No podríamos decir en estas jornadas preelectorales santafesinas que “el pueblo quiere saber de qué se trata”, como nos cuenta la historia que sucedía en las inmediaciones del Cabildo de Buenos Aires un día como hoy, 25 de mayo, pero de 1810. Pero aún restan cinco semanas de campaña electoral y, como siempre, la invasiva descarga propagandística de los últimos días conseguirá sensibilizar a la ciudadanía, que además está obligada a involucrarse en las internas de los partidos y alianzas, según la ley electoral provincial debutante en las legislativas de 2005. Si bien hay postulantes que madrugaron con el despliegue de ingeniosas estrategias comunicacionales, la mayoría aguarda la llegada de la semana entrante para el lanzamiento de sus campañas, un poco porque así lo establecen las propias restricciones de la ley, otro poco porque nadie está dispuesto a gastar lo que no tiene en la búsqueda de un cargo público, por apetecible que sea. En este sentido, la extrema austeridad que practican ciertos candidatos, se expresa en la desesperación por conocer las conclusiones de encuestas ajenas, una valiosa herramienta, que es útil en medio de la campaña, pero mucho más fuera de ella, a los efectos de indagar cuáles son los requerimientos de la ciudadanía. “Ayer nos decidimos a encargar una medición de 400 casos con un encuestador confiable de Venado, pero nos cuesta cerca de mil pesos… no hay presupuesto para estirarnos tanto”, reveló un jefe de campaña de la oposición. “Tengo que administrar la miseria”, dijo el hombre, compungido, mientras observaba con envidia el generoso paredón tapizado de imponentes afiches con los rostros treintañeros de José Freyre y Lisandro Enrico.
Según los anuncios de algunos sectores, la semana próxima comenzarán a distribuirse, casa por casa, los libritos con las propuestas de gobierno. Sin mayores expectativas sobre el interés que puedan despertar en el electorado con el listado de promesas, los precandidatos admiten que una elección de intendente exige presentar, al menos, los ejes de una gestión municipal. Mientras se reserva para la recta final el bombardeo de avisos gráficos, afiches, volantes, jingles y spots (¿clientelismo también?), por ahora se deposita un fuerte contenido militante en las reuniones nocturnas en los barrios. “Estoy como el maestro Eleuterio Pigliapocco en su mejor época… no tengo ni una sola fecha libre en la agenda”, exageró uno de los precandidatos, cuya silueta denuncia los primeros signos de excesos con los clásicos choripanes proselitistas. El más reciente de los actos políticos fue el presidido en la noche del martes por un Rafael Bielsa que todavía no consigue anclar en las bases peronistas. “Se nota que se esfuerza, pero no le sale…”, resumió con ironía un vecino del barrio de la Carne, que se había acercado a curiosear al desbordante salón del Club Mario Mathieu. Si bien es cierto que el ex canciller cuenta con el respaldo del “aparato”, su contrincante Agustín Rossi continúa liderando las encuestas. Y los partidarios del Oscar Barotto se entusiasman con la eventualidad de que los votantes rossistas introduzcan en la urna la boleta completa. “A ver si damos una sorpresa”, bromean.
Sin embargo, con el oficialismo scottista como anfitrión, Venado volvió a reunir a todo el bielsismo de la región, dando un aceptable marco al nuevo lanzamiento de la precandidatura de José Freyre. “Voy a ser intendente, por los venadenses y para los venadenses”, vociferó Poroto, en una muestra de optimismo hasta entonces desconocida. Con el mismo ímpetu, advirtió a la tropa que “el objetivo es el 1 de julio y no el 2 de septiembre”, subrayando la importancia de obtener un triunfo rotundo que disipe las dudas internas y externas. “Necesitamos que la tapa de El Informe del lunes (2 de julio) diga que Freyre superó la suma de Meier y Enrico…”, sentenció un joven abogado vinculado al porotismo, temeroso de que una victoria harto previsible en la interna desaliente la participación o, peor aún, tiente a infiltrarse en una primaria más atractiva, como la de Meier y Enrico en el Frente Progresista. Desde ya que ese recelo se agiganta en las filas del radical Delfor Hernández y del lucifuercista Jorge Viano, que se presentan con sendas listas únicas, y necesitan demostrar desde ahora que tienen resto para romper la polarización tan temida.
Todos, en alguna medida, le temen a las consecuencias del voto a ganador el 2 de septiembre. Hasta los allegados al mismísimo Freyre, que tal vez sea el más votado en las primarias, conjeturan que una buena cosecha conjunta de Meier y Enrico atentaría contra la imagen triunfalista que tratan de imprimirle al supersecretario.
Hace una semana, en su primera incursión mediática después de oficializada la participación electoral de la UCR, Hernández deslizó que, aun sin nombrarlos, los progresistas Meier y Enrico serán sus principales adversarios. En tanto, el viernes último, en un aviso de página completa en este diario, Enrico sorprendió, no tanto por su retrato junto con el del Hermes Binner, ni por las críticas a la gestión scottista que desmenuza más abajo, sino porque, al pie, además de los sellos de la UCR, el PDP y el ARI, se intercala el del Partido Socialista, con la rúbrica del secretario adjunto Guillermo Morel, en clara evidencia de la virtual ruptura. “Vamos juntos”, rezan las aún frescas pintadas de Pueblo en los tapiales, en alusión a la coincidencia en una misma lista, luego de varios años, de Roberto Meier y Juan Moscoso. Sin embargo, hay un sector del socialismo que le bajó el pulgar al “Vamos juntos” y se inclinó por compartir el eslogan enriquista “Juntos con vos”. Algo así como “Juntos, pero no tanto”.
(Publicado el viernes 25 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
El análisis político de la semana. Encuestas. Reflexiones. Chismes. Notas de archivo. Un espacio para pensar.
Delfor: "Seremos oposición de cualquier gobierno que no sea la UCR"
“Somos críticos de la actualidad venadense, pero estamos preparados para cambiar lo que está mal y mejorar lo que está bien. Tenemos un proyecto integral de ciudad, una plataforma distinta, donde ningún tema deja de tener relación con el otro”, destacó Hernández en la introducción, aclarando que la propuesta es la conclusión de un meduloso diagnóstico de la ciudad en su contexto regional.
“No venimos a criticar ni a hablar mal de nadie, sino a plantear cuáles son las soluciones que están haciendo falta”, insistió el presidente del Concejo, enrolado en una prédica constante de “oposición constructiva”, como él mismo definió en la conferencia de prensa brindada el viernes en el comité radical de 9 de Julio al 600. “Vamos a ser oposición constructiva de cualquier gobierno que no que no sea de nuestro signo”, dijo el dirigente de origen dematiísta, anticipando tácitamente un rol opositor frente a un eventual gobierno municipal del Frente Progresista, tanto sea a través de Lisandro Enrico, como de Roberto Meier. En la misma línea, enfatizó que “la sigla, los colores y la historia están con nosotros. Los radicales, como todo ciudadano, deben tener la grandeza de decidir por sí mismos, sin permitir que nadie resuelva por ellos. Los convoco a todos a cotejar proyectos, sin dejarse llevar por gritos histéricos ni carteles gigantescos”, disparó Delfor, en obvia alusión a Enrico.
Para sentenciar que ellos no son los radicales que “van por afuera”, sino que son los “verdaderos radicales”, consignó que “las puertas están siempre abiertas para recibir a los radicales confundidos que se fueron detrás de otras expectativas”. En este sentido, en referencia a los denominados radicales frentistas, observó que “es muy fácil ponerse detrás de un candidato (Hermes Binner) que tiene un aparato gigantesco en la provincia…”.
Uno de los temas instalados en la agenda local de los últimos días es el Plan General, que Hernández supo calificar como “apéndice de la Intendencia”. Sobre este punto, el precandidato afirmó que “Venado Tuerto crece, pero lo hace en forma desordenada. El Plan General era la herramienta para dar ese ordenamiento, pero cuando se vuelve oficialista, pierde la esencia. Este organismo es muy importante y tiene que volver a entusiasmar a las instituciones de la ciudad. Desde el Concejo y desde la Intendencia, si es que ganamos, fortaleceremos el Plan General para que cumpla con su cometido, pero sin pretensiones de cooptación”, advirtió Hernández, quien consideró “una falta de respeto” pedir licencia en el Concejo para hacer campaña. “La gente nos vota para cumplir una función legislativa, no para hacer campaña”, puntualizó.
“El lomo de burro es un castigo, porque perjudica también los vehículos que transitan despacio. Ni hablar de las dificultades para la circulación de las ambulancias en situaciones de emergencia. La mayoría de estos reductores de velocidad están de más. El tránsito es mucho más complejo que poner lomos de burro por todos lados. El lomo de burro estará solamente en los lugares adecuados, y en el marco de un estudio integral del tránsito”, completó Delfor Hernández.
(Publicado el martes 22 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Víctor Seret, con el sosiego de la veteranía, tan lejos del apogeo como del ostracismo
Entre finales de abril y principio de mayo, Víctor Alfredo Seret regresó a Venado Tuerto para disfrutar de unas breves vacaciones junto a familiares y amigos. Quien fuera uno de los empresarios más exitosos de la historia de la ciudad, reside desde el 29 de mayo de 2004 en Amberes, Bélgica, junto con su señora Marta Isabel. Su última experiencia laboral en Venado había sido como funcionario en la Municipalidad, donde recaló por su vínculo familiar con el intendente Roberto Scott (las esposas de ambos son hermanas), pero sufrió una desilusión con el cajoneo de una de sus inspecciones sobre la administración del cine del Centro Cultural.
Liliana, Analía y Karen, sus tres hijas, viven en Bélgica desde hace varios años, y fueron ellas las que decidieron a Víctor Seret, de 71 años, a rearmar la familia lejos de la Argentina. De vacaciones en Venado, concedió una entrevista exclusiva a El Informe. “Ya contaba con la ciudadanía, porque mis abuelos paternos y maternos eran belgas”, señala, dispuesto a relatar detalles de sus días en el Viejo Continente. “En la zona de Amberes se habla, más que nada, flamenco, que es similar al alemán del pueblo bajo, una mezcla de alemán e inglés, muy complicado. Es una lengua que se utiliza únicamente en el norte de Bélgica y en Holanda. Así que el idioma no es precisamente una comodidad para mí”, bromea Víctor, durante la entrevista pactada para el día del aniversario de Venado. “Para colmo, como el país es tan pequeño, los belgas están obligados a ser políglotas. Cuando salen a caminar, si se descuidan, cruzan a un país limítrofe. Por eso es que dominan el francés, el flamenco, el alemán y algo de otros idiomas”, describe.
Sin embargo, la mayor sorpresa para él fue la advertencia sobre la estricta prohibición de trabajar después de los 65 años. “Como ya tenía 68 años, pero no había hecho ningún aporte, me concedieron una pensión por mi carácter de ciudadano belga. Desde entonces me pagan unos 900 euros mensuales. Los primeros meses vivimos en casa de nuestra hija Karen, y cuando nos mudamos, el Gobierno nos subsidió los gastos de traslado y enseguida nos añadió un monto mensual para abonar el alquiler. Poco después -agrega-, en respuesta a una inflación del 2,5 por ciento, nos otorgaron a todos un ajuste del 16 por ciento, con lo cual ahora tenemos un ingreso de 1.150 euros. La pasamos bien, sin sobresaltos ni ostentaciones”, comenta Seret, sobre su relajada estancia en Bélgica.
Sereno, sin apuros, Víctor recuerda que hace exactamente medio siglo debió hacerse cargo de una de las estaciones de servicio de la familia -la de Belgrano y 25 de Mayo- ante las dificultades cardíacas de su padre, Víctor Augusto Seret. Allí mismo había empezado a trabajar en 1950, con apenas 14 años. “Mis inicios como empresario se basaron en la estación de servicios y los camiones de transporte. También administraba los alquileres de algunos inmuebles céntricos y las 160 hectáreas en La Cheltonia, que en esa época sólo alcanzaban para vivir”, subraya.
Recuerdos del apogeo
Los venadenses conocemos poderosos emporios nativos, como Essen Aluminio, la floreciente empresa de la familia Yasci, o el malogrado Banco Integrado Departamental, con casa central frente a la plaza mayor en los ‘90, pero en los años ’70, la ciudad había sido cuna de otro pool de enormes dimensiones, con cerca de un millar de empleados en total, con Víctor Seret como referente. “Tenía tres concesionarias Chrysler, en Venado, Rosario y Salto; en Rosario, la concesionaria de camiones Scania; y en Venado, la concesión de Fate. También contaba con una flota de 20 camiones de transporte y dos estaciones de servicio, conocidas como el ACA y el Parador”, enumera Seret, que se esfuerza en recordar todos aquellos emprendimientos. Y enseguida agrega la propiedad de una fábrica de silos y secadoras en Gral. Pico (La Pampa) y sendas concesionarias de Masey Fergusson, una en Venado y otra en Rafaela, además de participar como socio en la firma Cibelli Viviendas (construyeron centenares de casas).
“En esos tiempos el crecimiento económico del grupo de empresas era notable, y sin recurrir a ningún financiamiento bancario. Hasta que la expansión de los negocios me obligaron a recurrir al crédito, para no estar tan limitado. Recuerdo que en el gobierno peronista las tasas de interés eran bajísimas, pero con la dictadura las tasas se dispararon al 17 por ciento mensual… una locura… en un trimestre me sacaron un millón de pesos. Esa fue una de las principales razones de la quiebra, que se precipita entre el ’77 y el ’78”, rememora. Sin embargo, no le echa todas las culpas a los factores externos, y también asume responsabilidades propias. “La gran expansión de las empresas no estaba sostenida en una capacidad de gestión adecuada. En calle San Martín, casi Alvear, tenía las oficinas, pero aún no había consolidado la administración central. Como todavía no estaba desarrollada la computación en el país, cerrar un balance demandaba dos o tres meses. No era nada fácil recopilar la información de tantas empresas y actividades diferentes. No manejaba los datos con la precisión y la rapidez necesaria, y eso también ayudó a que las cosas se me fueran de las manos”, acepta. “Tal vez, hoy, nada de eso hubiera ocurrido”, presume, y en esa misma línea de suposiciones inscribe las ofertas recibidas para abrir una concesionaria Chrysler en Curitiba (Brasil). Aunque se tienta con dar un salto allende las fronteras, en ese entonces el ministro de Economía, José Ber Gelbard, lanza los planes de promoción industrial y Seret prefiere continuar con el ciento por ciento de sus empresas en la Argentina. “A veces pienso que de haber tenido algo fuera el país, no habría sufrido una quiebra tan devastadora, pero hoy ya todo eso es historia”, reflexiona con la resignación que sólo pueden proporcionan los años.
“La quiebra no me afectó en lo anímico, sobre todo porque se pagaron todas las deudas y no sufrí ninguna causa judicial en mi contra”, se enorgullece Seret. “No hubo ni ocultamiento, ni vaciamiento, ni nada raro, sólo que me resultó imposible afrontar los compromisos contraídos”, define con sencillez.
