Que las cuentas sean públicas y no privadas

Con el reciente contrapunto entre el concejal Roberto Meier y el subsecretario de Hacienda, Guillermo Imbern, se desató una de esas polémicas valiosas que deberían darse más a menudo. Uno y otro discurrieron sobre las cuentas públicas venadenses, más allá de que lo hicieran con distintas interpretaciones. Todo comenzó cuando el demorado envío desde la Intendencia de la ejecución presupuestaria 2006 (¿el plazo no vencía en abril?) permitió a los ediles opositores elaborar las primeras conclusiones. En principio, los números municipales explicarían porqué la documentación fue presentada después de las elecciones generales, ya que los mismos no tienen ningún parentesco con la evolución que caracterizan a las economías de la Provincia y la Nación. El déficit de la administración local es millonario, y más preocupante aún resulta que no se visualizan estrategias para superar un estancamiento expresado claramente en la cuantiosa deuda acumulada con los proveedores y las amenazas para la prestación de los servicios.
En la misma línea de pensamiento del intendente Roberto Scott, Imbern le echa la culpa a la Sindicatura del BID por la pésima categorización de la Municipalidad en los registros del Banco Central, situación que le obstaculiza la gestión de créditos bancarios, desconociendo que el síndico está obligado -por ley- a brindar esa información ante la millonaria deuda municipal con la masa acreedora. También llama la atención que desde la Intendencia se insista, para justificar cuentas que no cierran, con el argumento de las tasas congeladas desde hace más una década, siendo que dicha decisión política se erigió en uno de los puntales de la campaña oficialista. En este sentido, otro dato sugestivo es que el descalabro se blanqueó después de las elecciones, como en el caso de los jubilados municipales y la publicidad oficial, aunque deslicen que el recorte del gasto comenzó a principio de año.
Todavía es una incógnita el comportamiento del cuarto gobierno scottista, con José Freyre sustituyendo a Scott en el Sillón de Aufranc, pero Imbern estableció la impronta de esta gestión en sus respuestas a Meier, lamentando tener que “hablar de estas cosas (las cuentas públicas) en los medios en lugar de estar trabajando”. Grosero error conceptual -y acto fallido- del subsecretario, sobre todo porque acababa de advertirle al edil opositor que no había comparación posible entre la función pública y la empresa privada. Con su particular definición, Imbern se ubicó en el rol de un empresario, que no tiene que rendirle cuentas a nadie, porque hace y deshace con su propia plata, más allá de las responsabilidades sociales que le caben. En la gestión estatal, debe privilegiarse la transparencia por sobre todas las cosas, pues se administra nada menos que dineros públicos, aunque ello no siempre ocurre, como acaba de ratificarlo el informe de Transparencia Internacional que coloca a la Argentina entre los países más corruptos del mundo, concluyendo, que “existe un alto nivel de informalidad en la gestión pública, una baja institucionalidad y las organizaciones de control son muy débiles”. Además, sostiene el organismo que “hay mucha concentración del poder en el Ejecutivo y mucho riesgo de que la función pública no se controle; hay muy poca transparencia y de ahí se genera mucho riesgo de corrupción”. Cualquier parecido… es pura coincidencia.
En Venado, las recientes declaraciones del funcionario mencionado como próximo secretario de Hacienda de Freyre, no auguran una tendencia distinta a la conocida hasta el momento en el gobierno local, con el agravante de que el Concejo, a partir de diciembre, al menos en lo cuantitativo, perderá poder de control ante el Departamento Ejecutivo. Asimismo, los antecedentes de esta gestión no son esperanzadores, a juzgar por celebérrimos desplantes al Concejo en la tercerización de Hacienda, los radares y los pagos a los Albarracín, como también por la sistemática falta de respuesta de la Intendencia a las solicitudes legislativas, hasta el punto tal que los propios ediles oficialistas rechazan con frecuencia los pedidos de informes de la oposición, y sin ponerse colorados. En este sentido, cabe recordar el lapidario trabajo estadístico sobre la falta de transparencia en la función pública venadense divulgado por el IERAL, instituto de la Fundación Mediterránea que también se hizo conocido en nuestra región por sus sucesivas distinciones a Corven y Essen Aluminio.
Entre las inusuales expectativas que deberá satisfacer el próximo gobierno provincial de Hermes Binner, donde algunos, incluso, se preparan para exigir que en pocos meses se solucione lo que otros no hicieron en largos años, habrá que incorporar el reclamo de una voluntad fiscalizadora de las cuentas de municipios y comunas que, hasta hoy, actúan con absoluta discrecionalidad, sin cumplir ni siquiera con las reglas más elementales de transparencia en la función pública.

(Publicado el viernes 28 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Transiciones en el cruce de lo legal y lo ilegítimo

Por obvias razones, en nuestra ciudad ni se habla de transición. A poco más de dos meses del comienzo de la cuarta gestión scottista consecutiva, nadie espera polémicas entre el intendente saliente y el electo, y todas las expectativas se depositan en la conformación del gabinete que secundará a José Freyre. Si bien los pingos se ven en la cancha, en este caso en la función de gobierno, apenas trasciendan los primeros nombres de colaboradores podrá aventurarse el perfil de la próxima administración municipal. Pero en Venado, es casi seguro que no habrá designaciones conflictivas del gobierno que se retira para condicionar al que viene, como ocurre en la provincia de Santa Fe, a pesar de la promocionada “mesa de transición” que componen delegados del obeidismo y el binnerismo. Hasta el propio gobernador Obeid admitió su sorpresa ante la conmoción desatada por la decisión de enviar a la Legislatura los pliegos para la designación de dos miembros de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, en referencia a Agustín Bassó, propuesto como procurador general, y Daniel Erbetta, como ministro del máximo tribunal provincial.
Más allá de estos sonados casos, y de otros sugestivos nombramientos en distintos departamentos santafesinos, la cuestión es compleja, pues si bien Obeid, como el resto de los funcionarios en ejercicio, deben continuar gobernando hasta el mismo instante de la entrega del poder a sus sucesores, también es cierto que una vez que la voluntad popular determina cambios de signo político, el gobernante que perdió (él mismo o su delfín), enseguida sufre un progresivo debilitamiento, pues ya no se cuentan los días que le faltan de gestión, sino los que restan para que se vaya a su casa. Esa suerte de cuenta regresiva habla a las claras de las dificultades que genera la transición en la cultura política argentina, que si es larga en nuestra provincia (tres meses), qué decir de la Capital Federal, con seis meses interminables entre los comicios y la asunción.
Estas circunstancias renuevan el debate sobre legalidad y legitimidad política, que con frecuencia entran en seria colisión. En cuanto a los nombramientos de cargos políticos a tan pocos meses del recambio de gobernantes, es dable pensar que se está apelando a un ardid para imponer hombres propios en un gobierno ajeno, a veces en busca de asegurar el futuro laboral de algún compañero de ruta desprovisto de otras redes, y otras veces con objetivos estratégicos de infiltración en áreas clave de la futura gestión.
Tal vez haya que convencerse de que las transiciones resultan complicadas para los argentinos por la tendencia obsesiva de nuestros gobernantes a la reelección. En lugar de tomar la alternancia en el poder con naturalidad, en la política nuestra, una derrota sabe a tragedia, algo así como si se desmoronara una gran empresa propia; entonces, la transición se convierte en una extensión de la desgracia.

(Publicado el martes 25 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Opositores se reacomodan en medio de la transición scottista

Y al final la sangre no llegó al río en las filas pueblenses, según se definió al cabo de la trascendente reunión partidaria del sábado último, donde el líder de la agrupación, Roberto Meier, decidió volver sobre sus pasos y ratificar su pertenencia al sector. Distinto es el caso de Claudio Natali, que tomaría otro rumbo político a partir de 2008. Después de la derrota electoral ante el oficialismo, se sucedieron las declaraciones rupturistas del Tío y las inmediatas revelaciones de Natali, sumergiendo a Pueblo en una crisis que obligó a inaugurar severos replanteos políticos. Sin demoras, el principal partido de la oposición abrió el debate interno, pero a partir de un compromiso de unidad. De todos modos, si bien se evitó el cisma tan temido, la dirigencia tiene numerosos desafíos por resolver antes de jactarse de que la casa está en orden otra vez. En este sentido, una de las cuestiones urgentes a conciliar es la estrategia opositora que urdirá el movimiento Pueblo, una de cuyas mayores debilidades en los últimos años se dio precisamente en su ambigua relación con el oficialismo, que osciló entre la excesiva complacencia y la impiadosa revista pre-electoral que el intendente Roberto Scott aún no cumplió en entregar a la Justicia.
A pesar de que nunca es bueno eso de rozarse con el escándalo, esta nueva etapa podría resultar saludable para los meieristas, si es que la aprovechan para saldar las diferencias internas y robustecerse en el doble rol que les cabe: fiscalizar en el orden local la gestión de José Freyre y representar, junto con sus aliados, el gobierno provincial de Hermes Binner. Sobre este punto, el viernes ya dieron el primer paso durante la noche de festejos por el triunfo en Santa Fe, confirmando la continuidad de la mesa de enlace del Frente Progresista, con delegados de las seis fuerzas. Asimismo, la otra prioridad pueblense es ensanchar sus bases militantes, tanto a fuerza de incorporaciones individuales, como de alianzas políticas, al estilo de la engendrada con el Partido Socialista y Mate para las primarias.
Otro dato clave en este relanzamiento será el cargo provincial que podría recibir Meier, interrumpiendo su mandato legislativo en diciembre próximo, y dejando a Oscar Pieroni en la jefatura del bloque de concejales. Si bien Pueblo iniciaría la sucesión en busca de un nuevo referente electoral para 2011, algunos dirigentes consideran que si el Tío cuenta con la posibilidad de mostrar sus virtudes ejecutivas desde una función que lo vincule con la ciudad y la región, no habría que descartar que él mismo se recicle y, ya lejos del desgastante Concejo, pueda postularse una vez más para la Intendencia desde las primarias del Frente Progresista.
Por su parte, Scott volvió a las andadas, metiéndose en internas ajenas (en esta ocasión se ufanó de haber pronosticado la supuesta salida de Meier), como ya lo hizo antes en la UCR, intentando fortalecer con diversas artimañas a Delfor Hernández en detrimento del frentista Lisandro Enrico, otro dirigente con expectativas de enrolarse en el gobierno binnerista, quien aceptó que la oposición sufrirá un debilitamiento en el Concejo a partir de fin de año. Sin embargo, el presidente de los radicales se mostró confiado en conservar la unidad del Frente Progresista venadense, como así también en evitar la continuidad de los excesos scottistas mediante los controles que podrían ejercerse desde la Casa Gris.
Mientras tanto, la agrupación justicialista “17 de Octubre” procesa los resultados de las generales en el mayor de los silencios, aunque lo más factible es que el jefe lucifuercista Jorge Viano desactive la herramienta electoral del Frente Venadense y pretenda erigirse, como expresión interna del PJ, en el eje aglutinador del peronismo no scottista, absorbiendo en sus filas a los huérfanos del extinguido tercer sector que no se refugiaron en el porotismo. Al mismo tiempo, los vianistas observan los procedimientos que este gobierno scottista de transición adopta en relación con las próximas elecciones de delegados de la Cooperativa Eléctrica. Nadie puede asegurar todavía cómo culminará el año político venadense, si en la más absoluta calma, o en un clima de guerra.

