Hoy, a las 8, concluirá en todo el país una campaña que en algunos distritos adquirió cierto tono de dramatismo, impuesto sobre todo por un kirchnerismo que salió a plebiscitar su “modelo” y a poner en duda, ante una eventual derrota, no solo la continuidad en el poder a partir de las presidenciales de 2011, sino también la inmediata gobernabilidad, convirtiendo las legislativas de medio término en elecciones de todo o nada, como si en democracia no fuera posible gestionar con un mayor equilibrio de fuerzas, como si la hegemonía en el Congreso fuese indispensable para administrar una Nación.
También en nuestra provincia de Santa Fe el clima se fue enrareciendo según transcurrían los días, con denuncias cruzadas entre los candidatos a senadores nacionales Rubén Giustiniani (Frente Progresista) y Carlos Reutemann (Santa Fe Federal). En el arranque de la campaña, la ventaja del Lole era muy holgada -algunos vaticinaban una victoria por cerca de 15 puntos-, pero la irrupción en escena del gobernador Hermes Binner, que también se arriesga a plebiscitar su gestión, alteró sustancialmente la opinión del electorado y hoy, según varias encuestas coincidentes, se estaría registrando un virtual empate técnico, dada la gran paridad de los sondeos. Es que en Santa Fe, además de la renovación de nueve de las 19 diputaciones nacionales y las tres senadurías nacionales, se dirime este domingo nada menos que un “presidenciable” para 2011. Será Reutemann o será Binner, que no es candidato, pero se erigió en un baluarte de la campaña. Cualquiera que triunfe el 28, se adjudicará un espacio expectante en el escenario nacional, y así le será reconocido en las tapas del lunes 29. Nadie escatima recursos en esta porfía, con un Lole que en los últimos días quiere ser más campista que el campo, e incluso se vio forzado a abandonar su habitual perfil bajo para liderar una caravana mediática que llegó al clímax con su presencia en Gran Cuñado. Es que si bien los Kirchner -fervorosos defensores de la brutal entrega de YPF- y, sobre todo, Daniel Scioli, tienen antecedentes menemistas, el ex gobernador de Santa Fe quedó más pegado que aquéllos al peronismo neoliberal de los ’90. Y el ingeniero Giustiniani le pega en la línea de flotación cuando desempolva los planteos reutemistas de entonces sobre la privatización del Banco Provincial y la Dipos, por ejemplo.
Mientras tanto, en la contienda de diputados nacionales, el candidato kirchnerista Agustín Rossi creció algunos puntos y, además de asegurarse prácticamente su reelección, se ilusiona con arrebatar una segunda banca para el periodista santafesino Juan Carlos Bettanín. Módico en sus ambiciones, el Frente para la Victoria provincial, con la deserción de Reutemann -nunca fue un kirchnerista nato a pesar de los cinco años de silencio-, cosechará el malhumor (obtendría una o dos bancas de las 12 en juego) que generó con un ataque tributario desmesurado a las economías de base agropecuaria, al mismo tiempo que privilegiaba sugestivamente a otros actores, tanto o más poderosos que el ruralismo, a través de generosas concesiones de recursos naturales, tales como el petróleo, el gas y la minería, que en conjunto generan rentas anuales superiores a las del campo. Aun así, ayudado por los huevazos de la intolerancia, el leve repunte rossista no pasó desapercibido en el búnker reutemista, como tampoco el súbito ascenso del postulante socialista, y tanto es así, que en algunas comunas se incita al corte del voto, olvidando las ínfulas triunfalistas de semanas atrás. Así pues, los caudillos y punteros que daban la vida por el Lole, ahora entregan las boletas separadas: Reutemann senador y Rossi diputado, suponiendo que con esa estrategia, aun a costa de resignar algún diputado, podrían rescatar los tres o cuatro puntos indispensables para ganar la batalla crucial por la senaduría y anotarse en la carrera presidencial.
Asimismo, los desvalidos referentes comunales del PJ admiten off the reccord los riesgos de invertir todo su capital político en el Lole y, al mismo tiempo dinamitar los puentes con un kirchnerismo que, al menos, gobernará un par de años más. Para colmo, la gestión provincial es de distinto signo político y ni siquiera una victoria reutemista les daría respuestas concretas en el corto plazo, pues el ex corredor se recluiría otra vez en los recoletos despachos del Senado de la Nación, lejos de las cotidianas urgencias pueblerinas. Incluso administraciones más fornidas, como la que comanda el porotismo venadense, de reciente vuelco al reutemismo, insiste en jugar a dos puntas, y saca a relucir un ala kirchnerista, que reconoce estar repartiendo votos de la lista de Germán Mastri, junto con los del Chivo Rossi.
De todos modos, los resultados del domingo 28 no influirán tanto hacia dentro en vista a las primarias del 5 de julio, porque en el PJ todos los sectores respaldan oficialmente al Lole, y en el Frente Progresista, obviamente, las cuatro listas apoyan a la coalición binnerista liderada por Giustiniani. Pero el que se imponga como senador -aunque el perdedor igual será electo por el segundo puesto- podría beneficiar en general a los reutemistas o a los binneristas vernáculos, más aún cuando el gran ganador se preste para la foto más buscada, la semana que viene, junto con los precandidatos a concejal de los principales distritos santafesinos.
Además de las tres listas citadas, la cuarta en importancia es la de Proyecto Sur, que postula para diputado nacional al periodista rosarino Carlos Del Frade, ahora con el fuerte espaldarazo de Pino Solanas, que le pelearía el segundo puesto en la Capital Federal al Acuerdo Cívico y Social. Con el antecedente de un auspicioso debut electoral en 2007, Del Frade espera dar el batacazo en una elección que definirá una docena de legisladores nacionales y un candidato presidencial de ascendencia suizo-alemana.
(Publicado el viernes 26 de junio de 2009 en El Informe)
El análisis político de la semana. Encuestas. Reflexiones. Chismes. Notas de archivo. Un espacio para pensar.
Con el Tío bien arriba, Freyre se pone al frente de la campaña
Recién ahora los venadenses toman conciencia de que en cuatro semanas deberán elegir los candidatos que en septiembre pugnarán por cinco de las nueve bancas legislativas. Mientras el electorado se desperezaba, el que picó en punta, y por varios cuerpos de ventaja, según las encuestas más confiables, es el concejal socialista Roberto Meier, aun cuando en el arranque se había frustrado un acuerdo con un sector del radicalismo, que lo obligó a impulsar sobre la marcha una lista puramente meierista, apelando a figuras de su entorno, como Manuel Herbas y Ana Silvia Narvaiz, en el rol de escoltas.En esos sondeos, los porcentajes más sorprendentes son, precisamente, los de Meier, y los del precandidato oficialista Germán Mastri; el primero, por lo elevado; el segundo, por lo chato. Entre los allegados a Meier reinan sensaciones contradictorias: los más exitistas disfrutan de la foto de la primera quincena de junio; los más cautos interpretan esta campaña como una película que concluirá, en su primera parte, el domingo 5 de julio, con el escrutinio de las primarias.
Es que, como se suponía, comenzó a involucrarse en la campaña el intendente José Freyre, a través de afiches y volantes, donde su figura asoma, protectora, detrás de Mastri y Liliana Rostom, en busca de reforzar, con su bendición pública, un trabajo de base en los barrios. Concientes de que el interés del electorado recién se despierta en el tramo final de la campaña, los porotistas acaban de lanzar una intensa embestida mediática para ligar el apellido Mastri a la imagen de José Freyre.
En tanto, los encuestadores admiten que los resultados “serían distintos” si en lugar de colocar a Mastri, a secas, en el cuestionario, se aludiera al “candidato de Freyre”, o a “la lista del intendente”. Tampoco es casual que la profusa publicidad radial machaque con el eslogan: “Los concejales de Freyre”.
Asimismo, en tácito reconocimiento de la necesidad de un refuerzo de último momento, junto con el volante, los porotistas distribuyen una esquela de color rosado, que con el pretexto de informar al ciudadano “todo lo que necesita saber” para concurrir a las urnas, desliza sutilmente que antes de las internas para concejales, “… deberán renovar sus bancas con el voto popular los senadores Carlos Reutemann y Roxana Latorre, por el bloque Santa Fe Federal”.
Otra vez, es notorio el esfuerzo de Freyre, ya no para oficiar de equilibrista entre el Lole y los Kirchner, sino para fichar con el primero, sin denostar a los segundos. Conservando vestigios de la prescindencia de otros tiempos, no se enrola explícitamente en el reutemismo, aunque en el texto citado sólo nombra a los candidatos de Santa Fe Federal, que hoy lideran las encuestas para el 28 de junio. Así pues, Freyre sujeta a Mastri con una mano, y con la otra se aferra a Reutemann, pero sin alardes, con respeto hacia el kirchnerismo, intentando contenerlo todo.
Estas nuevas imágenes de la película de las primarias, con Freyre en campaña, inquietan hasta a los meieristas más exultantes. Sucede que desde la irrupción del actual intendente en los primeros planos de la política local, el influyente sector céntrico ya no es la fortaleza que le permitía a la oposición, aún perdiendo, achicar diferencias. El Tío lo demostró en 2003, cuando quedó cerca de consagrarse como intendente, pero cayó ante el formidable rendimiento del aparato scottista en la periferia, donde el candidato pueblense era un ilustre desconocido. Ahora, con Poroto, el oficialismo sigue siendo fuerte en los barrios, y se afianzó en el centro, embolsando votos que otrora captaban las expresiones opositoras.
Tantas son las similitudes entre Freyre y Meier, que entre ellos se genera un fenómeno de “suma cero”, donde, en cierta medida, los votos que incorpora uno, los pierde el otro; ambos captan las preferencias de un mismo segmento del electorado -con marcada penetración entre los independientes-, excluyendo el voto peronista tradicional, que se reparte entre las formaciones porotistas y del vianismo. Esas semejanzas explican el porqué de sus relaciones carnales, ésas que tanto horrorizan al resto de los socialistas, a la UCR y al PJ disidente.
En síntesis, en la foto de hoy el más beneficiado es Roberto Meier, que aprovechando la popularidad que le otorgan sus ochos años de concejalía y el bajo perfil inicial de Poroto en la campaña, supo tomar distancia de Mastri; por su parte, el oficialismo se esperanza en bajarle la intención de voto al Tío y así subir la propia. Sin dudas, Meier se arrancaría pelo por pelo su encanecida barba, a cambio de adelantar las elecciones, al estilo Kirchner, porque así lo necesitaría para evitar grandes cambios, mientras que Freyre, si pudiera, postergaría la fecha para remontar a sus representantes.
En 2007, las simpatías se inclinaron claramente hacia Freyre en el mano a mano con Meier por el Sillón de Aufranc, tanto como ahora estaría ocurriendo con el Tío, si bien aún resta dilucidar cómo influirá en la gente el pedido del voto por “los concejales de Freyre”. En la medición simbólica de todos contra todos, el sucesor de Roberto Scott deploraría entrar segundo en su primera elección legislativa como intendente, perdiendo a manos de un referente binnerista, aun cuando una derrota ante el Tío sería la menos inquietante. ¿Por qué? Los porotistas se deleitan con el co-gobierno que propone Meier desde su monobloque, porque, según arguyen, establece la referencia de una oposición constructiva y amigable, en las antípodas de la que padeció Ernesto de Mattía con el concejal Scott, en los años ’90, y desde la cual comenzó a edificarse un reinado político que aún goza de buena salud.
Como se desprende de los sondeos, el perfil legislativo de Roberto Meier es valorado por los venadenses, aunque esa proximidad con el oficialismo lo perjudique en la elección de intendente. Y su propia militancia, por la misma causa, lo castigue con cíclicos abandonos.
De todos modos, la derrota pocas veces admite lecturas positivas, menos aún para el que tiene la obligación de ganar, y cuyo confeso objetivo es relegar a Patricia Romero al cuarto lugar de la lista del PJ. Hoy, la precandidata vianista a la reelección, no estaría cuarta, ni tercera, sino segunda. En tanto, los meieristas temen que la mudanza de potenciales votos propios hacia el oficialismo, a través de una mayor exposición de Freyre, facilite que otro de los sectores -socialista o radical- del Frente Progresista, se apropie del número dos de la lista. Oscar Pieroni -arrancó derecho en las encuestas- y Guillermo Morel, necesitan ese segundo lugar para estar en el Concejo y plantear la interna al Tío con más autoridad en el marco del socialismo, como también lo ambiciona el radicalismo de Carlos Díaz Vélez, que de no acceder al segundo escalón de la nómina, estará en riesgo de quedar, por primera vez desde 1983, sin representación legislativa en la ciudad.
(Publicado el viernes 12 de junio de 2009 en diario El Informe)
Obsesionados por las tapas del día después
Las tapas del 29, esa obsesión. Los ideólogos de campaña de las grandes coaliciones políticas que compiten en los principales distritos, no sólo trabajarán para mostrar el mejor producto hasta las ocho de la mañana del viernes 26, cuando se inicie la veda proselitista, sino también para desplegar, en la noche del 28, las interpretaciones más favorables de los resultados de los comicios nacionales, y así influir en las demoledoras tapas del lunes 29.
En función de los sondeos que se conocen hasta el momento, el Gobierno y los distintos sectores de la oposición ya están puliendo sus discursos. La cuestión es demostrar a la ciudadanía que “la elección se ganó” y, en el peor de los casos, que “no se perdió”. Las tapas de los diarios del 29 de junio obsesionan a los líderes políticos y a los jefes de campaña. Unos dirán que ganaron más provincias; otros que ganaron más bancas… en fin, cada uno pretenderá imponer el punto de vista más conveniente a sus intereses.
En tanto, en el orden local, la distinción entre triunfadores y perdedores se complica desde el vamos por el carácter desdoblado de los comicios, pues el domingo 5 de julio los venadenses votarán en internas abiertas, obligatorias y simultáneas, por uno u otro precandidato, y en función de los votos colectados por cada sector, se escalonarán los postulantes en la lista final de ese partido o alianza; recién el 6 de septiembre se elegirán los cinco concejales que asumirán en diciembre, en reemplazo de los peronistas Miguel Pedrola y Patricia Romero, los socialistas Roberto Meier y Oscar Pieroni, y el radical Delfor Hernández.
En Venado, entonces, habrá dos tapas que esperar: la del lunes 6 de julio, y la del lunes 7 de septiembre.
En principio, la nómina del sector justicialista liderado por el intendente José Freyre, es la que asoma con mayores posibilidades de erigirse en la más votada de la primaria del PJ, pues si bien en las elecciones de concejales de medio término el sufragio tiende a dispersarse un poco más, también son tomadas por los gobernantes como una suerte de plebiscito para la gestión, y entonces se opera con especial esfuerzo para buscar la revalidación a través de un espaldarazo electoral, que además pueda otorgarles una indiscutible mayoría propia en el Concejo.
El oficialismo concurre a las próximas internas con el antecedente de un contundente desempeño electoral que, a fines de 2007, depositó a Freyre en el Sillón de Aufranc, con la yapa de apropiarse de tres de las cuatro concejalías en disputa. Pero, en ese entonces, el candidato imbatible era Poroto, la esperanza blanca del scottismo; ahora, la lista municipal es encabezada por el aún “desconocido” secretario de Promoción Comunitaria, Germán Mastri, que no se caracteriza ni por la militancia partidaria, ni por el alto perfil en la función pública. Más aún, accedió a ese sitial de privilegio porque el secretario coordinador Hernán Roma prefirió contribuir con Freyre desde espacios de trabajo más ligados al planeamiento estratégico (el Plan General, por ejemplo) y menos atados a los vaivenes de la coyuntura. Tal vez la mayor virtud de Mastri sea la lealtad al jefe. Por eso, se aguarda que, de un momento a otro, Freyre -así como lo hizo Hermes Binner en la provincia- abandone la prescindencia y salga a pedir el apoyo para su lista, a los efectos de “profundizar el cambio” y “defender el modelo” -u otra consigna marketinera por el estilo- con una rotunda victoria en las urnas, no solo sobre sus oponentes internos, sino también en las generales de septiembre. El intendente sabe que, además de lidiar con Patricia Romero y Jorge Viano, y en menor medida con Luis “Topo” Antonelli -todos ellos precandidatos a concejales-, debe redondear un marcador contundente para aventar eventuales críticas a un armado político que dejó afuera a los grupos reutemistas y kirchneristas locales, para consagrar una formación porotista ciento por ciento.
Para el oficialismo, el resultado soñado es el que les daría los tres primeros lugares de la lista peronista al cabo de las primarias, porque significaría sacar del medio al omnipresente lucifuercismo. Sin embargo, Freyre saldría airoso igualmente si el vianismo colocara el tercero en la lista final, porque aseguraría el ingreso de dos ediles propios, y siendo uno solo el que renueva, obtendría la preciada mayoría de cinco concejales. Idéntica situación se daría si Romero accediera al segundo lugar, pero en tal caso la agrupación “17 de Octubre-Lealtad” podría jactarse de haber achicado la brecha con los administradores del poderoso aparato municipal.
