En el ámbito local acaban de conocerse dos noticias auspiciosas vinculadas a la salud: la voluntad del gobierno provincial de construir un nuevo hospital y la próxima realización de la segunda etapa del “Estudio Venado Tuerto”, que en su primera edición, una década atrás, arrojó valiosas conclusiones sobre los factores de riesgo cardiovascular en nuestra población. Entre ellas, se supo que la hipertensión arterial (“el asesino silencioso”) afectaba casi al 40 por ciento de los venadenses, y trepaba al 50 por ciento entre los mayores de 50 años, y nada menos que hasta el 70 por ciento entre los mayores de 60 años, superando por varios puntos la media nacional. Impulsado por el Centro Regional para el Desarrollo, con la contribución de los clubes rotarios y la coordinación del recordado Carlos Cobeñas, el estudio descubrió también la incidencia de otros factores de riesgo, como obesidad, sobrepeso, diabetes y grasas en sangre (colesterol, triglicéridos, etc.). Al mismo tiempo, evaluaciones complementarias detectaron malos hábitos alimentarios y un pronunciado sedentarismo.
Tanta fue la rigurosidad científica del trabajo llevado a cabo en nuestra ciudad, que en conjunto con los realizados en Oncativo (Córdoba), Pehuajó (Buenos Aires) y Dean Funes (Córdoba), merecieron su publicación, en septiembre de 2004, en la prestigiosa revista especializada europea Diabetes & Metabolism, luego de haberse presentado -en mayo de ese mismo año- en un congreso francés. Poco después, el proyecto internacional con asiento en Dinamarca, “Detect 2” (detección de diabetes “tipo 2”), solicitó la base de datos del “Estudio Venado Tuerto I” para incorporar esa calificada información, pues hasta entonces solo disponían de estadísticas latinoamericanas procedentes del vecino Brasil.
Sin embargo, esas contundentes estadísticas epidemiológicas -con reconocimiento internacional- no dieron lugar a ninguna política pública municipal, ni provincial, para propiciar la modificación de tan riesgosas tendencias, como tampoco se conocieron reclamos de la sociedad ni de los medios de comunicación en ese sentido. De todos modos, entre las reacciones alentadoras posteriores a la medición de 1998, cabe mencionar la creación, en 2001, del Centro de Atención al Diabético, dado que dentro del 8 por ciento de afectados que se detectaron -en sintonía con la media nacional-, había quienes no respetaban la medicación ni la alimentación aconsejadas, “porque no sabían o porque no podían”, e incluso algunos recién se desayunaban del temible padecimiento.
Ya en 2003, después de muchas postergaciones, se inició en Venado el lento desarrollo del sistema de agua potable, considerado por los especialistas como una “obra clave” para optimizar la calidad de vida de la población. Consultado por la fuerte incidencia de la hipertensión arterial, el doctor Cobeñas advertía a través de este diario que “es altamente probable que este fenómeno responda a las aguas de mala calidad que se consumen”. Aunque cueste creerlo, el gobierno provincial no contribuyó con ningún subsidio para acelerar el ritmo de la trascendente obra pública, y desde la Municipalidad generaron más trabas que respaldos a la gestión de la Cooperativa de Obras Sanitarias.
En una nueva etapa, dos de los prestigiosos organizadores de la primera experiencia, la diabetóloga Marta de Sereday y el especialista en obesidad, Jorge Braguinsky, volverán a protagonizar este segundo muestreo, a mediados de año, que comprenderá un millar de casos, con la particularidad de que, entre ellos, se estudiará la evolución de las 380 personas examinadas en el ’98. Asimismo, en esta ocasión, con el impulso de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD), se investigará una decena de factores de riesgo, erigiendo al denominado “Estudio Venado Tuerto II”, en uno de los más destacados de la Argentina en 2008. En este sentido, el coordinador de los estudios de cardiología, Jorge Vilariño, destacó que la beca anual de la SAD será destinada exclusivamente a la financiación del próximo estudio, el cual contará con la participación de numerosos médicos de Buenos Aires, que junto con sus colegas venadenses, trabajarán durante cuatro días para llevar a cabo la medición. Luego, el procesamiento de las muestras se realizará en el laboratorio del Hospital de Clínicas porteño, y una parte de ellas sería enviada al instituto parisino “George Pompidou” para el desarrollo de bio-marcadores. Asimismo, en virtud de una subvención del Instituto Fleni, algunos de los examinados se beneficiarán con ecografías doppler de carótidas, a realizarse en la Capital Federal, para evaluar el estado arterial.
Para el mes entrante está previsto el lanzamiento oficial de este emprendimiento que jerarquiza a toda la región, con la presencia del presidente de la SAD, José Costa Gil, y de Marta de Sereday, junto con otros organizadores y auspiciantes.
Los pioneros que entre 1997 y 1998 impulsaron el primer “Estudio Venado Tuerto”, ante la indiferencia de muchos, hicieron posible que, en breve, la ciudad disfrute una vez más del privilegio de cuantificar los factores de riesgo predominantes en la comunidad. Con nuevas autoridades en la provincia (Hermes Binner) y en la ciudad (José Freyre), vinculadas profesionalmente al área de la salud, cabe ilusionarse en un resuelto apoyo oficial a este trabajo, como así también en una atenta lectura de sus conclusiones, a los efectos de promover las campañas de salud pública -preventivas y correctivas- que resulten necesarias. Si así fuere, es probable que el “Estudio Venado Tuerto III” demuestre dentro de algunos años que no seguimos tropezando, una y otra vez, con la misma piedra.
(Publicado el viernes 15 de febrero de 2008 en diario El Informe)
El análisis político de la semana. Encuestas. Reflexiones. Chismes. Notas de archivo. Un espacio para pensar.
Sin señales políticas por el estado de abandono de los nomencladores
La Intendencia continúa sin contestar los reclamos del Concejo por la irregular situación de los nomencladores de las calles de la ciudad, en el marco de la concesión municipal a una empresa local de cartelería en la vía pública. Mientras tanto, en algunas esquinas, los carteles se transformaron en “giratorios”, es decir que las flechas orientadoras apuntan para cualquier lado -según el capricho del viento o del manotazo que golpea los frágiles indicadores-, incluso en el sentido de contramano, agregando factores de riesgo al tránsito urbano, ya que pueden confundir a los automovilistas visitantes, como también a los propios venadenses, que más de una vez se apoyan en la señalización, de un golpe de vista, para orientarse en el arribo a los cruces. Además, muchos de los carteles están colocados a muy baja altura -fuera de toda norma-, facilitando la tarea de los destructores del patrimonio público. Otros nomencladores, más relegados aún, descansan sobre la vereda, lejos de cumplir con su cometido específico. Asimismo, y sin mediar explicaciones, en los últimos tiempos se habría detenido la instalación de nuevos carteles.
Semanas atrás, el concejal socialista Oscar Pieroni denunció estas anormalidades, recordando que más allá de que se le haya concesionado el emprendimiento a una empresa privada, es la Municipalidad la responsable del sistema, y más precisamente la Intendencia la que debe hacer cumplir las cláusulas contractuales. En esa misma línea, el edil se quejó por la falta de información oficial sobre cantidad y destino de la cartelería sustituida, que aún no fue colocada en los barrios periféricos, según atestiguan los vecinos.
El año pasado, el secretario de Obras Públicas, Daniel Dabove, también había manifestado su disgusto, tanto con la evolución de los trabajos, como con los materiales utilizados, que no serían los pactados en la concesión. En esas mismas declaraciones, adelantó que se estudiaría la rescisión del contrato. Poco después, en una sesión legislativa, el edil Gustavo Giner aseguró que el contrato estaba caído. Sin embargo, a pesar de los reiterados pedidos de informes de la oposición, la Intendencia aún no brinda respuestas.
Esta historia de desencuentros tiene sus orígenes sobre fines de junio de 2006, con la instalación de los primeros nomencladores alrededor de la plaza San Martín, en virtud del convenio suscripto nueve meses antes por la Municipalidad con una empresa local. El acuerdo contemplaba que la prestadora retiraría las señalizaciones del área comprendida entre las calles Quintana, Presidente Perón, Ruta 8 y Santa Fe, y las reemplazaría por los nuevos nomencladores fabricados en material Gel-Coat Isoftálico (material de uso náutico) con texto y flechas en reflectivo 3M grado ingeniería, montados sobre columnas de caño galvanizado, de idéntico diámetro y altura que los originales. Según el convenio, la concesionaria también construiría refugios para paradas de micros, carteles para plazas y carteleras porta-afiches. En carácter de contraprestación, se le otorgaría -por el término de 10 años- la explotación del ciento por ciento de la publicidad de los nomencladores para calles y la cartelería a disponerse en plazas y paradas de micros, incluyendo la Terminal, en tanto que la Municipalidad se reservaría el 10 por ciento de los espacios para la difusión de cuestiones de interés público. A su vez, los nomencladores de chapa removidos serían reacondicionados por la prestadora y colocados luego en los barrios periféricos, todo ello en un generoso plazo a cumplirse recién el 30 de septiembre de 2010. Sin embargo, aún cuando faltan más de dos años para la expiración de los términos, la situación comienza a desmadrarse en función del notorio estado de abandono de los nomencladores instalados y las versiones de un presunto fracaso de la campaña de venta de publicidad de la concesionaria. En consecuencia, se impone que el Departamento Ejecutivo aclare ante la ciudadanía y el Concejo, cuál es el vínculo que une a la Municipalidad con la empresa -si es que todavía lo hay-, a los efectos de reprogramar los trabajos para saldar prontamente una de las tantas asignaturas pendientes vinculada con el ordenamiento del tránsito urbano.
(Publicado el jueves 14 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Semanas atrás, el concejal socialista Oscar Pieroni denunció estas anormalidades, recordando que más allá de que se le haya concesionado el emprendimiento a una empresa privada, es la Municipalidad la responsable del sistema, y más precisamente la Intendencia la que debe hacer cumplir las cláusulas contractuales. En esa misma línea, el edil se quejó por la falta de información oficial sobre cantidad y destino de la cartelería sustituida, que aún no fue colocada en los barrios periféricos, según atestiguan los vecinos.
El año pasado, el secretario de Obras Públicas, Daniel Dabove, también había manifestado su disgusto, tanto con la evolución de los trabajos, como con los materiales utilizados, que no serían los pactados en la concesión. En esas mismas declaraciones, adelantó que se estudiaría la rescisión del contrato. Poco después, en una sesión legislativa, el edil Gustavo Giner aseguró que el contrato estaba caído. Sin embargo, a pesar de los reiterados pedidos de informes de la oposición, la Intendencia aún no brinda respuestas.
Esta historia de desencuentros tiene sus orígenes sobre fines de junio de 2006, con la instalación de los primeros nomencladores alrededor de la plaza San Martín, en virtud del convenio suscripto nueve meses antes por la Municipalidad con una empresa local. El acuerdo contemplaba que la prestadora retiraría las señalizaciones del área comprendida entre las calles Quintana, Presidente Perón, Ruta 8 y Santa Fe, y las reemplazaría por los nuevos nomencladores fabricados en material Gel-Coat Isoftálico (material de uso náutico) con texto y flechas en reflectivo 3M grado ingeniería, montados sobre columnas de caño galvanizado, de idéntico diámetro y altura que los originales. Según el convenio, la concesionaria también construiría refugios para paradas de micros, carteles para plazas y carteleras porta-afiches. En carácter de contraprestación, se le otorgaría -por el término de 10 años- la explotación del ciento por ciento de la publicidad de los nomencladores para calles y la cartelería a disponerse en plazas y paradas de micros, incluyendo la Terminal, en tanto que la Municipalidad se reservaría el 10 por ciento de los espacios para la difusión de cuestiones de interés público. A su vez, los nomencladores de chapa removidos serían reacondicionados por la prestadora y colocados luego en los barrios periféricos, todo ello en un generoso plazo a cumplirse recién el 30 de septiembre de 2010. Sin embargo, aún cuando faltan más de dos años para la expiración de los términos, la situación comienza a desmadrarse en función del notorio estado de abandono de los nomencladores instalados y las versiones de un presunto fracaso de la campaña de venta de publicidad de la concesionaria. En consecuencia, se impone que el Departamento Ejecutivo aclare ante la ciudadanía y el Concejo, cuál es el vínculo que une a la Municipalidad con la empresa -si es que todavía lo hay-, a los efectos de reprogramar los trabajos para saldar prontamente una de las tantas asignaturas pendientes vinculada con el ordenamiento del tránsito urbano.
(Publicado el jueves 14 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Nuevo Hospital, la inversión provincial que merece la zona
Venado fue, y aún es, una ciudad históricamente desatendida por los gobiernos santafesinos, tanto como el resto del sur-sur, tildado de “rico y opulento” en la ciudad capital, incluso cuando el campo y la agroindustria no se mostraban florecientes como en nuestros días. Sin embargo, a partir de esas discriminaciones, la falta de representación en la mesa de las decisiones y, además, la distancia que nos separa de la Casa Gris, los venadenses, junto con algunos vecinos, nos acostumbramos a vivir con lo nuestro.
A partir de la asunción del nuevo gobierno provincial, proyecto de regionalización mediante, las distancias empiezan a acortarse, pues al erigirse en uno de los cinco nodos estratégicos, la ciudad deberá ser dotada de la infraestructura adecuada mediante las indispensables inversiones. En este sentido, no sólo se menciona la posibilidad de trasladar en los próximos meses las oficinas de Trabajo y el Registro Civil a un ámbito digno y funcional, sino que también crecen las expectativas por la posible construcción de un nuevo hospital para el sur santafesino, según deslizó el jefe regional de Salud, Armando Alianak, tras la reunión mantenida una semana atrás con el ministro del área, Miguel Angel Capiello. Si bien esa misma expresión de deseos la había planteado hace tres años el entonces ministro de Salud obeidista, Juan Silvestre Begnis, hoy el contexto político es más favorable, precisamente por la urgencia binnerista de que cada una de las ciudades cabecera de región cuente con las fortalezas para asumir esa condición.
A estas alturas, está claro que el viejo Hospital “Alejandro Gutiérrez” no puede satisfacer la creciente demanda de prestaciones desde todos los puntos de la zona, y que se requiere destinar una inversión millonaria para edificar un centro médico moderno. Mientras tanto, el gobernador Hermes Binner acaba de ratificar en su reciente visita a Venado la inminente derogación de la “ley Samco”, a los efectos de modificar drásticamente este insostenible sistema de administración de los hospitales provinciales.
Asimismo, cabe destacar la flexibilidad oficialista para los nombramientos en el área, pues lejos de distribuir los cargos entre sus militantes, además de designar como director médico a Reynaldo Casco -ex candidato a concejal scottista-, acaba de ungir como interventor del Samco a un contador oriundo de San Gregorio, de apellido Martino, que había ingresado -por concurso- durante la gestión administrativa liderada por Luis Cuicchi, ligado el dirigente justicialista Jorge Viano. Lejos de las controversias judiciales y las internas partidarias de antaño, es casi un sueño que ahora se esté hablando de la construcción del nuevo “Hospital Gutiérrez”.
(Publicado el miércoles 13 de febrero de 2008 en diario El Informe)
A partir de la asunción del nuevo gobierno provincial, proyecto de regionalización mediante, las distancias empiezan a acortarse, pues al erigirse en uno de los cinco nodos estratégicos, la ciudad deberá ser dotada de la infraestructura adecuada mediante las indispensables inversiones. En este sentido, no sólo se menciona la posibilidad de trasladar en los próximos meses las oficinas de Trabajo y el Registro Civil a un ámbito digno y funcional, sino que también crecen las expectativas por la posible construcción de un nuevo hospital para el sur santafesino, según deslizó el jefe regional de Salud, Armando Alianak, tras la reunión mantenida una semana atrás con el ministro del área, Miguel Angel Capiello. Si bien esa misma expresión de deseos la había planteado hace tres años el entonces ministro de Salud obeidista, Juan Silvestre Begnis, hoy el contexto político es más favorable, precisamente por la urgencia binnerista de que cada una de las ciudades cabecera de región cuente con las fortalezas para asumir esa condición.
A estas alturas, está claro que el viejo Hospital “Alejandro Gutiérrez” no puede satisfacer la creciente demanda de prestaciones desde todos los puntos de la zona, y que se requiere destinar una inversión millonaria para edificar un centro médico moderno. Mientras tanto, el gobernador Hermes Binner acaba de ratificar en su reciente visita a Venado la inminente derogación de la “ley Samco”, a los efectos de modificar drásticamente este insostenible sistema de administración de los hospitales provinciales.
Asimismo, cabe destacar la flexibilidad oficialista para los nombramientos en el área, pues lejos de distribuir los cargos entre sus militantes, además de designar como director médico a Reynaldo Casco -ex candidato a concejal scottista-, acaba de ungir como interventor del Samco a un contador oriundo de San Gregorio, de apellido Martino, que había ingresado -por concurso- durante la gestión administrativa liderada por Luis Cuicchi, ligado el dirigente justicialista Jorge Viano. Lejos de las controversias judiciales y las internas partidarias de antaño, es casi un sueño que ahora se esté hablando de la construcción del nuevo “Hospital Gutiérrez”.
(Publicado el miércoles 13 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Alternativas en danza para el financiamiento de la obra pública
Las inundaciones de la semana pasada, si bien no fueron sorpresivas para los venadenses, causaron inquietud en la comandancia municipal, hasta el punto que el intendente José Freyre deslizó que podría postergar sus vacaciones previstas para el corriente mes. Sucede que, más allá de cierto acostumbramiento, es cada vez más notorio el malhumor ciudadano como consecuencia de estos constantes anegamientos en el sector céntrico, aun cuando los coletazos son más impiadosos en los barrios periféricos, como se demostró con varias decenas de familias que debieron ser atendidas en la emergencia. Atento como pocos a las demandas del vecindario, Freyre se comprometió en esta ocasión a “romper pavimento y cambiar cañerías”, una megaobra en calles céntricas que en la docena de años de gestión del intendente Roberto Scott había sido ignorada, tanto en la época de crisis como en la de mayor holgura económica. Ahora, el nuevo mandatario entendió que es tiempo de asumir ese compromiso con la población, aunque sin ponerle plazos a esos trabajos. También es cierto que en nuestra ciudad la obra pública fue muy postergada en la última década -salvo algunas inversiones provinciales de mediocres resultados- y, mientras tanto, las demandas de la gente se fueron acumulando.