(Publicado el lunes 17 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Rosendo Fraga vaticina que el PJ podría complicar los gobiernos de Binner y Macri

Con la organización de Cooperación Seguros y Fundación Libertad, el viernes último se llevó a cabo en el salón de actos de Jockey Club, el Pre-Congreso de Economía Provincial Santa Fe 2015, con la presencia del prestigioso analista político Rosendo Fraga, quien clausuró las actividades con una disertación titulada “Conjeturas sobre el próximo mandato 2007-2011 a nivel nacional y provincial”.
El 3º Congreso de Economía Provincial Santa Fe 2015 “Desafíos y Oportunidades” se llevará a cabo el próximo jueves en Rosario, con el desarrollo de ocho paneles, cuatro conferencias magistrales y el cierre a cargo del gobernador electo Hermes Binner.
En primer término, el integrante del Centro de Gestión Agropecuaria de la Fundación Libertad, Omar Romano, brindó una charla sobre la evolución mundial de la demanda de granos y oleaginosas para alimentos y energía, y luego fue el turno del director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, que estimó en un 80 por ciento las chances de que Cristina Fernández de Kirchner sea electa presidenta de la Nación en la primera vuelta del 28 de octubre. El historiador basó su pronóstico en el singular sistema de ballotage argentino, sólo compartido con ecuatorianos y nicaragüenses, que propicia la consagración en primera vuelta con el 45 por ciento de los votos, o con el 40 por ciento y una diferencia superior a los 10 puntos porcentuales sobre la segunda fórmula más votada. Según Fraga, esta metodología facilita los intereses oficialistas, imponiendo un piso electoral relativamente bajo para el partido del Gobierno. Además, estableció que los Kirchner se benefician en esta ocasión con la marcada fragmentación opositora, augurando que ninguno de los candidatos alternativos podría quebrar la línea del 30 por ciento. También consideró la influencia decisiva del arrastre en la provincia de Buenos Aires (concentra el 40 por ciento de los votos efectivos del país), donde el postulante del oficialismo, Daniel Scioli, cuenta con el apoyo de los poderosos aparatos controlados por los caudillos peronistas del conurbano, y superaría el 50 por ciento de los votos.
No obstante, si se consolidara más aún la tendencia a la dispersión del voto, la candidata kirchnerista podría caer por debajo del tan deseado 40 por ciento. En este sentido, el disertante recordó que Cristina rozaba en marzo pasado el 60 por ciento de intención de voto, en tanto que en la actualidad, a un mes y medio de los comicios, apenas si atraviesa la barrera del 45 por ciento, con el agravante de acumular varias derrotas de sus referentes provinciales. Sobre este fenómeno, Fraga puntualizó que los sectores medios le están dando la espalda al kirchnerismo, tal cual se demostró en los principales conglomerados urbanos, como las ciudades de Capital Federal, Rosario y Córdoba.

Las claves de Cristina
Más adelante, en un hipotético escenario con Cristina en el Sillón de Rivadavia, Rosendo Fraga señaló que la pingüina basaría su gestión en un corporativo “Pacto Social”, con el protagonismo del Gobierno, la CGT y la UIA, excluyendo una vez más de la mesa de las decisiones al sector agropecuario. Sobre este punto, indicó que en el primer semestre de 2008 deberán tomarse decisiones clave en materia de política salarial y tarifas de servicios públicos, y el objetivo sería compartir los eventuales costos políticos con empresarios y sindicalistas. De todos modos, ni habrá trabajo sucio de Néstor entre el 28 de octubre y el 10 de diciembre, ni Cristina debutaría con medidas drásticas, vaticinó el consultor, arriesgando que los cambios más significativos se darían en las relaciones internacionales, aunque no cree que Cristina progrese en sus pretendidos replanteos en los vínculos con el Club de París y el gobierno chavista de Venezuela. En este sentido, Fraga auguró un cambio de estilo diplomático, pero no de política exterior.
En otro segmento de la conferencia, el escritor aseguró que hay contradicciones en el matrimonio presidencial, como el deseo de ella de que la ciudadanía la ubique liderando un primer mandato propio, y no el segundo mandato de la sociedad de los Kirchner, en busca de alejarse de los síntomas de desgaste que suelen presentarse después de las reelecciones. Sin embargo, ella es la señora del Presidente y se postula guarecida bajo el apellido de él. Esta pelea de alcoba ganó la calle a través de afiches con el eslogan “Para empezar el cambio” o “El cambio recién empieza”, que poco a poco fueron equilibrados por otros con consignas más funcionales a los intereses del pingüino: “Para profundizar el cambio”.
El expositor planteó más adelante que Cristina podría salir perjudicada por las manipulaciones de su propio esposo, que no sólo distorsiona los índices de precios al consumidor, sino los niveles de crecimiento de la economía. En esa misma línea, subrayó que Kirchner quiere retirarse como el Presidente más exitoso de la historia, y en ese cometido estaría dispuesto incluso a dibujar los números para que 2007 cierre, a la fuerza, con un ocho por ciento de evolución del PBI, con lo cual su señora podría padecer el año que viene los efectos políticos negativos de una brusca desaceleración, si es que se decide a sincerar las cuentas públicas, en el marco del fortalecimiento de la calidad institucional que promete a la ciudadanía.

No todo es color de rosa
Contra los auspiciosos números de la macroeconomía que divulga el Gobierno, Fraga alertó que hay una grave situación social irresuelta, con índices de pobreza que oscilan en el 30 por ciento de la población argentina, estirándose esa franja de necesidades básicas insatisfechas al 40 por ciento de la población menor de 14 años de edad. Asimismo, señaló que en el último lustro se registró un inquietante salto en el consumo de las drogas más baratas, como el pegamento (500 por ciento) y el “paco” (300 por ciento), las predilectas de las franjas más humildes. También la actualidad del sistema educativo abre interrogantes, ya que la mayoría de los escolares no cumplió el año pasado con el mínimo de los 180 días de clase establecido por la ley.
Dueño de reveladoras estadísticas, Rosendo Fraga comentó en otro segmento de la charla que, según un informe de las Naciones Unidas, la Argentina puntea en términos de calidad de vida en el concierto latinoamericano pero, al mismo tiempo, según el Banco Mundial, lidera, junto a Venezuela, el ranking de las naciones con mayor corrupción en la función pública.
Ya en el cierre de su disertación, el analista consignó que tanto el capitalino Mauricio Macri, desde la centroderecha, como el santafesino Hermes Binner, desde la centroizquierda, podrían constituirse en el mediano plazo en figuras presidenciables desde alineamientos políticos desvinculados del bipartidismo tradicional, aun cuando consideró que ambos líderes opositores podrían padecer el torpedeo del peronismo a los efectos de impedirles la gobernabilidad y, por lo tanto, comprometer la proyección futura de uno y otro.

(Publicado el lunes 17 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Meier, Natali y una ruptura que sacude a la política venadense

En cada una de las fuerzas políticas de la oposición se abrió el debate interno tras el categórico triunfo del oficialista José Freyre en las elecciones del domingo 2 del corriente. Por lo general, estos procesos se inician y se cierran en el más absoluto hermetismo, por aquello de que los trapos sucios se lavan en casa. Es prudente y hasta razonable que así sea, pues las autocríticas implican la aceptación de culpas y el reconocimiento de debilidades. Sin embargo, Roberto Meier ignoró todas estas prevenciones y prefirió ventilar públicamente el ultimátum con que sorprendió a sus compañeros de ruta en medio de las reuniones convocadas a los efectos de evaluar la actuación del Frente Progresista en los comicios locales, donde el barbado dirigente se presentó por cuarta vez consecutiva como candidato a intendente de Venado. En un golpe directo al corazón, planteó la urgencia de instrumentar una formación superadora a la actual estructura de Pueblo, con la participación de los pueblenses que quisieran seguirlo, junto a miembros del Partido Socialista y del movimiento Mate, es decir, desgajamientos de los mismos sectores que lo apoyaron en las primarias para enfrentar al radical frentista Lisandro Enrico, que entonces contaba con el respaldo del PDP y el ARI. Yendo más lejos aún, el Tío se adelantó a bautizar la futura agrupación política como Encuentro Progresista, subrayando que se enrolaría en esa corriente, con “Pueblo o sin Pueblo”. Y arriesgó también que “podría llegar a darse (en las primarias de 2009) que Encuentro Progresista tenga sus candidatos a concejal y Pueblo los suyos”, en una frase que basta y sobra para desatar un escándalo interno, aun cuando más adelante intentó suavizar su propia embestida advirtiendo que “no necesariamente hay que hablar de una división”.
No hay dudas de que Pueblo tiene que ensanchar sus bases, demasiado estrechas para una fuerza que cuenta con tres concejales y cuyo líder es uno de los referentes binneristas más destacados de General López, a pesar del reciente traspié electoral. ¿Pero cuál es el rumbo para oxigenar a la oposición? Según teoriza Meier, el Encuentro Progresista como nueva opción municipal podría ser el emergente de la fusión de Pueblo, o de él mismo y algunos pueblenses, con el puñado de matistas de Martín González, y algunos socialistas que ya habrían sido tentados para incorporarse a la incipiente organización. En este sentido, es significativo que Meier excluya toda posibilidad de reformular los objetivos políticos de Pueblo, y en su lugar imponga como condición ineludible la construcción de otra herramienta partidaria, forzando a los suyos, con fuerte sesgo personalista, a seguirlo sin chistar o condenarse a tomar distancia. Es evidente que con este golpe de timón, el Tío intenta despegarse de un grupo que en los últimos tiempos lo obligó a asumir un perfil más combativo, a partir del surgimiento de dirigentes de fuste que suelen doblegarlo en los debates internos y le disputan su otrora indiscutido liderazgo. Asimismo, este fenómeno se había profundizado en la convivencia del Frente Progresista, cuyos representantes, empezando por Enrico, se mostraron resueltos a confrontar sin piedad con la Intendencia. La unánime decisión opositora de publicar la polémica revista una semana antes de las elecciones habría irritado a Meier, quien, de todos modos, defendió dignamente sus contenidos. Pero quedaron secuelas que ahora se manifiestan. También el concejal Claudio Natali aprovechó el envión para anticipar su alejamiento de la agrupación, que será definitivo apenas concluya el mandato, e insinuar su inminente traspaso a las filas del aún fantasmal Encuentro Progresista, reivindicando las figuras del Tío y de Freyre. Estas manifestaciones podrían augurar la evolución futura del conflicto, porque si él admite que no le gusta estar donde no lo quieren, y ya se ubica a la par de Meier, en la práctica se le estaría cerrando la puerta en la cara a la mayoría de la militancia pueblense que desde hace largo tiempo le quitó la confianza a Natali por su “falta de compromiso”, tanto en la tarea legislativa como partidaria.
En esta misma edición, el concejal saliente observa que “en la ciudad habrá que desempeñar un rol distinto en función de la relación Provincia-Municipio” y añade que “al Encuentro Progresista le va a tocar un rol más importante que el que tenía como oposición, que se limitaba al control”. Y en el mismo párrafo aventura que “pasadas las elecciones se abre una etapa de construcción y diálogo”, destacando las afinidades de Meier y Freyre, y dando por muerto -vaya temeridad- al scottismo.
En conclusión, Roberto Meier anuncia el abandono de Pueblo para fundar una fracción aún más pequeña, y Claudio Natali se revela desde el vamos como su lugarteniente en un Encuentro Progresista que debuta con alabanzas al victorioso porotismo.
Si el Frente Progresista tituló a la revista pre-electoral “¿Qué esconde la candidatura de Freyre?”, en este escenario bien podría editarse una segunda edición, post-electoral, denominada “¿Qué esconde la interna de Pueblo?” Entre otras cosas, subyace un cúmulo de contradicciones ideológicas, expresado en la porfía constante entre el ala blanda, liderada por Meier y Natali desde el Concejo, y el ala dura, protagonizada, desde el partido, por Fabián Vernetti y Oscar Pieroni, entre otros. Las discrepancias se venían manifestando en las estrategias legislativas, luego en la arquitectura de la campaña electoral, y hoy, en los análisis antagónicos sobre el próximo gobierno municipal: mientras los primeros confían en la esperanza de cambio que podría alumbrar Poroto una vez apoltronado en el Sillón de Aufranc, los segundos no se hacen ilusiones, en sintonía con el resto del binnerismo venadense.
Con este panorama, quedó a la vista de todos que el principal partido de la oposición está más próximo a la ruptura que a la reconciliación. La confianza se resquebrajó como en ninguna de las crisis precedentes. Como el radicalismo y el socialismo de nuestra ciudad, los pueblenses estarían partidos en mitades. A estas alturas, sólo un milagro podría volver las cosas atrás. Cuando más homogéneo debía mostrarse para fortalecer desde el territorio la futura gestión de Hermes Binner, incluso ofrendando los más lúcidos dirigentes para ocupar funciones públicas, los exponentes locales del próximo oficialismo provincial atraviesan una situación caótica. Además, en un escenario signado por las divisiones, cabe esperar una feroz disputa por los cargos que asignará el gobernador electo a sus referentes sureños, desde donde podrían desplegar aptitudes de gestión con mayores posibilidades de lucimiento que sentados en las alienantes bancas del Concejo. Sin embargo, atrapados en sus propias contradicciones, los meieristas, o lo que queda de ellos, tienen cuestiones más domésticas por resolver.