Había que volver a empezar, y el punto de partida era la concesión de las cubiertas Fate -no cayó en la quiebra-, en un local de calle Iturraspe, entre Castelli y Saavedra. Más adelante integra Neu Gom, que duró hasta la temprana ruptura con su socio, y luego sigue los proyectos de su mujer, dedicada a un emprendimiento de plantas artificiales. “Había puesto un pequeño negocio en calle Belgrano, que andaba muy bien, sobre todo cuando descubrimos que era más rentable proveerse en Miami que en Buenos Aires. Hasta que se cortó la financiación que me facilitaba mi yerno y a otra cosa. Ahí me fui a trabajar a Tenerife, España, y luego de un tiempo decidimos la vuelta al país”, reseña Víctor.
La etapa política
Seret se incorpora a la Municipalidad en abril de 1996, apenas cuatro meses después de la llegada al gobierno de Roberto Scott, su cuñado, y a quién él había conchabado como asesor legal de sus empresas en los dorados años ’70. Una de las primeras decisiones del scottismo fue inspeccionar de punta a punta la obra de la red de agua potable tendida durante la administración De Mattía. Para esa tarea se contrató al técnico Atilio Perín, quien solicitó colaboración para investigar los números de la millonaria obra pública. Así fue como Scott convoca a Seret. Concluida esa misión, el intendente lo traslada, para cubrir una vacante, a la Dirección de Industria y Comercio. “En ese interín descubro que en el Centro Cultural (él mismo lo había donado a la ciudad durante la gestión de Fernando López Sauqué) no se rendía la recaudación porque todos los ingresos se destinaban, supuestamente, a saldar dos créditos que habían sido tomados por funcionarios para financiar las restauraciones de las salas. Claro que después de salir de la Municipalidad me enteré de que no habían pagado nada”, relata indignado Seret, quien también se desempeñó como coordinador del área de Ingresos de la Secretaría de Hacienda. “No es racional el fuerte aumento de la planta de personal en la Municipalidad. Esas son actitudes demagógicas que perjudican a toda la ciudadanía”, aseveró, en una de las críticas lanzadas sobre la gestión de su cuñado.
Después de esa frustrante experiencia en la función pública, no es casual que Víctor, a partir de 2002, intentara construir una nueva expresión política, denominada Acción Vecinal, “un partido político de los venadenses, por los venadenses y para los venadenses”, según la definición acuñada por la Comisión Promotora. Entre otros, participaban del incipiente proyecto varios destacados vecinos, como Federico Gallo, Rodolfo Bongiorno, Luis Neri, Luis Pieraccini, Raúl Corna y Rafael Oliver. “Con un criterio sumamente horizontalista estamos trabajando en comisiones técnicas para la elaboración de una propuesta de gobierno que se basa en la valiosa cartera de proyectos del Plan General”, declaraba el apoderado de Acción Vecinal, Víctor Seret, a El Informe, a fines de octubre de 2002, en un discurso de sugestiva semejanza con el que hoy enarbola el precandidato oficialista José Freyre. Sin embargo, Acción Vecinal no habría de superar la categoría de las buenas intenciones, ya que por un malentendido no llegaron a tiempo para inscribirse como partido ante el Tribunal Electoral santafesino y, en consecuencia, la agrupación no fue habilitada para participar de los comicios por la Intendencia en 2003.
“Esta última experiencia terminó de frustrarme. No quedó nada de todo aquello. Siento que cada uno está muy recluido en lo suyo. Es cierto que hay graves falencias en los dirigentes que hoy están en la función pública, pero qué hay del resto de la gente, ¿por qué no dedican un poco de tiempo a los asuntos públicos?”, reprochó Seret, angustiado por la eterna adolescencia de su amada Argentina, aun residiendo a varios miles de kilómetros de distancia.
(Publicado el viernes 18 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Freyre podría padecer una campaña opositora de estilo scottista
En la interna más convocante de las que se disputarán el domingo 1 de julio, la del Frente Progresista, se perfilan dos estilos antagónicos: el del pueblense Roberto Meier, manso y tranquilo; y el de Lisandro Enrico, sanguíneo y beligerante. El de Meier, más afín con el sosegado precandidato oficialista José Freyre; el de Enrico, comparable con el vehemente Roberto Scott. No se trata de poses de campaña, pues ni Meier ni Enrico se alejaron de sus prácticas políticas habituales. Mientras tanto, desde hace una semana, flota en el ambiente el interrogante planteado en este mismo espacio: “… ¿se dirimirá en la interna qué estilo de oposición prefieren los venadenses para destronar al scottismo?”
Sin embargo, en una campaña donde los precandidatos a concejal parecían relegados a un segundo plano, también el viernes, el pueblense Fabián Vernetti sorprendió a propios y extraños con sus declaraciones contra la administración municipal, alineándose -en el tono combativo- con el discurso de Enrico. En principio, la mayoría interpretó que había sido una réplica aislada al ataque previo del propio Scott, que había descalificado al secretario meierista con duros términos, al tiempo que objetaba al barbado líder por no promover la reelección de Claudio Natali. Sin embargo, la novela tendría nuevos capítulos. El mismo lunes, aún con la pantalla caliente, la que reaccionó fue la concejala Bibiana Pieli, quien tal vez haya revelado, sin quererlo, cuál es el estilo de campaña que más le duele al scottismo. De otra manera, no tenía sentido que la hermana del director de Cultura se deshiciera en elogios a Meier para denostar al director de la revista cultural Lote. “Meier tiene códigos y nunca tuvo un estilo de confrontación (…) esta línea que representa Vernetti nada tiene que ver con la de sus compañeros”, reforzó Pieli, que en un súbito rapto de verticalismo meierista se introdujo en una interna ajena. Pero, ¿qué línea representa Vernetti? ¿Desde cuándo tanto temor a la confrontación? ¿Desconoce la edila que, con ese estilo, el intendente Scott gobierna desde hace más de una década?
En rigor, la precandidata a la reelección no hizo más que reproducir lo que tantas veces deslizaron en voz baja las segundas líneas del oficialismo: “La actitud de Meier es demasiado constructiva como para hacernos daño”. También desde otras expresiones de la oposición hicieron fila en su momento para recordarle al Tío sus contemplaciones con el scottismo. “Nosotros, desde el Concejo, debemos cogobernar”, respondía, dispuesto a poner la otra mejilla, el jefe pueblense, inmutable a pesar de la gravedad de las críticas.
Lo que quiere la gente
Es posible que en una campaña de estilo propositivo, el oficialismo obtenga más ventajas sobre el conjunto de la oposición, pues, propuesta por propuesta, desde el control de la estructura municipal, el scottismo está en condiciones de llevar a cabo lo que el resto apenas puede prometer. Incluso, la promesa resulta más confiable lanzada desde el poder que desde el llano. Ni hablar de los recursos para practicar un clientelismo que se exacerba en cercanías de los comicios. ¿Cómo sobresalir en la elaboración de un plan de gobierno si la mayoría de la gente no cree en sus contenidos, tantas veces olvidados, o ni siquiera los lee?
Estos fenómenos políticos los interpreta mejor que nadie nuestro conocido Roberto Scott, quien dedicó su breve incursión legislativa (1993-95) a destruir las figuras -ya desgastadas por entonces- del intendente Ernesto De Mattía y del gerente general del BID, Roberto Cataldi. Scott, que siempre despreció el Concejo -si por él fuera no existiría, como lo blanqueó su ladero Gustavo Giner-, utilizó la banca para despedazar a la Intendencia, sin importar ninguna otra consideración ética ni institucional. ¿Perverso? Tal vez. ¿Pragmático? Seguro. En campaña proselitista, como en la función pública, Scott no se apiada de nadie. Hasta convocó a “echar a patadas” de Venado a Hermes Binner, con el cual su yerno debería convivir por cuatro años a partir de diciembre, si es que ambos resultan favorecidos por la voluntad popular. Pero, tranquilidad, o resignación, porque no somos los venadenses los únicos fascinados por este formato de campañas agresivas. Un reciente análisis del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría estableció que en la última elección presidencial norteamericana “los mensajes negativos tienen un nivel de recordación de 7 a 1 respecto a los positivos”. Sin ir más lejos, nada dio tanta popularidad a la precandidata a vicegobernadora por el Frente Progresista, Griselda Tessio, como la denuncia de un posible fraude electoral por parte del gobierno obeidista. Los denominados mensajes negativos se basan en la crítica furiosa al oficialismo de turno, al más puro estilo scottista, en lugar de depositar las expectativas exclusivamente en un cúmulo de propuestas que, según los teóricos, hoy no seducen al electorado. Hasta ahora, el radical Lisandro Enrico, el lucifuercista Jorge Viano, y hasta el rossista Oscar Barotto, son los más duros con el gobierno scottista. Meier, a pesar de Vernetti, aparenta seguir fiel a su impronta gandhiana, y Delfor Hernández, en sintonía con sus correligionarios provinciales de la UCR no frentista, vive una etapa de idilio con el PJ.
Aunque Scott haya decidido el retiro, siendo el postulante a la sucesión un discípulo suyo, y número dos del gabinete, el carácter de la elección municipal podría volcarse hacia una suerte de plebiscito de la gestión. Si así fuera, más allá de las cualidades de las propuestas, en los cómputos finales influirá la valoración de los votantes sobre estos largos años de gobierno scottista. También en este terreno se disputa una batalla decisiva, pues mientras Freyre saldrá a defender con uñas y dientes las realizaciones oficialistas, los opositores tendrán que convencer a la ciudadanía de que no hay motivos para renovarle la confianza a esta administración. No está del todo establecido con qué armas lo intentarán, pero sí parece haber quedado en evidencia que el scottismo prefiere una campaña pacífica, sin confrontaciones ni denuncias altisonantes, aunque en ello niegue la propia naturaleza de su mentor.
(Publicado el viernes 11 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Sin embargo, en una campaña donde los precandidatos a concejal parecían relegados a un segundo plano, también el viernes, el pueblense Fabián Vernetti sorprendió a propios y extraños con sus declaraciones contra la administración municipal, alineándose -en el tono combativo- con el discurso de Enrico. En principio, la mayoría interpretó que había sido una réplica aislada al ataque previo del propio Scott, que había descalificado al secretario meierista con duros términos, al tiempo que objetaba al barbado líder por no promover la reelección de Claudio Natali. Sin embargo, la novela tendría nuevos capítulos. El mismo lunes, aún con la pantalla caliente, la que reaccionó fue la concejala Bibiana Pieli, quien tal vez haya revelado, sin quererlo, cuál es el estilo de campaña que más le duele al scottismo. De otra manera, no tenía sentido que la hermana del director de Cultura se deshiciera en elogios a Meier para denostar al director de la revista cultural Lote. “Meier tiene códigos y nunca tuvo un estilo de confrontación (…) esta línea que representa Vernetti nada tiene que ver con la de sus compañeros”, reforzó Pieli, que en un súbito rapto de verticalismo meierista se introdujo en una interna ajena. Pero, ¿qué línea representa Vernetti? ¿Desde cuándo tanto temor a la confrontación? ¿Desconoce la edila que, con ese estilo, el intendente Scott gobierna desde hace más de una década?
En rigor, la precandidata a la reelección no hizo más que reproducir lo que tantas veces deslizaron en voz baja las segundas líneas del oficialismo: “La actitud de Meier es demasiado constructiva como para hacernos daño”. También desde otras expresiones de la oposición hicieron fila en su momento para recordarle al Tío sus contemplaciones con el scottismo. “Nosotros, desde el Concejo, debemos cogobernar”, respondía, dispuesto a poner la otra mejilla, el jefe pueblense, inmutable a pesar de la gravedad de las críticas.
Lo que quiere la gente
Es posible que en una campaña de estilo propositivo, el oficialismo obtenga más ventajas sobre el conjunto de la oposición, pues, propuesta por propuesta, desde el control de la estructura municipal, el scottismo está en condiciones de llevar a cabo lo que el resto apenas puede prometer. Incluso, la promesa resulta más confiable lanzada desde el poder que desde el llano. Ni hablar de los recursos para practicar un clientelismo que se exacerba en cercanías de los comicios. ¿Cómo sobresalir en la elaboración de un plan de gobierno si la mayoría de la gente no cree en sus contenidos, tantas veces olvidados, o ni siquiera los lee?
Estos fenómenos políticos los interpreta mejor que nadie nuestro conocido Roberto Scott, quien dedicó su breve incursión legislativa (1993-95) a destruir las figuras -ya desgastadas por entonces- del intendente Ernesto De Mattía y del gerente general del BID, Roberto Cataldi. Scott, que siempre despreció el Concejo -si por él fuera no existiría, como lo blanqueó su ladero Gustavo Giner-, utilizó la banca para despedazar a la Intendencia, sin importar ninguna otra consideración ética ni institucional. ¿Perverso? Tal vez. ¿Pragmático? Seguro. En campaña proselitista, como en la función pública, Scott no se apiada de nadie. Hasta convocó a “echar a patadas” de Venado a Hermes Binner, con el cual su yerno debería convivir por cuatro años a partir de diciembre, si es que ambos resultan favorecidos por la voluntad popular. Pero, tranquilidad, o resignación, porque no somos los venadenses los únicos fascinados por este formato de campañas agresivas. Un reciente análisis del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría estableció que en la última elección presidencial norteamericana “los mensajes negativos tienen un nivel de recordación de 7 a 1 respecto a los positivos”. Sin ir más lejos, nada dio tanta popularidad a la precandidata a vicegobernadora por el Frente Progresista, Griselda Tessio, como la denuncia de un posible fraude electoral por parte del gobierno obeidista. Los denominados mensajes negativos se basan en la crítica furiosa al oficialismo de turno, al más puro estilo scottista, en lugar de depositar las expectativas exclusivamente en un cúmulo de propuestas que, según los teóricos, hoy no seducen al electorado. Hasta ahora, el radical Lisandro Enrico, el lucifuercista Jorge Viano, y hasta el rossista Oscar Barotto, son los más duros con el gobierno scottista. Meier, a pesar de Vernetti, aparenta seguir fiel a su impronta gandhiana, y Delfor Hernández, en sintonía con sus correligionarios provinciales de la UCR no frentista, vive una etapa de idilio con el PJ.
Aunque Scott haya decidido el retiro, siendo el postulante a la sucesión un discípulo suyo, y número dos del gabinete, el carácter de la elección municipal podría volcarse hacia una suerte de plebiscito de la gestión. Si así fuera, más allá de las cualidades de las propuestas, en los cómputos finales influirá la valoración de los votantes sobre estos largos años de gobierno scottista. También en este terreno se disputa una batalla decisiva, pues mientras Freyre saldrá a defender con uñas y dientes las realizaciones oficialistas, los opositores tendrán que convencer a la ciudadanía de que no hay motivos para renovarle la confianza a esta administración. No está del todo establecido con qué armas lo intentarán, pero sí parece haber quedado en evidencia que el scottismo prefiere una campaña pacífica, sin confrontaciones ni denuncias altisonantes, aunque en ello niegue la propia naturaleza de su mentor.
(Publicado el viernes 11 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
La apuesta scottista a una campaña bicéfala
A poco menos de dos meses de las elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas del 1 de julio, casi todos los precandidatos a intendente se cuidan de apresurarse en el lanzamiento de las campañas, aunque en esta supuesta pasividad también interviene un ingrediente económico, pues el que comience ahora tendría que sostener el desembolso por cuatro largos meses, al menos los que estén decididos a involucrarse hasta el mismísimo 2 de septiembre de las elecciones generales.
