconi para firmar cheques o convenios pendientes.
- Luego, si Freyre descartase, por ejemplo, a la mitad de los renunciados, habrá cumplido con las expectativas creadas, pero, ¿estará en condiciones de sustituirlos con dirigentes más eficientes y comprometidos? ¿Habrá cambiado algo la situación de fines de 2007, cuando Freyre no conseguía formar el gabinete porque muchos de los elegidos preferían continuar en la más rentable -y menos expuesta- actividad privada?
Más allá de que se trate de una resolución espontánea y principista, o de una meditada maniobra contaminada de especulación política, el intendente venadense José Freyre, luego de la súbita devastación de su gabinete, no acabará este conflicto sin consecuencias. O saldrá fortalecido, probando que posee el liderazgo que se le reclamaba para relanzar la gestión; o se debilitará, pagando un alto costo político por no haber satisfecho las expectativas que él mismo supo generar.

(Publicado el lunes 18 de enero de 2010 en diario El Informe)

Freyre kirchnerizado, ¿por convicción o por extorsión?

Desde la mañana del domingo último, cuando el nombre del intendente José Freyre sorprendió a todos liderando, en el diario La Capital, la nómina de adherentes a la presencia, anteayer, de Néstor Kirchner en la ciudad de Rosario, los corrillos políticos locales debatían si Poroto había saltado súbitamente desde el reutemismo -alineamiento desde el que promocionó sus candidatos a concejal en septiembre último- hacia el kirchnerismo, por convicción ideológica, o si en realidad era víctima de una extorsión más de la abultada chequera presidencial, capaz de generar los milagros más inesperados, como la kirchnerización, antes de asumir, pero después de los comicios, del gobernador correntino Colombi. Todo hace presumir que Freyre también se kirchnerizó o, al menos, ofrendó un gesto amistoso -con la firma de la solicitada y la posterior presencia en el acto rosarino- porque la necesidad tiene cara de hereje. En este sentido, cabe recordar que otro de los conspicuos integrantes de la barra K vernácula, fue el ex intendente Roberto Scott, que el año pasado, antes de la interna peronista provincial que acabó en una lista única entre kirchneristas y reutemistas, había alertado públicamente sobre la inconveniencia de que Freyre apoyara al venadense Ricardo Tino Spinozzi para la presidencia partidaria en lugar de respaldar al candidato K, Agustín Rossi, porque, según razonaba el Mago, “Kirchner es muy duro y no perdona”, admitiendo, sin eufemismos, las metodologías extorsivas del oficialismo. Para Scott, un Freyre enrolado en el reutemismo condenaría a la pobreza a Venado. Días pasados, confirmando la predicción scottista, en un sincero diagnóstico, el jefe de Hacienda, Guillermo Imbern, sintetizaba la delicada situación de las finanzas locales. Con meridiana claridad, el funcionario dio a entender que, por un buen tiempo, la ciudad tendría que limitarse a pagar los sueldos municipales, aunque desdoblados, y prestar los servicios públicos básicos, aunque resentidos. Lejos quedaron las expectativas iniciales del intendente José Freyre y los suyos, que a poco de andar se toparon con sucesivas adversidades (el conflicto con “el campo”, que el Chivo Rossi admitió en Venado como un “error grave” del Gobierno, y en particular de Néstor Kirchner, que rechazó, una tras otra, todas las oportunidades de conciliar un acuerdo; y luego, la crisis financiera internacional). Dichas calamidades alejaron a Venado de las rutas del progreso y la desviaron hacia atajos de supervivencia.

Recursos concentrados
Tanta es la malaria que los sindicatos municipales y la mayoría de los municipios y comunas -justicialistas incluidas-, adhieren con fervor a la reforma tributaria impulsada por el gobierno santafesino, y que ya cuenta con media sanción en Diputados. Abrazados, como hermanos en desgracia, mandatarios provinciales, municipales y comunales, se enteran con asombro de las fabulosas cifras de la macroeconomía que enuncia la Presidente, mientras ellos hurgan el fondo de los bolsillos vacíos. Los intendentes solicitan urgentes “adelantos” a los gobernadores, como Hermes Binner, que ni siquiera puede asumir sus propios compromisos. ¿Es excelente la administración nacional y pésima la de todos los gobernadores e intendentes? No. Es escandalosa la distribución de los impuestos coparticipables que impone el Gobierno nacional, amparado por un Congreso que se empecina en incumplir el artículo 75 de la Constitución, por el cual, desde hace largos años, debería haber aprobado una ley convenio “que asegure a las provincias la automaticidad en las remesas de los impuestos coparticipados”. Recién ahora, tras la asunción de la composición legislativa emergente de la derrota kirchnerista del 28 de junio, la heterogénea oposición tendría el número suficiente para federalizar la distribución de los recursos, pues hoy las provincias reciben el menor aporte de los últimos 50 años, con el 25 por ciento, a pesar de que el Gobierno tiene la obligación de coparticipar, como mínimo, el 34 por ciento. Muy lejos quedó el mayor valor histórico, durante el gobierno alfonsinista, en 1988, con el 57,66 por ciento, y otra cifra envidiable, el 52,4 por ciento, en la breve gestión peronista de los años ’70. Precisamente la dictadura que derrocó al gobierno popular disminuyó esos valores hasta el 32 por ciento hacia 1982 (siete puntos más que hoy).
Este perverso escenario debilita a los gobiernos provinciales y, por lo tanto, también a intendencias y comunas. Todos ellos se resienten con estas manipulaciones y deben acudir a distintas estrategias de subsistencia, desde las más dignas hasta las más genuflexas. Binner, por ejemplo, en la misma línea del gobierno cordobés, acudió a la Corte Suprema de Justicia de la Nación en reclamo de los 4 mil millones de pesos que la Nación adeuda a la provincia por coparticipación y ATN. En ese marco, se queja de la inconstitucionalidad de la Ley de Cheque, cuyo producido embolsa íntegramente la Nación, en virtud de la “emergencia económica”, y pide a gritos que el Estado nacional deje de apoderarse del 15 por ciento de la masa coparticipable provincial para financiar el “déficit” del sistema de AFJP, siendo que hoy, como el mismo Gobierno promociona, la Anses es superavitaria.
Mientras la Nación alimenta la gran caja con fondos que no le pertenecen, y adeuda 4 mil millones a Santa Fe, Binner debe apelar a un ajuste impositivo para recaudar 1.200 millones más y así achicar un déficit previsto en 1.600 millones para 2010. Además de los recursos coparticipados, la Nación reparte dineros adicionales, pero, claro está, en forma discrecional y arbitraria, atentando contra la autonomía política de los gobiernos provinciales. Hermes Binner, al menos, cuenta con cierto margen para financiar los próximos meses de gestión con un aumento tributario, y puede darse el lujo de sentenciar que no será candidato a vicepresidente de Kirchner, aunque, moderado al fin, advierte al mismo tiempo que tampoco lo será de Julio Cobos.

Intendente apretado
En cambio, el venadense José Freyre transita el peor momento de sus dos años de mandato, no sólo por las complicaciones económico-financieras y por el virtual desmantelamiento de su gabinete original, sino también por la interna que él mismo recalentó con su viraje hacia el kirchnerismo, procedente de un reutemismo que puede acercar votos con la sonrisa campechana del Lole, pero que no gobierna ni la Provincia ni la Nación, y por ello, no cuenta con la capacidad de contener, moneda mediante, a las administraciones más asfixiadas.
Aunque ni el verborrágico diputado provincial Jorge Lagna quiera emitir opinión al respecto, Freyre ya entró en conflicto con los referentes del reutemismo regional, con los que había compartido una amena reunión de despedida de año en la vecina Murphy, apenas nueve días antes de asistir al acto K.
Así pues, si el intendente de Venado no divulgara otros motivos de su presunta conversión, o guiño cómplice hacia el kirchnerismo, y conociendo el modus operandi del matrimonio presidencial, habría que vincular su sorprendente actitud con una apretada, o una extorsión desde la cúspide del poder político, que redundaría en ciertos beneficios para la ciudad y oxígeno político para la gestión local, en tanto que, a través de la captación de dirigentes territoriales de fuste, el Gobierno se ilusiona con recomponer su deteriorado presente. No es casual que Néstor Kirchner decidiera salir a recorrer todo el país, como, tal vez, tampoco fue meramente protocolar el encuentro que días atrás mantuvieron Freyre y Rossi en nuestra ciudad. El Chivo se apresta a lanzar su candidatura a gobernador de Santa Fe, y una foto con Freyre tiene precio, así como lo tendrá con otros intendentes y referentes provinciales.
Si es que hubo promesas para Poroto, ojalá que no sean falsas, como los plazos que dio Kirchner en Rufino para construir la autovía, o la edificación a medias del Centro de Integración Comunitario en barrio Iturbide, totalmente abandonado desde hace meses, más allá de los spots de la televisión pública.
De todos modos, cabe plantearse, desde Freyre hasta el último vecino venadense, si estos alineamientos por necesidad (si es que ese fue el motivo del flechazo) son saludables para la ciudad, o si con ellos se alimenta una forma de hacer política que, en definitiva, atenta contra los intereses de todo el interior productivo del país, con el forzado sometimiento ante cajas suculentas que suelen torcer las voluntades de administradores de arcas exhaustas, y que el kirchnerismo estaría dispuesto a usar sin tapujos, sobre todo desde que ya no consigue, como en 2005 o 2007, los mismos caudales de adhesión popular.