(Publicado el viernes 14 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Se largó la transición y ya suenan los hombres de Freyre en Venado y de Binner en la región

Con las dos terceras partes de las localidades de General López bajo control, incluyendo tres de las cuatro ciudades, y la reelección del senador Ricardo Spinozzi, el PJ ratificó su poderío en el sur santafesino al cabo de las elecciones generales, aunque esta vez, el dato político más relevante es la victoria del Frente Progresista en la provincia, tanto por quebrar los 24 años consecutivos de hegemonía peronista, cuanto por la consagración de Hermes Binner como el primer gobernador socialista de la Argentina.
Desde el punto de vista venadense, el codiciado eje Intendencia-Senaduría-Gobernación, dejará de mostrar exclusivamente los colores del justicialismo, como sucedía desde 1995, en coincidencia con el arribo al poder municipal de Roberto Scott. En un escenario signado por los cambios, a partir del 10 de diciembre, así como el gobierno binnerista deberá lidiar con un Senado opositor, el Tino Spinozzi tendrá que modificar sustancialmente su estrategia legislativa en General López, y José Freyre debutará en el Sillón de Aufranc con la obligación de establecer una “buena relación” con la Casa Gris. En este sentido, el supersecretario deberá hacer malabares en esta transición para no acabar perjudicado por las inoportunas manifestaciones de Scott contra el gobernador electo. Mientras Freyre se ilusiona con una convivencia armoniosa con el próximo gobierno provincial, su suegro demanda sanciones para los peronistas que votaron al Frente Progresista; vocifera que los santafesinos que apoyaron a Binner “no tenían claro lo que querían”; y augura una hecatombre de la gestión socialista en 2009. Este ensañamiento no hace más que reverdecer aquellas amenazas del intendente convocando a los venadenses a “echar a patadas a Binner”, o los aplausos de la primera línea del gobierno municipal, Scott incluido, en la presentación del libro “La Secta Socialista”, una creación del diputado provincial Jorge Lagna, cargada de agresiones a Binner. No será nada sencillo, más allá de las apariencias, el entendimiento entre Freyre y Scott, ni en la transición, ni en los primeros tiempos de la gestión.
Mientras tanto, el intendente electo ya confirmó la creación de nuevas áreas en el Gabinete, como Seguridad y Gestión y Planificación (¿un lugar para Hernán Roma?). Entre los sobrevivientes de este gobierno se menciona a Darío Mascioli (Producción); Andrés Pieli (Cultura); Liliana Rostom (Servicios Públicos) y Guillermo Imbern (Hacienda), en tanto que Daniel Dabove (Obras Públicas) y Juan Vidal (Gobierno), podrían cambiar de roles, saltando el primero a la Coordinación de Gabinete, y el segundo a la flamante dependencia de Seguridad. De corroborarse el ascenso de Dabove, el arquitecto Guillermo Zampini es el que reúne mayores chances para ocupar su lugar. En reemplazo de la concejala electa Norma Orlanda desembarcaría el psicólogo José Luis Aguirre, un viejo colaborador de Freyre, con la novedad de que dicha repartición ascendería al rango de Secretaría de Promoción Comunitaria, controlando las áreas de Acción Social, Salud y Deportes. En Salud, el pediatra Pedro Bustos es citado con insistencia en los corrillos municipales como el sucesor del odontólogo Víctor Barbieri, aunque algunos vaticinan el posible regreso de la nefróloga Noemí Azcona -vinculada al spinozzismo-, que pronto cederá la Dirección del Hospital Gutiérrez a un médico enrolado en el binnerismo. En Deportes, el presidente de Sportivo Rivadavia y cuarto en la lista de concejales, Raúl Debonis, es una fija.
Según cuentan los más allegados a la mesa chica porotista, hay tres áreas que inquietan más que otras al intendente electo: la Dirección de Compras (César Sola); el Area de la Juventud y Tercera Edad (Tomás Balzaretti) y el Departamento de Asuntos Jurídicos (Gerardo Di Nardo).
Por su parte, los rossistas Julio Eggimann y Oscar Barotto, que también contribuyeron al triunfo oficialista, albergan expectativas de obtener espacios de participación en el próximo elenco de gobierno. Otro dirigente justicialista que podría ser tentado para ocupar un lugar en el Departamento Ejecutivo es el actual director provincial de Comunas, Alberto Turcato, que apoyó a Freyre en la campaña municipal y en diciembre concluirá sus funciones en la Casa Gris.
Es razonable que Freyre y su entorno operen con la máxima cautela en la selección de los sobrevivientes, porque en dicho cometido corren un severo riesgo: que las cruentas internas del gabinete scottista se trasladen al próximo gobierno. En este sentido, es posible que el primer gabinete porotista responda a un criterio de transición, donde, junto con la aparición de los nuevos valores -algunos estarían siendo torpedeados antes de asumir-, conserven sus puestos varios funcionarios que podrían abandonar el gobierno en el futuro. También en el Concejo se manifiestan las internas scottistas y muy pronto podrían quedar expuestas. En diciembre asumirán los nuevos ediles, que otorgarán al oficialismo la primera minoría, con cuatro representantes. Salvo que se prolongue el insostenible acuerdo con Hernández para mantenerlo por un año más en la presidencia del cuerpo, Freyre tendrá que establecer un candidato propio. Y el elegido no sería precisamente el ex presidente Miguel Pedrola -más ligado a Lagna y Spinozzi-, sino la disciplinada Bibiana Pieli, que sólo necesitaría sumar uno de los cinco votos opositores para encaramarse en el segundo escalón del poder político local.

El verdadero Freyre
Cinco días después de los comicios, está claro que dentro del aluvión de casi 18 mil votos que ungió a Freyre, existen dos tendencias, que podrían tildarse, hasta cierto punto, de antagónicas: los que se expresaron por una continuidad del modelo scottista, y los que lo hicieron con la ilusión de inaugurar una etapa superadora, sin necesidad de acudir a la oposición, como ocurrió en la provincia. Esa heterogeneidad se manifestó en el apoyo masivo al intendente electo. ¿Cómo pudo suceder? En primer lugar, la impronta personal de Freyre responde a los requerimientos de la época: capacidad de gestión, vocación de diálogo y respeto a la institucionalidad. Estas características, incluso, son las que trasladaron a Freyre los miles de votos que en otras ocasiones se habían distribuido entre el pueblense Roberto Meier, el socialista Juan Moscoso y los radicales Lisandro Enrico y Delfor Hernández. Todos ellos perdieron votos a manos de Freyre. Nada de eso hubiera ocurrido si el candidato era Scott. Un fenómeno semejante se dio con los sectores progresistas del peronismo que, aún desde la dispersión, se inclinaron por Poroto, a pesar del desagrado que les merece la figura de Scott. Ni hace falta puntualizar que estos compañeros tampoco habrían respaldado una nueva candidatura del actual intendente.
Por otra parte, Freyre también fue capaz de captar el ciento por ciento de los votantes de puro linaje scottista, esos que querían más de lo mismo, y no solo lo consiguió por ser el yerno del Jefe, sino también porque, más allá de las legítimas esperanzas de cambio que despierta, Poroto siempre respetó la estructura y jamás manifestó diferencias, al menos públicamente, con Roberto Scott, ni siquiera ante los episodios más cuestionables de la gestión.
En definitiva, Freyre hizo, en cada momento, lo políticamente correcto, en el Plan General, en Acción Social y en la Supersecretaría. Y hasta supo eyectarse a tiempo del Concejo, devenido en la era scottista en una trituradora de candidatos a intendente. Pero, entonces, ¿quién es el verdadero Freyre? Mientras la conducción política permanezca en manos de Scott, el intendente electo deambulará en la indefinición que caracteriza su discurso. Hasta el primer gabinete tendría un color más scottista que porotista.
El verdadero Freyre recién entrará en escena cuando decaiga la influencia del líder y los tiempos políticos lo obliguen a tomar decisiones vinculadas a la calidad institucional. Tal vez, el verdadero Freyre, no sea el que supone la ortodoxia, ni tampoco el que idealizan los progresistas. ¿A cuál de esos extremos del pensamiento se acercará más?