En esta carrera, que aún no desembocó en la recta final, el oficialista José Freyre les sacó cierta ventaja a sus competidores, cabalgando a la par de Roberto Scott en una suerte de campaña bicéfala, con un doble protagonismo que pretende contener a todo el scottismo y sus alrededores y, al mismo tiempo, absorber una porción del electorado independiente, más aún desde que trascendió el rumor de un reagrupamiento del peronismo no scottista después de las primarias, a través del presunto apoyo de los rossistas Oscar Barotto y Julio Eggimann, al también rossista Jorge Viano, que se despegó en forma temporaria del PJ para postularse al Sillón de Aufranc por el debutante Frente Venadense.
¿Cuál sería el sentido estratégico de la campaña bicéfala? Scott y Freyre saben que, individualmente, no contienen todo el caudal de votantes que necesitan para retener el poder político municipal. Tampoco puede asegurarse que, juntos, lo consigan, pero al menos habrán de intentarlo. En este sentido, contrastan dos teorías en el oficialismo: la triunfalista, que descansa en la supuesta infalibilidad de Scott (“… lo que el Mago toca con la varita se convierte en oro”, se entusiasma su corte de adulones); y la racional, que elucubra cada uno de los pasos a partir del peor de los escenarios posibles: un Frente Progresista abroquelado en las generales, situación que obligaría al scottismo a superar una línea de cerca de 15 mil votos. He aquí los promotores de la campaña con dos cabezas. Por un lado, la del propio Scott, convocando a plebiscistar la gestión y dispuesto a bendecir la continuidad de la mayoría de sus colaboradores en un hipotético gobierno porotista, junto con el consecuente refuerzo de su figura mediante incomprobables ofrecimientos de candidaturas provinciales que luego terminan esfumándose. Inteligente la operación, de todos modos. Nadie más debilitado que quien está a punto de ceder el Sillón y la lapicera. Por eso, el intendente Scott intercala las promesas de retirarse de la política para cuidar los nietos, con oportunas demostraciones de poder ante los suyos.
Por otro lado, junto con la de Scott, asoma la cabeza de Freyre, intentando desactivar con su sola presencia, dialoguista y afable, las innumerables hipótesis de conflicto abiertas por su suegro en la ciudad, sobre todo con el Concejo y las cooperativas de servicios públicos. Claro que, a pesar de sus virtudes personales, sin margen para ejercicios autocríticos, Poroto corre el serio riesgo de acabar justificando las peores prácticas del scottismo -incluso las reñidas con la transparencia en la función pública- cuando la evolución de la campaña lo coloque en la incómoda situación de enfrentar las críticas opositoras en nombre del gobierno municipal.
Enrico, al ataque
La complementariedad entre Scott y Freyre no se visualiza en la formación del Frente Progresista, donde el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico, sólo coinciden en cumplir el pacto tácito de no agresión, al que también suscribieron los referentes de las otras cuatro fuerzas integrantes de la coalición opositora.
Al igual que Freyre, Meier dejará la función legislativa durante junio en manos de Marta Salas para dedicarse por entero a la campaña electoral. En cambio, Enrico dijo que privilegiará la tarea legislativa, continuando al mismo tiempo con su tarea proselitista, aun cuando sus allegados admiten que el Pibe se resiste a la licencia para no dejarle la banca a Miriam Carabajal, su escolta en las legislativas municipales de 2003, que no pertenece a su sector. En tanto, sigue adelante con sus afiches y ahora también con jingles, en contraste con la absoluta calma reinante en las filas pueblenses. No satisfecho con el alto perfil propagandístico, Lisandro insiste en promover un debate público con Freyre como contrincante, salteando la interna y mostrándose en este arranque con más poder de fuego que Meier. Como corolario de la semana a punto de culminar, el radical frentista reclamó al supersecretario que, además de tomarse licencia del cargo en junio, se tome licencia también en el uso de los dineros públicos para la campaña. Durísimo. Tan duro en la denuncia que se desprende una pregunta: ¿Se mantendrá en el curso de la campaña semejante diferencia de criterios entre el belicoso Enrico y el imperturbable Meier? En principio, no sería prudente tanta disparidad entre dos referentes que, ya en la noche del domingo 1 de julio, deberían mostrarse juntos ante los venadenses para emprender desde la mañana siguiente, cualquiera sea el ganador de la interna, la batalla final por la Intendencia.
Es cierto que Lisandro tendría que descontar la ventaja que se le atribuye al Tío Meier en algunas encuestas, y para ello está poco menos que obligado a este despegue precoz y combativo. Pero, incluso así, los binneristas vernáculos estarán en problemas si no coinciden en la estrategia de confrontación con el oficialismo y, en particular, con su empinado postulante. Desde el vamos, habría un acuerdo en ciernes para desarrollar una interna donde el adversario de Meier no sea Enrico y el de éste no sea aquél, sino que el rival de ambos sea, desde ahora nomás, el precandidato scottista. En este sentido, y de conservarse las tendencias de ambos líderes, ¿se dirimirá en la interna qué estilo de oposición prefieren los venadenses para destronar al scottismo?
Tanto Meier como Enrico ya sufrieron dolores de cabeza con la reciente elección del presidente del Concejo, y debieron resignarse al capricho del azar, que les fue esquivo. En este próximo turno, donde es un intendente el que se elige, ya deberían saber que a la suerte hay que ayudarla.
(Publicado el viernes 4 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
En esta carrera, que aún no desembocó en la recta final, el oficialista José Freyre les sacó cierta ventaja a sus competidores, cabalgando a la par de Roberto Scott en una suerte de campaña bicéfala, con un doble protagonismo que pretende contener a todo el scottismo y sus alrededores y, al mismo tiempo, absorber una porción del electorado independiente, más aún desde que trascendió el rumor de un reagrupamiento del peronismo no scottista después de las primarias, a través del presunto apoyo de los rossistas Oscar Barotto y Julio Eggimann, al también rossista Jorge Viano, que se despegó en forma temporaria del PJ para postularse al Sillón de Aufranc por el debutante Frente Venadense.
¿Cuál sería el sentido estratégico de la campaña bicéfala? Scott y Freyre saben que, individualmente, no contienen todo el caudal de votantes que necesitan para retener el poder político municipal. Tampoco puede asegurarse que, juntos, lo consigan, pero al menos habrán de intentarlo. En este sentido, contrastan dos teorías en el oficialismo: la triunfalista, que descansa en la supuesta infalibilidad de Scott (“… lo que el Mago toca con la varita se convierte en oro”, se entusiasma su corte de adulones); y la racional, que elucubra cada uno de los pasos a partir del peor de los escenarios posibles: un Frente Progresista abroquelado en las generales, situación que obligaría al scottismo a superar una línea de cerca de 15 mil votos. He aquí los promotores de la campaña con dos cabezas. Por un lado, la del propio Scott, convocando a plebiscistar la gestión y dispuesto a bendecir la continuidad de la mayoría de sus colaboradores en un hipotético gobierno porotista, junto con el consecuente refuerzo de su figura mediante incomprobables ofrecimientos de candidaturas provinciales que luego terminan esfumándose. Inteligente la operación, de todos modos. Nadie más debilitado que quien está a punto de ceder el Sillón y la lapicera. Por eso, el intendente Scott intercala las promesas de retirarse de la política para cuidar los nietos, con oportunas demostraciones de poder ante los suyos.
Por otro lado, junto con la de Scott, asoma la cabeza de Freyre, intentando desactivar con su sola presencia, dialoguista y afable, las innumerables hipótesis de conflicto abiertas por su suegro en la ciudad, sobre todo con el Concejo y las cooperativas de servicios públicos. Claro que, a pesar de sus virtudes personales, sin margen para ejercicios autocríticos, Poroto corre el serio riesgo de acabar justificando las peores prácticas del scottismo -incluso las reñidas con la transparencia en la función pública- cuando la evolución de la campaña lo coloque en la incómoda situación de enfrentar las críticas opositoras en nombre del gobierno municipal.
Enrico, al ataque
La complementariedad entre Scott y Freyre no se visualiza en la formación del Frente Progresista, donde el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico, sólo coinciden en cumplir el pacto tácito de no agresión, al que también suscribieron los referentes de las otras cuatro fuerzas integrantes de la coalición opositora.
Al igual que Freyre, Meier dejará la función legislativa durante junio en manos de Marta Salas para dedicarse por entero a la campaña electoral. En cambio, Enrico dijo que privilegiará la tarea legislativa, continuando al mismo tiempo con su tarea proselitista, aun cuando sus allegados admiten que el Pibe se resiste a la licencia para no dejarle la banca a Miriam Carabajal, su escolta en las legislativas municipales de 2003, que no pertenece a su sector. En tanto, sigue adelante con sus afiches y ahora también con jingles, en contraste con la absoluta calma reinante en las filas pueblenses. No satisfecho con el alto perfil propagandístico, Lisandro insiste en promover un debate público con Freyre como contrincante, salteando la interna y mostrándose en este arranque con más poder de fuego que Meier. Como corolario de la semana a punto de culminar, el radical frentista reclamó al supersecretario que, además de tomarse licencia del cargo en junio, se tome licencia también en el uso de los dineros públicos para la campaña. Durísimo. Tan duro en la denuncia que se desprende una pregunta: ¿Se mantendrá en el curso de la campaña semejante diferencia de criterios entre el belicoso Enrico y el imperturbable Meier? En principio, no sería prudente tanta disparidad entre dos referentes que, ya en la noche del domingo 1 de julio, deberían mostrarse juntos ante los venadenses para emprender desde la mañana siguiente, cualquiera sea el ganador de la interna, la batalla final por la Intendencia.
Es cierto que Lisandro tendría que descontar la ventaja que se le atribuye al Tío Meier en algunas encuestas, y para ello está poco menos que obligado a este despegue precoz y combativo. Pero, incluso así, los binneristas vernáculos estarán en problemas si no coinciden en la estrategia de confrontación con el oficialismo y, en particular, con su empinado postulante. Desde el vamos, habría un acuerdo en ciernes para desarrollar una interna donde el adversario de Meier no sea Enrico y el de éste no sea aquél, sino que el rival de ambos sea, desde ahora nomás, el precandidato scottista. En este sentido, y de conservarse las tendencias de ambos líderes, ¿se dirimirá en la interna qué estilo de oposición prefieren los venadenses para destronar al scottismo?
Tanto Meier como Enrico ya sufrieron dolores de cabeza con la reciente elección del presidente del Concejo, y debieron resignarse al capricho del azar, que les fue esquivo. En este próximo turno, donde es un intendente el que se elige, ya deberían saber que a la suerte hay que ayudarla.
(Publicado el viernes 4 de mayo de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Venado en "categoría 6" del Banco Central... Scott lo hizo
Ya hace bastante tiempo que el intendente Roberto Scott intenta responsabilizar a terceros de las inocultables dificultades económico-financieras que atraviesa la gestión, siendo la Sindicatura del ex Banco Integrado Departamental, uno de sus blancos predilectos. De modo sistemático, Scott culpa al síndico Juan Venturini de la situación de insolvencia de la Municipalidad. “El quiere que estemos en la categoría 6 porque debe pensar que la oposición se verá favorecida si nosotros no tenemos créditos”, espetó días atrás en directa alusión al administrador de la quiebra, que pretende cobrar una deuda municipal millonaria para reintegrar a los ahorristas, dado que el banco cooperativo había financiado, durante la gestión dematiísta, el plan de las 400 cuadras de pavimento, la adquisición de la sede de la Secretaría de Hacienda y la renovación del parque automotor. Si bien existieron tibias negociaciones entre las partes para conciliar el monto global de la deuda, el scottismo siempre se inclinó por desconocerla, desde los decretos anulatorios de fines del ’98, y ahora el litigio prosigue en los tribunales. Desde el punto de vista político, el debate también despierta expectativas, por el contraste entre las prósperas (¿?)cuentas públicas que suele propagandizar el intendente Scott, y la situación de riesgo de la Municipalidad, según obra en los registros del Banco Central. Ahora bien, esta desventajosa condición, ¿se deberá -como denuncia el oficialismo- a un capricho del síndico Venturini, que le ordena al Banco Central cómo debe proceder, según sus simpatías con el mandatario de turno? ¿Será tan perverso el administrador de la quiebra del ex BID, o es que la Intendencia encaró una pésima negociación con su principal acreedor y ahora intenta distorsionar las cosas para aliviar los costos políticos en medio de la campaña?
No hace falta incursionar en las profundidades del periodismo de investigación para echar luz sobre esta cuestión casi elemental. Basta con indagar sobre algunas normativas del sistema financiero que están al alcance de cualquier ciudadano, pero que el intendente se empecina en desconocer, o bien conoce pero actúa con mala fe. La verdad, le pese a quien le pese, es que, por disposición del Banco Central, tanto los bancos como las entidades financieras en liquidación, deben informar con frecuencia mensual a la Central de Riesgo del BCRA, el listado de los deudores que se encuentran en situación 2, 3, 4, 5 o 6. Esta escala permite verificar la calidad de los deudores, a los efectos de disminuir el riesgo de incobrabilidad. Antes, los malos deudores vagaban de entidad en entidad a la caza de créditos adicionales, sin que los bancos pudieran corroborar el endeudamiento verdadero de cada deudor. Hoy, existe un régimen de información para los bancos en actividad y otro para las entidades en liquidación (que ya no otorgan nuevos créditos). Así pues, los bancos activos informan las calificaciones “1” a “5”, cuyos significados son los siguientes: “1” Normal (hasta 31 días de atraso); “2” Con riesgo potencial (atraso de hasta 90 días); “3” Con problemas (atraso de 91 a 180 días); “4” Con alto riesgo de insolvencia (atraso de más de 180 días); y “5” Irrecuperable (suspensión de pagos y mala situación financiera). En tanto, desde mayo del ’96, las entidades financieras en liquidación (como el ex BID), están obligadas a informar una única categoría de estado de sus deudores, después de transcurridos seis meses sin regularizar la situación. Esa categoría es la “6”, y se aplica a las entidades “irrecuperables por disposición técnica”.
En síntesis, todos los deudores del sistema financiero que no se encuentren en la calificación “1” (normal), son incluidos en una base de datos -única y centralizada- bajo la administración del propio BCRA. Y los bancos, cada vez que tienen que calificar a un deudor (paso previo para otorgarle un préstamo), deben consultar esa base de datos. ¿Qué sucede si de esa consulta surge que un solicitante de crédito en el sistema financiero está informado con un número del “2” al “6”? Pues esa entidad financiera puede otorgar el préstamo al solicitante, pero con la obligación de previsionar dicho monto (mandar a pérdida preventivamente). Como los bancos tienen que cumplir determinadas disposiciones técnicas, las previsiones crecientes implican quebrantos, y pueden correr el riesgo de exceder los topes de esas relaciones técnicas, con lo que deben soportar castigos adicionales, e incluso multas.
Una operación efectuada con un deudor que no se encuentre en situación “1” (normal), encarece los costos de la misma. Si bien es cierto que al banco no se le impide acordar el préstamo, está claro que se encarece por las previsiones adicionales que debe conformar.
En el caso de nuestra Municipalidad, dado que tiene asignada la condición “6”, si una entidad financiera le diera un crédito, debería previsionar el ciento por ciento para cumplir con las normas.
