La semana política se había inaugurado con los primeros escarceos por la presidencia del Concejo, promediando la misma se precipitaron todas las postulaciones y, sobre el cierre, puede anticiparse que Miguel Pedrola retomará el cargo en la sesión a realizarse el miércoles 10 de diciembre, una jornada histórica en la que los argentinos festejaremos los 25 años de la restauración democrática. En busca de recuperar el protagonismo cedido durante un año y medio al aliado radical Delfor Hernández, los cuatro concejales justicialistas acudieron a la Intendencia para plantearle al intendente José Freyre que había llegado el momento de volver a la Presidencia, pero esta vez no lo hicieron desde la dispersión y a la espera de una bajada de línea, sino que antes habían conciliado defender la postulación de Pedrola. Casi en la misma época, después de largo tiempo de mutua indiferencia, Freyre consultó sobre el tema al senador provincial y presidente del PJ santafesino, Ricardo Spinozzi, quien se mostró complacido con la nominación de Pedrola para presidir el Concejo, aunque lo más trascendente haya sido el acercamiento entre los dos jóvenes referentes del peronismo venadense.
Aun cuando en la Intendencia consideran “inviable” que la oposición coincida -con sus cinco votos- en un candidato alternativo, la decisión es ir un poco más allá de los cuatro ediles propios para consagrar a Pedrola, y así es que arrancaron las negociaciones con el socialista Roberto Meier y el boinablanca Delfor Hernández, a la vez que habrían descartado cualquier relación con los socialistas Oscar Pieroni y Fabián Vernetti y la lucifuercista Patricia Romero, precisamente los tres ediles más distantes del universo oficialista.
En este marco, uno de los más fuertes cimbronazos políticos del 10 de diciembre lo podría protagonizar el Tío, tal vez no por inesperado, pero sí por consumar una escandalosa ruptura en las entrañas del socialismo. Orgánico, reservado y disciplinado, el partido de la rosa no generaba estas rispideces, hasta que desembarcaron los pasionales pueblenses, con sus internas a cuesta.
Hasta ahora, todo indica que Meier desacatará la decisión de apoyar la candidatura presidencial de Pieroni impulsada por el PS; y, por el contrario, optaría por acompañar la designación de Pedrola, como lo hizo siempre que el scottismo promovió candidatos propios, tales como Jorge Lagna y el mismo Pedrola. Cabe recordar que en las dos elecciones de presidente del Concejo realizadas el año pasado, el Tío votó en abril (las postergadas desde diciembre de 2006) a Claudio Natali -se desempató por sorteo- y en diciembre último lo hizo por Pieroni, pero en ambas ocasiones el candidato del oficialismo era el radical Hernández. Esta vez, con un peronista bendecido desde la Intendencia, Meier retomaría la tradición y, según cuentan en los corrillos parlamentarios, hasta podría adueñarse de la vicepresidencia 1ª, a cambio de dicho respaldo. En tanto, Delfor, ya resignado a volver a la banca, aspiraría a ese mismo cargo con el que tentarían a Meier, aunque también podría abrocharse un acuerdo global con el radical como vice 2º, con lo cual Pedrola asumiría fortalecido con una mayoría de seis votos.
Entre otras especulaciones, también se contempló la alternativa -con la presunta venia de Meier- de que en el marco de un arreglo político aún más amplio, el cargo de vice 1º sea para Pieroni, otorgándole ocho votos al candidato a presidente del oficialismo (con la suma de las voluntades de Vernetti y el propio Pieroni), aunque esta versión luce bastante enclenque, porque el socialismo ya se expresó públicamente, y en duros términos, acerca de las gestiones de Pedrola y Hernández al comando del Concejo, y de ningún modo aceptaría volver sobre sus pasos para sostener a Pedrola, aun cuando se lo recompense con la vicepresidencia 1ª para uno de los suyos. Además, se conoce que el sub-bloque integrado por Pieroni y Vernetti deplora las estrategias de co-gobierno del Tío Meier, más allá de admitir -en voz baja- que el intendente Freyre está a punto de superar el primer año de mandato sin un ápice de desgaste; por el contrario, algunas encuestas recientes lo ubican mejor aún que cuando resultó electo para gobernar la ciudad. Sin embargo, como en las elecciones legislativas se registra una mayor dispersión del voto, el ala dura del socialismo pretendería marcar la cancha y no ceder más terreno ante otros grupos partidarios de marcado perfil opositor, como el que lidera la vianista Romero, o el espacio que recrearía el año venidero el radical binnerista Lisandro Enrico, en su regreso al escenario político local.
El oficialismo ya tomó la decisión de recuperar la Presidencia del Concejo, y para ello cuenta con los cuatro votos que, en este contexto, serían suficientes, pero de todos modos se propone tejer acuerdos con los opositores más afines, Meier y Hernández, que ya no es tan dócil como tiempo atrás, aunque en la Intendencia se jactan de que “en los grandes temas” podrían contar con su voto. Para ellos dos serían las vicepresidencias en danza, y también se los abastecería de una línea directa con Freyre, porque el objetivo es tenerlos cerca para encarar futuras negociaciones. En tanto, Pieroni, Romero -ambos irían por la reelección- y Vernetti, se repartirían el ancho callejón opositor, un poco por decisión propia, otro poco por deserciones ajenas.
En síntesis, el porotismo no desconocerá al Concejo como lo hacía el scottismo, pero intentará controlarlo con astutas alianzas, al menos hasta diciembre del año próximo, cuando pueda reunir la mayoría legislativa propia y ya no necesite depender de terceros.
El análisis político de la semana. Encuestas. Reflexiones. Chismes. Notas de archivo. Un espacio para pensar.
El presidente del Concejo será oficialista, si el oficialismo quiere
Los conciliábulos por la presidencia del Concejo venadense para el período 2008-2009 se desarrollaban hasta la semana pasada en estricto off the reccord, pero desde el último lunes se comenzaron a marcar las posiciones más rotundamente, sobre todo de los bloques que se despegan de eventuales respaldos a los concejales que en los últimos años acapararon el cargo presidencial en el cuerpo legislativo: el radical Delfor Hernández y el justicialista Miguel Pedrola.
En principio, el actual presidente -de procedencia dematiísta- intentaría articular una alianza para conservar el privilegiado sitial hasta el vencimiento de su mandato, pero serían mínimas las posibilidades de reeditar una negociación con el oficialismo porotista, como un año atrás. En primer lugar, porque la UCR, ante la cercanía de las campañas por el recambio de cinco bancas, estaría dispuesta a recuperar el perfil opositor y, además, porque la mesa chica de la Intendencia, ante la ausencia de ofertas presentables (la despechada denuncia de los bolsones habría dañado la precandidatura a concejal del supersecretario de Promoción Social, Germán Mastri), ahora no descarta acudir a Pedrola, un experimentado negociador en las lides legislativas, que sería más valioso aún para el intendente José Freyre en un año donde la gestión estará condicionada por los comicios primarios y generales.
Un dato trascendente para la evaluación de esta pulseada lo aportó ayer la presidenta del Partido Socialista local, Rosana Bellatti, advirtiendo que de ningún modo apoyarían la candidatura de Pedrola para la Presidencia, ni tampoco la de Hernández. Con esta posición, se ratifica un cambio de rumbo de la centro-izquierda vernácula, pues durante su trayectoria política, los pueblenses -hoy casi todos en el PS- habituaron a los venadenses a votar para presidente por el candidato que impulsaba el oficialismo, con el argumento de no entorpecer las relaciones entre la Intendencia y el Concejo. “No le demos razones a Scott para gobernar desconociendo la función legislativa”, insistía en diciembre de 2001 el recién llegado Meier, desatando la irritación de los radicales, aún sedientos de revancha. Sin embargo, el año pasado el liderazgo del Tío se quebrantó internamente y, además, se precipitaron episodios que ayudaron a romper la tradición pro-oficialista inaugurada por Meier. Todo empezó en la disputa por la Presidencia que no se pudo dirimir -por falta de acuerdo- en diciembre de 2006, y se postergó hasta abril de 2007, con la particularidad de que los antagonistas eran opositores: Delfor Hernández (con el aval scottista) y Claudio Natali, que además del apoyo de Meier y Oscar Pieroni, recibió el voto del radical Lisandro Enrico, priorizando los espacios compartidos en el armado del Frente Progresista. En aquella definición por sorteo del mes de abril, el azar favoreció a Delfor, que en diciembre último fue ratificado en el cargo a través de la mayoría formada por los concejales porotistas y el propio Hernández, a partir de la asunción de la nueva composición legislativa. En esa ocasión, sin candidatos oficialistas a la vista, el bloque socialista había propuesto como presidente a Pieroni, en tanto que, fiel a su estilo, la vianista Patricia Romero se quedó con su propio voto.
Para el mes entrante entonces, la novedad política más significativa es que los socialistas, aun cuando el oficialismo presentara un candidato propio (en lugar de aliarse con un “opositor”), impulsarían como presidente a uno de los suyos, Oscar Pieroni -autor de un proyecto para modificar integralmente la estructura interna del cuerpo-, con el decidido respaldo de Fabián Vernetti. Sin rodeos, para los binneristas venadenses, las presidencias de Pedrola y de Hernández fueron “pésimas”, y entre los comunes denominadores de ambas señalan que el trabajo de las comisiones escasea; los proyectos duermen hasta caerse al archivo; y no hay transparencia en el manejo de los recursos. Sin el liderazgo de otrora y anticipado por el otro sub-bloque socialista, Meier deberá optar entre la disciplina partidaria o insistir en su clásica posición de acompañar al bendecido desde el Sillón de Aufranc. Mientras tanto, otros habitué de los pasillos municipales arguyen que si la “Operación Pedrola” abortara, la Intendencia tentaría al Tío como candidato presidencial, así como antes sucedió con Delfor.
Más allá de estas especulaciones, después de un año y medio de sugestivas cesiones, es muy factible que el oficialismo recobre la Presidencia del Concejo haciendo valer su condición de primera minoría. A estas alturas, si bien numéricamente la sumatoria es posible, no hay margen político para que los cinco ediles opositores coincidan en un candidato alternativo. No sólo por la posición que podría adoptar Meier en sintonía con el porotismo, sino porque ya circulan los nombres de Hernández, Pieroni y Romero -cada uno por su lado- como aspirantes a la poltrona mayor de Vías y Obras.
Todo depende de la Intendencia, que deberá acostumbrarse a no renunciar al protagonismo político, porque es casi un hecho que en diciembre de 2009 tendrá, al menos -obteniendo sólo dos de las cinco bancas en juego-, un fornido bloque de cinco concejales, esto es, una mayoría propia inédita para este sector, que colocaría al porotismo en un escenario ideal para afrontar la última mitad del mandato. No obstante, las minorías opositoras, cuando no tienen chances -como ahora- de construir mayorías en las votaciones, suelen adoptar estrategias más combativas e incómodas para los intendentes. En este sentido, es clave la figura del presidente del cuerpo para amalgamar criterios de trabajo y mantener el diálogo con los bloques opositores. Aunque suene extraño, la Presidencia del Concejo que más debe interesarle a Freyre no es la que se elegirá en pocos días, sino la del año próximo, cuando obtenga la mayoría oficialista en el cuerpo legislativo. “Se necesita político venadense con cintura de diplomático para importante cargo público”, barruntan con un año de anticipación en San Martín y Marconi, aunque jamás se atreverían a publicarlo en los avisos clasificados.
(Publicado el miércoles 26 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
En principio, el actual presidente -de procedencia dematiísta- intentaría articular una alianza para conservar el privilegiado sitial hasta el vencimiento de su mandato, pero serían mínimas las posibilidades de reeditar una negociación con el oficialismo porotista, como un año atrás. En primer lugar, porque la UCR, ante la cercanía de las campañas por el recambio de cinco bancas, estaría dispuesta a recuperar el perfil opositor y, además, porque la mesa chica de la Intendencia, ante la ausencia de ofertas presentables (la despechada denuncia de los bolsones habría dañado la precandidatura a concejal del supersecretario de Promoción Social, Germán Mastri), ahora no descarta acudir a Pedrola, un experimentado negociador en las lides legislativas, que sería más valioso aún para el intendente José Freyre en un año donde la gestión estará condicionada por los comicios primarios y generales.
Un dato trascendente para la evaluación de esta pulseada lo aportó ayer la presidenta del Partido Socialista local, Rosana Bellatti, advirtiendo que de ningún modo apoyarían la candidatura de Pedrola para la Presidencia, ni tampoco la de Hernández. Con esta posición, se ratifica un cambio de rumbo de la centro-izquierda vernácula, pues durante su trayectoria política, los pueblenses -hoy casi todos en el PS- habituaron a los venadenses a votar para presidente por el candidato que impulsaba el oficialismo, con el argumento de no entorpecer las relaciones entre la Intendencia y el Concejo. “No le demos razones a Scott para gobernar desconociendo la función legislativa”, insistía en diciembre de 2001 el recién llegado Meier, desatando la irritación de los radicales, aún sedientos de revancha. Sin embargo, el año pasado el liderazgo del Tío se quebrantó internamente y, además, se precipitaron episodios que ayudaron a romper la tradición pro-oficialista inaugurada por Meier. Todo empezó en la disputa por la Presidencia que no se pudo dirimir -por falta de acuerdo- en diciembre de 2006, y se postergó hasta abril de 2007, con la particularidad de que los antagonistas eran opositores: Delfor Hernández (con el aval scottista) y Claudio Natali, que además del apoyo de Meier y Oscar Pieroni, recibió el voto del radical Lisandro Enrico, priorizando los espacios compartidos en el armado del Frente Progresista. En aquella definición por sorteo del mes de abril, el azar favoreció a Delfor, que en diciembre último fue ratificado en el cargo a través de la mayoría formada por los concejales porotistas y el propio Hernández, a partir de la asunción de la nueva composición legislativa. En esa ocasión, sin candidatos oficialistas a la vista, el bloque socialista había propuesto como presidente a Pieroni, en tanto que, fiel a su estilo, la vianista Patricia Romero se quedó con su propio voto.
Para el mes entrante entonces, la novedad política más significativa es que los socialistas, aun cuando el oficialismo presentara un candidato propio (en lugar de aliarse con un “opositor”), impulsarían como presidente a uno de los suyos, Oscar Pieroni -autor de un proyecto para modificar integralmente la estructura interna del cuerpo-, con el decidido respaldo de Fabián Vernetti. Sin rodeos, para los binneristas venadenses, las presidencias de Pedrola y de Hernández fueron “pésimas”, y entre los comunes denominadores de ambas señalan que el trabajo de las comisiones escasea; los proyectos duermen hasta caerse al archivo; y no hay transparencia en el manejo de los recursos. Sin el liderazgo de otrora y anticipado por el otro sub-bloque socialista, Meier deberá optar entre la disciplina partidaria o insistir en su clásica posición de acompañar al bendecido desde el Sillón de Aufranc. Mientras tanto, otros habitué de los pasillos municipales arguyen que si la “Operación Pedrola” abortara, la Intendencia tentaría al Tío como candidato presidencial, así como antes sucedió con Delfor.
Más allá de estas especulaciones, después de un año y medio de sugestivas cesiones, es muy factible que el oficialismo recobre la Presidencia del Concejo haciendo valer su condición de primera minoría. A estas alturas, si bien numéricamente la sumatoria es posible, no hay margen político para que los cinco ediles opositores coincidan en un candidato alternativo. No sólo por la posición que podría adoptar Meier en sintonía con el porotismo, sino porque ya circulan los nombres de Hernández, Pieroni y Romero -cada uno por su lado- como aspirantes a la poltrona mayor de Vías y Obras.
Todo depende de la Intendencia, que deberá acostumbrarse a no renunciar al protagonismo político, porque es casi un hecho que en diciembre de 2009 tendrá, al menos -obteniendo sólo dos de las cinco bancas en juego-, un fornido bloque de cinco concejales, esto es, una mayoría propia inédita para este sector, que colocaría al porotismo en un escenario ideal para afrontar la última mitad del mandato. No obstante, las minorías opositoras, cuando no tienen chances -como ahora- de construir mayorías en las votaciones, suelen adoptar estrategias más combativas e incómodas para los intendentes. En este sentido, es clave la figura del presidente del cuerpo para amalgamar criterios de trabajo y mantener el diálogo con los bloques opositores. Aunque suene extraño, la Presidencia del Concejo que más debe interesarle a Freyre no es la que se elegirá en pocos días, sino la del año próximo, cuando obtenga la mayoría oficialista en el cuerpo legislativo. “Se necesita político venadense con cintura de diplomático para importante cargo público”, barruntan con un año de anticipación en San Martín y Marconi, aunque jamás se atreverían a publicarlo en los avisos clasificados.
(Publicado el miércoles 26 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
La pugna por presidir el Concejo descifra las tendencias políticas
En las proximidades del 10 de diciembre, y en coincidencia con los 25 años de la restauración democrática en la Argentina, los concejales venadenses deberán renovar las autoridades del cuerpo, es decir, la Presidencia y las dos vicepresidencias. El cargo, aun cuando no tiene en el ámbito municipal la influencia de una vicepresidencia en la Nación o una vicegobernación en la provincia, representa la segunda responsabilidad política de la ciudad, luego del intendente municipal; incluso, lo reemplaza en su ausencia. Además, las negociaciones entre los distintos bloques que desembocan año tras año en la designación del presidente suelen ofrecer valiosas pistas acerca del comportamiento y las tendencias de cada uno de los sectores. En 2006, por ejemplo -en rigor la elección se postergó hasta abril del año siguiente-, la novedad fue la nominación por sorteo de Delfor Hernández, después de un insistente empate con el pueblense Claudio Natali. El año pasado, se generó otra sorpresa, con la reelección del médico radical, pero mediante el inédito apoyo del bloque scottista. En ese momento, a partir de una las primeras decisiones políticas del flamante intendente José Freyre, se reveló cierta “desconfianza” en su núcleo parlamentario, constituido por Miguel Pedrola, Bibiana Pieli, Gustavo Giner y la debutante Norma Orlanda. Incluso trascendió que, en última instancia, Freyre le había trasladado la responsabilidad de conciliar el candidato a los cuatro ediles mencionados, aunque ellos tampoco consiguieron ponerse de acuerdo en una figura de consenso.
