Rubio: Hay que volver al vigilante de la cuadra, pero con la tecnología del siglo XXI

El comisario general (RE) Dionisio Rubio dirige hoy una empresa de vigilancia particular, pero se apasiona por la seguridad pública como en sus tiempos de jefe de la comisaría local. Se confiesa indignado ante la ola delictiva que atemoriza a la población. Según Rubio, la clave es superar el divorcio de la sociedad civil con la corporación policial. Propone sectorizar la ciudad en función de los potenciales riesgos. Los policías asignados deberían conocer todas las características de sus respectivos “territorios”. Su principal fuente de información surgiría del estrecho contacto con los propios vecinos. El creciente fenómeno de la delincuencia juvenil.

Con más de 30 años de trayectoria en la fuerza policial santafesina, de donde se retiró con la máxima calificación y medalla de oro, Dionisio Rubio es una voz autorizada en cuestiones de seguridad, un tema que compite con el impetuoso crecimiento de la inflación en el ranking de las mayores preocupaciones de los argentinos. Venado Tuerto, que no es una isla, sufre esas mismas penurias, con la irrupción de delincuentes cada año más precoces, más crueles y más temerarios. Sobre estas novedades, el experto evaluó que “tiempo atrás el delincuente era más ‘profesional’, más meticuloso en el cumplimiento de sus objetivos, porque evitaba ser aprehendido y, en consecuencia, condenado. Es que las condenas se cumplían, no había tantos ‘beneficios’ como hoy. No había tanto robo ‘al voleo’, sino que se ‘estudiaba’ cada golpe para reducir los riesgos. Para el delincuente típico de hace tres o cuatro décadas, robar era una cosa, pero matar, secuestrar, extorsionar, era otra muy distinta, que evitaba por todos los medios cuando se trataba de un asalto común. Habitualmente eran mayores de edad, como así también los reincidentes; en cambio, no era tan frecuente la reincidencia entre los menores”, historió el ex jefe judicial de la Jefatura Policial de Rosario.
Sobre la proliferación de menores en el mundo del hampa, Rubio señaló que “ahora el delincuente ejerce el ‘oficio’ desde temprana edad, en reemplazo de la cultura del trabajo, favorecido legalmente por su condición de menor y, en la mayoría de los casos, en el marco de una falta de orientación desde el hogar. Así pues, el sujeto llega a delinquir sin importarle los medios y consecuencias. Aun en un caso que, para ellos, es cosa de todos los días, como el arrebato callejero, se ocasiona en las víctimas una experiencia traumática que a veces no pueden superar jamás”, explicó el director ejecutivo de Seguridad Integral de Vigilancias Particulares (SIVP). En la misma línea, observó que “al no existir ningún correctivo, más allá de la entrega ‘en custodia’ a sus progenitores, el joven reincide enseguida en atentados similares, o en otros mayores, porque con el tiempo incrementa su ‘capacidad’ y su audacia. A tal punto se atreve que, creyéndose impune, hiere y mata. Estas actitudes son imitadas dentro del medio inmoral donde se desenvuelve. A veces, desea la violencia física por el sólo placer que le despierta practicarla, o también en busca de acreditar ‘méritos’ para ejercer la jefatura de la banda”.
“En resumen -prosiguió Rubio-, el modus operandi cambió en función de la mayor facilidad e impunidad para delinquir, como así también de un proceso de desorden familiar que desterró los límites. Cuando un chico detenido por un episodio de menor cuantía es entregado a sus padres para su ‘custodia y guarda’, el Estado no debe desentenderse de esa situación social, como si en ese acto formal concluyera todo; por el contrario, ahí tiene que empezar un seguimiento riguroso de la relación entre padres e hijos. No es mi tarea puntualizar las causas de estos comportamientos, pero sin dudas que influyen los hogares desintegrados; la deserción escolar; las adicciones; la búsqueda del éxito rápido y sin sacrificios; la pérdida de la cultura del trabajo y del deporte, entre otras”, enumeró.

Nuevos viejos tiempos
Lejos de guarecerse en la mera descripción de los acontecimientos, Dionisio Rubio hace unos cuantos años que, cada vez que se lo consulta, sugiere desarrollar sistemas basados en la proximidad de la policía con los vecinos, al estilo de las estrategias de “microcriminalidad” implementadas en EEUU, donde las políticas de seguridad se priorizan en los barrios. También en algunas provincias españolas se apela al guardia civil, o sereno, con excelentes resultados. Para el especialista, “en una ciudad intermedia, como Venado Tuerto, convendría instrumentar una división geográfica por sectores, con dimensiones en función de las hipótesis de conflicto, seleccionando policías, no necesariamente de alto rango, pero sí con la suficiente capacidad para la función. Desde ya que los encargados deben tener un asentamiento en la ciudad o región, condición indispensable para contar con un amplio conocimiento del terreno desde el vamos. Cada ‘territorio’ será encomendado al policía seleccionado, quien contará con subalternos que le secundarán en sus funciones, y un móvil, por lo menos, en forma permanente para las recorridas, además de modernos equipos de comunicación”.
Más adelante, el ex jefe de custodia de visitas presidenciales a nuestra provincia, detalló aspectos operativos y de inteligencia que requiere el programa propuesto. Entre ellos, se refirió a la inmovilidad en las funciones del policía asignado (estabilidad) y personal a cargo, tomando conocimiento de todos los residentes de su territorio, mediante una especie de censo poblacional, comercial, educacional, etc., con apoyo de la Municipalidad y la Dirección Regional de Educación. El vecino de cada territorio, explicó Rubio, deberá contar con los números de teléfonos celulares de los policías que recorrerán ese sector para comunicar y/o denunciar todo suceso anormal. Asimismo, un móvil estará afectado a un monitoreo de los puntos estratégicos del territorio. Más adelante, puntualizó que “el policía asignado en cada sector deberá ser identificado con nombre, apellido y grado por cada familia residente, debiendo efectuar visitas domiciliarias a los fines de contactos personales, que no solo redundarán en beneficios funcionales, sino también en la regeneración del vínculo sociedad-policía. Esa relación determinará una fuente de información invalorable y una estrecha vinculación con la sociedad honesta”. Para no herir susceptibilidades, el experto aclaró que “en nada variará el funcionamiento orgánico de la institución, pues los policías asignados estarán subordinados -como corresponde- a cada comisaría, comando radioeléctrico, brigada de investigaciones y demás agrupaciones”.
“La clave es diagramar la ciudad por sectores, con destacados oficiales o suboficiales a cargo de cada ‘territorio’, junto con personal básico a sus órdenes, disponiendo del medio de movilidad para sus recorridas, de modo tal de recrear la figura del vigilante de la esquina de los años ’60, conocido por todo el barrio, con tecnología de última generación, y en busca de retornar a la excelente relación de sociedad y policía. Así pues, el vecino conocerá qué uniformado lo protege y cómo dirigirse al mismo. En tanto, el policía designado se sentirá estimulado por la responsabilidad conferida, mejorando el espíritu de servicio y obteniendo la consideración del vecino. Así debe ser, porque no se concibe una policía sin sociedad, ni una sociedad sin policía”, redondeó.
Con una fuerte dosis de realismo, Dionisio Rubio manifestó que en algunos sectores del poder político, “si la iniciativa no nace de su entorno, no tiene futuro. A veces creo que se comete una torpeza de principiante divulgando un proyecto desde fuera de la función pública, porque de esa manera jamás se lleva a cabo. Sin embargo, debo reconocer que en estos días el ministro de Seguridad santafesino, Daniel Cuenca, anunció que el año próximo implementará este mecanismo de vigilancias por sectores y rondas permanentes, con el objetivo de aproximar en el trato cotidiano a las fuerzas de seguridad con la población. No sé cómo lo instrumentarán desde la Provincia, pero me reconforta esa aparente voluntad de cambio en lugar de insistir, como en los últimos años, en las mismas malas recetas que concluyen invariablemente en los mismos malos resultados”, enfatizó el ex jefe policial, quien también recomendó que, en el futuro, los intendentes y presidentes comunales cuenten con una “mayor influencia” en la designación y/o mantenimiento de las autoridades policiales.

(Publicado el viernes 19 de septiembre de 2008 en diario El Informe)

Los Vecinos se partieron en dos y crece la influencia lucifuercista en Obras Sanitarias

Sobre el filo de la medianoche del lunes último se presentaron las dos listas que competirán el 25 del corriente en las elecciones de renovación de un tercio del Consejo de Administración de la Cooperativa de Obras Sanitarias, con la particularidad que los Vecinos Venadenses, que se habían impuesto en las asambleas electorales de distrito realizadas el 17 de agosto (con 22 delegados sobre 17 de Fuerza Cooperativa), se dividieron en dos sectores. El lunes 18 de agosto, este diario había anticipado que ese desenlace podría precipitarse de un momento a otro, porque en ese entonces ya existían dos presidenciables entre los Vecinos: el actual presidente Eduardo Parodi, que anunció su interés de continuar otro período, y el secretario Fabricio Fernández, que desde hace tiempo viene pidiendo pista. Como se presumía, el consenso no resultó posible, y el sector de Fuerza Cooperativa, liderado por el lucifuercista Jorge Viano, que obtuvo más votos que el oficialismo (246 a 217), pero menos representantes, se erigió de pronto en el árbitro de la contienda que tendrá lugar en la noche del jueves 25 del corriente, y cuyos protagonistas serán los 39 delegados electos. Este fenómeno tiene un antecedente próximo hace dos años, con la triple alianza de eléctricos, vecinos y socialistas, para superar en la Asamblea General a la lista Unidad, que con el respaldo scottista había obtenido la primera minoría en las elecciones distritales.
En esta ocasión, en el marco de la Asamblea General de Delegados, se elegirán por lista completa y simple mayoría de votos, los reemplazantes, por vencimiento de mandato, de los consejeros titulares Cristina Aisemberg, Marcelo Andereggen y Cayetano Pastorino; de los suplentes Osvaldo O’Connell, Miguel Rovelaschi y Lidia Soljan; y del síndico titular José Acosta y el síndico suplente Herman Zorzín. Además, los delegados deberán considerar, entre otros documentos, la Memoria y Balance del Ejercicio Económico cerrado el 30 de junio último.
La novedad política más trascendente de los últimos días en la COS, que circuló en la jornada de ayer, es la composición de las dos listas de candidatos a consejeros y síndicos, aun cuando recién hoy las autoridades comenzarán a examinarlas para proceder a su oficialización, o bien otorgar un plazo para corregir los defectos subsanables. La nómina que sostiene a Parodi para la presidencia de la empresa presentaría entre los postulantes para consejeros titulares a Marcelo Andereggen, Rubén Mena y Oscar Yakas, con la singularidad de que estos dos últimos delegados están enrolados en la vianista Fuerza Cooperativa, cuyos referentes ya no estarían solamente como asambleístas, sino también buscando espacios en el órgano ejecutivo de la concesionaria de agua potable y cloacas. En tanto, Eduardo Marcaccini y el ex secretario del Concejo, José Wallace, se candidatean para las sindicaturas titular y suplente, respectivamente. Luego, por el sector que impulsa a Fernández, los aspirantes a consejero son Osvaldo O’Connell, Mauro Nervi y José Acosta, en tanto que una histórica de Vecinos, Cristina Aisemberg, pretende ocupar el rol de síndico titular, escoltada por Herman Zorzin para la suplencia.
En función del armado de las listas, según las versiones extraoficiales, el lucifuercismo, con sus 17 valiosos delegados, se inclinará por el sector de Parodi (también cuenta con el visto bueno de la Intendencia), que en tal caso sólo necesitaría arrastrar tres votos de delegados de Vecinos (sumarían 20 sobre 39) para cantar victoria en la elección de consejeros. Más adelante, en la primera reunión del Consejo de Administración -posterior a la asamblea del 25-, se distribuirán los cargos que definirán los nuevos rostros del poder en la Cooperativa de Obras Sanitarias.