Aunque tanto le disguste a la Intendencia, la Sindicatura está obligada a calificar e informar al Banco Central sobre la cartera de deudores morosos, entre los cuales figura la Municipalidad por decisión de actuales autoridades, que resolvieron desconocer las deudas heredadas (¿sólo para defenestrar a su predecesor?), al tiempo de su arribo al poder, aun cuando ello no fue obstáculo para acumular otros compromisos a partir del ’96, a saber: con el Instituto Municipal de Previsión Social; con decenas y decenas de proveedores (hoy desesperados por cobrar); con el Nuevo Banco de Santa Fe; financiamientos con cargos de rendición de cuentas (por subsidios o para obras públicas); cobros anticipados de tasas e impuestos con descuentos (que son intereses encubiertos); los fondos que tendrían que afectarse al pago de deudas (cobro de cuotas a la Cooperativa de Obras Sanitarias que debían depositarse en una cuenta especial) y los adelantos de coparticipación, son, entre otros, fuentes de endeudamiento adicional y creciente que sería oportuno controlar cuanto antes para que el próximo gobierno municipal no se encuentre con una desagradable sorpresa de fin de año.
(Publicado el lunes 30 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
No hace falta incursionar en las profundidades del periodismo de investigación para echar luz sobre esta cuestión casi elemental. Basta con indagar sobre algunas normativas del sistema financiero que están al alcance de cualquier ciudadano, pero que el intendente se empecina en desconocer, o bien conoce pero actúa con mala fe. La verdad, le pese a quien le pese, es que, por disposición del Banco Central, tanto los bancos como las entidades financieras en liquidación, deben informar con frecuencia mensual a la Central de Riesgo del BCRA, el listado de los deudores que se encuentran en situación 2, 3, 4, 5 o 6. Esta escala permite verificar la calidad de los deudores, a los efectos de disminuir el riesgo de incobrabilidad. Antes, los malos deudores vagaban de entidad en entidad a la caza de créditos adicionales, sin que los bancos pudieran corroborar el endeudamiento verdadero de cada deudor. Hoy, existe un régimen de información para los bancos en actividad y otro para las entidades en liquidación (que ya no otorgan nuevos créditos). Así pues, los bancos activos informan las calificaciones “1” a “5”, cuyos significados son los siguientes: “1” Normal (hasta 31 días de atraso); “2” Con riesgo potencial (atraso de hasta 90 días); “3” Con problemas (atraso de 91 a 180 días); “4” Con alto riesgo de insolvencia (atraso de más de 180 días); y “5” Irrecuperable (suspensión de pagos y mala situación financiera). En tanto, desde mayo del ’96, las entidades financieras en liquidación (como el ex BID), están obligadas a informar una única categoría de estado de sus deudores, después de transcurridos seis meses sin regularizar la situación. Esa categoría es la “6”, y se aplica a las entidades “irrecuperables por disposición técnica”.
En síntesis, todos los deudores del sistema financiero que no se encuentren en la calificación “1” (normal), son incluidos en una base de datos -única y centralizada- bajo la administración del propio BCRA. Y los bancos, cada vez que tienen que calificar a un deudor (paso previo para otorgarle un préstamo), deben consultar esa base de datos. ¿Qué sucede si de esa consulta surge que un solicitante de crédito en el sistema financiero está informado con un número del “2” al “6”? Pues esa entidad financiera puede otorgar el préstamo al solicitante, pero con la obligación de previsionar dicho monto (mandar a pérdida preventivamente). Como los bancos tienen que cumplir determinadas disposiciones técnicas, las previsiones crecientes implican quebrantos, y pueden correr el riesgo de exceder los topes de esas relaciones técnicas, con lo que deben soportar castigos adicionales, e incluso multas.
Una operación efectuada con un deudor que no se encuentre en situación “1” (normal), encarece los costos de la misma. Si bien es cierto que al banco no se le impide acordar el préstamo, está claro que se encarece por las previsiones adicionales que debe conformar.
En el caso de nuestra Municipalidad, dado que tiene asignada la condición “6”, si una entidad financiera le diera un crédito, debería previsionar el ciento por ciento para cumplir con las normas.
Aunque tanto le disguste a la Intendencia, la Sindicatura está obligada a calificar e informar al Banco Central sobre la cartera de deudores morosos, entre los cuales figura la Municipalidad por decisión de actuales autoridades, que resolvieron desconocer las deudas heredadas (¿sólo para defenestrar a su predecesor?), al tiempo de su arribo al poder, aun cuando ello no fue obstáculo para acumular otros compromisos a partir del ’96, a saber: con el Instituto Municipal de Previsión Social; con decenas y decenas de proveedores (hoy desesperados por cobrar); con el Nuevo Banco de Santa Fe; financiamientos con cargos de rendición de cuentas (por subsidios o para obras públicas); cobros anticipados de tasas e impuestos con descuentos (que son intereses encubiertos); los fondos que tendrían que afectarse al pago de deudas (cobro de cuotas a la Cooperativa de Obras Sanitarias que debían depositarse en una cuenta especial) y los adelantos de coparticipación, son, entre otros, fuentes de endeudamiento adicional y creciente que sería oportuno controlar cuanto antes para que el próximo gobierno municipal no se encuentre con una desagradable sorpresa de fin de año.
(Publicado el lunes 30 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Freyre recibe una herencia de oro en polvo y viejas deudas
En el reciente lanzamiento de sus equipos de trabajo en la Peña Boquense, el precandidato a intendente oficialista José Freyre lanzó un categórico mensaje a sus seguidores: “El gran desafío a superar lo tenemos en poco más de 60 días, donde para nosotros será el examen que deberemos aprobar…”. Todos coinciden en que hoy, postulante por postulante, el supersecretario es el que arranca con la más alta intención de voto. Sin embargo, las exteriorizaciones triunfalistas en San Martín y Marconi no consiguen disimular ciertos temores. El primero de los miedos revelados en el más estricto off the reccord es que la sumatoria de la interna del Frente Progresista supere la del Frente para la Victoria, pues creen que ese hipotético escenario podría inducir a una súbita modificación de las tendencias. En este sentido, no es casual que Freyre milite sin descanso para las primarias a pesar de su evidente superioridad -en recursos y estructura- sobre el precandidato rossista Oscar Barotto, ni tampoco que se empiece a mencionar con insistencia la palabreja transversalidad, tal vez en busca de seducir votantes no peronistas, a partir de la cooptación porotista de algún que otro radical o demoprogresista aislado, según cuentan algunos curiosos que concurrieron al acto del sábado último.
El otro temor del oficialismo es que la frustrada agrupación del peronismo no scottista en las primarias, se consolide rumbo a las generales, con Oscar Barotto y Julio Eggimann -precandidato a senador provincial- fogoneando la candidatura a intendente de Jorge Viano, por el Frente Venadense. ¿En qué se basa la hipótesis? Tanto Barotto y Eggimann, como el propio Viano, se identifican con la precandidatura a gobernador de Agustín Rossi y, además, el director teatral ya esbozó en algunas declaraciones periodísticas que, en caso de perder la interna, de ninguna manera apoyaría a Freyre para profundizar la continuidad del actual modelo scottista. En este sentido, la precandidatura a la reelección de los concejales Gustavo Giner y Bibiana Pieli, y ciertas insinuaciones de Scott, deslizando la probable continuidad de la mayoría del actual gabinete, que disipan las tibias expectativas de renovación, podrían alejar del todo a Barotto de sus vínculos porotistas de antaño y aproximarlo al ala más dura que representa el lucifuercismo, más aún si el ganador de la interna justicialista fuera el Chivo Rossi.
Sin espaldas suficientes -por ahora- para diferenciarse ni en lo más mínimo del indiscutido líder del sector, José Freyre no tiene otra opción que recepcionar el legado scottista sin beneficio de inventario, con lo bueno y con lo malo.
Después de anunciar la plausible determinación de alejarse de la función pública -en la cual ejerce un notable protagonismo-, a través de una licencia, a partir de junio, el supersecretario podría estar a las puertas de recibir como herencia de Scott, no sólo una valiosa pila de votos, sino también un riesgoso aislamiento, que reinstala un interrogante clave para la política local: ¿Podrá el scottismo retener el gobierno con el resto del peronismo dándole la espalda en bloque? ¿No correrá excesivos riesgos el licenciado Freyre por culpa de los desplantes de su suegro a los peronistas que no se sometieron a sus dictados?
Promesas opositoras
A partir de la confirmación de que el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico se enfrentarían en las primarias del Frente Progresista, y que el lucifuercista Jorge Viano se presentaría por fuera del Frente para la Victoria -dejando sin emociones esa interna-, la lucha en la oposición se plantea como la más atractiva de todas las que se librarán en nuestra ciudad el domingo 1 de julio. Y esta es una preocupación para el precandidato oficialista José Freyre, que -como quedó dicho- está dispuesto a involucrarse en la primaria con tanta intensidad como si se tratara de la general.
Desde ya que el entusiasmo de los binneristas venadenses por protagonizar la única interna donde a priori no se conoce el ganador, no basta para disimular las señales de alarma encendidas después de haber desoído los reclamos de lista única de la jefatura frentista provincial. Tanto Meier como Enrico rechazaron esos ruegos y decidieron correr el riesgo de que en las elecciones generales del 2 de septiembre, el triunfador de la interna no consiga retener los votos del perdedor.
Sin embargo, el acercamiento de Enrico con los pueblenses, que se profundizaba al mismo tiempo que se resentía la relación con Delfor Hernández, se fortaleció aún más con el voto en bloque en la reciente elección del presidente del Concejo. Además, trascendió que el acuerdo entre las fuerzas del Frente Progresista no se limitaría a firmar un pacto de no agresión en la interna y un elemental decálogo de propuestas, sino que podría extenderse al más ambicioso anuncio de un cogobierno, cualquiera sea el sector que se imponga en la interna. Según los ideólogos de la oposición, este consenso no sólo es indispensable para contener en septiembre los votos de todos los sectores, sino también para gobernar a partir de diciembre. “Tendremos que estar unidos, tanto en la Intendencia como en el Concejo”, consignó un enriquista. “El PJ en la oposición no tendrá tantas contemplaciones como nosotros con ellos”, admitió un pueblense, con tono autocrítico.
(Publicado el viernes 27 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
El otro temor del oficialismo es que la frustrada agrupación del peronismo no scottista en las primarias, se consolide rumbo a las generales, con Oscar Barotto y Julio Eggimann -precandidato a senador provincial- fogoneando la candidatura a intendente de Jorge Viano, por el Frente Venadense. ¿En qué se basa la hipótesis? Tanto Barotto y Eggimann, como el propio Viano, se identifican con la precandidatura a gobernador de Agustín Rossi y, además, el director teatral ya esbozó en algunas declaraciones periodísticas que, en caso de perder la interna, de ninguna manera apoyaría a Freyre para profundizar la continuidad del actual modelo scottista. En este sentido, la precandidatura a la reelección de los concejales Gustavo Giner y Bibiana Pieli, y ciertas insinuaciones de Scott, deslizando la probable continuidad de la mayoría del actual gabinete, que disipan las tibias expectativas de renovación, podrían alejar del todo a Barotto de sus vínculos porotistas de antaño y aproximarlo al ala más dura que representa el lucifuercismo, más aún si el ganador de la interna justicialista fuera el Chivo Rossi.
Sin espaldas suficientes -por ahora- para diferenciarse ni en lo más mínimo del indiscutido líder del sector, José Freyre no tiene otra opción que recepcionar el legado scottista sin beneficio de inventario, con lo bueno y con lo malo.
Después de anunciar la plausible determinación de alejarse de la función pública -en la cual ejerce un notable protagonismo-, a través de una licencia, a partir de junio, el supersecretario podría estar a las puertas de recibir como herencia de Scott, no sólo una valiosa pila de votos, sino también un riesgoso aislamiento, que reinstala un interrogante clave para la política local: ¿Podrá el scottismo retener el gobierno con el resto del peronismo dándole la espalda en bloque? ¿No correrá excesivos riesgos el licenciado Freyre por culpa de los desplantes de su suegro a los peronistas que no se sometieron a sus dictados?
Promesas opositoras
A partir de la confirmación de que el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico se enfrentarían en las primarias del Frente Progresista, y que el lucifuercista Jorge Viano se presentaría por fuera del Frente para la Victoria -dejando sin emociones esa interna-, la lucha en la oposición se plantea como la más atractiva de todas las que se librarán en nuestra ciudad el domingo 1 de julio. Y esta es una preocupación para el precandidato oficialista José Freyre, que -como quedó dicho- está dispuesto a involucrarse en la primaria con tanta intensidad como si se tratara de la general.
Desde ya que el entusiasmo de los binneristas venadenses por protagonizar la única interna donde a priori no se conoce el ganador, no basta para disimular las señales de alarma encendidas después de haber desoído los reclamos de lista única de la jefatura frentista provincial. Tanto Meier como Enrico rechazaron esos ruegos y decidieron correr el riesgo de que en las elecciones generales del 2 de septiembre, el triunfador de la interna no consiga retener los votos del perdedor.
Sin embargo, el acercamiento de Enrico con los pueblenses, que se profundizaba al mismo tiempo que se resentía la relación con Delfor Hernández, se fortaleció aún más con el voto en bloque en la reciente elección del presidente del Concejo. Además, trascendió que el acuerdo entre las fuerzas del Frente Progresista no se limitaría a firmar un pacto de no agresión en la interna y un elemental decálogo de propuestas, sino que podría extenderse al más ambicioso anuncio de un cogobierno, cualquiera sea el sector que se imponga en la interna. Según los ideólogos de la oposición, este consenso no sólo es indispensable para contener en septiembre los votos de todos los sectores, sino también para gobernar a partir de diciembre. “Tendremos que estar unidos, tanto en la Intendencia como en el Concejo”, consignó un enriquista. “El PJ en la oposición no tendrá tantas contemplaciones como nosotros con ellos”, admitió un pueblense, con tono autocrítico.
(Publicado el viernes 27 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
A pesar del retiro, el estilo Scott prevalece en la campaña electoral
En otras épocas, más románticas, se definía como políticamente correcto que los funcionarios en campaña se tomaran licencia en sus cargos para evitar malas interpretaciones de la gente e, incluso, para no caer ellos mismos en la tentación de utilizar la función pública con fines electoralistas. Hoy esas prevenciones ni siquiera se plantean, al menos en nuestra ciudad, a pesar de que cuatro de los principales precandidatos ocupan roles influyentes: el oficialista José Freyre ya excede la categoría de supersecretario para convertirse en el virtual intendente venadense; en tanto que hay tres concejales que también se postulan para ocupar el Sillón de Aufranc: por el Frente Progresista, el pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico; y por la UCR, el también radical Delfor Hernández, que acaba de ser catapultado -por los votos scottistas- nada menos que a la presidencia del Concejo, es decir que, como Freyre, lejos de volver al llano, asume mayores responsabilidades institucionales en tiempos de campaña.Así las cosas, en este escenario alfombrado de transgresiones, Freyre es el que está sacando más ventajas de su situación, erigiéndose en el artífice de las realizaciones municipales y en el negociador que desarticula todas las hipótesis de conflicto.