Volver a empezar
Partiendo de una desventaja casi indescontable desde el 1 de julio de las primarias, el Frente Progresista redondeó una elección decorosa, quedando a menos de 100 votos de obtener la disputadísima cuarta concejalía para la enriquista Mirian Talamone, pero lejos de convertirse en una opción de poder confiable para el grueso del electorado. En el comienzo de la campaña no consiguieron presentar los integrantes de un hipotético gabinete municipal, y en el domingo de las elecciones ni siquiera fueron capaces de reclutar los fiscales para garantizar el control de las 132 mesas. En ese contexto, las pretensiones meieristas de polarizar las generales acabaron en un fracaso, sobre todo ante el sensible crecimiento del vianista Frente Venadense, que también quedó a las puertas de incorporar otra banca. Tal vez la expresión más elocuente de la falta de vocación de poder de la coalición binnerista haya sido el lanzamiento de la polémica revista apenas una semana antes de las elecciones, cuando la decisión colectiva ya estaba tomada. Los contundentes contenidos de la publicación no alcanzaron para revertir un resultado puesto, pero bastaron para demostrar que la oposición fue incapaz de convencer a los venadenses de la necesidad de un cambio, aun cuando le sobraban argumentos.
Desde diciembre, con solo tres concejales -los pueblenses Roberto Meier, Oscar Pieroni y el debutante Fabián Vernetti-, el Frente Progresista deberá tejer alianzas con la peronista Patricia Romero y el radical Hernández para obtener mayorías, en la antesala de las legislativas de 2009, que amenazan con deteriorar más todavía las potencialidades opositoras. Sin embargo, este sector -que promete una actitud más fogosa en el Concejo- se ilusiona con el desarrollo político que podrían proporcionarle los cargos provinciales que el gobernador electo Hermes Binner asignará a sus referentes de nuestra ciudad y la región. Desde el vamos, sobresalen entre los dirigentes con mayores merecimientos, Roberto Meier, Lisandro Enrico y Juan Enrique Lombardi, todos ellos con larga militancia y aceptable desempeño electoral. En el área de Salud, trascendieron los nombres del socialista Juan Moscoso, de antigua amistad con Binner, y otro reconocido médico, Raúl Corna. Asimismo, en la Dirección de Educación y Cultura Regional, la reemplazante de la rufinense Marta Comellas podría ser una combativa docente venadense -hoy en funciones directivas- que milita en una de las fuerzas del Frente Progresista. Más allá de las funciones que podrían fortalecer a unos cuantos dirigentes de General López, los binneristas venadenses creen que el debilitamiento legislativo se compensaría con la influencia ejemplarizadora de un gobierno provincial que podría impedir ciertas extralimitaciones del gobierno municipal, como la tercerización de Hacienda, entre otras.

(Publicado el viernes 7 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Freyre y Spinozzi retienen el poder, pero el éxito de Binner equilibra el mapa político

En la noche de las elecciones generales venadenses, festejaron todos. Había clima de fiesta en el bunker del Frente para la Victoria, que consiguió retener la codiciada Intendencia, a través del supersecretario José Freyre, junto con tres de las cuatro concejalías en disputa; además, el senador provincial Ricardo Spinozzi cumplió con sus propósitos reeleccionistas. Mientras tanto, en el centro de cómputos del Frente Progresista, reinaba el entusiasmo ante la histórica victoria -por casi diez puntos- en la provincia de Santa Fe del socialista Hermes Binner, después de 24 años de hegemonía justicialista. Aunque algo apesadumbrado por no haber obtenido la banca que perseguía, Jorge Viano, del Frente Venadense, se transformó en el postulante de mayor crecimiento electoral respecto de las internas. Hasta la vapuleada UCR de Delfor Hernández celebró calladamente que la enriquista Mirian Talamone quedase fuera del Concejo por unos pocos votos.
Con estos resultados, el escenario político del pago chico tiende a equilibrarse, pues a la par de la consolidación del scottismo en Venado, y de Spinozzi en General López, a partir del 10 de diciembre se establecerán representantes del Frente Progresista en delegaciones clave del gobierno provincial en nuestra región, tales como salud, cultura y educación, entre otras, junto con aquellos que sean designados por el gobernador electo para cumplir funciones en la Casa Gris de la ciudad capital. La línea directa con los despachos santafesinos de la que disfrutó Roberto Scott durante casi 12 años, y que tanto oxígeno le insufló a su gestión -como así también al desempeño del senador Spinozzi-, no la tendrá disponible Freyre, que deberá apelar al arte de la negociación política para trabar buenas relaciones con Santa Fe, y con los delegados del gobierno provincial en Venado y la región.
Como se suponía, Freyre y Spinozzi fueron los que arrastraron la figura del candidato a gobernador oficialista, Rafael Bielsa, que ni siquiera pudo ganar en nuestra ciudad, a pesar de la tracción desde abajo. Por el otro lado, además de los votantes de Roberto Meier, que apoyaron masivamente a Binner, hubo muchísimos simpatizantes del vianismo que se volcaron por el ex intendente de Rosario, y hasta del propio Poroto, que le dieron la espalda a Bielsa, cortaron la sábana y completaron la construcción del voto con el nombre del parco líder socialista.

La oposición que no fue
Mientras que Poroto conservó sin fisuras el caudal del Frente para la Victoria en las primarias, el Frente Progresista de Roberto Meier, con unos centenares de votos menos que entonces, demostró que no era una opción de poder confiable para la mayoría de los venadenses. Si bien los pueblenses conservaron la banca propia colocando a Fabián Vernetti en reemplazo del saliente Claudio Natali, la coalición no pudo alzarse con el objetivo mínimo de imponer también a Talamone para convertirse en la primera minoría legislativa, privilegio que en breve ostentará el oficialismo, con cuatro ediles, los indispensables para sostener los vetos de la Intendencia. En este sentido, es probable que en las próximas semanas se inaugure un debate interno en las filas meieristas sobre su futuro político, pues el propio líder anticipó hace unos días que, en caso de no ser electo intendente en estos comicios, declinaría postularse para renovar la banca en 2009.
La frustrada expectativa de ceder su concejalía a Talamone también es un duro revés para Lisandro Enrico en medio de la cruenta interna del radicalismo, aunque el flojo rendimiento de Hernández es un consuelo para el Pibe que, además, estaría incluido entre los predilectos del binnerismo para ocupar un cargo provincial a partir de fin de año. Otro destacado de los boinablanca frentistas de la región, junto con el imbatible firmatense Carlos Torres, es el caudillo isabelense Juan Enrique Lombardi, que no sólo dejó la comuna en manos de su discípulo Mario Kovacevic, sino que protagonizó una formidable recuperación en la batalla por la senaduría con el Tino Spinozzi.
Por su parte, el lucifuercista Jorge Viano, con casi 2 mil votos más que en las primarias, demostró ser el gestor de una fuerza respetable en su primera incursión electoral, donde, tal vez, la polémica Tarjeta Evita contribuyó a esta sensible levantada, sin descartar que el estilo frontal y vehemente del candidato haya captado a los votantes más disconformes con el gobierno scottista, que no fueron seducidos por las propuestas más pacifistas de Meier y Hernández.
Entre las numerosas anécdotas del fin de semana, sobresale la participación de la bruja Verónica el viernes último en el envío En la Tecla (Canal 12), ya que después del aviso publicado en El Informe, que revolucionó a toda la región, la tarotista se presentó en vivo y se animó a pronosticar, a pedido de los televidentes, el resultado de las elecciones en Santa Fe y en Santa Isabel. La mujer predijo, sin titubear, que triunfarían Hermes Binner y Mario Kovacevic. Las brujas no existen, pero que las hay… las hay.

¿Más de lo mismo?
Solamente José Freyre y su entorno conocen qué rumbo adoptarán una vez a cargo del gobierno municipal. Anoche, en sus primeras declaraciones como intendente electo, Poroto deslizó que una de sus prioridades será restablecer el diálogo con algunas entidades, incluyendo a las cooperativas de servicios públicos, con cuyas autoridades el intendente Scott está enemistado desde hace largo tiempo. Sin embargo, un poco más tarde, tal vez arrastrado por la excitación triunfalista de sus seguidores, el dirigente apeló al sarcasmo, y al más puro estilo scottista, para referirse a los columnistas que, según él, “todo lo intelectualizan con sus críticas desde las mesas de café”. ¿Será Freyre más de lo mismo? Más allá de la fidelidad eterna que le debe a su suegro por haberle legado el Sillón de Aufranc, el heredero debería saber que, entre sus casi 18 mil votantes, muchos de ellos -más de los que él cree- lo visualizan como una esperanza de cambio, aun cuando sea uno de los baluartes de la actual administración. Desde diciembre, apenas asuma, la ciudadanía podría empezar a reclamarle lo que a Roberto Scott, en los últimos tiempos, ya ni siquiera se le pedía. Le demandará respeto por las instituciones, por el Concejo, por la oposición, por la prensa. También le exigirá transparencia, autocrítica e independencia. La gente no votó más de lo mismo en Venado, como tampoco lo hizo en la Provincia, y en muchas otras localidades. El grito histérico y revanchista de los aduladores de la vecindad no debería confundir a los dirigentes de fuste. Venado requiere una urgente reconstrucción de la convivencia después de más de una década signada por el agravio y la intolerancia desde la cúspide del poder político municipal. En esta ocasión, la mitad de los electores se pronunció por las distintas variantes opositoras (Frente Progresista, Frente Venadense y UCR) y la otra mitad lo hizo por el oficialismo, pero ese apoyo no significa necesariamente que se haya plebiscitado el estilo de la gestión scottista. En la decisión de votar a Freyre, también puede descubrirse una voluntad de progreso, de superación, insinuada en las propias virtudes personales del candidato, dialoguista y concertador, en las antípodas de la hostilidad de Scott. Debería interpretar el intendente electo, en función de los antecedentes, que la ausencia de una oferta opositora confiable, según el juzgamiento popular, no otorga cheques en blanco, sino apenas un crédito.