(Publicado el miércoles 17 de septiembre de 2008 en diario El Informe)

Santa Fe también despediría a las bolsas de nailon, pero no las cambiaría por papel

Días atrás, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires sancionó -por unanimidad- una ley que prohíbe el uso de bolsas de polietileno en supermercados, autoservicios, almacenes y comercios en general, otorgando un plazo de dos años para que los negocios sustituyan los actuales envoltorios. Una vez transcurrido ese lapso, se anuncian multas para los infractores e, incluso, clausura para los reincidentes. No obstante, los fabricantes de bolsas de polietileno ya están haciendo cuentas para reconvertir sus procesos con la incorporación de nuevas tecnologías a los efectos de producir bolsas biodegradables a partir de 2010.
El objetivo de los promotores de la medida es preservar el medio ambiente, pues las bolsas de nailon pueden tardar hasta 100 años, o incluso más, en degradarse, en tanto que las de papel o cartón, lo hacen en unos pocos meses, aunque los costos de producción son mayores.
En tanto, el Congreso de la Nación evalúa un proyecto similar, que se instrumentaría recién en 2013, y en nuestra provincia, la diputada justicialista Victoria Ramírez acaba de presentar un proyecto con el objetivo de “promover el reemplazo de las bolsas plásticas no biodegradables por bolsas biodegradables u oxibiodegradables, en lo referido a las bolsas empleadas para transporte de mercadería en los locales denominados minimercados, supermercados, hipermercados, shoppings y comercios en general”.
Según la legisladora santafesina, que se diferencia en este sentido de sus pares bonaerenses, la alternativa de las bolsas de papel es engañosa, porque “supone un importante gasto energético para su producción, además de la tala de una inmensa cantidad de árboles con la consecuente destrucción de hábitat naturales”, destaca en los fundamentos de la propuesta. En cambio, Ramírez se inclina por las bolsas oxibiodegradables -algunas cadenas de supermercados ya las están usando-, las cuales son sensibles a la luz solar, humedad, temperatura y otros factores ambientales que inician un proceso de degradación natural, al mismo tiempo que mantienen sus propiedades de resistencia y seguridad en el contacto con los alimentos. Asimismo, detalla que el costo de las oxibiodegradables sólo se incrementa entre un 18 y un 25 por ciento, porque se realizan con la misma tecnología, con el agregado de un aditivo que modifica la estructura química durante la fabricación. “Una bolsa oxibiodegradable tarda 120 días en desintegrarse”, detalla, agregando que “las disposiciones serán de aplicación para todos los comercios de la provincia que entreguen bolsas a sus clientes; los fabricantes; distribuidores e importadores de bolsas plásticas y de bolsas de residuos. Los comercios deberán entregar bolsas de material degradable u oxibiodegradable avaladas por las normas internacionales”, sentenció la autora del proyecto que estudian las comisiones de la Cámara de Diputados.
En principio, la iniciativa resulta más razonable que la aprobada en Buenos Aires, donde se elimina un problema, pero se podría generar otro, con la eventual multiplicación de la demanda de papel y cartón. Así pues, si la fabricación de bolsas de material degradable o oxibiodegradable fuera demasiado onerosa, habría que pensar en el regreso de las tradicionales bolsas de los mandados que pululaban en los ‘70. Así lo están promoviendo algunos supermercados, que ya no entregan más bolsas, ni siquiera de papel, y el cliente debe retirar los productos con las suyas, o en la mano. Más allá de las nuevas normas y las conductas empresariales, también estará en juego la conciencia ambiental de la ciudadanía, pues de poco servirán estos progresos legislativos si la mayoría de los consumidores opta por adquirir bolsas de nailon para hacer sus compras en el supermercado. En este sentido, el legislador deberá cuidar que estas resoluciones no desemboquen en encarecimientos que afecten el bolsillo de los consumidores, sobre todo entre aquellos que en sus compras alimentarias dejan la mayor parte de sus ingresos mensuales.

(Publicado el martes 16 de septiembre de 2008 en diario El Informe)

Erradicación del basural a cielo abierto, una prioridad que debe involucrar a todo Venado

Hace pocos días el intendente José Freyre confesó que una de las prioridades para la gestión de gobierno que completará en 2011 es la erradicación del basural a cielo abierto, un objetivo que requiere como aliada imprescindible la instalación de una planta de reciclado de residuos sólidos urbanos, con el complemento del enterramiento sanitario para aquellos desperdicios no reutilizables. Estas manifestaciones de Freyre se refuerzan con la búsqueda -más intensa en las últimas semanas- de un predio adecuado para dichas necesidades. Mientras tanto, en el transcurso del año se fueron puliendo las rispideces entre la Intendencia -en tiempos de Roberto Scott- y las sucesivas autoridades de la Cooperativa de Obras Sanitarias. Más allá de la “carta de intención” firmada un lustro atrás por la Municipalidad y la COS para la gestión conjunta de los residuos sólidos, se acumulaban episodios de tensión política que postergaban cualquier acuerdo. En ese marco, Scott no sólo dejaba librada a la Cooperativa a sus propias fuerzas, sino que reiteraba por los medios, con tono apocalíptico, que la empresa estaba “cerca de fundirse”, augurando un inminente traspaso de los servicios de cloacas y agua potable a manos municipales. Es que, a pesar del indiscutible reinado scottista durante varios períodos consecutivos, Obras Sanitarias siempre conservó una elogiable independencia del poder político, hasta el punto que resistió el embate municipal para proceder al “relleno sanitario” en el predio de las lagunas de tratamiento de líquidos cloacales.
También se suscitaron otros factores que demoraron las decisiones, como la llamativa indiferencia de la población, que nunca desató ningún escándalo político -ni mucho menos- por la persistente contaminación, tanto aérea, con la descomposición del cóctel residual, como de las napas subterráneas de la laguna del Basural. Solamente algunos días, según el sentido del viento, el sector céntrico queda atrapado en esa humareda irrespirable, y entonces los indiferentes recuerdan cuán atrasados estamos en este capítulo de la obra pública. También es cierto que seguir volcando los residuos domiciliarios en el anacrónico vertedero demanda un costo mínimo para las arcas municipales pero, al mismo tiempo, el pasivo ambiental es cuantioso. Desde el punto de vista de la salud pública y de la calidad de vida de los venadenses, hace rato que todos estamos perdiendo un poco cada día, sin olvidar los peligros que genera la disminución de la visibilidad a causa del humo en una ruta nacional. En este sentido, es oportuno recordar que desde hace años, tanto los vertederos de residuos a cielo abierto, como las quemas a cielo abierto, están prohibidos por ley. Tanto es así que las reglamentaciones provinciales ya emplazaron a ciudades del tamaño de Venado Tuerto, con basurales a cielo abierto, a presentar planes de adecuación, incluyendo un plan de obras para la erradicación de estas rémoras ambientales.
La COS, en un principio, se inclinaba por la separación de los residuos sólidos en una planta de tratamiento, haciendo compostaje con los residuos orgánicos, y reciclando los inorgánicos; con ese cometido estaba dispuesta a ceder sus terrenos para albergar la planta y los lechos de compostaje, aunque se negaba al “relleno sanitario” en el predio de las 110 hectáreas, alegando que más adelante -como ahora está ocurriendo- tendrían que ampliar las lagunas de purificación de líquidos cloacales, en función de la incorporación de nuevas conexiones. Sin embargo, esas demostraciones de buena voluntad no prosperaron, en virtud de sendos dictámenes técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente de Santa Fe y de la Universidad Nacional de Córdoba, que desaconsejaron el traslado de los residuos sólidos a esos terrenos, por los riesgos que ocasionarían a la actividad de las lagunas aledañas.
Así pues, la Intendencia habría tomado la determinación política de adquirir las hectáreas necesarias para dar el primer paso antes de fin de año, aunque las autoridades no aceptarían los precios abusivos solicitados por algunos propietarios de la zona. Una vez adquirido el predio, se trabajaría junto con la Cooperativa de Obras Sanitarias para redondear el proyecto final, que alojaría en un mismo espacio físico la planta de reciclado, los lechos de compostaje y las cavas de relleno sanitario. Más aún, se estudiaría la posibilidad de una asociación con localidades vecinas, con lo cual se requeriría una superficie mayor, y en una instancia posterior las municipalidades vinculadas estarían en condiciones de gestionar ventajosos subsidios por intermedio del Gobierno nacional.

(Publicado el viernes 12 de septiembre de 2008 en diario El Informe)

Cachanosky: "Si se sincera el Indec, estalla la deuda y se descubre la verdadera pobreza"