Según transcurren los días, es más ostensible la scottización de la incipiente campaña oficialista, aunque por ahora no pueda descifrarse si se trata de una estrategia de campaña, o del irrefrenable afán de protagonismo de Roberto Scott, que después de desmentir cada una de las supuestas ofertas del bielsismo (¿cuántas habrán sido ciertas?), se insinúa con serias pretensiones de influir en un gobierno de su yerno. En este sentido, deslizó que en los próximos meses el contacto será más frecuente, porque Freyre se mudará a la casa de calle Maipú, contigua a la suya, y también de su propiedad. Desde ya que a estos pormenores familiares ventilados por el mismísimo intendente, deben agregarse otras precisiones políticas, tales como las precandidaturas a la reelección de los ediles Gustavo Giner y Bibiana Pieli, y la bendición de Scott a la continuidad de la mayoría de los miembros del actual Gabinete. Brutalmente honesto, anunció en declaraciones a FM 100, que él y los secretarios, entre otros, gestionarían un crédito ante el Banco Santa Fe para costear los gastos de campaña, a cancelar antes del 10 de diciembre. No hacen falta demasiadas luces para sospechar que no habrá muchas variantes entre la nómina de firmantes de ese compromiso bancario y la composición de un eventual gabinete porotista. Así pues, desde que empezó a hablarse de la candidatura de Freyre, asomó tibiamente un interrogante que cada día adquiere más vigencia: ¿Tendrá el bueno de Poroto brazos tan amplios como el General para contener a la ortodoxia scottista y, al mismo tiempo, a los heterogéneos sectores que supo seducir con un discurso más progre que el de su jefe político?
Según lo estableció un agudo observador de la política local, café de por medio, así como en una gestión binnerista la convivencia sería todo un desafío, un gobierno de Freyre, al menos en los primeros tiempos, estaría caracterizado por los fuertes tironeos.
Pertenecer tiene sus privilegios, pero también sus efectos adversos. No aparecen demasiados nubarrones en el horizonte, pero así como las buenas noticias de la administración benefician directamente la figura de Freyre, las malas noticias podrían comprometerlo. Ayer mismo, urgido por las circunstancias, debió recurrir al más ortodoxo estilo scottista para tender un manto de sospecha sobre el legítimo reclamo de los empleados municipales, insinuando que “la política metió la cola” en el conflicto.
Sin una interna riesgosa ante el audaz postulante rossista Oscar Barotto -debilitado ante la ruptura pre-parto de la alianza del peronismo no scottista-, de todos modos Freyre estará obligado a emparejar en las primarias la suma de meieristas y enriquistas, para no lesionar el creciente clima triunfalista reinante en el oficialismo. Más que su contrincante interno en el Frente para la Victoria, Poroto transitará su campaña mirando de reojo la primaria del Frente Progresista -la más atractiva, por lejos, del 1 de julio-, sabiendo de antemano que en los comicios generales de septiembre no contendrá todos los votos obtenidos por Barotto, ni tampoco -mucho menos- captará los colectados por el también justicialista Jorge Viano, a través del Frente Venadense.
Oposición en veremos
La fragilidad de la oposición venadense quedó al desnudo con la reciente elección de las nuevas autoridades del Concejo. Los candidatos eran el radical Delfor Hernández, con el respaldo scottista, y el pueblense Claudio Natali, apuntalado por un bloque pueblense que durante un lustro votó presidentes scottistas. El favorecido por el sorteo fue Delfor, devenido precandidato opositor mimado del oficialismo. Luego, infiltrándose en otra interna ajena, el intendente Scott no sólo dijo por enésima vez que los meieristas son financiados por el lucifuercismo, sino que elevó a la categoría de mártir de la política al edil Claudio Natali, que no es candidato a la reelección por decisión de la misma agrupación que en 2003 lo sentó en la banca. El propio Roberto Meier ya manifestó que Natali formaría parte de un gobierno pueblense, tal vez en réplica a los constantes convites scottistas para que el flamante vicepresidente 1º del Concejo se enrole en las filas del oficialismo. El tiempo esclarecerá si la súbita natalización del intendente Scott es sincera, o si esa desmesurada reacción se debe a su disgusto con la precandidatura de Fabián Vernetti, dueño de un perfil opositor más marcado que el de Natali.
Mientras tanto, Meier y Enrico, que juntos acumularían una pila de votos semejante a la del scottismo, no arrancan todavía la campaña electoral. Con esa parsimonia, el Frente Progresista venadense es apenas un nombre de fantasía. No obstante, el que se lanzó con más decisión fue el Pibe, que además de lidiar al mismo tiempo con el Tío y con Hernández, combate cada madrugada con bielsistas y rossistas para conservar en las carteleras los espectaculares afiches con su rostro enorme y unas pocas palabras.
Mientras Freyre tiene por delante una interna sin apremios, y Viano y Hernández concurrirán a las primarias con sendas listas únicas, la situación de Meier y Enrico es diametralmente opuesta. Aunque, personalismos mediante, les cueste aceptarlo, dependen uno del otro. A estas alturas, nada podría evitarlo. Cualquiera que gane la primaria, requerirá del adversario para arribar con chances a las generales del 2 de septiembre. Estas necesidades mutuas se agigantan porque los meieristas cuentan con el apoyo del socialismo y de MATE, así como los radicales frentistas están emparentados con el PDP y el ARI. Al igual que la candidatura de Freyre, las de Meier y Enrico, dentro de la misma coalición, despertaron otro interrogante de difícil respuesta: ¿Podrá este conglomerado de fuerzas políticas coincidir en un plan de gobierno y en una distribución de cargos que contenga a todos? “Firmat lo hizo, y mal no le va. ¿Por qué no podríamos nosotros?”, responden a coro los opositores cuando se les cuestiona la pausada construcción del modelo frentista. Quizá la diferencia sea que, en Venado, aún no se observa la misma vocación aliancista que en la vecina ciudad liderada por Carlos Torres. El tiempo de la concertación es hoy; después del 1 de julio será demasiado tarde. El triunfo de una fuerza sobre otra por amplio margen en las primarias daría lugar, incluso, a una coalición desequilibrada y, por lo tanto, con escasas aptitudes de gobernabilidad, como sucedió tras la interna abierta por la candidatura presidencial entre De la Rúa y Fernández Meijide, una experiencia que un radical y un ex frepasista no deberían olvidar.
(Publicado el viernes 20 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
La noche venadense no puede clausurarse, ni seguir como hoy
Ni la Intendencia podrá controlar la conflictiva noche venadense ordenando la clausura de todos los pubs y boliches, ni el Concejo dispondrá del sorteo salvador para definir por dónde empezar. La cuestión es, todavía, un enigma indescifrable para las autoridades políticas locales. De vez en cuando, las reglamentaciones se actualizan, pero es lo mismo, porque, antes que nada, no se internalizan en la comunidad, luego, no se ejerce el poder de policía con la rigurosidad necesaria y, entonces, los usos y costumbres -no provienen del sentido común, sino que son impuestos vaya uno a saber por quién- se degluten las normas establecidas por los legisladores e incumplidas al unísono por empresarios, clientes, padres, funcionarios y uniformados. Por buenas que sean las intenciones, la marcada tendencia a la transgresión convierte en letra muerta a las más sesudas regulaciones.
La región está aún conmovida por el crimen del joven cañaseño Marcelo Olguín, quien ni siquiera habría participado en la gresca iniciada en el interior del boliche, como lo relató el propietario de Francis, Daniel Bertoni. Aunque en nada modifica el fatal desenlace, el detalle revelado agiganta la irracionalidad del incidente. Es que no se trató de un tumulto entre barras, ni mucho menos, sino que fue la consecuencia de un altercado insignificante. Y este es un punto sobre el que habría que profundizar: ¿por qué un episodio menor desemboca en estos arranques de violencia elemental y primitiva?
Así suele suceder en un boliche, por culpa de un empujón accidental; en la calle, por un bocinazo de más; o en un estadio de fútbol, por vestir una camiseta con los colores del rival de turno. Profundas son las razones que distinguen a las sociedades cuyos miembros respetan a su prójimo como a sí mismos, de otras, como la nuestra, donde vulnerar los derechos de los demás es moneda corriente, y las conductas ejemplares, lejos de ser valoradas, suelen ser objeto de burlas.
A pesar de este contexto adverso, que sólo podrá corregirse al cabo de largos años (décadas, tal vez), inclusión social y educación pública mediante, es posible trazar estrategias para evitar males mayores en el corto plazo. En este sentido, es clave la actitud de las autoridades políticas. Estamos a pocos meses de la renovación de todo el Departamento Ejecutivo y la mitad del Concejo. Los distintos precandidatos apuran la elaboración de sus programas de gobierno. Pero, todos ellos, incluido el postulante oficialista, ¿saben qué hacer con el enigma noctámbulo? En referencia a las plataformas electorales, un encumbrado dirigente, sin sonrojarse, comentó días atrás en el café de San Martín y Pellegrini: “La verdad es que la estamos dibujando un poco… si la gente ni las mira a las plataformas. Más vale invertimos un poco más en volantes y afiches con la cara del candidato y un eslogan cortito”. Honestidad brutal, para definir la situación en dos palabras.
Unos que dibujan sus sagrados compromisos electorales y otros que ni siquiera se enteran de tales sacrilegios, porque no se interesan en la selección responsable de sus representantes y hasta confiesan que concurren a votar sólo por tratarse de una obligación. No son todos, claro está, pero sí demasiados como para no inquietarse.
En estas condiciones, la dirigencia política debe involucrar a la sociedad en el debate público de ciertos temas medulares, como lo es la noche venadense, y luego impulsar las medidas correctivas, con los concejales legislando y el intendente haciéndolas cumplir.
Voluntarista, en la sesión legislativa de anteanoche, el concejal Lisandro Enrico presentó un proyecto de ordenanza para reforzar la regulación municipal vigente, propiciando que las responsabilidades de los propietarios de pubs y boliches se extiendan hasta 150 metros de los locales, mediante la contratación de vigilancia privada. Enseguida, uno de sus pares advirtió que la vía pública debe estar bajo la custodia de policías, abriendo una polémica que continuará en el posterior estudio en comisión de la iniciativa. Sin embargo, no bastarán acciones parciales para resolver esta problemática, sino que debe encararse a fondo (desterrando los temores a las decisiones “piantavotos”), contemplando la relocalización de algunos locales, el control de la abusiva ingesta de alcohol (menores incluidos) y la revisión de los absurdos horarios de apertura y cierre, más allá de la previsible resistencia que podrían ofrecer los empresarios y los propios habitué de pubs y boliches.
Tampoco es la solución la clausura preventiva de un boliche. En el caso de Francis, esa medida de orden político sirvió a los efectos de calmar los ánimos y, de paso, descargar las presuntas culpas en el dueño del boliche. ¿Por qué no se clausuran otros sitios donde esas golpizas son frecuentes? ¿Porque no hubo ningún muerto? ¿Qué se juzga con la clausura… la precisión del trompis letal?
Los mismos episodios de violencia se repiten todos los fines de semana, y en distintos lugares, siendo los perjudicados, a veces los concurrentes a pubs y boliches, a veces los vecinos de estos locales.
Que se abra el debate, que la dirigencia lo convoque, que la sociedad opine, que nadie más se haga el distraído, y que nadie vuelva a cruzarse de brazos… hasta la próxima muerte.
(Publicado el viernes 13 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
La región está aún conmovida por el crimen del joven cañaseño Marcelo Olguín, quien ni siquiera habría participado en la gresca iniciada en el interior del boliche, como lo relató el propietario de Francis, Daniel Bertoni. Aunque en nada modifica el fatal desenlace, el detalle revelado agiganta la irracionalidad del incidente. Es que no se trató de un tumulto entre barras, ni mucho menos, sino que fue la consecuencia de un altercado insignificante. Y este es un punto sobre el que habría que profundizar: ¿por qué un episodio menor desemboca en estos arranques de violencia elemental y primitiva?
Así suele suceder en un boliche, por culpa de un empujón accidental; en la calle, por un bocinazo de más; o en un estadio de fútbol, por vestir una camiseta con los colores del rival de turno. Profundas son las razones que distinguen a las sociedades cuyos miembros respetan a su prójimo como a sí mismos, de otras, como la nuestra, donde vulnerar los derechos de los demás es moneda corriente, y las conductas ejemplares, lejos de ser valoradas, suelen ser objeto de burlas.
A pesar de este contexto adverso, que sólo podrá corregirse al cabo de largos años (décadas, tal vez), inclusión social y educación pública mediante, es posible trazar estrategias para evitar males mayores en el corto plazo. En este sentido, es clave la actitud de las autoridades políticas. Estamos a pocos meses de la renovación de todo el Departamento Ejecutivo y la mitad del Concejo. Los distintos precandidatos apuran la elaboración de sus programas de gobierno. Pero, todos ellos, incluido el postulante oficialista, ¿saben qué hacer con el enigma noctámbulo? En referencia a las plataformas electorales, un encumbrado dirigente, sin sonrojarse, comentó días atrás en el café de San Martín y Pellegrini: “La verdad es que la estamos dibujando un poco… si la gente ni las mira a las plataformas. Más vale invertimos un poco más en volantes y afiches con la cara del candidato y un eslogan cortito”. Honestidad brutal, para definir la situación en dos palabras.
Unos que dibujan sus sagrados compromisos electorales y otros que ni siquiera se enteran de tales sacrilegios, porque no se interesan en la selección responsable de sus representantes y hasta confiesan que concurren a votar sólo por tratarse de una obligación. No son todos, claro está, pero sí demasiados como para no inquietarse.
En estas condiciones, la dirigencia política debe involucrar a la sociedad en el debate público de ciertos temas medulares, como lo es la noche venadense, y luego impulsar las medidas correctivas, con los concejales legislando y el intendente haciéndolas cumplir.
Voluntarista, en la sesión legislativa de anteanoche, el concejal Lisandro Enrico presentó un proyecto de ordenanza para reforzar la regulación municipal vigente, propiciando que las responsabilidades de los propietarios de pubs y boliches se extiendan hasta 150 metros de los locales, mediante la contratación de vigilancia privada. Enseguida, uno de sus pares advirtió que la vía pública debe estar bajo la custodia de policías, abriendo una polémica que continuará en el posterior estudio en comisión de la iniciativa. Sin embargo, no bastarán acciones parciales para resolver esta problemática, sino que debe encararse a fondo (desterrando los temores a las decisiones “piantavotos”), contemplando la relocalización de algunos locales, el control de la abusiva ingesta de alcohol (menores incluidos) y la revisión de los absurdos horarios de apertura y cierre, más allá de la previsible resistencia que podrían ofrecer los empresarios y los propios habitué de pubs y boliches.
Tampoco es la solución la clausura preventiva de un boliche. En el caso de Francis, esa medida de orden político sirvió a los efectos de calmar los ánimos y, de paso, descargar las presuntas culpas en el dueño del boliche. ¿Por qué no se clausuran otros sitios donde esas golpizas son frecuentes? ¿Porque no hubo ningún muerto? ¿Qué se juzga con la clausura… la precisión del trompis letal?
Los mismos episodios de violencia se repiten todos los fines de semana, y en distintos lugares, siendo los perjudicados, a veces los concurrentes a pubs y boliches, a veces los vecinos de estos locales.