Así fue como Delfor, un áspero combatiente de la inserción boinablanca en la coalición binnerista santafesina, resultó ratificado en la presidencia, despertando sospechas entre propios y extraños, y hasta comentarios irónicos por la presunta alianza entre grupos irreconciliables, como el scottismo y el dematiísmo. Sin embargo, después de algunas votaciones que lo vincularon con los intereses del oficialismo, en los últimos tiempos Hernández recuperó algunos rasgos opositores, como en el reciente debate por la aprobación de la venta de terrenos municipales para saldar la deuda con el Banco del Chaco por la red de agua, que había contraído el gobierno radical, y que su sucesor desconoció irresponsablemente. En esta oportunidad, el presidente del Concejo, respondiendo con fidelidad a su padrino político, fue el primero que repudió el intento oficialista de regularizar las acreencias pero, claro está, eludiendo cualquier discusión sobre las desacertadas estrategias scottistas en el tratamiento de las deudas generadas en los ’90, como consecuencia de la caída del Banco Integrado Departamental, mecenas financiero de la Municipalidad venadense en aquellos tiempos de la plata dulce. De todos modos, el súbito viraje delforista no solo obedecería a la reaparición de Roberto Scott para atacar a De Mattía, el síndico Juan Venturini y otros rivales políticos, sino también al incipiente reagrupamiento de la UCR local, que después de largos años de diáspora, al menos este mes consiguió reunir en un almuerzo a sus principales referentes de las últimas décadas, con motivo del festejo del 25º aniversario del histórico triunfo electoral de Raúl Alfonsín. Se dice que, en ese cónclave partidario, una de las coincidencias fue recobrar un perfil más nítidamente opositor del radicalismo respecto del gobierno de Freyre, y ese sentido debería interpretarse el realineamiento de Hernández, más aún conociendo que el secretario parlamentario santafesino, Lisandro Enrico, quien no se caracteriza por su “complacencia” con el oficialismo, ya tendría “casi tomada” la resolución de competir en las primarias binneristas del año próximo para liderar en las generales la nómina legislativa de dicho sector.
En este marco, hasta ahora, ninguno de los concejales se pronunció públicamente sobre la renovación de autoridades, pero en los corrillos de Sarmiento y Alem trascendieron al menos dos nombres: el de Hernández, que tal vez no se beneficie nuevamente con el apoyo oficialista. Un poco porque él mismo podría ratificar en los próximos pasos su distanciamiento de la Intendencia, y otro poco porque Miguel Pedrola contaría en esta ocasión con el consentimiento de Freyre para regresar a la Presidencia, y también con el apoyo del bloque socialista, que suele inclinarse en estas circunstancias por el postulante del oficialismo. Luego, este probable reconocimiento porotista a la figura del infectólogo podría anticipar su candidatura a la reelección como concejal el año próximo, que al mismo tiempo representaría un gesto de buena voluntad de Freyre hacia el senador provincial Ricardo Spinozzi, que tiene a Pedrola entre sus colaboradores más próximos. Las hoscas relaciones entre el Tino y Freyre se habían deteriorado un poco más en las internas partidarias del último invierno, y ahora, Pedrola, que anhelaba recalar por fin en un cargo ejecutivo a partir de 2009, estaría cerca de continuar su carrera política como concejal de la ciudad y, además, como máxima autoridad del cuerpo. No sólo eso: el relanzamiento político de Miguel Pedrola con la bendición porotista podría significar que Spinozzi postergue una vez más su irrupción en la escena política local enfrentando las formaciones de origen scottista. También habría otros motivos: a pesar de la crisis, y con casi un año de gestión, la imagen positiva del intendente José Freyre luciría intacta, según las últimas encuestas.
(Publicado el lunes 24 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Así fue como Delfor, un áspero combatiente de la inserción boinablanca en la coalición binnerista santafesina, resultó ratificado en la presidencia, despertando sospechas entre propios y extraños, y hasta comentarios irónicos por la presunta alianza entre grupos irreconciliables, como el scottismo y el dematiísmo. Sin embargo, después de algunas votaciones que lo vincularon con los intereses del oficialismo, en los últimos tiempos Hernández recuperó algunos rasgos opositores, como en el reciente debate por la aprobación de la venta de terrenos municipales para saldar la deuda con el Banco del Chaco por la red de agua, que había contraído el gobierno radical, y que su sucesor desconoció irresponsablemente. En esta oportunidad, el presidente del Concejo, respondiendo con fidelidad a su padrino político, fue el primero que repudió el intento oficialista de regularizar las acreencias pero, claro está, eludiendo cualquier discusión sobre las desacertadas estrategias scottistas en el tratamiento de las deudas generadas en los ’90, como consecuencia de la caída del Banco Integrado Departamental, mecenas financiero de la Municipalidad venadense en aquellos tiempos de la plata dulce. De todos modos, el súbito viraje delforista no solo obedecería a la reaparición de Roberto Scott para atacar a De Mattía, el síndico Juan Venturini y otros rivales políticos, sino también al incipiente reagrupamiento de la UCR local, que después de largos años de diáspora, al menos este mes consiguió reunir en un almuerzo a sus principales referentes de las últimas décadas, con motivo del festejo del 25º aniversario del histórico triunfo electoral de Raúl Alfonsín. Se dice que, en ese cónclave partidario, una de las coincidencias fue recobrar un perfil más nítidamente opositor del radicalismo respecto del gobierno de Freyre, y ese sentido debería interpretarse el realineamiento de Hernández, más aún conociendo que el secretario parlamentario santafesino, Lisandro Enrico, quien no se caracteriza por su “complacencia” con el oficialismo, ya tendría “casi tomada” la resolución de competir en las primarias binneristas del año próximo para liderar en las generales la nómina legislativa de dicho sector.
En este marco, hasta ahora, ninguno de los concejales se pronunció públicamente sobre la renovación de autoridades, pero en los corrillos de Sarmiento y Alem trascendieron al menos dos nombres: el de Hernández, que tal vez no se beneficie nuevamente con el apoyo oficialista. Un poco porque él mismo podría ratificar en los próximos pasos su distanciamiento de la Intendencia, y otro poco porque Miguel Pedrola contaría en esta ocasión con el consentimiento de Freyre para regresar a la Presidencia, y también con el apoyo del bloque socialista, que suele inclinarse en estas circunstancias por el postulante del oficialismo. Luego, este probable reconocimiento porotista a la figura del infectólogo podría anticipar su candidatura a la reelección como concejal el año próximo, que al mismo tiempo representaría un gesto de buena voluntad de Freyre hacia el senador provincial Ricardo Spinozzi, que tiene a Pedrola entre sus colaboradores más próximos. Las hoscas relaciones entre el Tino y Freyre se habían deteriorado un poco más en las internas partidarias del último invierno, y ahora, Pedrola, que anhelaba recalar por fin en un cargo ejecutivo a partir de 2009, estaría cerca de continuar su carrera política como concejal de la ciudad y, además, como máxima autoridad del cuerpo. No sólo eso: el relanzamiento político de Miguel Pedrola con la bendición porotista podría significar que Spinozzi postergue una vez más su irrupción en la escena política local enfrentando las formaciones de origen scottista. También habría otros motivos: a pesar de la crisis, y con casi un año de gestión, la imagen positiva del intendente José Freyre luciría intacta, según las últimas encuestas.
(Publicado el lunes 24 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Nuevas elecciones para un viejo vecinalismo
A principio de año, se proyectaba un escenario propicio para corregir los históricos inconvenientes con los padrones para las elecciones de las comisiones vecinales. Sin comicios de intendente ni de concejales, el acuerdo político asomaba más cercano. Votar en las 20 comisiones el mismo domingo del año y, además, hacerlo con un padrón nacional desagregado por barrios, se imponía como un progreso significativo, a los efectos de limitar la influencia de los aparatos, tanto en la jornada comicial como, previamente, en la elaboración de los padrones. Una vez resuelta esta cuestión elemental de la transparencia electoral, estarían dadas las condiciones para abrir el debate conceptual acerca del rol del vecinalismo. Pero basta repasar las páginas de los diarios para comprobar que nada cambió lo suficiente como para despertar expectativas. El 10 de diciembre se cumplirán 25 años desde la restauración democrática en la Argentina, y aunque, por lo general, no quedan dudas sobre la elección de Presidente, gobernadores, intendentes y concejales, en las comisiones vecinales se conserva ese tufillo de las metodologías amañadas de otros tiempos. Es inadmisible que los responsables del área municipal de vecinales aún no hayan conseguido establecer un sistema electoral que sea creíble para la ciudadanía y, en consecuencia, fortalezca la representatividad de las distintas comisiones.
Con el gastado ardid de los empadronamientos barriales, la incorporación de nuevos votantes es controlada por los vecinalistas en funciones. De este modo, no sorprende a nadie que en 12 de los 20 barrios se hayan presentado listas únicas ligadas políticamente al gobierno municipal. En tales condiciones, hasta el armado de una lista de candidatos no oficialista se transforma en una misión hazañosa. Así pues, los próximos dirigentes barriales no tendrán la indispensable legitimidad para plantear las prioridades de sus respectivos sectores. En rigor, es aquí donde se plantea el debate de fondo acerca del rol del vecinalismo que, en nuestra ciudad, salvo excepciones, es entendido como la representación del intendente ante los vecinos, y no como tendría que suceder, con el jefe de la vecinal como el delegado de los intereses de los vecinos ante la Intendencia y el Concejo. Sin dudas, los venadenses asistimos a una flagrante distorsión de funciones, que ayuda a incrementar la indiferencia de la mayoría de la gente, simplemente porque no le descubre sentido a la militancia vecinal y, además, porque intuye procedimientos viciados desde el vamos.
El vecinalismo que contribuye a transformar su lugar en el mundo es el que tiene vida propia, el que no se guarece bajo el ala del gobierno de turno. En este caso, sólo tributará como apéndice del proyecto político del oficialismo, pero jamás tendrá autonomía para operar en representación de los vecinos del barrio. La ciudad necesita mucho más que eso. Necesita una dirigencia barrial jerarquizada, legitimada y preparada, incluso, para definir prioridades presupuestarias municipales en sus sectores a través de mecanismos participativos. Pero estamos lejos. Con estos métodos electorales más dignos de la década infame que del tercer milenio, y con tan obscena dependencia del poder político, estamos lejos.
(Publicado el jueves 20 de noviembre de 208 en diario El Informe)
Con el gastado ardid de los empadronamientos barriales, la incorporación de nuevos votantes es controlada por los vecinalistas en funciones. De este modo, no sorprende a nadie que en 12 de los 20 barrios se hayan presentado listas únicas ligadas políticamente al gobierno municipal. En tales condiciones, hasta el armado de una lista de candidatos no oficialista se transforma en una misión hazañosa. Así pues, los próximos dirigentes barriales no tendrán la indispensable legitimidad para plantear las prioridades de sus respectivos sectores. En rigor, es aquí donde se plantea el debate de fondo acerca del rol del vecinalismo que, en nuestra ciudad, salvo excepciones, es entendido como la representación del intendente ante los vecinos, y no como tendría que suceder, con el jefe de la vecinal como el delegado de los intereses de los vecinos ante la Intendencia y el Concejo. Sin dudas, los venadenses asistimos a una flagrante distorsión de funciones, que ayuda a incrementar la indiferencia de la mayoría de la gente, simplemente porque no le descubre sentido a la militancia vecinal y, además, porque intuye procedimientos viciados desde el vamos.
El vecinalismo que contribuye a transformar su lugar en el mundo es el que tiene vida propia, el que no se guarece bajo el ala del gobierno de turno. En este caso, sólo tributará como apéndice del proyecto político del oficialismo, pero jamás tendrá autonomía para operar en representación de los vecinos del barrio. La ciudad necesita mucho más que eso. Necesita una dirigencia barrial jerarquizada, legitimada y preparada, incluso, para definir prioridades presupuestarias municipales en sus sectores a través de mecanismos participativos. Pero estamos lejos. Con estos métodos electorales más dignos de la década infame que del tercer milenio, y con tan obscena dependencia del poder político, estamos lejos.
(Publicado el jueves 20 de noviembre de 208 en diario El Informe)
El Concejo condicionaría venta de terrenos a "blanqueo" de ingresos por la red de agua
A estas alturas, se habrían esfumado las posibilidades de que la Intendencia obtenga en la sesión legislativa de esta noche la aprobación de la venta de 29 terrenos -emplazados casi todos en el barrio Rivadavia- para saldar la deuda con el Banco del Chaco, que aún tiene en su poder pagarés municipales por la obra de la red de agua potable. Aunque el monto original del pasivo era de cuatro millones de pesos, el año pasado se negoció un arreglo en poco más de un millón. Además, el Concejo había autorizado a la Intendencia a negociar canjes de deuda por bienes de propiedad municipal. Sobre esa base, el intendente José Freyre remitió al cuerpo legislativo un proyecto de ordenanza para saldar dicha deuda. Y enseguida empezaron a sacar cuentas, porque el oficialismo necesita el apoyo de ediles opositores para la aprobación. Sin embargo, a comienzos de semana sufrió el primer revés a esas aspiraciones, apenas se conoció un categórico comunicado firmado por el concejal radical Delfor Hernández, que si bien suele coquetear con el oficialismo, en este tema se despegó rápidamente, quizá en respuesta al ex intendente Roberto Scott y, en menor medida, al actual mandatario José Freyre, que responsabilizan exclusivamente de ese endeudamiento millonario a la administración de Ernesto De Mattía, el referente político de Delfor.
Contundente, el presidente del Concejo recuerda que Scott arengaba a los contribuyentes a no pagar una obra que no servía, pero que hoy se está usando para distribuir el agua potable en la ciudad, al mismo tiempo que se cobraba la contribución de mejoras, pero el dinero, como ahora se sospecha, no se afectaba a una cuenta específica, sino que se desviaba hacia otros fines. “No es justo ni legítimo que tengamos que pagar dos veces”, advierte Hernández en su escrito.
Por su parte, el binomio socialista integrado por Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, sólo estaría dispuesto a considerar esta noche la reglamentación de un marco general para la venta de bienes de propiedad municipal, contemplando una operatoria con mejoramientos de oferta y estableciendo afectaciones específicas para los recursos obtenidos. En cambio, no aprobarían la venta de la treintena de terrenos para abonar la deuda con el Banco del Chaco hasta tanto la Intendencia revele cuánto dinero ingresó en el Fondo de Cancelación de Deudas de Agua Potable y cuál fue su destino. Esta posición, incluso, podría ser acompañada por el edil Roberto Meier. Menos cruentos que Delfor, los socialistas admiten que “a las deudas hay que honrarlas”, pero con esa misma convicción sostienen que tiene que haber “responsabilidades políticas en la función pública” para que se concrete la “condena social” y las malas prácticas administrativas no se alienten a través de la impunidad.
Asimismo, la concejala vianista Patricia Romero, aun cuando coincide en que “las deudas deben ser pagadas”, estima “inapropiada” la enajenación de terrenos para afrontar compromisos generados por la gestión ineficiente del scottismo, que desconoció deudas en lugar de abrir el diálogo con los acreedores y suscribir oportunos planes de pago, en lugar de ocasionar las complicaciones que hoy sufren los venadenses. Además, la legisladora advirtió que antes de ceder propiedades a las apuradas, es indispensable que las autoridades municipales expliquen qué hizo la anterior gestión municipal con el dinero cobrado a los contribuyentes por el sistema de agua potable.
En consecuencia, la Intendencia estaría poco menos que emplazada a presentar los movimientos de aquella “cuenta específica” que, insólitamente, tenía como representante del Concejo en la comisión tripartita al oficialista Gustavo Giner. Mucho después, llegó el reemplazo por el edil radical Lisandro Enrico que, a esas alturas, tampoco pudo interiorizarse del monto de dinero ingresado por el pago de los contribuyentes y, menos aún, conocer el destino del mismo.
Hoy se abrirá una nueva instancia de debate en el recinto deliberativo, donde los concejales tendrán la delicada tarea de comenzar a cancelar las pesadas deudas económicas del pasado, pero sin incurrir en el olvido de las responsabilidades políticas que las generaron, o por contraerlas indebidamente, o por desconocerlas caprichosamente.
Aunque no sería el motivo excluyente del freno al proyecto de la Intendencia, la reciente irrupción de Roberto Scott, salpicando a viejos adversarios y jactándose de sus pleitos judiciales de antaño, habría encolerizado en los últimos días a más de un legislador opositor. Había sido anticipado en un título: “Con su regreso, Scott quebró la calma política que tanto beneficia a Freyre”.
(Publicado el miércoles 19 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Contundente, el presidente del Concejo recuerda que Scott arengaba a los contribuyentes a no pagar una obra que no servía, pero que hoy se está usando para distribuir el agua potable en la ciudad, al mismo tiempo que se cobraba la contribución de mejoras, pero el dinero, como ahora se sospecha, no se afectaba a una cuenta específica, sino que se desviaba hacia otros fines. “No es justo ni legítimo que tengamos que pagar dos veces”, advierte Hernández en su escrito.