En el marco del Pre-Congreso de Economía Provincial Santa Fe 2015 “Federalismo y Desarrollo”, con la organización de Fundación Libertad y Cooperación Seguros, el martes último se dictaron sendas conferencias en el salón de actos del Jockey Club de nuestra ciudad, con la participación del economista, consultor y periodista económico, Roberto Cachanosky, y el consultor de empresas y director académico de la Escuela de Negocios de la Fundación Libertad, Walter Castro. Las actividades desembocarán el 18 y 19 del corriente con las deliberaciones del 4º Congreso de Economía Provincial Santa Fe 2015, en la Bolsa de Comercio de Rosario. En el comienzo de su exposición, Cachanosky criticó el reciente pago de deuda pública al Club de París, pues el Banco Central puede hacer uso de las reservas de libre disponibilidad sólo para pagarle a los organismos internacionales, que no es el caso del Club de París. Además, dijo que las reservas de libre disponibilidad son las que exceden las necesarias para respaldar la base monetaria, y en nuestro país ese margen de maniobra no existe. “Pero en la Argentina, donde no hay respeto por las normas, se transgrede sistemáticamente la Carta Orgánica del Banco Central, algo que jamás ocurriría en la Reserva Federal de los EEUU”, comparó.
Más adelante, el economista adjudicó el crecimiento inflacionario a la expansión monetaria desatada por la urgencia de comprar dólares a los efectos de sostener el modelo de tipo de cambio competitivo. “Como no existía el superávit fiscal necesario, se recurría a la emisión para adquirir los dólares, y esa emisión genera inflación, que se refleja en las expectativas. Mientras el Gobierno insiste en una tasa inflacionaria anual del 8 o 9 por ciento, la encuesta de la Universidad Torcuato Di Tella la calcula en más del 30 por ciento desde principio de año. Más allá de la sensible diferencia entre tales mediciones, consideró que ambas cifras son relevantes: la oficial porque el 40 por ciento del stock de deuda pública argentina (180 mil millones de pesos) está en bonos ajustables por el CER, y cada punto menos de inflación que se dibuje significan 1.800 millones recortados del ajuste mensual de capital, y 22 mil millones de pesos anuales, equivalente al superávit fiscal”, relató Cachanosky. “Con el sinceramiento del Indec, estallaría la deuda ajustable por CER y se haría impagable, y además descubriríamos que la pobreza supera el 30 por ciento. Por otra parte, el índice de inflación divulgado por la Universidad Torcuato Di Tella es muy significativo porque manifiesta las expectativas de la población.
En otro pasaje, el conferencista demostró que el declamado tipo de cambio competitivo no existe más, y para ello cotejó, entre diciembre de 2001 (fin de la convertibilidad) y mediados del corriente año, la evolución del dólar y el índice de precios mayoristas, resultando que este último superó el tipo de cambio, y la misma conclusión se desprende de la comparación en idéntico período del dólar con el costo de la construcción. Según el propio Indec, construir un metro cubierto, tiene hoy el mismo costo que en 2001. Volvimos al punto de partida”, reflexionó.
Luego especificó que “los subsidios al sector energético en 2007 fueron de 8.330 millones de pesos, y en 2006 habían sido de 4 mil millones, con lo cual se otorgó un aumento del 107 por ciento. En el sistema de transporte, entre esos mismos años, los subsidios para congelar los boletos de trenes, subtes y colectivos subieron de 1.800 millones a 4.200 millones, es decir, un 125 por ciento. Pero ahora, sólo en el primer semestre de 2008, se subsidió al sector energético en 8.157 millones, casi lo mismo que en todo 2007. Luego, la proyección para el resto del año vislumbra entre 25 mil y 30 mil millones de pesos. “O se pagan estos colosales subsidios o se corrigen las tarifas de los servicios públicos”, alertó, añadiendo que este cuello de botella, junto con los próximos vencimientos de deuda, están dando lugar a un creciente ajuste sobre las provincias.
La inestabilidad de las reglas de juego fue evaluada por Cachanosky como una de las causas de desaliento de las inversiones, y para ello enumeró las crisis económicas de las últimas décadas. “Los empresarios extranjeros observan estos episodios y antes de invertir diseñan tasas de rentabilidad que compensen los riesgos que asumen, sobre todo cuando existen otros países que intentan atraer a esos mismos inversores ofreciendo mayores garantías”, opinó. “No puede ser que el gobernante se arrogue el derecho de hacer lo que le venga en gana porque sacó más votos. Las inversiones son hijas de la calidad institucional de los países”, sentenció.
Sin embargo, auguró tiempos de mayor racionalidad económica y política. “No hay más plata para fiestas”, aseguró, y preguntó: ¿Por qué se le pagó al contado al Club de París? Porque para refinanciar, había que presentar un diseño del flujo de fondos, y el auditor sería el FMI. Eso no se aceptaría de ninguna manera, tanto es así que los 9 mil millones de dólares que se le pagaron al FMI en su momento fueron para sacarnos de encima al auditor. La Argentina no quiere auditores porque no está en condiciones de sincerar sus cuentas públicas (…) A estas alturas, se requieren reformas estructurales que superen este populismo distributivo, y eso es posible, porque, aunque sea por obligación, se está entendiendo la necesidad de dialogar en lugar de agredir y, además, de volvernos más racionales en términos económicos”.

Santa Fe, modelo a imitar
Walter Castro cerró la alocución de apertura con elogiosas referencias a Santa Fe, hasta el punto que la proyectó como un modelo a imitar por el conjunto de la Argentina. En este sentido, destacó que mientras en el orden nacional explotó el sistema de partidos políticos, en nuestra provincia sobrevive una suerte de bipartidismo que equilibra el sistema, si en este concepto se contempla a la alianza gobernante, integrada por socialistas, radicales, demoprogresistas y aristas. Castro recordó que el peronismo santafesino es prudente y moderado, nunca intentó perpetuarse en el poder a través de mecanismos reeleccionarios; no se sumó al festival de bonos, construyó obra pública y el último gobierno obeidista hasta dejó en caja un fondo anti-cíclico. Asimismo, evaluó que se trata de una provincia levemente endeudada y exaltó el liderazgo santafesino en materia de exportaciones.
Mientras tanto, del Frente Progresista liderado por Hermes Binner, destacó su carácter de una coalición de sectores politicos que arribó al gobierno provincial demostrando una “vocación de poder” que aún no se descubre en la oposición a nivel nacional.

(Publicado el jueves 11 de septiembre de 2008 en diario El Informe)

El oficialismo ganó en Obras Sanitarias, pero la participación salió perdiendo

Apenas 463 asociados concurrieron ayer, entre las 9 y las 17, a las asambleas electorales de distrito organizadas por la Cooperativa de Obras Sanitarias en la Escuela “Joaquín V. González” para la renovación de los 39 delegados que constituyen la Asamblea General, y que se acreditan un año de mandato en dicho organismo, el más importante en el ámbito de las cooperativas.
La lista del oficialismo, Vecinos Venadenses, se impuso en la cosecha de delegados a la opositora Fuerza Cooperativa por 22 a 17; en cantidad de votantes, esta última venció por 246 a 217, y en el análisis por distrito, fueron cuatro para cada sector. Cabe aclarar que se realizaron elecciones en los distritos 1 al 8, pues en los sectores 9, 10 y 11, había listas únicas. En los distritos 9 y 10, donde se elegían dos y tres delegados, respectivamente, no se oficializaron las listas de la oposición, mientras que en el 11, donde se dirimía un solo delegado, no compitió el oficialismo.
En la segunda quincena de septiembre, el flamante cuerpo de delegados debutará en una convocatoria con trascendentes responsabilidades, que no se agotarán en el tratamiento de la Memoria y Balance del último ejercicio económico, sino que también deberá renovar tres miembros del Consejo de Administración -el órgano ejecutivo de la empresa- ante la salida por finalización de mandato de los consejeros Cristina Aisemberg, Cayetano Pastorino y Marcelo Andereggen, como así también del síndico titular José Acosta y el síndico suplente Herman Zorzín. Luego, en la primera reunión del Consejo, posterior a la Asamblea de Delegados, entre los consejeros se distribuirán los cargos, desde los más influyentes, como presidente, secretario y tesorero, hasta los vocales.
En función de los resultados de la víspera, el sector de Vecinos Venadenses ostentará la mayoría en el cuerpo de delegados, pero ayer mismo, tras el escrutinio, se tejían especulaciones sobre las dificultades que se les podrían presentar a los Vecinos Venadenses para conservar la unidad del bloque de 22 delegados, pues las preferencias presidenciales para el próximo período están divididas: un sector postularía la reelección de Eduardo Parodi, y el otro, con el apoyo del gremio de Obras Sanitarias -varios dirigentes del sindicato con sede en Rosario se hicieron presentes en el acto electoral-, se inclina por la candidatura del actual secretario Fabricio Fernández. En caso de no hallar el hombre de consenso en los próximos días, el teléfono de Jorge Viano sonará más seguido que de costumbre, porque el bloque de 17 delegados de Fuerza Cooperativa será determinante en las eventuales negociaciones con cualquiera de las fracciones de los Vecinos dispuesta a hilvanar una alianza con los primos lucifuercistas. Este fenómeno ya se había producido en 2006, cuando se constituyó la triple alianza de eléctricos, vecinos y socialistas, para derrotar en la Asamblea General a la lista Unidad, que con apoyo del scottismo había obtenido la primera minoría de delegados en las elecciones distritales.
Por el lado del vianismo, sus referentes más conocidos, como la concejala Patricia Romero y el vecinalista Oscar Yakas, admitieron su satisfacción por los resultados, que no solamente marcan su mejor rendimiento electoral en la Cooperativa de Obras Sanitarias (hace dos años habían obtenido 12 delegados), sino que se podrían erigir en árbitros de cruciales decisiones para la institución, como la designación de sus próximas autoridades. “Los resultados de los ocho distritos donde hubo votación son muy auspiciosos, pues el oficialismo sumó 17 delegados y nosotros 16”, interpretó la legisladora.
Mientras tanto, sobresale como un dato negativo la escasa participación de asociados, menos de 500 sobre más de 12 mil en condiciones de votar. Sin embargo, hay cosas para rescatar, como la armonía reinante entre el oficialismo y la oposición lucifuercista, que en otros tiempos ni siquiera podían dialogar. También merece destacarse la prescindencia del gobierno de la ciudad, que con dicha actitud fortalece las potestades fiscalizadoras de la Municipalidad como concedente de los servicios públicos de agua potable y cloacas.

Los 39 delegados electos
Pedro Gabalda (VV)
Enzo Boschetti (VV)
Ismael Zapata (VV)
Osvaldo O’Connel (VV)
Raúl Gómez (FC)
Walter Reale (FC)
Adalberto Airasca (FC)
Adhemar Baccelliere (VV)
Juan Carlos Ferrari (VV)
Juan José Campos (VV)
Laura Bambini (FC)
Federico Rabanal (FC)
Argentina Rossi (VV)
Yolanda Mascheroni (VV)
Oscar Morelli (VV)
Sindicato de Luz y Fuerza (FC)
Norma Cenci (FC)
Albino Gallo (VV)
Roberto Ansaldi (VV)
Alberto Simioni (VV)
Enrique Barbareschi (FC)
Luis María Alí (FC)
José Luis Cuello (FC)
Mauro Nervi (VV)
Rubén Mena (FC)
Sergio Pertica (FC)
Jorge Chiappello (FC)
Atilio Perín (VV)
Víctor Barbareschi (FC)
Javier Di Martino (FC)
Diego Gatti (VV)
María Maldonado (VV)
Ramón Vidal (FC)
Balanzas Hook (VV)
Pedro Boasso (VV)
Ana Sanseovich (VV)
Matías Cavalieri (VV)
Isabel Barucco (VV)
Bernardo Bautista (FC)

(Publicado el lunes 18 de agosto de 2008 en diario El Informe)

En Obras Sanitarias se vota el domingo, pero "el ganador" podría hacerse esperar

Sin el clima escandaloso de otros comicios, la Cooperativa de Obras Sanitarias se apresta a la renovación de la totalidad del cuerpo de 39 delegados el próximo domingo, en las 11 elecciones distritales simultáneas a realizarse, desde las 9, en la Escuela “Joaquín V. González”, de Brown al 300, donde podrán sufragar todos los asociados empadronados, con la sola presentación del DNI. En esta ocasión, se medirán el oficialismo de los Vecinos Venadenses, con Eduardo Parodi, Alejandro Zapata, Fabricio Fernández, Juan Venturini y Cristina Aisemberg como principales referentes, y el sector denominado Fuerza Cooperativa, que lidera el dirigente lucifuercista Jorge Viano, e incluye en sus filas al ex hombre fuerte de Obras Sanitarias, Luis María Alí. Si bien el cuerpo de delegados -a formarse pasado mañana- se constituirá en la máxima instancia de gobierno de la empresa por un año, la primera gran responsabilidad la tendrá pocos días después de estas asambleas, cuando deba votar listas completas para renovar un tercio del Consejo de Administración y, de inmediato, proceder a la elección del nuevo presidente de la compañía y sus más cercanos colaboradores.
Así planteadas las cosas, todo suena más o menos normal: un oficialismo que pretende continuar en el control de la empresa, y una oposición -también vinculada al cooperativismo eléctrico- que ya supo ocupar espacios en la asamblea de delegados sanitarista. En este sentido, los asociados más memoriosos aún recuerdan que, hace un par de años, después de un muy flojo rendimiento electoral, los Vecinos Venadenses consiguieron mantener el poder político en la COS en virtud de una alianza con el lucifuercismo y el socialismo, en un abroquelamiento de delegados que derrotó en la elección de consejeros a la fracción escindida de los Vecinos -que había sido la más votada-, comandada por Oscar Demarchi y Vicente Vivas, con el fogoneo del gobierno municipal. A pesar de no existir ninguna ruptura entre los Vecinos y los vianistas, como lo prueba la ausencia de críticas en la antesala de las asambleas, la decisión lucifuercista de impulsar listas -lo hizo en nueve distritos- estaría vinculada a la búsqueda de reforzar una identidad propia en el ámbito cooperativista, aun cuando no estarían ajenas las especulaciones que se extendieron hasta último momento sobre la presentación de listas de pertenencia scottista. También es cierto que existen puentes tendidos por ideólogos de las dos cooperativas de servicios públicos, que coincidirían en el criterio de conciliar proyectos asociados, una alternativa que desde el ‘83 hasta el presente, cada vez que fue insinuada, despertó desde simpatías hasta temores en las entrañas del poder político municipal. En esta línea estratégica se inscribiría la voluntad de establecer comunes denominadores entre Obras Sanitarias y la Eléctrica. Aunque breves y vacilantes, los primeros pasos se estarían dando, desde ambas partes.