Que se abra el debate, que la dirigencia lo convoque, que la sociedad opine, que nadie más se haga el distraído, y que nadie vuelva a cruzarse de brazos… hasta la próxima muerte.
(Publicado el viernes 13 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Delfor se adjudicó el premio mayor en la noche del sorteo
En el amanecer de la víspera, no había dudas sobre la composición de los dos bloques que se disputarían la Presidencia: el Frente Progresista, con Claudio Natali, Lisandro Enrico, Roberto Meier y Oscar Pieroni; y el denominado pacto scottista-dematiísta con Delfor Hernández, Miguel Pedrola, Gustavo Giner y Bibiana Pieli. En tanto, Patricia Romero, de la vianista agrupación “17 de Octubre”, había adelantado su autopostulación, decidida a permanecer equidistante de ambas formaciones. No había dudas sobre los nombres, ni había dudas sobre el empate, es decir que todas las expectativas se centraban en el instrumento que se adoptaría para desequilibrar.
En este sentido, el cuarteto binnerista respaldaba el proyecto de resolución de Romero, cuyo objetivo era dirimir el desempate por sorteo entre los candidatos más votados (considerado por todos como “el mal menor”) y, además, anulaba el doble voto que Pedrola amenazaba con ejercer en su carácter de presidente.
Sin una alternativa superadora sobre la mesa, se suponía que los tres scottistas y Hernández acompañarían la propuesta del sorteo, que a la postre se impuso 5 a 4. Sin embargo, ese fue el momento elegido por el oficialismo para descargar una andanada de chicanas en el medio de la sesión. Entre ellas, Gustavo Giner vociferó que, con el sorteo, el Concejo se transformaría en un garito, siendo que es un mecanismo contemplado hasta en los tribunales electorales. También dijo que jamás un intendente venadense convivió con un presidente del Concejo opositor, obligando a la oportuna corrección de Enrico: la peronista Haydeé Guaci presidió el cuerpo legislativo en tiempos de Ernesto De Mattía, y este último, Esteban Stiepovich y Carlos Rosenzvaig, todos ellos radicales, lo hicieron durante el mandato de Roberto Scott. En otro de sus deslices de la noche, Giner condenó a la oposición por hacer cualquier cosa para quitarle la presidencia al scottismo, olvidando que su bloque ya había decidido votar a un opositor, Hernández, quien luego diría que el apoyo oficialista no lo convertiría en un complaciente. “No dejo de ser opositor”, sentenció Delfor, desacomodando un poco más a Giner.
Cerrado el cónclave, quedó flotando en el ambiente la sensación de que un resultado distinto no hubiera sido aceptado por el oficialismo con la misma hidalguía de los representantes legislativos del Frente Progresista.
Es posible que si Natali hubiera sido favorecido por el azar, por estas horas se estaría hablando de un desconocimiento del sorteo por parte de la Intendencia, como lo insinuaron los propios scottistas en los instantes previos, en sintonía con algunos agudos observadores que interpretaban que la modificación reglamentaria podría carecer de validez por no contar con la mayoría especial de los dos tercios. Después de la inédita -para nuestra ciudad- elección de un presidente por sorteo, una objeción desde la Intendencia habría deteriorado aún más la imagen del Concejo. De todos modos, apenas asomó del sobre el apellido de Hernández, con generosidad política, y sin mezquindades, Claudio Natali fue el primero que pidió la palabra para felicitar al ganador, prometerle apoyo en la gestión y legitimarlo en su flamante condición de presidente.
Luego, para determinar los restantes cargos, los ediles fueron más conciliadores, facilitando las mayorías para otorgar a Natali el premio consuelo de la vicepresidencia 1ª y al desplazado Pedrola la vicepresidencia 2ª, sin necesidad de apelar al fastidioso sorteo.
Sobre el filo de la medianoche, cada campamento escudriñaba el estado de situación. Ante la imposibilidad de controlar el Concejo por otro período, un alborozado scottismo celebraba que la coalición binnerista local no hubiera capturado la presidencia para reforzar sus pretensiones de gobierno; Hernández, otro precandidato al Sillón de Aufranc, anotaba al mismo tiempo en las columnas del debe y el haber: es el nuevo presidente del Concejo, pero con los comprometedores votos scottistas; los meieristas y Lisandro Enrico cayeron en el sorteo que ellos mismos habían promovido, pero pueden jactarse de su contribución a la gobernabilidad, de haber ofrecido por fin un gesto de unidad, y de impulsar, junto con la lucifuercista Romero, un mecanismo idóneo para salvar al Concejo del incendio, mientras el oficialismo sólo embarraba la cancha.
La imagen de Hernández arriando la bandera argentina al término de la sesión -Natali la había izado al comienzo-, arrancó la reflexión de un veterano radical presente en la sesión: “Espero que después de esta votación no baje también la bandera roja y blanca…”.
(Publicado el jueves 12 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Enrico asegura el cuarto voto a Natali y condiciona a Delfor
Ni los referentes del scottismo ni el concejal de origen dematiísta habían confirmado hasta anoche este pacto otrora impensable, pero Enrico se anticipó a los acontecimientos, anunciando la modificación del voto que en diciembre y en febrero había destinado a su par de bloque. Así como a finales del año pasado, Delfor había acorralado a Lisandro con su candidatura a presidente, ahora el pibe del afiche aprovechó la autoexclusión dematiísta de la coalición opositora para dar el salto sin culpas, y arrinconar a sus adversarios internos.
En el flamante escenario forzado por la determinación de Enrico, Delfor cuenta con tres posibilidades: recibir el voto de los scottistas para acumular cuatro en sus alforjas; aportar el cuarto voto a un postulante del oficialismo, o votarse a sí mismo y cederle a Natali el sillón más preciado de Alem y Sarmiento. Ninguna de las hipótesis conviene a los intereses del edil dematiísta: las dos primeras lo ligan sin excusas al scottismo, y la tercera beneficiaría a la formación binnerista que él tanto denuesta. No obstante, esta última lo liberaría de las sospechas de contubernio con el scottismo.
Por otra parte, el respaldo de Enrico a Natali es más digerible ahora que antes del cierre de listas. Una vez definido que el pueblense no es precandidato a la reelección -por lo tanto no tendrá beneficios inmediatos por la presidencia del Concejo-, los eventuales costos políticos no serían significativos para el joven presidente de la UCR.
Asimismo, las fuerzas del Frente Progresista con representación legislativa están ahora en condiciones de mostrar un valioso gesto de unidad, que tanto se les requería desde distintos sectores.
De todos modos, salvo que Hernández decida votarse a sí mismo, a las igualdades de antaño -en tres votos-, podría sucederle hoy una nueva paridad, esta vez en cuatro votos, con el pacto scottista-dematiísta por un lado, y la unificación del Frente Progresista por el otro, con lo cual las cosas volverían a empantanarse, dado que Romero volverá a votar por ella misma.
En tal caso, no habrá más alternativa que modificar el reglamento interno del Concejo y recurrir, luego de tres empates consecutivos, a la figura del sorteo entre los candidatos, al mismo tiempo que debería descartarse de plano el doble voto del presidente en funciones, inadmisible desde todo punto de vista para dirimir en esta instancia. Ayer, algunos ediles se inclinaban por la aprobación de este instrumento -existe un proyecto impulsado por Romero-, aunque se dudaba sobre quiénes deben estar habilitados para acceder a dicho sorteo, si todos los postulantes, o sólo aquellos que hubieran igualado con el mayor número de votos.
Lisandro Enrico, que aparecía agobiado en un callejón sin salida, demostró que tenía recursos para salir de la incómoda situación; ahora es Delfor el que tendrá que sacar a relucir los suyos.
(Publicado el miércoles 11 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Sobisch no es inocente, ni tampoco el único culpable
Otra vez hizo falta un muerto. Como el soldado Carrasco para desterrar los abusos del viejo régimen del servicio militar, como la adolescente catamarqueña María Soledad, para dejar expuesta la impunidad del poder en las provinciales feudales. Ahora, la muerte del docente Carlos Fuentealba en tierras neuquinas desató una súbita solidaridad con el reclamo de los maestros, cosa que no había ocurrido del mismo modo para reforzar las recientes medidas de fuerza en pos de salarios justos y condiciones de trabajo dignas. En nuestra provincia, sin ir más lejos, el gobernador Obeid respondió los pedidos docentes con la reinstalación del extorsivo presentismo. ¿Será que no nos conmueven las causas, sino las consecuencias? Quizá no estaríamos lamentando una muerte tan absurda si los docentes eran acompañados masivamente en la protesta para recuperar la alicaída educación pública. En fin, el pueblo también se equivoca, como también se equivocó, y mucho, el gobernador Jorge Sobisch. Tras la Semana Santa, la casa estaría en orden de haber destinado a la educación de su provincia una porción de los fondos que viene invirtiendo en su millonaria campaña presidencial. Como crueldad del destino, la dureza que él eligió para tratar a los maestros, fue interpretada al pie de la letra por un ignoto policía, que apuntó a un grupo de empleados -estatales, como el uniformado- como si se tratara de la fuga de forajidos de la peor calaña.No es Neuquén una provincia pobre, como tampoco la presidencial Santa Cruz, pero como sus primas pobres del norte del país, se igualan en la brutal desjerarquización de la educación pública, esa que debería brindar igualdad de oportunidades, esa que puede definir por sí sola si un gobierno es o no es progresista. Es cierto que la Casa Rosada, a diferencia del Movimiento Popular Neuquino (MPN), no ejerce la represión estatal para la resolución de los conflictos sociales. Pero el kirchnerismo trastabilla con burdas operaciones de sus escribas para descargar todas las culpas en Sobisch. Siendo que hay tantas provincias en conflicto (varias ni siquiera comenzaron las clases), se desprende que el problema no es provincial, sino que es nacional. La verdad es que hoy tenemos un Estado nacional opulento (con reservas de 37 mil millones de dólares) y, al mismo tiempo, una mayoría de provincias pobres y endeudadas. ¿Kirchner es un genio y los gobernadores unos idiotas? Nada de eso. Sucede que, desde la década menemista hasta el presente, nadie corrigió la regresiva medida cavallista de sacarse de encima las escuelas para depositarlas en las provincias, aunque sin entregar los fondos para el financiamiento del sistema. La Argentina necesita, con urgencia, rediscutir la ley de coparticipación federal, pues hoy el Gobierno se queda con casi las tres cuartas partes de los tributos más cuantiosos, y con el ciento por ciento de los centenares de millones recaudados por las retenciones agropecuarias y el impuesto al cheque. ¿Cómo justificar salarios docentes de hambre con estos florecientes números de la macroeconomía? ¿Por qué no aprovechar esta bonanza económica para invertir en una revolución educativa? ¿Por qué tanto subsidio a grandes empresas y tanta desatención de la educación pública? ¿Por qué no un poco de progresismo en el ejercicio del gobierno?
(Publicado el martes 10 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Presidencia del Concejo, ¿la tercera será la vencida?
A principios de diciembre, frustradas las tentativas de renovar las autoridades del Concejo ante los sucesivos empates en tres votos entre el oficialista Miguel Pedrola y el pueblense Claudio Natali (el radical Delfor Hernández contaba con dos votos y la peronista disidente Patricia Romero con el suyo), se postergó la elección para fines de febrero, prorrogándose -fuera de toda regla- el mandato de Pedrola. Sin embargo, transcurrido el plazo, la igualdad persistió, apelándose a una nueva suspensión, esta vez hasta después del cierre de listas. Así pues, concluidos esos trámites el 2 del corriente, el próximo miércoles debería resolverse este virtual estado de acefalía en el Concejo.Si bien se suponía que, a estas aturas, los ediles del Frente Progresista habrían madurado un consenso para quedarse con esta mini-presidencia de apenas seis meses, hoy se alude con insistencia a un posible respaldo del terceto scottista (Pedrola, Gustavo Giner y Bibiana Pieli) al dematiísta Delfor Hernández. “Tenemos afinidad con Hernández”, confesó Pedrola a principios de diciembre. Tres meses más tarde, el propio intendente Roberto Scott se animó a decir que “Delfor es el mejor candidato de la oposición”. El deseo scottista es brutalmente honesto: cuanto más se fortalezca la postulación de Delfor “por afuera”, más perjuicios sufrirá el Frente Progresista. No les falta razón. Aunque en las primarias el más dañado sería el radical Lisandro Enrico, en las generales del 2 de septiembre -prometen ser reñidas-, la participación de Hernández conviene a los intereses del oficialismo, cualquiera sea el candidato de la coalición binnerista (Enrico o Roberto Meier).
Mientras en el mundillo político se evalúan las consecuencias de un hipotético pacto de scottistas con dematiístas (se licuaría en el acto el perfil opositor que pretende asumir Hernández), Enrico vuelve a quedar entrampado en un callejón sin salida. Si bien el divorcio está consumado, y ya no tiene porqué respetar ninguna lealtad partidaria para apoyar a Delfor, se supone que no estará a gusto cediéndole el cuarto voto al pueblense Natali, miembro de la fuerza que deberá enfrentar en las internas.
Aun así, con el hipotético cuatro a cuatro, producto del impensable pacto Scott-De Mattía y el improbable acuerdo de los legisladores del Frente Progresista, se descuenta que la lucifuercista Patricia Romero no desequilibrará a favor de ninguno de los dos lados.
Salpicada la figura de Pedrola por su ligazón empresarial con el malogrado Sanatorio Casey, ya no es opción una tercera prórroga de su mandato, como tampoco son sustitutos aceptables los oficialistas Gustavo Giner o Bibiana Pieli, devenidos precandidatos a la reelección.
¿Tanta importancia tiene la Presidencia? No, al menos en estas condiciones, por un lapso tan breve, y en un año electoral donde la actividad legislativa no será muy intensa. Sin embargo, ningún sector está dispuesto a ceder ni un tranco. Nadie daría un paso que pudiera interpretarse como un gesto de debilidad, o de tácito reconocimiento de la superioridad del adversario.
Casi cuatro meses después del primer intento, con el scottismo reducido a una modesta representación parlamentaria y la oposición dispersa en cuatro grupos, la verdad es que nadie cuenta con la fuerza suficiente para imponer condiciones.
¿Nos acercamos a otro fiasco institucional? Hay un instrumento que podría evitarlo. Los concejales tienen en estudio (¿o está cajoneado?) un proyecto impulsado por Romero para modificar el reglamento interno del cuerpo, el cual propicia que “de producirse un empate, y este subsistiera después de realizadas tres votaciones, se procederá por sorteo entre los candidatos que se presenten para acceder al cargo”. Para evitar sorpresas, la edila también sugiere reformar el artículo referido al doble voto del presidente, aclarando que “no podrá ejercer este derecho cuando se trate de un sesión de elección de autoridades del Concejo Municipal”.
En lugar de reabrir las negociaciones sin red, sería oportuno aprobar antes dicha modificación reglamentaria. Entonces, si ningún bloque reuniera la mayoría necesaria para imponerse, el sorteo entre los postulantes pondría fin a la incertidumbre. Si así fuera, la historia recordará que los caprichos del azar definieron, por fin, aquello que tantas veces se había postergado por los caprichos de la política.