En el Frente Progresista, el candidato más fuerte en la teoría es el socialista Roberto Meier, que se postula para un tercer período consecutivo. Desde que fue electo concejal en 2001, el Tío, además de ser reelecto en 2005, se presentó como candidato a intendente en 2003 y 2007, siempre con números decorosos, sobre todo en 2003, cuando perdió con Roberto Scott por unos pocos centenares de votos. Sin embargo, hoy Meier dejó de ser la síntesis de la oposición, desde que dejó en el camino aliados irrecuperables. En estas primarias, no solo enfrentará a un radicalismo unido en torno a la precandidatura de Carlos Díaz Vélez -junto con el PDP-, sino también a sus viejos compañeros de andanzas, como el concejal Oscar Pieroni, que cuenta con el apoyo de su par Fabián Vernetti; la jefa del PS local, Rosana Bellatti; y el candidato a senador nacional suplente Juan Moscoso, en un sector donde permanece el grueso de la militancia socialista. Asimismo, otra vertiente del partido de la rosa, la que lidera Guillermo Morel, en alianza con el ARI de Elisabeth Seret, también formó su propia lista.
Según la mesa chica meierista, el objetivo de máxima es adueñarse de los dos primeros puestos de la lista definitiva, pero admiten que “sería muy difícil” duplicar al segundo, aun cuando descuentan que serán los más votados en la interna. Para Meier, el triunfo, además de liderar la nómina y relegar una vez más a la UCR, será corroborar en las urnas que, según él mismo deslizó, Pieroni y Morel no están en condiciones de edificar proyectos alternativos al suyo en el marco del socialismo.
Mientras tanto, los tres sectores binneristas opositores al Tío, pretenden, cada uno con sus estrategias, hacerle sentir en esta interna una merma de su caudal histórico, para enrostrarle que hasta ahora podía ser el referente opositor respaldado por todos, pero jamás un líder todopoderoso que encarna a la oposición. Ese es el gran riesgo que corre Meier en esta oportunidad, donde hasta la postulación de Martín González amenaza con restarle votos; en 2007, Martín, hoy en Proyecto Sur, había apoyado a los pueblenses -antes de su salto al socialismo- desde el Movimiento Mate, pero ahora se despega para impulsar su propio proyecto, en sintonía con el candidato a diputado nacional Carlos del Frade.
Como Binner y Reutemann en Santa Fe, donde uno solo es candidato, Freyre y Meier en Venado, tienen que revalidar laureles, y así como son los más conocidos por la población y acreditan respetables caudales electorales, por esa misma razón tienen que asumir los más grandes desafíos en esta contienda.
(Publicado el viernes 5 de junio de 2009 en diario El Informe)
En función de los sondeos que se conocen hasta el momento, el Gobierno y los distintos sectores de la oposición ya están puliendo sus discursos. La cuestión es demostrar a la ciudadanía que “la elección se ganó” y, en el peor de los casos, que “no se perdió”. Las tapas de los diarios del 29 de junio obsesionan a los líderes políticos y a los jefes de campaña. Unos dirán que ganaron más provincias; otros que ganaron más bancas… en fin, cada uno pretenderá imponer el punto de vista más conveniente a sus intereses.
En tanto, en el orden local, la distinción entre triunfadores y perdedores se complica desde el vamos por el carácter desdoblado de los comicios, pues el domingo 5 de julio los venadenses votarán en internas abiertas, obligatorias y simultáneas, por uno u otro precandidato, y en función de los votos colectados por cada sector, se escalonarán los postulantes en la lista final de ese partido o alianza; recién el 6 de septiembre se elegirán los cinco concejales que asumirán en diciembre, en reemplazo de los peronistas Miguel Pedrola y Patricia Romero, los socialistas Roberto Meier y Oscar Pieroni, y el radical Delfor Hernández.
En Venado, entonces, habrá dos tapas que esperar: la del lunes 6 de julio, y la del lunes 7 de septiembre.
En principio, la nómina del sector justicialista liderado por el intendente José Freyre, es la que asoma con mayores posibilidades de erigirse en la más votada de la primaria del PJ, pues si bien en las elecciones de concejales de medio término el sufragio tiende a dispersarse un poco más, también son tomadas por los gobernantes como una suerte de plebiscito para la gestión, y entonces se opera con especial esfuerzo para buscar la revalidación a través de un espaldarazo electoral, que además pueda otorgarles una indiscutible mayoría propia en el Concejo.
El oficialismo concurre a las próximas internas con el antecedente de un contundente desempeño electoral que, a fines de 2007, depositó a Freyre en el Sillón de Aufranc, con la yapa de apropiarse de tres de las cuatro concejalías en disputa. Pero, en ese entonces, el candidato imbatible era Poroto, la esperanza blanca del scottismo; ahora, la lista municipal es encabezada por el aún “desconocido” secretario de Promoción Comunitaria, Germán Mastri, que no se caracteriza ni por la militancia partidaria, ni por el alto perfil en la función pública. Más aún, accedió a ese sitial de privilegio porque el secretario coordinador Hernán Roma prefirió contribuir con Freyre desde espacios de trabajo más ligados al planeamiento estratégico (el Plan General, por ejemplo) y menos atados a los vaivenes de la coyuntura. Tal vez la mayor virtud de Mastri sea la lealtad al jefe. Por eso, se aguarda que, de un momento a otro, Freyre -así como lo hizo Hermes Binner en la provincia- abandone la prescindencia y salga a pedir el apoyo para su lista, a los efectos de “profundizar el cambio” y “defender el modelo” -u otra consigna marketinera por el estilo- con una rotunda victoria en las urnas, no solo sobre sus oponentes internos, sino también en las generales de septiembre. El intendente sabe que, además de lidiar con Patricia Romero y Jorge Viano, y en menor medida con Luis “Topo” Antonelli -todos ellos precandidatos a concejales-, debe redondear un marcador contundente para aventar eventuales críticas a un armado político que dejó afuera a los grupos reutemistas y kirchneristas locales, para consagrar una formación porotista ciento por ciento.
Para el oficialismo, el resultado soñado es el que les daría los tres primeros lugares de la lista peronista al cabo de las primarias, porque significaría sacar del medio al omnipresente lucifuercismo. Sin embargo, Freyre saldría airoso igualmente si el vianismo colocara el tercero en la lista final, porque aseguraría el ingreso de dos ediles propios, y siendo uno solo el que renueva, obtendría la preciada mayoría de cinco concejales. Idéntica situación se daría si Romero accediera al segundo lugar, pero en tal caso la agrupación “17 de Octubre-Lealtad” podría jactarse de haber achicado la brecha con los administradores del poderoso aparato municipal.
En el Frente Progresista, el candidato más fuerte en la teoría es el socialista Roberto Meier, que se postula para un tercer período consecutivo. Desde que fue electo concejal en 2001, el Tío, además de ser reelecto en 2005, se presentó como candidato a intendente en 2003 y 2007, siempre con números decorosos, sobre todo en 2003, cuando perdió con Roberto Scott por unos pocos centenares de votos. Sin embargo, hoy Meier dejó de ser la síntesis de la oposición, desde que dejó en el camino aliados irrecuperables. En estas primarias, no solo enfrentará a un radicalismo unido en torno a la precandidatura de Carlos Díaz Vélez -junto con el PDP-, sino también a sus viejos compañeros de andanzas, como el concejal Oscar Pieroni, que cuenta con el apoyo de su par Fabián Vernetti; la jefa del PS local, Rosana Bellatti; y el candidato a senador nacional suplente Juan Moscoso, en un sector donde permanece el grueso de la militancia socialista. Asimismo, otra vertiente del partido de la rosa, la que lidera Guillermo Morel, en alianza con el ARI de Elisabeth Seret, también formó su propia lista.
Según la mesa chica meierista, el objetivo de máxima es adueñarse de los dos primeros puestos de la lista definitiva, pero admiten que “sería muy difícil” duplicar al segundo, aun cuando descuentan que serán los más votados en la interna. Para Meier, el triunfo, además de liderar la nómina y relegar una vez más a la UCR, será corroborar en las urnas que, según él mismo deslizó, Pieroni y Morel no están en condiciones de edificar proyectos alternativos al suyo en el marco del socialismo.
Mientras tanto, los tres sectores binneristas opositores al Tío, pretenden, cada uno con sus estrategias, hacerle sentir en esta interna una merma de su caudal histórico, para enrostrarle que hasta ahora podía ser el referente opositor respaldado por todos, pero jamás un líder todopoderoso que encarna a la oposición. Ese es el gran riesgo que corre Meier en esta oportunidad, donde hasta la postulación de Martín González amenaza con restarle votos; en 2007, Martín, hoy en Proyecto Sur, había apoyado a los pueblenses -antes de su salto al socialismo- desde el Movimiento Mate, pero ahora se despega para impulsar su propio proyecto, en sintonía con el candidato a diputado nacional Carlos del Frade.
Como Binner y Reutemann en Santa Fe, donde uno solo es candidato, Freyre y Meier en Venado, tienen que revalidar laureles, y así como son los más conocidos por la población y acreditan respetables caudales electorales, por esa misma razón tienen que asumir los más grandes desafíos en esta contienda.
(Publicado el viernes 5 de junio de 2009 en diario El Informe)
Freyre, cerca del Lole y lejos del "escrache"
Las expectativas por el comportamiento porotista ante el desembarco de Rossi se habían multiplicado desde que, diez días antes, el propio Freyre y lo más granado del gabinete municipal sobresalieron en un mitin convocado en la coqueta Asociación Española. Esa noche, el intendente se mostró sonriente a la par del senador provincial Ricardo Spinozzi y el senador nacional, y candidato a la reelección, Carlos Reutemann. Incluso, el primer precandidato a concejal Germán Mastri posó para numerosas fotografías junto al Lole, estimándose que la más favorable podría aparecer en los próximos días en los afiches de campaña.
A su tiempo, Freyre dio muestras de su voluntad de consolidar una identidad propia con la confección de una lista de fuerte matriz porotista, con Mastri, Liliana Rostom y Raúl Debonis en los puestos expectantes, marginando sobre la hora al reutemista Miguel Pedrola y el rossista Víctor Ubalton. La consigna era plantar un porotismo químicamente puro, sin aliados que perturbaran la prescindencia en el marco de una interna agobiante.
Sin embargo, ahora es más ostensible la inclinación del jefe del PJ venadense hacia el ascendente reutemismo, sobre todo después del protagonismo adquirido en las últimas semanas por sus opositores en la primaria justicialista del 5 de julio. En este sentido, la agrupación “17 de Octubre-Lealtad”, comandada por Jorge Viano y Patricia Romero, hizo una demostración de fuerza y de simpatía con el Lole en el acto de la Española -que por sus repercusiones habría causado un gran disgusto a Freyre-, en tanto que el sector de Luis Antonelli fue el más madrugador para ubicar sus postulantes a la par del ex corredor en los carteles.
Es que nadie, en la política local, olvida que las internas para clasificar a los precandidatos en las listas de cada partido, tendrán lugar una semana después de las elecciones nacionales de diputados y senadores del 28 del corriente, y todos ellos interpretan que estar cerca de Reutemann significa estar del lado del triunfador, al menos en la disputa con la oferta kirchnerista provincial.
En los cenáculos porotistas admiten, encuestas en mano, que la lista liderada por Mastri “no está a la altura de las expectativas” en los sondeos previos, pero auguran que el escenario se modificará en las próximas semanas, cuando los venadenses presten más atención a la cuestión local, hoy eclipsada por la campaña nacional. “Todavía falta que Poroto salga a los medios a pedir el voto por sus candidatos… hoy la gente no asocia a Mastri con el intendente”, razonó un asiduo convidado a las proximidades del Sillón de Aufranc. Esos mismos consejeros opinan que no tiene sentido que el porotismo se empecine en conservar una tercera posición “sin nada por ganar y con todo para perder”. En este sentido, sostienen que Freyre no debería darse el lujo de que otros sectores peronistas asomen más cercanos al reutemismo, aun cuando en ese hipotético alineamiento se pudieran resentir los vínculos con grupos kirchneristas que apoyan la lista municipal. Por las dudas, algunos referentes K vernáculos ya sufren a cuenta la probable presencia del intendente Freyre en la inauguración del Congreso Nacional de CRA el jueves próximo. Cualquier acercamiento del intendente con figuras del ámbito agropecuario es vivido por ellos como una traición, y tal vez sea peor después del viernes del faltazo y el escrache. No obstante, allegados a Freyre buscan desdramatizar la situación y recuerdan que Kirchner y el Lole se preservan mutuamente. “¿Ya se olvidaron de que la Casa Rosada intentó tumbar la postulación del Chivo hasta el último instante?”, chicanean desde San Martín y Marconi.
Más allá del faltazo de Freyre, de fuerte impacto en la política local, la manifestación rossista del viernes trascendió en todo el país por el escrache ruralista al candidato a diputado nacional. Si bien el episodio no adquirió el mismo tono violento que en Laguna Paiva o Reconquista, la vigilia de varias decenas de personas a las puertas de la sede del acto, desembocó en huevazos e insultos hacia la humanidad de Rossi. En síntesis, resultó lamentable que Venado Tuerto se “destacara” en los medios nacionales por sumarse a esta escalada de actos intimidatorios contra el delfín kirchnerista. Ninguna medida de un gobierno democrático, por equivocada que fuera, justifica estas expresiones intolerantes, menos aún a tan pocas semanas de elecciones legislativas en las que cada ciudadano podrá calificar con su voto las políticas del oficialismo. Por otra parte, la mayoría de la población condena los cortes de ruta y los escraches desde que redescubrió el rol del Congreso de la Nación en el tratamiento de la Resolución 125. En democracia, con un funcionamiento pleno de las instituciones, ya no existe ninguna razón para ejercitar este procedimiento autoritario y cobarde que un año atrás se había ensayado -sin éxito- contra Karina Rabolini, la esposa del gobernador bonaerense Daniel Scioli, en el aeródromo local. Además, no se compadece en absoluto la racionalidad de la dirigencia agropecuaria regional con estas desmesuras extremistas que, incluso, acaban debilitando la legitimidad de la protesta.
(Publicado el lunes 1 de junio de 2009 en diario El Informe)
Bolichebus, necesarios, oportunos, perfectibles
Es una buena noticia el feliz estreno de los bolichebus en los fines de semana venadenses. La iniciativa, surgida de la Intendencia, es creativa, oportuna y necesaria. No hacía falta que fuera brillante e inédita, bastaba con satisfacer una demanda comunitaria. Y así lo interpretó también el Concejo, aun con mayoría opositora, cuyos integrantes apuntalaron la propuesta desde el vamos, incluso ofreciendo opciones para optimizar el proyecto original. Es que los adolescentes, una vez en la calle, se disponen a usar cualquier método a su alcance -hasta los más riesgosos- para desembarcar en los boliches, y no todos los padres disponen de vehículos propios para trasladarlos en esas andanzas noctámbulas, o bien no están en condiciones de estar levantados a esas horas. Ni pueden abonar cada semana el costo de los remises compartidos. A veces, como la familia contribuye con lo justo para sostener la diversión de los chicos, éstos tratan de ahorrar el dinero del viaje para invertir esos pocos pesos dentro del boliche, y optan por medios más o menos peligrosos para el traslado. Entonces, es necesaria y oportuna la intervención del Estado municipal para facilitar que todos los adolescentes puedan arribar, sin riesgos ni privaciones, a estos espacios de diversión, cuyos propietarios podrían aportar una parte ínfima de sus ganancias para ayudar a financiar los bolichebus, que les garantizan más clientes, y con más dinero en los bolsillos.
Más allá de las excesivas ponderaciones de los mentores del novedoso servicio de transporte nocturno sobre el comportamiento de los chicos -esa era la gran preocupación de los gobernantes-, en verdad no se dieron situaciones alarmantes, ni mucho menos, y en este sentido habría sido un acierto que la custodia, en lugar de viajar a bordo del bolichebus, se desplace en una unidad móvil de apoyo, a una prudente distancia, alerta para actuar -ante la mínima señal del chofer- por cualquier desorden entre el pasaje.