Por su parte, el binomio socialista integrado por Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, sólo estaría dispuesto a considerar esta noche la reglamentación de un marco general para la venta de bienes de propiedad municipal, contemplando una operatoria con mejoramientos de oferta y estableciendo afectaciones específicas para los recursos obtenidos. En cambio, no aprobarían la venta de la treintena de terrenos para abonar la deuda con el Banco del Chaco hasta tanto la Intendencia revele cuánto dinero ingresó en el Fondo de Cancelación de Deudas de Agua Potable y cuál fue su destino. Esta posición, incluso, podría ser acompañada por el edil Roberto Meier. Menos cruentos que Delfor, los socialistas admiten que “a las deudas hay que honrarlas”, pero con esa misma convicción sostienen que tiene que haber “responsabilidades políticas en la función pública” para que se concrete la “condena social” y las malas prácticas administrativas no se alienten a través de la impunidad.
Asimismo, la concejala vianista Patricia Romero, aun cuando coincide en que “las deudas deben ser pagadas”, estima “inapropiada” la enajenación de terrenos para afrontar compromisos generados por la gestión ineficiente del scottismo, que desconoció deudas en lugar de abrir el diálogo con los acreedores y suscribir oportunos planes de pago, en lugar de ocasionar las complicaciones que hoy sufren los venadenses. Además, la legisladora advirtió que antes de ceder propiedades a las apuradas, es indispensable que las autoridades municipales expliquen qué hizo la anterior gestión municipal con el dinero cobrado a los contribuyentes por el sistema de agua potable.
En consecuencia, la Intendencia estaría poco menos que emplazada a presentar los movimientos de aquella “cuenta específica” que, insólitamente, tenía como representante del Concejo en la comisión tripartita al oficialista Gustavo Giner. Mucho después, llegó el reemplazo por el edil radical Lisandro Enrico que, a esas alturas, tampoco pudo interiorizarse del monto de dinero ingresado por el pago de los contribuyentes y, menos aún, conocer el destino del mismo.
Hoy se abrirá una nueva instancia de debate en el recinto deliberativo, donde los concejales tendrán la delicada tarea de comenzar a cancelar las pesadas deudas económicas del pasado, pero sin incurrir en el olvido de las responsabilidades políticas que las generaron, o por contraerlas indebidamente, o por desconocerlas caprichosamente.
Aunque no sería el motivo excluyente del freno al proyecto de la Intendencia, la reciente irrupción de Roberto Scott, salpicando a viejos adversarios y jactándose de sus pleitos judiciales de antaño, habría encolerizado en los últimos días a más de un legislador opositor. Había sido anticipado en un título: “Con su regreso, Scott quebró la calma política que tanto beneficia a Freyre”.
(Publicado el miércoles 19 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Ruralistas "escracharon" al actor Raúl Rizzo por manifestaciones contra el campo
Cuatro meses después del voto pacificador de Julio Cobos, la bronca ruralista volvió a estallar con el repudio al artista que, en sus reproches al discurso del vice de CRA, Néstor Roulet, en la ExpoVenado, había involucrado a todas las entidades del agro. Manifestantes de Federación Agraria le exigieron una rectificación y Rizzo les reclamó que abandonaran la alianza con la Sociedad Rural y CRA. “No todos los chacareros son Roulet; no todos los actores son Fernando Siro, estúpido", rezaba la pancarta de “bienvenida” al actor en la puerta del teatro.
No es casual que el vicepresidente Julio Cobos, a cuatro meses de la madrugada del “voto no positivo” que pacificó la Argentina, aún conserve una altísima imagen positiva. Es que la mayoría de la sociedad estaba aterrada por las consecuencias del conflicto del Gobierno con el campo y, sobre todo, porque el matrimonio presidencial, con la notoria intencionalidad de “poner de rodillas” a sus adversarios, había perdido el equilibrio político. Precisamente las autoridades nacionales, las que más racionalidad deben demostrar en sus procedimientos, tensaban la crisis que ellas mismas habían generado con una decisión absurda: gravar con idénticos porcentajes de impuestos a los pequeños chacareros y los grandes terratenientes y fondos de inversión agrarios. Después, con el objetivo de evitar una derrota política inexorable -los Kirchner nunca recobraron los niveles de credibilidad previos a la Resolución 125-, se ofrecieron sucesivas concesiones, en las que el sector ruralista nunca creyó, y siempre con el estilo beligerante de “retroceder pegando”, como si la saludable alternativa del diálogo fuera sinónimo de debilidad o genuflexión.
Como un repique de aquellas aciagas jornadas de confrontaciones, en la tarde noche del domingo último un grupo de productores agropecuarios vinculado a Federación Agraria Argentina, escoltado de tractores y camionetas, orquestó un escrache a los actores Raúl Rizzo y Juan Palomino, que se presentaban en la ciudad de Firmat con la obra teatral “La Tentación”. La tentación es la que no pudieron resistir los ruralistas, que no soportaron la generalización en la réplica de Rizzo al vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, en la ExpoVenado. En su discurso, el dirigente agropecuario había reivindicado la influencia del Ejército, la Iglesia y el campo en los albores de la nacionalidad e, incluso, deslizó que “a ellas debiéramos volver”. Horrorizado, el artista, que justamente se encontraba en nuestra ciudad con la compañía teatral, se pronunció en duros términos, pero no sólo sobre Roulet -al que calificó de “basura”-, sino también contra todo el sector agropecuario. “Que se dejen de joder, porque la violencia no la tienen sólo ellos, y que se dejen de romper las pelotas, porque les vamos a romper las pelotas nosotros. Son mis enemigos, y cuando digo mis enemigos, lo digo en el amplio sentido de la palabra”, había dicho el mes pasado un efusivo Raúl Rizzo ante los micrófonos de Canal 12.
Apenas se enteraron de que el domingo 16 del corriente la obra de Pacho O’Donell se montaría en Firmat, las versiones de un posible escrache se multiplicaron, más aún tratándose de una ciudad combativa cuyo intendente, Carlos Torres, se erigió en el principal referente del departamento General López para numerosos medios nacionales, que coincidieron en elegirlo como hombre de consulta para monitorear la desastrosa situación productiva y económica que generó el frustrado ensayo tributario kirchnerista. Más aún, en los festejos por el 125º aniversario firmatense, el invitado central fue el vicepresidente Cobos.
Poca gente y mucho ruido
A pesar de los intentos de algunos dirigentes políticos y agropecuarios más mesurados por desactivarlo, el escrache se realizó en las puertas mismas del teatro y luego, dos mujeres que habían abonado la entrada, interrumpieron la función apenas iniciada, con insultos a los intérpretes. Los efectos de la represalia ya se habían detectado en la boletería, con una venta muy baja, porque se temía una escalada de agresiones, a pesar de la custodia policial.
Uno de los carteles desplegados por los manifestantes graficaba el estado de ánimo reinante: “No todos los chacareros son Roulet, no todos los actores son Fernando Siro, estúpido", con Rizzo como destinatario, y aludiendo al fallecido artista que había adquirido notoriedad -junto a su esposa Elena Cruz- por sus alabanzas a los militares genocidas.
Previo a la función, el actor recibió a una delegación de los manifestantes, que le pidió una retractación pública para desactivar el escrache, pero los testigos aseguran que Rizzo los corrió por izquierda, retrucándoles que lo haría sin inconvenientes, apenas Federación Agraria abandonara la Comisión de Enlace.
Tratando de justificar la medida, uno de los organizadores ponía el grito en el cielo, responsabilizando de estos remezones a la Casa Rosada: “Es que el Gobierno, lejos de apaciguar las broncas, las reaviva, con brutal resentimiento, ignorando la complicada situación de los productores agropecuarios más débiles, que están desesperados e indefensos, y si no resultaron arrasados en estos meses, es porque la caída de los precios internacionales desvió los fondos de inversión hacia otros negocios financieros más redituables”.
Sin embargo, a veces, hasta una iniciativa justiciera puede condenar a sus protagonistas, ya que estos vulgares escraches -a los que también son muy adeptas las facciones kirchneristas-, impulsados por varias decenas de militantes contra dos, tres, cinco o diez personas inermes, suelen acabar en una fantochada cobarde y filo-fascista que se vuelve políticamente en contra de sus autores. Esa es la figura, más allá de quién esté de cada lado, en el rol de escrachador y escrachado. Existen diversas metodologías para expresar sentimientos de repudio en un conflicto político o gremial, sin necesidad de aproximarse a la violencia explícita que pueden desencadenar los incontrolables comportamientos de masas.
Además, el hecho adquiere aristas tragicómicas, pues los militantes de Federación Agraria y el actor comparten el mismo espacio ideológico del progresismo, aunque no se trató de un episodio aislado, sino que reeditó los encontronazos entre muchos argentinos del campo nacional y popular que difieren en la categorización del actual Gobierno. Para algunos, como Rizzo, la Federación Agraria se derechizó en su alianza con la Sociedad Rural y CRA a través de la Comisión de Enlace (“No nos une el amor, sino el espanto”, habían justificado los nacidos al calor del Grito de Alcorta); para otros, como los propios ruralistas liderados por Eduardo Buzzi, es el kirchnerismo el que se reconcilió con lo peor del peronismo y hoy impulsa un “capitalismo de amigos”, con corrupción y pobreza en ascenso.
Al término de la obra, y después de esperar varias horas para salir del teatro, Raúl Rizzo admitió con pesar: “Fue la función más difícil de mi vida”.
El próximo sábado se abrirá otro capítulo, con otros actores, en la convulsionada Firmat, cuando arriben los mediáticos Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli para participar de una cena con el objetivo de colaborar en la recuperación de Sergio Colonna, el joven productor que fue atropellado por un automóvil y sufrió la amputación de una pierna en el piquete de ruta 33.
(Publicado el martes 18 de noviembre de 2008 en El Informe)
Como un repique de aquellas aciagas jornadas de confrontaciones, en la tarde noche del domingo último un grupo de productores agropecuarios vinculado a Federación Agraria Argentina, escoltado de tractores y camionetas, orquestó un escrache a los actores Raúl Rizzo y Juan Palomino, que se presentaban en la ciudad de Firmat con la obra teatral “La Tentación”. La tentación es la que no pudieron resistir los ruralistas, que no soportaron la generalización en la réplica de Rizzo al vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, en la ExpoVenado. En su discurso, el dirigente agropecuario había reivindicado la influencia del Ejército, la Iglesia y el campo en los albores de la nacionalidad e, incluso, deslizó que “a ellas debiéramos volver”. Horrorizado, el artista, que justamente se encontraba en nuestra ciudad con la compañía teatral, se pronunció en duros términos, pero no sólo sobre Roulet -al que calificó de “basura”-, sino también contra todo el sector agropecuario. “Que se dejen de joder, porque la violencia no la tienen sólo ellos, y que se dejen de romper las pelotas, porque les vamos a romper las pelotas nosotros. Son mis enemigos, y cuando digo mis enemigos, lo digo en el amplio sentido de la palabra”, había dicho el mes pasado un efusivo Raúl Rizzo ante los micrófonos de Canal 12.
Apenas se enteraron de que el domingo 16 del corriente la obra de Pacho O’Donell se montaría en Firmat, las versiones de un posible escrache se multiplicaron, más aún tratándose de una ciudad combativa cuyo intendente, Carlos Torres, se erigió en el principal referente del departamento General López para numerosos medios nacionales, que coincidieron en elegirlo como hombre de consulta para monitorear la desastrosa situación productiva y económica que generó el frustrado ensayo tributario kirchnerista. Más aún, en los festejos por el 125º aniversario firmatense, el invitado central fue el vicepresidente Cobos.
Poca gente y mucho ruido
A pesar de los intentos de algunos dirigentes políticos y agropecuarios más mesurados por desactivarlo, el escrache se realizó en las puertas mismas del teatro y luego, dos mujeres que habían abonado la entrada, interrumpieron la función apenas iniciada, con insultos a los intérpretes. Los efectos de la represalia ya se habían detectado en la boletería, con una venta muy baja, porque se temía una escalada de agresiones, a pesar de la custodia policial.
Uno de los carteles desplegados por los manifestantes graficaba el estado de ánimo reinante: “No todos los chacareros son Roulet, no todos los actores son Fernando Siro, estúpido", con Rizzo como destinatario, y aludiendo al fallecido artista que había adquirido notoriedad -junto a su esposa Elena Cruz- por sus alabanzas a los militares genocidas.
Previo a la función, el actor recibió a una delegación de los manifestantes, que le pidió una retractación pública para desactivar el escrache, pero los testigos aseguran que Rizzo los corrió por izquierda, retrucándoles que lo haría sin inconvenientes, apenas Federación Agraria abandonara la Comisión de Enlace.
Tratando de justificar la medida, uno de los organizadores ponía el grito en el cielo, responsabilizando de estos remezones a la Casa Rosada: “Es que el Gobierno, lejos de apaciguar las broncas, las reaviva, con brutal resentimiento, ignorando la complicada situación de los productores agropecuarios más débiles, que están desesperados e indefensos, y si no resultaron arrasados en estos meses, es porque la caída de los precios internacionales desvió los fondos de inversión hacia otros negocios financieros más redituables”.
Sin embargo, a veces, hasta una iniciativa justiciera puede condenar a sus protagonistas, ya que estos vulgares escraches -a los que también son muy adeptas las facciones kirchneristas-, impulsados por varias decenas de militantes contra dos, tres, cinco o diez personas inermes, suelen acabar en una fantochada cobarde y filo-fascista que se vuelve políticamente en contra de sus autores. Esa es la figura, más allá de quién esté de cada lado, en el rol de escrachador y escrachado. Existen diversas metodologías para expresar sentimientos de repudio en un conflicto político o gremial, sin necesidad de aproximarse a la violencia explícita que pueden desencadenar los incontrolables comportamientos de masas.
Además, el hecho adquiere aristas tragicómicas, pues los militantes de Federación Agraria y el actor comparten el mismo espacio ideológico del progresismo, aunque no se trató de un episodio aislado, sino que reeditó los encontronazos entre muchos argentinos del campo nacional y popular que difieren en la categorización del actual Gobierno. Para algunos, como Rizzo, la Federación Agraria se derechizó en su alianza con la Sociedad Rural y CRA a través de la Comisión de Enlace (“No nos une el amor, sino el espanto”, habían justificado los nacidos al calor del Grito de Alcorta); para otros, como los propios ruralistas liderados por Eduardo Buzzi, es el kirchnerismo el que se reconcilió con lo peor del peronismo y hoy impulsa un “capitalismo de amigos”, con corrupción y pobreza en ascenso.
Al término de la obra, y después de esperar varias horas para salir del teatro, Raúl Rizzo admitió con pesar: “Fue la función más difícil de mi vida”.
El próximo sábado se abrirá otro capítulo, con otros actores, en la convulsionada Firmat, cuando arriben los mediáticos Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli para participar de una cena con el objetivo de colaborar en la recuperación de Sergio Colonna, el joven productor que fue atropellado por un automóvil y sufrió la amputación de una pierna en el piquete de ruta 33.
(Publicado el martes 18 de noviembre de 2008 en El Informe)
Con su regreso, Scott quebró la calma política que tanto beneficia a Freyre
Como el escorpión, el ex intendente Roberto Scott no pudo con su naturaleza, y en los últimos días reapareció aguijoneando con su estilo bravucón, hasta alterar una situación de exasperante calma política cuyo máximo beneficiario era el actual intendente José Freyre, que no ataca a nadie y se cuida de otorgar resquicios a la oposición. Sin embargo, estos repentinos retornos al centro de la escena, aunque sean esporádicos, de los líderes de cualquier movimiento político, desde el kirchnerismo en la Argentina, hasta el scottismo en la órbita municipal, afectan al mandatario en funciones. Cristina Fernández lo sufre a Néstor, como a Freyre lo complica Scott. Más aún cuando se trata de jefes partidarios de carácter fuerte, tendencia personalista y alto perfil.
Al mismo tiempo que desmentía candidaturas a diputado nacional que nadie le había ofrecido, el ex intendente incursionó en dos temas urticantes para adquirir notoriedad después de varios meses: la conflictiva relación del Gobierno con el campo y la deuda municipal con la Sindicatura del ex Banco Integrado Departamental, a cargo de Juan Arnaldo Venturini, un conspicuo integrante del eje del mal, junto con políticos, sindicalistas, cooperativistas y periodistas, según la desopilante paranoia scottista.
En la cuestión del campo, por ejemplo, Scott se corrió de la posición un poco más equilibrada de los primeros tiempos del conflicto -admitía gruesos errores en la política agropecuaria oficial- y se alineó verticalmente con el kirchnerismo, aprovechando el desliz de Eduardo Buzzi, que apeló al verbo “desgastar” para impulsar a la militancia anti-K rumbo a las elecciones legislativas del año próximo, sin advertir que el Gobierno, una vez más, confundiría maliciosamente la crítica opositora -inherente al sistema democrático- con las conspiraciones golpistas o los climas destituyentes, según la versión más intelectualizada. En este marco, el ex intendente sacó boleto en el tren K para pegarle a un Buzzi que ya no tiene tanto acceso a los principales medios de comunicación, ya que la sociedad, en medio de la crisis generalizada, prioriza otras cuestiones en la actualidad, y la gran prensa corre por detrás.
Mientras tanto, los kirchneristas demuestran su aversión al campo y a los ruralistas -los que tienen antecedentes antidemocráticos y los que no, lo mismo da-, abriéndole los brazos a un dirigente como Scott, situado en las antípodas de sus políticas de derechos humanos, por ejemplo, pero, qué importa eso. Juntos somos más, razonan.