Uno de los objetivos del gobierno municipal es destacarse prontamente en la ejecución de obra pública (gas, cloacas, cordón-cuneta, pavimento, etc.), pero se enfrenta con dos obstáculos: el delicado estado de las cuentas públicas no le permite financiar los proyectos con recursos propios, y la deuda millonaria que no supieron negociar en tantos años con la Sindicatura del ex BID, condena a la Municipalidad a la categoría de “insolvente” para el Banco Central, trabando la gestión de ayudas crediticias.
Como alternativa ante tamañas dificultades, en los despachos de San Martín y Marconi macera un planteo de “fondo de obra pública”, administrado por un fideicomiso y alimentado con el aporte del Banco Hipotecario y entidades mutualistas locales, en tanto que, como garantía de repago, se evalúa la aplicación de una sobretasa del 10 por ciento, al estilo de los emprendimientos vigentes en las ciudades de Río Cuarto y Paraná.
Según la actualidad de las arcas municipales, se desprende que esta metodología sería la única que podría asegurar un ritmo de trabajo constante, con una cuenta asignada específicamente a esos destinos, aunque el Concejo, desde su rol fiscalizador, deberá estudiar, más adelante, hasta dónde podrá comprometerse la Municipalidad para garantizar la devolución de las contribuciones de las entidades financieras, estimadas en diez millones de pesos para la etapa inicial.
(Publicado el martes 12 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Uno de los objetivos del gobierno municipal es destacarse prontamente en la ejecución de obra pública (gas, cloacas, cordón-cuneta, pavimento, etc.), pero se enfrenta con dos obstáculos: el delicado estado de las cuentas públicas no le permite financiar los proyectos con recursos propios, y la deuda millonaria que no supieron negociar en tantos años con la Sindicatura del ex BID, condena a la Municipalidad a la categoría de “insolvente” para el Banco Central, trabando la gestión de ayudas crediticias.
Como alternativa ante tamañas dificultades, en los despachos de San Martín y Marconi macera un planteo de “fondo de obra pública”, administrado por un fideicomiso y alimentado con el aporte del Banco Hipotecario y entidades mutualistas locales, en tanto que, como garantía de repago, se evalúa la aplicación de una sobretasa del 10 por ciento, al estilo de los emprendimientos vigentes en las ciudades de Río Cuarto y Paraná.
Según la actualidad de las arcas municipales, se desprende que esta metodología sería la única que podría asegurar un ritmo de trabajo constante, con una cuenta asignada específicamente a esos destinos, aunque el Concejo, desde su rol fiscalizador, deberá estudiar, más adelante, hasta dónde podrá comprometerse la Municipalidad para garantizar la devolución de las contribuciones de las entidades financieras, estimadas en diez millones de pesos para la etapa inicial.
(Publicado el martes 12 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Madura la licencia de conducir "por puntos"
En Venado Tuerto se habla de la futura “tolerancia acero” en el control del tránsito, donde las motocicletas serían especialmente observadas, tras detectarse que son protagonistas de siete de cada decena de accidentes. En esa misma tendencia rigurosa se inscribe la licencia de conducir por puntos, que acaba de aprobarse en Capital Federal y está cerca de habilitarse en la provincia de Santa Fe, sobre todo desde que el gobernador Hermes Binner reclamó el pronto tratamiento del proyecto en Senadores (ya tiene media sanción de Diputados). En sus tiempos de legislador provincial, el promotor de la ley había sido el ahora ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti. Con estos antecedentes, y las ola de muertes en las rutas argentinas, se cree que los senadores del PJ -son mayoría en la Cámara alta- no pondrán reparos en acompañar la reforma.
La iniciativa ya está vigente en Europa, Estados Unidos y algunos países de América latina, con auspiciosos resultados, ya que la tasa de accidentes viales se redujo hasta en un 30 por ciento.
Mientras en la Capital el sistema “scoring” entrará en vigencia en agosto y en nuestra provincia podría estrenarse este mismo año, en la Casa Rosada consideran que esta metodología debería aplicarse en todo el país.
En Santa Fe, el proyecto contempla la acreditación de cinco puntos por año de vigencia del carné (es decir, 25 puntos en cinco años) y tipifica las faltas en tres categorías: leves, graves y muy graves. Cada infracción ocasionará la pérdida de puntos en la medida en que es sancionada por un juez de Faltas, de modo tal que los reincidentes pueden perder la licencia de conducir.
La licencia por puntos despierta justificadas expectativas, pero no hay que suponer que en la Argentina tendrá éxito por el sólo hecho de haberlo tenido en otras naciones, en contextos económicos, sociales y culturales diferentes. Así pues, para una imitación completa habrá que tomar ciertos recaudos, como garantizar que aquel conductor que perdió la licencia por acumulación de faltas, no pueda recurrir a otro distrito para gestionarla (debería existir un registro único, como para el DNI). También es medular la adecuada instrucción a los inspectores, ya que sus decisiones serán más influyentes. Además, en los países desarrollados que cuentan con este sistema, la obtención del carné requiere de un curso teórico-práctico muy riguroso, y la infraestructura y la señalización suelen ser óptimas. Nada de eso ocurre en la Argentina. En principio, el sistema es prometedor, siempre y cuando se incorporen, al mismo tiempo, una serie de medidas elementales ya impuestas en el denominado Primer Mundo. Ya es tiempo de castigar severamente a los infractores que ponen en riesgo la integridad del prójimo -además de la suyas-, pero el Estado -en todos sus niveles- debe cumplir también con sus obligaciones en materia de organización, infraestructura y controles de tránsito.
(Publicado el lunes 11 de febrero de 2008 en diario El Informe)
La iniciativa ya está vigente en Europa, Estados Unidos y algunos países de América latina, con auspiciosos resultados, ya que la tasa de accidentes viales se redujo hasta en un 30 por ciento.
Mientras en la Capital el sistema “scoring” entrará en vigencia en agosto y en nuestra provincia podría estrenarse este mismo año, en la Casa Rosada consideran que esta metodología debería aplicarse en todo el país.
En Santa Fe, el proyecto contempla la acreditación de cinco puntos por año de vigencia del carné (es decir, 25 puntos en cinco años) y tipifica las faltas en tres categorías: leves, graves y muy graves. Cada infracción ocasionará la pérdida de puntos en la medida en que es sancionada por un juez de Faltas, de modo tal que los reincidentes pueden perder la licencia de conducir.
La licencia por puntos despierta justificadas expectativas, pero no hay que suponer que en la Argentina tendrá éxito por el sólo hecho de haberlo tenido en otras naciones, en contextos económicos, sociales y culturales diferentes. Así pues, para una imitación completa habrá que tomar ciertos recaudos, como garantizar que aquel conductor que perdió la licencia por acumulación de faltas, no pueda recurrir a otro distrito para gestionarla (debería existir un registro único, como para el DNI). También es medular la adecuada instrucción a los inspectores, ya que sus decisiones serán más influyentes. Además, en los países desarrollados que cuentan con este sistema, la obtención del carné requiere de un curso teórico-práctico muy riguroso, y la infraestructura y la señalización suelen ser óptimas. Nada de eso ocurre en la Argentina. En principio, el sistema es prometedor, siempre y cuando se incorporen, al mismo tiempo, una serie de medidas elementales ya impuestas en el denominado Primer Mundo. Ya es tiempo de castigar severamente a los infractores que ponen en riesgo la integridad del prójimo -además de la suyas-, pero el Estado -en todos sus niveles- debe cumplir también con sus obligaciones en materia de organización, infraestructura y controles de tránsito.
(Publicado el lunes 11 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Venado disfruta del ascenso a "nodo" de la región sur-sur
En menos de dos meses de gobierno, Hermes Binner y sus colaboradores, consiguieron demostrar, al menos en el plano de los gestos políticos, que existía otro modelo de gestionar la provincia de Santa Fe. Pomposamente, el gobernador ratificó en Venado Tuerto su intención de “construir una nueva forma de gobernar”, y lo están llevando a cabo, a juzgar por los favorables comentarios de los intendentes y presidentes comunales de las distintas regiones santafesinas, que obtienen respuestas inmediatas -aunque no siempre sea un “sí”- a sus demandas, cualquiera fuere su signo partidario. En este sentido, es tanta la exigencia de Binner para con los suyos, que hasta los obliga a contar con teléfonos móviles aptos, tanto para navegar en Internet, como para recibir y responder mails, estén donde estén, sea el contacto con la Casa Gris, con intendentes, entidades intermedias o ciudadanos comunes. Asimismo, en su reciente estancia en Venado, los agentes de prensa de la Gobernación recolectaron todas las direcciones de portales y blogs regionales dedicados a informar y opinar a través de Internet, al tiempo que gestionaron minuciosamente el puntual arribo a la ciudad capital de los medios gráficos más influyentes.
Es cierto que recién cuando transcurran algunos meses podrá evaluarse a ciencia cierta la eficiencia de estas metodologías, mediante la lectura de los resultados iniciales, pero el golpe de efecto, después de tanta rutina burocrática, ya fue asestado, teniendo en cuenta además que la inmensa provincia de Santa Fe, que pedía a gritos una genuina regionalización, con la consecuente descentralización de funciones, ya transita con ese rumbo, según los conceptos de la denominada “democracia de proximidad”, donde la población tiene más cerca el lugar de decisión de sus problemas. Que los ministros, secretarios y directores, sepan que durante toda la gestión deberán entablar frecuentes mano a mano con los intendentes y presidentes comunales, como en la reunión de trabajo realizada el miércoles último en esta ciudad (incluso el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti, atendió durante largo rato a la mamá de Clemente, Ana Braghieri), establece un cambio sustancial de metodologías que, en principio, jerarquiza la función de las autoridades locales, y al mismo tiempo blanquea sus relaciones con el gobierno provincial. Por ejemplo, hasta hace un par de días, todas las responsabilidades por la demora del sorteo de las viviendas del Plan Federal en Venado eran atribuidas a la Provincia, hasta que el director de Vivienda aclaró que hay obras de infraestructura pendientes que debe completar la Municipalidad, antes de proceder al sorteo de las casas, como ahora reconocen desde la Secretaría de Obras Públicas.
Por otra parte, esta modalidad de trabajo, aunque sea en forma indirecta, se propone devolver los roles naturales a los legisladores provinciales, que deberían destacarse por su cometido específico en los ámbitos parlamentarios, antes que por otras tradicionales prácticas, tales como el reparto de subsidios a diestra y siniestra, o el pecaminoso tráfico de influencias.
Ni Blanco ni negro
El gobierno del Frente Progresista, que se muestra tan sólido en la cúpula, por ahora no luce idéntica fortaleza en sus bases locales, a partir de la enclenque actualidad política de sus referentes históricos, Juan Moscoso y Roberto Meier. Con estos antecedentes, el diputado provincial Joaquín Blanco, un operador socialista residente en Rosario, pero oriundo de San Gregorio, desató un tembladeral interno una semana atrás, cuando comentó que los legisladores del partido de la rosa se habían distribuido en las distintas regiones para oficiar de nexos con la Casa Gris. Aunque la declaración no asomaba con aristas polémicas, varios dirigentes vernáculos de la UCR frentista y el ARI, interpretaron el planteo como una autoproclamación de Blanco en la función de nuevo líder regional. “Acá no queremos que nadie nos imponga un comisario político”, bramó uno de los más ofuscados, mientras se pintaba la cara. No obstante, las ambiciones del legislador -esposo de la viceministra de Trabajo y referente de los equipos técnicos binneristas, Alicia Ciciliani- no irían tan lejos, hasta el punto que ni siquiera estaría definida la creación de una futura “coordinación regional”, en sintonía con el progreso del plan de regionalización, que está dando sus primeros pasos bajo la supervisión del padre de la criatura, el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti, y la secretaria de Municipios, Comunas y Regiones, Mónica Bifarello.
Aunque algunos referentes oficialistas de la región aún están disconformes por ciertas designaciones del gobierno provincial en el área de Salud, por ejemplo, y temen que esos mismos “desplantes” a los caciques territoriales se reiteren en otras reparticiones, quien acaba de ser confirmado en el rol de delegado regional del Ministerio de la Producción santafesino es el caudillo isabelense Juan Enrique Lombardi, que se desempeñará desde la semana próxima en la dependencia con asiento en Saavedra y Colón de esta ciudad. Casi en coincidencia con el centenario de su localidad -se cumple hoy-, el ex candidato a senador provincial recibió una noticia que lo satisface doblemente, pues el nombramiento no lo trasladará a la ciudad capital, sino que podrá permanecer en la región, y muy cerca de la Santa Isabel que dejó en manos de su delfín Mario Kovacevic. En cambio, por el momento ni siquiera se mencionan cargos provinciales para el Tío Meier -que se mantendrá en un único bloque socialista con sus pares Oscar Pieroni y Fabián Vernetti-, y las ofertas de premio consuelo que en los últimos días le acercaron a Moscoso, están lejos de aliviar su íntimo disgusto con los nombramientos de Binner en la salud pública zonal.
Gobierno nuevo busca casa
En el reciente desembarco del gabinete binnerista, y en paralelo al desarrollo de los poblados talleres, volvió a tratarse la cuestión de los edificios públicos en Venado, cuya situación adquirió trascendencia provincial luego de que la viceministra de Trabajo definiera como “vergonzoso” el estado edilicio de la delegación regional de esa área. Para los cerebros del gobierno, en cada rincón de la provincia las reparticiones públicas deben lucir condiciones dignas y brindar un servicio excelente, pero más aún en las cabeceras de los nodos. Así como en la ciudad capital llegó a evaluarse la compra de un edificio que antaño albergó a un hotel para trasladar el Centro de Cómputos que hoy funciona en un inmueble poco propicio, en nuestra ciudad se pidieron condiciones por varios lugares, entre ellos las ex oficinas de la Anses (en calle Chacabuco) y la ex sede social del Club Centenario (en avenida Casey). En principio, la prioridad es el traslado de las dependencias de Trabajo y el Registro Civil, aunque el objetivo mediato es concentrar la totalidad de las oficinas provinciales en un mismo ámbito, como lo había manifestado semanas atrás el secretario parlamentario de la Cámara Baja, Lisandro Enrico. Mientras tanto, una alternativa intermedia que se estaría barajando es que, en el corto plazo, se solucionen las situaciones más apremiantes, y se postergue la unificación edilicia para el año próximo, dado que no es sencillo encontrar un espacio que reúna, al mismo tiempo, una ubicación geográfica relativamente céntrica, con disponibilidad para el estacionamiento y de fácil acceso, teniendo en cuenta que el flamante carácter de cabecera regional asignado a Venado, convertirá a sus oficinas provinciales en escala obligada para la población de una amplia porción del sur-sur.
(Publicado el viernes 8 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Es cierto que recién cuando transcurran algunos meses podrá evaluarse a ciencia cierta la eficiencia de estas metodologías, mediante la lectura de los resultados iniciales, pero el golpe de efecto, después de tanta rutina burocrática, ya fue asestado, teniendo en cuenta además que la inmensa provincia de Santa Fe, que pedía a gritos una genuina regionalización, con la consecuente descentralización de funciones, ya transita con ese rumbo, según los conceptos de la denominada “democracia de proximidad”, donde la población tiene más cerca el lugar de decisión de sus problemas. Que los ministros, secretarios y directores, sepan que durante toda la gestión deberán entablar frecuentes mano a mano con los intendentes y presidentes comunales, como en la reunión de trabajo realizada el miércoles último en esta ciudad (incluso el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti, atendió durante largo rato a la mamá de Clemente, Ana Braghieri), establece un cambio sustancial de metodologías que, en principio, jerarquiza la función de las autoridades locales, y al mismo tiempo blanquea sus relaciones con el gobierno provincial. Por ejemplo, hasta hace un par de días, todas las responsabilidades por la demora del sorteo de las viviendas del Plan Federal en Venado eran atribuidas a la Provincia, hasta que el director de Vivienda aclaró que hay obras de infraestructura pendientes que debe completar la Municipalidad, antes de proceder al sorteo de las casas, como ahora reconocen desde la Secretaría de Obras Públicas.
Por otra parte, esta modalidad de trabajo, aunque sea en forma indirecta, se propone devolver los roles naturales a los legisladores provinciales, que deberían destacarse por su cometido específico en los ámbitos parlamentarios, antes que por otras tradicionales prácticas, tales como el reparto de subsidios a diestra y siniestra, o el pecaminoso tráfico de influencias.
Ni Blanco ni negro
El gobierno del Frente Progresista, que se muestra tan sólido en la cúpula, por ahora no luce idéntica fortaleza en sus bases locales, a partir de la enclenque actualidad política de sus referentes históricos, Juan Moscoso y Roberto Meier. Con estos antecedentes, el diputado provincial Joaquín Blanco, un operador socialista residente en Rosario, pero oriundo de San Gregorio, desató un tembladeral interno una semana atrás, cuando comentó que los legisladores del partido de la rosa se habían distribuido en las distintas regiones para oficiar de nexos con la Casa Gris. Aunque la declaración no asomaba con aristas polémicas, varios dirigentes vernáculos de la UCR frentista y el ARI, interpretaron el planteo como una autoproclamación de Blanco en la función de nuevo líder regional. “Acá no queremos que nadie nos imponga un comisario político”, bramó uno de los más ofuscados, mientras se pintaba la cara. No obstante, las ambiciones del legislador -esposo de la viceministra de Trabajo y referente de los equipos técnicos binneristas, Alicia Ciciliani- no irían tan lejos, hasta el punto que ni siquiera estaría definida la creación de una futura “coordinación regional”, en sintonía con el progreso del plan de regionalización, que está dando sus primeros pasos bajo la supervisión del padre de la criatura, el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti, y la secretaria de Municipios, Comunas y Regiones, Mónica Bifarello.
Aunque algunos referentes oficialistas de la región aún están disconformes por ciertas designaciones del gobierno provincial en el área de Salud, por ejemplo, y temen que esos mismos “desplantes” a los caciques territoriales se reiteren en otras reparticiones, quien acaba de ser confirmado en el rol de delegado regional del Ministerio de la Producción santafesino es el caudillo isabelense Juan Enrique Lombardi, que se desempeñará desde la semana próxima en la dependencia con asiento en Saavedra y Colón de esta ciudad. Casi en coincidencia con el centenario de su localidad -se cumple hoy-, el ex candidato a senador provincial recibió una noticia que lo satisface doblemente, pues el nombramiento no lo trasladará a la ciudad capital, sino que podrá permanecer en la región, y muy cerca de la Santa Isabel que dejó en manos de su delfín Mario Kovacevic. En cambio, por el momento ni siquiera se mencionan cargos provinciales para el Tío Meier -que se mantendrá en un único bloque socialista con sus pares Oscar Pieroni y Fabián Vernetti-, y las ofertas de premio consuelo que en los últimos días le acercaron a Moscoso, están lejos de aliviar su íntimo disgusto con los nombramientos de Binner en la salud pública zonal.