(Publicado el miércoles 16 de diciembre de 2009 en El Informe)

Norma Orlanda tendría consenso para ascender a la presidencia del Concejo

En la mañana del próximo miércoles asumirán los cinco concejales venadenses electos en septiembre último (Germán Mastri, Liliana Rostom, Carlos Díaz Vélez, Roberto Meier y César Merino), y la primera pulseada del período 2009/2010 estará dada por la designación de las autoridades legislativas, que siempre despertó polémicas en los últimos años. En esta ocasión, las circunstancias presagiaban que no habría mayores tumultos, pues con una mayoría propia de cinco ediles, se suponía que el oficialismo colocaría el presidente y los opositores se repartirían las dos vicepresidencias, todo ello en un marco de absoluto consenso. Sin embargo, las especulaciones previas se trastocaron la semana pasada, apenas trascendió que el re-reelecto socialista Roberto Meier estaría tentado en ocupar la presidencia del Concejo, y que el intendente José Luis Freyre vería con buenos ojos esa alternativa. En rigor, nadie se sorprendió demasiado, pues Meier, varias veces, tomó resoluciones políticas importantes según su criterio personal, sin atender definiciones partidarias, como esta vez, pues ninguno de sus pares del Frente Progresista (ni el socialista Fabián Vernetti ni el radical Carlos Díaz Vélez) estaba de acuerdo con que el Tío saltara a la Presidencia. Los binneristas -en voz baja para evitar escándalos públicos- advertían que se resentiría el trabajo de la oposición en las comisiones, y que Meier acabaría convirtiéndose en vocero de un organismo que, en virtud de la relación de fuerzas, sería funcional a la Intendencia en la mayoría de los temas. Además, si el Tío era cuestionado por sus excesivos arrumacos con el gobierno municipal, más cruentos hubieran sido los ataques de asumir la Presidencia con los votos del oficialismo. Asimismo, también habría quebrado una línea de conducta de ocho años, porque hasta ahora había votado candidatos a presidente del Concejo promovidos por la Intendencia, siempre que se tratara de justicialistas, porque no lo hizo por Delfor.
Por otra parte, tampoco sorprendió el supuesto apoyo de Freyre a Meier, porque el oficialismo, después de haberle ofrendado sus votos, supo tener como aliado -durante un año y medio- en la presidencia del Concejo al radical Delfor Hernández, hasta que en diciembre de 2008, los cuatro ediles porotistas acudieron en bloque a la Intendencia a pedir que se devuelva la confianza a Miguel Pedrola para restituirle la presidencia, como luego sucedió. Ahora, adoptando el mismo procedimiento que un año atrás, los concejales de Freyre salieron al cruce de la “Operación Meier” y volvieron a reclamar un presidente peronista, porque no querían quedar ni descolocados ni subestimados, aunque la estrategia de los operadores municipales habría sido, una vez más, facilitarle un fuerte protagonismo político a Meier para mantener tapados a otros opositores, eventualmente más molestos y menos conciliadores. No obstante, sin la vianista Patricia Romero y con Vernetti disminuido por la ausencia de Oscar Pieroni, en las cercanías del Sillón de Aufranc estiman que el nuevo Concejo tendrá una oposición con menos número, y también con menos carácter, aunque los recién llegados Díaz Vélez y Merino intentarán desmentir esas afirmaciones.
Tras las negociaciones del fin de semana, la ex jefa de Acción Social, Norma Orlanda, es la concejala con más posibilidades de reemplazar a Pedrola -que iría a una secretaría del gabinete- en la más mullida de las poltronas de Sarmiento y Alem, y por unanimidad, como pretende Freyre. Pero no están todos felices con el humo blanco: Giner y Pieli se creen con más méritos que Orlanda para ocupar el número dos del poder político venadense. En esta decisión del intendente también habría influido la oposición, que condicionaba el consenso a la postulación de Norma Orlanda.
Al mismo tiempo, el desmoronamiento de la “Operación Meier” habría tranquilizado las aguas en la interna binnerista, aunque el episodio haya sido un indeseable antecedente para consolidar una coalición coherente, combativa y con expectativas de disputar el gobierno municipal en 2011.

(Publicado el lunes 7 de diciembre de 2009 en diario El Informe)

Obras Sanitarias: una joven conducción apura viejos proyectos

Tras la asunción de los nuevos delegados de la Cooperativa de Obras Sanitarias, con listas únicas de los oficialistas Vecinos Venadenses en todos los distritos, a principio del corriente mes se llevó a cabo en la sede social de Italia al 500, la asamblea general ordinaria de la entidad, a los efectos de considerar la Memoria y Balance del último ejercicio económico y renovar un tercio del Consejo de Administración. De inmediato, en el marco de un plenario del órgano ejecutivo, se procedió a la redistribución de cargos, que ratificó en la presidencia a Fabricio Fernández por un año más, escoltado por el vicepresidente Mauro Nervi, la secretaria Patricia Ponzini y la tesorera Cristina Aisemberg. “Formamos un grupo que es heterogéneo en cuanto a la procedencia, pero homogéneo en los criterios para gestionar la empresa”, enfatizó el presidente reelecto, siempre dispuesto a elogiar la actuación de la esfera gerencial y del conjunto del personal en un tiempo de fuertes cambios que imprimieron a la gestión. En este sentido, Fernández citó el proceso de bancarización y la implementación del nuevo software administrativo, la web dinámica y la automatización de la línea de producción, entre otros progresos tecnológicos que “demandaron muchos años de trabajo y recién ahora se empiezan a ver los frutos”, apreció.
A cargo de las concesiones de los servicios públicos de agua potable y cloacas, Obras Sanitarias supo de acercamientos y encontronazos con el poder político, pero desde hace un tiempo las relaciones mejoraron, como lo establece Fabricio Fernández: “Con el intendente (José) Freyre tenemos una excelente relación institucional, caracterizada por el diálogo y la apertura mutua, al igual que con el Concejo, que muestra una enorme madurez para la revisión anual de las tarifas, por ejemplo. Si no fuera así, la Cooperativa no podría progresar en sus planes de obras”, señaló. En este sentido, el dirigente subrayó la evolución del sistema de agua potable, que crece con buen ritmo en cantidad de conexiones y en promedio de consumo. “En los comienzos de la concesión, allá por 2003, el promedio por vivienda no llegaba a los dos metros cúbicos, y hoy alcanzamos los cinco metros, e incluso en el sector céntrico nos acercamos a los ocho metros cúbicos de promedio”, precisó. Luego indicó que “el nivel de adhesión es del 60 por ciento de usuarios respecto de las conexiones disponibles a la red domiciliaria” y agregó que “en la actualidad el 65 por ciento está conectado a la ‘canilla única’ y el 35 por ciento al tanque, aunque esa relación está cambiando, porque en los últimos tiempos la tendencia predominante es la conexión al tanque”.
Consultado por la situación de Obras Sanitarias en relación con la futura planta de tratamiento de residuos sólidos domiciliarios y enterramiento sanitario, Fabricio Fernández comentó que “a nosotros nos interesa participar en el gerenciamiento de la planta de residuos sólidos, siempre con la premisa de embarcarnos en un proyecto de excelencia, esto es, que se procese la mayor cantidad de residuos posible, con el mínimo enterramiento, que no exceda del 15 o 20 por ciento”, dimensionó. “La Municipalidad dio un paso importante con la adquisición del predio de 10 hectáreas, en el que ya están haciendo algunas mejoras. Y ya elaboró un bosquejo del futuro funcionamiento de la planta, como así también de algunas alternativas de clasificación en origen. Por nuestra parte, seguimos dispuestos a la colaboración en todo lo vinculado a las políticas de saneamiento para la ciudad”, se comprometió.