En rigor, Scott no se interesa por la suerte del Gobierno nacional, ni por su ideología. Su mayor objetivo es influir para alinear la Intendencia de Freyre con la Nación, a cualquier costo, porque, y en esto tiene toda la razón, en la Argentina, por el sistema unitario de coparticipación de impuestos vigente, conviven una Presidencia rica con provincias y municipalidades menesterosas. El propio Freyre graficó ayer con sinceridad la situación de las cuentas públicas locales: “Estamos ajustados, pero todavía no estamos ahogados”. Calculador, Scott pretende imponer las relaciones carnales con el kirchnerismo para que el salvavidas de la Casa Rosada vuele a tiempo, si las cosas empeoran. No es que Freyre ignore la importancia de las vinculaciones políticas, sino que es más mesurado, aun cuando reclamó la actuación de un fiscal para revisar los dichos del presidente de Federación Agraria. Scott, más osado, había advertido en el marco de la interna peronista provincial -acabó en una lista única-, la “inconveniencia” de que Freyre apoyara al venadense Ricardo Spinozzi en lugar de respaldar al candidato K, Agustín Rossi, porque “Kirchner es muy duro y no perdona”, atemorizó el ex presidente del Jockey Club, augurando futuras represalias. También aprovechó el racimo de micrófonos desplegado generosamente (“El Mago habla cinco minutos y te tira cinco títulos”, coincide el periodismo local) para marcar distancias otra vez con el mismísmo presidente del PJ santafesino y del bloque peronista de Senadores, Ricardo Spinozzi, objetando la estrategia de frenar la reforma tributaria binnerista. Dos en una: el mismo Scott que hace poco tiempo convocaba a los venadenses a “echar a patadas” a Hermes Binner de la ciudad, ahora busca consolidar los buenos vínculos de Freyre con la Casa Gris y, al mismo tiempo, incomodar la proyección de postulantes binneristas locales. Además, con estas sutiles operaciones que él hábilmente se ocupa de amplificar hacia arriba, aspiraría a erigirse en un “referente confiable” para el matrimonio presidencial en el sur santafesino, que a pesar de hilvanar acuerdos tácticos con el reutemismo dominante para evitar una derrota, jamás podría perdonar que el ex corredor y el Tino Spinozzi les hayan soltado la mano en aquella porfía contra el campo.
Además, la irrupción de Scott incluyó una insólita reivindicación de las propias estrategias por el pasivo municipal, las mismas que fueron demolidas en los Tribunales, desde que la Municipalidad, en el primer período scottista, desconoció las deudas por la red de agua, el pavimento, el edificio de Hacienda y el parque automotor, que están a la vista de todos. La defensa del patrimonio municipal, más aún con un juez y un síndico venadenses, reclamaba una negociación en otros términos, en lugar de abrir un inoportuno frente de batalla que no solo dio lugar a “cuantiosos honorarios”, sino que condicionó la aprobación de créditos para la ciudad durante más de una década, en función de la categoría de “insolvente” que aún hoy pesa sobre la Municipalidad, dada su indecorosa condición de mayor deudora de la quiebra sin haber regularizado un plan de pago.
Sin dudas que la última saludable decisión de Roberto Scott fue la elección como candidato de José Freyre, cuyas características hacían un poco más creíble la posibilidad de un generar un cambio de estilo político aun dentro del mismo universo oficialista, pero el viejo líder no debería revolver en cajones que guardan asuntos inconvenientes y ni siquiera la prensa y la oposición recordaban.
Con su última irrupción (¿cuánto faltará para la próxima?), el ex intendente también enervó a ciertos dirigentes locales que estaban haciendo la plancha y ahora se disponen a precipitar el regreso a la arena política. “A José no hay por dónde entrarle, pero reaparece Scott y te dan ganas de arrancar con todo”, fue la definición tajante -y coincidente- de dos referentes opositores: uno del Frente Progresista y otro del justicialismo. Como sea, el año ya declina y los meses de estío servirán para que todos repongan energías con vistas a un año electoral que se iniciará en marzo, con las campañas para las primarias. El oficialismo, sin nada que perder y con todo para ganar, es el que más tranquilo aguarda las legislativas locales; la oposición, dispersa, tiene por delante el mayor desafío de ingenio y sentido común. Venado, en definitiva, tiene muchas semejanzas con el panorama de la política nacional.
(Publicado el viernes 14 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Al mismo tiempo que desmentía candidaturas a diputado nacional que nadie le había ofrecido, el ex intendente incursionó en dos temas urticantes para adquirir notoriedad después de varios meses: la conflictiva relación del Gobierno con el campo y la deuda municipal con la Sindicatura del ex Banco Integrado Departamental, a cargo de Juan Arnaldo Venturini, un conspicuo integrante del eje del mal, junto con políticos, sindicalistas, cooperativistas y periodistas, según la desopilante paranoia scottista.
En la cuestión del campo, por ejemplo, Scott se corrió de la posición un poco más equilibrada de los primeros tiempos del conflicto -admitía gruesos errores en la política agropecuaria oficial- y se alineó verticalmente con el kirchnerismo, aprovechando el desliz de Eduardo Buzzi, que apeló al verbo “desgastar” para impulsar a la militancia anti-K rumbo a las elecciones legislativas del año próximo, sin advertir que el Gobierno, una vez más, confundiría maliciosamente la crítica opositora -inherente al sistema democrático- con las conspiraciones golpistas o los climas destituyentes, según la versión más intelectualizada. En este marco, el ex intendente sacó boleto en el tren K para pegarle a un Buzzi que ya no tiene tanto acceso a los principales medios de comunicación, ya que la sociedad, en medio de la crisis generalizada, prioriza otras cuestiones en la actualidad, y la gran prensa corre por detrás.
Mientras tanto, los kirchneristas demuestran su aversión al campo y a los ruralistas -los que tienen antecedentes antidemocráticos y los que no, lo mismo da-, abriéndole los brazos a un dirigente como Scott, situado en las antípodas de sus políticas de derechos humanos, por ejemplo, pero, qué importa eso. Juntos somos más, razonan.
En rigor, Scott no se interesa por la suerte del Gobierno nacional, ni por su ideología. Su mayor objetivo es influir para alinear la Intendencia de Freyre con la Nación, a cualquier costo, porque, y en esto tiene toda la razón, en la Argentina, por el sistema unitario de coparticipación de impuestos vigente, conviven una Presidencia rica con provincias y municipalidades menesterosas. El propio Freyre graficó ayer con sinceridad la situación de las cuentas públicas locales: “Estamos ajustados, pero todavía no estamos ahogados”. Calculador, Scott pretende imponer las relaciones carnales con el kirchnerismo para que el salvavidas de la Casa Rosada vuele a tiempo, si las cosas empeoran. No es que Freyre ignore la importancia de las vinculaciones políticas, sino que es más mesurado, aun cuando reclamó la actuación de un fiscal para revisar los dichos del presidente de Federación Agraria. Scott, más osado, había advertido en el marco de la interna peronista provincial -acabó en una lista única-, la “inconveniencia” de que Freyre apoyara al venadense Ricardo Spinozzi en lugar de respaldar al candidato K, Agustín Rossi, porque “Kirchner es muy duro y no perdona”, atemorizó el ex presidente del Jockey Club, augurando futuras represalias. También aprovechó el racimo de micrófonos desplegado generosamente (“El Mago habla cinco minutos y te tira cinco títulos”, coincide el periodismo local) para marcar distancias otra vez con el mismísmo presidente del PJ santafesino y del bloque peronista de Senadores, Ricardo Spinozzi, objetando la estrategia de frenar la reforma tributaria binnerista. Dos en una: el mismo Scott que hace poco tiempo convocaba a los venadenses a “echar a patadas” a Hermes Binner de la ciudad, ahora busca consolidar los buenos vínculos de Freyre con la Casa Gris y, al mismo tiempo, incomodar la proyección de postulantes binneristas locales. Además, con estas sutiles operaciones que él hábilmente se ocupa de amplificar hacia arriba, aspiraría a erigirse en un “referente confiable” para el matrimonio presidencial en el sur santafesino, que a pesar de hilvanar acuerdos tácticos con el reutemismo dominante para evitar una derrota, jamás podría perdonar que el ex corredor y el Tino Spinozzi les hayan soltado la mano en aquella porfía contra el campo.
Además, la irrupción de Scott incluyó una insólita reivindicación de las propias estrategias por el pasivo municipal, las mismas que fueron demolidas en los Tribunales, desde que la Municipalidad, en el primer período scottista, desconoció las deudas por la red de agua, el pavimento, el edificio de Hacienda y el parque automotor, que están a la vista de todos. La defensa del patrimonio municipal, más aún con un juez y un síndico venadenses, reclamaba una negociación en otros términos, en lugar de abrir un inoportuno frente de batalla que no solo dio lugar a “cuantiosos honorarios”, sino que condicionó la aprobación de créditos para la ciudad durante más de una década, en función de la categoría de “insolvente” que aún hoy pesa sobre la Municipalidad, dada su indecorosa condición de mayor deudora de la quiebra sin haber regularizado un plan de pago.
Sin dudas que la última saludable decisión de Roberto Scott fue la elección como candidato de José Freyre, cuyas características hacían un poco más creíble la posibilidad de un generar un cambio de estilo político aun dentro del mismo universo oficialista, pero el viejo líder no debería revolver en cajones que guardan asuntos inconvenientes y ni siquiera la prensa y la oposición recordaban.
Con su última irrupción (¿cuánto faltará para la próxima?), el ex intendente también enervó a ciertos dirigentes locales que estaban haciendo la plancha y ahora se disponen a precipitar el regreso a la arena política. “A José no hay por dónde entrarle, pero reaparece Scott y te dan ganas de arrancar con todo”, fue la definición tajante -y coincidente- de dos referentes opositores: uno del Frente Progresista y otro del justicialismo. Como sea, el año ya declina y los meses de estío servirán para que todos repongan energías con vistas a un año electoral que se iniciará en marzo, con las campañas para las primarias. El oficialismo, sin nada que perder y con todo para ganar, es el que más tranquilo aguarda las legislativas locales; la oposición, dispersa, tiene por delante el mayor desafío de ingenio y sentido común. Venado, en definitiva, tiene muchas semejanzas con el panorama de la política nacional.
(Publicado el viernes 14 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Responsabilidad penal juvenil, ni brutalidad ni impunidad
Si bien el gobernador kirchnerista Daniel Scioli apostó a bajar la edad de imputabilidad penal como respuesta al asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea en San Isidro, tal vez esta muerte, y otras que se suceden a diario en distintos puntos del país a manos de adolescentes, no sean en vano, si es que se profundiza el incipiente debate sobre la ley de responsabilidad penal juvenil. En el Congreso de la Nación hace años que duerme una docena de proyectos sobre el tema, pero la mayoría oficialista sólo se apresura cuando la orden baja de la Casa Rosada, sea para trasladarles de urgencia las retenciones móviles (esas que gravaban por igual al pequeño chacarero que al multimillonario terrateniente), o la estatización de los fondos jubilatorios. No existe el mismo apuro para tratar cuestiones prioritarias para la sociedad, como la inseguridad, generando los debates que sea necesarios hasta conciliar las políticas de Estado que trasciendan a los gobernantes de turno. Sólo apura la caja; el resto se cajonea.
Hasta estos días, muchos argentinos ni siquiera estaban enterados de la existencia de estas alternativas de responsabilidad penal juvenil, hasta el punto tal que los encarnizados debates discurrían entre los menores angelicales y los menores endemoniados, sin términos medios, a la medida del estilo beligerante y maniqueo del matrimonio presidencial. Contra las creencias generalizadas, la verdad es que la Argentina es uno de los pocos países, si no el único, que carece de un sistema de responsabilidad penal para los jóvenes, rigiendo aún un decreto de la dictadura militar (1980), que se caracteriza por una imputabilidad plena desde los 16 años y una política de criminalización de la pobreza por debajo de los 16, sin ninguna clase de garantías (“debido proceso”), como sostiene el diputado nacional y experto en la temática de niñez y adolescencia, Emilio García Méndez.
De estos debates surgieron datos esclarecedores, como, por ejemplo, que la Argentina es el único país que dicta sentencias a reclusión perpetua a menores de edad. Años atrás, bajo una abrumadora presión social y cuando Juan Carlos Blumberg aún era “ingeniero”, los legisladores nacionales endurecieron las penas, pero ese atajo demostró prontamente el fracaso de los apóstoles de “la mano dura”. El excluido, el que no tiene nada que perder, no mide las consecuencias de sus actos en función de los años que podría caer eventualmente preso; esa es una contingencia más de su “tarea”, como la torcedura de un tobillo para un futbolista, pero que jamás lo haría desistir en sus propósitos.
De todos modos, en los últimos tiempos se viene consolidando un consenso parlamentario acerca de la necesidad de establecer un sistema de responsabilidad penal juvenil entre los 14 y los 18 años, funcionando separado del correspondiente a los adultos, pero sancionando los mismos delitos, con la privación de la libertad (para los delitos más graves) o trabajo comunitario.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se implementó una ley procesal penal juvenil, con aplicación a cargo de jueces penales de infancia y adolescencia, pero su influencia continuará menoscabada hasta tanto se remueva el citado decreto de la dictadura militar que aún oficia como ley de fondo, siendo el Congreso de la Nación el único organismo que puede regularizar esta situación, siempre y cuando la Presidencia de la Nación demuestre la voluntad política de considerar el tema que, hasta ahora, sólo inquieta a la gran mayoría de la población, a las organizaciones sociales especializadas en temas de niñez y adolescencia y a un sector de la oposición política.
(Publicado el martes 4 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
Hasta estos días, muchos argentinos ni siquiera estaban enterados de la existencia de estas alternativas de responsabilidad penal juvenil, hasta el punto tal que los encarnizados debates discurrían entre los menores angelicales y los menores endemoniados, sin términos medios, a la medida del estilo beligerante y maniqueo del matrimonio presidencial. Contra las creencias generalizadas, la verdad es que la Argentina es uno de los pocos países, si no el único, que carece de un sistema de responsabilidad penal para los jóvenes, rigiendo aún un decreto de la dictadura militar (1980), que se caracteriza por una imputabilidad plena desde los 16 años y una política de criminalización de la pobreza por debajo de los 16, sin ninguna clase de garantías (“debido proceso”), como sostiene el diputado nacional y experto en la temática de niñez y adolescencia, Emilio García Méndez.
De estos debates surgieron datos esclarecedores, como, por ejemplo, que la Argentina es el único país que dicta sentencias a reclusión perpetua a menores de edad. Años atrás, bajo una abrumadora presión social y cuando Juan Carlos Blumberg aún era “ingeniero”, los legisladores nacionales endurecieron las penas, pero ese atajo demostró prontamente el fracaso de los apóstoles de “la mano dura”. El excluido, el que no tiene nada que perder, no mide las consecuencias de sus actos en función de los años que podría caer eventualmente preso; esa es una contingencia más de su “tarea”, como la torcedura de un tobillo para un futbolista, pero que jamás lo haría desistir en sus propósitos.
De todos modos, en los últimos tiempos se viene consolidando un consenso parlamentario acerca de la necesidad de establecer un sistema de responsabilidad penal juvenil entre los 14 y los 18 años, funcionando separado del correspondiente a los adultos, pero sancionando los mismos delitos, con la privación de la libertad (para los delitos más graves) o trabajo comunitario.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se implementó una ley procesal penal juvenil, con aplicación a cargo de jueces penales de infancia y adolescencia, pero su influencia continuará menoscabada hasta tanto se remueva el citado decreto de la dictadura militar que aún oficia como ley de fondo, siendo el Congreso de la Nación el único organismo que puede regularizar esta situación, siempre y cuando la Presidencia de la Nación demuestre la voluntad política de considerar el tema que, hasta ahora, sólo inquieta a la gran mayoría de la población, a las organizaciones sociales especializadas en temas de niñez y adolescencia y a un sector de la oposición política.
(Publicado el martes 4 de noviembre de 2008 en diario El Informe)
La lista de empleados municipales multiplicó la curiosidad por visitar la página web de la ciudad
El interés de los “navegantes” fue creciendo desde que se supo de la publicación de la nómina de más de mil empleados y funcionarios en el sitio web municipal. El reclamo de la concejala Romero para que no figuren los haberes de los trabajadores generó mayor curiosidad aún. También habría discrepancias en la Intendencia por la súbita publicación. En los próximos días se abriría el debate en el Concejo.
Si la página web de la Municipalidad de Venado Tuerto tuviera un contador de visitas, se hubiera podido comprobar un vertiginoso incremento del interés de la gente por acceder a ella en estos últimos días, sobre todo a partir de la publicación de la nómina del personal, poco después de que el bloque socialista de concejales hiciera ese requerimiento a la Intendencia. Incluso, hubo algunos que se frustraron en el intento, porque el listado no se encuentra en la página principal, aunque no es tan difícil acceder a ella: ingresando en www.venadotuerto.gov.ar, arriba y a la izquierda se presenta una columna de enlaces rápidos, ubicándose en el cuarto lugar, en orden descendente, la “Secretaría de Gobierno”; clickeando allí se hallará, también arriba y a la izquierda, el título “Personal”, bajo el cual debe clickearse en “descargar PDF” y se desplegará la nómina del personal. No obstante, las polémicas que se generaron en la última semana multiplicaron la avidez, que en este caso no tiende a transgredir lo prohibido, sino, simplemente, a ejercer un derecho tantos años conculcado a los contribuyentes, que no es otro que conocer la plantilla de empleados públicos de la ciudad y, así facilitar la misión fiscalizadora del Concejo.
Como era previsible, esta publicación sorprendió a propios y extraños, aunque desde 2004 está en vigencia una ordenanza municipal que obliga a dicha divulgación, y ni siquiera se la recordaba. En mayo de ese año, el Concejo sancionó la ordenanza Nº 3115, que disponía “en forma inmediata hacer pública en la página municipal de Internet, así como en las ediciones de los periódicos locales, la nómina completa de las personas que revisten tareas en el Municipio y de los fondos que sean asignados a tales prestaciones aunque no tengan carácter remunerativo”. La misma normativa imponía -hace más de cuatro años- la colocación de un transparente con los datos referidos, en la Intendencia, la Secretaría de Hacienda y el Concejo. Cabe acotar que dicha ordenanza se había basado en la Ley Provincial Nº 12.065, modificatoria de la Ley Orgánica de Municipalidades, uno de cuyos artículos establece clara y categóricamente la obligatoriedad de las “autoridades municipales dar a conocer las nóminas completas de autoridades políticas y agentes -con independencia de la relación que revisten- que presten servicios en el municipio en cualquiera de sus áreas o dependencias, consignándose los haberes totales que cada uno percibe y todo pago que el ente disponga en provecho del mismo, sea o no de índole remunerativo”.