(Publicado el lunes 3 de septiembre de 2007 en diario El Informe)

Llega la hora de la verdad y Scott empieza a retirarse

En pocas horas más concluirá una campaña electoral que recién se enardeció en los últimos días, después de la calma que sucedió a las internas del 1 de julio. El primero en sacudir ese reposo fue el candidato a intendente del Frente Venadense, Jorge Viano, con una solicitada que enumeró los puntos más oscuros, a su entender, de la gestión scottista. Sin embargo, el contundente escrito resultó opacado por la difusión, ese mismo día, de las características de la Tarjeta Evita, también lanzada por el vianismo, cuya repercusión superó las expectativas de sus propios impulsores, interesando hasta los mismísimos canales de televisión porteños. En ese interín, ya era notable la ausencia en la campaña del postulante oficialista José Freyre, obligado a desertar por el recrudecimiento de la enfermedad de su padre. En la mañana del sábado último, las fuerzas políticas del Frente Progresista, cohesionadas detrás de la candidatura a intendente de Roberto Meier, se aprestaban a distribuir más de 15 mil revistas en la ciudad para demostrar, según lo sugería el título de la publicación: “¿Qué esconde la candidatura de Freyre?” Sin embargo, el deceso del padre del supersecretario, en esa misma madrugada, decidió a los opositores a postergar el lanzamiento, que se llevó a cabo el domingo, causando una fuerte conmoción política, y relegando a un segundo plano al medio millar de ladrillos que la Intendencia adquirió en presunto beneficio de un candidato a concejal de la lista de Delfor Hernández. Según el edil Lisandro Enrico, quien una semana atrás presentó la denuncia en Tribunales, esos favores se enmarcan en un pacto político entre el scottismo y el delforismo, en sintonía con los acuerdos provinciales del gobierno obeidista y los radicales antifrentistas Alicia Tate y Juan Carlos Millet.
“Hicimos una fuerte autocrítica interna después de las primarias y coincidimos en que no bastaba con propuestas ingeniosas y constructivas para la ciudad. También teníamos que contarle la verdad a los venadenses sobre el verdadero rostro del scottismo y sobre lo que esconde la candidatura de (José) Freyre”, justificó uno de los redactores de la publicación que sacudió la campaña, incluyendo sugerentes títulos, tales como: “Por qué los concejales de Scott son los candidatos de Freyre”; “Terrenos, pavimento, Albarracín: Cómo fabrican honorarios”; “La lista de acomodados en la Municipalidad”; “El negocio millonario de la tercerización”; “Los que se llevan la plata afuera”; “La extorsión a los que nada tienen”; “Tenemos derecho a pensar mal”; “El otro yerno, Jefe de Compras”; “Cómo manejan la ciudad desde Esperanza”.
El intendente Roberto Scott cayó en la obviedad de amenazar con querellas a los autores, pero sin ofrecer ni una sola respuesta, como era su obligación, a las fundamentadas denuncias que se enumeran a lo largo de 16 páginas. Hasta ahora, las objeciones a su administración siempre habían aparecido dosificadas a través de la prensa, pero esta vez se presentaron todas juntas -casi todas- generando un impacto más contundente en la población. De todos modos, ni siquiera la débil reacción oficialista podría augurar un acortamiento de la ventaja casi indescontable obtenida por Freyre en el primer turno.
Si la ciudadanía no había identificado un opositor confiable para hacerse cargo de la ciudad hasta hace un par de semanas, es difícil que un golpe de efecto, por eficiente que sea, pueda alterar bruscamente el comportamiento del electorado. Sobre todo en Venado, donde ni siquiera hay indicios certeros de que la mayoría de la población esté convencida de la necesidad de un cambio en el gobierno municipal. Aun si fuera así, no habría que descartar que el propio Freyre haya conseguido expresar esas posibles expectativas de renovación, aun cuando integra el elenco oficialista desde hace una década y, además, es yerno de Scott.
Contra estos razonamientos, desde el Frente Progresista estiman que la revista cumplió su propósito, facilitando que miles de venadenses descubrieran las peores prácticas del régimen scottista. En la misma línea, plantean que sobran los argumentos para pronosticar que Freyre jamás podría superar los condicionamientos del entorno, como lo blanqueó el mismísimo Scott, anticipando que si Poroto se convierte en su heredero político, “no hay razones para modificar el actual Gabinete”. En la página dos del informe especial, en una suerte de editorial, los binneristas afirman: “El problema es que nos quieren hacer creer que Freyre representa un cambio. Nos quieren vender gato por liebre. Otra vez. Usted podrá leer y entender, en estas páginas, porqué Freyre no representa ese cambio”, advierten.
Si la publicación -que no es un panfleto ni un anónimo- resulta útil para el meierismo desde el punto de vista electoral, se demostrará, en alguna medida, apenas concluya el escrutinio; pero desde una perspectiva institucional, ya cumplió con creces, porque divulgó masivamente las debilidades de un modelo de gobierno -refractario a los controles-, que hasta ahora sólo conocían los más politizados o, al menos, mejor informados de los asuntos públicos locales.
También merece analizarse la hipótesis de que el propio Freyre se beneficie con los efectos políticos de la revista, aprovechando para sacarse de encima las mochilas que se propone dejarle Scott como parte del legado. Si se consagra triunfador de los comicios y, al mismo tiempo, descubre que los venadenses lo eligieron como estandarte del cambio, antes que como un mero continuismo, Poroto deberá deshacerse cuanto antes de los funcionarios asociados con lo peor de esta gestión; desafiar los dictados del jefe en la selección de la primera línea de colaboradores; y mostrar en la práctica, desde el vamos, que se propone liderar un gobierno transparente y respetuoso de la oposición. Si se dieran estas circunstancias, aun cuando la revista no favoreciera en forma directa a sus ideólogos, se recordará de todos modos como un valioso aporte a la depuración de la función pública municipal.

Si se levantara Viernes
Sobre finales de la década del ’30, las increíbles historias de Viernes Scardulla competían en las primeras planas de los periódicos porteños con la incipiente Segunda Guerra Mundial. Casualmente, el viernes 5 de agosto de 1938, se presentó en la División “Defraudaciones y Estafas” del Departamento Central de la Policía Bonaerense, un hombre robusto y de baja estatura. Era Scardulla que llegaba a denunciar el robo de un tesoro compuesto por lingotes de oro, monedas y alhajas. Y ahí nomás el hombre dijo que el cofre que le habían robado era el mismo con el que huyó el virrey Sobremonte antes de la Revolución de Mayo. Según las crónicas, Viernes le contó al sorprendido sumariante que había encontrado el cofre enterrado, mientras se daba un chapuzón en las aguas de un arroyo venadense. Cuando se apoderó de él lo mantuvo en su casa por dos años, según inscribió en la denuncia. Hasta allí no había delito alguno, salvo el que puede recaer sobre un mitómano muy hábil y dispuesto a no dejar grietas en su relato. En esa oportunidad, Scardulla denunció que dos senadores nacionales por su provincia lo habían estafado cuando lo invitaron a llevarles a su despacho el cofre con las joyas de oro y piedras preciosas. “Lo hicieron abrir con un cerrajero y se llevaron todo el tesoro. A mí me dieron 22 mil pesos, que es sólo una parte de lo que me corresponde. Después no los volví a ver”, aseguró, mientras mostraba un documento firmado por los dos legisladores de apellido Monti y Gastón. Tanta presión mediática obligó a la actuación policial, dando lugar a la detención de Carlos Valdivieso, alias “Monti”, pero cuando por fin las palabras de Scardulla parecían creíbles, el sospechoso se suicidó en una celda. Y todo quedó en la nada. Con las manos vacías y la fama en retirada, Viernes regresó a Venado Tuerto, donde se dedicó al curanderismo, hasta que lo condenaron a cuatro años de prisión por “ejercicio ilegal de la medicina”. Desde entonces, en la ciudad jamás dejó de hablarse de Viernes Scardulla, tanto es así que un cantautor venadense, Juan Carlos Muñiz, le dedicó una bella canción titulada “Viernes de las mentiras”.
Tal vez dentro de un tiempo, un tal Roberto Scott, también sea recordado por sus mentiras, aunque no tan inocentes. Esta misma semana acudió al uso y abuso de falsedades y bravuconadas en el intento de disimular su malestar por la osada publicación. En declaraciones a Canal 12, el lunes último dijo Scott que “(El Informe) sabía de esta revista porque hace la crónica antes de que la revista salga. Entonces ellos son parte… se publicó… se imprimió en El Informe… algo hay con ellos, porque si sale la revista y al mismo tiempo sale el artículo, es porque ellos sabían todo (…) Esta revista se hizo con la plata de (Jorge) Viano, porque salió más de 30 mil pesos”.
En 60 palabras, cuatro mentiras a los venadenses, todo un récord, a saber:
- Mentira Nº 1: La revista se distribuyó el domingo 26 y la crónica se publicó en este diario el lunes 27, es decir que cualquier periodista gráfico (todos la deben haber recibido en su casa), si consideraba noticiable el tema, disponía del tiempo suficiente para redactar la nota y publicarla al día siguiente.
- Mentira Nº 2: No se imprimió en los talleres gráficos de El Informe, sino en la ciudad de Santa Fe, según lo testimonió el concejal Roberto Meier,
- Mentira Nº 3: El propio candidato a intendente opositor aseguró que el trabajo se solventó con el aporte de las fuerzas políticas que integran el Frente Progresista, y no con una ayuda del lucifuercista Jorge Viano que, por otra parte, acaba de enviarle una carta documento al líder pueblense con intenciones de querellarlo por sus recientes manifestaciones en El Informe, probando que el pacto entre ellos -según denuncia Scott- es otra mentira.
- Mentira Nº 4: La publicación no costó 30 mil pesos, sino 5 mil (seis veces menos), como lo estableció el candidato a concejal Fabián Vernetti. Para más datos, los directivos de este diario, una vez que recibieron la revista, ratificaron que esta última cifra es la que se cobra por un pedido de esas características.

La hora de la verdad
Basta de mentiras. Se avecina la hora de la verdad. Scott inicia la retirada. Hoy a los ocho concluirán las campañas y dos días después comenzará la votación. El scottismo confía que el holgado triunfo en las primarias es irreversible, y hasta augura que se quedará con tres de las cuatro concejalías en disputa. Meier se ilusiona con el arrastre de Hermes Binner y los efectos de la revista. Viano presume que la conmoción causada con la Tarjeta Evita alimentará las chances de colocar, al menos, a Oscar Yakas en el Concejo. Delfor, que más que una general, librará otra interna contra los radicales binneristas, se esperanza en que Mirian Talamone quede afuera.
Además de la porfía localista, que incluye al intendente y los concejales, la elección del gobernador santafesino es la más atrayente para la mayoría de los electores, sobre todo ante la previsible polarización entre el candidato del gobierno provincial, Rafael Bielsa, y el opositor Hermes Binner, el más votado en las primarias. En este sentido, las estrategias de uno y otro sector son dispares en Venado. Y a veces no hace falta ni siquiera que los candidatos se pronuncien para poder descubrirlas. Basta con observar cómo doblan los votos que luego reparten, ensobrados, a domicilio. En el Frente Progresista, el doblez de las cinco categorías de la sábana presenta a Binner y Meier; en cambio, en el Frente para la Victoria, de un lado está Freyre y del otro el candidato a senador provincial Ricardo Spinozzi, ocultando a Rafael Bielsa. Unos se ilusionan con la tracción que les pueda ejercer Binner desde el extremo izquierdo de la boleta; otros son concientes de que tienen que arrastrar, desde abajo, al ex canciller.
Pero, si en algo coinciden binneristas y bielsistas venadenses, es en la influencia del resultado de la elección de gobernador en los ánimos del domingo a la tardecita. La euforia será incomparable si el paquete triunfal contempla la ciudad, el departamento y la provincia, pero no será lo mismo si se quiebra ese escenario de hegemonía. El político, por su propia naturaleza, desea controlar el mayor poder posible, pero desde el punto de vista de la construcción de ciudadanía, tal vez sea más conveniente propiciar el equilibrio político, a los efectos de garantizar los controles institucionales y mantener apaciguadas las tendencias autoritarias.