Obras y créditos
El flamante vicepresidente Mauro Nervi destacó que por estos días se trabaja con intensidad en la troncal sur, “una obra de desarrollo cloacal muy importante que estamos haciendo en la zona de Vuelta de Obligado. El objetivo es inaugurar parte de esa obra antes de fin de año, con lo cual estaremos cerca de establecer una factibilidad técnica del ciento por ciento del servicio en el sector comúnmente denominado de ‘atrás de la vía’. Por otro lado, estamos reactivando las últimas seis mallas que había tendido Capse. Se trata de las mallas 18, 19 y 20, en el área comprendida entre Brown, Piacenza, Santa Fe y Ruta 8, como también la 1, 2 y 3, entre 2 de Abril, Eva Perón, Presidente Perón y Ruta 8”, describió el directivo, acotando que todos estos trabajos quedarán concluidos en el transcurso del año que viene, pues ya están presupuestados en este ejercicio, que finaliza el 30 de junio de 2010.
Consultado por la situación económico-financiera de la empresa, el contador Nervi subrayó que “la Cooperativa no tiene deudas y se financia con recursos propios”. No obstante, admitió que para acelerar el ritmo de obras es indispensable el acceso a créditos, y en tal sentido observó que “ya hicimos sondeos antes distintas instituciones crediticias y existen buenas posibilidades”. Sin ir más lejos, una obra clave -en función de la constante demanda- para la Municipalidad y la Cooperativa, es la extensión del servicio cloacal al postergado barrio Norte, que ya mereció la atención de la concesionaria con la construcción de la estación de bombeo "Angel Lozano" en Ruta 8 y Goumond, mediante una inversión propia de medio millón de pesos. “El objetivo es que la totalidad del sector, hasta la Ruta 33, disponga del servicio cloacal, pero para encarar esa obra prioritaria es indispensable obtener un crédito, como así también necesitamos el respaldo de una tarifa que nos permita asegurar un flujo de fondos para cubrir los compromisos”, dijo el vicepresidente.
“La población venadense está cubierta en un 75 u 80 por ciento con el servicio cloacal, pero el área territorial que está faltando es muy grande, tanto es así que la obra hacia la Ruta 33 demandaría unos siete millones de pesos. El presupuesto es importante, pero las obras de infraestructura deben proyectarse a 50 años, y en ese entonces esa zona estará totalmente habitada”, consideró Mauro Nervi, adhiriendo al concepto de que los servicios también ofician de atracción para la radicación de nuevos grupos familiares, más aun en nuestra ciudad, que durante décadas sufrió la irracionalidad de loteos en zonas carentes de los más elementales servicios.

(Publicado el lunes 9 de noviembre de 2009 en diario El Informe)

Oficialistas y macristas, los grandes ganadores de la elección general

En una pugna tan pareja como lo presagiaban los guarismos de las internas del 2 de agosto, el Partido Justicialista se impuso al Frente Progresista, Cívico y Social por menos de 200 votos en la renovación de las cinco concejalías venadenses (11.838 sobre 11.654), ratificando con esta relativa polarización la hipótesis de que había, después de las internas, cuatro bancas fuera de discusión en la ciudad: las de los oficialistas Germán Mastri y Liliana Rostom, y las de los binneristas Carlos Díaz Vélez y Roberto Meier. Al mismo tiempo, ni siquiera las encuestas de los últimos días desmentían la suposición generalizada de que la quinta banca se disputaría entre los dos grandes sectores, es decir la vianista Patricia Romero (PJ) y la socialista Rosana Bellatti (FPCyS). Pero la gran sorpresa la dieron las fuerzas debutantes de César Merino (PRO), con 4.823 votos, que conquistó la celebérrima quinta banca, y de Martín González (Proyecto Sur), con 4.183, que quedó muy cerca. Si bien se esperaba que ambos candidatos superaran el caudal de agosto -se habían presentado en sus respectivas internas con lista única-, nadie imaginaba que los macristas triplicarían su cosecha, ni que la duplicarían los referentes locales de Pino Solanas. Asimismo, estos resultados son más meritorios aún con el 63,7 por ciento de votantes, ya que las bajas concurrencias electorales suelen beneficiar a los dueños de los aparatos más robustos. Pero la campaña de Merino fue muy astuta y oportuna, no sólo por simplificar el discurso en un contexto de desinterés ciudadano, sino por el fuerte alineamiento del candidato local con las figuras nacionales de Unión-PRO, como Mauricio Macri y Francisco De Narvaez, incluyendo en la estrategia la reciente visita a la ciudad del jefe de los diputados nacionales del macrismo, Federico Pinedo. Es que, en los últimos tiempos, estos dirigentes encarnaron la más dura oposición al gobierno de Cristina Fernández, cuya imagen en Venado está por el piso desde el conflicto con el campo, y eso podría haberlos ayudado. Sin embargo, sería un error adjudicar el éxito de Merino exclusivamente a las virtudes del marketing político y a las eventuales represalias locales contra los Kirchner, porque desde el retiro de Roberto Scott la ciudad carecía de una variante de centro-derecha, y el PRO surgió como una opción para ocupar esa vacante.
Aunque es imposible dimensionar la influencia de cuestiones nacionales en elecciones locales, anoche mismo se deslizaron las primeras críticas de los radicales a sus aliados socialistas por haber apoyado en el Congreso a los Kirchner en el proyecto de ley de medios, alegando que el Frente Progresista venadense pagó un costo político por esa actitud. Sin embargo, los binneristas, que perdieron más de 4 mil adhesiones respecto de las primarias, también resignaron votos por izquierda, a manos de Proyecto Sur, que si bien en el orden nacional es muy crítico de las políticas kirchneristas, respaldó en la votación general de Diputados -como el PS- la iniciativa oficialista de ley de medios. No obstante, también hay motivos endógenos, y de peso, para justificar la merma binnerista, desde que los socialistas más radicalizados, y con menos vocación frentista, rechazaron votar una lista liderada por el boinablanca Díaz Vélez, y optaron por González, que se convirtió en mala palabra para los frenteprogresistas que aspiraban a la quinta banca. Mientras lo cuestionaban por haber sido funcional a la derecha (“Con los votos que nos sacó a nosotros dejó fuera a Bellatti y lo ayudó a Merino”, se escuchó en el centro de cómputos de Pellegrini al 800), el ex Izquierda Unida recibía felicitaciones, festejaba la gran elección de la lista joven y soñaba con una concejalía en 2011.
A la par de la celebración de los noveles macristas, la mayor algarabía la demostraron los porotistas, que además de triunfar en la elección legislativa, aunque sea por ínfimo margen, ya paladeaban el favorable escenario a estrenar en diciembre próximo, con una mayoría propia de cinco concejales, con la ausencia de la vianista Romero (montaron la campaña sin mencionar a la tercera candidata), y con una oposición próxima a dividirse en cuatro monobloques: Meier; Díaz Vélez; Vernetti y Merino, cada uno por su lado. Si el Frente Progresista ganaba la elección -y obtenía tres bancas-, las mieles de la victoria hubieran ocultado algunos viejos pleitos, pero en este escenario, es poco probable que el sector de Vernetti, por ejemplo, que no pudo retener la banca de Pieroni, esté dispuesto a compartir el bloque con Meier -lo culpan de la dispersión socialista-, obligando a Díaz Vélez a su propio aislamiento. Por eso, con tantas buenas noticias para celebrar, en las cercanías del Sillón de Aufranc casi nadie se percató de los casi 3 mil votos que resignó el conjunto del justicialismo respecto de las primarias. De todos modos, los pocos que tomaron nota de la declinación, la atribuyeron al menor entusiasmo de los grupos del PJ no porotistas y, por otro lado, subrayaron la influencia de la fidelidad del voto peronista; el protagonismo del intendente Freyre en la campaña; y el alineamiento oficialista con el senador nacional Carlos Reutemann. “Hoy por hoy, el Lole es más opositor que Binner, con el campo y con la ley de medios, y eso también juega”, resumió un conspicuo miembro de la mesa chica porotista.
Con el triunfo del PJ, aunque se trata de un virtual empate técnico, el porotismo luce consolidado y el vianismo deberá replantear su futuro político; en tanto, el binnerismo perdió una de las tres bancas que arriesgaba, y desde diciembre no solo se las verá con una mayoría oficialista, sino que también perderá la hegemonía opositora ante el desembarco del flamante PRO, como en los años ’80 supo hacerlo el entonces concejal del PDP, Carlos Gómez Tomei -hoy principal armador del macrismo en la región- ante el PJ y la UCR. Además, peronistas y binneristas, que colectaron casi siete de cada 10 votos venadenses, tendrán que revisar sus vínculos con la gente, no sólo por el bajísimo porcentaje de votantes -que no fue sólo culpa del clima-, sino también por la súbita irrupción de nuevas fuerzas que podrían interpretarse como el emergente de una embrionaria demanda de cambios en la política local.

(Publicado el lunes 28 de septiembre de 2009 en diario El Informe)

Bomberos: el Concejo alargó plazos para buscar consensos

Los concejales estaban dispuestos a considerar esta noche un mecanismo de financiamiento para los bomberos voluntarios, pero en la mañana de la víspera, tras un llamado del intendente José Freyre, el presidente del Concejo, Miguel Pedrola, adoptó la decisión más prudente, postergando el debate por una semana. Es que la sesión hubiera desembocado en una colisión de imprevisibles consecuencias entre la propuesta de los cinco concejales justicialistas y la de los cuatro del Frente Progresista; incluso, es posible que el condicionamiento político de las elecciones legislativas del domingo próximo hubiera reducido aún más el margen para la búsqueda de consensos. Pero no hay que inquietarse por la demora. Luego del fatídico fin de semana de la ciudad rodeada por incendios de campos, los venadenses estamos mejor que antes, porque se instaló el debate sobre las responsabilidades locales en el mantenimiento del servicio bomberil.
Además, como el cuartel de Italia y Chacabuco no saldrá de su empobrecida actualidad con proyectos elaborados a las apuradas, antes que demandar soluciones exprés, cabe reconocer como un sustancial progreso que el poder político municipal esté dedicado a ese tema con carácter de prioridad, aun cuando se transitan los últimos tramos de la campaña proselitista, y se amontonan asuntos pendientes que requieren la misma premura en el tratamiento.