Posibles correcciones
En la cúpula del gobierno venadense hubo intercambio de reproches por haber apurado la publicación de la nómina en Internet, siendo que aún restaba el debate del proyecto en el Concejo, en cuyo transcurso el bloque oficialista, con la ayuda de algún aliado, hubiera podido evitar esos disgustos. En este sentido, hasta la antiscottista Patricia Romero exhibió su desacuerdo tanto con la iniciativa socialista, como con la pronta respuesta porotista, alertando que con la divulgación de los haberes de cada agente municipal se estaría violando la intimidad. Obviamente, la legisladora vianista alude a los empleados de planta permanente y los contratados, haciendo exclusión del personal político de la Intendencia (ver “Sueldos…”), que así como los concejales, tienen más obligación que nadie de comunicar a la población el monto de sus haberes. Sobre este punto, el socialista Oscar Pieroni manifestó en la sesión del último miércoles que apenas se normalice el sitio web del Concejo (www.concejo.venadotuerto.gov.ar), debería publicarse de inmediato el detalle de las retribuciones a los ediles.
Por las reacciones adversas en las entrañas de la Intendencia y las correcciones solicitadas por Romero, es posible que en los próximos días se reabra el debate, y eso no está mal, aunque lo peor que podría suceder es, con esas excusas, se precipite el regreso al hermetismo reinante hasta hace poco tiempo. En este sentido, la ordenanza de 2004 es, desde ya, perfectible, pero deberán tener en cuenta los concejales el texto de la ley provincial que fundamentó aquella legislación municipal.
Un modelo a imitar, en todo sentido, es el de la Municipalidad de Morón (www.moron.gov.ar), que además de ofrecer en su sitio oficial en Internet un listado de informaciones mucho más completo, no coloca los haberes con tanta visibilidad, sino que el diseño obliga a que el visitante deba tomarse un pequeño trabajo para acceder a esa información, ya que en una planilla constan nombre y apellido, número de legajo, relación laboral y convenio; y en otro figuran categoría, área funcional y haberes netos. Sea como fuere, existe una delgada frontera entre la deseable transparencia en las cuestiones públicas y el derecho a la intimidad de las personas u otros datos confidenciales de la administración que deben protegerse, pero es preciso que en el marco de ese debate pendiente, la tendencia sea informar todo lo posible, de modo tal que las restricciones sean la excepción y no la regla.
Sueldos de la planta política (*)
José Freyre (intendente municipal) $ 7.791,31
Raúl Debonis (secretario de Servicios Públicos) $ 7.465,61
Sergio Druetta (secretario de Gobierno) $ 7.438,59
Liliana Rostom (secretaria de Espacios Públicos y Medio Ambiente) $ 7.084,79
Germán Mastri (secretario de Promoción Comunitaria) $ 6.985,39
Daniel Dabove (secretario de Planificación y Gestión) $ 6.895,86
Juan Vidal (secretario legal y técnico) $ 6.895,58
José Luis Aguirre (subsecretario de Acción Social) $ 6.678,58
Guillermo Imbern (secretario de Hacienda) $ 6.465,29
Pedro Bustos (subsecretario de Salud) $ 6.373,29
Darío Mascioli (secretario de Desarrollo Productivo) $ 6.282,94
Hernán Roma (secretario coordinador) $ 6.102,00
Mirtha Demarchi (directora de Educación) $ 4.660,28
Andrés Pieli (director de Cultura) $ 4.401,80
Alejandra Yelín (directora de Prensa) $ 4.340,05
Lorena Mariscotti (directora de Asuntos Jurídicos) $ 4.205,98
Daniel Virelaude (director de Tránsito) $ 4.159,40
Oscar Barbareschi (director de Deportes) $ 4.072,46
(*) Las cifras publicadas constan en la página web de la Municipalidad y corresponden a haberes brutos.
Si la página web de la Municipalidad de Venado Tuerto tuviera un contador de visitas, se hubiera podido comprobar un vertiginoso incremento del interés de la gente por acceder a ella en estos últimos días, sobre todo a partir de la publicación de la nómina del personal, poco después de que el bloque socialista de concejales hiciera ese requerimiento a la Intendencia. Incluso, hubo algunos que se frustraron en el intento, porque el listado no se encuentra en la página principal, aunque no es tan difícil acceder a ella: ingresando en www.venadotuerto.gov.ar, arriba y a la izquierda se presenta una columna de enlaces rápidos, ubicándose en el cuarto lugar, en orden descendente, la “Secretaría de Gobierno”; clickeando allí se hallará, también arriba y a la izquierda, el título “Personal”, bajo el cual debe clickearse en “descargar PDF” y se desplegará la nómina del personal. No obstante, las polémicas que se generaron en la última semana multiplicaron la avidez, que en este caso no tiende a transgredir lo prohibido, sino, simplemente, a ejercer un derecho tantos años conculcado a los contribuyentes, que no es otro que conocer la plantilla de empleados públicos de la ciudad y, así facilitar la misión fiscalizadora del Concejo.
Como era previsible, esta publicación sorprendió a propios y extraños, aunque desde 2004 está en vigencia una ordenanza municipal que obliga a dicha divulgación, y ni siquiera se la recordaba. En mayo de ese año, el Concejo sancionó la ordenanza Nº 3115, que disponía “en forma inmediata hacer pública en la página municipal de Internet, así como en las ediciones de los periódicos locales, la nómina completa de las personas que revisten tareas en el Municipio y de los fondos que sean asignados a tales prestaciones aunque no tengan carácter remunerativo”. La misma normativa imponía -hace más de cuatro años- la colocación de un transparente con los datos referidos, en la Intendencia, la Secretaría de Hacienda y el Concejo. Cabe acotar que dicha ordenanza se había basado en la Ley Provincial Nº 12.065, modificatoria de la Ley Orgánica de Municipalidades, uno de cuyos artículos establece clara y categóricamente la obligatoriedad de las “autoridades municipales dar a conocer las nóminas completas de autoridades políticas y agentes -con independencia de la relación que revisten- que presten servicios en el municipio en cualquiera de sus áreas o dependencias, consignándose los haberes totales que cada uno percibe y todo pago que el ente disponga en provecho del mismo, sea o no de índole remunerativo”.
Posibles correcciones
En la cúpula del gobierno venadense hubo intercambio de reproches por haber apurado la publicación de la nómina en Internet, siendo que aún restaba el debate del proyecto en el Concejo, en cuyo transcurso el bloque oficialista, con la ayuda de algún aliado, hubiera podido evitar esos disgustos. En este sentido, hasta la antiscottista Patricia Romero exhibió su desacuerdo tanto con la iniciativa socialista, como con la pronta respuesta porotista, alertando que con la divulgación de los haberes de cada agente municipal se estaría violando la intimidad. Obviamente, la legisladora vianista alude a los empleados de planta permanente y los contratados, haciendo exclusión del personal político de la Intendencia (ver “Sueldos…”), que así como los concejales, tienen más obligación que nadie de comunicar a la población el monto de sus haberes. Sobre este punto, el socialista Oscar Pieroni manifestó en la sesión del último miércoles que apenas se normalice el sitio web del Concejo (www.concejo.venadotuerto.gov.ar), debería publicarse de inmediato el detalle de las retribuciones a los ediles.
Por las reacciones adversas en las entrañas de la Intendencia y las correcciones solicitadas por Romero, es posible que en los próximos días se reabra el debate, y eso no está mal, aunque lo peor que podría suceder es, con esas excusas, se precipite el regreso al hermetismo reinante hasta hace poco tiempo. En este sentido, la ordenanza de 2004 es, desde ya, perfectible, pero deberán tener en cuenta los concejales el texto de la ley provincial que fundamentó aquella legislación municipal.
Un modelo a imitar, en todo sentido, es el de la Municipalidad de Morón (www.moron.gov.ar), que además de ofrecer en su sitio oficial en Internet un listado de informaciones mucho más completo, no coloca los haberes con tanta visibilidad, sino que el diseño obliga a que el visitante deba tomarse un pequeño trabajo para acceder a esa información, ya que en una planilla constan nombre y apellido, número de legajo, relación laboral y convenio; y en otro figuran categoría, área funcional y haberes netos. Sea como fuere, existe una delgada frontera entre la deseable transparencia en las cuestiones públicas y el derecho a la intimidad de las personas u otros datos confidenciales de la administración que deben protegerse, pero es preciso que en el marco de ese debate pendiente, la tendencia sea informar todo lo posible, de modo tal que las restricciones sean la excepción y no la regla.
Sueldos de la planta política (*)
José Freyre (intendente municipal) $ 7.791,31
Raúl Debonis (secretario de Servicios Públicos) $ 7.465,61
Sergio Druetta (secretario de Gobierno) $ 7.438,59
Liliana Rostom (secretaria de Espacios Públicos y Medio Ambiente) $ 7.084,79
Germán Mastri (secretario de Promoción Comunitaria) $ 6.985,39
Daniel Dabove (secretario de Planificación y Gestión) $ 6.895,86
Juan Vidal (secretario legal y técnico) $ 6.895,58
José Luis Aguirre (subsecretario de Acción Social) $ 6.678,58
Guillermo Imbern (secretario de Hacienda) $ 6.465,29
Pedro Bustos (subsecretario de Salud) $ 6.373,29
Darío Mascioli (secretario de Desarrollo Productivo) $ 6.282,94
Hernán Roma (secretario coordinador) $ 6.102,00
Mirtha Demarchi (directora de Educación) $ 4.660,28
Andrés Pieli (director de Cultura) $ 4.401,80
Alejandra Yelín (directora de Prensa) $ 4.340,05
Lorena Mariscotti (directora de Asuntos Jurídicos) $ 4.205,98
Daniel Virelaude (director de Tránsito) $ 4.159,40
Oscar Barbareschi (director de Deportes) $ 4.072,46
(*) Las cifras publicadas constan en la página web de la Municipalidad y corresponden a haberes brutos.
Bienvenida la transparencia, aunque el método pueda merecer ajustes
En el último mandato de Roberto Scott, el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, había colocado a la Municipalidad venadense entre las más renuentes a divulgar la información pública, y desde entonces se acrecentaron los reclamos opositores en ese sentido. Por eso es que se recibió con tanto alborozo la reciente decisión del intendente José Freyre de publicar la nómina del personal municipal en el sitio oficial de la ciudad en Internet (www.venadotuerto.gov.ar). Si bien no dio respuesta todas las inquietudes del bloque socialista de concejales que a través de un proyecto de ordenanza había requerido pocos días antes dicha información, resulta elogiable el gesto de la Intendencia, alineándose -al menos en forma incipiente- con otros municipios argentinos, como el de Morón, cuya calidad institucional acreditan las más reconocidas ONG’s.
Aunque nadie cuestionó la publicación en la web de los sueldos de los funcionarios políticos del Departamento Ejecutivo, se sabe que algunos empleados municipales se disgustaron, interpretando que esa metodología es “violatoria de su intimidad”. Tanto es así que la concejala Patricia Romero se apuró a reclamar -lo oficializaría hoy mismo en la sesión semanal- que esa lista se baje de Internet, advirtiendo que la Intendencia incurrió en un “exceso de información” ante la solicitud socialista. Para la legisladora, no se justifica detallar los haberes de cada agente, dado que el objetivo es conocer cuánto se gasta en salarios, cuántos empleados hay en planta permanente y cuántos contratados, y cuántos se desempeñan en cada categoría laboral.
Las objeciones de Romero por datos que podrían pecar de “imprudentes”, deberían atenderse -y debatirse-, como así también los reclamos legislativos por las precisiones aún pendientes, como, por ejemplo, la discriminación entre empleados de planta permanente y agentes contratados. Ayer mismo, el jefe del sindicato de municipales venadenses, Francisco Villalba, se jactó del inminente traspaso de 300 contratados a la planta permanente, como corolario de una serie de “negociaciones” con la Intendencia, en el marco de las medidas de fuerza de la Festram. En este sentido, sería oportuno verificar si esos tres centenares de trabajadores merecen todos por igual ese privilegio, o si en el acuerdo se cuelan algunos individuos sin otro mérito que la vinculación con algún funcionario influyente. Estas aclaraciones oficiales son más necesarias aún ante las versiones circulantes en la víspera acerca de una supuesta relación entre la tibieza del paro de municipales locales y la próxima efectivización de contratados.
En resumen, conociendo la plantilla completa del personal, los ediles podrían trabajar con suficiencia en el control de esos nombramientos masivos que, como los antecedentes lo corroboran, suelen servir para hacer justicia con la mayoría y, al mismo tiempo, para inflar el gasto municipal con recompensas mensuales a los bendecidos del poder político, quitando recursos a requerimientos presupuestarios mucho más urgentes.
Además, como esa nómina tiene que actualizarse mes a mes, con las altas y las bajas, los ediles también podrán fiscalizar la evolución de la planta, tanto permanente como de contratados; se podrá saber si hay personas que cobrar sin trabajar (“ñoquis”); si existen contratos a nombre de individuos que desconocen ese vínculo; si hay familiares de altos funcionarios que cobran sueldos municipales, entre otros datos relevantes. A través de estos mecanismos de transparencia, también podría debatirse sobre la conveniencia de la publicación del listado de los planes de asistencia social provenientes del Estado nacional y/o provincial que sean administrados por la Municipalidad de Venado Tuerto.
Así como hay municipios que se empecinan en negar la información pública, en una práctica que no condice con los preceptos de rendición de cuentas y transparencia de la gestión, vulnerando derechos y garantías de los ciudadanos en democracia, hay otras administraciones, como la de Martín Sabbatella, en Morón, que detallan en Internet (www.moron.gov.ar) un sinnúmero de datos del personal, con nombre y apellido, número de legajo, régimen laboral, categoría, dependencia donde trabaja y, además, el sueldo bruto y “de bolsillo” de cada uno de sus agentes, tanto los de planta permanente como los temporarios. “Publicar la nómina de empleados es una forma de garantizar la transparencia y eliminar cualquier discrecionalidad”, sostiene el intendente de la ciudad del oeste bonaerense.
Más allá de las eventuales correcciones y/o ampliaciones que puedan introducirse más adelante, la embrionaria apuesta del intendente, tantas veces demandada por los ediles opositores, requiere del apoyo de todos para fortalecerse y consolidarse, pues basta repasar los programas de “Discrecionalidad Cero” en el sitio web de la Municipalidad de Morón para comprobar, mediante un sencillo cotejo, cuán lejos estamos aún de la transparencia deseable en la función pública.
(Publicado el miércoles 29 de octubre de 2008 en diario El Informe)
Aunque nadie cuestionó la publicación en la web de los sueldos de los funcionarios políticos del Departamento Ejecutivo, se sabe que algunos empleados municipales se disgustaron, interpretando que esa metodología es “violatoria de su intimidad”. Tanto es así que la concejala Patricia Romero se apuró a reclamar -lo oficializaría hoy mismo en la sesión semanal- que esa lista se baje de Internet, advirtiendo que la Intendencia incurrió en un “exceso de información” ante la solicitud socialista. Para la legisladora, no se justifica detallar los haberes de cada agente, dado que el objetivo es conocer cuánto se gasta en salarios, cuántos empleados hay en planta permanente y cuántos contratados, y cuántos se desempeñan en cada categoría laboral.
Las objeciones de Romero por datos que podrían pecar de “imprudentes”, deberían atenderse -y debatirse-, como así también los reclamos legislativos por las precisiones aún pendientes, como, por ejemplo, la discriminación entre empleados de planta permanente y agentes contratados. Ayer mismo, el jefe del sindicato de municipales venadenses, Francisco Villalba, se jactó del inminente traspaso de 300 contratados a la planta permanente, como corolario de una serie de “negociaciones” con la Intendencia, en el marco de las medidas de fuerza de la Festram. En este sentido, sería oportuno verificar si esos tres centenares de trabajadores merecen todos por igual ese privilegio, o si en el acuerdo se cuelan algunos individuos sin otro mérito que la vinculación con algún funcionario influyente. Estas aclaraciones oficiales son más necesarias aún ante las versiones circulantes en la víspera acerca de una supuesta relación entre la tibieza del paro de municipales locales y la próxima efectivización de contratados.
En resumen, conociendo la plantilla completa del personal, los ediles podrían trabajar con suficiencia en el control de esos nombramientos masivos que, como los antecedentes lo corroboran, suelen servir para hacer justicia con la mayoría y, al mismo tiempo, para inflar el gasto municipal con recompensas mensuales a los bendecidos del poder político, quitando recursos a requerimientos presupuestarios mucho más urgentes.
Además, como esa nómina tiene que actualizarse mes a mes, con las altas y las bajas, los ediles también podrán fiscalizar la evolución de la planta, tanto permanente como de contratados; se podrá saber si hay personas que cobrar sin trabajar (“ñoquis”); si existen contratos a nombre de individuos que desconocen ese vínculo; si hay familiares de altos funcionarios que cobran sueldos municipales, entre otros datos relevantes. A través de estos mecanismos de transparencia, también podría debatirse sobre la conveniencia de la publicación del listado de los planes de asistencia social provenientes del Estado nacional y/o provincial que sean administrados por la Municipalidad de Venado Tuerto.