(Publicado el viernes 31 de agosto de 2007 en diario El Informe)

Scott "se indigna" y evita dar respuestas

La cercanía de las elecciones sensibiliza a los políticos hasta límites insospechados. La inminencia de la disputa del poder exacerba las pasiones. Hasta que, a veces, se pierden los límites, y aquello que se tomaba como de quien viene, debe observarse con otros ojos. Estas reflexiones se desprenden de las inquietantes actitudes del intendente Roberto Scott, a pesar del alentador rendimiento de su candidato, José Freyre, en las primarias justicialistas. Basta con repasar sus forzadas interpretaciones de la realidad para justificar la preocupación ciudadana. Entre las anécdotas más desopilantes de la política vernácula se conservará, por ejemplo, la de la supuesta alianza entre pueblenses y lucifuercistas que Scott ensaya cada vez que tiene la oportunidad, como la semana pasada, cuando intentó hacerlo mediante un ingenioso atajo, vinculando a dos directivos -actuales dirigentes de Pueblo- de las recordadas revistas Lote y El Entuerto, con el Sindicato de Luz y Fuerza, bajo el único argumento de que una de ellas recibía la publicidad de dicho gremio. Una verdad parcial, pues el mandatario, que debería dar ejemplo de cordura, ecuanimidad y rectitud cada vez que se pronuncia, olvidó mencionar las otras decenas de publicidades locales que respaldaban a la revista de cultura más exitosa de la historia de la ciudad. ¿Qué concepto de publicidad tiene el intendente? ¿Supondrá que importa, lisa y llanamente, una compra de voluntades? ¿Con qué criterios maneja él la pauta oficial?
De todos modos, esta última invención es la más racional de los últimos tiempos, porque en otra ocasión había manifestado que los servicios de luz, telefonía e Internet del local partidario meierista, eran financiados por el lucifuercista Jorge Viano, tan compinche del barbado concejal como podría serlo Lilita Carrió del ministro De Vido. Sin perder la línea, fue tragicómica la reacción de Scott ante la ácida publicación gráfica del Frente Progresista distribuida el domingo último, pues, lejos de ofrecer alguna respuesta, se limitó a informar que trasladará el tema a los Tribunales, junto con la solicitada que divulgó Viano, también con gruesas imputaciones a la gestión municipal. Modificando caprichosamente el discurso según transcurrían las horas, Scott se atrevió a ponerle un precio descabellado a la impresión de la revista y, en otra actitud previsible, incluyó a periodistas críticos de su gobierno entre los creadores de los textos y al candidato a intendente por el Frente Venadense como el soporte económico.
En lugar de apelar a vulgares amenazas y vergonzosos golpes bajos, el intendente Scott y sus concejales deberían contestar las imputaciones formuladas en la publicación, que por ignorarlas en reiteradas oportunidades, les explotaron en las manos en medio de esta campaña electoral. Tampoco dicen ni una sola palabra sobre los 500 ladrillos que habría autorizado la Intendencia en beneficio de un presunto aliado político. Por ahora, se suceden, una tras otra, las sobreactuaciones de los oficialistas, haciendo las veces de indignados, pero no asoma ni una sola respuesta creíble para demostrar que la oposición miente en sus denuncias ante la prensa y los tribunales.

(Publicado el martes 28 de agosto de 2007 en diario El Informe)

Publicación del Frente Progresista con fuerte ataque a la gestión de Scott

En la jornada de ayer, desde las primeras horas de la mañana hasta las últimas de la tarde, la militancia de las seis fuerzas políticas que integran el Frente Progresista de Venado Tuerto, distribuyó en toda la ciudad más de 15 mil ejemplares de un informe especial “para leer antes de votar”, según aconsejan, de 16 páginas desbordantes de denuncias sobre la gestión scottista. En la portada se presenta una fotografía de los principales referentes del oficialismo, y se escalonan varios títulos: “Por qué los concejales de Scott son los candidatos de Freyre”; “Terrenos, pavimento, Albarracín: Cómo fabrican honorarios”; “La lista de acomodados en la Municipalidad”; “El negocio millonario de la tercerización”; “Los que se llevan la plata afuera”; “La extorsión a los que nada tienen”; “Tenemos derecho a pensar mal”; “El otro yerno, Jefe de Compras”; “Cómo manejan la ciudad desde Esperanza”.
Desde la semana pasada, dirigentes de Pueblo y la UCR deslizaron que se proponían dar un golpe de efecto en los últimos días de la campaña. “Hicimos una fuerte autocrítica interna después de las primarias y coincidimos en que no bastaba con propuestas ingeniosas y constructivas para la ciudad. También teníamos que contarle la verdad a los venadenses sobre el verdadero rostro del scottismo y sobre lo que esconde la candidatura de (José) Freyre”, habían dicho, sin brindar más precisiones.
“La revista que tiene entre sus manos es un intento para que usted sepa lo que oculta la candidatura de José Freyre a Intendente. En estas páginas podrá leer sobre algunos de los intereses que están en juego en esta elección. Cómo han hecho de la Municipalidad una empresa que se dedica a hacer negocios con la plata de todos para beneficios de un grupo pequeño. Y cómo, para seguir haciéndolo, necesitan a alguien más presentable que Scott, ya desgastado por 12 años de poder. Necesitan alguien amable, casi tímido, que diga cosas correctas, que se vea bueno. Pero a su vez necesitan a alguien del riñón, alguien que sea de la familia, alguien que no pueda echarlos, que les permita seguir adelante con todos estos negocios que le llenan los bolsillos. Y esas condiciones las reúne el yerno de Scott, José Freyre. El problema es que nos quiere hacer creer que Freyre representa un cambio. Nos quieren vender gato por liebre. Otra vez. Usted podrá leer y entender, en estas páginas, porqué Freyre no representa ese cambio”, subrayan los autores en el primer tramo del editorial.
A lo largo de las 16 páginas se desarrollan los temas propuestos, algunos ya conocidos porque fueron tratados en su momento por el periodismo local, y otros, más sorprendentes, como el listado de parientes de funcionarios políticos que se desempeñan en la planta municipal, o la llamativa cantidad de profesionales foráneos que se contratan y generan abultados honorarios. Basados en los diarios venadenses y en investigaciones propias, los responsables de la publicación formulan severas imputaciones en busca de refrescar en la memoria de la ciudadanía una larga serie de “puntos oscuros” del gobierno municipal.
En la contratapa de la original revista, también ofrecida en la víspera en los stands informativos de calle Belgrano, sostienen: “Es tanta la falta de transparencia, tanta la oscuridad, que los venadenses tenemos derecho a pensar muy mal, derecho a oler que hay negocios turbios hechos desde la Municipalidad, plata dulce que se llevan en camiones de todos los que vivimos acá”.
El explosivo informe especial promete desatar fuertes polémicas en los cuatro días de campaña pendientes. La oposición dio el golpe el fin de semana; en las próximas horas, el oficialismo tendría que dar las respuestas esperadas por la gente.

(Publicado el lunes 27 de agosto de 20 en diario El Informe)

Mil tarjetas Evita, 500 ladrillos y varias denuncias complican la retirada de Scott

Las administraciones nacional y venadense no sólo son comparables por identificarse con el Frente para la Victoria, esa suerte de neoperonismo acuñado desde la cúspide del poder político por la construcción pingüina. También admiten semejanzas en sus pretensiones de continuismo a través de familiares: Cristina Fernández, la esposa de Néstor Kirchner; José Freyre, el yerno de Roberto Scott. Al mismo tiempo, los herederos anuncian una mayor calidad institucional para los próximos tiempos, sobre la base del diálogo, la convivencia y el respeto a las instituciones, virtudes que no supieron expresar ni Kirchner ni Scott. Sin embargo, más allá de los posibles cambios de rostros y estilos, las figuras de Néstor Carlos y Roberto Alcides son muy fuertes y, lejos de retirarse, prometen influir en las gestiones de sus afines sucesores, si es que resultan electos. Otra de las semejanzas que predomina es la escalada de denuncias por irregularidades que sobresaltan a los dos gobiernos, el nacional y el municipal, aun cuando -otro común denominador- se beneficiaron por la existencia de oposiciones débiles y fragmentadas. En el orden nacional, las encuestas impermeables a las manipulaciones del Gobierno, ya admiten que Cristina está más lejos del 50 por ciento que del 40 tan temido, que daría lugar a una segunda vuelta entre las dos fuerzas más votadas el 28 de octubre. En Venado, aún no hay certezas sobre las consecuencias políticas de los cargos contra el gobierno scottista, cuyo líder regresó ayer a la conducción de su micro radial -financiado con fondos públicos- para hacer proselitismo a favor de Freyre, agredir a los dirigentes de la oposición y machacar con versiones antojadizas y varias veces desmentidas, pero sin esclarecer ni una sola de las sospechas que ensombrecen su gestión. Ayer mismo, se conocieron los detalles de una denuncia de los concejales del Frente Progresista sobre una cesión de medio millar de ladrillos, autorizada por la Intendencia, en presunto beneficio de un candidato a concejal de la UCR. Los binneristas locales aprovecharon la oportunidad para volver a cuestionar el denominado “pacto scottista-delforista”, que habría comenzado con el respaldo de los ediles oficialistas a Delfor Hernández en la elección de la presidencia del Concejo. Para los radicales frentistas, esas reciprocidades continúan hasta el presente, apuntalando desde San Martín y Marconi la campaña de Delfor y “Chano”, en busca de captar voluntades boinablancas que, de otra manera, reforzarían las chances del Frente Progresista liderado por Roberto Meier y Lisandro Enrico. Mientras otros debaten sobre estos extraños maridajes políticos, el intendente Scott debería aclarar de inmediato ante la ciudadanía este episodio de los ladrillos que vincula al gobierno municipal con dudosas prácticas clientelistas.

Efectos de la Tarjeta
Ni el propio candidato a intendente por el Frente Venadense, Jorge Viano, habrá soñado con el efecto fulminante de la Tarjeta Evita lanzada una semana atrás, no sólo por la cantidad de interesados en recibirla, sino también por el profundo malestar que ocasionó en el grupo gobernante. Obligados a responder centenares de pedidos de los más carecientes y a honrar sus propias promesas electorales, los operadores scottistas se encontraron, de pronto, con una competencia virtual, a partir del compromiso asumido por Viano de entregar mil pesos a cada uno de los mil poseedores del acrílico. Si bien es cierto que la oferta se debilita porque está condicionada al triunfo electoral del dirigente lucifuercista, también lo es que la exacerbación del asistencialismo no desata ningún escándalo, ni sorprende a nadie, por tratarse, mal que nos pese, de un procedimiento habitual en cualquier gobierno, incluso el venadense. Tanto es así que los “Peronistas Autoconvocados”, que habían citado a una marcha de desagravio a la memoria de Eva Perón -por haberle asignado el vianismo su nombre a la Tarjeta-, resolvieron suspender la manifestación anunciada para la tarde de ayer. Horas antes, en el concurrido café de San Martín y Pellegrini bromeaban dos parroquianos sobre los posibles motivos de la “marcha atrás”: o temían reunir menos adeptos que organizadores, o se dedicaron a elaborar el largo listado de causales de desagravio a la memoria de la abanderada de los humildes que olvidaron hacer en todos estos años.
Con el efecto Tarjeta, tan eficiente en sus objetivos que opacó hasta su más filosa solicitada, Jorge Viano recuperó el protagonismo, y también la confianza en adjudicarse, cuanto menos, una concejalía para el vecinalista Oscar Yakas. Por su parte, los meieristas, que se ilusionan con una polarización entre el Frente para la Victoria y el Frente Progresista, ayudada por una lluvia de votos a Hermes Binner -estará mañana en Venado-, también suponen que el Frente Venadense podría capturar votos porotistas en la periferia, y ellos mismos reconquistar los votos del centro que en julio se volcaron a Freyre. En ese sentido, los voceros de las fuerzas acaudilladas por Meier y Enrico sostienen, sin ofrecer más precisiones, que en estos últimos días de campaña, “lo único que queda por hacer es mostrar el verdadero rostro del scottismo”, consiguiendo, con tanto misterio, el cometido de aumentar la expectativa. De todos modos, una catarata de críticas no garantiza un automático cambio de humores electorales en la sociedad. A veces, la ciudadanía prefiere no enterarse de ciertas cosas, y hasta se empecina en desconocer las evidencias.