(Publicado el lunes 9 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Que Roma no, que Bertoni sí, que Scott jefe de campaña, que Giner no quiere el Concejo
Como en un juego de espejos, cada uno de los precandidatos a intendente de nuestra ciudad intentó colocar al frente de la lista de concejales un miembro calificado de su propio entorno, priorizándose los valores de lealtad política y afinidad personal por sobre otros, a veces más demandados por los electores. La misma tendencia se verificó cuando fue indispensable reclutar, a las apuradas, figuras de recambio ante el súbito desplome de algunos postulantes. Así pues, José Freyre colocó a la cabeza de la lista a Bibiana Pieli; Roberto Meier a Fabián Vernetti; Lisandro Enrico a Miriam Talamone; Jorge Viano a Oscar Yakas; Delfor Hernández a Horacio Puyrredón y Oscar Barotto a Fabián Daix. Nadie rompió los moldes con sus ofertas legislativas. Tal vez fue Freyre el que estuvo más cerca de hacerlo, con la comentada candidatura de Hernán Roma, quien a pesar de su condición de extrapartidario, habría tomado en cuenta una frase inmortalizada por el General Perón para rechazar la propuesta, en acuerdo con la plana mayor del scottismo, de su amigo Poroto: “Entrar en política es tirarle la honra a los chanchos”. Si de frases célebres se trata, merece una mención la del escolta de Pieli, el ortodoxo Gustavo Giner, quien esta misma semana, en su primera declaración como flamante precandidato a la reelección, sorprendió opinando que las municipalidades como Venado “no deberían tener al Concejo como un órgano aparte del Ejecutivo”, sugiriendo como opción el esquema perimido y hegemónico de las comisiones comunales.
En la zaga de alineamientos más o menos predecibles, la excepción que confirma la regla podría establecerla Daniel Bertoni, con su precandidatura a intendente -¿será así nomás?- por el Frente Social para la Victoria de la reutemista Rosana Latorre. Al estilo de los años ’90, un empresario de la noche, asociado con un deportista, Oscar Martiarena como precandidato a concejal, debutaron con un discurso apolítico de pretensiones asépticas, aunque sostenidos por las estructuras tradicionales del peronismo. En medio del escándalo por la clausura del boliche de Bertoni -tras la salvaje agresión a un joven de Villa Cañás-, el lanzamiento político no fue de lo más oportuno, aunque a juzgar por la discusión televisada con la jueza municipal de Faltas, en la puerta de Francis, quedó claro que el hombre tiene recursos suficientes para defender sus convicciones. De todos modos, enceguecido en la defensa de sus intereses económicos y el ataque a la sospechosa sanción municipal, tal vez no mostró la sensibilidad que el caso requería, aun cuando él no tuviera ninguna culpa.
¿Jefe de campaña?
En la edición de La Capital de la víspera se planteó que el intendente Roberto Scott es el virtual jefe de campaña del precandidato Rafael Bielsa, tal como había trascendido semanas atrás en la Cumbre del Cumelén, realizada en la quinta del propio Scott, como anfitrión de Bielsa y de casi todos los intendentes santafesinos del PJ. En esa ocasión, los mandatarios le habrían arrancado al ex canciller la promesa de incluirlos en el control de la campaña -por lo común monopolizada por rosarinos y santafesinos-, siendo Scott el presunto elegido por sus pares, con la anuencia de Bielsa, para coordinar la estratégica función. El intendente no mintió cuando dijo que no volvería por el Sillón de Aufranc si uno de los suyos tenía posibilidades de retener el gobierno, ni tampoco cuando aseguró que no integraría la lista de diputados provinciales. Hoy se desconoce cuánto hay de cierto en esta nueva versión, pero no sería un trabajo insalubre comandar la millonaria campaña electoral del bielsismo, apuntalada por el gobierno obeidista, contra el rebelde Agustín Rossi, devenido muchachito de la película, con todo el aparato de la provincia, las municipalidades y las comunas detrás del poderoso Rafael Bielsa. En este sentido, el precandidato a senador por el rossismo, Julio Eggimann, dispuesto a sacar fuerzas de flaquezas, enarboló desde el vamos un encendido discurso contra la superestructura del PJ, en busca de captar las voluntades de los cuantiosos excluidos de los oficialismos justicialistas de la región.
Por su parte, Jorge Viano, precandidato a intendente por fuera y con lista única, a través del Frente Venadense, sorprendió a los que aguardaban declaraciones furiosas contra la comandancia rossista, después de las frustradas negociaciones por la unidad del peronismo no scottista en Venado. Por el contrario, el jefe lucifuercista alabó la lealtad de Rossi con el jefe comunal de Teodelina, Martín Labbé (cerró en un esperanzador 8º puesto en la lista de diputados), y ratificó que junto con su boleta y la de Yakas, repartirá la del Chivo, Eggimann y el propio Labbé. De tal modo, busca amortiguar los efectos de la diáspora y, al mismo tiempo, pese a concurrir a las primarias por afuera, refuerza su pertenencia partidaria para evitar que votos que considera propios emigren a la interna del Frente para la Victoria entre José Freyre y Oscar Barotto.
Además de Labbé, el justicialismo de General López consiguió el décimo lugar en la lista de Bielsa, a través de Jorge Lagna, otra vez bendecido por Scott, asegurándose otros cuatro años de mandato entre los 50 diputados provinciales santafesinos.
Altas y bajas
En el armado del binnerismo, sobresale por lejos el cuarto puesto del firmatense Gabriel Real en la lista de diputados, confirmando que, poco a poco, traslada su liderazgo regional en el Partido Demócrata Progresista al competitivo escenario provincial. La ciudad de Firmat también podría colocar en la Cámara baja al actual secretario de Gobierno, Alfredo Menna (22º), impulsado por el intendente y precandidato a la reelección, Carlos Torres, quien, más allá de estas satisfacciones, deberá lidiar contra una lista de la UCR presentada por fuera del Frente Progresista. En cambio, después de 16 años consecutivos en una banca, para sorpresa de muchos, quedó afuera de la partida el socialista firmatense Alfredo Cecchi.
Un fenómeno similar al de Torres sufre Lisandro Enrico en Venado, ya que por fuera de la coalición opositora podría perder preciosos votos -en la interna con el pueblense Roberto Meier- ante la empecinada postulación a intendente de Delfor Hernández, con Horacio Puyrredón y Matías Savino para el Concejo. Junto con esta mala noticia, Enrico recibió fuertes reprimendas de parte de la dirigencia del PDP, disconforme con la distribución de cargos en la lista de concejales, donde el ARI, a través de Jorge Egea, se adueñó del número dos. Como compensación, el Pibe recibió con los brazos abiertos a un grupo de militantes socialistas que no se sienten contenidos en el acuerdo de Juan Moscoso con el Tío Meier, en cuyo marco el PS incluyó a Darío Rivero (2º) y Miriam Perna (4º) en la nómina pueblense. En tanto, los integrantes del Movimiento por el Arte, la Tierra y la Emancipación (MATE), no cuentan con candidatos propios, pero serán los responsables de una Secretaría de Promoción Social en un hipotético gobierno meierista, apuntando a la inclusión social, en contraposición a las políticas asistencialistas de la gestión scottista, según afirmaron mediante un comunicado.
Tras el cierre de listas, también es destacable que Juan Enrique Lombardi y Juan Moscoso se hayan mantenido firmes en sus precandidaturas a senador, luego de soportar feroces presiones para bajarse de las mismas. Sin embargo, las complicaciones se suscitaron hasta la medianoche del lunes último, en torno a las suplencias, quedando Carlos Boyle (ARI) como escolta del jefe comunal isabelense, y Betino Masson, por un partido vecinal (Rufino en Movimiento) y afín a Pueblo, secundando a Moscoso.
(Publicado el viernes 6 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
En la zaga de alineamientos más o menos predecibles, la excepción que confirma la regla podría establecerla Daniel Bertoni, con su precandidatura a intendente -¿será así nomás?- por el Frente Social para la Victoria de la reutemista Rosana Latorre. Al estilo de los años ’90, un empresario de la noche, asociado con un deportista, Oscar Martiarena como precandidato a concejal, debutaron con un discurso apolítico de pretensiones asépticas, aunque sostenidos por las estructuras tradicionales del peronismo. En medio del escándalo por la clausura del boliche de Bertoni -tras la salvaje agresión a un joven de Villa Cañás-, el lanzamiento político no fue de lo más oportuno, aunque a juzgar por la discusión televisada con la jueza municipal de Faltas, en la puerta de Francis, quedó claro que el hombre tiene recursos suficientes para defender sus convicciones. De todos modos, enceguecido en la defensa de sus intereses económicos y el ataque a la sospechosa sanción municipal, tal vez no mostró la sensibilidad que el caso requería, aun cuando él no tuviera ninguna culpa.
¿Jefe de campaña?
En la edición de La Capital de la víspera se planteó que el intendente Roberto Scott es el virtual jefe de campaña del precandidato Rafael Bielsa, tal como había trascendido semanas atrás en la Cumbre del Cumelén, realizada en la quinta del propio Scott, como anfitrión de Bielsa y de casi todos los intendentes santafesinos del PJ. En esa ocasión, los mandatarios le habrían arrancado al ex canciller la promesa de incluirlos en el control de la campaña -por lo común monopolizada por rosarinos y santafesinos-, siendo Scott el presunto elegido por sus pares, con la anuencia de Bielsa, para coordinar la estratégica función. El intendente no mintió cuando dijo que no volvería por el Sillón de Aufranc si uno de los suyos tenía posibilidades de retener el gobierno, ni tampoco cuando aseguró que no integraría la lista de diputados provinciales. Hoy se desconoce cuánto hay de cierto en esta nueva versión, pero no sería un trabajo insalubre comandar la millonaria campaña electoral del bielsismo, apuntalada por el gobierno obeidista, contra el rebelde Agustín Rossi, devenido muchachito de la película, con todo el aparato de la provincia, las municipalidades y las comunas detrás del poderoso Rafael Bielsa. En este sentido, el precandidato a senador por el rossismo, Julio Eggimann, dispuesto a sacar fuerzas de flaquezas, enarboló desde el vamos un encendido discurso contra la superestructura del PJ, en busca de captar las voluntades de los cuantiosos excluidos de los oficialismos justicialistas de la región.
Por su parte, Jorge Viano, precandidato a intendente por fuera y con lista única, a través del Frente Venadense, sorprendió a los que aguardaban declaraciones furiosas contra la comandancia rossista, después de las frustradas negociaciones por la unidad del peronismo no scottista en Venado. Por el contrario, el jefe lucifuercista alabó la lealtad de Rossi con el jefe comunal de Teodelina, Martín Labbé (cerró en un esperanzador 8º puesto en la lista de diputados), y ratificó que junto con su boleta y la de Yakas, repartirá la del Chivo, Eggimann y el propio Labbé. De tal modo, busca amortiguar los efectos de la diáspora y, al mismo tiempo, pese a concurrir a las primarias por afuera, refuerza su pertenencia partidaria para evitar que votos que considera propios emigren a la interna del Frente para la Victoria entre José Freyre y Oscar Barotto.
Además de Labbé, el justicialismo de General López consiguió el décimo lugar en la lista de Bielsa, a través de Jorge Lagna, otra vez bendecido por Scott, asegurándose otros cuatro años de mandato entre los 50 diputados provinciales santafesinos.
Altas y bajas
En el armado del binnerismo, sobresale por lejos el cuarto puesto del firmatense Gabriel Real en la lista de diputados, confirmando que, poco a poco, traslada su liderazgo regional en el Partido Demócrata Progresista al competitivo escenario provincial. La ciudad de Firmat también podría colocar en la Cámara baja al actual secretario de Gobierno, Alfredo Menna (22º), impulsado por el intendente y precandidato a la reelección, Carlos Torres, quien, más allá de estas satisfacciones, deberá lidiar contra una lista de la UCR presentada por fuera del Frente Progresista. En cambio, después de 16 años consecutivos en una banca, para sorpresa de muchos, quedó afuera de la partida el socialista firmatense Alfredo Cecchi.
Un fenómeno similar al de Torres sufre Lisandro Enrico en Venado, ya que por fuera de la coalición opositora podría perder preciosos votos -en la interna con el pueblense Roberto Meier- ante la empecinada postulación a intendente de Delfor Hernández, con Horacio Puyrredón y Matías Savino para el Concejo. Junto con esta mala noticia, Enrico recibió fuertes reprimendas de parte de la dirigencia del PDP, disconforme con la distribución de cargos en la lista de concejales, donde el ARI, a través de Jorge Egea, se adueñó del número dos. Como compensación, el Pibe recibió con los brazos abiertos a un grupo de militantes socialistas que no se sienten contenidos en el acuerdo de Juan Moscoso con el Tío Meier, en cuyo marco el PS incluyó a Darío Rivero (2º) y Miriam Perna (4º) en la nómina pueblense. En tanto, los integrantes del Movimiento por el Arte, la Tierra y la Emancipación (MATE), no cuentan con candidatos propios, pero serán los responsables de una Secretaría de Promoción Social en un hipotético gobierno meierista, apuntando a la inclusión social, en contraposición a las políticas asistencialistas de la gestión scottista, según afirmaron mediante un comunicado.
Tras el cierre de listas, también es destacable que Juan Enrique Lombardi y Juan Moscoso se hayan mantenido firmes en sus precandidaturas a senador, luego de soportar feroces presiones para bajarse de las mismas. Sin embargo, las complicaciones se suscitaron hasta la medianoche del lunes último, en torno a las suplencias, quedando Carlos Boyle (ARI) como escolta del jefe comunal isabelense, y Betino Masson, por un partido vecinal (Rufino en Movimiento) y afín a Pueblo, secundando a Moscoso.
(Publicado el viernes 6 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Clausura que promete abrir un fuerte debate
La expresión popular cabeza de turco nació en Francia y pronto se difundió en España y América. Proviene de las ferias de diversiones y se debe a los juegos de “tiro al muñeco”. En ellos nunca faltaba alguno vestido de turco, y quien lo descabezaba, o volteaba, ganaba un premio. Hoy, hacer de alguien la cabeza de turco es endilgarle la culpa de otros. Una cabeza fácil de arrancar y que siempre viene bien para no perder la propia. A partir de la salvaje agresión sufrida a la salida de Tío Francis por Marcelo Olguín, hospitalizado en estado gravísimo, reina en la ciudad una sensación ambivalente; por un lado, que las autoridades municipales resolvieron, con la clausura preventiva del boliche, adoptar por fin medidas ejemplificadoras en la descontrolada noche venadense, y por otro, que se trata de una decisión política oportunista, a través de la jueza de Faltas, para deslindar responsabilidades propias y convertir en cabeza de turco al empresario Daniel Bertoni, propietario del local a cuyas puertas se produjo la cobarde patoteada contra el joven cañaseño.
Si bien entre los motivos de la clausura municipal se arguyen falencias menores de orden edilicio y de seguridad, la verdadera causa es la grave consecuencia del altercado que comenzó en el interior de Francis y se prolongó brutalmente en el exterior. El sentido común indica que no habría existido ninguna clausura si esa golpiza no pasaba a mayores. Las irregularidades se cometen a diario, pero la sospecha es que se castigan sólo en defensa propia, es decir, cuando los efectos políticos pueden volverse en contra de las autoridades.