Gobierno nuevo busca casa
En el reciente desembarco del gabinete binnerista, y en paralelo al desarrollo de los poblados talleres, volvió a tratarse la cuestión de los edificios públicos en Venado, cuya situación adquirió trascendencia provincial luego de que la viceministra de Trabajo definiera como “vergonzoso” el estado edilicio de la delegación regional de esa área. Para los cerebros del gobierno, en cada rincón de la provincia las reparticiones públicas deben lucir condiciones dignas y brindar un servicio excelente, pero más aún en las cabeceras de los nodos. Así como en la ciudad capital llegó a evaluarse la compra de un edificio que antaño albergó a un hotel para trasladar el Centro de Cómputos que hoy funciona en un inmueble poco propicio, en nuestra ciudad se pidieron condiciones por varios lugares, entre ellos las ex oficinas de la Anses (en calle Chacabuco) y la ex sede social del Club Centenario (en avenida Casey). En principio, la prioridad es el traslado de las dependencias de Trabajo y el Registro Civil, aunque el objetivo mediato es concentrar la totalidad de las oficinas provinciales en un mismo ámbito, como lo había manifestado semanas atrás el secretario parlamentario de la Cámara Baja, Lisandro Enrico. Mientras tanto, una alternativa intermedia que se estaría barajando es que, en el corto plazo, se solucionen las situaciones más apremiantes, y se postergue la unificación edilicia para el año próximo, dado que no es sencillo encontrar un espacio que reúna, al mismo tiempo, una ubicación geográfica relativamente céntrica, con disponibilidad para el estacionamiento y de fácil acceso, teniendo en cuenta que el flamante carácter de cabecera regional asignado a Venado, convertirá a sus oficinas provinciales en escala obligada para la población de una amplia porción del sur-sur.
(Publicado el viernes 8 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Tránsito, con buen rumbo, pero aún falta la campaña
Tal vez antes de que termine el verano el intendente José Freyre habrá visitado el Concejo en más ocasiones que su antecesor, optimizando el funcionamiento del sistema democrático municipal, que hasta diciembre solía ubicar a los ediles como elementos decorativos. Sin embargo, esta apuesta de la Intendencia a trabajar en tándem con los legisladores en la resolución de los temas de Estado de la ciudad, marca un sensible progreso desde el punto de vista institucional, porque las decisiones se equilibran y perfeccionan con la contribución de otros sectores políticos votados por los venadenses. Además, de este modo, los concejales son depositarios de elementos de juicio que, más adelante, serán decisivos para la fiscalización de esos mismos proyectos. Como tantas veces reprochamos a la gestión scottista ante el incumplimiento del envío puntual del Boletín Oficial, insistimos que el ocultamiento de la información pública no sólo viola la Constitución y perjudica la labor periodística, sino que obstaculiza la sagrada tarea de control de la oposición en el Concejo.
En esta oportunidad, Freyre visitará a los ediles con una batería de asuntos ligados al tránsito local, desmadrado desde hace años por falencias de planificación y control por parte del gobierno municipal. Ahora, en busca de recuperar el tiempo perdido, a la par del lanzamiento de la multipartita Junta de Tránsito, la Intendencia intenta vertebrar acuerdos políticos locales y regionales para unificar los procedimientos, en el inicio de un arduo camino en pos de modificar hábitos tan nocivos como arraigados en nuestro cuerpo social.
También cabe destacar como un aspecto positivo de la gestión las recientes charlas de capacitación a los inspectores, ya que es indispensable que los mismos estén correctamente instruidos, entre otro tópicos, sobre la documentación obligatoria que debe portar quien se traslade en automotor o motocicleta, no sólo para aplicar las normas con justicia, sino también para enfrentar los embates autoritarios de los cientos de transgresores que circulan por las calles de la ciudad.
Sin embargo, el gobierno municipal vuelve a pecar de falta de imaginación a la hora de imaginar una campaña publicitaria creativa y sostenida en los medios locales para sensibilizar a la población acerca de las nuevas estrategias para el tránsito urbano. Si bien es cierto que los funcionarios del área son consultados con frecuencia por el periodismo, nada reemplaza a un repiqueteo sistemático, que además de informar, invita al ciudadano a reflexionar sobre la convicción de las autoridades en la severidad de la próxima etapa. No debería ser un impedimento para ello que la Municipalidad adeude varios meses de pauta publicitaria a la mayoría de los medios locales, como se deslizó en un corrillo de San Martín y Marconi, pues estamos en presencia de una cuestión vital para la convivencia de los venadenses en la vía pública, hoy devenida en un caos.
(Publicado el miércoles 6 de febrero de 2008 en diario El Informe)
En esta oportunidad, Freyre visitará a los ediles con una batería de asuntos ligados al tránsito local, desmadrado desde hace años por falencias de planificación y control por parte del gobierno municipal. Ahora, en busca de recuperar el tiempo perdido, a la par del lanzamiento de la multipartita Junta de Tránsito, la Intendencia intenta vertebrar acuerdos políticos locales y regionales para unificar los procedimientos, en el inicio de un arduo camino en pos de modificar hábitos tan nocivos como arraigados en nuestro cuerpo social.
También cabe destacar como un aspecto positivo de la gestión las recientes charlas de capacitación a los inspectores, ya que es indispensable que los mismos estén correctamente instruidos, entre otro tópicos, sobre la documentación obligatoria que debe portar quien se traslade en automotor o motocicleta, no sólo para aplicar las normas con justicia, sino también para enfrentar los embates autoritarios de los cientos de transgresores que circulan por las calles de la ciudad.
Sin embargo, el gobierno municipal vuelve a pecar de falta de imaginación a la hora de imaginar una campaña publicitaria creativa y sostenida en los medios locales para sensibilizar a la población acerca de las nuevas estrategias para el tránsito urbano. Si bien es cierto que los funcionarios del área son consultados con frecuencia por el periodismo, nada reemplaza a un repiqueteo sistemático, que además de informar, invita al ciudadano a reflexionar sobre la convicción de las autoridades en la severidad de la próxima etapa. No debería ser un impedimento para ello que la Municipalidad adeude varios meses de pauta publicitaria a la mayoría de los medios locales, como se deslizó en un corrillo de San Martín y Marconi, pues estamos en presencia de una cuestión vital para la convivencia de los venadenses en la vía pública, hoy devenida en un caos.
(Publicado el miércoles 6 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Obras Sanitarias apura el paso con el agua potable
A pesar de haberse convertido en una cooperativa de servicios públicos excesivamente politizada -y judicializada- en el último lustro, Obras Sanitarias puede exhibir entre sus fortalezas la condición de ser la generadora de una de las obras públicas más importantes de la ciudad en un importante lapso, como es el servicio de agua potable -aún en desarrollo-, cuya concesión tiene a su cargo junto con la del servicio cloacal. En este sentido, también es oportuno destacar el eficiente tratamiento de los residuos líquidos cloacales en las lagunas de estabilización que posee la empresa, y cuya existencia la mayoría de los venadenses desconoce. Asimismo, debe subrayarse que la Cooperativa de Obras Sanitarias debió financiarse con recursos propios para todos estos logros, ya que nunca se benefició con subsidios para obras de saneamiento, como otras ciudades argentinas, pagando un alto precio por el intento de conservar la independencia ante las presiones de la gestión de Roberto Scott, que más de una vez pontificó que Obras Sanitarias se fundiría inevitablemente, y la Municipalidad debería hacerse cargo de colosales pasivos. Como tantas otras veces, el ex intendente se equivocó en sus temerarias afirmaciones, pero de todos modos perjudicó el progreso de los proyectos cooperativos.
En momentos en que gestiona un ajuste de la retrasada tarifa del agua potable, según se pactó en el contrato de concesión, el Consejo de Administración, ahora presidido por Eduardo Parodi, y con fuerte influencia del grupo de los Vecinos Venadenses, se propone impulsar una sostenida campaña de concientización a partir del mes entrante, en busca de acelerar el ritmo de conexión al sistema de los frentistas y, al mismo tiempo, optimizar el avance de obras, aún por debajo de lo establecido en las cláusulas.
Es de esperar que con la reanudación del diálogo con las autoridades municipales y las modificaciones propuestas en el contrato (elevar el consumo mínimo y reducir los plazos de conexión), junto con la campaña de información a la comunidad y una mejor convivencia entre los distintos sectores que forman el Consejo de Administración y la Asamblea de Delegados, la Cooperativa de Obras Sanitarias consiga el propósito de multiplicar los abonados al servicio.
En una segunda instancia, más ambiciosa, será necesario debatir sobre la obligatoriedad del consumo de agua potable en todas las dependencias de las viviendas (eliminación de la “canilla única”), con los necesarios subsidios a las familias carecientes, porque el objetivo de mediano y largo plazo no puede ser otro que masificar el consumo de agua potable para contribuir a una mejor calidad de vida de los venadenses.
(Publicado el lunes 4 de febrero de 2008 en diario El Informe)
En momentos en que gestiona un ajuste de la retrasada tarifa del agua potable, según se pactó en el contrato de concesión, el Consejo de Administración, ahora presidido por Eduardo Parodi, y con fuerte influencia del grupo de los Vecinos Venadenses, se propone impulsar una sostenida campaña de concientización a partir del mes entrante, en busca de acelerar el ritmo de conexión al sistema de los frentistas y, al mismo tiempo, optimizar el avance de obras, aún por debajo de lo establecido en las cláusulas.
Es de esperar que con la reanudación del diálogo con las autoridades municipales y las modificaciones propuestas en el contrato (elevar el consumo mínimo y reducir los plazos de conexión), junto con la campaña de información a la comunidad y una mejor convivencia entre los distintos sectores que forman el Consejo de Administración y la Asamblea de Delegados, la Cooperativa de Obras Sanitarias consiga el propósito de multiplicar los abonados al servicio.
En una segunda instancia, más ambiciosa, será necesario debatir sobre la obligatoriedad del consumo de agua potable en todas las dependencias de las viviendas (eliminación de la “canilla única”), con los necesarios subsidios a las familias carecientes, porque el objetivo de mediano y largo plazo no puede ser otro que masificar el consumo de agua potable para contribuir a una mejor calidad de vida de los venadenses.
(Publicado el lunes 4 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Binner impone la agenda al ritmo del gabinete itinerante
Después de haber asumido como gobernador, Hermes Binner retornará el próximo miércoles a nuestra ciudad (donde ahora cuenta con una representación de tres concejales), junto con su gabinete de colaboradores, para presidir una Jornada Regional de Trabajo con los intendentes y presidentes comunales del sur provincial -sin la presencia de legisladores-, a los efectos de progresar en el diseño de un Plan Estratégico sobre la base de los conceptos de regionalización y descentralización de las funciones del Estado santafesino. Luego de sendas reuniones en las ciudades cabeceras (nodos) de Santa Fe y Reconquista, ahora es el turno de Venado Tuerto, estación intermedia para la administración del Frente Progresista, que en el curso de este mes proseguirá con las “cumbres regionales” en Rosario y Rafaela. Así pues, en lugar de obligar a los mandatarios municipales a la indignidad de golpear puertas en Santa Fe a diestra y siniestra, las cuestiones de fondo, locales y regionales, son discutidas en distintas comisiones de trabajo por los propios intendentes y jefes comunales. Con el objetivo declarado de “identificar las principales problemáticas regionales que requieren de la intervención del gobierno provincial”, Binner está respondiendo con creces a las expectativas de cambio depositadas en las urnas el 2 de septiembre último por la mayoría de los santafesinos. Animándose a romper el formato de gobierno tradicional -vigente con pocas modificaciones desde la época de José María Vernet en 1983-, los socialistas conservan un “equilibrio inestable” con sus aliados del Frente Progresista y afianzan relaciones con municipalidades y comunas controladas por el PJ, que no pueden prescindir de los puentes con la Casa Gris, así como los binneristas se esfuerzan por tenderlos con la Casa Rosada.
Así como el gobernador intercambia sonrisas con la presidenta Cristina Fernández, el superministro Julio De Vido y el omnipresente Néstor Kirchner, elude sistemáticamente cualquier clase de enfrentamiento con el poder político sobreviviente del justicialismo santafesino, que reside en el bloque de senadores presidido por el venadense Ricardo Spinozzi. Sin embargo, sus políticas de “relación directa” con los municipios y comunas de las flamantes “nodos” -coincidentes con las cinco circunscripciones judiciales y las diócesis católicas-, amenazan con diluir a corto plazo la fuerte influencia de los senadores en sus respectivas regiones.
Para los venadenses y sureños en general, siempre tan alejados de las decisiones adoptadas en la ciudad capital santafesina, es más que auspicioso este marcado proceso de regionalización, ya que en un marco de igualdad de oportunidades, se estima que el sur-sur podrá hacer valer sus formidables contribuciones económicas al desarrollo provincial, que jamás fueron debidamente reconocidas, a juzgar por el deficiente estado de caminos, escuelas, hospitales, juzgados y reparticiones públicas en general. Hasta el gobierno municipal del mismísimo José Freyre podrá beneficiarse con la nueva forma de gobernar que propone el Frente Progresista, si es que se consolidan los proyectos institucionales, sociales y de infraestructura. En este sentido, de profundizarse el rumbo de rigurosa planificación sostenido en la prédica oficialista, ya no habrá margen para la tediosa burocracia de los expedientes, ni el reparto impune de subsidios para solventar campañas políticas o tapar gestiones ineficientes, sino que los recursos dependerán, por fin, de los argumentos de cada gobernante para justificar las necesidades de su distrito.
Mientras el peronismo provincial está golpeado por la derrota de septiembre y confundido por las internas de no se sabe cuándo, el gobernador Hermes Binner, sin discursos estridentes pero con precisión de anestesista, establece la agenda política al ritmo ágil del gabinete itinerante -casi sin interferencias opositoras- y, como Cristina en la Nación, disfruta de la aceptación de casi las dos terceras partes de la población santafesina.
(Publicado el viernes 1 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Así como el gobernador intercambia sonrisas con la presidenta Cristina Fernández, el superministro Julio De Vido y el omnipresente Néstor Kirchner, elude sistemáticamente cualquier clase de enfrentamiento con el poder político sobreviviente del justicialismo santafesino, que reside en el bloque de senadores presidido por el venadense Ricardo Spinozzi. Sin embargo, sus políticas de “relación directa” con los municipios y comunas de las flamantes “nodos” -coincidentes con las cinco circunscripciones judiciales y las diócesis católicas-, amenazan con diluir a corto plazo la fuerte influencia de los senadores en sus respectivas regiones.
Para los venadenses y sureños en general, siempre tan alejados de las decisiones adoptadas en la ciudad capital santafesina, es más que auspicioso este marcado proceso de regionalización, ya que en un marco de igualdad de oportunidades, se estima que el sur-sur podrá hacer valer sus formidables contribuciones económicas al desarrollo provincial, que jamás fueron debidamente reconocidas, a juzgar por el deficiente estado de caminos, escuelas, hospitales, juzgados y reparticiones públicas en general. Hasta el gobierno municipal del mismísimo José Freyre podrá beneficiarse con la nueva forma de gobernar que propone el Frente Progresista, si es que se consolidan los proyectos institucionales, sociales y de infraestructura. En este sentido, de profundizarse el rumbo de rigurosa planificación sostenido en la prédica oficialista, ya no habrá margen para la tediosa burocracia de los expedientes, ni el reparto impune de subsidios para solventar campañas políticas o tapar gestiones ineficientes, sino que los recursos dependerán, por fin, de los argumentos de cada gobernante para justificar las necesidades de su distrito.
Mientras el peronismo provincial está golpeado por la derrota de septiembre y confundido por las internas de no se sabe cuándo, el gobernador Hermes Binner, sin discursos estridentes pero con precisión de anestesista, establece la agenda política al ritmo ágil del gabinete itinerante -casi sin interferencias opositoras- y, como Cristina en la Nación, disfruta de la aceptación de casi las dos terceras partes de la población santafesina.
(Publicado el viernes 1 de febrero de 2008 en diario El Informe)
Con los municipales, Freyre se calzó los guantes y no puso la otra mejilla
Los reclamos salariales de los trabajadores municipales, que están jaqueando a varios gobiernos de la región, también se manifestaron en nuestra ciudad una semana atrás, con la amenaza furiosa de un paro general de actividades por la demora en el cobro de los haberes de diciembre último. El anuncio de la medida de fuerza sorprendió a todos, no sólo por las promesas de pago de las autoridades, sino también por las conocidas relaciones amistosas del referente gremial Francisco Villalba con el oficialismo scottista. “Todo tiene un límite”, disparó el indignado intendente José Freyre, que esa mañana de viernes se sintió tocado en lo más íntimo. Es que el scottismo no sufrió tanto con la oposición política como con los paros de los propios empleados municipales, empezando por el de mediados de enero de 2002, cuando la huelga sacudió a la administración venadense en medio de la crisis económica nacional, y también en julio de 2005, cuando el gremio local se adhirió a una medida de fuerza provincial impulsada por la Festram, que malhumoró al entonces intendente casi tanto como las solicitadas del lucifuercista Jorge Viano.
“Ahora prefiero hablar con los empleados directamente”, bramó Poroto, desde el Sillón de Aufranc, con pocas ganas de poner la otra mejilla. Más bien, puso el grito en el cielo ante el inesperado desafío, y ni siquiera se salvó Scott, quien recibió las esquirlas del tiro por elevación de Freyre sobre la cúpula sindical de avenida Lisandro de la Torre: “Seremos inflexibles con las licencias gremiales… en este momento tienen 12 delegados, cuando les corresponden seis, es decir que no hay más privilegios para nadie”.
Según la versión oficial, en estos escarceos de combate promovidos desde la ATM, también influye una interna gremial entre los grupos que pugnan por la sucesión de Pancho Villalba, en particular del sector más combativo que tiene sus trincheras en el área de Servicios Públicos. También habría resistencias en las filas sindicales a los ensayos de reasignación de funciones y cambios de horarios, como era previsible con la incorporación en la primera línea de los Poroto ‘Boys de dos empresarios, como el jefe de Gabinete, Hernán Roma, y el secretario de Servicios Públicos, Raúl Debonis, concientes -en línea con el pensamiento de Freyre- de que jamás contarán con tanto poder político como en los seis meses iniciales para cortar de cuajo con los caudillismos enquistados.