Sin embargo, en el transcurso de esta prueba piloto, las autoridades municipales tendrán que demostrar que las fatigadas unidades están en condiciones técnicas para transitar en horas de la madrugada por rutas nacionales, como lo reclaman los resignados remiseros, que se dieron cuenta a tiempo de que se hubieran ganado el repudio de la gente si adoptaban alguna acción de protesta contra la circulación de los bolichebus. Luego, por encima de las pretensiones de los circunstanciales perjudicados en su negocio, la Municipalidad, que ejerce el poder de policía en estas cuestiones del transporte urbano, debe ser la más celosa en el mantenimiento de sus propias unidades, tanto en el orden técnico como legal. Asimismo, deben saber las autoridades que con la implementación de este servicio nocturno para favorecer la seguridad de los adolescentes y la tranquilidad de sus familiares, se redoblarán los planteos por un servicio diurno de transporte urbano de excelencia, incluyendo desde unidades modernas y climatizadas, hasta recorridos y frecuencias inobjetables. Sólo cuando este sistema municipal -con el subsidio correspondiente- conecte con la deseable eficiencia los puntos más distantes de la ciudad, resultará menos doloroso que una familia padezca, en nombre de la intermitente tolerancia cero, el secuestro del ciclomotor por utilizarlo, con el riesgo consiguiente, a modo de improvisado colectivo para trasladarse junto con los suyos a una escuela, a la plaza mayor, o al Hospital.
(Publicado el miércoles 6 de mayo de 2009 en El Informe)
Más allá de las excesivas ponderaciones de los mentores del novedoso servicio de transporte nocturno sobre el comportamiento de los chicos -esa era la gran preocupación de los gobernantes-, en verdad no se dieron situaciones alarmantes, ni mucho menos, y en este sentido habría sido un acierto que la custodia, en lugar de viajar a bordo del bolichebus, se desplace en una unidad móvil de apoyo, a una prudente distancia, alerta para actuar -ante la mínima señal del chofer- por cualquier desorden entre el pasaje.
Sin embargo, en el transcurso de esta prueba piloto, las autoridades municipales tendrán que demostrar que las fatigadas unidades están en condiciones técnicas para transitar en horas de la madrugada por rutas nacionales, como lo reclaman los resignados remiseros, que se dieron cuenta a tiempo de que se hubieran ganado el repudio de la gente si adoptaban alguna acción de protesta contra la circulación de los bolichebus. Luego, por encima de las pretensiones de los circunstanciales perjudicados en su negocio, la Municipalidad, que ejerce el poder de policía en estas cuestiones del transporte urbano, debe ser la más celosa en el mantenimiento de sus propias unidades, tanto en el orden técnico como legal. Asimismo, deben saber las autoridades que con la implementación de este servicio nocturno para favorecer la seguridad de los adolescentes y la tranquilidad de sus familiares, se redoblarán los planteos por un servicio diurno de transporte urbano de excelencia, incluyendo desde unidades modernas y climatizadas, hasta recorridos y frecuencias inobjetables. Sólo cuando este sistema municipal -con el subsidio correspondiente- conecte con la deseable eficiencia los puntos más distantes de la ciudad, resultará menos doloroso que una familia padezca, en nombre de la intermitente tolerancia cero, el secuestro del ciclomotor por utilizarlo, con el riesgo consiguiente, a modo de improvisado colectivo para trasladarse junto con los suyos a una escuela, a la plaza mayor, o al Hospital.
(Publicado el miércoles 6 de mayo de 2009 en El Informe)
Freyre y Scott tendrían que liderar la lista de concejales, según la lógica K
Ante tantas críticas que sufrió José Freyre por no generar una lista de precandidatos a concejal liderada por una figura sobresaliente, capaz de atraer votantes por su propio peso específico, más allá de encabezar la lista del intendente, sería oportuno echar a volar la imaginación y conjeturar, sólo por un momento, qué habríamos dicho los venadenses si el propio Freyre se postulaba en el primer puesto de la nómina oficialista para promover el “efecto arrastre”, escoltado de Germán Mastri, Liliana Rostom y Raúl Debonis. Imaginemos, además, un discurso porotista convocando a plebiscitar su gestión -como lo hace ahora con la postulación de los principales secretarios de su gabinete- y garantizar la gobernabilidad mediante un Concejo con mayoría propia de cinco ediles, y porqué no media docena; mejor aún, para justificar su candidatura testimonial. Qué diríamos si José Freyre, con su tono reflexivo, tratara de convencernos de que no está engañando a nadie, porque anticipa que renunciará a la banca para continuar ocupando el Sillón de Aufranc hasta fines de 2011. Otro argumento podría haber sido que en el sistema electoral santafesino de internas abiertas, obligatorias y simultáneas, el oficialismo necesita sí o sí a Poroto en la lista de concejales para evitar que el vianismo coloque un candidato -como ya ocurrió en 2005- en un puesto expectante, y que luego militaría en la oposición. Incluso, para perfeccionar la maniobra, podríamos suponer que Freyre le pidió a Roberto Scott -aún con buena imagen en la ciudad- que lo secundara en la lista, aunque de todos modos renunciarían ambos, cediendo las concejalías a los secretarios municipales que poblarían los últimos escalones de la lista del oficialismo.
Freyre y Scott, sin dudas, se harían acreedores de los peores calificativos por haber impulsado ese ardid, el mismo que en la limítrofe provincia de Buenos Aires, escenario de la “madre de las batallas” el 28 de junio, protagonizarían el ex presidente Néstor Kirchner y el gobernador Daniel Scioli, con la solidaria imitación de una docena de influyentes intendentes del conurbano, dispuestos a liderar las listas de concejales en sus distritos, para luego renunciar, claro está, en el marco de estas novedosas candidaturas testimoniales, que más convendría denominar falsas o apócrifas.
Ya era grave y condenable que los funcionarios y legisladores (de todos los sectores partidarios) abandonaran sus mandatos por la mitad para postularse a cargos de mayor jerarquía, pero supera todos los límites esta artimaña de postular a un gobernador o un intendente para un cargo legislativo, bajo la advertencia de la inmediata dimisión -antes de asumir- para permanecer en sus responsabilidades ejecutivas. ¿Alcanza con reconocer el pecado antes de cometerlo para quedar libre de culpas? Y además, ¿qué garantías existen de que todos los electores estén enterados de esa advertencia? ¿Y si fueran centenares, miles, decenas de miles, los ciudadanos que votan por esa lista creyendo que se trata de candidaturas auténticas? Luego, si es anticonstitucional ejercer dos cargos públicos al mismo tiempo, ¿no lo es también postularse para ello?
De este desenfreno por conservar el poder sin que importen los medios se desprende un explícito reconocimiento de que los liderazgos circunstanciales -siempre tan flexibles, lábiles y mutantes- apabullan a los proyectos o los modelos políticos, toda vez que resulta indispensable acudir al candidato del momento para ganar una elección, o para no perder tan feo. Asimismo, esta fiebre de las candidaturas testimoniales ratifica la vigencia de la dictadura de la chequera, que obliga a los dependientes de los caprichos de la Casa Rosada (sean gobernadores o intendentes) a exponerse ellos mismos en las próximas elecciones, ante la desconfianza presidencial de que jueguen a dos puntas junto con su tropa, como tantas veces lo hicieron con su instinto de supervivencia algunos caciques del PJ bonaerense, en su mayoría ex menemistas, ex duhaldistas y futuros ex kirchneristas.
Otra de las contraindicaciones es el debilitamiento -más aún- de la división de poderes, desde que se imponen funcionarios ejecutivos al frente de las listas legislativas, los que con sus posteriores salidas potenciarán los efectos nocivos de las listas sábana. En esta acumulación de deterioros para la calidad institucional que ocasionan estas maniobras distractivas, se inscribe el sesgo autoritario que no admite ninguna objeción, como lo testifica el caso del mediático recaudador bonaerense Santiago Montoya, despedido por Scioli por rechazar la candidatura a concejal de San Isidro.
También opera en ese sentido el concepto imperante de gobernabilidad, que se asocia malamente con mayoría o, más bien, con hegemonía. Por el contrario, las sociedades más gobernables son las que exhiben cierto equilibrio político, plasmado en la composición parlamentaria, y facilitan la alternancia democrática. Tan a menudo suelen darse esos intercambios en el ejercicio del poder, que ningún opositor se atrevería a perjudicar la gestión del oficialismo de turno, sabiendo que pronto podría hacerse cargo de esa misma administración.
Por otro lado, más allá de que los mayores culpables son los referentes políticos que impulsan las falsas candidaturas, la sociedad -con fuerte dosis de autocrítica- debería preguntarse cómo puede ser que baste con tan burda maniobra -aprovechando los vacíos legales- para volcar el resultado de una elección. ¿Cuántas falencias anidan en la oposición para que el oficialismo -supuestamente- se beneficie tanto con un mascarón de proa que oculta postulantes menos tentadores? Y luego, ¿cómo se entiende que cierta parte de la sociedad premie con el voto un comportamiento falto de ética que debería ser castigado con todo el rigor? Todo es una palmaria demostración de la ausencia de “condena social” ante estos excesos, y como el gobierno kirchnerista incumplió su promesa de impulsar la reforma política -que evitaría todos estos dislates-, solamente podría ocurrir que, en virtud de una impugnación, la oportuna intervención judicial resguarde a los argentinos de la proliferación de los falsos candidatos, otro golpe más para seguir vaciando la democracia, burlando la República y degradando la Constitución, en nombre de la continuidad del “modelo”.
(Publicado el miércoles 22 de abril de 2009 en diario El Informe)
Freyre y Scott, sin dudas, se harían acreedores de los peores calificativos por haber impulsado ese ardid, el mismo que en la limítrofe provincia de Buenos Aires, escenario de la “madre de las batallas” el 28 de junio, protagonizarían el ex presidente Néstor Kirchner y el gobernador Daniel Scioli, con la solidaria imitación de una docena de influyentes intendentes del conurbano, dispuestos a liderar las listas de concejales en sus distritos, para luego renunciar, claro está, en el marco de estas novedosas candidaturas testimoniales, que más convendría denominar falsas o apócrifas.
Ya era grave y condenable que los funcionarios y legisladores (de todos los sectores partidarios) abandonaran sus mandatos por la mitad para postularse a cargos de mayor jerarquía, pero supera todos los límites esta artimaña de postular a un gobernador o un intendente para un cargo legislativo, bajo la advertencia de la inmediata dimisión -antes de asumir- para permanecer en sus responsabilidades ejecutivas. ¿Alcanza con reconocer el pecado antes de cometerlo para quedar libre de culpas? Y además, ¿qué garantías existen de que todos los electores estén enterados de esa advertencia? ¿Y si fueran centenares, miles, decenas de miles, los ciudadanos que votan por esa lista creyendo que se trata de candidaturas auténticas? Luego, si es anticonstitucional ejercer dos cargos públicos al mismo tiempo, ¿no lo es también postularse para ello?
De este desenfreno por conservar el poder sin que importen los medios se desprende un explícito reconocimiento de que los liderazgos circunstanciales -siempre tan flexibles, lábiles y mutantes- apabullan a los proyectos o los modelos políticos, toda vez que resulta indispensable acudir al candidato del momento para ganar una elección, o para no perder tan feo. Asimismo, esta fiebre de las candidaturas testimoniales ratifica la vigencia de la dictadura de la chequera, que obliga a los dependientes de los caprichos de la Casa Rosada (sean gobernadores o intendentes) a exponerse ellos mismos en las próximas elecciones, ante la desconfianza presidencial de que jueguen a dos puntas junto con su tropa, como tantas veces lo hicieron con su instinto de supervivencia algunos caciques del PJ bonaerense, en su mayoría ex menemistas, ex duhaldistas y futuros ex kirchneristas.
Otra de las contraindicaciones es el debilitamiento -más aún- de la división de poderes, desde que se imponen funcionarios ejecutivos al frente de las listas legislativas, los que con sus posteriores salidas potenciarán los efectos nocivos de las listas sábana. En esta acumulación de deterioros para la calidad institucional que ocasionan estas maniobras distractivas, se inscribe el sesgo autoritario que no admite ninguna objeción, como lo testifica el caso del mediático recaudador bonaerense Santiago Montoya, despedido por Scioli por rechazar la candidatura a concejal de San Isidro.
También opera en ese sentido el concepto imperante de gobernabilidad, que se asocia malamente con mayoría o, más bien, con hegemonía. Por el contrario, las sociedades más gobernables son las que exhiben cierto equilibrio político, plasmado en la composición parlamentaria, y facilitan la alternancia democrática. Tan a menudo suelen darse esos intercambios en el ejercicio del poder, que ningún opositor se atrevería a perjudicar la gestión del oficialismo de turno, sabiendo que pronto podría hacerse cargo de esa misma administración.
Por otro lado, más allá de que los mayores culpables son los referentes políticos que impulsan las falsas candidaturas, la sociedad -con fuerte dosis de autocrítica- debería preguntarse cómo puede ser que baste con tan burda maniobra -aprovechando los vacíos legales- para volcar el resultado de una elección. ¿Cuántas falencias anidan en la oposición para que el oficialismo -supuestamente- se beneficie tanto con un mascarón de proa que oculta postulantes menos tentadores? Y luego, ¿cómo se entiende que cierta parte de la sociedad premie con el voto un comportamiento falto de ética que debería ser castigado con todo el rigor? Todo es una palmaria demostración de la ausencia de “condena social” ante estos excesos, y como el gobierno kirchnerista incumplió su promesa de impulsar la reforma política -que evitaría todos estos dislates-, solamente podría ocurrir que, en virtud de una impugnación, la oportuna intervención judicial resguarde a los argentinos de la proliferación de los falsos candidatos, otro golpe más para seguir vaciando la democracia, burlando la República y degradando la Constitución, en nombre de la continuidad del “modelo”.
(Publicado el miércoles 22 de abril de 2009 en diario El Informe)
Enrico: La UCR unida reemplazará a Meier en la jefatura de la oposición
El secretario parlamentario Lisandro Enrico fue uno de los dirigentes del radicalismo local con más protagonismo en las negociaciones que desembocaron en la lista de unidad denominada “Diálogo por Venado”. Admitió que el “efecto Alfonsín” contribuyó al consenso y definió que Carlos Díaz Vélez es la figura adecuada para encarnar la “transición”. El ex concejal subrayó que en las primarias le disputarán al socialista Roberto Meier el liderazgo de la oposición. “Hace falta una actitud más crítica”, dijo Enrico, augurando que las generales podrían confirmar que el gobierno de José Freyre “está perdiendo la confianza de la gente”.
…………………………………………………………………………………
- ¿Se cumplieron las expectativas en esta primera etapa?
- Estoy muy satisfecho con esta lista única en el esquema del Frente Progresista. Fueron necesarios innumerables diálogos entre las distintas corrientes internas para conciliar una nómina de candidatos que contuviera a todos. Por eso hoy, después de tanto esfuerzo, valorizamos este consenso, reforzado con la presencia del Partido Demócrata Progresista.
- ¿Carlos Díaz Vélez era el candidato apropiado para el consenso?
- Sí, las circunstancias exigían, en primer lugar, que el partido fuera unido a las primarias, y luego, que el primer postulante representara a todas las líneas internas por igual, a partir de un perfil de neutralidad y amplitud. Díaz Vélez, que fue concejal entre el ’83 y el ’85, cumple con esos requisitos.
- ¿Cuánto influyó el fenómeno popular desatado a partir del fallecimiento de Raúl Alfonsín?
- Contribuyó mucho en el ánimo de los radicales, porque la demanda de unidad existía desde hacía tiempo, pero siempre surgían intereses grupales que la postergaban. Sin embargo, con el mensaje que entregó el pueblo argentino tras el fallecimiento de Alfonsín, todos los dirigentes de la UCR recapacitamos y nos dispusimos a hacer un último esfuerzo, muy cerca del cierre de los plazos. Así fue como el viernes 3 se restableció la precandidatura de Díaz Vélez y el lunes 6 Delfor Hernández resignó su postulación para propiciar el consenso.
- ¿Esta unidad puede ser el punto de partida para recobrar la jefatura de la oposición?
- En los últimos años esa responsabilidad la ejerció el concejal Roberto Meier, primero desde Pueblo y luego desde el socialismo, pero las cosas no funcionaron. Quizás el electorado no visualizó a Meier como una alternativa al grupo gobernante, y hasta se lo identificó con un excesivo acercamiento a (Roberto) Scott y (José) Freyre. Ahora, desde este marco de unidad, la UCR asume el desafío de liderar un armado político opositor, pero jamás desde una perspectiva hegemónica, sino con un espíritu frentista. Y para esto es indispensable instrumentar en breve una instancia institucional de debate y acuerdo entre todos los sectores del Frente Progresista en Venado.
- Las expresiones de Oscar Pieroni, en referencia a un pacto de la UCR con Meier para “proscribirlo” de una alianza, ¿afectarán el objetivo de mejorar esas relaciones internas?
- Yo entiendo el disgusto de Oscar, pero el único compromiso que asumimos con Meier -cuando se desarmó la negociación entre su sector y el nuestro- es que ninguno interferiría en las internas del otro partido, dado que las primarias servirán para ordenar la lista del Frente Progresista y luego, entre todos, tendremos que enfrentar al oficialismo en septiembre. Se trató de un acuerdo para transitar una primaria en paz, pero sin imaginar que podría despertar esa reacción en el grupo de Pieroni. Tal vez unos días antes podría haberse contenido ese sector en la alianza UCR-PDP, pero tan cerca del cierre ya no teníamos margen.