El “amigo” de Bioy
El domingo pasado, aun sin quererlo, Scott fortaleció más aún su notoriedad de las últimas semanas, ya que fue citado, igual que siete días antes en la columna de Jorge Lanata, en las páginas del diario Perfil, ahora en la entrevista del director del medio, Jorge Fontevecchia, con el candidato a gobernador del Frente para la Victoria, Rafael Bielsa. Consultado sobre su íntima relación con el mandatario venadense, el postulante contestó: “Scott fue la primera persona que apenas empecé la campaña hace 14 meses creyó en mí. Me parece que es un intendente enérgico y querido en su pueblo. Su yerno, José Freyre, acaba de ganar la primaria de manera abrumadora y va a ganar la general. Es un hombre de convicciones fuertes, es un hombre muy locuaz, abogado, amigo de Bioy Casares, que creo que una vez lo invitó a cenar a su casa a Claudio Uberti. Eso es todo lo que puedo vincular entre Uberti y Scott”.
Dentro de un contexto de elogios previsibles, Bielsa mencionó una supuesta amistad entre Scott y el fallecido escritor Adolfo Bioy Casares. ¿Incomprobable? No, falso. Y nadie mejor para atestiguarlo que un verdadero amigo de Bioy en Venado, el periodista Jorge Luis Vecellio -actualmente en México-, que a pesar de la diferencia de edad, construyó en breve lapso una afectuosa relación con el anciano novelista. Consultado mediante el correo electrónico, comentó que “hasta donde puedo recordar, Adolfo Bioy Casares y el intendente Scott nunca llegaron a ser amigos. Sí se conocieron, lógicamente, durante la visita de Adolfo a Venado, en abril de 1997; pero fuera de ese encuentro, nunca se volvieron a ver”, sentenció Vecellio. Y en cuanto a su vínculo personal con Bioy, el ex cronista de El Informe dijo que
“se extendió a lo largo de tres años, desde 1996 hasta su muerte, en marzo de 1999, y durante ese período, trabó amistad con sólo una persona más de Venado: la señora Perla Ciani (viuda del recordado Marcos), a quien siempre recordaba con cariño y por quien siempre me preguntaba cada vez que yo lo visitaba en su departamento de la calle Posadas. De hecho, una semana antes de su fallecimiento, me despidió con una frase indeleble para mí: ‘Venga más seguido y no se olvide de darle mis saludos a Perla’. Fue lo último que me dijo, y ya nunca volvimos a vernos. No recuerdo que me haya enviado saludos para el intendente Scott”.
Para Bielsa, los diálogos y las cenas de Scott con el defenestrado Uberti no deben magnificarse, y tiene razón; pero esa misma prudencia debería utilizar el diputado porteño y ex diplomático, antes de inventar, quién sabe con qué motivos, una relación amistosa del intendente de nuestra ciudad con el laureado Bioy Casares, sólo por un apretón de manos protocolar de una década atrás. El género fantástico, tan atrapante en la literatura, como en “La invención de Morel” del propio Bioy, no merece la misma reputación en el campo de la política.

(Publicado el viernes 24 de agosto de 2007 en diario El Informe)

Cita en Firmat para recrear el consenso por la autovía

Anteayer se llevó a cabo en Casilda la denominada “reunión paralela” de autoridades políticas y entidades intermedias de la región que, masivamente, reafirmaron el proyecto de la autovía Rosario-Rufino, pero “respetando la traza de la ruta 33”, en un categórico rechazo al desvío por la ruta 14 que propone como alternativa el Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), en función del interés de los inversores privados. En la oportunidad, participaron los intendentes de Pérez, Casilda y Firmat, y los jefes comunales de Zavalla, Pujato, Sanford, Chabás, Villada, Arequito, Fuentes, San José de la Esquina y Los Molinos. También asistieron los diputados provinciales Gabriel Real y Alfredo Cecchi, y el senador provincial Juan Carlos Bacalini. Además, los presentes recibieron la adhesión de la Municipalidad de Rosario.
Con esta inobjetable representatividad, decidieron solicitar una urgente audiencia con el presidente Kirchner y el gobernador Obeid, y convocar a todas las localidades vinculadas a la autovía, de Rosario a Rufino, a una reunión en la Municipalidad de Firmat, con el binnerista Carlos Torres como anfitrión, para el martes 4 de septiembre. La fecha, posterior a las elecciones generales, alienta tibias esperanzas de restablecer la uniformidad perdida, pues coincide con el análisis del presidente de la Comisión “Plan Autopistas”, Ovidio Butani, que insistió en la necesidad de superar la etapa electoral para volver a concentrar los esfuerzos regionales en la megaobra vial.
Los dirigentes de la reunión de Casilda apelaron a todos los argumentos, geográficos, económicos, históricos y de seguridad, para defender su posición. Y rechazaron que haya que callarse la boca por temor a que la obra no se haga por culpa de estos disensos. “No vamos a dejarnos condicionar por el unitarismo porteño”, dijo uno de los presidentes comunales, disgustado con las decisiones autoritarias y discrecionales que se adoptan en los despachos capitalinos. “No negociamos ni aceptamos extorsiones”, agregó el mismo mandatario.
El objetivo de la “asamblea de Firmat” es reconstruir entre todos los sectores el consenso original, en el marco de un fuerte compromiso de los interesados en conservar la actual traza de la ruta 33 como eje de la próxima autovía Rosario-Rufino. Para el 4 de septiembre, también se espera la asistencia de dirigentes de peso del sur-sur provincial, como el intendente venadense Roberto Scott, el senador Ricardo Spinozzi y el citado Butani, aunque las relaciones están muy deterioradas con el “bloque casildense”, que se siente traicionado por el “grupo venadense”. Un principio de acuerdo podría sustentarse en un respaldo más enfático de estos últimos a la versión original de la traza, pero pergeñando, al mismo tiempo, un “Plan B”, por si las condiciones de la negociación así lo requieren en el futuro. Sin embargo, la demostración de fuerza del martes último en Casilda fue harto contundente como para negar sus efectos políticos.

(Publicado el jueves 23 de agosto de 2007 en diario El Informe)

Como Evita, la Tarjeta genera amores y odios

La conmoción política por la aparición de la Tarjeta Evita, impulsada por el candidato a intendente del Frente Venadense, Jorge Viano, se prolongó en todos los rincones de la ciudad durante el fin de semana, y promete extenderse en los próximos días, a partir de la conferencia de prensa que el referente del peronismo disidente convocó para mañana, a los efectos de ofrecer más detalles sobre la polémica tarjeta. La noticia mereció una inmediata repercusión local y provincial y se estima que en las próximas horas tendría eco hasta en los medios nacionales. Incluso, en Venado, la promesa de los mil pesos a cada poseedor de la tarjeta opacó la solicitada que el propio secretario general de la agrupación justicialista “17 de Octubre Lealtad” publicó el viernes pasado en los medios gráficos locales, conteniendo duras imputaciones contra el intendente Roberto Scott y sus más inmediatos colaboradores. Sobre esas acusaciones, hasta el candidato a intendente por el Frente Progresista, Roberto Meier, admitió sus coincidencias, aun cuando subrayó sus conocidas diferencias con el lucifuercista, jamás saldadas desde las épicas batallas en las elecciones de delegados de la Cooperativa Eléctrica, donde el líder pueblense respaldaba las listas de la opositora Unirce. Por su parte, en declaraciones a La Capital, Scott dijo ayer que “algún fiscal debería actuar de oficio para investigar el caso (de la Tarjeta Evita)”, pero se cuidó de hacer la misma invitación para que se indague judicialmente a su propia administración sobre las cuantiosas denuncias lanzadas por Viano y Meier.
Rompiendo el hermetismo, fuentes allegadas al vianismo adelantaron que “la Tarjeta Evita no es lo que parece”, deslizando que los beneficiarios de la misma serán los venadenses más humildes, y que la suma comprometida provendrá del ahorro que significaría para las arcas públicas la interrupción de los pagos millonarios a empresas y abogados foráneos, como así también de la salida de la planta municipal de las decenas de parientes conchabados.
Estas versiones no hacen más que agigantar las expectativas por la anunciada rueda de prensa. Por el momento, la única certeza es que Viano pateó el tablero apelando a una osada estrategia política, de aristas discutibles y efectos imprevisibles, y que el oficialismo está inquieto porque otro sector del justicialismo salió a disputarle una franja de miles de votantes dependientes del asistencialismo municipal -exacerbado en procesos preelectorales-, que hasta ahora nadie le discutía.

(Publicado el lunes 20 de agosto de 2007 en diario El Informe)