Sin embargo, estos estallidos no sólo son atribuibles a la baja recaudación estacional, las internas gremiales y la decisión política de imponer los intereses de la ciudadanía por sobre la corporación sindical, sino que influyen otros factores, como la incapacidad del largo reinado scottista para anticiparse a situaciones más que previsibles de la actualidad. En este sentido, sobresale la mala distribución del gasto público (basta repasar las últimas ejecuciones presupuestarias) y el absurdo congelamiento de las tasas municipales, que hace pocos meses era presentado como una virtud de la administración, y apenas transcurridas las elecciones, el aumento de los tributos se convirtió en una impostergable cuestión de Estado.
En este tempranero enfrentamiento con el gremio municipal, como así también en el armado de la porotista químicamente pura Secretaría de Promoción Comunitaria (contempla una auspiciosa estructura horizontal e integrada), Freyre asoma como el referente de un nuevo estilo de gobierno, con pocos puntos en común con su antecesor, pero corre el serio riesgo de desgastarse en forma prematura ante una escalada de asuntos irresueltos que jamás podrá achacarle al omnipresente padrino político.
Mientras tanto, la oposición se tomó vacaciones hasta marzo, donde todo volverá a empezar, con el disciplinado cuarteto oficialista; los antagónicos monobloques de la peronista disidente Patricia Romero y el radical Delfor Hernández; y el flamante terceto socialista de Oscar Pieroni, Fabián Vernetti y Roberto Meier, aun cuando en la práctica actuarían como un dueto y un solista, que no siempre interpretarán idéntica partitura, como en los últimos tiempos del disuelto movimiento Pueblo.
(Publicado el viernes 18 de enero de 2007 en diario El Informe)
“Ahora prefiero hablar con los empleados directamente”, bramó Poroto, desde el Sillón de Aufranc, con pocas ganas de poner la otra mejilla. Más bien, puso el grito en el cielo ante el inesperado desafío, y ni siquiera se salvó Scott, quien recibió las esquirlas del tiro por elevación de Freyre sobre la cúpula sindical de avenida Lisandro de la Torre: “Seremos inflexibles con las licencias gremiales… en este momento tienen 12 delegados, cuando les corresponden seis, es decir que no hay más privilegios para nadie”.
Según la versión oficial, en estos escarceos de combate promovidos desde la ATM, también influye una interna gremial entre los grupos que pugnan por la sucesión de Pancho Villalba, en particular del sector más combativo que tiene sus trincheras en el área de Servicios Públicos. También habría resistencias en las filas sindicales a los ensayos de reasignación de funciones y cambios de horarios, como era previsible con la incorporación en la primera línea de los Poroto ‘Boys de dos empresarios, como el jefe de Gabinete, Hernán Roma, y el secretario de Servicios Públicos, Raúl Debonis, concientes -en línea con el pensamiento de Freyre- de que jamás contarán con tanto poder político como en los seis meses iniciales para cortar de cuajo con los caudillismos enquistados.
Sin embargo, estos estallidos no sólo son atribuibles a la baja recaudación estacional, las internas gremiales y la decisión política de imponer los intereses de la ciudadanía por sobre la corporación sindical, sino que influyen otros factores, como la incapacidad del largo reinado scottista para anticiparse a situaciones más que previsibles de la actualidad. En este sentido, sobresale la mala distribución del gasto público (basta repasar las últimas ejecuciones presupuestarias) y el absurdo congelamiento de las tasas municipales, que hace pocos meses era presentado como una virtud de la administración, y apenas transcurridas las elecciones, el aumento de los tributos se convirtió en una impostergable cuestión de Estado.
En este tempranero enfrentamiento con el gremio municipal, como así también en el armado de la porotista químicamente pura Secretaría de Promoción Comunitaria (contempla una auspiciosa estructura horizontal e integrada), Freyre asoma como el referente de un nuevo estilo de gobierno, con pocos puntos en común con su antecesor, pero corre el serio riesgo de desgastarse en forma prematura ante una escalada de asuntos irresueltos que jamás podrá achacarle al omnipresente padrino político.
Mientras tanto, la oposición se tomó vacaciones hasta marzo, donde todo volverá a empezar, con el disciplinado cuarteto oficialista; los antagónicos monobloques de la peronista disidente Patricia Romero y el radical Delfor Hernández; y el flamante terceto socialista de Oscar Pieroni, Fabián Vernetti y Roberto Meier, aun cuando en la práctica actuarían como un dueto y un solista, que no siempre interpretarán idéntica partitura, como en los últimos tiempos del disuelto movimiento Pueblo.
(Publicado el viernes 18 de enero de 2007 en diario El Informe)
Bienvenida la rescisión, pero el Concejo tiene la última palabra
Cumpliendo una de sus primeras promesas, el intendente José Freyre anotició a los ediles de la firma del certificado de defunción del régimen de tercerización de Hacienda que su antecesor Roberto Scott había lanzado por decreto en septiembre de 2005. También es cierto que dicha decisión se precipitó en busca de facilitar la negociación con los bloques opositores por el ajuste tributario aún inconcluso. Como sea, en el decreto de rescisión por mutuo acuerdo, se sostiene que “la Municipalidad reconoce adeudar a la empresa los servicios prestados hasta el 30 de noviembre de 2007”, aunque en esa documentación enviada al cuerpo legislativo no se especifica el monto adeudado. No obstante, trascendió que debería abonarse una cifra cercana a los 2,5 millones de pesos, que la empresa Servicios y Consultorías SA aceptaría embolsar en cómodas cuotas. Como quedó dicho, ahora se deshace por decreto lo que antes se había hecho por decreto, desconociendo las potestades del Concejo, que en estas condiciones adquiere una gravitante influencia en el asunto, pues la Intendencia necesita la aprobación parlamentaria para incluir dicha deuda en el Presupuesto 2008. En rigor, la novela de la rescisión de la tercerización recién empieza, porque no habrá desenlace hasta tanto se oficialice la partida presupuestaria requerida.
Desde la oposición se aguarda que la Intendencia remita el contrato original con la empresa adjudicataria de la licitación y el convenio anexo que contiene la deuda global, además de brindar otras precisiones vinculadas tanto con las actividades específicas de cobranza, como con el compromiso de inversión en modernización de sistemas y capacitación del personal afectado a la Dirección de Rentas. De no resultar satisfechos en sus pretensiones, se presume que los socialistas Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, al igual que la vianista Patricia Romero, rechazarían la inclusión de cualquier partida presupuestaria para cubrir dicha deuda. “Si nos envían la información detallada que requerimos, podríamos probar que esta empresa se llevó dinero, y pretende llevarse aún más, por una actuación a todas luces ineficiente, que no le generó más recursos a la ciudad”, alertó un allegado al bloque socialista, dimensionando que el consenso legislativo para cerrar la operación aún está lejos. Ya a fines de 2006, el Tío Meier anticipaba que el propósito oficialista de aumentar la recaudación había fracasado, “pues si bien los ingresos venadenses crecieron, se plantaron por debajo del promedio nacional, con lo cual la empresa estaría cobrando cerca de medio millón de pesos sin haber hecho demasiados esfuerzos”, consignaba el edil.
Así las cosas, como el oficialismo cuenta con cuatro votos propios en el Concejo, y necesita al menos cinco para la aprobación de la partida, deberá tender puentes con el socialista Roberto Meier y el radical Delfor Hernández para no quedar en una incómoda situación legal y política. Hoy mismo, en la sesión extraordinaria, podría hallarse un antecedente en la votación del incremento a la alícuota general del Derecho de Registro e Inspección (DRI), que se elevaría de un porcentaje del 0,525 al 0,63 (la Intendencia proponía subir hasta el 0,70 por ciento), con el respaldo del cuarteto oficialista y, al menos, el decisivo aval de Delfor con el quinto voto. Mientras tanto, lo más novedoso es que el Centro Comercial e Industrial (CCI) apoyaría tal incremento del DRI, que ya había generado mayores ingresos a las arcas municipales en los últimos tiempos, porque está atado a una base imponible variable (facturación); por su parte, una actitud diametralmente opuesta había adoptado la Cámara Regional de la Industria y Comercio Exterior (Cricex), que en el Día de los Inocentes se pronunció públicamente contra el aumento pretendido para el denominado DRI industrial.
Si bien es cierto que la rescisión fortalece la autonomía política de Freyre con una explícita desautorización a Scott, también en este contexto se demuestra el acierto de la oposición, que desde comienzos de 2005 había cuestionado con suma severidad la iniciativa oficialista, a través del entonces pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico, alertando que, además de ignorar al Concejo en el tratamiento del tema, se invadirían facultades indelegables de la gestión pública. Más tarde, esas prevenciones se vigorizaron con la salida del jefe de Hacienda, Luis Plantón, que jamás -ni siquiera ahora- fue sustituido por un funcionario de su misma jerarquía de secretario. Sin embargo, el intendente Scott, convencido de que no hay mejor defensa que un buen ataque, denostaba a los ediles por haber solicitado un dictamen técnico a los “mismos contadores que asesoran a los evasores”, declaración que le valió el unánime repudio de los colegios de profesionales en Ciencias Económicas de Santa Fe y la Argentina.
Tampoco los antecedentes cercanos le ayudaban al oficialismo, pues había tenido su primera experiencia tercerizadora en el 2000, con una empresa cordobesa ligada a la Fundación Integración, que en Venado era presidida por el autor de “La Secta Socialista”, Jorge Lagna. La furiosa incursión del escuadrón menemista liderado por Raúl Obelar, duró muy poco y dejó un saldo de cuantiosas víctimas. Pese a ello, en el segundo ensayo -tras una licitación frustrada por falta de oferentes- se reeditaron los avasallamientos desde el vamos, ya que la Intendencia jamás envió los pormenores del misterioso contrato a Sarmiento y Alem. Además, en esas instancias -antesala de las legislativas de fines de 2005- se le advertía a Scott desde todos los sectores de la oposición sobre la imprudencia de acordar un vínculo de seis años cuando apenas le restaban dos de mandato. Tal vez el veterano líder estaba convencido de que, a partir de diciembre de 2007, un candidato del riñón scottista continuaría ocupando el Sillón de Aufranc, aunque es improbable que siquiera haya imaginado a su propio delfín acortando en las dos terceras partes la relación con Servicios y Consultorías SA.
Con el sensible incremento de la coparticipación a comunas y municipalidades resuelto por el flamante gobierno provincial de Hermes Binner y el acompañamiento de la oposición en el ajuste de algunos tributos locales, la gestión de José Freyre se las está arreglando para mantenerse a flote, pero subsisten rémoras del reciente pasado scottista, como la tercerización, que complican los primeros pasos.
(Publicado el viernes 4 de enero de 2008 en diario El Informe)
Desde la oposición se aguarda que la Intendencia remita el contrato original con la empresa adjudicataria de la licitación y el convenio anexo que contiene la deuda global, además de brindar otras precisiones vinculadas tanto con las actividades específicas de cobranza, como con el compromiso de inversión en modernización de sistemas y capacitación del personal afectado a la Dirección de Rentas. De no resultar satisfechos en sus pretensiones, se presume que los socialistas Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, al igual que la vianista Patricia Romero, rechazarían la inclusión de cualquier partida presupuestaria para cubrir dicha deuda. “Si nos envían la información detallada que requerimos, podríamos probar que esta empresa se llevó dinero, y pretende llevarse aún más, por una actuación a todas luces ineficiente, que no le generó más recursos a la ciudad”, alertó un allegado al bloque socialista, dimensionando que el consenso legislativo para cerrar la operación aún está lejos. Ya a fines de 2006, el Tío Meier anticipaba que el propósito oficialista de aumentar la recaudación había fracasado, “pues si bien los ingresos venadenses crecieron, se plantaron por debajo del promedio nacional, con lo cual la empresa estaría cobrando cerca de medio millón de pesos sin haber hecho demasiados esfuerzos”, consignaba el edil.
Así las cosas, como el oficialismo cuenta con cuatro votos propios en el Concejo, y necesita al menos cinco para la aprobación de la partida, deberá tender puentes con el socialista Roberto Meier y el radical Delfor Hernández para no quedar en una incómoda situación legal y política. Hoy mismo, en la sesión extraordinaria, podría hallarse un antecedente en la votación del incremento a la alícuota general del Derecho de Registro e Inspección (DRI), que se elevaría de un porcentaje del 0,525 al 0,63 (la Intendencia proponía subir hasta el 0,70 por ciento), con el respaldo del cuarteto oficialista y, al menos, el decisivo aval de Delfor con el quinto voto. Mientras tanto, lo más novedoso es que el Centro Comercial e Industrial (CCI) apoyaría tal incremento del DRI, que ya había generado mayores ingresos a las arcas municipales en los últimos tiempos, porque está atado a una base imponible variable (facturación); por su parte, una actitud diametralmente opuesta había adoptado la Cámara Regional de la Industria y Comercio Exterior (Cricex), que en el Día de los Inocentes se pronunció públicamente contra el aumento pretendido para el denominado DRI industrial.
Si bien es cierto que la rescisión fortalece la autonomía política de Freyre con una explícita desautorización a Scott, también en este contexto se demuestra el acierto de la oposición, que desde comienzos de 2005 había cuestionado con suma severidad la iniciativa oficialista, a través del entonces pueblense Roberto Meier y el radical Lisandro Enrico, alertando que, además de ignorar al Concejo en el tratamiento del tema, se invadirían facultades indelegables de la gestión pública. Más tarde, esas prevenciones se vigorizaron con la salida del jefe de Hacienda, Luis Plantón, que jamás -ni siquiera ahora- fue sustituido por un funcionario de su misma jerarquía de secretario. Sin embargo, el intendente Scott, convencido de que no hay mejor defensa que un buen ataque, denostaba a los ediles por haber solicitado un dictamen técnico a los “mismos contadores que asesoran a los evasores”, declaración que le valió el unánime repudio de los colegios de profesionales en Ciencias Económicas de Santa Fe y la Argentina.
Tampoco los antecedentes cercanos le ayudaban al oficialismo, pues había tenido su primera experiencia tercerizadora en el 2000, con una empresa cordobesa ligada a la Fundación Integración, que en Venado era presidida por el autor de “La Secta Socialista”, Jorge Lagna. La furiosa incursión del escuadrón menemista liderado por Raúl Obelar, duró muy poco y dejó un saldo de cuantiosas víctimas. Pese a ello, en el segundo ensayo -tras una licitación frustrada por falta de oferentes- se reeditaron los avasallamientos desde el vamos, ya que la Intendencia jamás envió los pormenores del misterioso contrato a Sarmiento y Alem. Además, en esas instancias -antesala de las legislativas de fines de 2005- se le advertía a Scott desde todos los sectores de la oposición sobre la imprudencia de acordar un vínculo de seis años cuando apenas le restaban dos de mandato. Tal vez el veterano líder estaba convencido de que, a partir de diciembre de 2007, un candidato del riñón scottista continuaría ocupando el Sillón de Aufranc, aunque es improbable que siquiera haya imaginado a su propio delfín acortando en las dos terceras partes la relación con Servicios y Consultorías SA.
Con el sensible incremento de la coparticipación a comunas y municipalidades resuelto por el flamante gobierno provincial de Hermes Binner y el acompañamiento de la oposición en el ajuste de algunos tributos locales, la gestión de José Freyre se las está arreglando para mantenerse a flote, pero subsisten rémoras del reciente pasado scottista, como la tercerización, que complican los primeros pasos.
(Publicado el viernes 4 de enero de 2008 en diario El Informe)
Freyre abraza al Tío y Delfor, pero sufre opositores del "estilo Scott"
El intendente José Freyre transita la época del enamoramiento con la ciudadanía, recibe invitaciones del gobernador Hermes Binner para escoltarlo en la Casa Rosada y acapara lisonjas del superministro Antonio Bonfatti en su reciente visita a la Intendencia (incluyendo el envío de “saludos a Roberto”). Además de disfrutar del capital aún intacto del 45 por ciento de los votos obtenidos cuatro meses atrás, Poroto se beneficia con las estremecedoras internas de los pueblo-socialistas y la guerra fría en la UCR, aunque también los scottistas sufren las suyas en el PJ, con la vianista Patricia Romero en el rol de opositora implacable.
En este marco, Freyre opera como lo haría cualquier otro líder político en su lugar, privilegiando el tendido de puentes con los opositores más confiables, como Delfor Hernández y Roberto Meier, a los que distinguió hace pocas semanas con el ofrecimiento de la presidencia del Concejo, relegando las ambiciones de los oficialistas Miguel Pedrola, Gustavo Giner y Bibiana Pieli. Delfor aceptó el convite y se quedó con el preciado cargo, en tanto que el Tío, rechazado por sus bases, hoy es el mimado del flamante mandatario municipal.
Para más datos, Delfor encarna el ala blanda del radicalismo, en las antípodas del secretario parlamentario de la Cámara Baja provincial, Lisandro Enrico, quien ya aclaró que esa tarea en el gobierno binnerista de ninguna manera lo alejará de la política local. En la transición de Pueblo al PS, el Tío cumple el mismo rol que Delfor, en tanto que Fabián Vernetti y Oscar Pieroni ya esbozaron sus pretensiones de ejercer una fiscalización más rigurosa. Asimismo, Meier y Delfor completarán -a fines de 2009- sus dos períodos consecutivos como concejales y es probable que ninguno vaya por la re-reelección. Al menos, el Tío ya admitió públicamente que no volverá a ser candidato en Venado, al mismo tiempo que aguarda un llamado de Hermes, antes de que expire enero, para ocupar un cargo provincial; además, para volver a postularse tendría que superar la dura interna que se le avecina en el seno del socialismo. Y Hernández no luce con expectativas de recuperación después del flojo rendimiento electoral en las generales, en sintonía con el fracaso del radicalismo antibinnerista en el orden provincial. Ni Meier ni Delfor, en estas condiciones, asoman como oponentes de riesgo para Freyre, que los contiene, los abraza y se ilusiona con tenerlos más veces de su lado, que en la vereda de enfrente.