- Recuperar el liderazgo opositor implica derrotar a Meier en las primarias, ¿están en condiciones de producir ese suceso político?
- Insisto en que el ciclo de Meier como conductor de la oposición está en discusión, y en breve podría ocurrir que ese rol lo recupere el radicalismo, aunque eso no significa que deba excluirse a Roberto del Frente Progresista. Es posible que, así como nosotros lo apoyamos en la elección de intendente de 2007, en las próximas generales sea la UCR quien encabece la lista. Pero Meier no es el enemigo a destruir, sino un adversario interno más, al que intentaremos superar en las urnas para modificar el perfil opositor, y luego reunirnos, con él y los restantes sectores, para ganar las generales.
- Antes aludió a cierta complacencia de Meier respecto del oficialismo, ¿esa valoración significa que un radicalismo al mando de la oposición adoptaría un perfil más crítico?
- Sí, sin dudas. Por el bien de la ciudad tienen que irrumpir concejales que actúen como rigurosos fiscalizadores. Es el disenso el que enriquece las políticas públicas, y no el sí fácil a las propuestas de la Intendencia. El opositor no tiene que dedicarse a cogobernar, porque esa función le impide tomar la distancia necesaria para controlar la gestión y confrontar proyectos. A mayor equilibrio de poderes, mayor profundidad en el debate y mayor calidad democrática.
- ¿Sorprendió el oficialismo con una lista compuesta por secretarios municipales?
- Está claro que el intendente prescindió de la ayuda de otros sectores y decidió impulsar una lista auténticamente porotista, aun a riesgo de que la ausencia de figuras de renombre pueda resentir su caudal electoral, más aún cuando ya se percibe que el período de encantamiento con Freyre está dejando paso a la demanda ciudadana de respuestas concretas. Además, la gente interpreta que no transitamos el primer mandato de José, sino el cuarto del scottismo, y esa lectura puede acelerar el reclamo y el desgaste. Hasta hace un tiempo, pocos dudaban de la reelección de Freyre en 2011, pero hoy es notoria la pérdida de confianza en este gobierno, y esa necesidad de renovación podría demostrarse en esta próxima elección.
(Publicado el lunes 13 de abril de 2009 en diario El Informe)
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- ¿Se cumplieron las expectativas en esta primera etapa?
- Estoy muy satisfecho con esta lista única en el esquema del Frente Progresista. Fueron necesarios innumerables diálogos entre las distintas corrientes internas para conciliar una nómina de candidatos que contuviera a todos. Por eso hoy, después de tanto esfuerzo, valorizamos este consenso, reforzado con la presencia del Partido Demócrata Progresista.
- ¿Carlos Díaz Vélez era el candidato apropiado para el consenso?
- Sí, las circunstancias exigían, en primer lugar, que el partido fuera unido a las primarias, y luego, que el primer postulante representara a todas las líneas internas por igual, a partir de un perfil de neutralidad y amplitud. Díaz Vélez, que fue concejal entre el ’83 y el ’85, cumple con esos requisitos.
- ¿Cuánto influyó el fenómeno popular desatado a partir del fallecimiento de Raúl Alfonsín?
- Contribuyó mucho en el ánimo de los radicales, porque la demanda de unidad existía desde hacía tiempo, pero siempre surgían intereses grupales que la postergaban. Sin embargo, con el mensaje que entregó el pueblo argentino tras el fallecimiento de Alfonsín, todos los dirigentes de la UCR recapacitamos y nos dispusimos a hacer un último esfuerzo, muy cerca del cierre de los plazos. Así fue como el viernes 3 se restableció la precandidatura de Díaz Vélez y el lunes 6 Delfor Hernández resignó su postulación para propiciar el consenso.
- ¿Esta unidad puede ser el punto de partida para recobrar la jefatura de la oposición?
- En los últimos años esa responsabilidad la ejerció el concejal Roberto Meier, primero desde Pueblo y luego desde el socialismo, pero las cosas no funcionaron. Quizás el electorado no visualizó a Meier como una alternativa al grupo gobernante, y hasta se lo identificó con un excesivo acercamiento a (Roberto) Scott y (José) Freyre. Ahora, desde este marco de unidad, la UCR asume el desafío de liderar un armado político opositor, pero jamás desde una perspectiva hegemónica, sino con un espíritu frentista. Y para esto es indispensable instrumentar en breve una instancia institucional de debate y acuerdo entre todos los sectores del Frente Progresista en Venado.
- Las expresiones de Oscar Pieroni, en referencia a un pacto de la UCR con Meier para “proscribirlo” de una alianza, ¿afectarán el objetivo de mejorar esas relaciones internas?
- Yo entiendo el disgusto de Oscar, pero el único compromiso que asumimos con Meier -cuando se desarmó la negociación entre su sector y el nuestro- es que ninguno interferiría en las internas del otro partido, dado que las primarias servirán para ordenar la lista del Frente Progresista y luego, entre todos, tendremos que enfrentar al oficialismo en septiembre. Se trató de un acuerdo para transitar una primaria en paz, pero sin imaginar que podría despertar esa reacción en el grupo de Pieroni. Tal vez unos días antes podría haberse contenido ese sector en la alianza UCR-PDP, pero tan cerca del cierre ya no teníamos margen.
- Recuperar el liderazgo opositor implica derrotar a Meier en las primarias, ¿están en condiciones de producir ese suceso político?
- Insisto en que el ciclo de Meier como conductor de la oposición está en discusión, y en breve podría ocurrir que ese rol lo recupere el radicalismo, aunque eso no significa que deba excluirse a Roberto del Frente Progresista. Es posible que, así como nosotros lo apoyamos en la elección de intendente de 2007, en las próximas generales sea la UCR quien encabece la lista. Pero Meier no es el enemigo a destruir, sino un adversario interno más, al que intentaremos superar en las urnas para modificar el perfil opositor, y luego reunirnos, con él y los restantes sectores, para ganar las generales.
- Antes aludió a cierta complacencia de Meier respecto del oficialismo, ¿esa valoración significa que un radicalismo al mando de la oposición adoptaría un perfil más crítico?
- Sí, sin dudas. Por el bien de la ciudad tienen que irrumpir concejales que actúen como rigurosos fiscalizadores. Es el disenso el que enriquece las políticas públicas, y no el sí fácil a las propuestas de la Intendencia. El opositor no tiene que dedicarse a cogobernar, porque esa función le impide tomar la distancia necesaria para controlar la gestión y confrontar proyectos. A mayor equilibrio de poderes, mayor profundidad en el debate y mayor calidad democrática.
- ¿Sorprendió el oficialismo con una lista compuesta por secretarios municipales?
- Está claro que el intendente prescindió de la ayuda de otros sectores y decidió impulsar una lista auténticamente porotista, aun a riesgo de que la ausencia de figuras de renombre pueda resentir su caudal electoral, más aún cuando ya se percibe que el período de encantamiento con Freyre está dejando paso a la demanda ciudadana de respuestas concretas. Además, la gente interpreta que no transitamos el primer mandato de José, sino el cuarto del scottismo, y esa lectura puede acelerar el reclamo y el desgaste. Hasta hace un tiempo, pocos dudaban de la reelección de Freyre en 2011, pero hoy es notoria la pérdida de confianza en este gobierno, y esa necesidad de renovación podría demostrarse en esta próxima elección.
(Publicado el lunes 13 de abril de 2009 en diario El Informe)
Binnerismo con dos caras: la UCR re-unida y el socialismo re-caliente
El Frente Progresista, Cívico y Social, en su versión venadense, había debutado dos años atrás en las primarias -que también se estrenaban en nuestra provincia- encolumnando distintas fuerzas políticas detrás de los precandidatos a intendente Roberto Meier y Lisandro Enrico. El primero, líder del movimiento Pueblo, fue apoyado por el socialismo y la agrupación Mate de Martín González (hoy en Proyecto Sur); el segundo, referente de un sector del radicalismo, tenía el respaldo del ARI y el PDP. Sin embargo, tras el cierre de listas para las elecciones del próximo 5 de julio, la coalición binnerista ya no muestra la misma razonable oferta de 2007 (esta vez ofrece cuatro alternativas), que incluso se prolongó en su unidad hasta las elecciones generales, donde Enrico, que había perdido las primarias, lejos de quitar el hombro, se comprometió en la campaña liderada por el Tío y contribuyó a contener los votos radicales, hasta el punto que su candidata a concejal Miriam Talamone (escoltaba a Fabián Vernetti) quedó fuera del Concejo por escaso margen.
En este nuevo turno electoral, uno de los socios mayoritarios del Frente Progresista, el Partido Socialista, sufre una inquietante disgregación local, que se manifiesta en las tres listas de precandidatos a concejales, encabezadas por Roberto Meier, Oscar Pieroni y Guillermo Morel.
En verdad, el socialismo está desnudando antiguas desavenencias. Luego de las últimas elecciones, se concretó el masivo desembarco pueblense en el partido de Hermes Binner, al cual le ofrendaron tres concejalías, pero también una cruenta interna que ya había generado la fractura del bloque legislativo, con Meier por un lado, y Pieroni y Fabián Vernetti por el otro. En tanto, el viejo socialismo no recibía en unidad las acaloradas internas meieristas, pues ya padecía las suyas -menos notorias-, entre el secretario general Juan Moscoso y el secretario adjunto Guillermo Morel.
Ya desde fines del año pasado, se presumía que ni Meier, ni Pieroni, ni Morel, tendrían margen para negociar listas comunes entre ellos. No sólo por las ambiciones personales que se enrostran los propios protagonistas, sino también por las sustanciales discrepancias políticas. En este sentido, uno de los mayores fracasos del Frente Progresista local es, precisamente, que esa organización que tan exitosamente resiste la oposición peronista en el orden provincial, ni siquiera se constituyó en Venado, aun cuando arrancaba con la ventaja de contar con tres bancas en el Concejo. Y esta falencia no sólo es achacable a los socialistas, sino también a la UCR, el ARI y el PDP. Entonces, en medio de furiosas internas en todos los sectores del arco binnerista, y ante la imperdonable ausencia de una mesa coordinadora de acciones políticas, era esperable un cierre de listas con esta dispersión. Muy olvidada quedó, está a la vista, la voluntad de la mesa chica del socialismo santafesino, que sugirió hasta el cansancio la conciliación de una lista única entre todos los sectores del Frente Progresista. No fue una, son cuatro, y pudieron ser más.
Cuando dieron las 12
Los radicales venadenses, que estaban al borde del precipicio, con riesgo incluso de quedarse sin concejalías por primera vez desde la restauración democrática de diciembre del ’83, hicieron el mejor negocio. En una primera instancia, habían pactado una inesperada sociedad electoral con Meier, que les garantizaba el número dos de la lista, pero al mismo tiempo que trascendía ese acuerdo, fallecía el ex presidente Raúl Alfonsín, desatando un masivo reconocimiento popular que retempló el orgullo boinablanca y contribuyó a descartar cualquier ensayo que no fuera liderado por uno de los suyos. Asimismo, se desmoronaban las últimas resistencias internas para que el vicepresidente Julio Cobos iniciara el triunfal regreso a la cuna partidaria que había traicionado por promesas de concertación y transversalidad. De pronto, una ola unificadora atravesaba el centenario partido de Alem. Todo se perdonaba. Y entre tanto milagro, hasta el díscolo Delfor Hernández podía binnerizarse, en lugar de dividir.
No obstante, la anhelada unidad quedó atada con alambres hasta cerca de la medianoche del lunes último, pues Delfor se había trasladado a la ciudad de Santa Fe con una lista bajo el brazo, que a último momento desistió de presentar (¿obtendrá una compensación política futura?), luego de fatigosos conciliábulos con la fracción orientada por Enrico, que ya había definido una propuesta -encabezada por Carlos Díaz Vélez y José María Angelini- en acuerdo con el PDP y la mayoría de las vertientes radicales. Así pues, con el postrero gesto de Hernández, sobre el filo de la medianoche se construyó el consenso, y un fortalecido radicalismo disputará las primarias del Frente Progresista ante un socialismo debilitado por su fragmentación. Con el pecho henchido, los radicales se disponen a recuperar, paso a paso, el rol de principal partido de oposición del gobierno municipal justicialista, que años atrás perdieron a manos del meierismo. Paradójicamente, mientras la UCR se unifica al calor de la partida de Alfonsín y el regreso de Cobos, en el partido de la rosa, la armonía de otros tiempos huele a calas.
Interna que promete
Mientras Roberto Meier y Guillermo Morel se habían adelantado a lanzar sus propias listas, el sector socialista liderado por Oscar Pieroni, Fabián Vernetti y la mandamás partidaria Roxana Bellatti, agotó los esfuerzos para moderar la recargada oferta electoral, pero fracasó en el intento de incorporarse a la lista de Díaz Vélez, precipitando fuertes críticas contra la UCR y Meier. Así pues, el Tío, que ya era castigado por sus excesivas complacencias con el gobierno de Freyre, también sufre embestidas por supuestos pactos con los radicales.
Por su parte, Morel, junto con Elisabeth Seret (ARI), no entraron en ninguna negociación contrarreloj, y pronto arrancarán con un discurso que tiene en la mira a Meier y Pieroni. Entre otros ejes, renunciarán públicamente a cualquier reelección y se comprometerán a diseñar equipos de trabajo vinculados a las distintas comisiones legislativas, a través de la contratación de asesores para optimizar la función, cuestionando a los ediles que actúan “por intuición” y se embolsan las dietas, o bien las destinan a la ayuda social.
En tanto, el precandidato de la UCR-PDP, Carlos Díaz Vélez, ya augura un mano a mano con Meier, tal vez fogoneando sutilmente una polarización para absorber adhesiones pieronistas y morelistas que repudian al meierismo. “Es posible que muchos nos usen a nosotros, que somos una opción ganadora, para tumbarlo al Tío”, barruntan en el comité de calle 9 de Julio. Por el contrario, los adversarios internos de Meier confían en un batacazo e insinúan que si contribuyen a la derrota del Tío, no será desviando caudal propio a la UCR, sino captando la mayor cantidad de votantes socialistas.
Más allá de las especulaciones, Meier -aunque a priori es el principal elector del PS- enfrentará una interna riesgosa, porque tiene que ganarle a un radicalismo unido, sin los votos de Pieroni y de Morel (ni los de Moscoso). Si lo consigue, no hay dudas de que será el precandidato a intendente que competiría en 2011 con Lisandro Enrico (salvo que acuerden la Intendencia para uno y la senaduría por General López para otro). También Meier se ganaría el derecho a controlar el aparato partidario, hoy en manos pieronistas. Pero si fracasa en el intento, aun cuando se clasifique segundo en la lista general y luego sea re-reelecto concejal, estará obligado a revisar su actitud indiferente hacia el resto del socialismo. En este sentido, en el Operativo Reconciliación podría ayudarle la incorporación de Manuel Herbas -el número dos en la lista-, un habilidoso estratega -hasta ahora de bajo perfil- que conserva muy buenas relaciones con la militancia pieronista.
De todos modos, con estos antecedentes, es posible que, en las antípodas de la pacífica disputa de 2007 entre Meier y Enrico, un clima beligerante se apodere de la próxima campaña -sobre todo entre los grupos socialistas-, que podría poner en riesgo la concordia del Frente Progresista para enfrentar al peronismo en las elecciones generales. En efecto, de poco serviría que los líderes de las cuatro listas ocupen espacios en el quinteto titular de postulantes binneristas que se presentará en septiembre, si las relaciones entre ellos se deterioran aún más en la antesala de las primarias. Ese mismo resquebrajamiento también podría atentar contra la constitución de la estructura del binnerismo local, una movida indispensable para el objetivo político mediato -en dos años- de desalojar a José Freyre del Sillón de Aufranc. Nada menos.
(Publicado el viernes 10 de abril de 2009 en diario El Informe)
En este nuevo turno electoral, uno de los socios mayoritarios del Frente Progresista, el Partido Socialista, sufre una inquietante disgregación local, que se manifiesta en las tres listas de precandidatos a concejales, encabezadas por Roberto Meier, Oscar Pieroni y Guillermo Morel.
En verdad, el socialismo está desnudando antiguas desavenencias. Luego de las últimas elecciones, se concretó el masivo desembarco pueblense en el partido de Hermes Binner, al cual le ofrendaron tres concejalías, pero también una cruenta interna que ya había generado la fractura del bloque legislativo, con Meier por un lado, y Pieroni y Fabián Vernetti por el otro. En tanto, el viejo socialismo no recibía en unidad las acaloradas internas meieristas, pues ya padecía las suyas -menos notorias-, entre el secretario general Juan Moscoso y el secretario adjunto Guillermo Morel.