Así como hay municipios que se empecinan en negar la información pública, en una práctica que no condice con los preceptos de rendición de cuentas y transparencia de la gestión, vulnerando derechos y garantías de los ciudadanos en democracia, hay otras administraciones, como la de Martín Sabbatella, en Morón, que detallan en Internet (www.moron.gov.ar) un sinnúmero de datos del personal, con nombre y apellido, número de legajo, régimen laboral, categoría, dependencia donde trabaja y, además, el sueldo bruto y “de bolsillo” de cada uno de sus agentes, tanto los de planta permanente como los temporarios. “Publicar la nómina de empleados es una forma de garantizar la transparencia y eliminar cualquier discrecionalidad”, sostiene el intendente de la ciudad del oeste bonaerense.
Más allá de las eventuales correcciones y/o ampliaciones que puedan introducirse más adelante, la embrionaria apuesta del intendente, tantas veces demandada por los ediles opositores, requiere del apoyo de todos para fortalecerse y consolidarse, pues basta repasar los programas de “Discrecionalidad Cero” en el sitio web de la Municipalidad de Morón para comprobar, mediante un sencillo cotejo, cuán lejos estamos aún de la transparencia deseable en la función pública.
(Publicado el miércoles 29 de octubre de 2008 en diario El Informe)
A lo Meier: una candidatura para sostener la ilusión del cogobierno
Se especulaba con que el estilo personalista practicado por Roberto Meier desde los inicios de su trayectoria en la actividad política, a principio de los ’90, desaparecería junto con Pueblo, la agrupación local de la cual fue co-fundador, y cuya dirigencia coincidió en sepultar, en paralelo con el éxodo masivo a las filas del Partido Socialista, donde los pueblenses ya adherían en el plano provincial. Desde ese punto de vista, podía esperarse que, en el marco de una estructura partidaria nacional, y hasta internacional, como la del socialismo, ciertas discrecionalidades en los procedimientos, se atenuaran. Nada de eso. Las internas del PS venadense enseguida quedaron al desnudo con la formación de dos subloques: el de Meier, y el de Fabián Vernetti y Oscar Pieroni. Antes aun, el año pasado, la cúpula socialista santafesina había sugerido a los contendientes en las primarias del Frente Progresista local, que evitaran ese choque acordando una lista única con la UCR frentista del actual secretario parlamentario de la Cámara Baja, Lisandro Enrico, para intendente y concejales, pero no maduró el acuerdo y las candidaturas se dirimieron en una caballerosa interna.
En estos días, aunque los socialistas repudian que las postulaciones legislativas para 2009 asomen en superficie antes de tiempo, el Tío, sin medir los riesgos, se apuró a impulsar su propia precandidatura a concejal, función en la que cumplirá ocho años consecutivos en diciembre del año próximo.
“No correspondería que yo tuviera otro período como concejal, creo que ocho años en el Concejo son suficientes y ninguna persona debería estar más de dos períodos…”, sentenciaba Roberto Meier, reflexivo, un año atrás, fiel a las convicciones progresistas de no tentarse en la perpetuidad en los cargos públicos. Sin embargo, volviendo sobre sus pasos, acaba de confirmar su ambición de batallar por cuatro años más como legislador municipal. Con esta definición inesperada, justo cuando las distintas líneas internas del radicalismo local se esfuerzan por reagruparse, el socialismo se resquebraja, hasta el punto que ni siquiera descartan concurrir a las primarias con más de una lista, según las palabras del mismo Meier, aun cuando esta estrategia los debilitaría en la pugna primaria con los boinablanca.
En este virtual lanzamiento, el concejal socialista no sólo sorprendió a propios y extraños con la anticipación, sin también con los fundamentos, porque en ningún momento se planteó el objetivo de construir una alternativa opositora para disputarle el poder político a Freyre en 2011, sino que, por el contrario, insistió en ubicar como el mayor adversario al dirigente justicialista Jorge Viano, en función de su creciente influencia en las dos cooperativas de servicios públicos. Para incorporar más ingredientes al explosivo cóctel, Meier denunció que uno de sus pares de bloque no lo respalda en la cruzada para frenar la embestida eléctrica. Sin mencionarlo con nombre y apellido, es obvia la referencia a Vernetti, que al igual que Pieroni, suelen coincidir en el Concejo -sobre todo en los temas de fondo- con la vianista Patricia Romero. Así pues, en la áspera interna que los pueblenses trasladaron al seno del socialismo, los meieristas cuestionan las buenas relaciones de Vernetti con el lucifuercismo, en tanto que los alineados con el Fito advierten que el Tío pretende consolidar una suerte de “cogobierno” con Freyre, incluso con más afinidades aún que en los tiempos de Roberto Scott. En este sentido, es una incógnita la actitud que podría tomar Hermes Binner, a través de sus enviados, que hasta ahora mantiene una floreciente vinculación con José Freyre, el intendente venadense con el que convivirá hasta el término de la gestión. ¿Bendecirá el gobernador, desde la Casa Gris, a un candidato a concejal de la línea dura, o facilitará, con la prescindencia, un continuismo meierista que, en principio, sería más funcional a Freyre? ¿Hay más denominadores comunes, entre Binner y Freyre, que el odio visceral al jefe del bloque de senadores provinciales del Frente para la Victoria y presidente del peronismo santafesino, Ricardo Spinozzi?
Como reza el dicho popular, el que pega primero, pega dos veces, y los adversarios internos de Meier esperan salir de la sorpresa mayúscula para decir lo suyo. No obstante, a pesar de sus frecuentes críticas contra el barbado edil, admiten que desde 2001 hasta el presente, el Tío es el mejor elector del sector, y temen que ese mismo fenómeno se reitere en 2009 -y los margine-, cuando los venadenses seleccionen los cinco nuevos concejales en lugar de Bibiana Pieli, Delfor Hernández, Patricia Romero, Oscar Pieroni y el propio Meier, que completan sus mandatos.
En estas circunstancias, así como el oficialismo dispone de una inmejorable ocasión para aumentar su representación legislativa, el socialismo se encontrará con dificultades para conservar la propia. Asimismo, el sector de Vernetti está más asediado aún, porque si no retiene la banca que cede Pieroni, se vería debilitado en la próxima composición legislativa, y también en la porfía intestina con un Meier que, a esas alturas, podría salir fortalecido de las elecciones; salvo, claro está, que el ala dura del socialismo supere al Tío con un candidato que pueda marcar diferencias, priorizando la construcción de una opción de gobierno, antes que contribuir a un ensayo de cogobierno.
(Publicado el lunes 27 de octubre de 2008 en diario El Informe)
En estos días, aunque los socialistas repudian que las postulaciones legislativas para 2009 asomen en superficie antes de tiempo, el Tío, sin medir los riesgos, se apuró a impulsar su propia precandidatura a concejal, función en la que cumplirá ocho años consecutivos en diciembre del año próximo.
“No correspondería que yo tuviera otro período como concejal, creo que ocho años en el Concejo son suficientes y ninguna persona debería estar más de dos períodos…”, sentenciaba Roberto Meier, reflexivo, un año atrás, fiel a las convicciones progresistas de no tentarse en la perpetuidad en los cargos públicos. Sin embargo, volviendo sobre sus pasos, acaba de confirmar su ambición de batallar por cuatro años más como legislador municipal. Con esta definición inesperada, justo cuando las distintas líneas internas del radicalismo local se esfuerzan por reagruparse, el socialismo se resquebraja, hasta el punto que ni siquiera descartan concurrir a las primarias con más de una lista, según las palabras del mismo Meier, aun cuando esta estrategia los debilitaría en la pugna primaria con los boinablanca.
En este virtual lanzamiento, el concejal socialista no sólo sorprendió a propios y extraños con la anticipación, sin también con los fundamentos, porque en ningún momento se planteó el objetivo de construir una alternativa opositora para disputarle el poder político a Freyre en 2011, sino que, por el contrario, insistió en ubicar como el mayor adversario al dirigente justicialista Jorge Viano, en función de su creciente influencia en las dos cooperativas de servicios públicos. Para incorporar más ingredientes al explosivo cóctel, Meier denunció que uno de sus pares de bloque no lo respalda en la cruzada para frenar la embestida eléctrica. Sin mencionarlo con nombre y apellido, es obvia la referencia a Vernetti, que al igual que Pieroni, suelen coincidir en el Concejo -sobre todo en los temas de fondo- con la vianista Patricia Romero. Así pues, en la áspera interna que los pueblenses trasladaron al seno del socialismo, los meieristas cuestionan las buenas relaciones de Vernetti con el lucifuercismo, en tanto que los alineados con el Fito advierten que el Tío pretende consolidar una suerte de “cogobierno” con Freyre, incluso con más afinidades aún que en los tiempos de Roberto Scott. En este sentido, es una incógnita la actitud que podría tomar Hermes Binner, a través de sus enviados, que hasta ahora mantiene una floreciente vinculación con José Freyre, el intendente venadense con el que convivirá hasta el término de la gestión. ¿Bendecirá el gobernador, desde la Casa Gris, a un candidato a concejal de la línea dura, o facilitará, con la prescindencia, un continuismo meierista que, en principio, sería más funcional a Freyre? ¿Hay más denominadores comunes, entre Binner y Freyre, que el odio visceral al jefe del bloque de senadores provinciales del Frente para la Victoria y presidente del peronismo santafesino, Ricardo Spinozzi?
Como reza el dicho popular, el que pega primero, pega dos veces, y los adversarios internos de Meier esperan salir de la sorpresa mayúscula para decir lo suyo. No obstante, a pesar de sus frecuentes críticas contra el barbado edil, admiten que desde 2001 hasta el presente, el Tío es el mejor elector del sector, y temen que ese mismo fenómeno se reitere en 2009 -y los margine-, cuando los venadenses seleccionen los cinco nuevos concejales en lugar de Bibiana Pieli, Delfor Hernández, Patricia Romero, Oscar Pieroni y el propio Meier, que completan sus mandatos.
En estas circunstancias, así como el oficialismo dispone de una inmejorable ocasión para aumentar su representación legislativa, el socialismo se encontrará con dificultades para conservar la propia. Asimismo, el sector de Vernetti está más asediado aún, porque si no retiene la banca que cede Pieroni, se vería debilitado en la próxima composición legislativa, y también en la porfía intestina con un Meier que, a esas alturas, podría salir fortalecido de las elecciones; salvo, claro está, que el ala dura del socialismo supere al Tío con un candidato que pueda marcar diferencias, priorizando la construcción de una opción de gobierno, antes que contribuir a un ensayo de cogobierno.
(Publicado el lunes 27 de octubre de 2008 en diario El Informe)
Festejos de las promociones '58 y '83 del Industrial
La primera división egresada en el ‘83 estaba integrada por: Sergio Allegrini; Jorge Amarante; Adrián Allín; Osmar Bottazzi; Néstor Benítez; Guillermo Casagrande; Alejandro Cataldi; Fabián Del Río; José Dell’Elce; Adrián Felici; Juan Franco; Sergio Gaitán; Gustavo Had; Ariel Leali; Enzo Lerotich; Gustavo Luciani; Segundo Mónaco; Adriana Olmedo; Gerardo Paesani; Jorge Panfili; Hugo Paratore; Ricardo Rinaldi; Marcelo Ruiz; Julio Sánchez y Daniel Whitty. Y la segunda división: Rubén Areco; Andrés Barbiani; Néstor Benoit; Omar Bertozzi; Eduardo Canarezza; Marcelo Coronel; Marcelo Dabove; Marcelo Fernández; Alberto Garay; Manuel Herbas; Daniel Labiano; Adolfo Martínez; Gustavo Martínez; Sergio Nicolau; Miguel Peppino; Celestino Prevosto; Enrique Rada; Oscar Recchi; Roberto San Cristóbal; Gerardo Terenzi; Salvador Tesolini y Daniel Videla. También se celebraron los 50 años de la promoción ‘58: Carlos Aguirre; Juan Biaggi; Angel Colussi; Héctor Delmastro; Emilio D’Amario; Enrique Galesio; Roberto Galetto; Juan Povoli y Horacio Verdun.
Opositores insistieron y Freyre les dio el gusto: la nómina de personal ya no es "secreto de Estado"
Algunos proyectos legislativos resultan sorprendentes, pero no tanto por el mérito en su elaboración, ni tampoco por caer en la ridiculez. Ninguno de esos extremos. La sorpresa es que, a estas alturas, haya necesidad de impulsarlos por parte de cualesquiera de los bloques del Concejo. A casi 25 años de la restauración democrática, ya no deberíamos seguir ocupados en metodologías para garantizar elementales resguardos de transparencia en la función pública. A mediados del corriente mes, por ejemplo, el socialismo requirió a la Intendencia, mediante un proyecto de ordenanza, que expusiera la nómina completa de personal de planta permanente; planta transitoria; contratos de locación de servicios; planes temporarios de empleo y toda otra forma de contratación que se utilice, detallando el área en que se desempeña, categoría, situación de revista, carga horaria, sueldo percibido y antigüedad. En el segundo artículo, recomienda que esos datos se divulguen en la sede de la Intendencia -en una cartelera habilitada para tal fin- y en el sitio web oficial de la Municipalidad.
Sin proponer compromisos más rigurosos, como en la provincia de San Luis, donde a los empleados públicos se les debita automáticamente del sueldo el costo de los impuestos, el sentido común sugiere que, cuanto menos, a la ciudadanía le asiste el derecho de conocer la cantidad, identidad, funciones y retribución de los trabajadores municipales, sin que esto deba entenderse como una persecución ni mucho menos. En su época de intendente, Roberto Scott solía machacar, dirigiéndose a los venadenses: “Ustedes son los dueños de esta gran empresa, que es la ciudad, y que hoy nos toca administrar”. Bajo ese mismo razonamiento macrista, los dueños de dicha empresa no deberían desconocer esa información básica. Sobre todo desde la reciente polémica ocasionada por el incierto vínculo del ex secretario de Hacienda, Luis Plantón, con la Municipalidad, episodio que demostró la necesidad de generar los mecanismos que brinden la deseada transparencia en la planta de personal -estable y contratado-, inmejorable antídoto para cualquier atisbo de corruptela.
Con la misma madurez política con que el Concejo aprobó la creación del Registro de Proveedores municipales, se aguardaba que la flamante iniciativa de los ediles opositores fuera respaldada por unanimidad -sin más trámites-, y no con el sentido perverso de entorpecer la gestión del intendente José Freyre, sino, por el contrario, en busca de contribuir con la misma, porque siempre será más constructivo que la ciudad cuente con los marcos propicios para administrar con transparencia, más allá de las buenas intenciones personales del mandatario de turno. Aun cuando el proyecto socialista de divulgar, entre otras cosas, la nómina de funcionarios y empleados municipales, quedó a la espera de un final feliz en las comisiones del Concejo, con el serio riesgo de que el bloque oficialista se las ingeniara para bloquear su tratamiento en el recinto, desde el martes último, en la página oficial de la Municipalidad: www.venadotuerto.gov.ar, se encuentra el detalle -hasta ese instante un “secreto de Estado”- de la planta del personal municipal, desde el más encumbrado funcionario político, como el intendente de la ciudad, hasta el empleado de categoría más baja, con número de legajo, área, función y haber bruto. Un hallazgo que merece el más caluroso reconocimiento, aunque todavía falten proporcionar algunos elementos pretendidos por la rigurosa petición legislativa, y que bien podrían completarse en las próximas semanas.
Es un buen signo de apertura y transparencia por parte del Departamento Ejecutivo -después de tanto misterio y hermetismo-, que debería saber leer el bloque legislativo oficialista, que días atrás se abstuvo de apoyar, “por falta de evidencias”, un pedido de informes de la oposición que intentaba reunir precisiones acerca de reiteradas denuncias contra inspectores municipales que inducirían a comerciantes a comprar el equipamiento de seguridad faltante en una determinada empresa local.
En esta misma línea, es plausible que el intendente Freyre haya contestado el martes último, sin demoras, a través de este diario, los reproches por la situación de inseguridad que una lectora le había destinado en una carta abierta publicada un día antes en el mismo medio; pero, al mismo tiempo, es cuestionable que, sistemáticamente, los concejales scottistas boicoteen los pedidos de informes de la oposición o, en su defecto, cuando éstos resultan aprobados, que los funcionarios de la Intendencia transgredan las reglamentaciones vigentes, omitiendo responderlos, a pesar de contar con un plazo de 10 días hábiles para ello. Por ahora, es usual que los interrogantes sin evacuar se acumulen por decenas en los despachos de secretarios y directores, hasta desactualizarse. Asimismo, estos procedimientos restrictivos, que suelen ser habituales en todos los ejecutivos -de cualquier signo partidario-, en nada se condicen con los postulados de la ordenanza de acceso a la información pública, aprobada en junio último. No tendrían que sorprenderse en la Intendencia si, en los próximos tiempos, enviados de los concejales opositores, o ellos mismos, se apersonan en la Secretaría de Coordinación de Gabinete para peticionar, por esa vía, como ciudadanos, la información que se les niega como legisladores.
Estos saludables mecanismos de transparencia que los venadenses no le hubieran reclamado al ex intendente Scott, es probable que sí se los hubieran demandado a Freyre, más temprano que tarde, en función de las expectativas generadas, y por ello es reconfortante que la administración comience a brindar las respuestas esperadas, con una publicación que se acerca bastante a los requerimientos opositores y, sobre todo, a las buenas prácticas de gestión que deberían predominar en una democracia republicana, aunque todavía quedan asignaturas pendientes, como la información precisa y oportuna a los concejales -ajustada a los plazos legales- para que la ardua tarea de control no se transforme en una misión imposible como en tiempos pasados.