Buena vecindad
Mientras tanto, en el seno de los Vecinos Venadenses hace tiempo que se cocina a fuego lento una interna irreconciliable, pero, con destacable espíritu de convivencia, pues las desavenencias fueron intramuros, y recién ahora quedarán al desnudo en los distintos distritos. En algunos de ellos, las listas de candidatos a delegado responden mayoritariamente al sector que postula al actual secretario Fabricio Fernández para la presidencia de la entidad, con el apoyo de históricos de la talla de Aisemberg y Zapata; por su parte, el presidente Eduardo Parodi -distanciado de los pioneros de los Veveú- iría por la reelección, con respaldos en otros distritos, y la compañía de reconocidos dirigentes, como el radical Marcelo Andereggen y el socialista Guillermo Morel. En síntesis, los Vecinos Venadenses, como buenos vecinos, arriban a la elección en un marco formal de unidad, pero con delegados que están más cerca de Fernández o de Parodi, según los distritos.
En este cúmulo de extrañezas, también se detectó la solidaridad con el oficialismo de militantes relacionados con el Sindicato de Obras Sanitarias en la ardua tarea de completar las listas. Estos arrumacos entre el gremio y la conducción eran impensados hasta hace un tiempo, pero el compromiso de algunos directivos de la COS de no entorpecer la constitución del nuevo gremio local -dependiente de la estructura rosarina- habría limado ciertas asperezas, aunque no con el conjunto de los Vecinos, sino con el sector de Fernández, en tanto que Parodi habría sido un poco más reacio a entablar esas conversaciones. De todos modos, el debate sobre el nuevo encuadramiento sindical de los empleados de la empresa con sede social en Italia al 500 quedará como una asignatura pendiente para la próxima gestión, pues los gremios de la construcción y de comercio se resisten a liberar a sus afiliados -para el pase al gremio de Obras Sanitarias- y ya habrían amenazado con iniciar acciones legales.
Sumando otros datos reveladores sobre esta paradójica medición de fuerzas, los jefes sindicales venadenses de Obras Sanitarias -con el liderazgo de Oscar Rabanito Barrionuevo y la referencia local del rossista Julio Eggimann-, que hoy no comulgan con Viano, conservan una aceitada relación con el intendente José Freyre, al igual que el mismísimo Parodi, de diálogo fluido y cotidiano con el mandatario municipal, con quien lo unen, incluso, vínculos familiares.
En la media tarde del domingo, se contarán los votos que los asociados distribuirán entre ambas listas, aunque en una de ellas, la de Vecinos Venadenses, habrá delegados que jurarán fidelidad con Parodi y otros que harán lo propio con Fernández, con lo cual el lucifuercismo, mediante su cosecha propia de representantes, aun perdiendo en la suma de delegados, podría volcar la futura elección de consejeros -posterior a las asambleas de distrito- a favor de una u otra fracción del oficialismo, a través de una alianza, como ya sucedió en 2005. Con ese antecedente cercano, según cómo se desplieguen los números finales, el ganador de las asambleas tendrá que pensarlo dos veces antes de cantar victoria, porque esa presunta condición triunfal podría diluirse en las negociaciones del día después.

(Publicado el viernes 15 de agosto de 2008 en diario El Informe)

Banca Ciudadana, rumbo a una democracia más participativa

Días atrás, el Concejo venadense instituyó la figura de la Banca Ciudadana, dando un paso más hacia el afianzamiento de la democracia participativa que tanto tiene por desarrollarse todavía, pese a que faltan apenas cuatro meses para celebrar los 25 años de la restauración de las instituciones democráticas, constitucionales y republicanas en la Argentina. La Banca Ciudadana, o la Banca 10, había sido creada hace dos años, pero recién ahora se aprobó la reglamentación para que pueda ser utilizada por los ciudadanos y entidades venadenses que deseen expresar opiniones y propuestas en el ámbito legislativo. En caso de no ser denegada la petición por decisión fundada del plenario de concejales, el interesado -con voz, pero sin voto- tendrá la oportunidad de exponer sobre el tema consignado en la solicitud por el término de 10 minutos, aunque el presidente del cuerpo podrá autorizar una ampliación. La norma establece que, luego de la exposición, se dispondrán de otros 10 minutos para responder eventuales preguntas de los ediles. Asimismo, con acertado criterio, los concejales que aprobaron la Banca Ciudadana se impusieron un plazo máximo de cinco sesiones ordinarias para expedirse sobre el particular. También vale la pena destacar que el expositor desplegará el asunto durante la sesión ordinaria, dándole más realce a la presentación, en tanto que en otras ciudades el derecho está más acotado, incluso hasta el punto de que los planteos al plenario de concejales se hacen en privado, es decir, fuera de la sesión.
La creación de esta Banca 10 fortalecerá las chances de participación de muchos venadenses que, hasta ahora, estaban obligados a elevar sus proyectos e inquietudes a través de alguno de los bloques legislativos. En ciertos casos, esta condición no era aceptada por los autores de las iniciativas, temerosos de quedar embanderados con un partido político. Además, no existe mejor defensor de una idea que su propio autor. En algunas ciudades, la figura de la banca adicional es tan común que en las crónicas parlamentarias que pueden leerse en Internet se destacan, en el inicio de las sesiones, los planteos de los ciudadanos que las ocupan, casi con tanta naturalidad como en Venado se da lectura a la correspondencia recibida. Ahora habrá que evaluar cómo se instrumenta este espacio que se propone ir un poco más allá de la clásica intermediación de los representantes políticos y profundiza la deliberación en busca de consensos y soluciones. En este sentido, es un mecanismo que vuelve a ubicar al Concejo como órgano natural de expresión de la voluntad e inquietud de los vecinos, al permitir que miembros de la comunidad sean recibidos a fin de exponer sobre determinadas temáticas. Por tanto, tales institutos hacen posible la incorporación de la ciudadanía en el proceso de toma de decisiones colectivas para fortalecer y consolidar la democracia en el ámbito municipal, que es la primera instancia política de respuesta a las demandas de la sociedad y, en esa misma línea, la que más aproxima al ciudadano con el Estado y que lo involucra en un mayor nivel respecto a decisiones vinculadas con la experiencia cotidiana.

(Publicado el lunes 11 de agosto de 2008 en diario El Informe)

La "repregunta" que faltó a la cita en Olivos

Mucho se observó, desde el periodismo, sobre la conferencia de prensa que la presidenta Cristina Kirchner brindó el sábado último, en Olivos. Más allá de la novedad que significó la inauguración de este estilo de contacto directo con la prensa nacional y extranjera después de cinco años de gobierno del matrimonio presidencial, también se habló mucho de la falta de autocrítica de la primera mandataria y hasta del empecinamiento en insistir, si fuera necesario, en estrategias que recibieron el mayoritario repudio popular. Las conferencias de prensa no son cómodas para los funcionarios, que por lo general acuden a ellas con frecuencia en su época de candidatos, pero las resisten cuando llegan al poder. De todos modos, es elogiable que la Presidenta se desprendiera de la corte de aplaudidores oficiales del Salón Blanco y, enfrentara, solita mi alma, cada una de las preguntas, sin escudarse en los cómodos monólogos que suele pronunciar.
Sin embargo, aunque el protagonista indiscutible de una conferencia de prensa, o de cualquier entrevista política, siempre es el funcionario, también el periodismo carga, como mediador, con sus responsabilidades. En este caso, se había advertido que un mismo periodista no podría repreguntar, es decir que no se permitiría solicitar aclaraciones adicionales sobre la respuesta de la Presidenta. La limitación tiene sus fundamentos en una conferencia con más de 200 cronistas acreditados y un plazo de 90 minutos de duración, ya que el derecho a la repregunta habría reducido aún más el número de interrogantes planteados. Sin embargo, nada impedía que un periodista repreguntara en función de las contestaciones ambiguas que la Presidenta ya había entregado a otro colega. Pero ese fenómeno de precisión e inventiva sobre la marcha jamás sucedió. Daba la impresión de que cada cronista pretendía hacer la pregunta que generara un título sobresaliente en los influyentes diarios de los domingos, olvidando que el público que seguía con atención las incidencias del acontecimiento, aguardaba impaciente quién sería el periodista que retomara la pregunta que había quedado sin respuesta por la habilidad de la oradora para esquivar las cuestiones más comprometidas. Por estas razones, las conferencias de prensa, cuando se transforman en multitudinarias y de agenda abierta, suelen ser poco propicias para indagar sobre un tema específico, precisamente por la diversidad de intereses periodísticos, que termina quitándole intensidad y profundidad al cuestionario. Tal vez las próximas convocatorias presidenciales a conferencia de prensa deberían segmentarse, en principio, entre cronistas nacionales y extranjeros, cuyos intereses son bien distintos. Asimismo, convendría acotar las temáticas a tratar, como el conflicto del campo, o la inflación, por ejemplo, dando lugar a los medios a enviar especialistas en esas materias.