Ya desde fines del año pasado, se presumía que ni Meier, ni Pieroni, ni Morel, tendrían margen para negociar listas comunes entre ellos. No sólo por las ambiciones personales que se enrostran los propios protagonistas, sino también por las sustanciales discrepancias políticas. En este sentido, uno de los mayores fracasos del Frente Progresista local es, precisamente, que esa organización que tan exitosamente resiste la oposición peronista en el orden provincial, ni siquiera se constituyó en Venado, aun cuando arrancaba con la ventaja de contar con tres bancas en el Concejo. Y esta falencia no sólo es achacable a los socialistas, sino también a la UCR, el ARI y el PDP. Entonces, en medio de furiosas internas en todos los sectores del arco binnerista, y ante la imperdonable ausencia de una mesa coordinadora de acciones políticas, era esperable un cierre de listas con esta dispersión. Muy olvidada quedó, está a la vista, la voluntad de la mesa chica del socialismo santafesino, que sugirió hasta el cansancio la conciliación de una lista única entre todos los sectores del Frente Progresista. No fue una, son cuatro, y pudieron ser más.
Cuando dieron las 12
Los radicales venadenses, que estaban al borde del precipicio, con riesgo incluso de quedarse sin concejalías por primera vez desde la restauración democrática de diciembre del ’83, hicieron el mejor negocio. En una primera instancia, habían pactado una inesperada sociedad electoral con Meier, que les garantizaba el número dos de la lista, pero al mismo tiempo que trascendía ese acuerdo, fallecía el ex presidente Raúl Alfonsín, desatando un masivo reconocimiento popular que retempló el orgullo boinablanca y contribuyó a descartar cualquier ensayo que no fuera liderado por uno de los suyos. Asimismo, se desmoronaban las últimas resistencias internas para que el vicepresidente Julio Cobos iniciara el triunfal regreso a la cuna partidaria que había traicionado por promesas de concertación y transversalidad. De pronto, una ola unificadora atravesaba el centenario partido de Alem. Todo se perdonaba. Y entre tanto milagro, hasta el díscolo Delfor Hernández podía binnerizarse, en lugar de dividir.
No obstante, la anhelada unidad quedó atada con alambres hasta cerca de la medianoche del lunes último, pues Delfor se había trasladado a la ciudad de Santa Fe con una lista bajo el brazo, que a último momento desistió de presentar (¿obtendrá una compensación política futura?), luego de fatigosos conciliábulos con la fracción orientada por Enrico, que ya había definido una propuesta -encabezada por Carlos Díaz Vélez y José María Angelini- en acuerdo con el PDP y la mayoría de las vertientes radicales. Así pues, con el postrero gesto de Hernández, sobre el filo de la medianoche se construyó el consenso, y un fortalecido radicalismo disputará las primarias del Frente Progresista ante un socialismo debilitado por su fragmentación. Con el pecho henchido, los radicales se disponen a recuperar, paso a paso, el rol de principal partido de oposición del gobierno municipal justicialista, que años atrás perdieron a manos del meierismo. Paradójicamente, mientras la UCR se unifica al calor de la partida de Alfonsín y el regreso de Cobos, en el partido de la rosa, la armonía de otros tiempos huele a calas.
Interna que promete
Mientras Roberto Meier y Guillermo Morel se habían adelantado a lanzar sus propias listas, el sector socialista liderado por Oscar Pieroni, Fabián Vernetti y la mandamás partidaria Roxana Bellatti, agotó los esfuerzos para moderar la recargada oferta electoral, pero fracasó en el intento de incorporarse a la lista de Díaz Vélez, precipitando fuertes críticas contra la UCR y Meier. Así pues, el Tío, que ya era castigado por sus excesivas complacencias con el gobierno de Freyre, también sufre embestidas por supuestos pactos con los radicales.
Por su parte, Morel, junto con Elisabeth Seret (ARI), no entraron en ninguna negociación contrarreloj, y pronto arrancarán con un discurso que tiene en la mira a Meier y Pieroni. Entre otros ejes, renunciarán públicamente a cualquier reelección y se comprometerán a diseñar equipos de trabajo vinculados a las distintas comisiones legislativas, a través de la contratación de asesores para optimizar la función, cuestionando a los ediles que actúan “por intuición” y se embolsan las dietas, o bien las destinan a la ayuda social.
En tanto, el precandidato de la UCR-PDP, Carlos Díaz Vélez, ya augura un mano a mano con Meier, tal vez fogoneando sutilmente una polarización para absorber adhesiones pieronistas y morelistas que repudian al meierismo. “Es posible que muchos nos usen a nosotros, que somos una opción ganadora, para tumbarlo al Tío”, barruntan en el comité de calle 9 de Julio. Por el contrario, los adversarios internos de Meier confían en un batacazo e insinúan que si contribuyen a la derrota del Tío, no será desviando caudal propio a la UCR, sino captando la mayor cantidad de votantes socialistas.
Más allá de las especulaciones, Meier -aunque a priori es el principal elector del PS- enfrentará una interna riesgosa, porque tiene que ganarle a un radicalismo unido, sin los votos de Pieroni y de Morel (ni los de Moscoso). Si lo consigue, no hay dudas de que será el precandidato a intendente que competiría en 2011 con Lisandro Enrico (salvo que acuerden la Intendencia para uno y la senaduría por General López para otro). También Meier se ganaría el derecho a controlar el aparato partidario, hoy en manos pieronistas. Pero si fracasa en el intento, aun cuando se clasifique segundo en la lista general y luego sea re-reelecto concejal, estará obligado a revisar su actitud indiferente hacia el resto del socialismo. En este sentido, en el Operativo Reconciliación podría ayudarle la incorporación de Manuel Herbas -el número dos en la lista-, un habilidoso estratega -hasta ahora de bajo perfil- que conserva muy buenas relaciones con la militancia pieronista.
De todos modos, con estos antecedentes, es posible que, en las antípodas de la pacífica disputa de 2007 entre Meier y Enrico, un clima beligerante se apodere de la próxima campaña -sobre todo entre los grupos socialistas-, que podría poner en riesgo la concordia del Frente Progresista para enfrentar al peronismo en las elecciones generales. En efecto, de poco serviría que los líderes de las cuatro listas ocupen espacios en el quinteto titular de postulantes binneristas que se presentará en septiembre, si las relaciones entre ellos se deterioran aún más en la antesala de las primarias. Ese mismo resquebrajamiento también podría atentar contra la constitución de la estructura del binnerismo local, una movida indispensable para el objetivo político mediato -en dos años- de desalojar a José Freyre del Sillón de Aufranc. Nada menos.
(Publicado el viernes 10 de abril de 2009 en diario El Informe)
Freyre pateó el tablero para convertir peones ejecutivos en alfiles legislativos
La mayor sorpresa en el cierre de la presentación de precandidaturas para las elecciones primarias del 5 de julio la dio el oficialismo venadense, diseñando una lista que lideran tres secretarios del gabinete municipal: Germán Mastri (Promoción Comunitaria); Liliana Rostom (Espacios Públicos) y Raúl Debonis (Servicios Públicos); el vecinalista Víctor Hugo Negrucchi y la asistente social Silvia Nogara completan la nómina.
Tras el enésimo rechazo del secretario coordinador Hernán Roma a la precandidatura a concejal propuesta por Freyre, se suponía que las acciones del presidente del Concejo, Miguel Pedrola, estaban en alza, pero el intendente, caído su postulante insignia, insistió en bendecir a un hombre de su entorno, como lo es el supersecretario Mastri, responsable de la neurálgica cartera social desde los albores de la era porotista.
En consecuencia, Freyre, según se le reclamaba desde sus bases, comienza a modelar una estructura política propia en el Concejo, sin depender de la ayuda de terceros, pero al costo de resignar la probada experiencia de Pedrola, un legislador con ocho años de recorrido, que ponía la cara en el recinto ante cualquiera de los temas ríspidos para la Intendencia, más allá de los costos políticos que le significara, al mismo tiempo que otros ediles más escrupulosos se hacían los distraídos. A partir de diciembre, esa cintura de Pedrola que reconocían propios y extraños, la misma que antes había demostrado en esa función el actual diputado provincial Jorge Lagna, será extrañada en el seno del gobierno municipal; no obstante, se ilusionan en los efectos benéficos de la condición de mayoría que obtendría en el Concejo al cabo de las generales del 6 de septiembre. Sin dudas, las circunstancias favorecen en este turno al porotismo, que solo arriesga una de las cinco bancas que se renuevan, y que con adjudicarse un par de ellas (menos que eso sería un estruendoso fracaso), acumulará cinco concejalías para transitar sin sobresaltos el último bienio de mandato.
Oferta sin refuerzos
Es usual que los jefes políticos territoriales recurran a figuras de renombre (Roma lo era y medía bien) para encabezar las listas legislativas, con el objetivo de que refuercen la oferta electoral, en lugar de limitarse a completar una lista con una serie de nombres (como Mastri y Rostom) que, al menos en estos días, están más aptos para operar desde la trinchera, que para captar votos adicionales por su lucimiento político; y este perfil se acentúa aún más con la masiva postulación de secretarios del gabinete, sin grandes realizaciones para exhibir en medio de una etapa de crisis, donde se considera una proeza que el personal municipal cobre en tiempo y forma sus magros salarios. Así pues, en este escenario, el intendente quedará casi obligado a asumir un rol protagónico en la campaña, con convocatorias más o menos sutiles a plebiscistar su gestión, y así arriesgar más de la cuenta el valioso capital político que atesora desde 2007. Para colmo, con los probables pedidos de licencia de los secretarios para calzarse el traje de candidatos, Freyre podría sufrir un debilitamiento en áreas medulares de la administración.
Con la formación de la lista de pura cepa porotista, absolutamente despojada de referencias kirchneristas y reutemistas explícitas, el intendente -que también es el jefe del PJ local- se afirma en la tendencia prescindente que conserva desde hace más de un año en la interna partidaria, en un equilibrio inestable entre el oficialismo presidencial y el sector que controla el peronismo santafesino. En este sentido, en el armado final sobresalieron la exclusión del spinozzista Miguel Pedrola y del rossista Julio Eggimann, que reclamaba -bajo la amenaza de lanzar su propia lista-, al menos, el tercer puesto para uno de los suyos en la nómina oficialista.
Sin embargo, Poroto intuye que esta tercera posición, basada en constantes prédicas de unidad partidaria, no podrá sostenerla por mucho tiempo más, sobre todo si el reutemismo apabulla al Chivo Rossi en las legislativas nacionales del 28 de junio. El día después, podrían llamar a la puerta de Poroto y darle el ultimátum: “Subite al tren o en la próxima hay fórmula reutemista en la ciudad”.
En rigor, la lista de Freyre competirá en las internas contra dos fórmulas ligadas al ex gobernador: la más conocida es la de Patricia Romero y Jorge Viano, que recientemente se pronunció en sintonía con Carlos Reutemann; y la denominada Santa Fe Federal, integrada por los ex socios del vianismo en el Frente Venadense, con la postulación a concejal de Luis “Topo” Antonelli, luego de frustradas negociaciones para desembarcar otra vez en el lucifuercismo. De todos modos, ambos sectores están vinculados a ramificaciones distintas a la del jefe del PJ santafesino, Ricardo Tino Spinozzi, que no volverá los ojos sobre la Intendencia venadense solamente si el “proyecto Lole” lo reclama desde arriba, como podría suceder en breve con una expectante candidatura a diputado nacional.
Con un porotismo estoicamente prescindente y dos alineaciones opositoras de impronta reutemista, se desprende que el peronismo venadense no impulsa ninguna lista kirchnerista entre su oferta electoral.
(Publicado el miércoles 8 de abril de 2009 en El Informe)
Tras el enésimo rechazo del secretario coordinador Hernán Roma a la precandidatura a concejal propuesta por Freyre, se suponía que las acciones del presidente del Concejo, Miguel Pedrola, estaban en alza, pero el intendente, caído su postulante insignia, insistió en bendecir a un hombre de su entorno, como lo es el supersecretario Mastri, responsable de la neurálgica cartera social desde los albores de la era porotista.
En consecuencia, Freyre, según se le reclamaba desde sus bases, comienza a modelar una estructura política propia en el Concejo, sin depender de la ayuda de terceros, pero al costo de resignar la probada experiencia de Pedrola, un legislador con ocho años de recorrido, que ponía la cara en el recinto ante cualquiera de los temas ríspidos para la Intendencia, más allá de los costos políticos que le significara, al mismo tiempo que otros ediles más escrupulosos se hacían los distraídos. A partir de diciembre, esa cintura de Pedrola que reconocían propios y extraños, la misma que antes había demostrado en esa función el actual diputado provincial Jorge Lagna, será extrañada en el seno del gobierno municipal; no obstante, se ilusionan en los efectos benéficos de la condición de mayoría que obtendría en el Concejo al cabo de las generales del 6 de septiembre. Sin dudas, las circunstancias favorecen en este turno al porotismo, que solo arriesga una de las cinco bancas que se renuevan, y que con adjudicarse un par de ellas (menos que eso sería un estruendoso fracaso), acumulará cinco concejalías para transitar sin sobresaltos el último bienio de mandato.
Oferta sin refuerzos
Es usual que los jefes políticos territoriales recurran a figuras de renombre (Roma lo era y medía bien) para encabezar las listas legislativas, con el objetivo de que refuercen la oferta electoral, en lugar de limitarse a completar una lista con una serie de nombres (como Mastri y Rostom) que, al menos en estos días, están más aptos para operar desde la trinchera, que para captar votos adicionales por su lucimiento político; y este perfil se acentúa aún más con la masiva postulación de secretarios del gabinete, sin grandes realizaciones para exhibir en medio de una etapa de crisis, donde se considera una proeza que el personal municipal cobre en tiempo y forma sus magros salarios. Así pues, en este escenario, el intendente quedará casi obligado a asumir un rol protagónico en la campaña, con convocatorias más o menos sutiles a plebiscistar su gestión, y así arriesgar más de la cuenta el valioso capital político que atesora desde 2007. Para colmo, con los probables pedidos de licencia de los secretarios para calzarse el traje de candidatos, Freyre podría sufrir un debilitamiento en áreas medulares de la administración.
Con la formación de la lista de pura cepa porotista, absolutamente despojada de referencias kirchneristas y reutemistas explícitas, el intendente -que también es el jefe del PJ local- se afirma en la tendencia prescindente que conserva desde hace más de un año en la interna partidaria, en un equilibrio inestable entre el oficialismo presidencial y el sector que controla el peronismo santafesino. En este sentido, en el armado final sobresalieron la exclusión del spinozzista Miguel Pedrola y del rossista Julio Eggimann, que reclamaba -bajo la amenaza de lanzar su propia lista-, al menos, el tercer puesto para uno de los suyos en la nómina oficialista.
Sin embargo, Poroto intuye que esta tercera posición, basada en constantes prédicas de unidad partidaria, no podrá sostenerla por mucho tiempo más, sobre todo si el reutemismo apabulla al Chivo Rossi en las legislativas nacionales del 28 de junio. El día después, podrían llamar a la puerta de Poroto y darle el ultimátum: “Subite al tren o en la próxima hay fórmula reutemista en la ciudad”.
En rigor, la lista de Freyre competirá en las internas contra dos fórmulas ligadas al ex gobernador: la más conocida es la de Patricia Romero y Jorge Viano, que recientemente se pronunció en sintonía con Carlos Reutemann; y la denominada Santa Fe Federal, integrada por los ex socios del vianismo en el Frente Venadense, con la postulación a concejal de Luis “Topo” Antonelli, luego de frustradas negociaciones para desembarcar otra vez en el lucifuercismo. De todos modos, ambos sectores están vinculados a ramificaciones distintas a la del jefe del PJ santafesino, Ricardo Tino Spinozzi, que no volverá los ojos sobre la Intendencia venadense solamente si el “proyecto Lole” lo reclama desde arriba, como podría suceder en breve con una expectante candidatura a diputado nacional.
Con un porotismo estoicamente prescindente y dos alineaciones opositoras de impronta reutemista, se desprende que el peronismo venadense no impulsa ninguna lista kirchnerista entre su oferta electoral.
(Publicado el miércoles 8 de abril de 2009 en El Informe)
Caído el pacto Meier-UCR, habría cuatro listas binneristas, tres del PJ y Delfor haría la suya
Dentro del espacio del Frente Progresista, la alianza del socialista Roberto Meier con el sector del radicalismo que lidera Lisandro Enrico se había erigido hace cinco días en la sorpresa de los conciliábulos políticos para el armado de las listas de candidatos a concejales, que culminarán en la medianoche de hoy.
El pacto, con Meier en la cúspide y un boinablanca a designar en el segundo puesto -había tres mujeres en danza-, dejó boquiabiertos a todos, y más aún a los conocedores de las históricas desavenencias del barbado edil con todas las líneas internas de la UCR. En una apuesta fuerte, los dos precandidatos a intendentes en 2007 (Meier y Enrico) se reunían en una alianza para las primarias que se proponía adjudicarse el “1” y el “2” de la lista de concejales binnerista que competirá con el PJ en las generales de septiembre.