Verdades a medias
Según el punto de vista oficialista, Delfor y Meier practican una oposición constructiva; en cambio, Vernetti, Pieroni y, sobre todo, Romero, que no escoltan con la misma frecuencia las iniciativas de la Intendencia, son feos, sucios y malos, y desde ya, ejercen una oposición destructiva. Es esperable que desde las dependencias de San Martín y Marconi se intente imponer esta versión de los acontecimientos, pero una observación desinteresada determina que la condición de oficialismo no presume necesariamente la portación de la verdad revelada ni, mucho menos, acredita la licencia para ordenar qué estilo de oposición debe ejercerse para el control de la Intendencia. En este mismo sentido, es oportuno recordar que no hay ningún concejal que -en el estilo- se asemeje tanto a Roberto Scott en el período 1993/95 como Patricia Romero. Es evidente, y el oficialismo debería tenerlo en cuenta, que no puede ser tan malo, ahora, lo que antes era tan bueno, porque lo ejecutaba Scott. Era más fácil el embate en aquel momento, claro está, porque el dematiísmo estaba en retirada, pero el estilo de oposición del Mago tiene muchos puntos en común con el que hoy tanto escandaliza porque lo ensaya Romero. En esa misma línea se inscribe el debutante Fito Vernetti, que a pesar de haber transitado sólo unas pocas semanas como legislador, ya mostró que está más cerca de la vehemencia del tres veces intendente Scott, que del sosiego de Meier y el ex concejal Claudio Natali.
Falsas alianzas
En este tiempo nuevo de la oposición también se destacó en los últimos días el sofisma de Pedrola, en el sentido de que se había conformado un nuevo bloque entre Romero, Vernetti y Pieroni. En rigor, la ruptura del bloque de Pueblo, que en esas enclenques condiciones se traslada al socialismo, liberó a Vernetti y Pieroni del yugo de votar siempre igual que Meier, por disciplina partidaria y para guardar las apariencias. Siempre se supo que el Tío haría cualquier cosa antes de votar en consonancia con Romero, simplemente porque el jefe de la agrupación “17 de Octubre” es el lucifuercista Jorge Viano. Más aún, los propios ex pueblenses confesaron más de una vez que desde el ingreso de Romero al Concejo se había pronunciado la scottización de Meier. Ahora, sin estos condicionamientos surgidos de odios personales del referente histórico del sector, Vernetti y Pieroni se expresan con más libertades, y nadie debería extrañarse si algunas veces votan con el oficialismo y otras a la par de la filosa espada vianista. En este sentido, sobran los antecedentes que auguran ese comportamiento pragmático. Uno de ellos, por ejemplo, recuerda que los mismos pueblenses y socialistas que formaron Unirce para embestir contra el vianismo en la Cooperativa Eléctrica, más adelante se aliaron con los Vecinos Venadenses y los propios lucifuercistas para impedir el desembarco scottista en la Cooperativa de Obras Sanitarias. Desde ya que esa actitud disgustó a Meier, como también la publicación de la polémica revista poblada de denuncias contra el gobierno scottista en la antesala de las últimas elecciones, de lo cual se desprenden dos acotaciones necesarias: 1) La dignidad del Tío para defender, de todos modos, los contenidos de dicha publicación; y 2) El olvido de Scott, que aún no cumplió con el compromiso ante la ciudadanía de presentar la revista en Tribunales para deslindar responsabilidades.
Contra la simplificada lectura de Pedrola, es más factible que los mismos dirigentes que coinciden en el estilo scottista de ejercer la oposición, como Romero y Vernetti, entren en pugna por sobresalir en ese ancho espacio -un 55 por ciento del electorado no votó al oficialismo-, aun cuando en ciertas ocasiones voten en idéntico sentido.
En principio, nadie tiene la verdad acerca de cuál es la metodología más eficiente para ejercitar el indispensable rol de la oposición. Sin embargo, ante el empecinamiento de sectores interesados en endiosar a unos y satanizar a otros, cabe recordar que la historia reciente de la ciudad, del ’83 a la fecha, sentencia que brillantes políticos que apostaron al co-gobierno desde sus bancas, tanto con De Mattía como con Scott, se fueron quedando uno tras otro a la vera del camino; y el mismísimo Scott, que invirtió todo el tiempo posible en una oposición despiadada, resultó premiado por la ciudadanía.
(Publicado el lunes 31 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
En este marco, Freyre opera como lo haría cualquier otro líder político en su lugar, privilegiando el tendido de puentes con los opositores más confiables, como Delfor Hernández y Roberto Meier, a los que distinguió hace pocas semanas con el ofrecimiento de la presidencia del Concejo, relegando las ambiciones de los oficialistas Miguel Pedrola, Gustavo Giner y Bibiana Pieli. Delfor aceptó el convite y se quedó con el preciado cargo, en tanto que el Tío, rechazado por sus bases, hoy es el mimado del flamante mandatario municipal.
Para más datos, Delfor encarna el ala blanda del radicalismo, en las antípodas del secretario parlamentario de la Cámara Baja provincial, Lisandro Enrico, quien ya aclaró que esa tarea en el gobierno binnerista de ninguna manera lo alejará de la política local. En la transición de Pueblo al PS, el Tío cumple el mismo rol que Delfor, en tanto que Fabián Vernetti y Oscar Pieroni ya esbozaron sus pretensiones de ejercer una fiscalización más rigurosa. Asimismo, Meier y Delfor completarán -a fines de 2009- sus dos períodos consecutivos como concejales y es probable que ninguno vaya por la re-reelección. Al menos, el Tío ya admitió públicamente que no volverá a ser candidato en Venado, al mismo tiempo que aguarda un llamado de Hermes, antes de que expire enero, para ocupar un cargo provincial; además, para volver a postularse tendría que superar la dura interna que se le avecina en el seno del socialismo. Y Hernández no luce con expectativas de recuperación después del flojo rendimiento electoral en las generales, en sintonía con el fracaso del radicalismo antibinnerista en el orden provincial. Ni Meier ni Delfor, en estas condiciones, asoman como oponentes de riesgo para Freyre, que los contiene, los abraza y se ilusiona con tenerlos más veces de su lado, que en la vereda de enfrente.
Verdades a medias
Según el punto de vista oficialista, Delfor y Meier practican una oposición constructiva; en cambio, Vernetti, Pieroni y, sobre todo, Romero, que no escoltan con la misma frecuencia las iniciativas de la Intendencia, son feos, sucios y malos, y desde ya, ejercen una oposición destructiva. Es esperable que desde las dependencias de San Martín y Marconi se intente imponer esta versión de los acontecimientos, pero una observación desinteresada determina que la condición de oficialismo no presume necesariamente la portación de la verdad revelada ni, mucho menos, acredita la licencia para ordenar qué estilo de oposición debe ejercerse para el control de la Intendencia. En este mismo sentido, es oportuno recordar que no hay ningún concejal que -en el estilo- se asemeje tanto a Roberto Scott en el período 1993/95 como Patricia Romero. Es evidente, y el oficialismo debería tenerlo en cuenta, que no puede ser tan malo, ahora, lo que antes era tan bueno, porque lo ejecutaba Scott. Era más fácil el embate en aquel momento, claro está, porque el dematiísmo estaba en retirada, pero el estilo de oposición del Mago tiene muchos puntos en común con el que hoy tanto escandaliza porque lo ensaya Romero. En esa misma línea se inscribe el debutante Fito Vernetti, que a pesar de haber transitado sólo unas pocas semanas como legislador, ya mostró que está más cerca de la vehemencia del tres veces intendente Scott, que del sosiego de Meier y el ex concejal Claudio Natali.
Falsas alianzas
En este tiempo nuevo de la oposición también se destacó en los últimos días el sofisma de Pedrola, en el sentido de que se había conformado un nuevo bloque entre Romero, Vernetti y Pieroni. En rigor, la ruptura del bloque de Pueblo, que en esas enclenques condiciones se traslada al socialismo, liberó a Vernetti y Pieroni del yugo de votar siempre igual que Meier, por disciplina partidaria y para guardar las apariencias. Siempre se supo que el Tío haría cualquier cosa antes de votar en consonancia con Romero, simplemente porque el jefe de la agrupación “17 de Octubre” es el lucifuercista Jorge Viano. Más aún, los propios ex pueblenses confesaron más de una vez que desde el ingreso de Romero al Concejo se había pronunciado la scottización de Meier. Ahora, sin estos condicionamientos surgidos de odios personales del referente histórico del sector, Vernetti y Pieroni se expresan con más libertades, y nadie debería extrañarse si algunas veces votan con el oficialismo y otras a la par de la filosa espada vianista. En este sentido, sobran los antecedentes que auguran ese comportamiento pragmático. Uno de ellos, por ejemplo, recuerda que los mismos pueblenses y socialistas que formaron Unirce para embestir contra el vianismo en la Cooperativa Eléctrica, más adelante se aliaron con los Vecinos Venadenses y los propios lucifuercistas para impedir el desembarco scottista en la Cooperativa de Obras Sanitarias. Desde ya que esa actitud disgustó a Meier, como también la publicación de la polémica revista poblada de denuncias contra el gobierno scottista en la antesala de las últimas elecciones, de lo cual se desprenden dos acotaciones necesarias: 1) La dignidad del Tío para defender, de todos modos, los contenidos de dicha publicación; y 2) El olvido de Scott, que aún no cumplió con el compromiso ante la ciudadanía de presentar la revista en Tribunales para deslindar responsabilidades.
Contra la simplificada lectura de Pedrola, es más factible que los mismos dirigentes que coinciden en el estilo scottista de ejercer la oposición, como Romero y Vernetti, entren en pugna por sobresalir en ese ancho espacio -un 55 por ciento del electorado no votó al oficialismo-, aun cuando en ciertas ocasiones voten en idéntico sentido.
En principio, nadie tiene la verdad acerca de cuál es la metodología más eficiente para ejercitar el indispensable rol de la oposición. Sin embargo, ante el empecinamiento de sectores interesados en endiosar a unos y satanizar a otros, cabe recordar que la historia reciente de la ciudad, del ’83 a la fecha, sentencia que brillantes políticos que apostaron al co-gobierno desde sus bancas, tanto con De Mattía como con Scott, se fueron quedando uno tras otro a la vera del camino; y el mismísimo Scott, que invirtió todo el tiempo posible en una oposición despiadada, resultó premiado por la ciudadanía.
(Publicado el lunes 31 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
El inicio de la "era Freyre" y el final de Pueblo
El año en retirada será recordado en la política local por los sensibles cambios, comenzando por el gobierno municipal, con la elección de José Freyre como intendente, luego de un extenso mandato de 12 años de Roberto Scott. En el marco de una etapa de transición, el flamante mandatario ya dio muestras de sus pretensiones renovadoras en la gestión, aun cuando necesitó albergar en el gabinete a unos cuantos personajes que hubiera preferido sacarse de encima desde el vamos. Sin embargo, la fuerte influencia que conserva el veterano líder del sector y la falta de cuadros propios, precipitó las concesiones al viejo tronco scottista, aun cuando Freyre apeló a la estrategia de agrandar el gabinete para incorporar un nutrido grupo de Poroto ‘Boys, con el objetivo de foguearlo en el difícil arte de la función pública. Es posible que la era porotista químicamente pura recién arranque en 2009, con recambio de funcionarios y la formación de una lista de concejales integrada por candidatos de su entera confianza, teniendo en cuenta que se renuevan cinco bancas y el oficialismo ambiciona quedarse con tres de ellas. En tales condiciones, como solamente cede una, el porotismo podría encarar la segunda mitad del primer mandato con seis ediles propios, una situación de privilegio que ni los poderosos caciques Ernesto De Mattía y Roberto Scott disfrutaron jamás en sus largas administraciones.
Desde el comienzo mismo de la gestión, las esquirlas de las internas en el gremio municipal volaron hasta el corazón de San Martín y Marconi, como si quisieran poner a prueba los reflejos de los nuevos habitantes. El día después de la Navidad, un grupo de obreros ligado a la recolección de residuos golpeó donde más le duele a cualquier gobierno municipal, pues en esta Argentina de mayorías despolitizadas y divorciadas de los asuntos públicos, se puede aumentar los impuestos o agigantar el basural, casi sin pagar costos políticos, pero no se tolera que los residuos permanezcan más de un par de días frente a las casas. Así pues, la ausencia premeditada de los díscolos recolectores resintió el servicio y desató la protesta airada de los vecinos, obligando a las autoridades a tomar medidas de emergencia. Aun así, por razones de solidaridad, esos huecos no pudieron cubrirse con el personal del área y entonces debieron acudir a nuevas incorporaciones, recobrando la calma, pero con un pronóstico inestable.
Así como a Freyre le resultará cuesta arriba instrumentar la saludable decisión de la “tolerancia cero” en el tránsito urbano, por el carácter transgresor de los venadenses y tantos años de vista gorda de su predecesor en el Sillón de Aufranc, los mismos inconvenientes ya se le están presentando en una de las áreas más álgidas de la Municipalidad. “Hay una fuerte resistencia al cambio”, explica Poroto, aunque también es cierto que después de tanto descontrol en los últimos años, un mínimo ensayo de ordenamiento contribuyó a precipitar la rebelión tan temida.
Fractura y traspaso
También en la oposición se confirmaron importantes novedades en la recta final del año, como la decisión de las autoridades del Movimiento Pueblo de sumarse al convulsionado Partido Socialista venadense, con sus tres concejales y sus internas galopantes. Con este salto, en teoría, el bloque formado por Roberto Meier, Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, adquirirá más poder político, en su carácter de referencia local del gobernador santafesino Hermes Binner. Sin embargo, para explotar esas potencialidades, los ex pueblenses tendrán que controlar, una vez en el campo socialista, las dificultades que arrastran para convivir en un mismo bloque. Mientras el Tío Meier insiste con sus planteos de cogobierno, el recién llegado Vernetti, con el apoyo de la mayoría de la militancia y el aprendizaje de la reciente frustración electoral, se inclina por una oposición más filosa y de estilo peronista, alternativa que también seduce a Pieroni, dispuesto a jugar un rol más protagónico en sus dos años finales de concejalía. Como quedó dicho el viernes pasado, los pueblenses se trasladan con sus internas y los socialistas los reciben con las suyas.
Sin el liderazgo indiscutido que ostentó durante más de 15 años en la centroizquierda venadense, Meier no aceptó la nueva relación de fuerzas y prefirió refugiarse, sin escándalos, en un monobloque, aunque está en duda si la más rígida estructura del partido de la rosa tolerará estas discrecionalidades que cualesquiera de los pueblenses se permitían cuando eran dueños de casa y no tenían que rendirle cuentas a nadie.
Mientras las autoridades partidarias convocaron a una asamblea general de afiliados para el miércoles 2 de enero con el objetivo de oficializar el traspaso, trascendió que el ex concejal Claudio Natali -ajeno a la conversión al PS y autoexcluido de Pueblo hace varios meses- intentará quedarse con el sello de la agrupación para refundarla y regresar a la política. Enterada de la versión en la tarde de ayer, una alta fuente de Pueblo vinculó el tema con una operación de prensa de un legislador oficialista -el mismo que se regodea denunciando la existencia de un nuevo bloque compuesto por Vernetti, Pieroni y la vianista Patricia Romero-, pero enseguida admitió que en la próxima asamblea podría tratarse la disolución del partido en una segunda instancia -deberían convocar a una nueva asamblea a tal efecto-, “para evitar que en las elecciones de 2009 se utilice el nombre de Pueblo con la pretensión de confundir al electorado…”.
Basados en los movimientos políticos, culturales y universitarios que se generaron en nuestra ciudad entre finales de la dictadura y albores de la democracia, la fulgurante irrupción de Meier y los suyos, no sólo quebró el bipartidismo, relegando a la UCR, sino que incluso se dio el lujo de neutralizar al ascendente socialismo, tanto es así que Juan Moscoso sólo consiguió acceder a una banca reemplazando al malogrado Domingo Savino. Ahora, con el masivo éxodo pueblense, el binnerismo local se erige en la principal fuerza de la oposición, aunque, al mismo tiempo, se convierte en un volcán en estado de latiente erupción.
(Publicado el viernes 28 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
Desde el comienzo mismo de la gestión, las esquirlas de las internas en el gremio municipal volaron hasta el corazón de San Martín y Marconi, como si quisieran poner a prueba los reflejos de los nuevos habitantes. El día después de la Navidad, un grupo de obreros ligado a la recolección de residuos golpeó donde más le duele a cualquier gobierno municipal, pues en esta Argentina de mayorías despolitizadas y divorciadas de los asuntos públicos, se puede aumentar los impuestos o agigantar el basural, casi sin pagar costos políticos, pero no se tolera que los residuos permanezcan más de un par de días frente a las casas. Así pues, la ausencia premeditada de los díscolos recolectores resintió el servicio y desató la protesta airada de los vecinos, obligando a las autoridades a tomar medidas de emergencia. Aun así, por razones de solidaridad, esos huecos no pudieron cubrirse con el personal del área y entonces debieron acudir a nuevas incorporaciones, recobrando la calma, pero con un pronóstico inestable.
Así como a Freyre le resultará cuesta arriba instrumentar la saludable decisión de la “tolerancia cero” en el tránsito urbano, por el carácter transgresor de los venadenses y tantos años de vista gorda de su predecesor en el Sillón de Aufranc, los mismos inconvenientes ya se le están presentando en una de las áreas más álgidas de la Municipalidad. “Hay una fuerte resistencia al cambio”, explica Poroto, aunque también es cierto que después de tanto descontrol en los últimos años, un mínimo ensayo de ordenamiento contribuyó a precipitar la rebelión tan temida.
Fractura y traspaso
También en la oposición se confirmaron importantes novedades en la recta final del año, como la decisión de las autoridades del Movimiento Pueblo de sumarse al convulsionado Partido Socialista venadense, con sus tres concejales y sus internas galopantes. Con este salto, en teoría, el bloque formado por Roberto Meier, Oscar Pieroni y Fabián Vernetti, adquirirá más poder político, en su carácter de referencia local del gobernador santafesino Hermes Binner. Sin embargo, para explotar esas potencialidades, los ex pueblenses tendrán que controlar, una vez en el campo socialista, las dificultades que arrastran para convivir en un mismo bloque. Mientras el Tío Meier insiste con sus planteos de cogobierno, el recién llegado Vernetti, con el apoyo de la mayoría de la militancia y el aprendizaje de la reciente frustración electoral, se inclina por una oposición más filosa y de estilo peronista, alternativa que también seduce a Pieroni, dispuesto a jugar un rol más protagónico en sus dos años finales de concejalía. Como quedó dicho el viernes pasado, los pueblenses se trasladan con sus internas y los socialistas los reciben con las suyas.
Sin el liderazgo indiscutido que ostentó durante más de 15 años en la centroizquierda venadense, Meier no aceptó la nueva relación de fuerzas y prefirió refugiarse, sin escándalos, en un monobloque, aunque está en duda si la más rígida estructura del partido de la rosa tolerará estas discrecionalidades que cualesquiera de los pueblenses se permitían cuando eran dueños de casa y no tenían que rendirle cuentas a nadie.