(Publicado el miércoles 6 de agosto de 2008 en diario El Informe)

Scott contra Enrico, la querella frustrada que ayudó a fortalecer la inmunidad legislativa

El ejemplar de reciente aparición de Lex Fori, una publicación de la 3ª Circunscripción Judicial de Santa Fe, divulga un comentario de Daniel Curik sobre el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Venado Tuerto -con sentencia el 14 de febrero último- que desligó al ex concejal Lisandro Enrico de toda responsabilidad en el marco de la querella por calumnias e injurias que le había iniciado el ex intendente Roberto Scott. Si bien las relaciones del gobierno scottista con el Concejo fueron malas desde un principio, la tirantez se acrecentó entre finales de 2005 y principio de 2006, ante las votaciones de los legisladores opositores que, en bloque, derrotaban sistemáticamente a la módica representación oficialista de tres ediles. El 26 de diciembre de 2005, los seis concejales de la oposición derrumbaron el convenio de honorarios acordado entre Scott y su asesor predilecto Gabriel Albarracín, por la causa Capse. Más adelante, hicieron lo propio con el veto de la Intendencia que intentaba sostener un tiempo más el sospechoso pacto. Ya en enero de 2006, aún en vacaciones, Scott adelantó la catarata de querellas que lanzaría contra dirigentes de Pueblo, la UCR y el lucifuercismo. Los destinatarios de la ira del caudillo justicialista eran los concejales Lisandro Enrico, Patricia Romero y Roberto Meier y el sindicalista Jorge Viano, que lo habían cuestionado duramente en declaraciones públicas. Sin embargo, la irritación de Scott era mayor aún con Enrico, el mismo con quien, a mediados de abril de ese año, protagonizó un recordado escarceo de pugilato en dependencias de LT 29, al cabo de uno de los microprogramas radiales de las mañanas de miércoles, en los cuales el jefe del Ejecutivo acostumbraba a despacharse a gusto contra sus ocasionales críticos de la política o el periodismo. Más dolido aún estaba Roberto Scott desde que el dirigente radical le espetó, a través de los medios de prensa, que reunía la tipología del delincuente público. “Yo no voy a negociar, las querellas seguirán hasta el final, quiero que se dicte sentencia y quiero saber qué dicen los jueces de esto; tuve demasiada paciencia en estos años, y nunca me habían agredido como esta vez. Y eso no lo acepto de nadie”, afirmó Scott, admitiendo que en la audiencia conciliatoria sólo le aceptaría una rectificación a Meier, ya que sus conceptos no eran tan injuriosos, “para el resto quiero que haya sentencia”, remató. Por su parte, el abogado Albarracín, que también entabló querellas criminales contra los citados dirigentes políticos en los tribunales de Venado y Santa Fe, corrió la misma suerte adversa que su patrocinado Scott.
Sobre la decisión judicial que benefició a Enrico, el abogado Curik destaca en Lex Fori que dicho fallo “ha sentado criterio acerca del alcance de la inmunidad parlamentaria prescripta por la Ley Orgánica de Municipalidades (Ley 2756) en su artículo 65”, el cual establece: “Los concejales no pueden ser detenidos o arrestados sin orden expresa del juez competente, salvo el caso de infraganti delito, ni molestados en ninguna forma por opiniones vertidas en el recinto de sesiones”. En primer lugar, el Juzgado en lo Penal y Correccional de Faltas de la 1ª Nominación de Venado Tuerto, dispuso el archivo de la querella por el delito de calumnias e injurias, y más adelante, “apelado el fallo por el querellante, la Cámara en lo Penal local lo confirmó, entre otras razones, por entender -en coincidencia con el magistrado de primera instancia- que la inmunidad prevista por aquella norma, pese a lo que expresa su texto, alcanza también las opiniones vertidas fuera del recinto deliberativo”.
En otro párrafo sustancial, el artículo señala que ya la Corte Suprema de Justicia había sentado preferencia a favor de la desvinculación del ámbito espacial en la interpretación del artículo 68 de la Constitución nacional, mientras que “la norma provincial que regula las inmunidades de los concejales santafesinos, a diferencia de su similar nacional -que omite toda referencia al lugar de emisión de la opinión-, restringe expresamente dicho privilegio al espacio físico del recinto parlamentario”. Luego de sostener que “no se advierten razones sustanciales para avalar una teoría diferenciadora entre las funciones de un concejal municipal y las de un legislador nacional o provincial, al punto de otorgarle al primero una protección parlamentaria más débil de la que gozan los últimos”, el autor del comentario ilustra que la Corte -con su actual composición-, en la oportunidad de dirimir en una causa contra un diputado nacional, define que la inmunidad alcanza las opiniones o manifestaciones de los legisladores en cualquier ámbito, siempre que tengan estrecha relación con su labor parlamentaria. El máximo tribunal, incluso, fundó la protección absoluta de los legisladores a partir del rol que desempeñan en las sociedades modernas, que incluye el deber inexcusable de informar a sus conciudadanos todo lo relativo al ejercicio de su mandato, subrayando que es preferible tolerar el posible y ocasional exceso de un legislador, a introducir el peligro de que sea presionada o entorpecida la actividad del Congreso.
Ya no está Scott en el ejercicio del poder político municipal, pero con sus querellas frustradas, al menos contribuyó a establecer un precedente que robustece las facultades fiscalizadoras del Concejo, ese cuerpo que, paradójicamente, tanto denostó durante su extenso mandato, hasta el punto de sugerir su reemplazo por una junta de notables que sesionaría en la Intendencia.


(Publicado el lunes 4 de agosto de 2008 en diario El Informe)

Tiempo de blanquear las cuentas y ordenar el sistema de emergencias

Bienvenida la urgencia por estructurar, de una buena vez, una central de emergencias en Venado. Así comienzan a entenderlo las autoridades políticas municipales y provinciales y, desde ya, los actores más involucrados en el área, como centros médicos, fuerzas policiales y servicios bomberiles.
Nuestra ciudad, con cerca de 80 mil habitantes, atravesada por dos neurálgicas rutas nacionales, caracterizada por un inmenso parque automotor y núcleo de atracción de una vasta zona de influencia (por motivos comerciales, culturales, etc.) que, en ciertos momentos, eleva ese número hasta las 100 mil almas, obliga a la instrumentación de una central de emergencias, a la cual se pueda acudir, a través de un único número telefónico gratuito, para canalizar los pedidos de auxilio. En estas centrales, una figura decisiva del sistema es el despachante, u operador, que en los breves instantes de la llamada, debe detectar la característica y gravedad del episodio, para establecer -en el acto- con qué tipo de unidades, personal y elementos debe asistirse.
Durante largo tiempo, las emergencias fueron cubiertas por los bomberos locales, que con módicas ayudas estatales y la generosa colaboración comunitaria, consiguieron desarrollar su labor con probada eficiencia e, incluso, incorporar modernos móviles y equipos, como así también progresar en la capacitación de sus voluntarios, hasta el punto de incursionar en la labor docente en otros cuarteles.
Sin embargo, el crecimiento poblacional de la ciudad; la demora en construir nuevas rutas (autovías o autopistas); la saturación de autos, motos y bicicletas surcando las calles céntricas; la ausencia de un servicio funcional de colectivos; la proliferación de menores conduciendo; y la imprudencia de la mayoría de los actores del tránsito cotidiano -peatones incluidos-, colocaron a los bomberos ante una demanda inusual con motivo de accidentes. Es común que la tapa del diario del lunes, por ejemplo, resuma la situación con autos volcados o motociclistas estropeados, en tanto que se dedican páginas enteras a la cobertura de los siniestros de cada fin de semana. Esa es la nueva realidad, y no se la puede enfrentar con las mismas metodologías de los años ’80, ni siquiera de los ’90, porque el escenario actual es bastante más complejo.
La administración provincial nunca pudo exhibir un servicio de emergencias medianamente eficiente desde el ’83 a la fecha; los bomberos, por razones de déficit operativo, ya no muestran la excelencia de otrora; y las autoridades municipales, aunque empeñosas en la atención primaria de la salud, no se dedicaron con idéntica intensidad a impulsar una central de emergencias.
Es cierto que con unos pocos centavos de sobretasa municipal o un mínimo adicional en la facturación de la energía, los bomberos recaudarían lo suficiente para equilibrar las cuentas, pero la ciudad necesita barajar y dar de nuevo en la organización de estos servicios, sin descartar la formación de un cuerpo profesionalizado y, por lo tanto, dedicados sus miembros a esa tarea específica. En los últimos tiempos, la vinculación de la entidad bomberil con una mutual de emergencias y rescates, creada sobre sus propias bases, desató fuertes polémicas, hasta el punto que las voces más críticas insinuaron que dicha mutual había debilitado las finanzas del cuartel, aun cuando los directivos argumentan que el emprendimiento se gestó para brindarle un medio de vida a los bomberos, que a veces no consiguen un empleo formal por la particularidad de su rol voluntario.
Desde el Concejo, algunos ediles confían en que decrecerá la demanda sobre los bomberos, y se aliviarán sus penurias económicas, apenas se implemente la nueva central de emergencias públicas 107, como se anunció desde el Ministerio de Salud provincial. No obstante, desde el cuartel se apuraron a cuestionar esa estrategia, advirtiendo que ellos tienen que acudir ante cada convocatoria. En este aspecto, asoma cierto vedetismo, o afán de protagonismo en el manejo de los siniestros, en lugar de admitir las bondades de una labor coordinada, donde cada servicio contribuya con la parte que le toca.
Además, se impone un análisis riguroso de la situación económica de los bomberos, de manera tal que las distintas instituciones de la ciudadanía puedan manifestarse luego de conocer en detalle, tanto los egresos, como los ingresos procedentes de los aportes nacionales, municipales, cooperativos y colaboraciones de la comunidad. En la problemática de las emergencias, que nos concierne a todos, la ciudad tocó fondo, y no tiene sentido insistir en remiendos de corto alcance. La delicada cuestión, si es que se pretende una evolución cualitativa, tiene que examinarse desde el concepto de una central que unifique todos los servicios, y recién en una segunda etapa, desde las especificidades de cada una de las partes, que deberán adecuarse a las necesidades del sistema.

(Publicado el viernes 1 de agosto de 2008 en diario El Informe)

Nuevo Hospital, ni tan lentos, ni tan apurados

Tras décadas de espera, y con varias falsas promesas en el camino, hoy en nuestra ciudad se habla, por fin, del moderno Hospital que anunció el gobierno santafesino, aunque más que la buena noticia, suelen destacarse las controversias por su localización geográfica. Tampoco faltan, claro está, las especulaciones políticas. Algunos justicialistas no entienden porqué el intendente José Freyre salió a hacerse cargo de todos los costos políticos de la cuestionada ubicación en Comandante Espora y Santa Fe, más aun cuando los mayores beneficios del emprendimiento se los apropiarán políticamente el gobernador Hermes Binner y los suyos. Mientras tanto, opacados por Freyre, los socialistas locales recién asomaron en segundo turno para apoyar la consumación del proyecto. Este particular escenario no hace más que confirmar porqué, en su última visita a la ciudad, Binner calificó a Freyre como un “intendente de lujo”, al mismo tiempo que los perplejos socialistas y radicales venadenses se preguntaban cuánto deberían trabajar para generar un candidato competitivo en 2011. “Si nuestro propio gobernador favorece la reelección del más encumbrado adversario, no la tendremos nada fácil”, ironizó un referente opositor en el café de calle San Martín que sus parroquianos apodan la jabonería. Sin embargo, el líder socialista prioriza la gobernabilidad -debe convivir con una amplia mayoría de municipios y comunas peronistas- y se empeña en anudar pragmáticas alianzas para impulsar las obras fundamentales de su gestión; en tanto, Freyre no desea convertirse en el culpable de eventuales postergaciones en la concreción del Hospital. También se siente halagado por las cortesías de Binner, y favorecido con estas necesidades del gobernador, que acotan el poder de fuego opositor de la coalición socialista local.
Sin embargo, no se trata de una obra que el gobierno provincial pueda trasladar a uno u otro punto de la bota en represalia por el surgimiento de obstáculos como, por ejemplo, el lugar de la radicación. En este sentido, la regionalización impulsada por el gobernante Frente Progresista obliga a proveer a cada nodo de la infraestructura indispensable para facilitar la promocionada descentralización. En este sentido, hay un apuro de los venadenses por contar con un servicio hospitalario digno (el centenario “Alejandro Gutiérrez” cumplió su ciclo y deberá reciclarse para otras prestaciones), como también existe una premura provincial por distribuir obras públicas contundentes en todo el territorio santafesino. En consecuencia, las autoridades municipales deberían contribuir a la cristalización del proyecto, pero sin ser refractarias a las advertencias de los dirigentes de la oposición (el Concejo será un interesante ámbito de debate de la carta de intención refrendada por Binner y Freyre) y de las entidades y profesionales ligados al planeamiento urbano.
En principio, no habría razones para discutirle a Freyre que el de Espora y Santa Fe es el predio municipal más apto para localizar el futuro centro médico provincial, pero podría suceder que el mismo no contemplara todas las condiciones exigibles. Si así fuera, no habría más opciones que adquirir otro espacio, cuyo costo, por elevado que sea, no será tan significativo en orden a la millonaria inversión proyectada. En otro momento, un dictamen técnico del Plan General habría desactivado las polémicas, pero en nuestros días ese organismo no cuenta con la misma credibilidad. Además, aún no se conocerían con precisión los niveles de complejidad y servicios del Hospital planeado, con lo cual sería imposible establecer a las apuradas dónde debería emplazarse esa estructura incierta. “Sería algo así como calcular los cimientos sin saber cuántos pisos tendrá el edificio”, graficó un dirigente del PJ. Tampoco estaría claro todavía si la cesión del predio será limitada, o si, por razones dominiales, la superficie a transferir al Estado provincial abarcará una mayor parte del espacio verde destinado al Parque “General Belgrano”.
Para reducir el margen de error, es indispensable situarse tan lejos de las actitudes mezquinas que pretenderían frenar la obra para perjudicar la gestión de Binner, como de las falsas urgencias que podrían precipitar decisiones equivocadas y, por lo tanto, desatar repudios en el futuro.