Pero las voces de protesta se alzaron desde distintas vertientes de la UCR y algunos de sus aliados de los últimos tiempos, como el Partido Demócrata Progresista, que al igual que los radicales venadenses, jamás digirieron la figura del Tío. Además, el resurgimiento del orgullo partidario tras la multitudinaria despedida al ex presidente Raúl Alfonsín, ayudó a que se multiplicaran los reclamos de protagonismo boinablanca en la lista. “No podemos ir detrás del dirigente que tenemos que combatir para asumir el liderazgo de la oposición”, sostuvo uno de los jóvenes más combativos del partido de Alfonsín. Respondiendo a ese mandato, en la medianoche del viernes, le comunicaron a Meier que el acuerdo se había roto por razones de fuerza mayor. Por esas horas, los radicales consiguieron rubricar un ensayo de unidad en torno a la candidatura del abogado Carlos Díaz Vélez, como había sido adelantado en el análisis del 27 de febrero último. Tras desempeñarse como concejal en la década del ’80, Díaz Vélez actuó ocho años como consejero de la Cooperativa de Obras Sanitarias. Y ahora regresa a la política, en alianza con el PDP, que contribuye con el empresario José María “Pato” Angelini en el segundo puesto.
Sin embargo, el ensayo de unidad radical estaría frustrado desde el vamos, porque el concejal Delfor Hernández no se sentiría contenido en el armado que lidera Carlos Díaz Vélez y viajaría hoy a Santa Fe con una lista propia que encabezaría él, y lo haría con una sola duda: si se presenta por dentro o por fuera del Frente Progresista.
Mosaico socialista
Apenas enterado de la disolución de lo que nunca fue, Meier revivió el proyecto original de la fórmula químicamente pura, confirmando como escolta a Manuel Herbas, un flamante abogado de origen radical e integrante de una imbatible agrupación estudiantil de la UTN entre mediados de los ’80 y principios de los ’90, donde también militaron el concejal Oscar Pieroni; el ex edil Claudio Natali; el ex presidente de Pueblo, Daniel Sacco; el ex director de Acción Social, José Luis Aguirre; y el veterano de Malvinas, Alejandro Videla, entre otros.
En tanto, Pieroni -en busca de la reelección- encabezará otra fórmula del partido de la rosa, con el posible refuerzo como número dos del histórico dirigente Juan Moscoso y con la jefa partidaria Roxana Bellatti en el tercer lugar, completándose la nutrida oferta electoral del binnerismo con la lista del abogado Guillermo Morel, que confirmó su postulación, en compañía de la referente local del ARI, Elisabeth Seret; Rita Herrera y Juan Lacelli.
Misterio oficialista
En el justicialismo, las mayores certezas se encuentran en el ala reutemista, donde la agrupación “17 de Octubre-Lealtad” concurrirá a las primarias con Patricia Romero y Jorge Viano en los puestos expectantes, dando otra de las sorpresas. Y por “Santa Fe Federal” se presentan los ex miembros del Frente Venadense, junto a un grupo de justicialistas, en apoyo a la postulación legislativa de Luis “Topo” Antonelli.
Sin embargo, en el oficialismo la incógnita sobre la composición de la lista se mantendrá hasta último momento, ya que la única confirmación es que el secretario coordinador Hernán Roma rechazó por segunda vez (ya lo había hecho en 2007) la candidatura a concejal ofrecida por el intendente José Freyre, que incluso declaró públicamente días atrás que Roma era el mejor candidato. En este escenario, uno de los que recobró las chances de ser el “1” es el presidente del Concejo, Miguel Pedrola, reservándose el otro sitial de privilegio para un secretario del gabinete municipal (suenan Darío Mascioli y Liliana Rostom) o un empresario (el Chuni Paulinovich y Ricardo Repetto).
En tanto, el rossismo, que en nuestra ciudad lideran Julio Eggimann y Oscar Barotto, le habría arrancado a Freyre el tercer escalón de la nómina, aunque restar acordar entre las partes cuál será el candidato. Eggimann, un hábil negociador, se las había ingeniado diez años atrás para infiltrarle al mismísimo Roberto Scott a su discípulo Alberto Turcato en la lista de concejales, que fue electo pero enseguida hizo rancho aparte. Ahora reedita la gloriosa movida, aunque sea con un puesto menos expectante que en aquel entonces, pero que salvaría la dignidad de los únicos mandos kirchneristas confesos del PJ local, junto con Scott, el ornitólogo que también adora los pingüinos.
En los despachos de San Martín y Marconi confían en que, más allá de los candidatos que promuevan, la mayoría de los venadenses ratificará el notable respaldo político otorgado a José Freyre hace un par de años, pero de todos modos admiten que los podría perjudicar una brillante performance electoral el 28 de junio -una semana antes de las primarias- de Carlos Reutemann y Rubén Giustiniani, que se reparten el apoyo explícito de todos los competidores locales, menos el del oficialismo local. “Con pingüinos en la lista y el Mago masacrando hasta en la revista Ojito al Lole y Obeid, al mismo tiempo que pone a los Kirchner a la altura de Perón y Evita, algunos votitos vamos a perder”, aceptó un porotista, disconforme con la estoica prescindencia que practica Freyre, resistiendo los tironeos de una y otra parte. Es un lujo que puede darse el aún lozano porotismo, pues cede una sola banca y le bastará con una aceptable elección para obtener dos de las cinco en juego, las suficientes para contar, desde diciembre próximo, con una tranquilizadora mayoría en el Concejo.
(Publicado el lunes 6 de abril de 2009 en diario El Informe)
El pacto, con Meier en la cúspide y un boinablanca a designar en el segundo puesto -había tres mujeres en danza-, dejó boquiabiertos a todos, y más aún a los conocedores de las históricas desavenencias del barbado edil con todas las líneas internas de la UCR. En una apuesta fuerte, los dos precandidatos a intendentes en 2007 (Meier y Enrico) se reunían en una alianza para las primarias que se proponía adjudicarse el “1” y el “2” de la lista de concejales binnerista que competirá con el PJ en las generales de septiembre.
Pero las voces de protesta se alzaron desde distintas vertientes de la UCR y algunos de sus aliados de los últimos tiempos, como el Partido Demócrata Progresista, que al igual que los radicales venadenses, jamás digirieron la figura del Tío. Además, el resurgimiento del orgullo partidario tras la multitudinaria despedida al ex presidente Raúl Alfonsín, ayudó a que se multiplicaran los reclamos de protagonismo boinablanca en la lista. “No podemos ir detrás del dirigente que tenemos que combatir para asumir el liderazgo de la oposición”, sostuvo uno de los jóvenes más combativos del partido de Alfonsín. Respondiendo a ese mandato, en la medianoche del viernes, le comunicaron a Meier que el acuerdo se había roto por razones de fuerza mayor. Por esas horas, los radicales consiguieron rubricar un ensayo de unidad en torno a la candidatura del abogado Carlos Díaz Vélez, como había sido adelantado en el análisis del 27 de febrero último. Tras desempeñarse como concejal en la década del ’80, Díaz Vélez actuó ocho años como consejero de la Cooperativa de Obras Sanitarias. Y ahora regresa a la política, en alianza con el PDP, que contribuye con el empresario José María “Pato” Angelini en el segundo puesto.
Sin embargo, el ensayo de unidad radical estaría frustrado desde el vamos, porque el concejal Delfor Hernández no se sentiría contenido en el armado que lidera Carlos Díaz Vélez y viajaría hoy a Santa Fe con una lista propia que encabezaría él, y lo haría con una sola duda: si se presenta por dentro o por fuera del Frente Progresista.
Mosaico socialista
Apenas enterado de la disolución de lo que nunca fue, Meier revivió el proyecto original de la fórmula químicamente pura, confirmando como escolta a Manuel Herbas, un flamante abogado de origen radical e integrante de una imbatible agrupación estudiantil de la UTN entre mediados de los ’80 y principios de los ’90, donde también militaron el concejal Oscar Pieroni; el ex edil Claudio Natali; el ex presidente de Pueblo, Daniel Sacco; el ex director de Acción Social, José Luis Aguirre; y el veterano de Malvinas, Alejandro Videla, entre otros.
En tanto, Pieroni -en busca de la reelección- encabezará otra fórmula del partido de la rosa, con el posible refuerzo como número dos del histórico dirigente Juan Moscoso y con la jefa partidaria Roxana Bellatti en el tercer lugar, completándose la nutrida oferta electoral del binnerismo con la lista del abogado Guillermo Morel, que confirmó su postulación, en compañía de la referente local del ARI, Elisabeth Seret; Rita Herrera y Juan Lacelli.
Misterio oficialista
En el justicialismo, las mayores certezas se encuentran en el ala reutemista, donde la agrupación “17 de Octubre-Lealtad” concurrirá a las primarias con Patricia Romero y Jorge Viano en los puestos expectantes, dando otra de las sorpresas. Y por “Santa Fe Federal” se presentan los ex miembros del Frente Venadense, junto a un grupo de justicialistas, en apoyo a la postulación legislativa de Luis “Topo” Antonelli.
Sin embargo, en el oficialismo la incógnita sobre la composición de la lista se mantendrá hasta último momento, ya que la única confirmación es que el secretario coordinador Hernán Roma rechazó por segunda vez (ya lo había hecho en 2007) la candidatura a concejal ofrecida por el intendente José Freyre, que incluso declaró públicamente días atrás que Roma era el mejor candidato. En este escenario, uno de los que recobró las chances de ser el “1” es el presidente del Concejo, Miguel Pedrola, reservándose el otro sitial de privilegio para un secretario del gabinete municipal (suenan Darío Mascioli y Liliana Rostom) o un empresario (el Chuni Paulinovich y Ricardo Repetto).
En tanto, el rossismo, que en nuestra ciudad lideran Julio Eggimann y Oscar Barotto, le habría arrancado a Freyre el tercer escalón de la nómina, aunque restar acordar entre las partes cuál será el candidato. Eggimann, un hábil negociador, se las había ingeniado diez años atrás para infiltrarle al mismísimo Roberto Scott a su discípulo Alberto Turcato en la lista de concejales, que fue electo pero enseguida hizo rancho aparte. Ahora reedita la gloriosa movida, aunque sea con un puesto menos expectante que en aquel entonces, pero que salvaría la dignidad de los únicos mandos kirchneristas confesos del PJ local, junto con Scott, el ornitólogo que también adora los pingüinos.
En los despachos de San Martín y Marconi confían en que, más allá de los candidatos que promuevan, la mayoría de los venadenses ratificará el notable respaldo político otorgado a José Freyre hace un par de años, pero de todos modos admiten que los podría perjudicar una brillante performance electoral el 28 de junio -una semana antes de las primarias- de Carlos Reutemann y Rubén Giustiniani, que se reparten el apoyo explícito de todos los competidores locales, menos el del oficialismo local. “Con pingüinos en la lista y el Mago masacrando hasta en la revista Ojito al Lole y Obeid, al mismo tiempo que pone a los Kirchner a la altura de Perón y Evita, algunos votitos vamos a perder”, aceptó un porotista, disconforme con la estoica prescindencia que practica Freyre, resistiendo los tironeos de una y otra parte. Es un lujo que puede darse el aún lozano porotismo, pues cede una sola banca y le bastará con una aceptable elección para obtener dos de las cinco en juego, las suficientes para contar, desde diciembre próximo, con una tranquilizadora mayoría en el Concejo.
(Publicado el lunes 6 de abril de 2009 en diario El Informe)
Meier, cerca de acordar con los radicales, pero lejos del resto del socialismo
Como consecuencia del adelanto de los comicios legislativos nacionales, la postergación -por una semana- de las elecciones primarias y generales santafesinas, para el 5 de julio y el 6 de septiembre, respectivamente, fue bienvenida por la mayoría de las agrupaciones políticas locales, pues el cierre del plazo para presentar candidaturas también se pospuso por ese lapso, corriéndose desde el 30 de marzo hasta el lunes 6 de abril, es decir que todavía cuentan con cinco días para la definición de las listas.
Los más beneficiados en nuestra ciudad por el aplazamiento electoral fueron el justicialismo y el binnerismo, los dos grandes frentes que se proponen adueñarse de las cinco concejalías en juego. En cambio, no se alteró el ritmo de los partidos que se presentan con lista única, como el PRO del escribano Carlos Gómez Tomei -ocupará un lugar en la nómina de diputados nacionales-, que impulsa la candidatura a concejal del contador César Merino; y el Proyecto Sur del cineasta Pino Solanas, que postula para una banca al horticultor Martín González, y en la provincia volverá a la carga con el periodista Carlos del Frade para una diputación nacional.
Hasta ahora, las dificultades más severas, y por lejos, las padece el Frente Progresista, Cívico y Social, cuyas fuerzas (PS, UCR, Pueblo, ARI y PDP) se habían alineado para las elecciones de intendente de 2007 en dos sectores -liderados por el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico-, pero que hoy lucen más atomizados que en ese entonces, cuando únicamente Delfor Hernández se presentó por fuera del binnerismo con el sello radical. No podía ser de otra manera. Los pueblenses, además de ofrendar las tres bancas al socialismo, le trasladaron su descarnada interna, que ya se había expuesto en la fractura del bloque de concejales, con Roberto Meier por un lado, y Oscar Pieroni y Fabián Vernetti por el otro. En este marco, si el binnerismo no se institucionalizó en Venado desde comienzos de 2008, y no se generaron trabajos conjuntos en el ámbito legislativo, pocos consensos podían esperarse en los apurones de un año electoral. Sin embargo, en estas jornadas de arduas negociaciones contrarreloj, una de las sorpresas sería el acuerdo entre los sectores de Roberto Meier y Lisandro Enrico, los mismos que se habían enfrentado dos años atrás en su carácter de precandidatos a intendente. En los últimos días, el Tío habría revisado su decisión de encerrarse en una lista de pura cepa meierista, y cedería el segundo escalón a un enriquista. Para más datos, ese puesto expectante ya se le habría ofrecido a la farmacéutica Gloria Belén, aunque también suenan los nombres de otras dos mujeres de larga trayectoria en el sector: la ex diputada provincial Noní Guido y la aguerrida militante Miriam Talamone. No obstante, esta negociación podría dar lugar a un desprendimiento radical, si es que las postulantes en danza no contienen a todas las vertientes partidarias, en especial al grupo de Hernández, que no resignará sin dar pelea sus confesas ambiciones de re-reelección, más aún después de la circulación de encuestas que habrían inflado sus expectativas.
Mientras tanto, en el socialismo también están lanzadas las candidaturas de Pieroni -por la reelección- y del abogado Guillermo Morel, que iría en alianza con el ARI, tanto es así que la referente histórica del grupo, Elisabeth Seret, lo escoltará en la nómina de concejales. Además, el Partido Demócrata Progresista se animaría a lanzar una lista propia dentro del Frente Progresista, con José María “Pato” Angelini a la cabeza; y el estoico Charly Boyle, de Solidaridad e Igualdad (SI), ante la incomprensión de la mayoría de sus interlocutores, se empecina en aprovechar esta campaña para inaugurar una construcción política basada en jóvenes figuras.
En este amplio abanico de hipótesis, la franja socialista que lideran Pieroni, Vernetti y la jefa partidaria Roxana Bellatti, y pone en juego una banca, estaría dispuesto a resignar la candidatura pieronista para respaldar el entendimiento entre Meier y los radicales, “como un aporte a la racionalidad política, pero siempre y cuando se reconozca este gesto en 2011”, sintetizó un dirigente de la mesa chica. En principio, con la unidad de los sectores liderados por Meier, Enrico y Pieroni, dicha fórmula tendría buenas chances de obtener el “1” y el “2” en la lista de concejales del Frente Progresista en las generales. Pero, ¿se podrán superar las graves discrepancias actuales entre meieristas y pieronistas para madurar un acuerdo que requiere tanta confianza mutua? ¿hay margen para pactar que en dos años se reserve el primer concejal para el ala socialista de Pieroni y Vernetti? Por el contrario, hoy existirían mayores posibilidades de que Delfor se incorpore a este novedoso armado electoral, pues Enrico le cedería en 2011 el primer puesto de la lista legislativa. En este escenario, crecen las chances de que el Tío (quién lo hubiera dicho) lidere un espacio con la compañía de toda la UCR. “Si se cierra este acuerdo, al cabo de las primarias nos quedamos con los dos primeros candidatos del binnerismo, que son los que entran seguro”, simplificó, envalentonado, un arquitecto del arreglo, aunque para ello tendrán que duplicar en cantidad de votos al segundo clasificado en las primarias.