Mientras las autoridades partidarias convocaron a una asamblea general de afiliados para el miércoles 2 de enero con el objetivo de oficializar el traspaso, trascendió que el ex concejal Claudio Natali -ajeno a la conversión al PS y autoexcluido de Pueblo hace varios meses- intentará quedarse con el sello de la agrupación para refundarla y regresar a la política. Enterada de la versión en la tarde de ayer, una alta fuente de Pueblo vinculó el tema con una operación de prensa de un legislador oficialista -el mismo que se regodea denunciando la existencia de un nuevo bloque compuesto por Vernetti, Pieroni y la vianista Patricia Romero-, pero enseguida admitió que en la próxima asamblea podría tratarse la disolución del partido en una segunda instancia -deberían convocar a una nueva asamblea a tal efecto-, “para evitar que en las elecciones de 2009 se utilice el nombre de Pueblo con la pretensión de confundir al electorado…”.
Basados en los movimientos políticos, culturales y universitarios que se generaron en nuestra ciudad entre finales de la dictadura y albores de la democracia, la fulgurante irrupción de Meier y los suyos, no sólo quebró el bipartidismo, relegando a la UCR, sino que incluso se dio el lujo de neutralizar al ascendente socialismo, tanto es así que Juan Moscoso sólo consiguió acceder a una banca reemplazando al malogrado Domingo Savino. Ahora, con el masivo éxodo pueblense, el binnerismo local se erige en la principal fuerza de la oposición, aunque, al mismo tiempo, se convierte en un volcán en estado de latiente erupción.
(Publicado el viernes 28 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
Se confirmó el éxodo pueblense a la tierra prometida del socialismo
Con el aval de Hermes Binner y la presencia del superministro Antonio Bonfatti, el viernes próximo se oficializará el desembarco de Pueblo en las filas del Partido Socialista. Desde 2008, el PS tendrá un bloque de tres ediles en el Concejo venadense. Los pueblenses se trasladan con sus internas, y los socialistas los reciben con las suyas.
- Hola, con alguien de Pueblo, por favor…
- No, en este momento no lo pueden atender.
- ¿Están en extraordinarias?
- No, están haciendo las valijas.
…………………………………………………………………………….
- Buen día, ¿podría comunicarme con algún dirigente socialista?
- ¿Ahora? Imposible.
- ¿En reunión?
- No, se están pintando la cara.
……………………………………………………………………………..
- ¿Hablo con Hermes?
- Sí, el mismo.
- ¿Suspendió la visita a Venado?
- Sí, me llamó Cristina… por el lanzamiento del Plan de Ahorro de Energía.
- A los suyos les convendría ahorrar energía… en internas… porque acá la van a necesitar para lidiar con los Poroto ‘Boys.
- No hay que alarmarse, el crecimiento también genera estas cosas.
- Sí, entre otras cosas, una interna bastante más grande.
- Ajá… y un bloque de tres concejales que antes no teníamos.
…………………………………………………………………………….
Los diálogos telefónicos son ficticios, desde ya, pero ayudan a interpretar la situación de las dos agrupaciones que representan en nuestra ciudad al gobernador Hermes Binner: el Partido Socialista y el Movimiento Pueblo. Hoy, los dos sectores atraviesan fuertes sacudones internos, pues los tradicionales referentes de uno y otro grupo, Juan Moscoso y Roberto Meier, sufren la irrupción de nuevas corrientes que jaquean sus liderazgos. Moscoso, secretario general del partido de la rosa, tiene que vérselas con el aguerrido secretario adjunto Guillermo Morel; y Meier, el gran elector de los pueblenses, ya no es el jefe indiscutido de antaño.
En este marco, esas mismas tensiones prometen aumentar en los próximos días, a partir del éxodo masivo de la legión pueblense a las filas socialistas. Como se trata de una agrupación de orden municipal, varios integrantes de Pueblo estaban afiliados, al mismo tiempo, a distintos partidos políticos nacionales, como el ARI, el PJ y el PS. Hasta que, a principio de año, empezó a madurar el “Operativo Traspaso”, que consistía en dar un salto al binnerismo, dado que se habían modificado sustancialmente las condiciones políticas que, en 2002, decidieron a los meieristas a fundar el Movimiento Pueblo. Con el Frepaso fracturado, el repudio popular a los partidos tradicionales y una notoria ausencia de liderazgos, Meier y los suyos apostaron a la formación de una estructura local, aunque en la declaración de principios advertían que la definición adoptada “no significa aislarnos”, a la vez que establecían su voluntad de sintonizar con “políticas progresistas locales, provinciales y nacionales”. También es cierto que, en Venado, los pueblenses se identifican con Binner, tanto como los propios socialistas; prueba de ello es que el Tío Meier, en carácter de extrapartidario, integró en el ’91, como candidato a concejal, la lista de la alianza Honestidad, Trabajo y Eficiencia, impulsada por el socialismo.
El proceso de afiliación de los pueblenses al PS data de hace largos meses, pero se precipitó en las últimas semanas, en coincidencia con dos factores: 1) el cierre del plazo para participar en las internas de junio próximo; y 2) la definitoria bendición de Hermes Binner, que ya expresó su dicha por la generación espontánea de un bloque de tres concejales en una ciudad donde no tenía ni uno solo, después de la salida de Moscoso. Tanta es la trascendencia que la cúpula partidaria le otorga al desembarco, que el anuncio oficial lo hará el mismísimo superministro Antonio Bonfatti, durante su visita a Venado del viernes próximo.
Sin embargo, en el ala morelista del socialismo local reinan más prevenciones que alegrías con esta movida. Si bien consideran auspiciosa la incorporación de los tres ediles y de varias decenas de nuevos afiliados, con muchos de los cuales coinciden en distintos equipos de trabajo del binnerismo, estiman que el traslado de la interna pueblense podría perjudicarlos, más aún cuando ellos ya tienen la suya. En este sentido, también se especula con que los pueblenses (o ex pueblenses) respalden a Moscoso en esas internas para la continuidad en la jefatura del partido, postergando las ambiciones de Morel de adueñarse de ese espacio. Aunque la interna de Pueblo ya se manifiesta sin disimulos en los medios y en el Concejo, la mayoría de sus miembros coincidiría en el apoyo al pediatra, que en las recientes elecciones primarias se alineó con la nómina meierista desde su condición de precandidato a la senaduría provincial, en tanto que los morelistas se aliaron con el radical frentista Lisandro Enrico. También se recuerdan los acalorados debates entre Meier y Morel en las semanas previas a la asamblea general de delegados de la Cooperativa de Obras Sanitarias del año pasado. Asimismo, los memoriosos del mundillo político tendrán en cuenta que en el PS militan varios ex chachistas del Frente Grande, que a fines de los ’90 se fueron lanzando severas críticas contra el personalismo de Roberto Meier. En consecuencia, el ingreso de los pueblenses calará hondo en la interna socialista, sobre todo si se consuman las alianzas citadas, aun cuando el morelismo ya se pintó la cara, como lo atestiguan las numerosas afiliaciones acumuladas por el sector.
Desde el punto de vista de los pueblenses, este traspaso es más que oportuno, pues en el preciso momento en que se auguraba un cisma irremediable, se convirtieron en la representación institucional del gobernador en nuestra ciudad, a partir de lo cual tendrán que reestructurar la estrategia legislativa, sometiendo las decisiones a la conducción del reforzado socialismo venadense.
Aun cuando reconocen que el Tío Meier es, hasta ahora, el único dirigente del sector que cuenta con votos propios, ya hay unos cuantos pueblenses entusiasmados con el inicio de una nueva etapa, en busca de superar la inocultable “meierdependencia”, más aún ante la reiteración por parte del barbado concejal de ciertos gestos de excesiva complacencia con el gobierno porotista. En este sentido, consideran que desde el socialismo tendrán mayores posibilidades de lanzar esa refundación del progresismo vernáculo, como así también de impulsar un perfil decididamente opositor en el ámbito parlamentario. Con este salto al PS, los pueblenses del ala dura -enfrentados con el ala blanda meierista- pretenderían consolidarse, paradójicamente, en el ejercicio de una oposición de estilo peronista, más volcada a fiscalizar y marcar diferencias, que a cogobernar y mimetizarse con el oficialismo.
(Publicado el viernes 21 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
- Hola, con alguien de Pueblo, por favor…
- No, en este momento no lo pueden atender.
- ¿Están en extraordinarias?
- No, están haciendo las valijas.
…………………………………………………………………………….
- Buen día, ¿podría comunicarme con algún dirigente socialista?
- ¿Ahora? Imposible.
- ¿En reunión?
- No, se están pintando la cara.
……………………………………………………………………………..
- ¿Hablo con Hermes?
- Sí, el mismo.
- ¿Suspendió la visita a Venado?
- Sí, me llamó Cristina… por el lanzamiento del Plan de Ahorro de Energía.
- A los suyos les convendría ahorrar energía… en internas… porque acá la van a necesitar para lidiar con los Poroto ‘Boys.
- No hay que alarmarse, el crecimiento también genera estas cosas.
- Sí, entre otras cosas, una interna bastante más grande.
- Ajá… y un bloque de tres concejales que antes no teníamos.
…………………………………………………………………………….
Los diálogos telefónicos son ficticios, desde ya, pero ayudan a interpretar la situación de las dos agrupaciones que representan en nuestra ciudad al gobernador Hermes Binner: el Partido Socialista y el Movimiento Pueblo. Hoy, los dos sectores atraviesan fuertes sacudones internos, pues los tradicionales referentes de uno y otro grupo, Juan Moscoso y Roberto Meier, sufren la irrupción de nuevas corrientes que jaquean sus liderazgos. Moscoso, secretario general del partido de la rosa, tiene que vérselas con el aguerrido secretario adjunto Guillermo Morel; y Meier, el gran elector de los pueblenses, ya no es el jefe indiscutido de antaño.
En este marco, esas mismas tensiones prometen aumentar en los próximos días, a partir del éxodo masivo de la legión pueblense a las filas socialistas. Como se trata de una agrupación de orden municipal, varios integrantes de Pueblo estaban afiliados, al mismo tiempo, a distintos partidos políticos nacionales, como el ARI, el PJ y el PS. Hasta que, a principio de año, empezó a madurar el “Operativo Traspaso”, que consistía en dar un salto al binnerismo, dado que se habían modificado sustancialmente las condiciones políticas que, en 2002, decidieron a los meieristas a fundar el Movimiento Pueblo. Con el Frepaso fracturado, el repudio popular a los partidos tradicionales y una notoria ausencia de liderazgos, Meier y los suyos apostaron a la formación de una estructura local, aunque en la declaración de principios advertían que la definición adoptada “no significa aislarnos”, a la vez que establecían su voluntad de sintonizar con “políticas progresistas locales, provinciales y nacionales”. También es cierto que, en Venado, los pueblenses se identifican con Binner, tanto como los propios socialistas; prueba de ello es que el Tío Meier, en carácter de extrapartidario, integró en el ’91, como candidato a concejal, la lista de la alianza Honestidad, Trabajo y Eficiencia, impulsada por el socialismo.
El proceso de afiliación de los pueblenses al PS data de hace largos meses, pero se precipitó en las últimas semanas, en coincidencia con dos factores: 1) el cierre del plazo para participar en las internas de junio próximo; y 2) la definitoria bendición de Hermes Binner, que ya expresó su dicha por la generación espontánea de un bloque de tres concejales en una ciudad donde no tenía ni uno solo, después de la salida de Moscoso. Tanta es la trascendencia que la cúpula partidaria le otorga al desembarco, que el anuncio oficial lo hará el mismísimo superministro Antonio Bonfatti, durante su visita a Venado del viernes próximo.
Sin embargo, en el ala morelista del socialismo local reinan más prevenciones que alegrías con esta movida. Si bien consideran auspiciosa la incorporación de los tres ediles y de varias decenas de nuevos afiliados, con muchos de los cuales coinciden en distintos equipos de trabajo del binnerismo, estiman que el traslado de la interna pueblense podría perjudicarlos, más aún cuando ellos ya tienen la suya. En este sentido, también se especula con que los pueblenses (o ex pueblenses) respalden a Moscoso en esas internas para la continuidad en la jefatura del partido, postergando las ambiciones de Morel de adueñarse de ese espacio. Aunque la interna de Pueblo ya se manifiesta sin disimulos en los medios y en el Concejo, la mayoría de sus miembros coincidiría en el apoyo al pediatra, que en las recientes elecciones primarias se alineó con la nómina meierista desde su condición de precandidato a la senaduría provincial, en tanto que los morelistas se aliaron con el radical frentista Lisandro Enrico. También se recuerdan los acalorados debates entre Meier y Morel en las semanas previas a la asamblea general de delegados de la Cooperativa de Obras Sanitarias del año pasado. Asimismo, los memoriosos del mundillo político tendrán en cuenta que en el PS militan varios ex chachistas del Frente Grande, que a fines de los ’90 se fueron lanzando severas críticas contra el personalismo de Roberto Meier. En consecuencia, el ingreso de los pueblenses calará hondo en la interna socialista, sobre todo si se consuman las alianzas citadas, aun cuando el morelismo ya se pintó la cara, como lo atestiguan las numerosas afiliaciones acumuladas por el sector.
Desde el punto de vista de los pueblenses, este traspaso es más que oportuno, pues en el preciso momento en que se auguraba un cisma irremediable, se convirtieron en la representación institucional del gobernador en nuestra ciudad, a partir de lo cual tendrán que reestructurar la estrategia legislativa, sometiendo las decisiones a la conducción del reforzado socialismo venadense.
Aun cuando reconocen que el Tío Meier es, hasta ahora, el único dirigente del sector que cuenta con votos propios, ya hay unos cuantos pueblenses entusiasmados con el inicio de una nueva etapa, en busca de superar la inocultable “meierdependencia”, más aún ante la reiteración por parte del barbado concejal de ciertos gestos de excesiva complacencia con el gobierno porotista. En este sentido, consideran que desde el socialismo tendrán mayores posibilidades de lanzar esa refundación del progresismo vernáculo, como así también de impulsar un perfil decididamente opositor en el ámbito parlamentario. Con este salto al PS, los pueblenses del ala dura -enfrentados con el ala blanda meierista- pretenderían consolidarse, paradójicamente, en el ejercicio de una oposición de estilo peronista, más volcada a fiscalizar y marcar diferencias, que a cogobernar y mimetizarse con el oficialismo.
(Publicado el viernes 21 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
Los Poroto 'Boys tratan de hacerse fuertes desde el inicio de la gestión
Suele decirse que uno de los dramas de la política argentina es que los gobernantes no tienen tiempo para ejercer sus funciones, pues en los dos primeros años solamente se dedican a insultar a su antecesor, y en los dos siguientes a pergeñar la reelección. No es el caso de José Freyre en nuestra ciudad, que está imposibilitado de echar culpas a la larga gestión scottista, y que ni siquiera tendrá necesidad de invertir energías en especulaciones reeleccionistas, pues, salvo que medie una catástrofe, los venadenses acostumbran a designar jefes de gobierno, como mínimo, por dos o tres períodos consecutivos. Asimismo, este fenómeno, que hoy beneficia a Freyre, se potencia con las evidentes dificultades de la oposición para encontrar un discurso coherente y, además, un candidato atractivo para futuras porfías electorales.
La composición del gabinete, con un ensanchamiento de la estructura al estilo Binner, muestra a las claras cómo se las ingenió el flamante intendente para que el condicionamiento de mantener referentes del viejo tronco scottista, no obstaculizara el proyecto de afianzar a los debutantes Poroto ‘Boys, entre los que descuellan en la primera línea Hernán Roma, José Luis Aguirre, Germán Mastri, Raúl Debonis y Pedro Bustos, todos ellos próximos a los 40 años, a los que se incorporaría en breve el periodista Roberto Cassane, la figura más destacada de la mañana de FM 100, que esta vez daría el sí, después de haber rechazado otras ofertas.
Más allá de los nombres, el primer gran acierto de Freyre en la gestión fue el establecimiento de un gabinete social en el marco de la Supersecretaría de Promoción Comunitaria. En su momento, Poroto había sufrido como nadie las internas scottistas entre Acción Social y Salud, por ejemplo, y no estaba dispuesto a reiterar el mismo padecimiento, ahora que puede desarticular el organigrama burocrático e ineficiente que reinó en los sucesivos gobiernos de Roberto Scott. Además, colocó al frente de Promoción Comunitaria a un dirigente de bajo perfil, como Mastri, que jamás vacilará en cumplir al pie de la letra las instrucciones de Freyre. Se trata de una Supersecretaría, sí, pero sin un supersecretario consagrado, sino oficiando como nexo de las direcciones y subsecretarías, con el nuevo ocupante del Sillón de Aufranc, que desde la cúspide del poder municipal continuará manejando en forma personal las áreas clave de la gestión, a la usanza de los Kirchner con la economía nacional.
Hombres de prosapia porotista y de origen scottista convivirán, al menos, en el primer tramo de la administración, pero no les fue nada bien en este sentido a otros dirigentes venadenses de peso político, como el jefe del bloque de senadores provinciales del PJ, Ricardo Spinozzi; el diputado provincial Jorge Lagna; el referente rossista Julio Eggimann y el ex director de Comunas del gobierno obeidista, Alberto Turcato, que no recibieron ninguna contención en el gobierno local, salvo alguna excepción que confirma la regla.
Con bombero y todo
En las comparaciones obligadas con el arranque del gobierno de Scott, en el ’95, Freyre no sólo colocó a un Aguirre (en aquel entonces había sido Fanny) en el comando de Acción Social, sino que también apeló a los bomberos para apagar el incendio. En ese momento, los hombres de Romos dictaminaron que había que cerrar el Centro Cultural, asestando un golpe de gracia más sobre la humanidad del dematiísmo. Hoy, Poroto transita en el mismo sentido, apostando a una figura destacada de la corporación bomberil, Daniel Virelaude, para hacerse cargo de la brasa caliente que significa el descontrolado tránsito vehicular en la ciudad. Más aún, como es tan fuerte la identidad de los bomberos venadenses, adquirida a fuerza de eficiencia y profesionalismo, es difícil que sus voluntarios se desprendan de la condición de tales, en cualquier función que desempeñen. Así pues, si, como se supone, la Dirección de Tránsito instrumenta una campaña de concientización que desemboque en la indispensable “mano dura”, no sufrirá tantos costos políticos el gobierno de Freyre, pues las anchas espaldas bomberiles amortiguarán el disgusto de los que se sientan damnificados por la decisión de hacer cumplir, sin concesiones, las normas de tránsito. Sin llegar al extremo de la tercerización, la medida, en la práctica, podría derivar en un fenómeno semejante, pero que podría resultar más auspicioso para los venadenses que la otra tercerización, la de Hacienda, que el propio Freyre, en un gesto digno de elogio, se comprometió a rescindir prontamente. No obstante, se enfrentará con la exigencia de abonar la cifra millonaria que demanda la empresa prestataria del servicio, con el agravante de que el Concejo no autorizó ese impresentable contrato que el scottismo suscribió mediante un decreto. Estas cuestiones serán las más incómodas para Freyre en el futuro inmediato, pues entrará en tensión el nuevo gobierno que lidera con el viejo gobierno que integró.