(Publicado el lunes 28 de julio de 2008 en diario El Informe)

Se anticipan las expectativas electorales, pero aún escasean los candidatos firmes

A falta de un año para las elecciones legislativas, siempre tan influyentes en el ánimo del electorado con vistas a los siguientes comicios de cargos ejecutivos, en todo el país se aceleraron los posicionamientos, sobre todo a partir de la insólita crisis que agigantó el Gobierno en su pulseada con las entidades agropecuarias. Desde entonces, hay vastos sectores apurados por ejercer un “voto castigo” contra el oficialismo. Es que después de dinamitar todos los puentes de diálogo con el afán de doblegar y humillar al adversario, los Kirchner recibieron una severa advertencia de la inmensa mayoría de los argentinos para iniciar un estilo político más conciliador y republicano. Tan intensa fue la prédica belicista del kirchnerismo, que consiguió generar inesperadas divisiones, incluso dentro del Frente para la Victoria, en distintos puntos del país. En Venado, por ejemplo, el senador reutemista Ricardo Spinozzi habría decidido componer su propia estructura política, después de que el ex intendente Roberto Scott le diera la espalda en la interna partidaria, que a la postre no se realizó en virtud del acuerdo entre la Casa Rosada y el reutemismo. La ira del Tino también alcanzó la humanidad del actual intendente José Freyre, que luego de insinuar un giro hacia el rossismo, como se lo había sugerido Scott, mostró un gesto de autonomía con la declaración de prescindencia.
Fortalecido por el efecto campo, el reutemismo asoma como un rival de cuidado para el oficialismo binnerista en Santa Fe, y también para las fuerzas K. En este sentido, los allegados al senador provincial y próximo presidente del peronismo santafesino, especulan que podría tener dos destinos políticos trascendentes: una candidatura privilegiada en la lista de diputados nacionales, o la íntimamente deseada postulación a la Intendencia local. Si esta última fuera la decisión, o así lo impusieran los acontecimientos, Spinozzi necesita disponer de su propia estructura política para ir en busca del Sillón de Aufranc -su padre lo había intentado sin éxito en el ’87-, pues ya no contará con el apoyo de un scottismo que apostará fuerte por la reelección de Freyre. En los últimos días, las fuertes críticas del diputado provincial Jorge Lagna -enrolado en el proyecto spinozzista- que hicieron blanco en el intendente Freyre por el emplazamiento del futuro hospital en Comandante Espora y Santa Fe, mostraron el deterioro de los vínculos entre ambos sectores.
Todas estas hipótesis rumbo a 2011 tendrán sus primeras manifestaciones a partir del año que viene, cuando los venadenses deban elegir una decena de diputados nacionales y cinco concejales, en reemplazo de los socialistas Roberto Meier y Oscar Pieroni, de los justicialistas Miguel Pedrola y Patricia Romero, y del radical Delfor Hernández.
En principio, el que más tranquilo debería enfrentar el próximo turno electoral es el oficialismo, que cede una sola banca -la del indescifrable Pedrola- y con sólo obtener dos, ya contaría con la mayoría de cinco ediles, que le permitiría a Poroto una gestión sin sobresaltos hasta el final de su mandato. Sin embargo, sorprendió en las últimas horas la salida del gobierno de la coordinadora de Políticas Sociales, Mónica Boladeras, una funcionaria legislativa que había obtenido una licencia para ocupar el rol que Freyre creó a su medida. Es un dato político curioso que la primera deserción del gabinete -a sólo siete meses de asumir- sea de una aguerrida porotista, y no de un sobreviviente del viejo tronco scottista, como algunos suponían, aun cuando hace pocos días el polifacético secretario Daniel Dabove estuvo con un pie adentro y el otro afuera.

En la misma línea de extrañezas se registra un resonante “ingreso” que nunca se alcanzó a concretar. Meses atrás, la ciudad asistió a un escándalo político, con recordados cruces mediáticos entre José Freyre y el edil socialista Fabián Vernetti, en la oportunidad de anunciarse la inminente incorporación del ex concejal pueblense Claudio Natali a la Intendencia. En ese entonces los scottistas sostenían que el dirigente se ocuparía de optimizar la relación de la Municipalidad con las cooperativas de Electricidad y de Obras Sanitarias, sobre todo con la primera de ellas, con los contratos de energía y alumbrado público aún pendientes. No obstante, las módicas pretensiones económicas de Natali para asumir esas responsabilidades no fueron aceptadas, según la versión más edulcorada. Más adelante, trascendió que los verdaderos motivos de la marcha atrás habrían sido las cruentas internas palaciegas, más aún desde que se divulgó la hipótesis de que Natali encabezaría el año que viene la lista de concejales de Freyre.
Otro sector que tiene las cosas más o menos definidas es el que lidera el lucifuercista Jorge Viano, que parte con la expectativa básica de retener la banca de la abogada Patricia Romero y, mientras tanto, se ilusiona con sacar una tajada de la división que podría afectar al scottismo, si es que se precipita ese fenómeno de spinozzistas con listas propias en 2009.
En el ala socialista del Frente Progresista todo es incertidumbre. Ni siquiera se conoce si Meier y Pieroni están dispuestos a pelear por la reelección. En el radicalismo las cosas tampoco están claras. Lisandro Enrico, un posible aspirante a la Intendencia en 2011, podría evaluar -como estación intermedia- un regreso al Concejo, aunque por el momento se desempeña como secretario parlamentario de la Cámara de Diputados de Santa Fe, permaneciendo la mitad de la semana en nuestra ciudad para no resentir su actividad política. Hernández, al igual que Meier, dudaría en presentarse una vez más, pues cuatro años de concejalía es poco, pero ocho años es una eternidad.
Mientras tanto, ya empezaron a sonar en los bares céntricos los retornos de encumbrados dirigentes de los años ’80. Uno de ellos es el ex concejal Carlos Gómez Tomei, que supo conducir el PDP y hoy es referente local y departamental del PRO; y el otro, vinculado históricamente a la UCR, tendría serias ambiciones de gobernar la ciudad, pero sin antes aterrizar en campos legislativos.
Desde los ’90 en adelante, era común que un año antes de las elecciones de concejales, los postulantes se adivinaran con escaso margen de error. Esta vez, el escenario electoral es un gran enigma de final abierto.

(Publicado el viernes 25 de julio de 2008 en diario El Informe)

Ni golpismo ni más autoritarismo K, apenas un poco de racionalidad

Cambió el humor del país en esa madrugada de jueves, con Julio Cobos tembloroso y perturbado. Tan humano que, esa misma debilidad, más allá de la decisión de sepultar la resolución 125, lo catapultó a la categoría de héroe para los argentinos que ansiaban la pacificación. En el oficialismo, algunos, como el diputado Agustín Rossi, entendieron por fin el mensaje y convocaron a dar vuelta la página, no incurrir en actitudes vengativas y encarar los numerosos temas pendientes en la agenda pública. Otros prefieren seguir negando la realidad, interpretando a Cobos como el traidor que empujó a los Kirchner escaleras abajo, sin comprender que esas manos salvaron del precipicio al matrimonio presidencial, ya sin red a esas alturas del conflicto.
Todos los intentos por ideologizar interesadamente la cuestión fueron vanos. Como lo había anticipado Hermes Binner semanas atrás, en la Argentina se estaba terminando un estilo de gobernar. Néstor Kirchner, que durante 20 años consecutivos ejerció el poder político con el mismo concepto verticalista, en la Intendencia de Río Gallegos, en la Gobernación de Santa Cruz y en la Presidencia de la Nación, se encontró con límites recién ahora, en la gestión que comparte con su esposa.
Nuevamente el Gobierno tiene la oportunidad de decidir su destino. Hasta ahora, los Kirchner sólo confrontaron, fomentando retrógradas antinomias entre los argentinos en nombre de un falso progresismo. Jamás escucharon a nadie, ni a los miembros de su gabinete, ni a los radicales K (la Concertación Plural les resultaba funcional cuando denostaban el aparato del PJ), ni a sus legisladores. Mientras denuncia las defecciones de propios y extraños, el matrimonio presidencial jamás imaginó que tan pronto debería pagar tan caro sus propias traiciones. Antes que horrorizarse por el voto salvador del mendocino Cobos, los Kirchner deberían explicar cómo fue eso de seducir al catamarqueño Ramón Saadi para arañar el empate, el mismo gobernante que encubrió hasta último momento el crimen de la adolescente María Soledad Morales, perpetrado por los hijos del poder. El mismo que, si hubiera sido por Cristina -en sus tiempos de opositora-, no hubiera ingresado al Senado.
Ahora, el oficialismo trata de ocultar sus miserias evaluando el ADN de la circunstancial alianza de opositores que se definieron en respaldo a la protesta agropecuaria. Todos estos sectores, que abarcan desde el MST de la firmatense Vilma Ripoll, hasta la CGT del gastronómico Luis Barrionuevo, coinciden en un reclamo específico, como la Sociedad Rural y la Federación Agraria, que más temprano que tarde se desarticulará como bloque. También es cierto que algunos lo hacen por convicción y otros por burdo oportunismo.
Pero es el Gobierno el que los reunió y cayó vulnerado ante ellos, aunque le cueste admitirlo. Así como no habrá un Partido del Campo en la Argentina, tampoco existirá un agrupamiento político conteniendo a todos estos actores tan diversos. En todo caso, es el kirchnerismo quien debe ejercer una severa autocrítica, en lugar de buscar culpables afuera, como sugirió la Presidenta, en un alarde de autismo. En principio, el más valioso gesto será oxigenar el gabinete de colaboradores, excluyendo a los personajes más nocivos e incorporando hombres de diálogo y luces propias. También se impone revisar el rol de Néstor Kirchner, que en los últimos meses ayudó con sus desmesuras a ocasionarle un desastre de proporciones a su esposa. Derrumbadas -por absurdas- las hipótesis del clima destituyente, entre otras argucias inverosímiles, el Gobierno reúne todas las condiciones -empezando por el respeto de la oposición a la institucionalidad- para relanzar la gestión, siempre y cuando apele al diálogo, el consenso y la calidad institucional prometida, escenario que debe incluir la continuidad de Cobos sin recortes. De todos modos, sólo un milagro podría lograr que el año que viene el oficialismo no pierda la mayoría en las elecciones legislativas. Será, en tal caso, otro aprendizaje para la democracia argentina, pero un calvario para los que siempre disfrutaron de gobernar con plenos poderes y controles republicanos desactivados en la práctica.
Si bien es cierto que el conflicto con el campo se descomprimió, la Argentina sigue careciendo de una política agropecuaria. En este sentido, vuelve a ser oportuna la intervención de Binner, instando a la formación del Consejo Federal Agropecuario Ampliado para diseñar tales políticas, y propiciando un nuevo sistema de impuestos coparticipables a las exportaciones de granos, en busca de eliminar paulatinamente las retenciones; la Federación Agraria insiste con las retenciones segmentadas y, además, se cuentan por decenas las alternativas conocidas. La responsabilidad del Gobierno, luego de su reciente fracaso, es convocar a todos los sectores interesados, con el protagonismo de los gobernadores, y conciliar una política agropecuaria integral y sustentable (tributos incluidos), que deberá atravesar también el debate legislativo, pero ya no como una cortesía presidencial, sino porque así lo impone la Constitución.