Pero lo que es música celestial para unos, puede sonar como grito desgarrador para otros. Con ese desplante, Meier -por si hacía falta algo más- corre el riesgo de ganarse el odio eterno de sus adversarios internos del socialismo, y también daría lugar a la bronca del PDP, el ARI y el SI, que reclamaban a coro un mayor esfuerzo en busca de conciliar una lista de unidad. Por su parte, conciente de que en un par de años será uno de los principales candidatos a intendente de la oposición, Lisandro Enrico intenta conservar las buenas relaciones con todos los referentes binneristas, pero se topa con los límites que impone Roberto Meier, cuya generosidad no contemplaría ni por asomo un pacto con Pieroni y Vernetti, al estilo del que podrían suscribir en breve las líneas internas radicales.
Para mañana a la noche se anuncia una cumbre dirigencial a los efectos de arribar a una síntesis que, al menos, evite en las elecciones primarias una oferta sobredimensionada del Frente Progresista y, al mismo tiempo, ayude a propiciar una campaña de saludable convivencia entre sectores que deberían reunirse en las generales para enfrentar, todos juntos y sin rencores, a un justicialismo que -hasta ahora- presentaría tres competidores en sus internas abiertas, obligatorias y simultáneas: la lista del intendente José Freyre -aún sin postulantes confirmados-; la agrupación “17 de Octubre-Lealtad”, con Jorge Viano y/o Patricia Romero; y la inesperada “Santa Fe Federal”, diseñada sobre la base del Frente Venadense -con la candidatura a concejal de Luis “Topo” Antonelli-, que coincide con el vianismo y con los legisladores Ricardo Spinozzi y Jorge Lagna en el reconocimiento del liderazgo político de Carlos Reutemann.
(Publicado el miércoles 1 de abril de 2009 en El Informe)
Los más beneficiados en nuestra ciudad por el aplazamiento electoral fueron el justicialismo y el binnerismo, los dos grandes frentes que se proponen adueñarse de las cinco concejalías en juego. En cambio, no se alteró el ritmo de los partidos que se presentan con lista única, como el PRO del escribano Carlos Gómez Tomei -ocupará un lugar en la nómina de diputados nacionales-, que impulsa la candidatura a concejal del contador César Merino; y el Proyecto Sur del cineasta Pino Solanas, que postula para una banca al horticultor Martín González, y en la provincia volverá a la carga con el periodista Carlos del Frade para una diputación nacional.
Hasta ahora, las dificultades más severas, y por lejos, las padece el Frente Progresista, Cívico y Social, cuyas fuerzas (PS, UCR, Pueblo, ARI y PDP) se habían alineado para las elecciones de intendente de 2007 en dos sectores -liderados por el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico-, pero que hoy lucen más atomizados que en ese entonces, cuando únicamente Delfor Hernández se presentó por fuera del binnerismo con el sello radical. No podía ser de otra manera. Los pueblenses, además de ofrendar las tres bancas al socialismo, le trasladaron su descarnada interna, que ya se había expuesto en la fractura del bloque de concejales, con Roberto Meier por un lado, y Oscar Pieroni y Fabián Vernetti por el otro. En este marco, si el binnerismo no se institucionalizó en Venado desde comienzos de 2008, y no se generaron trabajos conjuntos en el ámbito legislativo, pocos consensos podían esperarse en los apurones de un año electoral. Sin embargo, en estas jornadas de arduas negociaciones contrarreloj, una de las sorpresas sería el acuerdo entre los sectores de Roberto Meier y Lisandro Enrico, los mismos que se habían enfrentado dos años atrás en su carácter de precandidatos a intendente. En los últimos días, el Tío habría revisado su decisión de encerrarse en una lista de pura cepa meierista, y cedería el segundo escalón a un enriquista. Para más datos, ese puesto expectante ya se le habría ofrecido a la farmacéutica Gloria Belén, aunque también suenan los nombres de otras dos mujeres de larga trayectoria en el sector: la ex diputada provincial Noní Guido y la aguerrida militante Miriam Talamone. No obstante, esta negociación podría dar lugar a un desprendimiento radical, si es que las postulantes en danza no contienen a todas las vertientes partidarias, en especial al grupo de Hernández, que no resignará sin dar pelea sus confesas ambiciones de re-reelección, más aún después de la circulación de encuestas que habrían inflado sus expectativas.
Mientras tanto, en el socialismo también están lanzadas las candidaturas de Pieroni -por la reelección- y del abogado Guillermo Morel, que iría en alianza con el ARI, tanto es así que la referente histórica del grupo, Elisabeth Seret, lo escoltará en la nómina de concejales. Además, el Partido Demócrata Progresista se animaría a lanzar una lista propia dentro del Frente Progresista, con José María “Pato” Angelini a la cabeza; y el estoico Charly Boyle, de Solidaridad e Igualdad (SI), ante la incomprensión de la mayoría de sus interlocutores, se empecina en aprovechar esta campaña para inaugurar una construcción política basada en jóvenes figuras.
En este amplio abanico de hipótesis, la franja socialista que lideran Pieroni, Vernetti y la jefa partidaria Roxana Bellatti, y pone en juego una banca, estaría dispuesto a resignar la candidatura pieronista para respaldar el entendimiento entre Meier y los radicales, “como un aporte a la racionalidad política, pero siempre y cuando se reconozca este gesto en 2011”, sintetizó un dirigente de la mesa chica. En principio, con la unidad de los sectores liderados por Meier, Enrico y Pieroni, dicha fórmula tendría buenas chances de obtener el “1” y el “2” en la lista de concejales del Frente Progresista en las generales. Pero, ¿se podrán superar las graves discrepancias actuales entre meieristas y pieronistas para madurar un acuerdo que requiere tanta confianza mutua? ¿hay margen para pactar que en dos años se reserve el primer concejal para el ala socialista de Pieroni y Vernetti? Por el contrario, hoy existirían mayores posibilidades de que Delfor se incorpore a este novedoso armado electoral, pues Enrico le cedería en 2011 el primer puesto de la lista legislativa. En este escenario, crecen las chances de que el Tío (quién lo hubiera dicho) lidere un espacio con la compañía de toda la UCR. “Si se cierra este acuerdo, al cabo de las primarias nos quedamos con los dos primeros candidatos del binnerismo, que son los que entran seguro”, simplificó, envalentonado, un arquitecto del arreglo, aunque para ello tendrán que duplicar en cantidad de votos al segundo clasificado en las primarias.
Pero lo que es música celestial para unos, puede sonar como grito desgarrador para otros. Con ese desplante, Meier -por si hacía falta algo más- corre el riesgo de ganarse el odio eterno de sus adversarios internos del socialismo, y también daría lugar a la bronca del PDP, el ARI y el SI, que reclamaban a coro un mayor esfuerzo en busca de conciliar una lista de unidad. Por su parte, conciente de que en un par de años será uno de los principales candidatos a intendente de la oposición, Lisandro Enrico intenta conservar las buenas relaciones con todos los referentes binneristas, pero se topa con los límites que impone Roberto Meier, cuya generosidad no contemplaría ni por asomo un pacto con Pieroni y Vernetti, al estilo del que podrían suscribir en breve las líneas internas radicales.
Para mañana a la noche se anuncia una cumbre dirigencial a los efectos de arribar a una síntesis que, al menos, evite en las elecciones primarias una oferta sobredimensionada del Frente Progresista y, al mismo tiempo, ayude a propiciar una campaña de saludable convivencia entre sectores que deberían reunirse en las generales para enfrentar, todos juntos y sin rencores, a un justicialismo que -hasta ahora- presentaría tres competidores en sus internas abiertas, obligatorias y simultáneas: la lista del intendente José Freyre -aún sin postulantes confirmados-; la agrupación “17 de Octubre-Lealtad”, con Jorge Viano y/o Patricia Romero; y la inesperada “Santa Fe Federal”, diseñada sobre la base del Frente Venadense -con la candidatura a concejal de Luis “Topo” Antonelli-, que coincide con el vianismo y con los legisladores Ricardo Spinozzi y Jorge Lagna en el reconocimiento del liderazgo político de Carlos Reutemann.
(Publicado el miércoles 1 de abril de 2009 en El Informe)
El "efecto campo" invade la campaña electoral y acentúa la división del PJ
A estas alturas no caben dudas de que en los próximos compromisos electorales municipales y nacionales, más allá de la fecha en que se realicen, el conflicto del campo con el gobierno kirchnerista tendrá una notoria influencia en el humor de los votantes, sobre todo en las provincias agrícolas, como Santa Fe.
El reciente ensayo presidencial de “coparticipar” las retenciones a la soja con las provincias y municipios, pulverizó las últimas expectativas de negociación que se habían abierto entre el Gobierno y el campo. Luego de que Cristina Fernández sentenciara que el tema de las retenciones tenía que discutirse en el Congreso de la Nación, los ruralistas acudieron a ese ámbito, y en el primer intento consiguieron reunir 109 de los 129 diputados nacionales indispensables para reunir el quórum. Pero el dato más inquietante para la Casa Rosada fue que una veintena de legisladores peronistas no hubiera resistido la presión de sus propios territorios de origen ante una segunda embestida de la oposición política y la Mesa de Enlace, que no sólo pretenden la segmentación de las retenciones, sino también establecer por ley que las facultades para fijar derechos a las exportaciones e importaciones son del Congreso y no del Poder Ejecutivo.
Con la misma naturalidad con que dispusieron el adelanto de las elecciones legislativas en cuatro meses, los Kirchner resolvieron por decreto la “coparticipación” (en un módico 30 por ciento) de los derechos de exportación que habían negado sistemáticamente durante casi seis años. Presumieron que así podían neutralizar la ofensiva del campo y contener a una tropa que pedía oxígeno en medio del ahogo económico y financiero. Con el antecedente cercano de los muchos que se contaban como propios e hicieron las valijas, el matrimonio cedió recursos que, de una u otra manera, hubiera tenido que redistribuir (en una suerte de “blanqueo” interno), porque el sistema unitario de “coparticipación federal” vigente (¿nadie se acuerda de esta postergada redistribución?), con el agravante de las crisis superpuestas, dejaría en breve lapso a varias provincias y municipios al borde del abismo. Con cierta dosis de perversidad, la Casa Rosada obliga a gobernadores e intendentes a una aceptación explícita de los recursos derivados de las retenciones, con el propósito de resquebrajar el vínculo de los mandatarios del interior con los productores agropecuarios, cuyos núcleos más duros, con el regreso a los cortes de rutas, son funcionales a los halcones oficialistas que propician una campaña bajo la consigna: “Nosotros o el caos”.
Bajo protesta
Para esta mañana, el gobernador Hermes Binner convocó en la ciudad capital a intendentes, jefes comunales, legisladores y representantes de entidades ligadas a la producción, donde intentará un consenso para adherir “bajo protesta” al denominado “Fondo Solidario Federal”, porque la provincia necesita compensar el déficit ocasionado por la caída de la producción agropecuaria y agroindustrial, con la consiguiente merma de la actividad de otros sectores de la economía que sufren el nocivo “efecto dominó”. No será fácil suscribir una posición común, pues se encuentran intendentes como el venadense José Freyre, que se inclinarían por adherir al mecanismo de “coparticipación”, y otros como Norberto Fischer, de Armstrong, que rechazaría esos recursos en repudio a su procedencia. Por su parte, fuera de Santa Fe, ocupando una posición intermedia, el gobernador cordobés Juan Schiaretti se expresó por conciliar los destinos de esos dineros junto con la dirigencia del campo.
Sin embargo, como la necesidad tiene cara de hereje, y hay ciudades santafesinas importantes -como la nuestra- a un paso de resentir la prestación de los servicios y de incumplir con los pagos al personal, es probable que la mayoría se vuelque por la adhesión, aunque luego sea necesario dibujar los asientos contables, porque antes que emprender obras de infraestructura social, como se establece en el decreto presidencial, existen apremios más urgentes.
En consecuencia, sería prudente que a la probable adhesión del Fondo Federal Solidario se anexe una declaración de principios donde conste, entre otras cosas, que esta compensación por decreto no soluciona la crisis productiva provincial, porque el sector agropecuario sólo invertirá lo indispensable, sea por pérdida de rentabilidad, o sea por la desconfianza que generan las políticas oficiales. También hay que subrayar este insólito fenómeno de “coparticipación” federal de retenciones sólo de la soja -agigantando el tufillo de represalia por la derrota en el tratamiento de la resolución 125-, al mismo tiempo que las provincias agrícolas no se benefician con la redistribución de retenciones provenientes de otras regiones que la Casa Rosada embolsa en un ciento por ciento. De este modo, la Nación reparte en todo el país -¡hasta en la ciudad de Buenos Aires!- los dineros de la soja (¿y el desacople entre los precios internacionales y los internos?) en medio de la campaña electoral; aprieta -a fuerza de plata- a gobernadores, legisladores e intendentes; y las provincias de la pampa húmeda reciben migajas, pero no se reactivan con mayor producción agropecuaria.
A todo o nada
La jugada del Gobierno es, una vez más, a todo o nada. Su primer efecto fue romper el diálogo y alentar el corte de rutas; el segundo objetivo es maniatar a sus alfiles más vacilantes, sobre todo los originarios de las provincias deprimidas por la caída de la producción. Mientras tanto, algunos ruralistas de la región también apuestan fuerte. Ayer, sin ir más lejos, divulgaron un texto con los retratos de los diputados nacionales santafesinos -todos ellos kirchneristas- que no dieron quórum a la sesión especial para revisar el actual esquema de retenciones. Otra novedad de principio de semana fue la solicitada de la agrupación justicialista “17 de Octubre-Lealtad”, que en las primarias competirá con la lista del intendente José Freyre. El sector liderado por el lucifuercista Jorge Viano, que ya se había alineado con los reclamos agropecuarios el año pasado, en esta ocasión se pronunció en apoyo a la postura del senador Carlos Reutemann, que acaba de despegarse del Frente para la Victoria y se mantiene firme en su proyecto de retenciones segmentadas para favorecer a los pequeños y medianos productores.
Aunque sin cerrar filas con el reutemismo que en nuestra ciudad tiene como referentes a los legisladores provinciales Ricardo Spinozzi y Jorge Lagna, Viano trata de kirchnerizar la figura de Freyre, cada vez más complicado en sus intentos de hacer equilibrio en la inevitable interna del peronismo santafesino. Como un fantasma impenitente que sobrevuela en las cercanías del Sillón de Aufranc, Roberto Scott acepta cuanta entrevista se le propone para dar fe de su kirchnerismo exacerbado. Algunos creen que es una estrategia en busca de garantizar apoyo nacional para la Intendencia local; otros especulan con que la inviabilidad del consenso entre reutemistas y rossistas daría lugar a la confección de dos listas paralelas de diputados nacionales: en la del Lole, el Tino Spinozzi estaría bien arriba; y entre los K, Scott se podría ganar un lugar como escolta de Agustín Rossi.
Ya sin el viento de cola que benefició a su predecesor el último lustro de mandato, Freyre timonea una Municipalidad de arcas exhaustas; sufre mil y una peripecias para diseñar una nómina de concejales que no sólo capture votos por ser la lista del intendente; es tironeado del saco por kirchneristas y ruralistas; y descubre de pronto simpatías perturbadoras, como las de Viano con el Lole y las de Scott con los Kirchner.
(Publicado el miércoles 25 de marzo de 2009 en El Informe)
El reciente ensayo presidencial de “coparticipar” las retenciones a la soja con las provincias y municipios, pulverizó las últimas expectativas de negociación que se habían abierto entre el Gobierno y el campo. Luego de que Cristina Fernández sentenciara que el tema de las retenciones tenía que discutirse en el Congreso de la Nación, los ruralistas acudieron a ese ámbito, y en el primer intento consiguieron reunir 109 de los 129 diputados nacionales indispensables para reunir el quórum. Pero el dato más inquietante para la Casa Rosada fue que una veintena de legisladores peronistas no hubiera resistido la presión de sus propios territorios de origen ante una segunda embestida de la oposición política y la Mesa de Enlace, que no sólo pretenden la segmentación de las retenciones, sino también establecer por ley que las facultades para fijar derechos a las exportaciones e importaciones son del Congreso y no del Poder Ejecutivo.
Con la misma naturalidad con que dispusieron el adelanto de las elecciones legislativas en cuatro meses, los Kirchner resolvieron por decreto la “coparticipación” (en un módico 30 por ciento) de los derechos de exportación que habían negado sistemáticamente durante casi seis años. Presumieron que así podían neutralizar la ofensiva del campo y contener a una tropa que pedía oxígeno en medio del ahogo económico y financiero. Con el antecedente cercano de los muchos que se contaban como propios e hicieron las valijas, el matrimonio cedió recursos que, de una u otra manera, hubiera tenido que redistribuir (en una suerte de “blanqueo” interno), porque el sistema unitario de “coparticipación federal” vigente (¿nadie se acuerda de esta postergada redistribución?), con el agravante de las crisis superpuestas, dejaría en breve lapso a varias provincias y municipios al borde del abismo. Con cierta dosis de perversidad, la Casa Rosada obliga a gobernadores e intendentes a una aceptación explícita de los recursos derivados de las retenciones, con el propósito de resquebrajar el vínculo de los mandatarios del interior con los productores agropecuarios, cuyos núcleos más duros, con el regreso a los cortes de rutas, son funcionales a los halcones oficialistas que propician una campaña bajo la consigna: “Nosotros o el caos”.