(Publicado el viernes 24 de octubre de 2008 en diario El Informe)
Sin proponer compromisos más rigurosos, como en la provincia de San Luis, donde a los empleados públicos se les debita automáticamente del sueldo el costo de los impuestos, el sentido común sugiere que, cuanto menos, a la ciudadanía le asiste el derecho de conocer la cantidad, identidad, funciones y retribución de los trabajadores municipales, sin que esto deba entenderse como una persecución ni mucho menos. En su época de intendente, Roberto Scott solía machacar, dirigiéndose a los venadenses: “Ustedes son los dueños de esta gran empresa, que es la ciudad, y que hoy nos toca administrar”. Bajo ese mismo razonamiento macrista, los dueños de dicha empresa no deberían desconocer esa información básica. Sobre todo desde la reciente polémica ocasionada por el incierto vínculo del ex secretario de Hacienda, Luis Plantón, con la Municipalidad, episodio que demostró la necesidad de generar los mecanismos que brinden la deseada transparencia en la planta de personal -estable y contratado-, inmejorable antídoto para cualquier atisbo de corruptela.
Con la misma madurez política con que el Concejo aprobó la creación del Registro de Proveedores municipales, se aguardaba que la flamante iniciativa de los ediles opositores fuera respaldada por unanimidad -sin más trámites-, y no con el sentido perverso de entorpecer la gestión del intendente José Freyre, sino, por el contrario, en busca de contribuir con la misma, porque siempre será más constructivo que la ciudad cuente con los marcos propicios para administrar con transparencia, más allá de las buenas intenciones personales del mandatario de turno. Aun cuando el proyecto socialista de divulgar, entre otras cosas, la nómina de funcionarios y empleados municipales, quedó a la espera de un final feliz en las comisiones del Concejo, con el serio riesgo de que el bloque oficialista se las ingeniara para bloquear su tratamiento en el recinto, desde el martes último, en la página oficial de la Municipalidad: www.venadotuerto.gov.ar, se encuentra el detalle -hasta ese instante un “secreto de Estado”- de la planta del personal municipal, desde el más encumbrado funcionario político, como el intendente de la ciudad, hasta el empleado de categoría más baja, con número de legajo, área, función y haber bruto. Un hallazgo que merece el más caluroso reconocimiento, aunque todavía falten proporcionar algunos elementos pretendidos por la rigurosa petición legislativa, y que bien podrían completarse en las próximas semanas.
Es un buen signo de apertura y transparencia por parte del Departamento Ejecutivo -después de tanto misterio y hermetismo-, que debería saber leer el bloque legislativo oficialista, que días atrás se abstuvo de apoyar, “por falta de evidencias”, un pedido de informes de la oposición que intentaba reunir precisiones acerca de reiteradas denuncias contra inspectores municipales que inducirían a comerciantes a comprar el equipamiento de seguridad faltante en una determinada empresa local.
En esta misma línea, es plausible que el intendente Freyre haya contestado el martes último, sin demoras, a través de este diario, los reproches por la situación de inseguridad que una lectora le había destinado en una carta abierta publicada un día antes en el mismo medio; pero, al mismo tiempo, es cuestionable que, sistemáticamente, los concejales scottistas boicoteen los pedidos de informes de la oposición o, en su defecto, cuando éstos resultan aprobados, que los funcionarios de la Intendencia transgredan las reglamentaciones vigentes, omitiendo responderlos, a pesar de contar con un plazo de 10 días hábiles para ello. Por ahora, es usual que los interrogantes sin evacuar se acumulen por decenas en los despachos de secretarios y directores, hasta desactualizarse. Asimismo, estos procedimientos restrictivos, que suelen ser habituales en todos los ejecutivos -de cualquier signo partidario-, en nada se condicen con los postulados de la ordenanza de acceso a la información pública, aprobada en junio último. No tendrían que sorprenderse en la Intendencia si, en los próximos tiempos, enviados de los concejales opositores, o ellos mismos, se apersonan en la Secretaría de Coordinación de Gabinete para peticionar, por esa vía, como ciudadanos, la información que se les niega como legisladores.
Estos saludables mecanismos de transparencia que los venadenses no le hubieran reclamado al ex intendente Scott, es probable que sí se los hubieran demandado a Freyre, más temprano que tarde, en función de las expectativas generadas, y por ello es reconfortante que la administración comience a brindar las respuestas esperadas, con una publicación que se acerca bastante a los requerimientos opositores y, sobre todo, a las buenas prácticas de gestión que deberían predominar en una democracia republicana, aunque todavía quedan asignaturas pendientes, como la información precisa y oportuna a los concejales -ajustada a los plazos legales- para que la ardua tarea de control no se transforme en una misión imposible como en tiempos pasados.
(Publicado el viernes 24 de octubre de 2008 en diario El Informe)
Cooperativas, entre lista única y guerra electoral
Enterarse de que en la Cooperativa Eléctrica se había presentado una única lista -oficialista- de candidatos a delegado, aun cuando era previsible, refrescó en la memoria colectiva aquellas épicas batallas electorales de otros tiempos, que ocupaban a la prensa por varias semanas, casi tanto como un comicio general, en función de los miles y miles de socios eléctricos en condiciones de votar. Por entonces, la oposición había privilegiado como idea fuerza la denominada democratización de la empresa, a través del reclamo de una reforma estatutaria que garantizara la participación de los asociados, con representación proporcional y sin acreditaciones. La agrupación Unirce, con el apoyo de los pueblenses del concejal Roberto Meier y los socialistas, consiguieron impulsar listas en varias elecciones consecutivas, hasta que la multiplicación de compromisos políticos de dichos agrupamientos y, sobre todo, la apertura impulsada desde el oficialismo eléctrico, desmoronaron las incipientes escaladas opositoras. Hoy, el presidente de la Cooperativa Eléctrica, Carlos Pucci, admite que “hubiera sido democráticamente más saludable la presentación de otra alternativa”, a los efectos de generar un debate enriquecedor, aunque también es cierto que, en los últimos tiempos, cada vez que surgieron sectores cooperativistas en pugna, no fue para favorecer un crecimiento, sino que se desembocó en agudas crisis institucionales.
En otros tiempos, sobrevolaba el fantasma de listas apadrinadas por el gobierno municipal, mediante las mismas tácticas que se utilizan en las elecciones vecinales, con sus efectos de comisiones dependientes de los humores del intendente de turno, en lugar de responder, tal el espíritu del genuino vecinalismo, a los habitantes del barrio, que pueden coincidir o no con las prioridades fijadas por el jefe político de la ciudad. Sin embargo, a pesar de las amenazas, y hasta de algún caballo de Troya, la Intendencia -que tiene la potestad de fiscalizar a las concesionarias de servicios públicos- no se metió a manipular las cooperativas, por propia convicción, o porque en algún momento temió por los eventuales costos políticos de la embestida.
En la Eléctrica, las formalidades electorales se completarán con la designación de una junta electoral, que como tantos progresos democráticos en el estatuto, pasan inadvertidos por la ausencia de postulaciones adversarias. En cambio, la inclusión de la figura de la junta electoral, tal vez, hubiera ahorrado inconvenientes en la Cooperativa de Obras Sanitarias, que a pesar de haber sido la vanguardia local en la democratización interna, continúa depositando en el Consejo de Administración la responsabilidad de tutelar los procesos electorales, convirtiéndolo en juez y parte de la compulsa. Con una junta compuesta por un representante del Consejo de Administración y un delegado de cada una de las listas participantes, el trámite se volvería más transparente e imparcial, y, por fin, los debates podrían concentrarse en las obras y los servicios que debería prestar la empresa, antes que anclarse una y otra vez en cuestiones de burocracia electoral, que a estas alturas debieran estar definitivamente saldadas.
(Publicado el martes 21 de octubre de 2008 en diario El Informe)
En otros tiempos, sobrevolaba el fantasma de listas apadrinadas por el gobierno municipal, mediante las mismas tácticas que se utilizan en las elecciones vecinales, con sus efectos de comisiones dependientes de los humores del intendente de turno, en lugar de responder, tal el espíritu del genuino vecinalismo, a los habitantes del barrio, que pueden coincidir o no con las prioridades fijadas por el jefe político de la ciudad. Sin embargo, a pesar de las amenazas, y hasta de algún caballo de Troya, la Intendencia -que tiene la potestad de fiscalizar a las concesionarias de servicios públicos- no se metió a manipular las cooperativas, por propia convicción, o porque en algún momento temió por los eventuales costos políticos de la embestida.
En la Eléctrica, las formalidades electorales se completarán con la designación de una junta electoral, que como tantos progresos democráticos en el estatuto, pasan inadvertidos por la ausencia de postulaciones adversarias. En cambio, la inclusión de la figura de la junta electoral, tal vez, hubiera ahorrado inconvenientes en la Cooperativa de Obras Sanitarias, que a pesar de haber sido la vanguardia local en la democratización interna, continúa depositando en el Consejo de Administración la responsabilidad de tutelar los procesos electorales, convirtiéndolo en juez y parte de la compulsa. Con una junta compuesta por un representante del Consejo de Administración y un delegado de cada una de las listas participantes, el trámite se volvería más transparente e imparcial, y, por fin, los debates podrían concentrarse en las obras y los servicios que debería prestar la empresa, antes que anclarse una y otra vez en cuestiones de burocracia electoral, que a estas alturas debieran estar definitivamente saldadas.
(Publicado el martes 21 de octubre de 2008 en diario El Informe)
El Tío Meier y un "apoyo" a Viano en nombre de la institucionalidad
Institucionalidad es una palabra que en la Argentina contemporánea se menciona con frecuencia, pero se practica poco y nada. Así pues, en lugar de generar comunes denominadores mediante el debate y, una vez establecidos, respetarlos a ultranza, todos por igual, se insiste en transgredir los pactos de convivencia que aún sobreviven. Este hábito atraviesa a todas las fuerzas políticas y sociales, sin distinciones, y solo un puñado de dirigentes queda a salvo de la crítica. Tanto se internaron dichas prácticas en el sentido común de los argentinos que, para muchos, ya ni siquiera son vergonzantes, transformando la picardía o la chicana, en cosas de todos los días.
En este sentido, uno de los episodios más emblemáticos se dio con la singular ley de lemas pergeñada por el entonces presidente Eduardo Duhalde, en defensa de su delfín Nestor Kirchner, y a los efectos de evitar, sea como fuere, el regreso a la Casa Rosada de Carlos Menem. Amante obstinado de las estadísticas, Duhalde sabía que el riojano, con un módico porcentaje de votos, podía erigirse en el candidato más votado, pero al mismo tiempo, intuía que la “mala imagen” lo aplastaría en un mano a mano con cualquier otro contrincante en una segunda vuelta. Cambiando caprichosamente el sistema electoral en función de los puntos debiles del rival -como harán los tenistas argentinos para incomodar a los españoles en la próxima final de la Copa Davis-, el ex gobernador bonaerense se salió con la suya. Si bien Menem ganó en la primera vuelta en 2003, ni siquiera pudo presentarse en el segundo turno. En ese momento, la mayoría de los argentinos, que repudiaba un tercer menemato, sonreía cómplicemente ante el exitoso ardid duhaldista, aun cuando ese tácito respaldo popular estaba ratificando una perversa forma de hacer política en la Argentina, sin reglas claras ni previsibles, con excesos autoritarios que, a la larga, se vuelven en perjuicio de sus mentores. Un sistema revanchista donde los verdugos de hoy serán las víctimas de mañana, más emparentado con los oscuros códigos mafiosos que con la transparencia de la democracia republicana.
Esta misma semana, en nuestra ciudad, sucedió un caso inverso, donde los principios se impusieron a las predilecciones, y por eso merece rescatarse del fárrago de noticias que se carcomen unas a otras. El concejal socialista Roberto Meier, que se desempeña como Autoridad de Aplicación del contrato de concesión de agua potable y cloacas con la Cooperativa de Obras Sanitarias, dijo a este diario que la asamblea general ordinaria de delegados del 25 de septiembre “definió que se suspendían los terminos, por lo tanto una comisión directiva no puede negar esa decisión. Incurrieron en un grave error y deben llegar a un acuerdo entre ellos para seguir adelante y no llegar a una intervención, que es lo que corresponde en la actualidad”. Más adelante, el ex pueblense recomendó al Consejo de Administración que diera “marcha atrás” con la destitución del presidente Eduardo Parodi (fue reemplazado por Fabricio Fernandez) para volver al proceso que había fijado la asamblea. Aunque suene contradictorio, en otro segmento de sus declaraciones, el Tío se lamenta en su fuero íntimo por “el peso que adquiere en la Cooperativa (de Obras Sanitarias) el Sindicato de Luz y Fuerza a traves de las peleas que se dan en lo que era Vecinos Venadenses”.
Tanto en el reclamo de que el Consejo de Administración respete el mandato de la mayoría asamblearia (convocar a una nueva reunión de delegados), como en el pedido de que se rectifique cuanto antes la remoción de Parodi -dirigente del sector de Vecinos Venadense aliado con los eléctricos-, el concejal Meier favorece los intereses de Jorge Viano, su mayor enemigo en la vida política, a partir de las cruentas batallas de años atrás en las elecciones de la Cooperativa Eléctrica, cuando Meier era uno de los líderes del grupo Unirce. Tanta es la enemistad entre ambos referentes que, en cierto momento, con la misma honestidad brutal que ahora, el Tío confesó que prefería a Roberto Scott como intendente, antes que a Viano, revelación que desencadenó uno de los primeros grandes sacudones en el seno de la hoy extinguida agrupación Pueblo, no solo porque ya emergía un ala antiscottista -hoy encarnada en un sub-bloque socialista por Oscar Pieroni y Fabián Vernetti-, sino tambien porque, con esa opción, Meier quedó pegado al oficialismo, precisamente cuando más distancia debía tomar para enfrentarlo en la elección por la Intendencia. Como si se tratara de una maldición, hoy el terceto binnerista -sobre todo Pieroni y Vernetti- tampoco puede operar con un fuerte perfil opositor sobre el gobierno local, porque la Casa Gris mantiene relaciones poco menos que carnales con el intendente Jose Freyre.
Nada sería más incómodo para Meier que un desembarco vianista en Obras Sanitarias, ya no solo en el cuerpo de delegados, sino tambien en el Consejo de Administración, pero, de todos modos, el edil resolvió el intríngulis político desde la institucionalidad, sin especular con los pro y los contra. “Es cierto que ahora asumió (con Fabricio Fernandez) el sector enfrentado con el lucifuercismo, pero a traves de algo ilegal”, reforzó, alertando que con estos procedimientos se estaría justificando la intervención de la entidad por parte del Instituto Nacional de Asociativismo y Economías Sociales (Inaes), cuya decisión podría conocerse en los próximos días.
Roberto Meier, aunque hubiera tenido margen suficiente para aliarse con el oficialismo de los Vecinos Venadenses, más aun desde su condición de Autoridad de Aplicación en representación del Concejo, y así operar como contención para evitar el progreso de un sector antagónico en el Consejo de Administración de la COS, prefirió sujetarse a la institucionalidad, y plantó un ejemplo digno de imitar en una función pública donde, cuanto menos, no prolifera la grandeza.
(Publicado el 10 de octubre de 2008 en diario El Informe)
En este sentido, uno de los episodios más emblemáticos se dio con la singular ley de lemas pergeñada por el entonces presidente Eduardo Duhalde, en defensa de su delfín Nestor Kirchner, y a los efectos de evitar, sea como fuere, el regreso a la Casa Rosada de Carlos Menem. Amante obstinado de las estadísticas, Duhalde sabía que el riojano, con un módico porcentaje de votos, podía erigirse en el candidato más votado, pero al mismo tiempo, intuía que la “mala imagen” lo aplastaría en un mano a mano con cualquier otro contrincante en una segunda vuelta. Cambiando caprichosamente el sistema electoral en función de los puntos debiles del rival -como harán los tenistas argentinos para incomodar a los españoles en la próxima final de la Copa Davis-, el ex gobernador bonaerense se salió con la suya. Si bien Menem ganó en la primera vuelta en 2003, ni siquiera pudo presentarse en el segundo turno. En ese momento, la mayoría de los argentinos, que repudiaba un tercer menemato, sonreía cómplicemente ante el exitoso ardid duhaldista, aun cuando ese tácito respaldo popular estaba ratificando una perversa forma de hacer política en la Argentina, sin reglas claras ni previsibles, con excesos autoritarios que, a la larga, se vuelven en perjuicio de sus mentores. Un sistema revanchista donde los verdugos de hoy serán las víctimas de mañana, más emparentado con los oscuros códigos mafiosos que con la transparencia de la democracia republicana.
Esta misma semana, en nuestra ciudad, sucedió un caso inverso, donde los principios se impusieron a las predilecciones, y por eso merece rescatarse del fárrago de noticias que se carcomen unas a otras. El concejal socialista Roberto Meier, que se desempeña como Autoridad de Aplicación del contrato de concesión de agua potable y cloacas con la Cooperativa de Obras Sanitarias, dijo a este diario que la asamblea general ordinaria de delegados del 25 de septiembre “definió que se suspendían los terminos, por lo tanto una comisión directiva no puede negar esa decisión. Incurrieron en un grave error y deben llegar a un acuerdo entre ellos para seguir adelante y no llegar a una intervención, que es lo que corresponde en la actualidad”. Más adelante, el ex pueblense recomendó al Consejo de Administración que diera “marcha atrás” con la destitución del presidente Eduardo Parodi (fue reemplazado por Fabricio Fernandez) para volver al proceso que había fijado la asamblea. Aunque suene contradictorio, en otro segmento de sus declaraciones, el Tío se lamenta en su fuero íntimo por “el peso que adquiere en la Cooperativa (de Obras Sanitarias) el Sindicato de Luz y Fuerza a traves de las peleas que se dan en lo que era Vecinos Venadenses”.