Bloques inéditos
Entre las mayores sorpresas de este debate aún inconcluso sobresale la formación de dos bloques casi inéditos en el Concejo: el del cuarteto porotista (Miguel Pedrola, Gustavo Giner, Norma Orlanda y Bibiana Pieli) y la vianista Patricia Romero, y el del Frente Progresista, que reunió a los socialistas Roberto Meier, Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, con el radical Delfor Hernández, sin pasar por alto el detalle de la unificación -al menos en este asunto- del trío binnerista.
Los cuatro ediles oficialistas, con la bendición del intendente José Freyre, anticiparon su intención de acompañar la iniciativa de Romero, que propicia la incorporación de un adicional a la tarifa eléctrica, de entre 25 centavos y dos pesos bimestrales. El pago sería opcional -mediante un troquelado- y la experiencia se implementaría durante un año, para luego evaluar sus resultados. Para algunos opositores, el oficialismo apela a la estrategia de tercerización para evitar que se sobrecarguen las tasas urbanas y rurales, y se resienta el ya flojo porcentaje de cobranza, sobre todo en la denominada tasa por hectárea. Otros, más suspicaces, la vinculan con un ardid electoralista destinado a mostrar la homogeneidad de la oferta peronista para la renovación legislativa.
Por su parte, el cuarteto del Frente Progresista, que no quiere crear cargos extra a la población, insistiría en afectar un 20 por ciento de la recaudación de la tasa rural al financiamiento de los bomberos, aclarando que el éxito de la fórmula estaría atado a que los productores agropecuarios perfeccionen su conducta tributaria y la Municipalidad cumpla con mayor eficiencia su rol de cobranza. Esta iniciativa se emparienta, en la orientación, con la ley provincial de bomberos -a punto de reglamentarse, según consignó el secretario parlamentario Lisandro Enrico-, que afectará el dos por ciento del impuesto inmobiliario urbano y rural que corresponde al Poder Ejecutivo, entre otros recursos, y a partir de 2010 será otra fuente de ingresos para los cuarteles santafesinos, en función de sus áreas de cobertura. Sin embargo, la propuesta en la que terció el candidato a concejal Carlos Díaz Vélez, disgustó al intendente Freyre y al presidente del Concejo, Miguel Pedrola, que cuestionaron a la oposición por sus posiciones “demagógicas, especulativas e inaplicables”. También el presidente de la institución bomberil, Sergio Gamberoni, se sumó a las críticas, abandonando el rol prescindente que debería conservar en orden a las usinas de financiamiento.

Lejos del consenso
Con esas acusaciones cruzadas entre los dos sectores que el domingo dirimirán la apetecida quinta banca, se arribó a las vísperas de la sesión decisiva, lejos de las condiciones ideales para establecer acuerdos políticos, sobre todo porque la cuestión en debate exige, si no la unanimidad de criterios, una amplia base de consenso para garantizar la masiva adhesión ciudadana a la normativa. En consecuencia, así como hubiera merecido repudios el binnerismo si aprovechaba la semana pasada la ausencia de Pedrola para aprobar su proyecto, también habría sido un error que la alianza de los cinco justicialistas apelara a la circunstancial mayoría simple para imponer el suyo, si hoy se llevaba a cabo la sesión. Es que no se trata de imponer el nombre a una nueva calle venadense, ni de un habitual pedido de informes a la Intendencia, sino de fijar una contribución económica para decenas de miles de asociados, aunque sea optativa y con destino a sostener un servicio público esencial.
Si hoy se realizaba la reunión de Concejo, cada bloque, además de defender su propuesta, hubiera agotado epítetos para descalificar al rival. El PJ alegaría que, aun con una cobrabilidad óptima, la recaudación en concepto de tasa por hectárea tendría que afectarse en un ciento por ciento al mantenimiento de los caminos rurales, como lo demandan los productores agropecuarios del distrito. Y el Frente Progresista insistiría, en sintonía con la Liga de Consumidores (Lideco), sobre la inconveniencia de anexar pagos adicionales, aunque sean troquelados opcionales, a las tarifas de cualquiera de los servicios públicos concesionados.
Sin embargo, en virtud de la sabia postergación, ahora se cuenta con un precioso plazo para obtener acuerdos, y en este sentido es indispensable que ninguna de las partes se atrinchere en defensa de planteos fundamentalistas. Una vez aplacadas las pasiones electorales, quizás exista el margen necesario para entablar una negociación generosa, en cuyo transcurso podrían caerse las propuestas que hoy se conocen, y en su lugar, irrumpir otras. Hoy mismo, aun antes de los comicios, habría puentes tendidos entre concejales justicialistas y binneristas para que grandes actores económicos locales, a través de un ajuste tributario, generen los aportes -se depositarían en una cuenta específica- para financiar a los bomberos en forma sustentable.
Si no hay vocación de consenso, hasta la más brillante iniciativa estará condenada al fracaso, y los perjuicios alcanzarán a todos: al poder político, desde ya, pero también a la comunidad y a los propios bomberos.

(Publicado el miércoles 23 de septiembre de 2009 en diario El Informe)

Generales con la misma frialdad que las internas

En un escenario de marcada apatía ciudadana, los candidatos de las cinco fuerzas políticas en pugna por las cinco bancas que se renuevan en el Concejo, ingresarán hoy en la última semana de una campaña breve e insulsa. Con este ritmo, los venadenses arribarán a las urnas con tanta frialdad como en las internas del 2 de agosto, aunque en esa oportunidad se había intercalado una veda de un mes. Tal vez las furiosas legislativas nacionales del 28 de junio, con Néstor Kirchner convocando a plebiscitar el gobierno de su esposa, y las referidas primarias de agosto, colmaron la voluntad electoral de la gente, o bien los postulantes no generan las expectativas necesarias, o la fuerte polarización entre el PJ y el Frente Progresista le quitó interés a la contienda. Las hipótesis son variadas, pero lo cierto es que, a nueve días del domingo 27, no hay clima de elecciones. Ni siquiera se hizo mención a los concejales-candidatos que en las primarias se tomaron licencia por algunas semanas y ahora, en la antesala de las generales, siguen en actividad. Tampoco se cuestionó que los secretarios-candidatos continúen en funciones, ni que aparezcan en todos los medios inaugurando obras, de la mano del intendente José Freyre, como la plazoleta "Gobernadores de Santa Fe".
Entre tanta abulia, porotistas y vianistas confirmaron con el correr de las semanas lo que este diario anticipó poco después de las internas. Aunque sin fotos ni arrumacos, se establecería un pacto de no agresión, pues ambos sectores tienen una necesidad en común: Freyre, en su carácter de intendente y secretario general del PJ venadense, se impuso el desafío de ganar la porfía ante los mismos binneristas que intentarán impedirle la reelección en 2011; y el lucifuercista Jorge Viano también precisa una victoria justicialista, aunque sea por un voto, para obtener la reelección de su espada legislativa Patricia Romero, tercera en la lista.
A principio de semana, el primer candidato del PJ, Germán Mastri, lo resumió sin disimulos: “No vamos a hacer campaña juntos ni vamos a hacer fotos. Los dos (el vianismo y el oficialismo) tenemos la necesidad de ganar y vamos a trabajar para eso, pero cada uno por su lado”. En esos términos amigables, el porotismo respondía a una solicitada, también conciliadora, rubricada por Viano, en su rol de secretario general de la agrupación 17 de Octubre “Lealtad”, el jueves 10 del corriente, en la que convocó a votar por la lista del justicialismo, aclarando que “como verdaderos militantes de la doctrina peronista que somos, jamás dejaremos que las pasiones personales se antepongan a la integridad del partido ni a la felicidad de nuestro pueblo”. Luego, en un tiro por elevación, y a domicilio, el dirigente consideró que “el merecido bienestar de los venadenses no se construye con dirigentes que representan un modelo fuertemente vinculado al empresariado local y a la alta sociedad, cuya característica principal nunca fue la solidaridad con los menos pudientes, dándole la espalda a los trabajadores y a las necesidades de los desprotegidos”.