(Publicado el lunes 21 de julio de 2008 en diario El Informe)

Tras el "efecto Cobos", las retenciones móviles con las horas contadas

La votación en el Senado de la Nación expresó fielmente la división por mitades que habían generado los Kirchner en la sociedad argentina a partir de la resolución ministerial de las retenciones móviles. Allí se potenció lo que se había insinuado en Diputados. Más allá de los opositores, unos cuantos legisladores de procedencia peronista estaban dispuestos a ponerle un límite a su fidelidad incondicional con el matrimonio presidencial. El acompañamiento sería solamente hasta las puertas del cementerio. Ellos deseaban regresar a la vida política, atender las demandas de los pueblos del interior y reconciliarse con su gente. Comprendían que el relato que se empecinaba en construir el kirchnerismo, no sólo era falso, sino que, además, la mayoría de la población no se lo creía. Los cambios introducidos a la resolución 125 -hasta conseguir el número de diputados suficiente- establecieron una victoria pírrica del oficialismo, sólo para obtener la media sanción. En esa oportunidad, el vicepresidente Julio Cobos (“el que avisa no traiciona”) alertó sobre su voluntad acuerdista: “No se trata de juntar votos, sino de elaborar el consenso”. Tal vez el radical K sospechó que el Senado, en su carácter de cámara revisora, podría perfeccionar la emparchada iniciativa presidencial. Sin embargo, la instrucción era categórica: Hay que aprobar el proyecto tal cual salió de Diputados, sin cambiar ni una coma. Consumada la igualdad, con 36 senadores de cada lado, Cobos, con un alegato digno de un guionista célebre del cine de suspenso, pleno de silencios infartantes, argumentó sobre la prioridad de desactivar la crisis social. El mismo dirigente mendocino que los Kirchner habían desacreditado e ignorado en las últimas semanas, desequilibró en contra del mismo Gobierno que integra, en una valiente decisión personal que la historia nacional guardará en sus páginas más notables. Renunciando a la obediencia debida, Cobos -ya expulsado de las filas de la UCR- le hizo pagar al kirchnerismo el pecado de pergeñar la desarticulación del centenario partido con la cooptación de algunos valiosos dirigentes. Como si se tratara de una película donde el muchachito maltrecho se repone justo en el desenlace de las acciones, y de madrugada se toma revancha ante el poderoso. Con calma provinciana, el vicepresidente sacó fuerzas de flaquezas y en la media mañana de ayer, después de un par de horas de sueño, advirtió a la Casa Rosada a través de la prensa su decisión de continuar ejerciendo el cargo, para concluir afirmando que una crisis institucional sólo se precipitaría si intentaran hacerlo desistir de esa decisión.
Ahora, si el Gobierno cumple el compromiso público de respetar la voluntad del Congreso, debería derogar la resolución 125, regresar a las retenciones fijas del 35 por ciento y recibir a la dirigencia ruralista para, luego, convocar a un Consejo Federal Agropecuario que concilie los nuevos mecanismos de retenciones y el conjunto de políticas para el sector que aún se adeudan.
No hay nada que dramatizar. El Gobierno acaba de sufrir un sacudón por culpa de sus propias impericias, pero nada más que eso. No triunfó el golpismo, como insistía el presidente del PJ, en una prédica arrogante que sólo revelaba sus debilidades. En el Senado, donde se consumaron tantas estafas a la Nación, se le asestó un duro revés a un estilo de gobierno plagado de vicios autoritarios y centralistas. El matrimonio presidencial tiene que haber comprendido que los proyectos hegemónicos carecen de destino en la Argentina de hoy, donde los matices no sólo son necesarios, sino también imprescindibles para evitar las desmesuras del poder. El debate, muy a pesar de los Kirchner, jamás ofreció como disyuntiva la democracia y el golpismo, ni tampoco la distribución del ingreso versus la avaricia de una corporación. El Gobierno había planteado dicotomías falsas, que disgregaron peligrosamente a los argentinos: Nosotros o el abismo, era el eslogan subyacente. No fue ni lo uno ni lo otro, según la reñida manifestación de los senadores. No se impuso el kirchnerismo con su beligerancia discursiva, ni tampoco se generó ningún abismo institucional, como auguraba el apocalíptico discurso oficial. Por el contrario, todo comenzó a encarrilarse desde que la Presidenta envió el proyecto de las retenciones al Congreso -más por razones de fuerza mayor que por convicciones-, aun cuando insistió en el todo o nada, desaprovechando las posibilidades de negociación que ofrecía el tratamiento legislativo, como hasta último momento sugirió Julio Cobos. Sin embargo, la pretensión de someter y, en lo posible, humillar al enemigo -los K no reconocen adversarios, sino enemigos-, pudo más que la racionalidad política, y esa tozudez acabó en la más sorprendente de las derrotas. Maniatados por su soberbia, los Kirchner descubrieron anchos callejones en beneficio de una oposición que, de izquierda a derecha, no conseguía recuperar la iniciativa; incluso, resurgieron dirigentes del PJ que no tenían futuro, y hoy cuentan con bastante más aceptación que meses atrás. Hasta Cobos se convirtió en un impensado héroe popular. Entre todos los resucitados, los hay presentables, que aprovecharon hábilmente el resbalón oficialista, e impresentables, cuya notoriedad de nuestros días sólo puede atribuirse a un milagro de los Kirchner.
Ubicada en el piso de popularidad, la Presidenta tiene la oportunidad de recuperar la iniciativa política, diseñando una salida inteligente del conflicto con el campo, combatiendo la inflación que día tras día genera miles de nuevos pobres, embistiendo en serio contra la concentración de la riqueza, redefiniendo la relación con las provincias, respetando las potestades parlamentarias, devolviendo la transparencia a las increíbles estadísticas oficiales y renovando el desgastado gabinete de ministros.

(Publicado el viernes 18 de julio de 2008 en diario El Informe)

Ahora con fuerza de ley, la misma causa que originó el conflicto

Esta misma semana, a juzgar por los augurios kirchneristas, quedará saldado el conflicto con el campo tras cuatro meses de incertidumbre, con la aprobación de la ley de retenciones móviles en Senadores, aunque las consecuencias económicas se manifestarán en todo el segundo semestre; luego, en el plano político, los efectos de esta contienda se extenderán un poco más allá, al menos, hasta las elecciones parlamentarias del año próximo. Y en la órbita judicial, bastará que las retenciones, con sus alícuotas desmesuradas, se conviertan en ley, para que los productores agropecuarios acudan a los tribunales, instancia tras instancia, hasta desembarcar en la Corte Suprema, para cuestionar el carácter confiscatorio de los tributos, el talón de Aquiles de la medida, según deslizan los ministros, jurisprudencia mediante. Con un aviso justo a tiempo para que recurra al Congreso, la Corte salvó al Gobierno de una flagrante inconstitucionalidad, pero el debate sobre la confiscatoriedad aún está por verse.
La anunciada victoria pírrica del oficialismo fue así nomás, con el mismísimo Néstor Kirchner operando, no para multiplicar sus soldados, sino para contener la sangría de diputados propios y aliados, primero para formar el ajustado quórum, y luego para redondear un reñido 129 a 122. Para ello, los Kirchner debieron conceder modificaciones al proyecto original hasta último momento -reclamadas por sus propios diputados, temerosos del regreso a los territorios-, e incluso trascendió que algunos legisladores obtuvieron más beneficios para sus olvidadas provincias en una sola madrugada, que en cinco años de audiencias denegadas. Entre ellos sobresalen los rionegrinos, que le habrían arrancado a la Casa Rosada, a cambio de cuatro votos decisivos, la promesa de reducir las alícuotas de retenciones a los asfixiados productores de peras y manzanas para la exportación.
Tantas fueron las compensaciones otorgadas que, si se cumplen en tiempo y forma, la recaudación adicional por retenciones será bastante módica, aun cuando políticamente el Gobierno pueda jactarse de que la esencia del sistema no se modificó y, además, de que el Congreso reconoció la facultad presidencial de fijar los derechos a las exportaciones. Tal vez no conforme a las entidades del campo -refractarias por naturaleza a los mecanismos compensatorios-, pero, aun con todos sus defectos, el proyecto con media sanción de Diputados es mucho más decoroso que la impresentable resolución 125 en su versión original. Esa misma que el Gobierno defendió a capa y espada con los beligerantes discursos presidenciales de marzo, según los cuales, el que no simpatizaba con esa medida era oligarca, traidor y golpista, por decreto K. Esta vez no debió transcurrir mucho tiempo para comprobar quién tenía razón. Basta comparar aquella resolución ministerial del 10 de marzo con el proyecto aprobado en la Cámara Baja, para descubrir que este último adquirió un perfil más racional y progresista (hasta se incorporó a las apuradas la ley de arrendamientos que reclamaba la Federación Agraria y el kirchnerismo cajoneaba), merced a la presión de oligarcas, traidores y golpistas, aun cuando subsisten más dudas que certezas, sobre todo por los sistemáticos incumplimientos del kirchnerismo cuando se trata de compensar a pequeños y medianos productores -no sucede lo mismo con las brutales transferencias a los oligopolios ligados a la agroalimentación-, y también por la pronta fecha de vencimiento -31 de octubre próximo- que se le dio a los reintegros.