Tanto en el reclamo de que el Consejo de Administración respete el mandato de la mayoría asamblearia (convocar a una nueva reunión de delegados), como en el pedido de que se rectifique cuanto antes la remoción de Parodi -dirigente del sector de Vecinos Venadense aliado con los eléctricos-, el concejal Meier favorece los intereses de Jorge Viano, su mayor enemigo en la vida política, a partir de las cruentas batallas de años atrás en las elecciones de la Cooperativa Eléctrica, cuando Meier era uno de los líderes del grupo Unirce. Tanta es la enemistad entre ambos referentes que, en cierto momento, con la misma honestidad brutal que ahora, el Tío confesó que prefería a Roberto Scott como intendente, antes que a Viano, revelación que desencadenó uno de los primeros grandes sacudones en el seno de la hoy extinguida agrupación Pueblo, no solo porque ya emergía un ala antiscottista -hoy encarnada en un sub-bloque socialista por Oscar Pieroni y Fabián Vernetti-, sino tambien porque, con esa opción, Meier quedó pegado al oficialismo, precisamente cuando más distancia debía tomar para enfrentarlo en la elección por la Intendencia. Como si se tratara de una maldición, hoy el terceto binnerista -sobre todo Pieroni y Vernetti- tampoco puede operar con un fuerte perfil opositor sobre el gobierno local, porque la Casa Gris mantiene relaciones poco menos que carnales con el intendente Jose Freyre.
Nada sería más incómodo para Meier que un desembarco vianista en Obras Sanitarias, ya no solo en el cuerpo de delegados, sino tambien en el Consejo de Administración, pero, de todos modos, el edil resolvió el intríngulis político desde la institucionalidad, sin especular con los pro y los contra. “Es cierto que ahora asumió (con Fabricio Fernandez) el sector enfrentado con el lucifuercismo, pero a traves de algo ilegal”, reforzó, alertando que con estos procedimientos se estaría justificando la intervención de la entidad por parte del Instituto Nacional de Asociativismo y Economías Sociales (Inaes), cuya decisión podría conocerse en los próximos días.
Roberto Meier, aunque hubiera tenido margen suficiente para aliarse con el oficialismo de los Vecinos Venadenses, más aun desde su condición de Autoridad de Aplicación en representación del Concejo, y así operar como contención para evitar el progreso de un sector antagónico en el Consejo de Administración de la COS, prefirió sujetarse a la institucionalidad, y plantó un ejemplo digno de imitar en una función pública donde, cuanto menos, no prolifera la grandeza.
(Publicado el 10 de octubre de 2008 en diario El Informe)
Desplazan a Parodi de la presidencia de la COS y desconocen mandato de asamblea
Las profundas desavenencias internas en la concesionaria de agua potable y cloacas, que desembocaron en la destitución del presidente, se habían expuesto desde la notificación a la trascendental reunión de la víspera, pues los consejeros fueron citados mediante distintos temarios, que según el sector convocante, desnudaban objetivos y hasta horarios diferentes. Parodi, por ejemplo, había redactado el orden del día con la prioridad de llamar a una nueva Asamblea General Ordinaria, en un plazo perentorio, según lo estipulado el 25 por la mayoría de los delegados, en sintonía con las sugerencias del Instituto Nacional de Asociativismo y Economías Sociales (Inaes) y el Concejo de nuestra ciudad. Al mismo tiempo, los Vecinos Venadenses diseñaron una agenda alternativa, como sospechaban los consejeros que habían recibido previamente una carta documento suscripta por el apoderado de la lista 1, Alejandro Zapata, donde se ratificaba la estrategia de desconocer el mandato de la asamblea de ocho días atrás. En ese breve texto, el histórico dirigente de los Vecinos considera que no tiene ningún sentido la convocatoria a otra asamblea para la renovación del Consejo de Administración, por cuanto en dicha oportunidad se presentó una lista única, que debió proclamarse sin más trámites, según lo prescripto por el artículo 58 del estatuto social. Lejos de acatar la conclusión asamblearia, la conducción ejecutiva de la COS, con la oposición de los vecinos díscolos, optó por solicitar un dictamen de la situación al asesor jurídico Eduardo Pascual, sin descartar la apertura de un trámite judicial en defensa de sus intereses.
Por su parte, el delegado de Fuerza Cooperativa, Jorge Viano, enviaría en las próximas horas al Inaes un pedido formal de intervención de la COS, a los efectos de que se proceda a la remoción de los actuales consejeros y a la inmediata designación de un interventor para investigar las irregularidades denunciadas y convocar a un nuevo proceso asambleario. Mientras tanto, en el organismo nacional ya están en conocimiento del caso venadense, no sólo por la presencia en la reciente asamblea del veedor Nelson Arias, sino también por el expediente impulsado por el delegado Andereggen, donde constan enérgicos reclamos por el presunto trato desigual que el Consejo de Administración dispensó a las listas de candidatos a consejeros y síndicos, aprobando la de Vecinos Venadenses y rechazando la de Fuerza Cooperativa, a pesar de que ambas ingresaron en la sede social de la COS en la mañana del lunes 15 de septiembre. Ahora se aguarda que el organismo nacional que tutela el funcionamiento de las cooperativas y mutuales se expida cuanto antes sobre esta delicada situación institucional que, además de alterar la armonía entre las autoridades responsables de conciliar los planes de obra y orientar las relaciones con el poder político, obstaculiza la consideración de la Memoria y Balance y demás documentos correspondientes al ejercicio económico concluido el 30 de junio último.
(Publicado el viernes 3 de octubre de 2008 en diario El Informe)
Asamblea suspendida y final a los gritos en Obras Sanitarias
Concientes de su inferioridad numérica, los Vecinos Venadenses liderados por Alejandro Zapata, José Acosta y Fabricio Fernández, apelaron, apenas iniciada la asamblea, al artículo 58 del estatuto, con el objetivo de apurar la proclamación inmediata de la lista única, evitando cualquier tipo de votación. Sin embargo, el delegado Jorge Viano se dispuso a neutralizar la estrategia oficialista motorizada por Atilio Perín, advirtiendo que no había porqué alterar el orden del día, siendo que el capítulo electoral figuraba en el cuarto escalón del temario. Acto seguido, Parodi dio lectura a un dictamen del Inaes, que admitía ciertos indicios de duda acerca de la legalidad de la nómina oficialista, que al igual que la lista 2, ingresó a la sede social en la mañana del lunes 15 del corriente, aunque el secretario Fabricio Fernández la habría recibido de manos del apoderado Alejandro Zapata en su domicilio el sábado 13 y la habría sellado en la COS el día siguiente. Entre la documentación aportada por los referentes de la lista 1, y que figuran en el dictamen del Inaes, se halla una constatación notarial de que ellos concurrieron a la COS el domingo 14, a las 11, y la sede social permanecía cerrada, reforzando con un informe de la empresa de monitoreo, según la cual no se detectaron movimientos durante el fin de semana. Con estos antecedentes, el Inaes sugirió que el Consejo de Administración, o la propia asamblea de delegados, postergaran la reunión a los efectos de completar la investigación, como así también de garantizar la participación y la transparencia. En la misma sintonía, el Concejo venadense había sancionado una resolución recomendando extremar los recaudos para garantizar la transparencia, incluyendo la alternativa de “reprogramar” el cronograma electoral.
En cambio, los planteos del Inaes fueron rechazados enérgicamente por el síndico José Acosta, que calificó el dictamen como una “injerencia inadmisible”, ante la mirada impasible del veedor del organismo, Nelson Arias. El vicepresidente José Luis Peisino, más diplomático, aclaró que el organismo nacional elaboró dicho dictamen sobre la base del punto de vista de una de las partes, pero que no debía interpretarse como una resolución. “Se habla de indicios, no de irregularidades”, diferenció. Por su parte, Zapata estableció que cualquier delegado podría impugnar las decisiones de la asamblea, pero de ningún modo se podía tomar el informe del Inaes leído por Parodi como argumento para una suspensión, porque aún faltaba el descargo del Consejo de Administración.
Mientras crecía la intensidad de los murmullos, Perín insistió con su iniciativa de proclamar la lista única para no transgredir el estatuto, hasta que Viano, ya de pie y elevando el tono, reclamó que se votara su moción de suspender la elección, en función del dictamen del Inaes, y hacer una nueva convocatoria en los próximos días. Hasta que se alzaron las manos y la propuesta del dirigente lucifuercista cosechó 20 votos, los 17 propios y otros tres de Vecinos díscolos, sellando un antecedente preocupante para los Vecinos históricos, porque con una veintena de votos garantizada, los defensores de la postulación presidencial de Parodi hubieran ganado aun si los rivales no sufrían faltazos.
Como se sospechaba, tras la votación se elevaron las pulsaciones, con empleados y sindicalistas de Obras Sanitarias que desde el primer piso increparon a Parodi, y también a Viano, quien contestó los dichos del ofuscado dirigente rosarino Walter Lucero, protagonizando un cara a cara durante algunos segundos, aunque el enfrentamiento del lucifuercismo con el embrionario Sindicato de Obras Sanitarias promete nuevas emociones. Luego, la confusión se extendió aún más, porque los vianistas consideraban que la moción se limitaba a suspender la elección de consejeros y síndicos, y que la asamblea debía continuar para el tratamiento de la Memoria y Balance. Sin embargo, se interpretó que la suspensión alcanzaba el desarrollo de la asamblea, y a las 22.30 se decretó el no va más. Fue, dentro de todo, lo mejor que pudo ocurrir, porque era inconveniente proseguir con los ánimos tan caldeados. También resultó positivo que la pulseada no se judicializara (aunque un delegado oficialista alertó que podría impugnar la suspensión asamblearia), ni que maduraran hipotéticos pedidos de intervención. Ahora, el Inaes tiene un plazo para evaluar el caso venadense y el Consejo de Administración de Obras Sanitarias podrá convocar a los 39 delegados a una nueva asamblea general ordinaria a los efectos de tratar el mismo orden del día. Asimismo, se abre la esperanza de transitar un proceso más generoso y transparente, estableciendo el cierre de los plazos en un día hábil, y si coincidiera con un fin de semana, o un feriado, con la sede social abierta de par en par para todos los sectores.
La alianza de vianistas y Vecinos díscolos se retiró con la satisfacción de los 20 votos; los Vecinos históricos no sólo se fueron con dudas por los cuatro ausentes, sino también por los tres propios que se cruzaron a la vereda de enfrente.
(Publicado el viernes 26 de septiembre de 2008 en diario El Informe)
Rubio: Hay que volver al vigilante de la cuadra, pero con la tecnología del siglo XXI
Con más de 30 años de trayectoria en la fuerza policial santafesina, de donde se retiró con la máxima calificación y medalla de oro, Dionisio Rubio es una voz autorizada en cuestiones de seguridad, un tema que compite con el impetuoso crecimiento de la inflación en el ranking de las mayores preocupaciones de los argentinos. Venado Tuerto, que no es una isla, sufre esas mismas penurias, con la irrupción de delincuentes cada año más precoces, más crueles y más temerarios. Sobre estas novedades, el experto evaluó que “tiempo atrás el delincuente era más ‘profesional’, más meticuloso en el cumplimiento de sus objetivos, porque evitaba ser aprehendido y, en consecuencia, condenado. Es que las condenas se cumplían, no había tantos ‘beneficios’ como hoy. No había tanto robo ‘al voleo’, sino que se ‘estudiaba’ cada golpe para reducir los riesgos. Para el delincuente típico de hace tres o cuatro décadas, robar era una cosa, pero matar, secuestrar, extorsionar, era otra muy distinta, que evitaba por todos los medios cuando se trataba de un asalto común. Habitualmente eran mayores de edad, como así también los reincidentes; en cambio, no era tan frecuente la reincidencia entre los menores”, historió el ex jefe judicial de la Jefatura Policial de Rosario.
Sobre la proliferación de menores en el mundo del hampa, Rubio señaló que “ahora el delincuente ejerce el ‘oficio’ desde temprana edad, en reemplazo de la cultura del trabajo, favorecido legalmente por su condición de menor y, en la mayoría de los casos, en el marco de una falta de orientación desde el hogar. Así pues, el sujeto llega a delinquir sin importarle los medios y consecuencias. Aun en un caso que, para ellos, es cosa de todos los días, como el arrebato callejero, se ocasiona en las víctimas una experiencia traumática que a veces no pueden superar jamás”, explicó el director ejecutivo de Seguridad Integral de Vigilancias Particulares (SIVP). En la misma línea, observó que “al no existir ningún correctivo, más allá de la entrega ‘en custodia’ a sus progenitores, el joven reincide enseguida en atentados similares, o en otros mayores, porque con el tiempo incrementa su ‘capacidad’ y su audacia. A tal punto se atreve que, creyéndose impune, hiere y mata. Estas actitudes son imitadas dentro del medio inmoral donde se desenvuelve. A veces, desea la violencia física por el sólo placer que le despierta practicarla, o también en busca de acreditar ‘méritos’ para ejercer la jefatura de la banda”.
“En resumen -prosiguió Rubio-, el modus operandi cambió en función de la mayor facilidad e impunidad para delinquir, como así también de un proceso de desorden familiar que desterró los límites. Cuando un chico detenido por un episodio de menor cuantía es entregado a sus padres para su ‘custodia y guarda’, el Estado no debe desentenderse de esa situación social, como si en ese acto formal concluyera todo; por el contrario, ahí tiene que empezar un seguimiento riguroso de la relación entre padres e hijos. No es mi tarea puntualizar las causas de estos comportamientos, pero sin dudas que influyen los hogares desintegrados; la deserción escolar; las adicciones; la búsqueda del éxito rápido y sin sacrificios; la pérdida de la cultura del trabajo y del deporte, entre otras”, enumeró.
Nuevos viejos tiempos
Lejos de guarecerse en la mera descripción de los acontecimientos, Dionisio Rubio hace unos cuantos años que, cada vez que se lo consulta, sugiere desarrollar sistemas basados en la proximidad de la policía con los vecinos, al estilo de las estrategias de “microcriminalidad” implementadas en EEUU, donde las políticas de seguridad se priorizan en los barrios. También en algunas provincias españolas se apela al guardia civil, o sereno, con excelentes resultados. Para el especialista, “en una ciudad intermedia, como Venado Tuerto, convendría instrumentar una división geográfica por sectores, con dimensiones en función de las hipótesis de conflicto, seleccionando policías, no necesariamente de alto rango, pero sí con la suficiente capacidad para la función. Desde ya que los encargados deben tener un asentamiento en la ciudad o región, condición indispensable para contar con un amplio conocimiento del terreno desde el vamos. Cada ‘territorio’ será encomendado al policía seleccionado, quien contará con subalternos que le secundarán en sus funciones, y un móvil, por lo menos, en forma permanente para las recorridas, además de modernos equipos de comunicación”.
Más adelante, el ex jefe de custodia de visitas presidenciales a nuestra provincia, detalló aspectos operativos y de inteligencia que requiere el programa propuesto. Entre ellos, se refirió a la inmovilidad en las funciones del policía asignado (estabilidad) y personal a cargo, tomando conocimiento de todos los residentes de su territorio, mediante una especie de censo poblacional, comercial, educacional, etc., con apoyo de la Municipalidad y la Dirección Regional de Educación. El vecino de cada territorio, explicó Rubio, deberá contar con los números de teléfonos celulares de los policías que recorrerán ese sector para comunicar y/o denunciar todo suceso anormal. Asimismo, un móvil estará afectado a un monitoreo de los puntos estratégicos del territorio. Más adelante, puntualizó que “el policía asignado en cada sector deberá ser identificado con nombre, apellido y grado por cada familia residente, debiendo efectuar visitas domiciliarias a los fines de contactos personales, que no solo redundarán en beneficios funcionales, sino también en la regeneración del vínculo sociedad-policía. Esa relación determinará una fuente de información invalorable y una estrecha vinculación con la sociedad honesta”. Para no herir susceptibilidades, el experto aclaró que “en nada variará el funcionamiento orgánico de la institución, pues los policías asignados estarán subordinados -como corresponde- a cada comisaría, comando radioeléctrico, brigada de investigaciones y demás agrupaciones”.
“La clave es diagramar la ciudad por sectores, con destacados oficiales o suboficiales a cargo de cada ‘territorio’, junto con personal básico a sus órdenes, disponiendo del medio de movilidad para sus recorridas, de modo tal de recrear la figura del vigilante de la esquina de los años ’60, conocido por todo el barrio, con tecnología de última generación, y en busca de retornar a la excelente relación de sociedad y policía. Así pues, el vecino conocerá qué uniformado lo protege y cómo dirigirse al mismo. En tanto, el policía designado se sentirá estimulado por la responsabilidad conferida, mejorando el espíritu de servicio y obteniendo la consideración del vecino. Así debe ser, porque no se concibe una policía sin sociedad, ni una sociedad sin policía”, redondeó.
Con una fuerte dosis de realismo, Dionisio Rubio manifestó que en algunos sectores del poder político, “si la iniciativa no nace de su entorno, no tiene futuro. A veces creo que se comete una torpeza de principiante divulgando un proyecto desde fuera de la función pública, porque de esa manera jamás se lleva a cabo. Sin embargo, debo reconocer que en estos días el ministro de Seguridad santafesino, Daniel Cuenca, anunció que el año próximo implementará este mecanismo de vigilancias por sectores y rondas permanentes, con el objetivo de aproximar en el trato cotidiano a las fuerzas de seguridad con la población. No sé cómo lo instrumentarán desde la Provincia, pero me reconforta esa aparente voluntad de cambio en lugar de insistir, como en los últimos años, en las mismas malas recetas que concluyen invariablemente en los mismos malos resultados”, enfatizó el ex jefe policial, quien también recomendó que, en el futuro, los intendentes y presidentes comunales cuenten con una “mayor influencia” en la designación y/o mantenimiento de las autoridades policiales.
(Publicado el viernes 19 de septiembre de 2008 en diario El Informe)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)