No era Unirce
Luego de estos gestos diplomáticos recíprocos, el empresario Martín Bonadeo, quien oficia de asesor del intendente José Freyre, generó un inesperado revuelo en la mañana del último martes en las oficinas de la Cooperativa Eléctrica. Al estilo de la hoy aletargada Unión por la Recuperación de la Cooperativa Eléctrica (Unirce), el barbado dirigente se apersonó en la sede de Mitre y Belgrano, y sobre la expiración de los plazos, pidió el padrón de asociados y las planillas para confeccionar las listas de candidatos, con motivo de la convocatoria eléctrica a las asambleas electorales de distrito del domingo 4 de octubre. Después de permanecer casi tres horas en la empresa y protagonizar fuertes discusiones con funcionarios y miembros del Consejo de Administración, Bonadeo se retiró con las planillas y la amenaza de presentar las listas -presuntamente afines al porotismo- antes de esa misma medianoche, cuando vencía el plazo para esos fines, pero todos esperaron en vano, pues sólo ingresaron las listas del oficialismo, como viene sucediendo, paradójicamente, desde que la Eléctrica impuso la democratización de su régimen de elecciones, con junta electoral, sin acreditaciones previas y con representación de las minorías en la asamblea general de delegados.
Apenas trascendió el singular episodio hizo recordar los sobresaltos previos a las internas de agosto, cuando después de un tiempo de convivencia pacífica con el vianismo, el oficialista Miguel Pedrola insinuó que la Cooperativa Eléctrica demoraría un aumento tarifario ya resuelto, hasta después de las elecciones, para no perjudicar la candidatura de Patricia Romero, de conocida raigambre lucifuercista. En esos mismos días, mails agraviantes contra Viano y Romero, disparados por militantes y funcionarias allegadas a la Intendencia, terminaron de complicar las relaciones. Otro tembladeral semejante ocasionó el presunto intento municipal de intervenir en las elecciones eléctricas, pues no se sabe si se trató del arrebato personal de un encumbrado militante oficialista, o de una estrategia política montada en las cercanías del Sillón de Aufranc. Sea como fuere, el hecho exacerbó la desconfianza mutua, aunque, a pesar de todo, el PJ tiene motivos para ser optimista, como la certeza de que contendrá el ciento por ciento de los votos reunidos en las internas.

Cómo contenerlos
La capacidad de contención de votos, de la que se ufana el PJ, está por verse en el Frente Progresista, donde solamente el radicalismo, que lidera la nómina con Carlos Díaz Vélez, está en condiciones de asegurar tantas o más adhesiones que en las internas, no sólo porque los boinablanca volvieron a ganar una elección -el triunfo siempre fideliza-, sino también porque otro éxito los colocaría en un sitial más auspicioso rumbo a 2011. Mucho más suelto que en las primarias, el candidato binnerista calentó la campaña en sintonía con Mastri. El abogado le pegó duro al peronismo por presentar una lista que apoyan, al mismo tiempo, referentes irreconciliables como Freyre y Viano; y el secretario municipal retrucó evocando las históricas discrepancias de radicales y socialistas locales.
Mientras tanto, el mayor problema de contención lo padece el partido de la rosa, que aun hoy sigue pagando el alto costo político de su escandalosa fragmentación. Asegurada la re-reelección de Roberto Meier -segundo en la lista-, es Rosana Bellatti -tercera-, del grupo de Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, la que ocupa la posición más incómoda, pues en el mano a mano con Romero por la quinta banca, está obligada a contener todos los votos socialistas de las primarias, incluso aquellos más distantes de los radicales desde el punto de vista ideológico. Concientes de este riesgo, el sector lanzó una formidable cadena de mails bajo el título: “Si votaste a Oscar Pieroni, no dejes de votar a Rosana Bellatti”. Tras anticipar una nueva polarización entre las dos grandes fuerzas, observan que Díaz Vélez, Meier, Mastri y Rostom “ya tienen las concejalías aseguradas” y “es la quinta banca la que está en juego”. Sin rodeos, los socialistas manifiestan que “si el Frente Progresista vuelve a sacar los votos que sumó en las primarias, la quinta banca es para Rosana Bellatti (…) todo el esfuerzo realizado hasta ahora se juega en la elección que se avecina”. Más explícito, imposible.
Por su parte, Martín González (Proyecto Sur), después de una meritoria primaria, diseñó una propuesta y un discurso con el propósito de capturar votos progresistas, y no solo entre los independientes, sino también en el socialismo -donde tiene el mayor campo de acción- y hasta en el porotismo. Sin embargo, el ex CEJ, que tanto alarma a los socialistas, encuentra en la polarización a su mayor enemigo en las generales.
El otro sector que intenta erigirse en tercera fuerza es el ProVenado, con César Merino a la cabeza, que sobresalió por su generoso despliegue de campaña, y una táctica dirigida a captar votos del centro, los que usualmente se reparten los partidos mayoritarios. Apelando a las consignas clásicas de esa fracción del espectro político, y a los rostros sonrientes de Mauricio Macri y Francisco De Narvaez, los seguidores del ex concejal Carlos Gómez Tomei se ilusionan con un aceptable debut electoral, como punto de partida para un 2011 donde lanzarían un candidato a intendente.

(Publicado el viernes 18 de septiembre de 2009 en El Informe)

Más fondos para bomberos, pero con control público y sin dependencias políticas

Cara a cara con la prensa, el intendente José Freyre se descargó la semana pasada con reflexiones sobre el financiamiento del servicio de los bomberos voluntarios, luego de la escalada de incendios de campos que, incluso, ocasionó averías en una de las unidades móviles del cuerpo activo. Así como la típica reacción localista ante las frecuentes olas delictivas es la cita de urgencia a la Junta de Seguridad Urbana, era previsible que después de tantas hogueras y humaredas rodeando la manzana, las autoridades políticas -Intendencia y Concejo- reinstalaran en la agenda pública la recurrente problemática de los bomberos. Como lo dijo Freyre, en sintonía con casi todo el espectro político, a estas alturas, no basta con bomberos meramente voluntarios, como tampoco podría admitirse esa condición en un maestro o en un médico hospitalario, salvo en sus tiempos de practicantes. Así como una escuela o un hospital, la comunidad comprende que el servicio bomberil es indispensable y, en consecuencia, no debería depender exclusivamente de la solidaridad de sus asociados, o de bonos de colaboración que, a veces, tienen que vender los mismísimos bomberos.
Más allá de los recursos provenientes de la Nación y la Provincia para estos fines (que no se caracterizan por su abundancia), un servicio eficiente sólo podrá garantizarse desde la propia ciudad, y para eso es preciso reforzar la contribución comunitaria y, en paralelo, implementar un riguroso control de las cuentas -alimentadas con fondos públicos- mediante delegados de la Intendencia y el Concejo.
Hasta ahora, asistimos a una suerte de maridaje entre el gobierno municipal y los bomberos, con cargos jerárquicos rentados para algunos oficiales, como el jefe Daniel Romos, y el director de Tránsito, Daniel Virelaude, otro oficial procedente de Italia y Chacabuco. Además, otra docena de miembros del servicio revistan como empleados municipales, en una ayuda oficial (orilla los 600 mil pesos anuales) que, además de resultar insuficiente, genera riesgos de dependencia política. En cambio, el nuevo orden debería institucionalizar el vínculo, a los efectos de que los bomberos cuenten con los recursos necesarios en función de una política de Estado venadense, y queden liberados de comprometedoras “beneficencias” municipales, cualquiera sea el gobierno de turno.
Si bien en el largo plazo habría que desembocar en la profesionalización (¿cómo los zapadores de Rosario o Santa Fe?) del servicio, la prioridad debe ser el equipamiento, mantenimiento y actualización del cuartel (también ampliación, a través de un destacamento en el Parque Industrial, por ejemplo). En tal sentido, es oportuna la discusión sobre estrategias recaudatorias e injerencia estatal en la administración de los recursos, recordando, en principio, que nada hay más desigual que el aporte igualitario de cada uno de los ciudadanos, y por eso mismo deberán estudiarse a fondo las distintas propuestas, sin apuros ni presiones.
La primera metodología barajada fue la de las sobretasas, tanto sea la urbana o la rural. Más rápido que un bombero, el concejal Roberto Meier recicló un proyecto de su autoría, y para justificar el esfuerzo solicitado a los productores agropecuarios, estimó que casi la tercera parte del costo de las salidas bomberiles la ocasionan los incendios en zonas rurales. Pero, en este punto, el intendente descolocó al Tío, y puso en evidencia al grueso de los chacareros, revelando que de la tasa rural (por hectárea), a pesar de su módico costo, se cobró el 70 por ciento en 2007; el 50 por ciento en 2008 y apenas el 35 por ciento este año. “Algunos productores no podrán pagar, pero otros no tienen voluntad”, reprochó José Freyre. Después de ese planteo, se anuncian inminentes reuniones de las autoridades municipales con las entidades ruralistas en busca de regularizar esta situación, pues con tan magros porcentajes de pago, poco influirían las sobretasas que se impusieran por ese concepto. De todos modos, ante la baja cobrabilidad (temen que caiga más aún si se engrosan las tasas municipales con adicionales), el mandatario venadense habría entreabierto las puertas para cobrar el aporte para bomberos junto con los servicios prestados por la Cooperativa Eléctrica, o por la Cooperativa de Obras Sanitarias. Sin vacilar, la concejala vianista Patricia Romero impulsó en la sesión del último miércoles un proyecto para que los socios de la Eléctrica abonen una suma fija (entre 25 centavos y dos pesos) en función de las escalas de consumo. Además, la iniciativa contempla la presentación de balances y planes de inversión que deberá refrendar el poder político. Por su parte, el socialista Oscar Pieroni, considera que la prioridad es elaborar un presupuesto anual de necesidades por parte de los bomberos, que luego tendría que contar con la autorización del poder político, aclarando que “deberá respetarse la suma fija convenida”, es decir que no simpatiza con el proyecto meierista de sobretasas de recaudación variable, ni tampoco con la tercerización para la percepción de los recursos que impulsa Romero. Según Pieroni, las partidas para sostener a los bomberos deben surgir de las rentas generales, con el refuerzo de contribuciones específicas del campo y la industria. “Y una vez definido ese aporte comunitario, se establecerá el monitoreo municipal de los fondos, como no puede ser de otra manera”, dijo el concejal, en tanto que el radical Delfor Hernández ya adelantó su rechazo a cualquier tipo de sobretasa.
Intencionales o accidentales, los incendios que cercaron a la ciudad y la sumieron en el pánico, podrían quedar en el recuerdo como el principio del fin del voluntarismo, si es que por fin se concilia un criterio ecuánime de recaudación y se garantizan las prestaciones de los bomberos, en un marco de relación exclusivamente institucional con el gobierno venadense, y con un férreo control municipal y comunitario de los recursos.