Scott agarró la manija de la campaña y Viano dio el golpe con la Tarjeta Evita

El scottismo no atraviesa por su mejor momento, a pesar del resultado categórico que obtuvo en las primarias justicialistas del 1 de julio. Con el candidato oficialista José Freyre ausente por entendibles motivos familiares, el intendente Roberto Scott asumió el protagonismo de la campaña, abriendo un interrogante aún indescifrable sobre los eventuales agraciados por este impensado escenario. ¿Se beneficiará Freyre con esta situación? ¿O es que los opositores se están enfrentando ahora, por obra de las circunstancias, con el candidato que ellos deseaban?
En principio, para cualquier postulante en las condiciones de Freyre, la teoría dicta que lo conveniente es propiciar que transcurran los días sin novedades, evitando la apertura de polémicas y huyendo de riesgosos debates donde el dueño del mayor caudal de votos tiene todo para perder y el resto de los candidatos, corriendo desde atrás, todo por ganar. Así lo practicó Mauricio Macri frente a Daniel Filmus, después de la primera vuelta en la Capital Federal, y el mismo procedimiento adopta Hermes Binner ante Rafael Bielsa en la provincia de Santa Fe, al igual que Cristina Fernández en el orden nacional. En nuestra ciudad, la ausencia de Freyre no obedece a un ardid oficialista, sino a razones de fuerza mayor. Entonces, ¿qué actitud debería tomar Scott? El tema jamás fue objeto de discusión, ni siquiera en la mesa chica. El pragmático jefe hace y deshace, según sus humores, y más aún con Poroto distante.
Dando entidad a una ironía lanzada sin pretensiones de seriedad en el programa radial de Jorge Lanata, la semana pasada el intendente se involucró innecesariamente, a través de hirientes declaraciones, en el episodio de la valija venezolana con 800 mi dólares, que le está haciendo perder puntos a la mismísima Cristina. Enterado de que había sido tratado de “delincuente” y “apretador”, Lanata le dedicó a Scott una decena de líneas en su columna dominical de Perfil, y un día después lo entrevistó en su envío vespertino de Radio del Plata, donde el mandatario venadense ratificó algunos dichos, se desdijo de otros -echando culpas a un periodista local- y concluyó con un pedido de disculpas.
Ese mismo lunes de exacerbado protagonismo había comenzado muy temprano, en un desayuno junto al candidato a gobernador del Frente para la Victoria, Rafael Bielsa, quien insistió entre cafés con leche y medialunas que Scott tendría en un gobierno suyo el cargo que quisiera, en el enésimo agradecimiento por haberle abierto las puertas de este bastión reutemista sureño, aun cuando el creador del “proyecto Bielsa” es el gobernador Jorge Obeid, que supo persuadir a casi todos los intendentes y presidentes comunales oficialistas de Santa Fe, en su mayoría dependientes de ayudas provinciales complementarias a las asignaciones de coparticipación.
Previo a estos acontecimientos, Scott, recién llegado de sus vacaciones invernales, había desautorizado la sana intención de Freyre de revisar el contrato de radares, y hoy el propio intendente y sus concejales impulsan con fiereza la prórroga del vínculo, como si dieran lugar a una urgente demanda popular. Al mismo tiempo, el gobierno municipal no consigue justificar la sospechosa tercerización de actividades propias de la Secretaría de Hacienda, que no cuenta con la aprobación legislativa. Así pues, el presagio de que el final de la campaña sería más movido que la hamaca de Firmat, comenzó a cumplirse, aunque no tanto por el rol de la oposición, sino por la decisión personal de Scott de agarrar la manija, junto a la falta de respuestas a las denuncias más pesadas sobre la administración.

Tiempo de revancha
En tanto, recién ahora, sobre el epílogo de la semana, la oposición empieza a mostrar las garras. El Frente Progresista, con Roberto Meier como candidato a intendente y Lisandro Enrico como referente de la UCR, además de exhibir la contención de todas las fuerzas políticas frentistas y encomendarse a que el arrastre de Binner ayude a emparejar la elección, apostaría en los próximos días a un golpe de efecto para mostrar con crudeza las miserias de la gestión scottista.
Por su parte, el Frente Venadense liderado por Jorge Viano, prefirió apurar los tiempos y eligió este viernes, con el gobernador Obeid presidiendo los actos centrales sanmartinianos, para divulgar una solicitada de fuerte contenido acusatorio contra el conjunto del scottismo. Volviendo al discurso virulento de otros tiempos, el jefe lucifuercista se tomó el trabajo de enumerar con lujo de detalles un largo listado de sospechas sobre los procedimientos del gobierno municipal. Mientras el filoso texto llegaba a las oficinas de los diarios para su publicación, en la víspera también irrumpía la Tarjeta Evita, un plástico que el peronismo antiscottista repartió en las barriadas más humildes de la ciudad. La semana que viene, en conferencia de prensa, Viano asumirá el compromiso de entregar mil pesos a cada poseedor de la tarjeta “para que pueda concretar algunos de sus proyectos hoy postergados”, anticipando que ese dinero no tendrá que ser devuelto, “puesto que no se trata de un préstamo sino, simplemente, de una pequeña parte que le pertenece de la riqueza que genera nuestra ciudad y que este gobierno le viene robando".
La propuesta del candidato a intendente del Frente Venadense, que sólo motorizará si accede al Sillón de Aufranc, ya cosecha simpatías y reprobaciones, con idéntica intensidad. Ayer era inocultable la conmoción entre los operadores scottistas, que a la inquietud por la supremacía de Binner en las encuestas, suman otra fuente de desvelos con esta movida transgresora del vianismo, resuelto a disputarles una ancha franja de votantes dependiente del asistencialismo. El Frente Progresista ya había dado por perdida esa desigual batalla, priorizando el trabajo militante en el rectángulo céntrico, en busca de recuperar los votos del Tío y de Enrico que en las primarias se trasladaron a Freyre. En cambio, el Frente Venadense, con la Tarjeta Evita, no se resigna y sale en busca de captar las adhesiones de un sector de la población que, hasta ahora, controlaba el oficialismo, sin competidores a la vista. No hay dudas de que a partir de hoy se desatará una fuerte polémica en Venado, donde estarán en debate lo legal, lo político y lo ético de la osada jugada vianista, pero desde el punto de vista del marketing electoral, está claro que los disidentes del PJ dieron el primer gran golpe de la campaña en busca de acortar distancias.

(Publicado el viernes 17 de agosto de 2007 en diario El Informe)

Insólito: la autovía "separa" a la región

La suspensión de la reunión llamada para la tarde de ayer en nuestra ciudad por el presidente de la Comisión “Plan Autopistas”, Ovidio Butani, aduciendo falta de quórum, dejó al borde de la ruptura al otrora homogéneo bloque de ciudades, comunas, legisladores y entidades intermedias que pugnaban ante el Gobierno por la construcción de la autopista o, en su defecto, de la autovía para unir Rufino con Rosario. Tanto es así que un grupo de poblaciones situadas a la vera de la ruta 33, con el jefe comunal de Chabás, Osvaldo Salomón, a la cabeza, convocó enseguida a una reunión paralela para el próximo martes 21 en la Municipalidad de Casilda, a los efectos de sostener que la futura autovía adopte como eje la actual traza de la ruta 33, según se había conciliado en los primeros encuentros multisectoriales.
El origen de la división es que otros interesados en el proyecto admiten ahora la factibilidad de que la autovía imite el recorrido de la ruta 33 desde Rufino hasta Firmat, para luego tomar por la 93 hasta Miguel Torres y continuar por la ruta 14, reconociendo que es la alternativa más económica de las tres barajadas por los técnicos del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi).
Así pues, los tiempos se acortan y los consensos se dilatan. Mientras un sector apura una reunión para la semana que viene, Butani prefiere postergarla hasta pasados los comicios del 2 de septiembre, a los efectos de garantizar una presencia mayoritaria de representantes. Para algunos observadores, estos fuertes disensos colocan a la región en serio riesgo de perder la prioridad de la obra.
Meses atrás, el drama era de Rufino, que una vez más estaba a las puertas de una marginación, hasta que surgió la oportuna decisión política del Gobierno para ubicar a esa ciudad como punto de partida de la autovía. Ahora, las que se sienten excluidas y traicionadas son las comunas enclavadas sobre las márgenes de la 33, entre Firmat y las cercanías de Rosario. Todas ellas, en afinado coro, rechazan el argumento de que la traza por la 14 es más económica, pues aseguran que se encarecerá con el costo extra de las conexiones pavimentadas y los fletes.
¿Será posible reconstituir el agrietado bloque regional? Difícil. Hay demasiados intereses y lobbies en juego. En principio, es razonable que los que se sienten damnificados tiren de la cuerda, pero ¿hasta dónde tensarla? ¿Hasta el límite irresponsable de arriesgarlo todo?
En un escenario tan comprometido, tendría que prevalecer el sentido común de las autoridades nacionales para establecer una u otra opción, aunque algunos se disgusten, pero jamás privar a la región de la imprescindible obra vial por la falta de acuerdo de los jefes políticos de la zona. Sobre todo a estas alturas, en que la transformación de la ruta 33 en autovía no admite más postergaciones, en función de los graves perjuicios que ocasiona minuto a minuto.

(Publicado el jueves 16 de agosto de 2007 en diario El Informe)

El amigable diálogo entre Scott y los "delincuentes"

Cerca de la media tarde del lunes último, el intendente Roberto Scott fue entrevistado en el programa de Radio del Plata, “Lanata PM”, por el conductor del ciclo, Jorge Lanata, y Reynaldo Sietecase, después del escándalo por el ingreso a la Argentina de los 800 mil dólares en la valija venezolana. Además de costarle el puesto al jefe del Occovi, Claudio Uberti, el episodio despertó fuertes sospechas sobre el destino de ese dinero negro, que algunos vinculan con el financiamiento chavista a grupos políticos y sociales de nuestro país. El domingo pasado, en su columna de Perfil, Lanata hilvanó una serie de conjeturas que ubicaron al candidato a gobernador por el Frente para la Victoria, Rafael Bielsa, como uno de los posibles beneficiarios de la ayuda económica, y también cayó en la volteada el venadense Scott, varias veces sindicado como jefe de campaña o, al menos, asesor del ex canciller. Por esas horas, también circulaba el rumor de una amistad entre Scott y el defenestrado Uberti, oriundo de la vecina Wheelwrigth.
En declaraciones publicadas el sábado 11 en el periódico El Alba, Scott dijo que estaba muy viejo “para perder tiempo con estos delincuentes”, aludiendo al dirigente pueblense Fabián Vernetti y al propio Lanata, al que también había calificado de “apretador”, pero en la charla radial no solamente se desdijo, sino que apeló al gastado ardid de desautorizar al cronista de turno. “En 14 años en la función pública los diarios de acá han dicho tantas cosas de mí…”, señaló, dispuesto a restablecer la paz con los periodistas de “Lanata PM” que, desde ya, no tendrían la misma piedad que los venadenses para las extralimitaciones verbales del intendente.
Sobre su relación con Uberti, Scott admitió que lo conocía por la gestión de obras para las rutas nacionales que cruzan la ciudad de Venado Tuerto, negando cualquier vínculo amistoso entre ambos. Para despegarse aún más, y de paso salpicar a la oposición, el intendente recordó que el destituido funcionario es primo hermano de la madre de Lisandro Enrico y que en los años ‘70 residió un tiempo en una quinta que pertenecía al padre del edil radical. Sin embargo, la solidez de su discurso comenzó a desmoronarse ni bien Lanata le mencionó el nombre de Claudio Hure, un ex director de Vivienda de su administración, que más adelante cumplió funciones junto a Uberti. “Hure no está más en el Occovi porque se peleó con Uberti”, simplificó Scott, reiterando el argumento que esa misma mañana del lunes 13 había usado Rafael Bielsa, durante su estancia en Venado, para alejarse de Uberti. “Hace 20 días le retiré la palabra porque maltrató a mi esposa en un diálogo telefónico”, consignó escuetamente el ex canciller, sumándose a la extensa legión de kirchneristas que se pelearon a tiempo con el pobre Uberti.
Minutos después, Sietecase aprovechó la ocasión para aclararle al entrevistado que Lanata y él jamás habían escrito en la revista El Entuerto, como lo había asegurado Scott a los medios locales. “A Vernetti no lo veo desde hace más de 10 años”, acotó el periodista rosarino, descartando formar parte de un complot contra el gobierno venadense, como también conjeturó el caudillo municipal.
Para hacer sus acostumbradas demostraciones de fuerza en el pago chico, el intendente Scott trató a Jorge Lanata y los suyos, de pillos, delincuentes, apretadores, y de no conocer límites morales ni éticos, pero se despidió del diálogo radial con un tímido pedido de disculpas.

(Publicado el miércoles 15 de agosto de 2007 en El Informe de Venado Tuerto)