¿De qué juega Delfor?
En esta primera semana de actividades, también merece un párrafo laudatorio la reivindicación porotista de la función legislativa, tantas veces denostada por el mandatario saliente, aunque la decisión oficialista de respaldar al radical antibinnerista Delfor Hernández para la Presidencia del Concejo fortaleció las sospechas del mentado pacto scottista-dematiísta. Sabiendo que contaba con siete votos para imponer el presidente del cuerpo (los cuatro propios y los tres pueblenses), fue llamativa la resolución de apoyar a un opositor como Delfor, sobre todo porque el PJ siempre pugnó por ese espacio de privilegio, y solamente lo resignó por los votos o por el azar. Ahora, directamente entregaron sus votos, y alimentaron la desconfianza. Por un lado, se alude a la falta de consenso entre Giner y Pieli para definir internamente el postulante; por otro lado, crece la teoría del pacto. Dentro de unos meses, se sabrá si Delfor se transforma en el quinto voto de una hipotética mayoría automática oficialista en el Concejo, o si apenas se trató de una mera sumatoria de coincidencias. De consumarse la primera alternativa, enseguida perderá credibilidad el discurso parlamentarista de Freyre porque, más allá de la saludable apertura prometida, a la hora de los votos, siempre se impondrá la mayoría automática.
Estos sacudones también conmovieron el bloque pueblense, donde en estos días sobresalió un combativo Fabián Vernetti que, como el mismísimo Scott en el ’93, debutó en la banca con filosas definiciones, de esas que no resultan indiferentes para nadie, y ofrecen varios títulos tentadores para el periodismo gráfico. Mientras la inestable agrupación opositora, a pesar de todo, tiende puentes con el oficialismo, anticipando la compañía en determinados temas, la que asoma como una opositora implacable, también en este período, es la vianista Patricia Romero, que promete no dar tregua, ni al oficialismo, ni al resto de la oposición.
(Publicado el viernes 14 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
La composición del gabinete, con un ensanchamiento de la estructura al estilo Binner, muestra a las claras cómo se las ingenió el flamante intendente para que el condicionamiento de mantener referentes del viejo tronco scottista, no obstaculizara el proyecto de afianzar a los debutantes Poroto ‘Boys, entre los que descuellan en la primera línea Hernán Roma, José Luis Aguirre, Germán Mastri, Raúl Debonis y Pedro Bustos, todos ellos próximos a los 40 años, a los que se incorporaría en breve el periodista Roberto Cassane, la figura más destacada de la mañana de FM 100, que esta vez daría el sí, después de haber rechazado otras ofertas.
Más allá de los nombres, el primer gran acierto de Freyre en la gestión fue el establecimiento de un gabinete social en el marco de la Supersecretaría de Promoción Comunitaria. En su momento, Poroto había sufrido como nadie las internas scottistas entre Acción Social y Salud, por ejemplo, y no estaba dispuesto a reiterar el mismo padecimiento, ahora que puede desarticular el organigrama burocrático e ineficiente que reinó en los sucesivos gobiernos de Roberto Scott. Además, colocó al frente de Promoción Comunitaria a un dirigente de bajo perfil, como Mastri, que jamás vacilará en cumplir al pie de la letra las instrucciones de Freyre. Se trata de una Supersecretaría, sí, pero sin un supersecretario consagrado, sino oficiando como nexo de las direcciones y subsecretarías, con el nuevo ocupante del Sillón de Aufranc, que desde la cúspide del poder municipal continuará manejando en forma personal las áreas clave de la gestión, a la usanza de los Kirchner con la economía nacional.
Hombres de prosapia porotista y de origen scottista convivirán, al menos, en el primer tramo de la administración, pero no les fue nada bien en este sentido a otros dirigentes venadenses de peso político, como el jefe del bloque de senadores provinciales del PJ, Ricardo Spinozzi; el diputado provincial Jorge Lagna; el referente rossista Julio Eggimann y el ex director de Comunas del gobierno obeidista, Alberto Turcato, que no recibieron ninguna contención en el gobierno local, salvo alguna excepción que confirma la regla.
Con bombero y todo
En las comparaciones obligadas con el arranque del gobierno de Scott, en el ’95, Freyre no sólo colocó a un Aguirre (en aquel entonces había sido Fanny) en el comando de Acción Social, sino que también apeló a los bomberos para apagar el incendio. En ese momento, los hombres de Romos dictaminaron que había que cerrar el Centro Cultural, asestando un golpe de gracia más sobre la humanidad del dematiísmo. Hoy, Poroto transita en el mismo sentido, apostando a una figura destacada de la corporación bomberil, Daniel Virelaude, para hacerse cargo de la brasa caliente que significa el descontrolado tránsito vehicular en la ciudad. Más aún, como es tan fuerte la identidad de los bomberos venadenses, adquirida a fuerza de eficiencia y profesionalismo, es difícil que sus voluntarios se desprendan de la condición de tales, en cualquier función que desempeñen. Así pues, si, como se supone, la Dirección de Tránsito instrumenta una campaña de concientización que desemboque en la indispensable “mano dura”, no sufrirá tantos costos políticos el gobierno de Freyre, pues las anchas espaldas bomberiles amortiguarán el disgusto de los que se sientan damnificados por la decisión de hacer cumplir, sin concesiones, las normas de tránsito. Sin llegar al extremo de la tercerización, la medida, en la práctica, podría derivar en un fenómeno semejante, pero que podría resultar más auspicioso para los venadenses que la otra tercerización, la de Hacienda, que el propio Freyre, en un gesto digno de elogio, se comprometió a rescindir prontamente. No obstante, se enfrentará con la exigencia de abonar la cifra millonaria que demanda la empresa prestataria del servicio, con el agravante de que el Concejo no autorizó ese impresentable contrato que el scottismo suscribió mediante un decreto. Estas cuestiones serán las más incómodas para Freyre en el futuro inmediato, pues entrará en tensión el nuevo gobierno que lidera con el viejo gobierno que integró.
¿De qué juega Delfor?
En esta primera semana de actividades, también merece un párrafo laudatorio la reivindicación porotista de la función legislativa, tantas veces denostada por el mandatario saliente, aunque la decisión oficialista de respaldar al radical antibinnerista Delfor Hernández para la Presidencia del Concejo fortaleció las sospechas del mentado pacto scottista-dematiísta. Sabiendo que contaba con siete votos para imponer el presidente del cuerpo (los cuatro propios y los tres pueblenses), fue llamativa la resolución de apoyar a un opositor como Delfor, sobre todo porque el PJ siempre pugnó por ese espacio de privilegio, y solamente lo resignó por los votos o por el azar. Ahora, directamente entregaron sus votos, y alimentaron la desconfianza. Por un lado, se alude a la falta de consenso entre Giner y Pieli para definir internamente el postulante; por otro lado, crece la teoría del pacto. Dentro de unos meses, se sabrá si Delfor se transforma en el quinto voto de una hipotética mayoría automática oficialista en el Concejo, o si apenas se trató de una mera sumatoria de coincidencias. De consumarse la primera alternativa, enseguida perderá credibilidad el discurso parlamentarista de Freyre porque, más allá de la saludable apertura prometida, a la hora de los votos, siempre se impondrá la mayoría automática.
Estos sacudones también conmovieron el bloque pueblense, donde en estos días sobresalió un combativo Fabián Vernetti que, como el mismísimo Scott en el ’93, debutó en la banca con filosas definiciones, de esas que no resultan indiferentes para nadie, y ofrecen varios títulos tentadores para el periodismo gráfico. Mientras la inestable agrupación opositora, a pesar de todo, tiende puentes con el oficialismo, anticipando la compañía en determinados temas, la que asoma como una opositora implacable, también en este período, es la vianista Patricia Romero, que promete no dar tregua, ni al oficialismo, ni al resto de la oposición.
(Publicado el viernes 14 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
La elección de Delfor selló la vigencia de un pacto y el fin de un liderazgo
Casi todos los análisis previos auguraban que el nuevo presidente del Concejo sería un oficialista, incluso así lo había deslizado el propio José Freyre semanas atrás. Descartado Miguel Pedrola por su distancia del entorno porotista, el nombre que más ruido hacía era el del scottista ortodoxo Gustavo Giner, a pesar de que no encajaba de ningún modo con el promocionado estilo Freyre. Un Giner auténtico en la presidencia del cuerpo legislativo hubiera sido una imitación del ex intendente Roberto Scott en el Sillón de Aufranc. Sin chances la recién llegada Norma Orlanda, durante el fin de semana habían crecido las posibilidades de la reelecta Bibiana Pieli. En este sentido, una versión que circuló en la mañana de la víspera, al mismo tiempo que se desarrollaba el plenario de concejales, fue que, a la postre, en San Martín y Marconi no hubo acuerdo en el nombre del presidente, y entonces optaron por transferirle la responsabilidad a los miembros del bloque para que diriman entre Giner y Pieli. Pero entre ellos tampoco hallaron el consenso tan deseado. En consecuencia, ante esta serie de desencuentros, decidieron confirmar la continuidad en el cargo del radical antibinnerista Delfor Hernández. Esta es la historia oficial, o la interpretación más edulcorada de las que circularon en el día de las asunciones, pero la versión no autorizada sentencia que, en rigor, se escribió un nuevo capítulo del pacto entre el scottismo y el dematiísmo -aunque suene extraño-, iniciado meses atrás con el apoyo oficialista a las ambiciones presidenciales de Delfor. Con esta ratificación, se consuma la paradoja de que un concejal supuestamente opositor retiene el cargo con el respaldo de la suma de los votos oficialistas.
En una determinación realista, el bloque pueblense había resuelto acompañar con el voto al postulante oficialista, cualquiera sea, dando por descontado que se trataría de un scottista; pero la comunicación al resto de los ediles, por parte de Pedrola, del sostén a Hernández, cayó como un mazazo, ante la perplejidad de Roberto Meier, Oscar Pieroni y el debutante Fabián Vernetti. Con ese planteo, el scottismo ofrecía dos definiciones políticas al mismo tiempo: 1) El pacto con Delfor goza de buena salud (¿será el quinto voto de la mayoría automática?); y 2) La decisión fortalece al más exacerbado dirigente antibinnerista de Venado que, a la vez, es el mayor enemigo del ahora secretario parlamentario de la Cámara Baja santafesina, Lisandro Enrico, un aliado de los pueblenses en los últimos comicios.
Sin embargo, indiferente a todas las prevenciones, Meier amenazó con votar a Delfor, en una actitud neutralizada a tiempo por sus pares Vernetti y Pieroni. Candidateado este último para guardar las formas, reunió los tres votos pueblenses; la vianista Patricia Romero se quedó con el suyo, y el opositor Delfor Hernández fue reelecto con la ayuda del cuarteto oficialista, que esta vez sí se puso de acuerdo. Según dicen las malas lenguas, en los próximos días, la mayoría automática intentará consagrar al delforista Daniel Lena en reemplazo de la ex funcionaria del Concejo y actual coordinadora porotista de Políticas Sociales, Mónica Boladeras, aunque ello demandaría una mayoría especial de dos tercios, es decir seis votos.
El resultado de la votación no solo desnudó la vigencia del pacto entre el oficialismo y el radical Hernández, sino también un episodio más de la crisis de identidad de Pueblo, que si bien no estaría tan cerca de romperse como predicen fuentes ligadas al gobierno municipal, ya no hay dudas de que Meier perdió el liderazgo del partido y comenzó a gestarse una etapa de transición. En este sentido, el suceso de ayer sirvió para reflejar ante la opinión pública una situación interna que estalló después de las elecciones generales del 2 de septiembre. No obstante, salvo que el gobernador Hermes Binner condene a Meier por estos gruesos errores políticos, se conservan las posibilidades de que el barbado legislador -con dos años más de mandato- sea promovido a un cargo provincial, en el marco de la regionalización, y en su lugar asuma a principios del año próximo, Daniel Sacco, un dirigente combativo -referente de Unirce- que tiene muchas afinidades con Vernetti y Pieroni.
En una determinación realista, el bloque pueblense había resuelto acompañar con el voto al postulante oficialista, cualquiera sea, dando por descontado que se trataría de un scottista; pero la comunicación al resto de los ediles, por parte de Pedrola, del sostén a Hernández, cayó como un mazazo, ante la perplejidad de Roberto Meier, Oscar Pieroni y el debutante Fabián Vernetti. Con ese planteo, el scottismo ofrecía dos definiciones políticas al mismo tiempo: 1) El pacto con Delfor goza de buena salud (¿será el quinto voto de la mayoría automática?); y 2) La decisión fortalece al más exacerbado dirigente antibinnerista de Venado que, a la vez, es el mayor enemigo del ahora secretario parlamentario de la Cámara Baja santafesina, Lisandro Enrico, un aliado de los pueblenses en los últimos comicios.
Sin embargo, indiferente a todas las prevenciones, Meier amenazó con votar a Delfor, en una actitud neutralizada a tiempo por sus pares Vernetti y Pieroni. Candidateado este último para guardar las formas, reunió los tres votos pueblenses; la vianista Patricia Romero se quedó con el suyo, y el opositor Delfor Hernández fue reelecto con la ayuda del cuarteto oficialista, que esta vez sí se puso de acuerdo. Según dicen las malas lenguas, en los próximos días, la mayoría automática intentará consagrar al delforista Daniel Lena en reemplazo de la ex funcionaria del Concejo y actual coordinadora porotista de Políticas Sociales, Mónica Boladeras, aunque ello demandaría una mayoría especial de dos tercios, es decir seis votos.
El resultado de la votación no solo desnudó la vigencia del pacto entre el oficialismo y el radical Hernández, sino también un episodio más de la crisis de identidad de Pueblo, que si bien no estaría tan cerca de romperse como predicen fuentes ligadas al gobierno municipal, ya no hay dudas de que Meier perdió el liderazgo del partido y comenzó a gestarse una etapa de transición. En este sentido, el suceso de ayer sirvió para reflejar ante la opinión pública una situación interna que estalló después de las elecciones generales del 2 de septiembre. No obstante, salvo que el gobernador Hermes Binner condene a Meier por estos gruesos errores políticos, se conservan las posibilidades de que el barbado legislador -con dos años más de mandato- sea promovido a un cargo provincial, en el marco de la regionalización, y en su lugar asuma a principios del año próximo, Daniel Sacco, un dirigente combativo -referente de Unirce- que tiene muchas afinidades con Vernetti y Pieroni.
"Tomatito y los angelitos negros", la opera prima del venadense Roberto Corvatta
El 19 del corriente comenzará en nuestra ciudad el rodaje del largometraje “Tomatito y los angelitos negros”, opera prima del guionista y director venadense Roberto Corvatta, radicado desde hace más de 20 años en la Capital Federal, donde estudió actuación en el Conservatorio Nacional de Teatro. También se filmará parte de la película en las ciudades bonaerenses de Luján y Chivilcoy. El personaje de “Tomatito” será encarnado por un actor porteño, en tanto que el resto del elenco se compone de actores venadenses y chivilcoyenses. Como corolario de una vasta trayectoria en el mundo del teatro, el cine, la televisión y la publicidad, el Nene Corvatta se encuentra ante la gran oportunidad de demostrar sus conocimientos, perfeccionados en cursos de dirección con maestros de la talla de Norman Brisky, Augusto Fernández y Julio Chávez, entre otros.El pasado fin de semana, el cineasta supervisó los primeros ensayos con los actores venadenses, y relató que el filme, auspiciado por Betaplus Broadcasting, cuenta la historia de “Tomatito”, un joven treintañero, con capacidades diferentes, que al quedar desamparado ante la grave enfermedad de su madre, sale en busca de su hermano montado en la bicicleta y el carrito que usa para las tareas de jardinería. El muchacho emprende el viaje a Chivilcoy sin medir los riesgos, con la única compañía de sus fieles “angelitos negros”, que oficiarán como guías.
Según los planes del realizador, las primeras escenas de “Tomatito…” se rodarán entre el 19 y el 21 del corriente, y también en la última semana de enero, en tantos que en Chivilcoy se filmará en la primera quincena de febrero.
“El objetivo es terminar el rodaje en marzo o abril, y desde ya que la película se estrenará en Venado y Chivilcoy, al igual que en Luján, donde también se rodarán algunas escenas”, adelantó Corvatta, otro de los tantos egresados del Colegio Industrial que sobresale en otros ámbitos. “Lo más importante del Industrial -recuerda- es haber conocido a la gente que conocí. Sé que lo mismo dicen los músicos, actores, periodistas, políticos y otros ‘bichos raros’ que egresaron de esas inolvidables aulas”.
“Cuando vuelva para filmar las primeras escenas vamos a dar a conocer el plantel de actores de Venado”, prometió el ex integrante del grupo teatral Atelana. Casi como una premonición, en febrero de 2005, el Nene había expresado a El Informe: “Me encantaría dirigir una película acá, entre mi gente, es uno de mis grandes anhelos. Sé que tiempo atrás se hizo la película ‘Dar de nuevo’, con muy buenos resultados. También estoy charlando con un grupo de jóvenes actores locales para hacer una puesta teatral (…) Tengo mi familia y mis mejores amigos en Venado…”, destacó el protagonista de la recordada publicidad de Bayaspirina C.
Sobre su actividad profesional, Corvatta comentó que hace muchos años que se desenvuelve en el ambiente de la televisión, en cable y aire. “Trabajé en Canal 13, como autor, en distintos programas. En cine hice la dirección de actores de la película ‘Nevar en Buenos Aires’, y ahora estamos terminando ‘Ernesto Sábato, mi padre’, un documental de Mario Sábato. Ambos proyectos cuentan con el apoyo del Instituto Nacional de Cine. En el caso de ‘Tomatito…’, es un proyecto independiente apoyado por Betaplus Broadcasting, una productora porteña”, concluyó.