(Publicado el lunes 7 de septiembre de 2009 en diario El Informe)

Binneristas dieron el primer golpe por la "quinta banca"

En la pelea por la quinta banca venadense, suponiendo que las otras cuatro en juego quedarán en manos de los justicialistas Germán Mastri y Liliana Rostom, el radical Carlos Díaz Vélez y el socialista Roberto Meier, sobresalen dos mujeres en pugna: la vianista Patricia Romero, candidata a la reelección desde el tercer puesto de la lista del PJ, y la socialista Rosana Bellatti, número tres en la oferta del Frente Progresista, Cívico y Social en lugar de Oscar Pieroni, en virtud de la ley de cupo femenino, que obliga a intercalar al menos una mujer cada tres postulantes.
Las periodistas Romero y Bellatti, cuyos sectores reunieron algo menos de 4 mil votos en sus respectivas internas, partieron rumbo a las generales del 27 de septiembre con la misma incomodidad: buscar la banca precedidas en sus listas por candidatos que ellas no hubieran elegido como compañía. Así pues, los porotistas Mastri y Rostom no resultan en absoluto simpáticos para Patricia Romero, como tampoco las figuras de Díaz Vélez y Meier seducen a la fracción socialista liderada por los concejales Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, y mucho menos atraen a la candidata Bellatti.
Superadas las primarias, el Frente Progresista, que aventajó por más de mil votos al conjunto peronista, dio el primer paso con la oportuna reunión de referentes de los cinco partidos políticos integrantes de la coalición -PS, UCR, PDP, ARI y SI-, que a pesar de sus ostensibles disidencias, priorizaron esta vez las coincidencias, en busca de ofrecer a los más de 50 mil electores una propuesta comprensiva de los intereses de todos los sectores, aun cuando se admite que el protagonismo de la campaña deberá asumirlo Carlos Díaz Vélez, una de las pocas caras nuevas en las recientes internas, aunque ya fue concejal entre 1983 y 1985.
Desde entonces, Rosana Bellatti no tiene tantos temores de que radicales y meieristas actúen a media máquina, o excesivamente relajados en la próxima campaña, porque para los líderes de la lista, que tienen prácticamente garantizado su acceso a las bancas, no es lo mismo ganar que perder ante el PJ. A partir de los auspiciosos resultados del 2 de agosto, Díaz Vélez y el Tío también piensan en 2011, una instancia a la que los binneristas venadenses podrían llegar en óptimas condiciones para la disputa del Sillón de Aufranc y dos concejalías, además de la senaduría provincial y una diputación provincial.
Estas proyecciones son un bálsamo para los nervios de Bellatti, aunque todavía no alcanzan para espantar los miedos a resignar votos por izquierda, a manos del debutante Proyecto Sur de Martín González, que -con picardía- ya salió a la caza de los votantes más radicalizados de un socialismo que, por falencias propias, cedió el liderazgo de la oferta binnerista a un referente boinablanca.
En cambio, a 20 días de la primaria, en el PJ aún no se llevó a cabo -ni siquiera se convocó- la insinuada cumbre entre las distintas corrientes internas, que despertaba un interés mayúsculo por el acercamiento que podía promover entre porotistas y vianistas. Si bien faltan seis semanas para volver a las urnas, también transcurrió un lapso considerable desde las internas, el suficiente como para sospechar que no habrá ninguna cumbre entre los grupos justicialistas que asientan sus bases en la Intendencia y el Sindicato de Luz y Fuerza. Tal vez, sin fotos ni cámaras de TV, puedan acordar un pacto de no agresión, para no concederle tantas ventajas a la más homogénea concertación binnerista. Pero no mucho más. En este sentido, Patricia Romero, aun cuando podría atenuar la intensidad de sus críticas al oficialismo en este tramo, ya manifestó públicamente que no está dispuesta a cambiar su discurso, ni a rendirse en la pugna por la quinta banca.
Mientras tanto, en San Martín y Marconi, cuando aún no se habían acallado los festejos por haberse asegurado la mayoría de cinco ediles para la segunda mitad del mandato, se abrió el debate acerca de cuánto esforzarse por el otro objetivo: ganar las elecciones generales, cosa que no hubiera generado ninguna vacilación si Romero ocupaba el segundo lugar y un porotista entraba tercero, pero con la vianista al filo de la cornisa, las especulaciones son inagotables. Tanto es así que se vislumbran posiciones antagónicas, y aún irresueltas, en el seno del grupo gobernante: poner todo para ganar, aunque con ello se faciliten la reelección de Romero, y no poner tanto, para, de una vez por todas, sacarse de encima a la enemiga “17 de Octubre-Lealtad”, aunque el costo sea una estruendosa derrota justicialista que el binnerismo vernáculo podría utilizar como demostración de que sus ambiciones de desembarcar en la Intendencia, en 2011, no son tan remotas como se suponía unos meses atrás.

(Publicado el viernes 21 de agosto de 2009 en El Informe)

Después de los festejos y "pases de factura", surgen tentativas de reconciliación

En apenas siete semanas estará concluyendo la campaña proselitista -próxima a lanzarse- con motivo de las elecciones generales del 27 de septiembre, donde cinco listas se disputarán las cinco concejalías que se renuevan en diciembre: el Partido Justicialista; el Frente Progresista; Proyecto Sur; PRO y el fantasmal Partido de Participación Popular, cuyos postulantes aún no dieron la cara en la ciudad.
Tras los bulliciosos festejos del porotismo y el radicalismo por sus holgados triunfos en las internas, los referentes partidarios de todos los sectores se dedicaron a reflexionar sobre el veredicto de las urnas; en este sentido, justicialistas y binneristas tienen las mayores responsabilidades, tanto por ser los más votados (se repartieron casi el 90 por ciento de los sufragios y tienen aseguradas dos bancas cada grupo), sino porque, en cada caso, sus antagónicas corrientes internas ya comparten una única lista por imperio del sistema electoral, pero, al menos hasta ahora, no por la voluntad coincidente de unir fuerzas. Cómo olvidar que en la noche del domingo, entre gritos y saltos, en cercanías de Chacabuco y Belgrano, había porotistas que, irónicamente, celebraban por adelantado el ingreso al Concejo de la socialista Rosana Bellatti, precisamente la candidata que podría pelear mano a mano la quinta banca con la vianista Patricia Romero (ambas ocupan el tercer puesto en sus listas). Eran momentos de desborde triunfalista, como también se dieron esos excesos en el bunker del radicalismo luego de la gran victoria de Carlos Díaz Vélez, con unos cuantos que hacían cola para tirar a la parrilla al socialista Roberto Meier, aunque el Tío sea indigesto para los boinablanca, desde que les arrebató el liderazgo opositor en los últimos ocho años.
En la apertura de un período de recomposiciones internas, previo a la nueva campaña, en el espacio peronista, el secretario general partidario, y a la vez intendente municipal, José Freyre, ofrendó el primer gesto con la promesa de convocar a todos los sectores para trabajar juntos rumbo a los comicios generales, en un llamado que incluía al vianismo. Es que, más allá de los viejos pleitos sin saldar, Freyre, tal vez, interprete que los casi 4 mil votos que controla el lucifuercismo, podrían -en el futuro- resultar decisivos para la continuidad del PJ en el poder municipal. Más aún después de haber perdido por más de mil votos el 2 de agosto. Y de la considerable merma de votos porotistas respecto de las primarias legislativas de 2007, que tiene atenuantes, pues en ese entonces Freyre traccionaba desde su candidatura, aunque también es cierto que en la reciente elección, el intendente venadense se metió de lleno en la campaña y salió a plebiscitar su gestión. En este marco, los fundamentalistas del porotismo dan la vida por sacar al vianismo del Concejo, en tanto que los más mesurados advierten sobre los eventuales costos políticos de la operación. Es que así como era posible estar con un pie en el reutemismo y otro en el rossismo K, el oficialismo no tiene margen para jugar a dos puntas en las generales. O juega fuerte, con tanto despliegue como en las primarias, para garantizar el triunfo del PJ y ayudar a la reelección de Romero; o trabaja a reglamento, como algunos internamente fogonean, para perjudicar a la vianista y favorecer a la socialista.
En principio, Patricia Romero, aun cuando se ocupó de subrayar sus discrepancias con el oficialismo -más allá del despegue de Freyre, quedó muy dolida por los mails difamatorios disparados desde las oficinas de la Intendencia-, admitió que “todos nos debemos una charla”, en coincidencia con la insinuación porotista. Sin embargo, el siempre influyente concejal Miguel Pedrola -¿será el próximo jefe del gabinete de Freyre?-, que pocas horas antes de la votación deslizó que la Cooperativa Eléctrica estaba frenando un aumento tarifario para no salpicar a la lista del vianismo, volvió a la carga con los resultados puestos, rescatando la figura de Romero y cuestionando al líder del sector, Jorge Viano, con el propósito de agrietar la mesa chica lucifuercista. Así como estas pesadas declaraciones del presidente del Concejo, y los citados correos electrónicos, conspiran contra cualquier acercamiento, otra cuestión que deberá definir José Freyre es si bendice o neutraliza las intenciones de una parte de su militancia de presentar listas en las próximas elecciones de delegados de la Cooperativa Eléctrica, cuya asamblea general controla el lucifuercismo.
Muchas son las decisiones a tomar en San Martín y Marconi en los próximos días, no sólo en función de los comicios de septiembre y la relación con el vianismo, sino también en orden al futuro de la administración municipal, pues el Frente Progresista demostró una recuperación en las internas, y eso obligará a José Freyre a cambiar el ritmo de la gestión. La casi segura asunción como concejales -en diciembre- de los actuales secretarios Germán Mastri y Liliana Rostom, impondrá esos reemplazos, pero los replanteos deberán ser más profundos, si es que el intendente aspira a una reelección sin sobresaltos, aun cuando una mayoría legislativa propia debería bastarle para tener todo bajo control.