Ayer mismo, la concejala oficialista Bibiana Pieli objetó los horarios de los boliches -ridículos por donde se los mire-, pero olvidó señalar que hay una corresponsabilidad, o responsabilidad mutua, entre el empresario, que se excedió en el horario permitido -el hecho ocurrió cerca de las siete de la mañana del domingo- y el Departamento Ejecutivo, que es el responsable de hacer cumplir las normativas municipales. Con el hecho consumado, Pieli pretende instalar, hacia delante, el debate sobre los horarios de los boliches, pero dicha iniciativa -plausible, por otra parte- no podrá ocultar que, en el pasado inmediato, con su sistemática vista gorda, la Intendencia no hacía más que incentivar las transgresiones de los empresarios.
Mientras se investigan las presuntas responsabilidades de Bertoni, con este precedente, la Intendencia deberá actuar, de ahora en adelante, con la ley en la mano, ejerciendo sin concesiones el poder de policía, y sin esperar un caso grave para recién entonces actuar. También debería ejercitar, alguna vez, la autocrítica y expulsar a los funcionarios que no cumplieron con sus deberes.
Asimismo, este hecho lamentable tiene que inaugurar un urgente debate en la sociedad venadense sobre el descontrol de la noche, caracterizada por horarios absurdos, controles oficiales que no existen y vigilantes que atemorizan, para satisfacción de los beneficiarios económicos de estos hábitos.
(Publicado el jueves 5 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Si bien entre los motivos de la clausura municipal se arguyen falencias menores de orden edilicio y de seguridad, la verdadera causa es la grave consecuencia del altercado que comenzó en el interior de Francis y se prolongó brutalmente en el exterior. El sentido común indica que no habría existido ninguna clausura si esa golpiza no pasaba a mayores. Las irregularidades se cometen a diario, pero la sospecha es que se castigan sólo en defensa propia, es decir, cuando los efectos políticos pueden volverse en contra de las autoridades.
Ayer mismo, la concejala oficialista Bibiana Pieli objetó los horarios de los boliches -ridículos por donde se los mire-, pero olvidó señalar que hay una corresponsabilidad, o responsabilidad mutua, entre el empresario, que se excedió en el horario permitido -el hecho ocurrió cerca de las siete de la mañana del domingo- y el Departamento Ejecutivo, que es el responsable de hacer cumplir las normativas municipales. Con el hecho consumado, Pieli pretende instalar, hacia delante, el debate sobre los horarios de los boliches, pero dicha iniciativa -plausible, por otra parte- no podrá ocultar que, en el pasado inmediato, con su sistemática vista gorda, la Intendencia no hacía más que incentivar las transgresiones de los empresarios.
Mientras se investigan las presuntas responsabilidades de Bertoni, con este precedente, la Intendencia deberá actuar, de ahora en adelante, con la ley en la mano, ejerciendo sin concesiones el poder de policía, y sin esperar un caso grave para recién entonces actuar. También debería ejercitar, alguna vez, la autocrítica y expulsar a los funcionarios que no cumplieron con sus deberes.
Asimismo, este hecho lamentable tiene que inaugurar un urgente debate en la sociedad venadense sobre el descontrol de la noche, caracterizada por horarios absurdos, controles oficiales que no existen y vigilantes que atemorizan, para satisfacción de los beneficiarios económicos de estos hábitos.
(Publicado el jueves 5 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Tasas congeladas como argumento de campaña
En los últimos meses, tanto el discurso del intendente Roberto Scott, como el cuadernillo de propaganda que distribuye la Intendencia junto con las tasas municipales, se basan en un eslogan: “12 años haciendo obras… sin aumentar impuestos”. En principio, esta docena de años de gestión no se caracterizó por la obra pública municipal, tema que seguramente será debatido en la campaña electoral, pero en esta ocasión lo que interesa analizar es la segunda parte de la consigna marketinera: “… sin aumentar impuestos”. Esta decisión política del gobierno municipal, ¿es una virtud de buen estadista, o se trata de una medida demagógica y regresiva? La cuestión fue puesta en el tapete días atrás por el concejal pueblense Claudio Natali, y sería conveniente que en los próximos meses los candidatos a intendente y a concejal se pronuncien sobre este asunto que casi todos los dirigentes políticos prefieren eludir.Ya en la gestión de Lorenzo Pérez como secretario de Hacienda, a finales del siglo pasado, la administración scottista alcanzaba a recaudar por tasas, a duras penas, la tercera parte del monto que requería en ese entonces para prestar los servicios públicos (barrido, regado, recolección de residuos, poda, etc.), siendo que las tasas, como su nombre lo establece, implican una contraprestación, a diferencia de un impuesto. Desde entonces transcurrió casi una década -en realidad, el congelamiento data de la época de De Mattía-, y en ese lapso los insumos (y hasta de la mano de obra) para la prestación de dichos servicios aumentaron varias veces. Sin embargo, hasta el presente, el Departamento Ejecutivo prefiere postergar una y otra vez la reformulación de los criterios para fijar el valor de las tasas, resintiendo -está a la vista- los trabajos en la ciudad. Ahora, en plena campaña, sacan a relucir el eslogan de los impuestos (tasas deberían decir) para congraciarse con el electorado.
Así como los impuestos, las tasas deben establecerse con un sentido de ecuanimidad y solidaridad, más aún tratándose de un gobierno que se dice justicialista, con lo cual el ajuste de los tributos no debería ser idéntico para todos los sectores, sino en función de sus potencialidades económicas. En este sentido, es tragicómico que viviendas valuadas en cientos de miles de pesos abonen mensualmente unos 10 pesos en concepto de tasas.
El proyecto de una ciudad reconoce en la política tributaria una de sus bases, y en este punto el gobierno municipal está más cerca de la vulgar demagogia que de la racionalidad administrativa.
(Publicado el miércoles 4 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
Meier vs. Enrico, la única interna que promete emociones fuertes
Hasta los últimos minutos de la víspera, tres frentes políticos habían presentado listas para las elecciones primarias en nuestra ciudad. A las ya confirmadas participaciones del Frente para la Victoria y el Frente Progresista, Cívico y Social, se sumó en el fin de semana el Frente Venadense de Jorge Viano. En cambio, era indescifrable la situación de los radicales no frentistas de Delfor Hernández, quien anoche pretendía oficializar lista por la UCR, y estaba dispuesto a volverse a su casa si se le rechazaba la iniciativa.
De este modo, los venadenses podrán escoger, en principio, entre cinco precandidatos a intendente el domingo 1 de julio: José Freyre y Oscar Barotto (Frente para la Victoria); Roberto Meier y Lisandro Enrico (Frente Progresista) y Jorge Viano (Frente Venadense), quedando por confirmar si Delfor consiguió presentar su lista.
En consecuencia, Viano, con lista única, clasificará directamente para las generales del 2 de septiembre (el mismo análisis cabría para Hernández), en tanto que se librarán dos confrontaciones internas con ese mismo fin: el bielsista Freyre contra el rossista Barotto, en el Frente para la Victoria, y el pueblense Meier ante el radical Enrico, en el Frente Progresista.
Desde principios de la semana pasada, se percibía que no tendrían un final feliz las negociaciones de Viano con el tándem Barotto-Prats-Labbé, ni tampoco las de Hernández con Enrico. Por eso, estas escisiones en el PJ y la UCR no sorprenden tanto como el cierre de la lista de concejales que escoltará a José Freyre, con Bibiana Pieli y Gustavo Giner en los primeros lugares. Apenas conocida la deserción del empresario Hernán Roma, se reabrió la puja por esos espacios de privilegio y, con la protección de Roberto Scott, Giner se adueñó de inmediato del número dos, en tanto que el liderazgo de la lista generó las mayores tensiones. En principio, el objetivo era colocar un extrapartidario con buena llegada a las entidades intermedias, y así surgió el nombre de Roma. Todos los caminos conducían a él. Pero la indeclinable negativa del flamante coordinador del Plan General decidió a la mesa chica, con el propio Scott al frente de las reuniones, a cubrir el bache con un Plan B, designando a Bibiana Pieli, una concejala de fuertes vínculos en los barrios, aunque la secretaria de Servicios Públicos, Liliana Rostom, también habría lidiado hasta el final por ese apetecible puesto.
Así pues, la supuesta renovación -al menos en los nombres- quedó en la nada, y Freyre tendrá que salir a la cancha con los mismos ediles, que junto a Miguel Pedrola, defendieron los intereses scottistas en los últimos tiempos. Además, en los corrillos de San Martín y Marconi se deslizan nombres del actual Gabinete que continuarían en un hipotético gobierno porotista, tales como Juan Vidal (Gobierno), Darío Mascioli (Producción), Andrés Pieli (Cultura) y Daniel Dabove (¿supersecretario?).
Así como en las legislativas municipales de 2005, año del debut del sistema de internas abiertas, obligatorias y simultáneas, todas las expectativas se habían depositado en el Frente para la Victoria, que presentó cinco grupos (Pedrola, Romero, Eggimann, Venturelli y Majul), con este cierre de listas, la mayor atracción estará en las primarias del Frente Progresista, donde participarán seis fuerzas (UCR, Pueblo, PS, PDP, ARI y MATE). Si bien es cierto que todas ellas se alinean detrás de dos precandidatos a intendente, Meier y Enrico, se trata de la única elección donde los dos sectores tienen posibilidades ciertas de triunfo, aun cuando la presentación de Hernández debilitaría la oferta de su correligionario Lisandro. De todos modos, si Meier ganase la interna, correría luego el riesgo de perder votos radicales a manos de Delfor, que, sin rivales en la primaria, tendría asegurada su presencia en las generales.
Distinto es el caso de la interna en el Frente para la Victoria, donde la autoexclusión de Viano limita las expectativas de Barotto y los suyos, obligados a una incursión testimonial contra el aparato municipal, a los exclusivos efectos de respaldar la precandidatura a gobernador del Chivo Rossi y contribuir a la diputación provincial que ambiciona Martín Labbé desde un expectante octavo puesto, reservando a Julio Eggimann el empinado desafío de enfrentar a Ricardo Spinozzi por la senaduría.
Por su parte, Viano intentará erigirse en protagonista desde el vamos, para impedir la fuga de votos hacia internas más atrayentes y demostrar, en las primarias, que tiene una base propia para romper la polarización tan temida entre los futuros candidatos del justicialismo y el binnerismo. Ese mismo cometido debería trazarse Delfor, si es que se postula por la UCR, o con otra denominación.
En función del pacto de no agresión suscripto por los miembros del Frente Progresista y de las buenas relaciones de Freyre con Barotto, no habría que esperar una campaña agresiva en ninguno de los dos frentes, pero también es posible que, a partir de los próximos días, algunos postulantes salten el cerco de sus respectivas internas y anticipen los cruces mediáticos que, en teoría, deberían reservarse para las generales.
(Publicado el martes 3 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
De este modo, los venadenses podrán escoger, en principio, entre cinco precandidatos a intendente el domingo 1 de julio: José Freyre y Oscar Barotto (Frente para la Victoria); Roberto Meier y Lisandro Enrico (Frente Progresista) y Jorge Viano (Frente Venadense), quedando por confirmar si Delfor consiguió presentar su lista.
En consecuencia, Viano, con lista única, clasificará directamente para las generales del 2 de septiembre (el mismo análisis cabría para Hernández), en tanto que se librarán dos confrontaciones internas con ese mismo fin: el bielsista Freyre contra el rossista Barotto, en el Frente para la Victoria, y el pueblense Meier ante el radical Enrico, en el Frente Progresista.
Desde principios de la semana pasada, se percibía que no tendrían un final feliz las negociaciones de Viano con el tándem Barotto-Prats-Labbé, ni tampoco las de Hernández con Enrico. Por eso, estas escisiones en el PJ y la UCR no sorprenden tanto como el cierre de la lista de concejales que escoltará a José Freyre, con Bibiana Pieli y Gustavo Giner en los primeros lugares. Apenas conocida la deserción del empresario Hernán Roma, se reabrió la puja por esos espacios de privilegio y, con la protección de Roberto Scott, Giner se adueñó de inmediato del número dos, en tanto que el liderazgo de la lista generó las mayores tensiones. En principio, el objetivo era colocar un extrapartidario con buena llegada a las entidades intermedias, y así surgió el nombre de Roma. Todos los caminos conducían a él. Pero la indeclinable negativa del flamante coordinador del Plan General decidió a la mesa chica, con el propio Scott al frente de las reuniones, a cubrir el bache con un Plan B, designando a Bibiana Pieli, una concejala de fuertes vínculos en los barrios, aunque la secretaria de Servicios Públicos, Liliana Rostom, también habría lidiado hasta el final por ese apetecible puesto.
Así pues, la supuesta renovación -al menos en los nombres- quedó en la nada, y Freyre tendrá que salir a la cancha con los mismos ediles, que junto a Miguel Pedrola, defendieron los intereses scottistas en los últimos tiempos. Además, en los corrillos de San Martín y Marconi se deslizan nombres del actual Gabinete que continuarían en un hipotético gobierno porotista, tales como Juan Vidal (Gobierno), Darío Mascioli (Producción), Andrés Pieli (Cultura) y Daniel Dabove (¿supersecretario?).
Así como en las legislativas municipales de 2005, año del debut del sistema de internas abiertas, obligatorias y simultáneas, todas las expectativas se habían depositado en el Frente para la Victoria, que presentó cinco grupos (Pedrola, Romero, Eggimann, Venturelli y Majul), con este cierre de listas, la mayor atracción estará en las primarias del Frente Progresista, donde participarán seis fuerzas (UCR, Pueblo, PS, PDP, ARI y MATE). Si bien es cierto que todas ellas se alinean detrás de dos precandidatos a intendente, Meier y Enrico, se trata de la única elección donde los dos sectores tienen posibilidades ciertas de triunfo, aun cuando la presentación de Hernández debilitaría la oferta de su correligionario Lisandro. De todos modos, si Meier ganase la interna, correría luego el riesgo de perder votos radicales a manos de Delfor, que, sin rivales en la primaria, tendría asegurada su presencia en las generales.
Distinto es el caso de la interna en el Frente para la Victoria, donde la autoexclusión de Viano limita las expectativas de Barotto y los suyos, obligados a una incursión testimonial contra el aparato municipal, a los exclusivos efectos de respaldar la precandidatura a gobernador del Chivo Rossi y contribuir a la diputación provincial que ambiciona Martín Labbé desde un expectante octavo puesto, reservando a Julio Eggimann el empinado desafío de enfrentar a Ricardo Spinozzi por la senaduría.
Por su parte, Viano intentará erigirse en protagonista desde el vamos, para impedir la fuga de votos hacia internas más atrayentes y demostrar, en las primarias, que tiene una base propia para romper la polarización tan temida entre los futuros candidatos del justicialismo y el binnerismo. Ese mismo cometido debería trazarse Delfor, si es que se postula por la UCR, o con otra denominación.
En función del pacto de no agresión suscripto por los miembros del Frente Progresista y de las buenas relaciones de Freyre con Barotto, no habría que esperar una campaña agresiva en ninguno de los dos frentes, pero también es posible que, a partir de los próximos días, algunos postulantes salten el cerco de sus respectivas internas y anticipen los cruces mediáticos que, en teoría, deberían reservarse para las generales.
(Publicado el martes 3 de abril de 2007 en diario El Informe de Venado Tuerto)
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