Bajo protesta
Para esta mañana, el gobernador Hermes Binner convocó en la ciudad capital a intendentes, jefes comunales, legisladores y representantes de entidades ligadas a la producción, donde intentará un consenso para adherir “bajo protesta” al denominado “Fondo Solidario Federal”, porque la provincia necesita compensar el déficit ocasionado por la caída de la producción agropecuaria y agroindustrial, con la consiguiente merma de la actividad de otros sectores de la economía que sufren el nocivo “efecto dominó”. No será fácil suscribir una posición común, pues se encuentran intendentes como el venadense José Freyre, que se inclinarían por adherir al mecanismo de “coparticipación”, y otros como Norberto Fischer, de Armstrong, que rechazaría esos recursos en repudio a su procedencia. Por su parte, fuera de Santa Fe, ocupando una posición intermedia, el gobernador cordobés Juan Schiaretti se expresó por conciliar los destinos de esos dineros junto con la dirigencia del campo.
Sin embargo, como la necesidad tiene cara de hereje, y hay ciudades santafesinas importantes -como la nuestra- a un paso de resentir la prestación de los servicios y de incumplir con los pagos al personal, es probable que la mayoría se vuelque por la adhesión, aunque luego sea necesario dibujar los asientos contables, porque antes que emprender obras de infraestructura social, como se establece en el decreto presidencial, existen apremios más urgentes.
En consecuencia, sería prudente que a la probable adhesión del Fondo Federal Solidario se anexe una declaración de principios donde conste, entre otras cosas, que esta compensación por decreto no soluciona la crisis productiva provincial, porque el sector agropecuario sólo invertirá lo indispensable, sea por pérdida de rentabilidad, o sea por la desconfianza que generan las políticas oficiales. También hay que subrayar este insólito fenómeno de “coparticipación” federal de retenciones sólo de la soja -agigantando el tufillo de represalia por la derrota en el tratamiento de la resolución 125-, al mismo tiempo que las provincias agrícolas no se benefician con la redistribución de retenciones provenientes de otras regiones que la Casa Rosada embolsa en un ciento por ciento. De este modo, la Nación reparte en todo el país -¡hasta en la ciudad de Buenos Aires!- los dineros de la soja (¿y el desacople entre los precios internacionales y los internos?) en medio de la campaña electoral; aprieta -a fuerza de plata- a gobernadores, legisladores e intendentes; y las provincias de la pampa húmeda reciben migajas, pero no se reactivan con mayor producción agropecuaria.
A todo o nada
La jugada del Gobierno es, una vez más, a todo o nada. Su primer efecto fue romper el diálogo y alentar el corte de rutas; el segundo objetivo es maniatar a sus alfiles más vacilantes, sobre todo los originarios de las provincias deprimidas por la caída de la producción. Mientras tanto, algunos ruralistas de la región también apuestan fuerte. Ayer, sin ir más lejos, divulgaron un texto con los retratos de los diputados nacionales santafesinos -todos ellos kirchneristas- que no dieron quórum a la sesión especial para revisar el actual esquema de retenciones. Otra novedad de principio de semana fue la solicitada de la agrupación justicialista “17 de Octubre-Lealtad”, que en las primarias competirá con la lista del intendente José Freyre. El sector liderado por el lucifuercista Jorge Viano, que ya se había alineado con los reclamos agropecuarios el año pasado, en esta ocasión se pronunció en apoyo a la postura del senador Carlos Reutemann, que acaba de despegarse del Frente para la Victoria y se mantiene firme en su proyecto de retenciones segmentadas para favorecer a los pequeños y medianos productores.
Aunque sin cerrar filas con el reutemismo que en nuestra ciudad tiene como referentes a los legisladores provinciales Ricardo Spinozzi y Jorge Lagna, Viano trata de kirchnerizar la figura de Freyre, cada vez más complicado en sus intentos de hacer equilibrio en la inevitable interna del peronismo santafesino. Como un fantasma impenitente que sobrevuela en las cercanías del Sillón de Aufranc, Roberto Scott acepta cuanta entrevista se le propone para dar fe de su kirchnerismo exacerbado. Algunos creen que es una estrategia en busca de garantizar apoyo nacional para la Intendencia local; otros especulan con que la inviabilidad del consenso entre reutemistas y rossistas daría lugar a la confección de dos listas paralelas de diputados nacionales: en la del Lole, el Tino Spinozzi estaría bien arriba; y entre los K, Scott se podría ganar un lugar como escolta de Agustín Rossi.
Ya sin el viento de cola que benefició a su predecesor el último lustro de mandato, Freyre timonea una Municipalidad de arcas exhaustas; sufre mil y una peripecias para diseñar una nómina de concejales que no sólo capture votos por ser la lista del intendente; es tironeado del saco por kirchneristas y ruralistas; y descubre de pronto simpatías perturbadoras, como las de Viano con el Lole y las de Scott con los Kirchner.
(Publicado el miércoles 25 de marzo de 2009 en El Informe)
Bolichebus, frenados por el miedo "al que dirán"
Hacía un buen tiempo que el proyecto de implementar los “bolichebus” para los fines de semana venadenses daba vuelta en los despachos de la Intendencia, pero siempre había un motivo para postergarlo. Hasta que el secretario de Legal y Técnica, Juan Vidal -cuya área de incumbencia no tiene ningún parentesco con el transporte público-, se decidió, con el aval del intendente José Freyre, a lanzarlo públicamente, al mismo tiempo que lo derivaban al Concejo -ya está en comisión-, en busca del indispensable consenso político en un tema tabú que tantas prevenciones había generado en el seno de la Intendencia.En principio, la iniciativa es interesante, pues contribuiría a la seguridad de los asiduos concurrentes a los boliches bailables de la Ruta 8, que suelen dirigirse a los mismos en cajas de camioneta, en moto o a pie -sobre todos los más chicos-, muchas veces por encima del pavimento. Otro aspecto que justificaría la propuesta municipal es la abusiva tarifa que cobran los remises en las noches de sábados y madrugadas de domingos, con la discrecionalidad de ajustarlas -hasta un ciento por ciento en algunos casos- a la hora del regreso. Más aún, en esas noches del fin de semana, los remises suelen rechazar los viajes cortos, a la espera de las más redituables excursiones hasta los boliches.
Con poco dinero en los bolsillos después de la entrada y las bebidas, a veces ni siquiera alcanza con la estrategia de los “autos compartidos” y entonces se apela a las fórmulas más temerarias -hasta “hacer dedo”-, que suelen acarrear desagradables cosnecuencias.
Sin embargo, en la Intendencia temían reacciones desfavorables, por ejemplo, de los que saldrían a cuestionar este planteo por incentivar las andanzas noctámbulas de los jóvenes, al mismo tiempo que subsiste un mediocre sistema de transporte urbano de pasajeros y, hasta ahora, un deficiente control de los vehículos de alquiler. Algunas manifestaciones en tal sentido ya se escucharon, pero no hay que confundirse. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Optimizar el funcionamiento de los colectivos requiere una fuerte inversión para adquirir unidades nuevas, rediseñar los recorridos y, desde ya, establecer partidas para subsidiar el servicio -sea estatal o mixto-; en cambio, los “bolichebus” tienen otro objetivo, más vinculado a la seguridad y la contención de los adolescentes en la noche. Y, desde ya, es más factible de instrumentar en el corto plazo, aunque la Municipalidad no debería desatender los consejos remiseros -los más prudentes-, aunque se originen en el disgusto ante una competencia inesperada. Por eso, así como no se debería insistir con el discurso de la “tolerancia cero” en el tránsito, si no existen los recursos o la vocación política para sostener tamaño compromiso, también es imprudente lanzar un servicio -con independencia de sus loables objetivos- con unidades o choferes que no reúnan los requisitos mínimos, porque ese sería el mejor argumento para desactivarlo a poco de andar. Asimismo, como no hay margen para el voluntarismo ni la ingenuidad, es preciso anticiparse a los acontecimientos y entender que no bastará con un chofer en soledad, sino que el sistema necesitaría contar con vigilancia de refuerzo para calmar los previsibles desórdenes en el interior del micro, pues los primeros disturbios que podría precipitar el cóctel de alcohol y conductas de masas, también podrían atentar contra la continuidad de una buena idea, pero que está plagada de potenciales efectos secundarios. Con el correr de los días, se comprobará si se impone la valentía política para instrumentar el servicio, a pesar de todo, o si predominan los temores por los benditos costos políticos.
(Publicado el viernes 20 de marzo de 2009 en El Informe)
Adelanto electoral que rompió la "calma" en el PJ santafesino
La inesperada propuesta de adelantar las elecciones legislativas nacionales para el 28 de junio -estaban previstas para el cuarto domingo de octubre, “para ser más previsibles”, mediante una modificación impulsada por el presidente Néstor Kirchner en 2004-, le dio un matiz más emotivo a los prolegómenos de los comicios municipales santafesinos, cuyas primarias se llevarán a cabo ese mismo día.En el justicialismo provincial, atravesado por la interna entre reutemistas y kirchneristas, se suponía que el armado de las listas de candidatos a concejales no estaría condicionado por esos enfrentamientos, dado que las legislativas nacionales se realizarían a fines de octubre, bastante después de las primarias y las generales santafesinas. Sin embargo, si el Congreso aprueba la iniciativa que ayer recibió desde la Casa Rosada, el escenario electoral será muy distinto. En este sentido, si el PJ santafesino pretendía convocar a internas para dirimir las listas de postulantes a cargos nacionales, esa posibilidad quedó herida de muerte con este traslado a la medida de las conveniencias electorales del kirchnerismo, porque si se tratara de la gobernabilidad en zozobra por culpa de la crisis global, habría que exigir medidas más profundas que el elemental adelantamiento del cronograma electoral.
Cuatro días después del anuncio oficial no hay lugar a dudas: la maniobra es made in Néstor Kirchner, que con un módico anticipo de cuatro meses tendría mayores expectativas de obtener la primera minoría liderando las listas del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires. Tan simple como suena, Kirchner apuró la elección para favorecer su propia candidatura; un digno discípulo de Eduardo Duhalde, que en 2003 urdió un sistema electoral con el objetivo de voltearlo a Carlos Menem y beneficiar a su delfín patagónico. Algún día, otro sector lo hará con los Kirchner. Con distintos rostros, es la misma debilidad institucional que asuela a los argentinos desde hace 80 años y, de vez en cuando, reaparece, rejuvenecida y adaptada a los nuevos tiempos, pero con los vicios de siempre.
¡El Chivo o yo!
Si bien en el invierno pasado, en ocasión de las internas santafesinas, reutemistas y kirchneristas negociaron hasta último momento y sobre la hora se repartieron el dominio de la mesa ejecutiva y el congreso del PJ, en este marco es poco probable que se reedite ese pacto. Tanto es así que la más encumbrada vocera de Carlos Reutemann, y copiloto en el bloque Santa Fe Federal de Senadores, Roxana Latorre, además de anticipar el rechazo al adelantamiento, advirtió que no habría margen para acordar una lista única con el sector del jefe del bloque oficialista de diputados nacionales, Agustín Rossi, que también pretende la reelección. Además, sin tiempo para convocar a internas, el Lole podría reclamar la prioridad para diseñar las listas, y ya amenazó con competir por fuera de las estructuras del peronismo si se atrevieran a desairarlo. Tal vez esa sola insinuación rupturista del gran elector baste para que los congresales rossistas reconozcan el liderazgo reutemista. En tal caso, el destino del Chivo no sería la reelección, sino un ministerio u otro alto cargo en la Nación, claro que a costa de resignar su influencia territorial.
Mientras tanto, en el sur santafesino, donde la mayoría de los intendentes y jefes comunales se pronunciaron -con mayor o menor énfasis- a favor de los reclamos de políticas agropecuarias razonables, al mismo tiempo que tomaban distancia de los Kirchner y fortalecían los lazos con el reutemismo, se precipita una situación inesperada con esta factible superposición de comicios, porque en distritos donde el conflicto agropecuario sigue dividiendo las aguas, ni siquiera alcanzará con declaraciones de prescindencia para seducir a un electorado que, según las mediciones de imagen en la región, perdió todo atisbo de simpatía hacia el matrimonio presidencial.
Así pues, un beneficiado por el adelantamiento de las elecciones -y el atraso en la calidad institucional- será el Lole, que no correrá en soledad contra la coalición binnerista, sino que podrá traccionar en sintonía con sus fornidas bases municipales y comunales, que también sonríen con el volantazo presidencial que les devuelve la compañía de Reutemann. Aunque para que la felicidad sea completa deberán evitar que Rossi y los suyos cuelen la impronta kirchnerista en la sábana horizontal. “Ir en la misma boleta con el Chivo, que hoy no puede caminar en ningún pueblo de la provincia, es una mochila que el Lole no creo que se cargue… por algo dio el portazo en el Frente para la Victoria”, aseveró un dirigente del reutemismo local.
En síntesis, la prioridad es excluir a Rossi y, luego, provincializar la elección para alejarse de los K.
Al mismo tiempo, se conoce que el gobierno santafesino está evaluando contrarreloj las complicaciones ocasionadas por la forzada unificación de dos comicios de distinta naturaleza, pues al mismo tiempo que se elegirían legisladores nacionales, se seleccionarán precandidatos en las primarias que recién el 30 de agosto se postularán para los cargos públicos en las generales. Incluso, cada comicio requiere un padrón distinto, y mientras en el nacional la votación es obligatoria, en la primaria es posible excusarse mediante un sencillo trámite previo.
Nada de prescindencia
En el plano local, el intendente y jefe del PJ, José Freyre, se había apresurado a fundar un enclave de prescindencia, aunque con leve inclinación hacia el reutemismo -salvo en su pronunciamiento favorable a la alteración del cronograma-, pero el apuro kirchnerista por acortar los tiempos, también podría obligarlo a establecer posiciones más rotundas (¿apelará a la Liga de Intendentes para guarecerse de urgencia en una tercera posición?). Sin dudas, a estas alturas ya no habrá resquicios para la pragmática estrategia ventilada por un operador peronista de reconocidas lealtades sucesivas: “Tenemos que armar una lista de unidad, muchachos, así los reutemistas hacen campaña en el centro y nosotros, los kirchneristas, vamos a los barrios”, simplificó.
Casi al mismo tiempo, en otra de sus episódicas irrupciones mediáticas, el ex intendente Roberto Scott volvía a incomodar a su sucesor en el Sillón de Aufranc, reiterando sus afinidades con los K, quizá en esta etapa por coincidencias ideológicas, aunque el año pasado la excusa para que Poroto se alejara del Tino Spinozzi en la interna provincial era el temor a las represalias pingüinas contra la ciudad. “Kirchner es muy duro y no perdona”, había deslizado Scott, con honestidad brutal.
Dispuestos a cualquier cosa para conservar el poder y frenar la diáspora, incluso embestir contra sus propios compromisos públicos, los Kirchner oficializaron el adelantamiento y lanzaron el Operativo Clamor para que Néstor lidere la lista en tierras bonaerenses, pero esa no es, en absoluto, la situación venadense, donde Freyre aún no puede convencer al secretario coordinador Hernán Roma (¿podrá hacerlo antes de la medianoche del 30 de marzo?) para que sea el número uno de su nómina de concejales; lejos de los clamores populares, la incertidumbre local propicia el florecimiento de nombres y más nombres, como el edil Miguel Pedrola; un secretario/a del gabinete y un empresario “de mediana edad”. Cualquiera de ellos tendría que enfrentar en las primarias de junio al candidato de la agrupación peronista “17 de Octubre-Lealtad”, que se confirmará en los próximos días entre el líder del sector, el lucifuercista Jorge Viano, y la concejala Patricia Romero. En este sentido, así como el caprichoso adelantamiento reaviva la interna en cada distrito santafesino entre los K y los reutemistas, divididos por las alambradas del campo; en la primaria del PJ local, porotistas y vianistas también reactivarán sus viejos pleitos partidarios, exacerbados por los antagonismos en torno a las tarifas y la concesión del servicio eléctrico. Además, si se afirma la versión de que el porotismo no cederá puestos expectantes en la lista de concejales a los rossistas Julio Eggimann y Oscar Barotto, no habría que descartar el surgimiento de una tercera y despechada opción en las internas del Frente para la Victoria, que le restaría algunos votos al oficialismo, pero le facilitaría el discurso de despegue del kirchnerismo al cual deberán apelar, en sintonía con el Lole en la provincia, muy a pesar de los consejos del siempre influyente caudillo Roberto Scott, el ornitólogo que ahora también adora a los pingüinos.
(Publicado el martes 17 de marzo de 2009 en El Informe)
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