Desafíos para la oposición
Las desavenencias internas en el Frente Progresista no son menos cruentas que en el PJ, tanto es así que mientras la coalición gobierna la provincia de Santa Fe con Hermes Binner, y también, en General López, la vecina ciudad de Firmat -con el liderazgo del radical Carlos Torres-, en Venado ni siquiera pudieron constituir una mesa ejecutiva para coordinar las acciones.
Sin embargo, si pretende despertar credibilidad entre el electorado, esta concertación que reúne a la UCR, el PS, el PDP, el ARI y el SI, más temprano que tarde, deberá acordar un núcleo de coincidencias y, como sugiere el secretario parlamentario Lisandro Enrico, conciliar discursos y metodologías que “contengan a todos los sectores”.
Deberían, todos, registrar los fenómenos políticos del domingo 2 de agosto: mientras los radicales mandaron al freezer sus sangrientas internas para ganar la elección, los socialistas, dispersos en tres fracciones, rifaron el liderazgo de la coalición y favorecieron la resurrección de la UCR, que de estar en riesgo de quedarse sin representación legislativa después de 26 años, ya baraja candidatos para sentar en el Sillón de Aufranc, e incluso para sustituir al jefe del PJ santafesino, Ricardo Spinozzi, que en 2011 no volvería a postularse para la senaduría provincial.
Es cierto que existen rivalidades históricas entre los radicales y el Tío Meier, y que los tres grupos socialistas están más distanciados ahora que antes de las primarias, culpándose unos a otros por las consecuencias de la derrota, que se vuelve más dolorosa cuando se les ocurre sumar los votos de Meier y Oscar Pieroni, cuyo resultado supera con creces la sorprendente cosecha de Díaz Vélez.
Como esos porotistas del domingo a la noche, también había meieristas que proyectaban moverse a media máquina -dando por descontada la re-reelección del Tío- para evitar el ingreso de Bellatti. Asimismo, algunos simpatizantes del meierismo y, sobre todo, del pieronismo, se preguntaban cómo hacían para militar el voto a una lista que si bien ellos mismos integran en distintos puestos, ofrece como máximo referente a un candidato que venían calificando como de “centro-derecha”, o representante del “capital”. Sobre estas vacilaciones podría cabalgar Martín González, postulante del debutante Proyecto Sur, el otro que sueña con la quinta banca, siempre que pueda quebrar la polarización. Para ello, el discípulo de Pino Solanas considera que su base electoral se ensanchará con votantes afines que en las primarias intervinieron en las internas del PJ o el FP, dado que Proyecto Sur concurrió con lista única. El joven huertero -ex Mate e Izquierda Unida- también se ilusiona con recibir el apoyo de muchos que ya no se sienten contenidos, en función de la composición definitiva de las listas mayoritarias.
Otro factor que influirá en septiembre, y desvela a los referentes políticos, es el incremento del caudal de electores, que crecería entre 10 y 13 puntos, respecto del 67 por ciento de las primarias.
Con estos antecedentes, el Frente Progresista necesitará elaborar las bases de un acuerdo político que priorice las coincidencias en las cuestiones locales -sin entrar en inoportunas honduras ideológicas-, no sólo para triunfar en la próxima elección, sino para encaramarse como una fuerza con vocación de poder, dispuesta a pelear por la Intendencia en 2011, sin resignarse a oficiar de partenaire de las expectativas políticas de José Freyre.

(Publicado el viernes 7 de agosto de 2009 en diario El Informe)

Freyre ratificó su liderazgo político y Díaz Vélez fue la gran sorpresa

En un clima de apatía exacerbado por los 31 días consecutivos de veda proselitista, que se reflejó en el magro 67 por ciento de votantes, se llevaron a cabo en nuestra ciudad las cinco internas abiertas y simultáneas para definir las listas que en las elecciones generales de septiembre disputarán las cinco concejalías que se renuevan.
Desde que el intendente José Freyre asumió el protagonismo de la campaña, el oficialismo municipal inició un vertiginoso ascenso, que ayer fue ratificado en las urnas, no sólo porque la oferta liderada por el secretario de Promoción Comunitaria, Germán Mastri, fue la más votada (10.009 sufragios) entre las 11 que compitieron en las cinco internas simultáneas, sino porque consiguió el objetivo de colocar a los dos primeros candidatos (Mastri y Liliana Rostom) en la lista del PJ que competirá por las concejalías en los comicios del 27 de septiembre. En tanto, la concejala vianista Patricia Romero (3.702 votos), que trabajó fuerte para obtener el segundo lugar, debió resignarse con el tercer escalón de la lista, desde el cual la agrupación justicialista “17 de Octubre-Lealtad” tendrá que desplegar otra vez una ardua tarea por la reelección, pues -aunque la general se realizará dentro de ocho semanas- todo hace presumir que el oficialismo ya tiene casi asegurado el ingreso de Mastri y Rostom al Concejo, consiguiendo así el propósito de transitar la segunda mitad del mandato con mayoría propia, pues en diciembre abandona su banca el presidente del cuerpo legislativo, Miguel Pedrola, pero siguen en las suyas Gustavo Giner, Norma Orlanda y Bibiana Pieli.
Para Freyre, la satisfacción es mayor aún, ya que pudo ratificar su liderazgo político -en la antesala de la elección de intendente- con sus propias figuras (encabezó su lista con tres secretarios municipales), sin depender de otros sectores internos, con los que anudó alianzas, pero no los incluyó en la nómina.

Regreso triunfal
Después de un efímero paso por el Concejo en los albores de la restauración democrática, el abogado Carlos Díaz Vélez -en alianza con el PDP- protagonizó un regreso triunfal como prenda de unidad del radicalismo, y se ganó el derecho de liderar (con 6.687 votos) la oferta del Frente Progresista venadense en las generales, además de erigirse en el segundo postulante más votado en las primarias, después del oficialista Mastri.
Mientras tanto, el concejal socialista Roberto Meier (4.815 votos) se adjudicó el segundo puesto de la lista, y el grupo liderado por Oscar Pieroni, el otro edil del PS, obtuvo el tercer espacio (3.672 votos), que por imperio de la ley de cupo femenino, asumirá la secretaria general del partido de la rosa, Rosana Bellatti. Así pues, con este escalonamiento, se descuenta que el binnerismo trabajará con todo su potencial en la próxima campaña, pues los tres grupos mayoritarios tienen las chances intactas de ganar una banca cada uno en septiembre.
Después de largo tiempo de predominio meierista sobre el radicalismo -primero con Pueblo y luego desde el PS-, en esta ocasión, los boinablanca, un poco en virtud de la unidad partidaria, y otro poco aprovechando la dispersión socialista en tres fracciones (Meier, Pieroni y Guillermo Morel), recobró el protagonismo de los ’80 y los ’90, con un Díaz Vélez que seguramente asumirá en diciembre la banca que abandonará el radical Delfor Hernández, y el secretario parlamentario Lisandro Enrico -uno de los principales impulsores de Díaz Vélez- transformado en el referente partidario más fortalecido rumbo a los desafíos electorales de 2011 en Venado y la región.
Mientras los radicales estallaban de júbilo por el domingo de resurrección, en el socialismo se pasaban las primeras facturas por la pérdida del liderazgo de la coalición, pues si bien reconocían la legitimidad de la victoria radical, recordaban con tristeza que entre sus tres listas, con más de 9 mil votos, habían superado la cosecha de Díaz Vélez. El Tío Meier, aunque acaricia la re-reelección, sufrió más de lo que suponía el alejamiento del ala pieronista, que ya tiene identidad propia, y buscará retener la banca a través de Bellatti.
Más allá de las diferentes lecturas de los resultados, los cuatro grupos coincidían en destacar el triunfo sobre el PJ, con 15.844 votos sobre 14.774, vengando la reciente derrota en el orden local en el marco de las legislativas del 28 de junio. Asimismo, se ilusionaban en mantener esa diferencia en septiembre, que posibilitaría a la oposición binnerista incorporar tres legisladores y así formar un bloque de cuatro.
Por su parte, a pesar de presentar listas únicas, que carecían del atractivo de la competencia interna, cumplieron un papel decoroso el Proyecto Sur de Martín González (2.153 votos), y, en menor medida, el PRO, con César Merino (1.387), que intentarán quebrar la polarización augurada por el escrutinio de la víspera, pues entre todas las listas del PJ y el Frente Progresista sumaron el 89 por ciento de los votos.
Si esa formidable concentración electoral se conservara, más de 50 mil venadenses arribarán a los comicios generales del 27 de septiembre con cuatro candidaturas abrochadas y un único enigma, pues con los números de las internas entrarían Germán Mastri, Liliana Rostom, Carlos Díaz Vélez y Roberto Meier; en tanto, la incógnita por develar sería la quinta banca, que disputarán las combativas Patricia Romero y Roxana Bellatti, cuyos sectores prácticamente conquistaron la misma cantidad de votos.