Sacudón en la bota
Con el inminente arribo al Senado de la Nación del proyecto girado desde Diputados, el santafesino Carlos Reutemann terminará de modelar el Operativo Retorno, con primera estación en los comicios parlamentarios del año próximo, y que podría encumbrar al venadense Ricardo Spinozzi -presidente electo del peronismo provincial- en el preciado liderazgo de una de las listas de candidatos a diputados nacionales del PJ, tal vez por un andarivel paralelo al armado kirchnerista. Lejos de aquel domingo negro del ’74, cuando se quedó sin nafta a sólo 800 metros de triunfar en el Gran Premio de F-1 de Buenos Aires, la reciente votación en Diputados acelera las ambiciones del ex piloto, pues de los 19 diputados santafesinos, los nueve del Frente para la Victoria, sin fracturas, refrendaron el proyecto oficialista, en tanto que la decena restante, entre socialistas, radicales, ARI y Coalición Cívica, se pronunciaron por la negativa. Con este escenario, la figura del Lole en la Cámara Alta cobrará mayor notoriedad aún en la defensa de un proyecto alternativo, en sintonía con su comprovinciana Roxana Latorre. En tanto, el otro santafesino de fuerte oposición a las retenciones móviles K, el socialista Rubén Giustiniani, se mostró optimista, augurando una “votación pareja”.
Con vistas a las legislativas de 2009, no habría que descartar que los reutemistas acaben negociando una lista única con el kirchnerismo, como lo hicieron en las internas provinciales, pero con esa estrategia serían funcionales al socialismo, que sabría orientar contra ese bloque el voto castigo que muchos santafesinos pergeñan desde ahora. Figuras como el tesonero Agustín Rossi o el flexible Jorge Obeid, inmolados a los pies de los Kirchner, hoy tienen más posibilidades de aterrizar en la Jefatura de Gabinete, o en la cotizada embajada argentina en París, que de presentarse con medianas expectativas ante el electorado de la provincia agrícola de Santa Fe. En conclusión, si los seguidores del Lole concurren solos a las legislativas, y el gobernador Hermes Binner consigue recrear el Frente Progresista, podría suceder que la delegación de diputados K de nuestra provincia se reduzca a una mínima expresión.

Peligro de contagio
Así como en el escenario santafesino los Kirchner muestran desmoronamientos antes de tiempo -como el Glaciar Perito Moreno-, el mismo fenómeno electoral podría reeditarse en otras provincias, con el riesgo de enfrentar los dos últimos años de mandato con minoría legislativa, abriendo un panorama sombrío para el proyecto reeleccionista. En este sentido, la ruptura con el vicepresidente Julio Cobos, líder de la Concertación Plural en extinción, prueba las dificultades de sostener la alianza transversal que elucubraba hasta hace poco tiempo el matrimonio presidencial, cuando denostaba el pejotismo y evitaba cantar en público la marchita. Ni siquiera la obstinada militancia del ex gobernador bonaerense Felipe Solá -especialista en temas agropecuarios- consiguió persuadir a la Casa Rosada de que, con unas pocas correcciones, se podía generar una ley de consenso y, con ello, garantizar la salida definitiva del conflicto. No sólo que no le dieron lugar, sino que el pacifista Carlos Kunkel se ocupó de apretar a Solá en medio de su discurso (“Traidor, hijo de puta”, le espetó varias veces desde una banca vecina), por si no hubieran bastado los empujones que sufrió el justicialista no alineado cuando ingresaba al recinto de sesiones. “Este Gobierno no tiene política agropecuaria”, había dicho Felipe, tan lejos de los enceguecidos oficialistas, como de los fundamentalistas opositores. Apelando al sentido común, un núcleo de legisladores oficialistas intentó que no se ratificara, con fuerza de ley, la misma causa que había ocasionado el conflicto. Pero, al menos en Diputados, fue en vano.
Sin embargo, es un buen síntoma que las principales voces del campo -incluido el combativo Alfredo De Angeli- hayan descartado el regreso a las rutas, una metodología dura que si bien resultó clave para darle visibilidad a la protesta y conseguir valiosas reformas respecto de la medida original, también mostró efectos indeseables. Hoy, un corte de rutas, uno solo, no despertaría simpatías, sino un repudio social generalizado, y sería una torpeza mayúscula que el campo arriesgara su flamante condición de sujeto político medular para cualquier construcción de poder en la Argentina. Sin embargo, aun cuando no recurra nuevamente a manifestaciones radicalizadas, la protesta ruralista podría extenderse por otros medios, y con una siembra a desgana y una fertilización a reglamento, por ejemplo, lejos habrá quedado el sueño de incorporarnos a la revolución agrícola que está pasando delante de nuestras narices.
Mientras tanto, nuevos desafíos se avecinan para los Kirchner. Sin la excusa del paro agrario, temas como la inflación, la pobreza, los jubilados, la crisis energética y la deuda externa, entre otros, se impondrán en breve en la agenda pública, pero en un escenario un poco más complicado que el de principio de año. Mucho tendrá que repechar el matrimonio presidencial para recomponer los deteriorados vínculos con vastos sectores medios urbanos y rurales, sobre todo si luego de la votación de Diputados se contenta con el resultado numérico y no sabe, o no quiere, o no puede, interpretar las consecuencias políticas de esta crisis.

(Publicado el lunes 7 de julio de 2008 en diario El Informe)

Tal vez no cambie nada, ni el esquema de retenciones ni la bronca del campo

Después de mucho discurso y poco debate, el análisis de las retenciones móviles en las comisiones de Agricultura y Hacienda de la Cámara de Diputados, pasó anoche a cuarto intermedio hasta hoy a las 10, a pedido de la oposición, cuando se descontaba la votación del dictamen de mayoría y el pronto tratamiento en el recinto de sesiones. La propuesta del oficialismo no muestra cambios significativos respecto del proyecto remitido por el Poder Ejecutivo, aunque contemplará en el régimen de compensaciones a los productores de hasta 750 toneladas anuales de soja o girasol, entre otras concesiones. Todavía no hay garantías de que la iniciativa kirchnerista vaya a contar con el respaldo suficiente. De todos modos, aun cuando consiga obtener, primero el quórum, y luego la mayoría simple, se correría el riesgo de que el conflicto no se resuelva, dando lugar a la tan temida victoria pírrica.
Se había insistido una y otra vez en la genuina apertura de la discusión legislativa, a los efectos de conciliar una ley superadora, pero entre los ruralistas reina la sensación de que en las comisiones se escucharon todas las voces como un trámite burocrático, y con la decisión previa de aferrarse a la letra original de la Resolución 125. En busca de reunir el número necesario de legisladores, entre propios y aliados, se agilizaron los mecanismos de reintegros y se eliminaron algunas restricciones. También se incorporó un histórico anhelo de la Federación Agraria, como la ley de arrendamientos (extiende a cincos años el contrato agrario mínimo), que el kirchnerismo se negó a tratar en cinco años y ahora podría aprobar, a la par de la fijación del impuesto a las ganancias para los fideicomisos agrícolas (pools de siembra). Insólitamente, estas propuestas, que ni siquiera figuraban en la agenda próxima del oficialismo, terminaron agregándose como una concesión a los diputados más vacilantes del arco progresista y al sector gremial liderado por Eduardo Buzzi. Aunque se están evaluando a las apuradas, estas medidas -correctamente instrumentadas- podrían contribuir a un cambio positivo en el modelo de desarrollo rural, favoreciendo la distribución de la tierra, de modo tal que los pequeños agricultores ganen más trabajando la tierra que entregándola en alquiler a los voraces pools, con los conocidos perjuicios para los pueblos del interior.
Mientras tanto, la oposición más dura insiste con la suspensión por 120 días de la Resolución 125, y otros grupos dispersos, militantes de un consenso cada día más utópico (en la reunión de comisiones sobresalieron las lúcidas intervenciones de Felipe Solá y Claudio Lozano), se empecinan en diseñar una alternativa intermedia que contenga a todos los sectores, planteando retenciones segmentadas y alertando sobre la injusticia de cargar a los pequeños productores conforme asciende el precio de los cereales, pero desconociendo desde el Estado el brutal alza de los insumos para la producción.

El pecado original
Pero, ¿cuáles eran las mayores objeciones a la 125? En primer lugar, haber tomado al campo como una sola cosa; como si todo fuera la pampa húmeda; como si no existiera otra actividad que la soja; como si todos los productores disfrutaran de tierras y máquinas propias, con abundancia de escala y tecnología. Este grueso error fue el detonante de la más evitable de las crisis argentinas, porque, si bien es cierto que hay productores del núcleo sojero con renta extraordinaria, como consecuencia de los precios internacionales de la oleaginosa y del tipo de cambio que mantiene el Gobierno, también es notorio que existen otros sectores, menos favorecidos, como los pequeños arrendatarios, cuyas posibilidades de competir se achican inexorablemente con las referencias del mercado fijadas por los pools de siembra, que son pocos pero monopolizan la tierra y la producción. En rigor, tal cual como fue presentada el 11 de marzo, la Resolución 125 era fuertemente regresiva -abusando de la retención como política fiscal- y profundizaba la concentración de la tenencia y la producción de la tierra. Recién ahora, bajo la presión ruralista y opositora, aquella medida adquiere perfiles un poco más decorosos. Fue en el entorno de la protesta que el Gobierno introdujo sucesivas modificaciones, aunque nunca convencieron a la Mesa de Enlace. En primer lugar, fueron reintegros -con mecanismos enmarañados- para los productores de hasta 500 toneladas, apenas los Kirchner descubrieron el error de haber tratado a los distintos como iguales; y más adelante, el plan de redistribución social (construcción de hospitales, viviendas y caminos con la recaudación adicional de las retenciones), cuando detectaron la marcada solidaridad de gobernadores, legisladores provinciales e intendentes con los reclamos del campo.
El desembarco del proyecto en el Congreso recién se concedió cuando no había más opciones y los antagonismos se habían exacerbado hasta el extremo, condicionando desde el vamos el tratamiento legislativo con las ofensas mutuas más duras que se recuerden en los últimos tiempos de la historia política argentina. Fue un manotazo de ahogado, casi como última instancia para correr la protesta de las rutas, en busca de descomprimir la crisis desatada por un zarpazo irresponsable, el de las retenciones móviles a través de una resolución ministerial. Más aún, esta semana trascendió que el envío del proyecto al Congreso se precipitó ante la advertencia de la Corte Suprema de que el Gobierno estaba incurriendo en una inconstitucionalidad. Enseguida, Kirchner, habituado a ejercer presiones sobre los legisladores del Frente para la Victoria, hizo el mismo intento con el presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, instándolo a desmentir la versión periodística, pero se topó con un saludable desaire de los ministros de la Corte que, paradójicamente, reivindica a todos los que elogiamos al ex presidente en los albores de su mandato por derrumbar la mayoría automática adicta al menemismo.
Algunos legisladores, esperanzados con el cuarto intermedio, aún creen en el milagro de arribar a un consenso. Sería lo más conveniente para todos que el Parlamento no dilapide esta oportunidad. Un triunfo oficialista en un marco reñido legalizará una situación, pero no recompondrá las relaciones. Ya no hay margen para cortes de rutas, ni expresiones de repudio semejantes, que ya demostraron sus efectos indeseables, pero el campo, más allá del combate judicial, invertiría más esfuerzos en protestar que en producir. Ese es un lujo que el Gobierno no puede ni debe darse. Tal vez, por un exceso de soberbia, se imponga en la absurda batalla de las retenciones móviles, pero al costo de privarnos a los argentinos de protagonizar una inédita revolución agrícola y agroindustrial.

(Publicado el viernes 4 de julio de 2008 en diario El Informe)