(Publicado en diario El Informe el martes 11 de diciembre de 2007)
En la Tecla despidió el año con una gran cena-show en La Rosada
El jueves último se sirvió en el restaurante La Rosada la cena de despedida de año del programa periodístico “En la Tecla”, que se transmite los viernes de 22 a 23.30 por Canal 12 de nuestra ciudad, con emisión en diferido los sábados a la noche en el Canal 6 de Firmat.Los periodistas Gustavo Orellano, Carlos Barbarich, Mauro Dalmazzo y Juan Franco, compartieron una amena velada junto con medio centenar de anunciantes y colaboradores del ciclo que está próximo a completar el quinto año consecutivo en la pantalla chica de la región, sobresaliendo la presencia del intendente Roberto Scott y del intendente electo José Luis Freyre.
A los postres se presentó el show de Horacio “Ñoti” Martínez, con su inefable personaje de “Camaleón”, que no sólo intentó darles soluciones a los presidentes comunales de Carreras y Melincué para evitar la “guerra del agua”, sino que también ofreció sus “servicios” para organizar una colosal fiesta de despedida a Scott, quien lo aplaudió de buena gana, a pesar de ciertas críticas camaleónicas.
En el momento del brindis, los conductores de “En la Tecla” dedicaron palabras de agradecimiento a los directivos y personal de Canal 12 y TDC firmatense, como también a los auspiciantes que posibilitan la puesta en el aire de una propuesta que sintetiza el “verdadero periodismo regional”.
Asimismo, los periodistas prometieron que desde el primer viernes de marzo de 2008, ya sin los apremios de tantas campañas políticas, los televidentes de la zona podrán disfrutar de una mayor variedad de contenidos.
Freyre inaugura la transición y Enrico es el primero en saltar a la Provincia
Con la confirmación del gabinete -aún incompleto- sobre la hora de encaramarse en el Sillón de Aufranc, el intendente electo José Freyre refuerza la hipótesis de que el próximo lunes iniciará una etapa de transición, donde el novel porotismo compartirá espacios de poder con el viejo tronco scottista. En la primera línea, hasta mediados de semana subsistieron dudas acerca del futuro político del secretario de Gobierno, Juan Vidal, y la secretaria de Servicios Públicos, Liliana Roston, que fueron protagonistas de fuertes internas en el seno del gobierno. Sin embargo, ambos funcionarios resultaron ratificados por Freyre. Vidal conducirá la flamante Secretaría Legal y Técnica, creada a su medida, en tanto que Sergio Druetta, un venadense que viene de desempeñarse en el área de Seguridad Comunitaria del obeidismo, tendrá a su cargo las direcciones de Inspección Geenral, Tránsito y tribunal de Faltas, dentro de la Secretaría de Gobierno. Por su parte, Daniel Dabove, debutará en la Secretaría de Planeamiento y Gestión, aunque por el momento no se desembarazará de la escasamente atractiva Secretaría de Obras Públicas, de la que ninguno de los convocados aceptó hacerse cargo. Y Roston, que había sido elevada por Scott de subsecretaria a secretaria, recalará en Recursos Naturales, dejando después de largos años la neurálgica Secretaría de Servicios Públicos en manos del ex PDP, Raúl Debonis, dirigente de estrecha amistad con Freyre. En las otras dos secretarías clave, Poroto ya había confirmado a figuras de su máxima confianza, como Hernán Roma, su reemplazante en la jefatura de gabinete, y José Luis Aguirre, sustituyendo en Acción Social a la próxima concejala Norma Orlanda. Asimismo, una de las decisiones más sorpresivas de Freyre fue la designación de Germán Mastri, otro de sus escoltas, en el comando de la Supersecretaría de Promoción Comunitaria, que controlará nada menos que cinco áreas: Salud, Acción Social, Deportes, Educación y Cultura. Además, para dimensionar la trascendencia que Freyre le otorga al área, la ex “12 de Junio”, Mónica Boladeras, abandona la prosecretaría del Concejo para dedicarse a la Coordinación de Políticas Sociales.
Desde hace tiempo se conocía la llegada de Pedro Bustos en reemplazo de Víctor Barbieri en la Subsecretaría de Salud, y las ratificaciones de Guillermo Imbern (Hacienda); Darío Mascioli (Producción); Andrés Pieli (Cultura) y Mirta de Demarchi (Educación).
Aunque algunos analistas prefieren justificar la falta de renovación política en el desinterés de los profesionales por renunciar a los jugosos ingresos de la actividad privada, la verdad se acercaría más a la confluencia de dos factores: la aún enclenque estructura del porotismo químicamente puro y el poderío que todavía conserva Roberto Scott. En este sentido, un elemento más lo aportará la negociación por la presidencia del Concejo a realizarse el lunes próximo, tras la asunción de los nuevos ediles (Bibiana Pieli, Gustavo Giner, Norma Orlanda y Fabián Vernetti). En los corrillos oficialistas suenan los nombres de Gustavo Giner y Miguel Pedrola, sin descartarse otro pacto para la continuidad en el cargo del radical Delfor Hernández. En tanto, se descuenta que la concejala vianista Patricia Romero votará por sí misma, optando por la abstención en caso de eventuales paridades en la pugna.
En el campamento pueblense la decisión es apoyar el candidato impulsado por el oficialismo, salvo que se trate de Hernández. Como Freyre pretendería que el nuevo presidente sea fruto del consenso -al menos de ocho de los nueve ediles-, la continuidad de Delfor en la presidencia del Concejo pendería de un hilo, con lo cual debería volver a la banca, al mismo tiempo que su archienemigo Lisandro Enrico asume la Secretaría Parlamentaria de la Cámara de Diputados de la provincia. Nuevo revés para el referente dematiísta, que tiempo atrás se jactó de haber anticipado que el gobernador electo Hermes Binner no otorgaría ningún espacio político para sus representantes en la ciudad y la región.
Aunque se trata de la presidencia del Concejo, en Sarmiento y Alem se limitan a esperar las decisiones que se tomen en San Martín y Marconi. Si bien la cuestión es patrimonio de la mesa chica porotista, trascendió que Giner contaría con más chances, a partir de su enrolamiento en el viejo tronco scottista, en detrimento de Pedrola, más vinculado con el senador provincial Ricardo Spinozzi -flamante jefe del bloque opositor en la Cámara Alta-, que acaba de revelar sus intenciones de presentarse en la interna por la conducción del PJ santafesino, contra el revalidado presidente del bloque de diputados nacionales kirchneristas, Agustín Rossi.
Una vez ratificada la continuidad de Vidal en el gabinete porotista, la posible designación de Giner en el segundo sillón de la ciudad no haría más que consolidar la teoría del gobierno de transición que iniciará Freyre, rodeado de colaboradores de su propio riñón, pero también de dirigentes a los que supo enfrentar en sus ochos años de gestión en la Municipalidad. El futuro intendente local no sufre los padecimientos de Binner en la formación de las áreas del gobierno, en función de los compromisos con los partidos aliados (le costó la salida de un ministro antes de asumir), pero está obligado a ceder posiciones, o pactar, con figuras que, tal vez por razones de lealtad, siempre tendrán como máximo referente a Roberto Scott. En este sentido, hay que tener presente un dato sustancial de la política: para que un líder se refugie en el ostracismo no basta con tomar la decisión, también tiene que suceder que nadie golpee a la puerta ni llame por teléfono. Ni una cosa ni la otra ocurrirán, al menos en el corto plazo, con Scott. Cómo él mismo lo admite, la distancia del ejercicio del poder sólo la consigue cuando se trepa al motorhome y desanda centenares de kilómetros en las rutas. Genio y figura, en su última aparición en los micros de LT29, luego de un fantástico panegírico de su gestión, convocó -en tono de amenaza- a dirigentes opositores y periodistas críticos para que, desde la semana próxima, le reiteren los cuestionamientos, prometiendo recibirlos “como un ciudadano más”, ya despojado de la “prudencia” que le demandaba la investidura de intendente municipal.
Además de la designación del gobierno binnerista para el radical frentista Lisandro Enrico, habría no menos de una treintena de apellidos de la zona para cubrir puestos políticos en distintas dependencias provinciales. Sin embargo, en el marco de la reciente reforma de la Ley de Ministerios y el proyecto de regionalización del gobierno del Frente Progresista, esos nombramientos se demorarían semanas, e incluso algunos meses. En esa extensa lista están incluidos el concejal venadense Roberto Meier, el edil socialista Juan Moscoso y el saliente jefe comunal de Santa Isabel, Juan Enrique Lombardi, entre otros dirigentes políticos y reconocidos profesionales del derecho y la medicina.
(Publicado el viernes 7 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
Desde hace tiempo se conocía la llegada de Pedro Bustos en reemplazo de Víctor Barbieri en la Subsecretaría de Salud, y las ratificaciones de Guillermo Imbern (Hacienda); Darío Mascioli (Producción); Andrés Pieli (Cultura) y Mirta de Demarchi (Educación).
Aunque algunos analistas prefieren justificar la falta de renovación política en el desinterés de los profesionales por renunciar a los jugosos ingresos de la actividad privada, la verdad se acercaría más a la confluencia de dos factores: la aún enclenque estructura del porotismo químicamente puro y el poderío que todavía conserva Roberto Scott. En este sentido, un elemento más lo aportará la negociación por la presidencia del Concejo a realizarse el lunes próximo, tras la asunción de los nuevos ediles (Bibiana Pieli, Gustavo Giner, Norma Orlanda y Fabián Vernetti). En los corrillos oficialistas suenan los nombres de Gustavo Giner y Miguel Pedrola, sin descartarse otro pacto para la continuidad en el cargo del radical Delfor Hernández. En tanto, se descuenta que la concejala vianista Patricia Romero votará por sí misma, optando por la abstención en caso de eventuales paridades en la pugna.
En el campamento pueblense la decisión es apoyar el candidato impulsado por el oficialismo, salvo que se trate de Hernández. Como Freyre pretendería que el nuevo presidente sea fruto del consenso -al menos de ocho de los nueve ediles-, la continuidad de Delfor en la presidencia del Concejo pendería de un hilo, con lo cual debería volver a la banca, al mismo tiempo que su archienemigo Lisandro Enrico asume la Secretaría Parlamentaria de la Cámara de Diputados de la provincia. Nuevo revés para el referente dematiísta, que tiempo atrás se jactó de haber anticipado que el gobernador electo Hermes Binner no otorgaría ningún espacio político para sus representantes en la ciudad y la región.
Aunque se trata de la presidencia del Concejo, en Sarmiento y Alem se limitan a esperar las decisiones que se tomen en San Martín y Marconi. Si bien la cuestión es patrimonio de la mesa chica porotista, trascendió que Giner contaría con más chances, a partir de su enrolamiento en el viejo tronco scottista, en detrimento de Pedrola, más vinculado con el senador provincial Ricardo Spinozzi -flamante jefe del bloque opositor en la Cámara Alta-, que acaba de revelar sus intenciones de presentarse en la interna por la conducción del PJ santafesino, contra el revalidado presidente del bloque de diputados nacionales kirchneristas, Agustín Rossi.
Una vez ratificada la continuidad de Vidal en el gabinete porotista, la posible designación de Giner en el segundo sillón de la ciudad no haría más que consolidar la teoría del gobierno de transición que iniciará Freyre, rodeado de colaboradores de su propio riñón, pero también de dirigentes a los que supo enfrentar en sus ochos años de gestión en la Municipalidad. El futuro intendente local no sufre los padecimientos de Binner en la formación de las áreas del gobierno, en función de los compromisos con los partidos aliados (le costó la salida de un ministro antes de asumir), pero está obligado a ceder posiciones, o pactar, con figuras que, tal vez por razones de lealtad, siempre tendrán como máximo referente a Roberto Scott. En este sentido, hay que tener presente un dato sustancial de la política: para que un líder se refugie en el ostracismo no basta con tomar la decisión, también tiene que suceder que nadie golpee a la puerta ni llame por teléfono. Ni una cosa ni la otra ocurrirán, al menos en el corto plazo, con Scott. Cómo él mismo lo admite, la distancia del ejercicio del poder sólo la consigue cuando se trepa al motorhome y desanda centenares de kilómetros en las rutas. Genio y figura, en su última aparición en los micros de LT29, luego de un fantástico panegírico de su gestión, convocó -en tono de amenaza- a dirigentes opositores y periodistas críticos para que, desde la semana próxima, le reiteren los cuestionamientos, prometiendo recibirlos “como un ciudadano más”, ya despojado de la “prudencia” que le demandaba la investidura de intendente municipal.
Además de la designación del gobierno binnerista para el radical frentista Lisandro Enrico, habría no menos de una treintena de apellidos de la zona para cubrir puestos políticos en distintas dependencias provinciales. Sin embargo, en el marco de la reciente reforma de la Ley de Ministerios y el proyecto de regionalización del gobierno del Frente Progresista, esos nombramientos se demorarían semanas, e incluso algunos meses. En esa extensa lista están incluidos el concejal venadense Roberto Meier, el edil socialista Juan Moscoso y el saliente jefe comunal de Santa Isabel, Juan Enrique Lombardi, entre otros dirigentes políticos y reconocidos profesionales del derecho y la medicina.
(Publicado el viernes 7 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
Aumento tributarios, recién en la era Freyre
A estas alturas de diciembre, ya no hay posibilidades de que el scottismo obtenga la aprobación del paquete de temas que el intendente electo José Freyre y sus más cercanos colaboradores presentaron días atrás ante el cuerpo legislativo. Entre ellos, el más delicado (y urgente) es el que solicita el acompañamiento para establecer un sensible incremento de tasas y derechos municipales, que en algunos casos se estiran hasta el 300 por ciento.
Recién en las próximas horas los concejales de la oposición se pronunciarían sobre el particular, aunque durante el último fin de semana trascendió que los binneristas (pueblenses y radicales frentistas) y la peronista Patricia Romero, no estarían dispuestos a compartir los costos políticos del ajuste, sobre todo después de que el oficialismo propagandizara el congelamiento como una de las fortalezas de la gestión. En este sentido, los más detallistas recuerdan que en la publicación oficial de la Municipalidad venadense, denominada “Noti Municipal”, se insistió durante largos meses con el siguiente eslogan: “12 años haciendo obras, sin aumentar impuestos”. “Cómo entender la urgencia por modificar un criterio que hasta hace un par de meses se presentaba como una virtud de esta misma gestión”, ironizó un edil del Frente Progresista desde la mesa de un café en el mediodía sabatino.
Además, los legisladores opositores temen que el aumento de los tributos acabe engrosando el caudal de dineros públicos que embolsa la empresa de la tercerización de impuestos, con el agravante de que jamás llegó al Concejo el cuestionado contrato que vincula a la Municipalidad -exclusivamente a través de la Intendencia- con la consultora sanlorencina.
En principio, el criterio progresista para la redefinición del monto de las tasas -por lejos, las más atrasadas y regresivas- que impulsa Freyre, sería del agrado de la mayor parte de la oposición, pero se presentan más objeciones ante el resto de los tributos, considerándose que se pretenden imponer “aumentos exagerados”. De acuerdo a esta descripción, y a pesar de los apurones, es casi un hecho que el nuevo gobierno tendrá que asumir el costo del ajuste, dado que a partir de la semana próxima tendrá cuatro ediles propios (Pieli, Giner, Orlanda y Pedrola), y el precioso quinto voto que le cedería el presidente del Concejo, Delfor Hernández.
Hasta el último instante de su gobierno, Roberto Scott culpará de las peripecias económicas y financieras a su archienemigo Ernesto De Mattía, pero Freyre no tendría ni margen ni ganas de caer en esas mismas excusas; al mismo tiempo, está a punto de hacerse cargo de un voluminoso paquete de deudas, a la par de las conocidas dificultades para costear las obligaciones salariales de fin de año.
El intendente Scott evitó el aumento antes de las elecciones, aunque un principio de responsabilidad administrativa lo demandaba; ahora, pasadas las elecciones, poca autoridad moral tendría el oficialismo para culpar a los concejales opositores de no aprobarles -contrarreloj- el ajuste, o impuestazo, según como se lo mire.
(Publicado el lunes 3 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
Recién en las próximas horas los concejales de la oposición se pronunciarían sobre el particular, aunque durante el último fin de semana trascendió que los binneristas (pueblenses y radicales frentistas) y la peronista Patricia Romero, no estarían dispuestos a compartir los costos políticos del ajuste, sobre todo después de que el oficialismo propagandizara el congelamiento como una de las fortalezas de la gestión. En este sentido, los más detallistas recuerdan que en la publicación oficial de la Municipalidad venadense, denominada “Noti Municipal”, se insistió durante largos meses con el siguiente eslogan: “12 años haciendo obras, sin aumentar impuestos”. “Cómo entender la urgencia por modificar un criterio que hasta hace un par de meses se presentaba como una virtud de esta misma gestión”, ironizó un edil del Frente Progresista desde la mesa de un café en el mediodía sabatino.
Además, los legisladores opositores temen que el aumento de los tributos acabe engrosando el caudal de dineros públicos que embolsa la empresa de la tercerización de impuestos, con el agravante de que jamás llegó al Concejo el cuestionado contrato que vincula a la Municipalidad -exclusivamente a través de la Intendencia- con la consultora sanlorencina.
En principio, el criterio progresista para la redefinición del monto de las tasas -por lejos, las más atrasadas y regresivas- que impulsa Freyre, sería del agrado de la mayor parte de la oposición, pero se presentan más objeciones ante el resto de los tributos, considerándose que se pretenden imponer “aumentos exagerados”. De acuerdo a esta descripción, y a pesar de los apurones, es casi un hecho que el nuevo gobierno tendrá que asumir el costo del ajuste, dado que a partir de la semana próxima tendrá cuatro ediles propios (Pieli, Giner, Orlanda y Pedrola), y el precioso quinto voto que le cedería el presidente del Concejo, Delfor Hernández.
Hasta el último instante de su gobierno, Roberto Scott culpará de las peripecias económicas y financieras a su archienemigo Ernesto De Mattía, pero Freyre no tendría ni margen ni ganas de caer en esas mismas excusas; al mismo tiempo, está a punto de hacerse cargo de un voluminoso paquete de deudas, a la par de las conocidas dificultades para costear las obligaciones salariales de fin de año.
El intendente Scott evitó el aumento antes de las elecciones, aunque un principio de responsabilidad administrativa lo demandaba; ahora, pasadas las elecciones, poca autoridad moral tendría el oficialismo para culpar a los concejales opositores de no aprobarles -contrarreloj- el ajuste, o impuestazo, según como se lo mire.
(Publicado el lunes 3 de diciembre de 2007 en diario El Informe)
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