(Publicado el lunes 3 de agosto de 2009 en diario El Informe)

Primarias a la vista, aunque casi nadie se acuerde

Después de 31 días consecutivos de veda proselitista, el próximo domingo se llevarán a cabo las internas abiertas, obligatorias y simultáneas en 99 de las 362 localidades santafesinas, es decir, en aquellas donde al menos uno de los sectores participantes tiene que dirimir una interna entre distintas listas de precandidatos. En el caso del departamento General López, habrá internas en 12 de los 31 distritos. Y el común denominador es la ausencia de ese clima singular que generan las campañas, y que las tradicionales vedas de 48 horas no alcanzan a apaciguar. En cambio, luego de un mes de silencio casi absoluto, donde los precandidatos sólo asomaban en la superficie para cuestionar la veda, la ciudadanía comenzó a tomar distancia de estas elecciones, un distanciamiento que fue saludable para frenar el contagio de la gripe A -causa de la postergación de las primarias previstas para el 5 del corriente-, pero constituye un obstáculo para la cita a las urnas del 2 de agosto, hasta el punto tal que muchos suponen que el porcentaje de votantes será “bastante bajo”, y no por temor al contagio, sino por tratarse de una elección que, por primera vez, no estará precedida de las clásicas rutinas proselitistas que se extienden hasta último momento. Tal vez la repartija casa por casa de boletas -con fecha 5 de julio- que los distintos grupos políticos realizarán en los próximos días, sea el único parentesco de estas gélidas elecciones con las conocidas por todos. Más razonable hubiera sido relanzar la campaña a partir de hoy, y hasta el viernes a las 8, pero el poder político no lo entendió así, alimentando el desinterés del electorado tras un largo tiempo de restricción a los postulantes para captar prosélitos.
Esta inédita situación no solo afecta a los votantes, sino también a los mismísimos precandidatos, que habían arribado al jueves 2 de julio con determinadas expectativas, pero hoy nadie podría garantizarles cuánto se modificó aquel escenario de 25 días atrás. Según la teoría, los más perjudicados podrían ser los sectores cuyos principales postulantes no están ocupando la función pública, o son menos conocidos, o no están tan instalados en la consideración pública; en cambio, los más beneficiados resultarían los que impulsan a funcionarios de la Intendencia y los que proponen la reelección de concejales en actividad. De todos modos, es imposible aventurar cuánto pudo haber cambiado el comportamiento de los electores en el transcurso de cuatro semanas. Desde ya que existen votantes absolutamente resueltos en su decisión, pero hay otros, los independientes, los más vacilantes, o los menos informados, que recién se definen a último momento, y esos podrían alterar más que nunca el resultado final en este contexto tan peculiar. En este sentido, conviene recordar que de las cuatro internas simultáneas que se librarán en Venado Tuerto, sólo habrá competencia en el PJ y en el Frente Progresista, con cuatro listas por bando; en tanto que Proyecto Sur y el PRO presentan lista única, es decir que ya tienen sus internas conciliadas, aunque deberán cosechar votos igualmente para lanzarse a las generales del 27 de septiembre desde un caudal aceptable.
En el justicialismo, los licenciados Germán Mastri y Liliana Rostom habrían recuperado terreno después de la irrupción en la campaña de José Freyre, como era previsible, pues el heredero de Roberto Scott ganó las elecciones de intendente categóricamente hace menos de dos años y aún mantiene una muy buena imagen. Sin embargo, la concejala vianista Patricia Romero amenaza con apoderarse del número dos de la lista del PJ, situación que pondría en riesgo las ambiciones del oficialismo de establecer en la lista definitiva -la que en septiembre competirá por las concejalías- a Mastri y Rostom en los dos primeros puestos, obligando a Romero -desde un eventual tercer lugar- a una tarea ciclópea para su reelección. En cambio, si alcanza el vianismo el segundo escalón de la nómina peronista, será el porotismo el que deba trabajar a destajo para ganar la elección general en la primavera (¿3 a 2 sobre el Frente Progresista?), porque sólo obteniendo el tercer edil (Raúl Debonis) conseguiría el objetivo de concluir el año con mayoría propia de cinco ediles, nada mejor para arribar al Operativo Reelección en 2011 sin mayores sobresaltos legislativos.
En el Frente Progresista, se estimaba que el radical Carlos Díaz Vélez había acortado distancias respecto de los concejales Roberto Meier y Oscar Pieroni, aunque hoy es imposible descifrar cómo pudo influir, tras esa levantada, este largo tiempo de enfriamiento, más aún cuando los mencionados precandidatos socialistas son “más conocidos”, e incluso continúan ejerciendo la función legislativa. También el socialista Guillermo Morel, como Luis Antonelli en el PJ, podrían resultar damnificados por el fenómeno de la veda récord, después de haber hecho inmensos esfuerzos por instalar sus postulaciones.
Más allá de las ambiciones individuales de cada sector binnerista, la mejor noticia para el conjunto del Frente Progresista es la presunta paridad entre tres de sus agrupaciones, con lo cual Díaz Vélez, Meier y Pieroni, cualquiera sea el orden, podrían ocupar los tres puestos más encumbrados de la lista, y si así fuera, todos harán fuerza -sin guardarse nada- para ganar la elección general, aunque sea por un voto, y así desembarcar en el Concejo precisamente con tres bancas. Los representantes del Frente Progresista venadense, que en el orden local vienen de perder por poquito en el orden local los comicios nacionales del 28 de junio, deberían agradecer si el veredicto inapelable de los electores resulta más sabio que el armado a dedo de las listas legislativas binneristas, pues con tanto rosarino dando vueltas, los santafesinos les dieron la espalda, y los 20 puntos de diferencia en el departamento La Capital otorgaron el triunfo por un margen mínimo a Carlos Reutemann, para disgusto de la Casa Gris, y también de la Casa Rosada. Ese equilibrio que le faltó en la provincia, podría tenerlo el binnerismo en Venado, si coloca a los citados cabeza de lista en el podio de los tres puestos expectantes; en cambio, esa tracción pareja no la conseguiría tan fácilmente el PJ, dado el antagonismo visceral entre porotistas y vianistas, pues con Romero de “2”, decrecería la militancia lucifuercista (¿para qué transpirar por el ingreso de Rostom?), pero con la peronista disidente de “3”, qué duda cabe de que los oficialistas trabajarían a reglamento (¿para qué favorecer la reelección de -según Mastri- la principal opositora?)
Mientras tanto, la probable polarización entre los grandes sectores políticos venadenses es una mala noticia para Proyecto Sur y Propuesta Republicana (PRO), las fuerzas debutantes en nuestra ciudad, lideradas por Martín González y César Merino, respectivamente. Ambas agrupaciones ya sufrieron los efectos devastadores de ese fenómeno en las legislativas nacionales: Proyecto Sur impulsó en Santa Fe la candidatura a diputado nacional del periodista rosarino Carlos Del Frade, pero naufragó en la brutal polarización por la senaduría entre Carlos Reutemann y Rubén Giustiniani, que también se extendió a la elección para la Cámara baja. En el PRO, la bajada de línea para que ni siquiera se impulsaran listas en nuestra provincia, la dio el mismísimo alcalde porteño Mauricio Macri, un poco por temor a la polarización -no se equivocaba-, y otro poco por su confesa afinidad ideológica con el Lole, con quien anhela asociarse en un proyecto presidencial.
Tal vez con menos votantes que lo esperado, el próximo domingo se conocerá la formación definitiva de las dos listas (Partido Justicialista y Frente Progresista) que tienen internas pendientes de resolución. A partir de entonces, según sea la composición de las mismas, se podrá aventurar con más certezas una tendencia rumbo a las generales de septiembre, donde el oficialismo pugnará por ser mayoría, y la oposición por impedirlo.

(Publicado el lunes 27 de julio de 2009 en diario El Informe)